Konichiwaa suckers!! Como están? Me extrañaron? Seguro que no, pero… dejenme soñar!!Aquí les dejo el segundo capítulo.

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-¡Que se supone que hace una chica aquí! –preguntó Shaoran indignado.

-Ella es la sexta elegida. Sakura Kinomoto.

-¡No me interesa! ¡Es una chica! ¡No puede estar aquí! ¡Esto es para verdaderos guerreros! –dijo Shaoran dándole caso omiso a la furiosa mirada de Sakura.

-¡Shaoran! Cuida lo que dices si no quieres volver a China y perder la oportunidad.

-Pero…

-Pero –interrumpió Pierre poniéndole una mano en el hombro a Shaoran-. No esperábamos tener a una chica aquí, creíamos que… que las mujeres no eran aptas para este tipo de… cosas.

-No aclares que oscurece –dijo Sakura haciendo notar su presencia.- Yo si soy apta para estar aquí. Por algo me eligieron, ¿no?, además, el que me eligió, fue Kurogane, si tienen algo en contra, díganselo a él.

Kurogane los miró de una manera que los hizo dar un paso hacia atrás. A todos, menos a Shaoran.

-Yo aún no lo acepto –le dijo Shaoran a Kurogane en chino, para que Sakura no entendiera-. De seguro ella no entiende nada de esto, creo que ni siquiera puede hablar dos idiomas. Se salvó por ser japonesa.

-Bonjour, Comment t'appelles-tu? (Hola, como te llamas?)-Preguntó Sakura al chico pelirrojo.

-Je m'appelle Pierre. (Me llamo Pierre)

-Enchanté. (Encantada)

Pierre la miró sorprendido mientras ella se dirigía hacia el rubio.

-Hallo, wie heißt du? (Hola, como te llamas)

-Maximillian...

-Es freut mich, Sie kennen zu lernen. (Encantada de conocerte)

Otro mas que la quedo mirando sorprendido.

-Hello, can you tell me your name, please? (Hola, me puedes decir tu nombre, por favor)

-Sure, I'm Eriol. Nice to meet you, Sakura. (Seguro, soy Eriol, es un gusto, Sakura.)

-Nice to meet you too. (También es un gusto.)

Ahora se acerco a hablar con Lautaro

-Hola, ¿Cómo te llamás? (N/A: Hablaban en "español", obvio...)

-Lautaro. No creí que hablaras español tan bien, pocos son los extranjeros que lo hacen.

-Y si, pero los idiomas se me dan bien fácil.

-Que bueno.

Ahora se acercó a Shaoran, pero cuando ésta estaba a punto de hablarle él la interrumpió.

-Si, si, si, ya sé. También hablas chino, gran sorpresa, pero no me sorprende. Cualquiera podría.

-Tú no. Tu cerebro machista no te da la capacidad de pensar en otra cosa más además de rascarte las pelotas y que tu novia te cocine, te lave la ropa y críe a tus hijos.

Los demás se empezaron a reír fuertemente. Hasta que Lautaro dijo algo como "Te dio con un caño", típica frase argentina, y todos le quedaron viendo raro, excepto Sakura, que lo había entendido y también rió suavemente.

-Bueno, basta de peleas –interrumpió Kurogane.- Eso déjenlo para el entrenamiento. Hoy es su día libre, por ser el primero. Los llevaré hacia sus habitaciones. Síganme.

Kurogane los guió hacia un edificio cercano que estaba rodeado de rosas chinas y orquídeas. Se notaba que el lugar era muy antiguo, pero se mantenía perfectamente. Estaba pintado de un blanco común, con detalles en negro y dorado en dos columnas que se encontraban afuera de la puerta, la cual era dorada, inmensa y tenía escrito en japonés "Dulces Sueños", por quien sabe que razón.

Cuando entraron, se encontraron con una alfombra blanca y larga que los esperaba bien presentable en el piso. Parecía tan limpia y reluciente que los chicos la esquivaron para no pisarla.

Las paredes eran blancas, pero repletas de antiguos recuerdos… como cuadros, pergaminos, espadas, abanicos, arcos y flechas, y otras cosas.

En medio del camino, había tres columnas, con el mismo dibujo que las de la entrada, que hacían al lugar verse mal bello, y menos blanco.

