Nota de autor: Los personajes no me pertenecen. Historia realizada sin fines de lucro.
Capítulo 2: Recuerdos.
—Por favor Starfire, despierta —el subconsciente de la princesa tamaraneana escuchaba la voz de Robin—. Por favor.
Ella deseaba despertar y ayudar a sus amigos, mas no fue asi. Un recuerdo se apoderó de su mente, se trataba de Tamaran, su planeta de origen.
Tamaran lucia hermoso, con enormes arboles verdosos y flores coloridas que inundaba toda la zona, a lo lejos se escuchaba el cantar de varias aves típicas del planeta. Aquello era música para los oídos de Star, aunque en realidad, cualquier humano hubiese pensado que estrangulaban a las aves y que por ello gritaban tan feo.
A lo lejos se podía ver a un pequeño niño de piel morena y de cabello colocho y rojizo, quien corría por el césped. Detrás del pequeño lo seguía una hermosa mujer de cabellera negra, quien atrapó al niño entre sus brazos para elevarlo hacia el cielo, lo miraba con amor.
Los ojos de Star se humedecieron con aquella escena, reconocía aquel niño y aquella mujer. Su sorpresa fue aún mayor cuando sintió una enorme mano sobre su hombro, ella observó que se trataba de un hombre muy alto, con músculos apropiados para un guerrero. El caballero de pelo rojo la observaba detenidamente, como si quisiera capturar su belleza para nunca olvidarla. Ella lo conocía tan bien que juraría que estaba feliz.
A un lado, debajo de un árbol, se encontraba una niña un poco mayor a Star, la chica de ojos azul-purpura trataba de no mirar hacia su familia. La pelinegro deseaba desaparecer de ahí, cerró los ojos empuñando sus manos, segundos después, se percató que la niña de ojos verdes la abrazaba fuertemente.
Blackfire se enojó ante aquel acto, empujó a su hermana y salió corriendo. Star quedó en el suelo llorando.
—Por favor Starfire, te necesitamos. —Dijo el rey de Tamaran mientras estiraba su mano, ofreciéndole ayuda a la princesa.
—Starfire…—Dijo de nuevo la voz, la cual pasó de ser una voz grave y profunda a una voz más juvenil—. Te necesitamos.
La pequeña quiso tomar la mano de su padre, pero por más que se estiró, nunca alcanzó a tocarlo. Ella se alejaba mas y mas de aquella escena, todo la energía y la vida que se visualizaba a su alrededor fue desapareciendo de a poco, reemplazado por oscuridad.
—¡Star, despierta, los chicos necesitan de nuestra ayuda! —pedía Robin mientras zarandeaba el cuerpo de su amada, se notaba desesperado.
—¿Ah? —murmuro la chica llevando su mano hacia la cien.
—¿Puedes levantarte, Star?
—¡Oh, Robin! — Exclamó de felicidad la chica quien abrazó a su novio.
—Aquí no, Star. —Robin suspiro de alivio—. Por favor, no te expongas, no quiero que te lastimen. Iré a ayudar a los demás. —La chica asintió y vio a su novio correr con dirección hacia Plasmus.
Robin lanzó uno de sus artefactos para congelar el cuerpo de Plasmus, Raven rápidamente envolvió el frio cuerpo del villano con su poder, para contenerlo aún más.
La gente se refugiaba detrás de los autos mientras observaban la batalla, Plasmus logro romper el hielo.
—No podré contener a Plasmus por mucho tiempo. —Raven advirtió—.
—Debemos encontrar la manera de hacerlo dormir otra vez. —Dijo Cyborg.
—Necesitamos música, Cyborg, acompáñame, necesito de tu experiencia con los equipos de música. Raven y Chico Bestia intenten contener a Plasmus el mayor tiempo posible—. Ordenó el líder del equipo.
El chico maravilla y el chico con partes de robot entraron al centro comercial más cercano.
La extraterrestre quería ayudar, pero no sabia exactamente como. Aún tenía en su memoria aquel recuerdo que la hacia sentir triste y débil. Miró a su alrededor, quería recordar por qué permanecía en la Tierra, más su mirada se centró en una figura.
