Disclaimer: Si Bleach me perteneciera, hubiera hecho a Rukia hombre…. ¡ohh, habría tanto yaoi! –como no es así, es obvio que le pertenece a Tite Kudo-sama (por suerte para muchos).

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Suplícame

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_capitulo dos_

Era miércoles, tercer día de ser un estudiante mas en Karakura, tercer día en el que tendría que aguantar el entrenamiento espartano del psicópata de Kenpachi. A veces, como en ese momento mientras terminaba un cálculo de química, se preguntaba por que mierda aguantaba todo eso, y la cara del bastardo de ojos negros, con su jodida media sonrisa se le aparecía demasiado nítidamente para su gusto al cerrar los ojos.

Sin darse cuenta rompió la punta de su lápiz y maldijo mentalmente ¡ni siquiera había terminado la tarea! ¿Desde cuando para acá a Hirsugaya Toushiro hacia los ejercicios minutos antes de entregarlos? Llegaba a la conclusión de que esto no valía la pena. «"Shiro-kun"» que se joda, ¡haría que ese bastardo le llamara por su nombre!. Termino el último ejercicio con la satisfacción –por lo menos parcial –de haber derrotado a un oponente. En ese momento el sujeto raro que daba la clase, Kurotsuchi-sensei, entraba con su asistente con toda la soberbia que se le puede atribuir a un tipo que ve a los demás como muestras de laboratorio vencidas. Y mientras Nemu-san pasaba lista él decidió echarle un último vistazo a su tarea.

—Kurosaki.— por auto-reflejo sus ojos se alzaron primero viendo a la ayudante para después buscar al objeto de su trastorno psicótico.

—Aquí, presente.— y esa no era la voz que esperaba. Lejos de ser el moreno se trataba de una chica de cabello castaño claro atado en dos coletas. Nunca había reparado en ella, quien seguramente era hermana del Kurosaki-bastardo. Era normal, el primer día había entrado después de tomar la asistencia y ayer prácticamente estaba durmiendo con los ojos abiertos.

La clase del científico loco paso sin complicación, aunque aquel día en el que no había terminado la tarea le perseguiría probablemente semanas en su conciencia, tal vez toda la vida si no entraba al bendito club de soccer. ¡Pero que estaba pensando! ¿Desde cuando dudaba? Entraría y seria de los mejores, eso era un hecho.

En cuanto el segundo timbre sonó para la hora del almuerzo, el descanso mas largo del día, se vio acompañado de Hinamori, como el día anterior. La chica se le había pegado y lejos estaba de molestarle, de esa forma no dejaba espacio para que otros –más molestos –intentasen sociabilizar, no estaba de humor para estar siendo innecesariamente amable en conversaciones que poco le interesarían. Por lo menos con la encargada de la clase se sentía lo suficientemente cómodo para ser el mismo, entiéndase directo e insensible.

—¿Aquella chica es hermana de Kurosaki, no es así?— le pregunto cuando la chica se sentó a su lado después de pedir prestada una silla que estaba cerca.

—Ah si, son mellizos. Ella es Yuzu-chan.— «Misterios de la genética…» saco su obento para comer mientras Hinamori seguía con su conversación. — ¿Qué tal estas con los entrenamientos de Kenpachi-sensei? No te sobre esfuerces.

—No es nada, estoy tomándole el ritmo como planeaba.— lo que mas le preocupada del tema era que luego de los entrenamientos del psicópata no le quedaban energías para practicar con el balón, así que solo tendría el fin de semana en el peor de los casos.

Se distrajo cavilando sobre sus horarias, también tenia que pensar en lo otros deberes y materias, y rogaba que a Rangiku no se le ocurriese salir el sábado o domingo ó estaría hasta el cuello de pendientes. Sus pensamientos se cortaron al escuchar la aguda voz de una chica a su lado.

—Ne, Momo ¿tienes otro par de palillos? Olvide los de Karin-chan— dijo la hermana del bastardo ganándose la atención de los dos al aparecerse de la nada.

—¿Tu tienes, Jinta? — apareció el bastardo. «No me digan que tiene la costumbre de aparecerse por la clase de su hermana» a su lado hablándole al chico pelirrojo.