Al pasar por las columnas, doblaron hacia la izquierda, hacia un pasillo que ellos habían pasado por alto. Éste estaba decorado igual que el salón principal.

Este pasillo tenía cinco siete puertas de un color gris con toques blancos. Éstas puertas estaban a tres metros de distancia cada una, excepto por la séptima, que era la que le daba fin al pasillo por estar ubicada en lo fondo de éste.

-Bien, aquella puerta en el fondo, es el baño, y las seis puertas que tienen a su alrededor son sus habitaciones. Ninguna tiene algún lujo extra, son todas iguales, del mismo tamaño y misma decoración. –decía Kurogane mientras los chicos miraban las puertas discutiendo cual sería de quien.- No se molesten, yo ya elegí por ustedes. Verán que cada puerta tiene su nombre. Ésa será su habitación.

Sin decir nada mas, Kurogane se fue y dejó a los seis muchachos ahí en el pasillo observando las puertas. Apenas éste se fue, entraron.

Como había dicho Kurogane, todas eran iguales, así que si les describo una, les describo todas.

El cuarto estaba pintando de un durazno suave. Las paredes tenían una cubierta de madera hasta la mitad de ellas. Había una cama con sabanas verde limón dobladas sobre ella. Ésta se situaba debajo de la ventana que estaba frente a la puerta, la cual daba una hermosa iluminación. A un costado había un guardarropa de dos puertas, y en el otro costado, había una cómoda con cajones, un espejo y una pequeña silla. A un lado de la puerta, había una mesa, con un televisor, uno normal, no era ni muy grande, ni muy pequeño.

-Valla, que lindo –dijo Sakura observando su nueva habitación.- No puedo creerlo –dijo mientras abría el guardarropa.-Toda mi ropa está aquí ¡genial!

"…Es toda la ilusión, la ilusión, de que tu me ames tal como yo…"

-¿Hola? –dijo ella contestando su celular.- ¡Tomoyo! ¡Si! Llegué, el lugar es bellísimo, ni te imaginas.

-Que bien Sakura. ¿Y que hay de tus compañeros?

-Hay Toyo, como te pones cuando de muchachos se trata, eh?

-Ya me conoces, amiga…

-Pues sí, verás. Los chicos son cinco, y son todos muy apuestos, sobre todo uno, al que…

-Al que le harías todo menos el sushi, eh? –Dijo Tomoyo divertida.-Conociendo tu buen gusto, me imagino que debe estar buenísimo.

-No en realidad… Es una lástima que sea el mas guapo –dijo mientras se acostaba boca arriba en la cama.- ¡Es un maldito machista!

-Pues… tendrás que mostrarle algo de tu poder femenino si te le quieres tirar encima.

-¡Toyo! Por favor.

-Lo siento, tenía que decirlo. Pero hablando en serio, si el chico es un tonto, demuéstrale a él, a los otro y a tí misma, que puedes ser la mejor.

-Si, tienes razón Tomoyo. Gracias.

-Bueno, si quieres agradecerme, envíame una foto de los chico, ya que tu tienes uno, yo aún tengo que elegir entre cuatro mas…

-¡Tomoyo! –dijo ella entre risas.- Bueno… tienes buenas opciones…

-Ya hablas mi idioma, amiga.

Sakura reía por el comentario de su amiga, hasta que golpearon a su puerta, así que se despidió de su mejor amiga y fue a atender la puerta.

-Que quieres –dijo después de ver quien era el que había golpeado su puerta.

-Mira niña –decía Shaoran seriamente.- No te creas que porque tuviste la suerte de estar aquí significa que vales algo.

-Ah, discúlpame. No sabía que por no tener testículos y usar un sostén soy una persona no válida. ¿Por qué no te vas a la mierda y me dejas en paz?

-¿Y así demuestras ser una dama? ¿Con ese vocabulario?

-¿Y así demuestras ser un caballero? ¿Haciéndote el grande cuando no eres mas que una simple porquería? Vete.

Shaoran le dio la última mirada amenazante y se retiró. Sakura cerró la puerta de un portazo y se fue hacia el espejo a acomodarse el pelo, y mirarse a ella misma con una mirada valiente.

-Ya verás Shaoran. Tú puedes ser malo. Pero yo, puedo ser aún más perra.

Continuará

Perdon… Fue muy largo? Fue muy feo? Fue muy estúpido… háganmelo saber!!