Ella lo reconoció. Él se dio cuenta. La figura masculina se echó a correr. —Lo siento, Robin. —la pelirroja sin pensar en lo que diría su novio, siguió al malhechor.
Minutos después, toda la ciudad podía escuchar música relajante.
Plasmus, quien seguía atrapado en el campo que Raven le había puesto, fue arrodillándose poco a poco hasta caer en suelo. Poco tiempo después, dejo de ser un monstruo de color purpura para convertirse en un delgado hombre que dormía plácidamente.
La música cesó y los habitantes fueron saliendo de su escondite. Nadie aplaudió, pues no querían que el hombre despertará.
—¡Los jóvenes titanes salvaron la ciudad, otra vez! — celebraba Chico Bestia.
—Raven, ¿podrás llevar a Plasmus al reclusorio y asegurarte de que lo mantengan durmiendo? — pregunto el chico maravilla.
La gótica movió la cabeza en señal de afirmación. Menciono su frase de siempre provocando que el hombre dormido levitara por los aires, de esa forma lo transportaría.
—¡Yo la acompaño! — ofreció Chico Bestia gustosamente, Robin no se opuso.
—Necesitamos saber quién quiso lastimarnos con ese rayo —comentaba Cyborg, Robin lo escuchaba—.
—Debe ser la misma persona que despertó a Plasmus, sabía que estaríamos entretenidos con la pelea. Quería que estuviéramos aquí. —Concluyó Robin algo molesto—. ¿Tú que piensas, Star?
El chico maravilla intentó localizar a la chica entre tanta gente, luego respiró profundamente para no perder la paciencia.
—Seguramente nuestra pequeña Star volvió a la torre T. Ve a buscarla, de mientras, pediré a los dueños de los locales que me permitan ver los videos de sus cámaras de seguridad, a lo mejor de esa manera yo pueda encontrar a quien quiso lastimarnos. Estoy seguro que alguna cámara lo grabo.
Robin le dedicó una sonrisa de agradecimiento a su amigo, debía correr lo más rápido, hallar su moto e ir a la torre lo más rápido posible.
Mientras manejaba, el chico maravilla planeaba darle a su novia el regalo que le tenia preparado, debía hacerlo antes de que acabara el día.
De pronto, algo llamó su atención. A lo lejos, pudo divisar que dos siluetas peleaban con mucha técnica. Como todo héroe, se dirigió con dirección a la pelea para saber de qué se trataba.
Conforme se acercaba, se dio cuenta que se trataba de Star persiguiendo a un hombre con capa. Conocía bien aquel traje de color negro y a aquella mascara con forma de un cráneo blanco.
Red X.
—¡Admite que fuiste tú! —pedía la pelirroja—, ¡Tu despertaste a Plasmus y tu nos atacaste con esos rayos!
Star lanzaba starbolts hacia el villano, Red X los esquivaba olímpicamente con acrobacias. Cansado de ser perseguido, lanzó una X roja, la cual se convirtió en una red hecha de goma, atrapando a Star.
—Te ves aun mas linda cuando te enojas —el enmascarado se acercó a la chica, mirando como ella trataba salir de la red.
—¿Por qué atacarnos? —pregunto Star.
—Me pagaron muy bien para despertar a Plasmus y dirigirlo hacia la ciudad. Mas no fui yo quien atacó con el láser. Seguramente, mi jefa lo hizo.
—Déjala en paz— ordenó Robin dando una patada certera al rostro de Red X.
—Hey, me alegra verte también —el villano respondió divertido mientras se levantaba del suelo—, tu novia es sexy, ¿acaso así son todas las mujeres tamaraneanas? ¿O solo Blackfire y ella por ser de la realeza son asi?
—Blackfire…— murmuro Star con voz mortecina. —¿Cómo sabes de Blackfire? Fue Blackfire quien te pago, ¿Cierto?
Robin miro a Star, incrédulo. A Red X le bastó ese pequeño tiempo para desaparecer sin dejar rastro.
Por otro lado, Raven trataba de concentrase para seguir levitando al hombre dormido. Chico Bestia no paraba de hablar, haciéndose el gracioso.