—Ni siquiera tengo almuerzo, Karin.— mascullo con su vista clavada en la mesa.

—¿¡Que! — dijo indignada Yuzu, mientras Toushiro cerro los ojos y sintió punzar sus oídos. —¿Te lo haz olvidado, Jinta-kun?

—Em, ah, más …o menos. — evito la mirada de todos, mientras tanto el peliblanco se pregunto en que momento había quedado rodeado del circulo de Kurosaki.

—Eso suena más a: hiciste enojar a Tesai y ni siquiera te quiere cocinar ¿Qué fue tan grave que ni Ururu te ha hecho algo? — dijo Karin, bastante divertido con la situación, sentándose campante en el asiento vacio delante del pelirrojo. El interrogado confeso después de ver que tenia la atención de todos –incluyendo el chico nuevo.

—Aplaste una de sus plantas con la bicicleta. Ururu esta de viaje en Kioto…— y para finalizar la explicación su estomago gruño.

—Que pena tu vida, hombre. —declaro honesto el pelinegro.

—¡Insensible!

—Te daré del mío, pero hay que conseguir palillos.

—A la mierda, ¡comamos con las manos! — decidió el pelirrojo tan emocionando como un perro con hueso nuevo, casi echándosele encima.

—¡No seas bestia! — le golpeo en la cabeza para calmarlo Karin. — vamos a comprar palillos. — se levanto desganado acompañado del pelirrojo.

Mientras la conversación se había llevado a cabo, Toushiro llego a la conclusión de que el capitán tenía una vena sádica bastante gruesa. Otro cosa que noto fue la no intervención de Hinamori, que no dijo nada aunque no había despegado los ojos de la escena «Me equivoque en lo que le gusta o es muy tímida…hum, no creo que sea ninguna de las dos» pensó viendo de soslayo a la chica que charlaba con la hermana del bastardo, que decidió acompañarlos –para su molestia –todo el almuerzo. No era que tuviese algo personal contra la chica de las coletas, a pesar de ser la hermana del bastardo, solo que era el tipo de chica que le desesperaba.

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—¿Qué te preparo Yuzu-chan? — pregunto Jinta caminando junto al moreno rumbo a la tienda del primer piso.

—Croquetas, verduras salteadas y arroz— contesto— ¿Qué piensas de ese chico nuevo en tu clase? — dijo directamente, olvidando la comida.

—Nada en particular. — comento extrañado, ni se imaginaba que Karin había notado su presencia, y de ser así que le importara tanto para preguntarle. Viendo que el moreno esperaba una mejor respuesta agrego: — Primero pensé que tendría el tipo de personalidad de Hebi.

—Si, se ve de ese tipo. — concordó.

—Pero es muy serio, cumple con todo y se lleva bien con Hinamori-kun— siguió, se quedo callado un momento pensando en que mas agregar y viendo que ya había acabado con su información decidió cuestionar él — ¿Por qué el interés?

—Fue el lunes a pedirme entrar en el equipo con Hinamori.

—¿Y? ¿Qué le dijiste? — era casi imposible que hubiese aceptado, pero por algo le había preguntado.

—Que no. — contesto con obviedad, y antes de que el pelirrojo pudiera interrumpir siguió. — Pero insistió y le dije que lo consideraría si aguantaba el entrenamiento de Kenpachi en el club de Kendo una semana. — conto medio riendo.

—No sueles ser tan cruel… los de 1ro que se unen suelen estar como zombies por semanas— dijo el chico llevándose las manos despreocupadamente detrás de la nuca. —Con razón se veía medio muerto.

—Es su culpa por hacer que Hinamori le acompañe y tomar mi club como cualquier cosa. — llegaron a la tienda atestada de estudiantes comprando entre tanto comida. —Ve tu.

—Eh ¿Por qué yo? — se quejo, aunque la mirada ónix fue suficiente respuesta. — de acuerdo, dame para tus palillos.

—No seas tacaño, suficiente tienes con que te dejare comer la comida hecha con las delicadas manos de Yuzu-hime~

—Tks. — se quejo por ultimo aceptando con un sonrojo en las mejillas por la imagen mental de la castaña con un mandil rosa de bolados.

—¡Te esperare con Hebi! —le medio grito el moreno divertido, sin intención de esperar lo que el otro tardaría con su mandado.

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—Dame otra croqueta.

—No te abuses, comete también las verduras.

—Dile a Yuzu que prepare Onigiris la próxima.

—Ei, mi hermana no es tu cocinero personal.

Y ese era el rutinario almuerzo de los tres chicos en la oficina del club, ventajas de ser amigos del jefe, aunque también tenía sus contras.

—Hey, Karin — llamo Jinta después de tragarse otra croqueta mientras el moreno le robaba unos bollos de atún al otro chico. — ¿Qué era eso de "porque fue con Hinamori", que tiene que ver eso con aceptarlo o no?

Acostumbrado a los irracionales cambios de tema del pelirrojo, contesto:

—Si Shiro-kun hubiera ido solo lo habría tomado mas enserio, pero siendo que le acompaño Hinamori me olía a que ella se lo propuso.

—¿De que mierda están hablando? — espeto el pelirrosa peleando con los palillos del capitán que le había tomado gusto a sus bollos.

—Te lo tomas muy enserio.

—Obvio, no me puedo permitir un desliz. — le ignoraron.

—¡Tú! — le clavo el palillo en la mejilla de Karin –siendo el mas cerca estaba —¡Pregunte de que mierda estaban hablando!

—No captas nada. — se quejo el moreno alejándolo. — De un chico que quiere unirse. — Explico — Me emociona un poco la situación.

—¿Por qué? — le gano por un segundo el pelirrojo a Hebi en la pregunta.

—¿Empatía espontanea? — se rio, dejando a los otros dos perdidos.

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—Ah— suspiro Hinamori, caminando por el pasillo acompañada de Toushiro. — odio estas reuniones. — declaro desganada. Ella iba a la Sala del Consejo y él a su tortura, seria, entrenamiento después del fin de clases.

—¿Por qué? — ya desde hace un tiempo tenia curiosidad sobre como se manejaban en ese colegio con el comité y demás.

—Las reuniones de los miércoles son informativas, llaman a todos a la Sala del Consejo y los diferentes Comités presentan su informe semanal.

—Hum. — dijo para que continúe.

—Los viernes son las reuniones prácticas, se toman las decisiones sobre lo informado del miércoles. Como estar en un comité o en el consejo no es considerado pertenecer en un club, y todos tenemos otras actividades, solo despanemos de esos dos días paras reuniones — «en las que no puedo ver a Aizen-sensei»

—Es bastante diferente que mi otro colegio. Allí teníamos reuniones casi todos los días.

—Si, es más pesado de lo común, muchos terminan acumulando demasiadas obligaciones.

—¿Ha si?

—Si, como la Kaichou o Kurosaki-kun. — dejando de lado el comentario del la ocupada vida del moreno, Toushiro recordó de que uno no entendía la relación entre su compañera y el capitán.

—¿Te llevas bien con él, no? —pregunto lo mas sutilmente que pudo. La chica lo miro de soslayo un poco confundida antes de contestar. No había esperado ese cambio de tema.

—Creería, no hablamos mucho la verdad. — confeso. — Soy amiga de Yuzu-chan desde segundo de escuela media, pero nunca tuve mucho contacto con su hermano.

—Pareciera que te gusta. — se golpeo mentalmente en cuando se dio cuenta de lo que dijo. Maldita su naturaleza de ir siempre la punto en cuestión. Hinamori soltó una risita entre nerviosa y divertida mientras negaba quedamente con la cabeza.

—No de esa forma. — dijo la castaña, y se descubrió soltando el aire que no sabia contenía «¿Me gusta Hinamori?» se auto cuestiono extrañado de si mismo «…No creo» —No puedo decirte realmente lo que es. — concluyo con el tema la chica, volviendo su vista la frente llegando al trecho donde se separarían.