—Vamos Rae, ríete un poco. Que quede claro que pedí acompañarte para pasar tiempo contigo —decía el chico verde.
—Fue estúpido de tu parte —señaló Raven—. Creo que fui bastante clara cuando te dije que no hubo, no hay y no habrá "un tu y yo". No te hagas ilusiones, Chico Bestia.
Cualquier otra persona se hubiese deprimido con tal comentario, pero él no era cualquier persona, empezó a reírse despacio mientras se detenía el estomago en señal de risa contenida y respondió.
—Caerás bajos mis encantos, Rae, ya lo veras.
Mientras tanto, Cyborg necesitaba decirle algo importante a sus amigos titanes, los llamó por el comunicador para avisarles sobre su descubrimiento.
Robin y Star recibieron la llamada cuando ellos ya se encontraban en la torre T.
—¿Y bien? — pregunto el chico maravilla a través del comunicador. La videollamada permitía notar el rostro sorprendido de Cyborg.
—Ya se quien lanzó los rayos.
—¿Quién fue? — preguntaba Chico Bestia quien recién llegaba a la torre junto a Raven.
—Blackfire—. Anuncio el chico con piezas de robot—, esta grabado.
—Red X también estuvo allí, el despertó a Plasmus — dijo el líder.
—¿Cómo lo sabes? — Preguntó Raven
—Él lo dijo cuando yo llegue a rescatar a Star, ella se puso en peligro persiguiéndolo— respondió el líder a modo de reproche
—¡Ya pedí disculpas, Robin! — explotó la extraterrestre—, Ustedes estaban ocupados con Plasmus, alguien tenía que seguirlo.
—Pudiste avisarme —acoto en respuesta, regañándola con la mirada.
—Pero Robin, yo también puedo tomar mis propias decisiones— se defendió la tamaraneana.
—Fuiste muy imprudente, Star. Me decepcionaste—. El Chico maravilla no podía ni verla de lo enojado que estaba.
Los ojos de la chica se inundaron de lágrimas, no tenia ganas de discutir, tampoco deseaba seguir escuchando los reproches de su novio.
—Gracias por este maravilloso aniversario, Robin—. Tras decir eso, la pelirroja salió corriendo hacia su habitación mientras se le escuchaba llorar.
Cyborg seguía en la videollamada proyectada en el comunicador—. Voy para la casa. Cambio y fuera.
—Oh, viejo—. Chico Bestia le dio a Robin una palmada en la espalda—. No sabíamos que hoy era el aniversario de su noviazgo, de haberlo sabido los hubiéramos obligado a que se tomaran el día libre.
—Los héroes no descansan, Chico Bestia. Ella debe entender que no puede ponerse en peligro.
—Fuiste muy duro con ella— intervino Raven—. Es de mala suerte que los novios peleen en sus aniversarios, especialmente el primer año.
El chico maravilla inhalo aire profundamente, sabia que su novia pasaba por un mal momento. Revolvió su cabello en señal de remordimiento.
Por un lado, tenia miedo de solo pensar que Blackfire se encontraba de regreso en la Tierra. Eso significaba que la hermana de Star volvía para cumplir la venganza que un día juro hacerla. Necesitaba toda la información posible para proteger a su novia, por ello, buscar a Red X era lo más inteligente, él le diría lo que necesitaba saber si lo sobornaba correctamente.
Por otro lado, el chico maravilla sabía, que, si se iba, si se marchaba sin resolver el conflicto emocional que tenia con su novia, podía traer graves consecuencias.
¿Qué debía hacer? ¿Buscar inmediatamente a Red X o hablar con su novia? ¿Ser un héroe ejemplar o un buen novio?
Hola amigos, se que este fic estuvo en hiatus por mucho tiempo. Bendito Dios terminé mi carrera y ya me titulé, así que tendré un poco de tiempo para terminar lo que inicie. Quiero contarles que esta historia la escribí hace 10 años, a lápiz, lo encontré hace unos meses y la estoy adaptando pues mi escrito a mano se encuentra en formato teatral y con muy pocos detalles. La historia ya esta hecha, se lo que pasará así que tranquilos que hay una buena estructura. Gracias por leer, cualquier comentario es bien recibido. Hasta la próxima.