Toushiro decido zanjar el tema sobre la impresión que tenia de Hinamori para concentrarse en la razón de por qué no le podía decir que era lo que le unía con el moreno. No llegaba a ninguna respuesta que lo explicase teniendo en cuenta que hasta el momento la castaña siempre había contestado cualquiera de sus preguntas.

—Karin-sama. — y aquello termino con su línea de pensamientos. «Hablando del diablo» pensó a lo que escuchaba pasos acercándose. La encargada de se giro para ver a dos morenos acercándose hablando de quien sabe que cosas.

—Hinamori, Shiro. — saludo el moreno cortando que lo fuera decía su acompañante y provocando que el peliblanco tensase la mandíbula.

—Es la última vez que te lo digo, es Hitsugaya. — gruño dedicándole una de sus peores miradas.

—Ya te dije, lo diré cuando valga la pena. — devolvió confortándolo con la mirada también.

—¡Y quien te crees para decidir algo así! — dijo apenas controlando la voz, haciendo que le chico de cabello negro-azulado medio se escondiera detrás de Karin.

—Yo decido lo que quiero hacer. — le contesto entrecerrando los ojos con una amenaza implícita. —Suerte con Kenpachi. — se despidió dejando al peliblanco con ganas de alcanzarlo y tirarle un par de dientes. El chico de porte nervioso dio una reverencia antes de apurarse detrás del otro.

Pocas veces había sentido tales ganas de mandar su control a la mierda y comportarse como un cabreado adolescente, pero no dejaría que ese bastardo le provocase de tal manera, solo iba ser para su satisfacción. La mano en su hombro termino de sacarlo de su neblina iracunda, volviendo su atención a la chica que no estaba segura de sonreírle para calmarlo.

—Hay algo que me di cuenta de Kurosaki-kun. — dijo cuando dejo caer su mano, cortando el contacto. — en realidad tres cosas: siempre hace las cosas a su forma, solo molesta a los que tiene en cuenta y es bastante posesivo. — Toushiro enarco una ceja «¿Y eso que?» — Creo que es su forma de motivarte.

—Que se lo guarde. — mascullo mas para si mismo, dejando a la chica para ir al dojo. Por lo menos allí se desquitaría.

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—¿Ustedes, Comité Deportivo? — pregunto el vicepresidente del Consejo, Yumichika; dándoles la palabra.

—La administración para los torneos de kendo, tenis y volleyball del próximo mes van sin complicaciones. — empezó el presidente, Ikkaku Madarame desde su puesto. — Ya se entregaron la planillas previas, una semana antes se confirmara oficialmente los representantes del colegio. Sobre los torneos en curso, el equipo de soccer presento una petición para la re-organización de los titulares y suplentes.

—Es una lastima el accidente de Kurosaki-kun. — dijo el vice. — Pero confió en que el resultado no se vera afectado. Si ganamos será el decimo año consecutivo en que conseguimos la copa de Otoño. Lo ponemos en sus manos Kurosaki-kun.

—Claro Yumichika-sempai. — sonrió el moreno, apretando sus puños bajo la mesa.

—Los representantes de ping-pong y natación pasaron a las finales como bien saben, siguiendo lo planeado. — termino informando el calvo.

—Lo olvidaba. — dijo Karin cuando el presidente termino de hablar. — Habrá sumas en los miembros del equipo de soccer.

—¿Algo mas? — como solo hubo silencio el vice prosiguió. — ¿Comité Ambiental?

—La recaudación sigue su curso para el festival de Fundacion…

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—Karin-sama— llamo el Hanatarou, sentado en el escritorio de la oficina al moreno recostado en el sofá. —Aun hay puestos sin cubrir en la planilla para el juego del jueves. — dijo no muy seguro viendo primero la hoja y después al chico que mantenía su atención en el techo.

—Hum. —se incorporo después de un momento, estirándose completamente al sentir el cuerpo agarrotado, realmente extrañaba entrenar cada día. — Lo terminare el lunes. —camino hasta la puerta sin mirar al nuevo manager-multiuso que le veía entre nervioso y confundido.

—¿Todavía no lo ha decidido?

—Situaciones desesperadas, medidas desesperadas. — dijo sin mas atravesando la puerta, deteniéndose antes de cerrarla. —Tengo algo que hablar con Ikkaku, cierra cuando termines. Nos vemos.

—Cuídese, Karin-sama. — asintió el menor, en cuento la puertos hizo clip soltó un suspiro ablandándose en la silla.

Se estaba empezando a preocupar, el capitán era mas complicado y reservado de lo que se había imaginado, no podía adivinar que era lo que pensaba –o planeaba tal vez era la mejor palabra – y no se sentía lo suficientemente seguro como para preguntar. De solo imaginar un "No es tu asunto" de parte del mayor le hacia sudar, y sabia que era mas que factible si le trastocaba la paciencia. Pero dejando aquello de lado, lo importante era la presión que veía en los hombros del chico; era su primer año como capitán/presidente, y aunque era un jugador excelente se había lesionando en los cuartos de finales ¡justamente del torne de Otoño que seria el decimo consecutivo!. Si perdían, Kurosaki seguramente perdería el apoyo del Consejo y si estos se lo proponían le harían renunciar, aunque seguramente el lo haría por su mano al no llegar con sus propias expectativas.

No podía dejar que eso ocurriese. No podían dejar que eso ocurriese. Ni él, ni el capitán no los miembros del equipo. Seria un golpe durísimo para el club y el colegio.

Volvió su atención a los papeles sobre el escritorio, sintiendo la habitación demasiado vacía, era la primera vez que se quedaba solo allí –además que al ser mas de las siete el piso estaba silencioso. Le estaba yendo mejor de lo que se hubiera imaginado, el capitán le había ordenado encargarse de las tareas administrativas por el momento, por lo que tenía el trabajo del Comité en sus manos. No podía evitar sentiré realizado –es mas, orgulloso –de verse útil aliviando la carga del moreno. Tal vez era porque le había dicho que le caía bien, pero el hecho era que haría todo lo que pudiera para serle de ayuda. No podía hacer nada sobre el campeonato, siendo honesto era la primera vez que le tomaba interés al deporte (en general), pero se encargaría del Comité con toda la habilidad que Karin creía que el tenia.

En el pasillo, el capitán camino mirando las ventanas que por la caída del sol parecían mas espejos oscuros devolviéndole la mirada preocupada por sus cavilaciones. No sabia exactamente cuando lo había decidido, era de lo más intrascendente en la locura que planeaba, pero el chico nuevo, Hitsugaya Toushiro –por que bien recordaba su nombre desde la primera vez –jugaría el jueves. No solía guiarse por sus presentimientos, no le gustaba solo confiar en la caprichosa suerte, pero no encontraba otra cosa que hacer para sumar chances contra la preparatoria Itaikama en las semifinales. No tenía otro delantero que le pudiera igual y aunque Hebi era un jugador excelente, su fuerte estaba lejos de ser la puntería. Luego de pensarlo se convenció que por lo menos poniendo al peliblanco confundiría un poco a los adversario en el peor de los caso.

Sin darse cuenta llego frente a las puertas del dojo de kendo, donde la bulliciosa práctica de los más fanáticos seguía su apogeo de siempre. Entro campante recorriendo la habitación con la mirada, pasando por algunos que calentaban, otros que entrenaban por separados y algunos que peleaban en pareja, entre esos su as bajo la manga que le daba una paliza al contrario.

—Kurosaki. — al final terminando encontrándolo antes.

—Madarame. —saludo seriamente igual que el calvo; hasta que los dos sonrieron de lado por su pantomima de respeto. — ¿Qué tal va el chico? — pregunto viendo al peliblanco de nuevo.

—Ah, pues tiene talento, determinación y su condición mejoro. — dijo el mayor apoyándose en la pared.

—¿Contras?

—Es chispita, aunque eso también le da mucha fuerza de ataque y un poco de imprevisibilidad. Aunque nunca sabes cuando explotara, tiende a ser de sangre fría.

—Hmmm. —lejos de molestarle, no le vio nada negativo en aquello. Le vio como una segunda faceta que saldría bajo presión.

—¿Como te diste cuenta?

—Ya había practicado kendo, soy de los únicos que le puede vencer y mientras peleábamos exploto y comenzó a darme con toda su fuerza sin pensarlo. — explico divertido por su logro de haberle hecho perder la temple completamente la chico de hielo.

—¿Y que le hiciste para que reaccionara? — pregunto Karin verdaderamente interesado.

—Ah nada. — le saco importancia. — solo que era tu juguete y que lo mandaste aquí para que no moleste. — el moreno se rio con ganas. — Ahora dime ¿Qué planeas con el chico? No lo iras a meter en el partido, ¿verdad?

—¿Quién sabe? — jugueteo el moreno, sonriéndole al peliblanco que había notado su presencia después de acabar su duelo.

—Vamos, lo entrene por ti, me lo debes. — apretó el calvo.

—Lo que lo hiciste explotar, fue hoy ¿cierto? — cambio de tema.

—Si ¿Cómo supiste?

—Por el chichón en tu cabeza… y sobre lo otro ya te lo pagare; ahora no arruines la sorpresa. — le giño el ojo sabiendo que el mayor adivino lo que planeaba comprando mas su silencio que otra cosa, el presidente del comité solo le sonrió de lado aceptando.

—Después dices "¿Por qué Yumichica-sempai me odia?". — se rio.

—Es que es muy divertido arruinarle su "hermoso" orden. Bien, ya me voy; tengo que seguir con mi macabro plan. — se despidió el moreno.

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Jinta Hanakari tenia una rutina muy agradable después de volver del colegio en su bicicleta, jugaba video jugos hasta antes de la cena donde se bañaba –o no le dejaban sentarse a comer y lo mandaban a fuera –y justamente estaba el la bañera sin despegarse de su teléfono demasiado concentrado en romper su propio recordó del tetris, cuando una llamada puso en pausa el juego.

—¡¿QUÉ? — rugió después de contestar, con el corazón en la garganta ya que el teléfono casi cae al agua. —Eh, Karin, ¿Qué quieres? — pregunto volviendo en sí. —¿¡Qué! ¿Te fumaste algo vencido o qué?...

«Este tipo… fue kamikaze en su vida pasada.»

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Extra:

Ficha de Yuzu Kurosaki:

Edad: 15 — Altura: 1.65m — Peso: 53kg

Clase: 2 'a'

Club: Presidente del club de cocina (encargado: Inoue Orihime)

Comida: cualquier cosa, menos picantes.

Hobbi: cuidar de Jinta (si, ella sabe)

Algo que odia: los insectos.

Ficha de Jinta Hanakari:

Edad: 15 — Altura: 1.70m — Peso: 60kg

Clase: 2 'a'

Club: Soccer (portero)

Comida: cualquier cosa que haya hecho Yuzu.

Hobbi: video juegos

Algo que odia: a la profesora Unahana.

Ficha de Mayuri Kurotsuchi:

Edad: ¿Quién sabe? — Altura: 1.70m — Peso: 65kg

Materia: Química, Practicas de laboratorio.

Club: investigación y disección anatómica.

Comida: bebidas energéticas.

Hobbi: buscar sujetos de estudios interesantes.

Algo que odia: demasiadas cosas, alumnos que malgastan oxigeno por mencionar algo.


Probablemente daría mi colección de mangas por volver el tiempo atrás y obligar a Tite hacer a Rukia hombre… pero esas son incoherencias de esta maniática de yaoi.

¿Debería hacer a Rukia hombre aquí? Lo he estado pensando mientras decidía que haría con cada personaje. No puedo prometerles que les hare caso pero me gustaría saber que piensan. Y ojala no se hayan mareado con los comités y el consejo, luego lo explicare.

Cambiando de tema a algo manos raro, tratare de actualizar los lunes de cada semana. También estoy algo preocupada por este capitulo, tiene demasiados salto espacio-temporales para lo que estoy acostumbrada, pero era eso o explayarme en cosas que no tenían importancia.

Espero le haya gustado, yo me iré a dormir… cuando estaba por la mitad del capitulo cerré sin guardar y casi que quise matar, suerte lo tenia el papel *ufff~*

Ruku—