Capitulo dos

Un chico de aproximadamente quince años, corrían por las semi alumbradas calles, mientras dos chicos, lo seguían a toda prisa, al parecer la entrega que tenía que realizar, sufriría una ligera modificación

Dio una vuelta cerrada, en un callejón sin salida, perdiendo por algunos instantes a sus perseguidores, en definitiva no eran personas ordinarias, tomo su celular, remarco lo más rápido que pudo, no sabía de cuánto tiempo disponía para llamar, antes que sus perseguidores le dieran alcance, jadeo ante la fatiga que acumulaba por la persecución intentando recuperar el aliento, mientras, informaba de los sucedido acontecidos

-Alto – grito una voz autoritaria, el astuto adolecente sintió que en esos momentos el corazón se le caía a los pies, estaba atrapado como una rata, sin tener a donde ir o esconderse, pensaba en eso cuando vio su oportunidad al ver detenerse un taxi el cual bajaba a alguien a las afueras del callejón detrás de sus perseguidores, a los cuales había dejado atrás simplemente saltando sobre de ellos en una arriesgada maniobra evasiva

-Maldición- exclamaron los dos chicos al ver como se les había escapado su premio tan arduamente cazado

-Al aeropuerto – exclamo el adolecente de pelo negro, mientras se acomodaba en el asiento del taxi e intentaba hablar por celular, en definitiva su jefe comprendería el cambio de lugar, ante la situación- el pergamino lo entregare en Egipto – exclamo el adolecente, mientras colgaba

De regreso con nuestros agente encubiertos, la chica se dejó caer pesadamente en su cama, definitivamente, no estaba de humor para hablar con nadie, ¿Por qué? La organización les hacía pasar por tantas penurias ¿Por qué?

Su compañero pareció entender la indirecta y tan solo se sentó en el silloncito de la habitación de la chica, obvio que no compartían habitación dado la diferencia de género, en definitiva él también tenía cosas que pensar, su llegada a Edimburgo había sido algo agitada, había empezado a llover cuando acababan de arribar, además que encontrar la dichosa posada había sido una suerte de proeza, eso los hizo sentir abandonados a su suerte, además las palabras de su prima todavía le rondaban en la mente, se veía sumamente preocupada, pero al mismo tiempo distante y fría

Flash back

Los chicos habían tenido que levantarse temprano dado que su tren partía a Edimburgo a las ocho de la mañana, aun así el rápido viaje por Londres había sido fascinante, el Big Ben junto al parlamente, el jardín botánico de Kew, el puente de Londres, el Palacio de Westminster y la plaza de Trafalgar, después de ese ilustrativo viaje relámpago por una de las capitales más cosmopolitas del mundo llegaron a la gran estación central, en medio de una conversación algo entre cortada, por parte de la chica peli naranja, se veía presionada como si algo no estuviera marchando como debería marchar

- ¿Te sucede algo? – pregunto su primo, mientras comía una dona espolvoreada de azúcar glass mientras esperaba que anunciaran su salida

- No- respondió la chica al instante de tomar rápidamente su té era obvio que mentía mas para alguien que la conocía tan bien

- Esa no es la verdad – repuso el chico seriamente - además sabes que no puedes mentirme- puntualizo Nigel, mientras sorbía su cocoa caliente

La chica sonrió tímidamente al instante de abrazarlo violentamente, en ese momento, haciendo que su primo casi se derramara la cocoa – Nigel, cuídate por favor – exclamo su prima, el chico tan solo se limitó a dejar su cocoa en la mesa y abrazar a su prima, sabía que ella lo necesitaba, en realidad era de su poca familia, que sabía, bien que era estar en la organización, a un que no se lo había dicho, le viera gustado que el sector L los hubiera apoyado, pero bueno al menos ella había sido su contacto y eso le hacía sentir un poco mejor, la chica tan solamente se había limitado a sollozar amargamente en los brazos de su primo durante algunos instantes

- ¿Qué te pasa?- pregunto al fin la chica de cabello, mas rojizo intentando no romper el momento, que por otro lado la hacía sentir algo incomoda en realidad

- No puedo decirles – repuso número diez mientras se separaba de su primo y limpiabas las pocas lagrimas que aun sobre salían de sus bellos ojos - si tan solo les dijera algo, nos destituirían a todos los implicados en menos de lo que dices simio arcoíris – exclamo mientras parecía tratar de contener su tristeza a un que la mirada algo ensombrecida permanecía en ella

- Esta bien lo comprendo – dijo su primo mientras le hacía señas a ochenta y seis que cesara de su interrogatorio, la chica se sintió algo molesta ante esa orden, pero la obedeció sabiendo bien que la chica sufría por dentro, y aun que le doliera admitirlo, odiaba ver sufrir a cualquiera, más si era una mujer

- Por favor, prométeme que pase lo que pase te cuidaras – exclamo la chica mirándolo a los ojos, parecía que estaba de nuevo al borde de las lagrimas

- Lo prometo – dijo el chico, mientras volvía abrasar a su prima en definitiva era la primera vez que la veía tan distinta a la chica segura de sí misma, que conocía tan bien

Después de eso, no paso mucho antes que se despidieran de la prima del chico, la cual lentamente se perdió de vista con forme el tren avanzaba por la hermosa campiña inglesa, salpicada con villas, pueblos, zonas industriales, castillos y demás, pasaron Cambridge, Sheffield, York y Newcastle hasta que por fin vieron a la lejanía la ciudad, escocesa de Edimburgo el chico suspiro mientras se daba cuenta que su misión estaba solo estaba por empezar

Fin del flash back

La chica se lo quedo mirando por un instante, en definitiva se veía preocupado, a un que no era raro ella también estaba bastante preocupada, En realidad sabía que algo no andaba bien desde la forma que se había despedido tan extrañamente de número diez, en definitiva tenía que hablar con Nigel sobre la situación, pero ese no parecía ser el momento adecuado para revelar sus dudas respecto a la misión, sería mejor intentar llevarla a cabo y salir de ahí lo más rápidamente posible

- ¿Entonces que aremos? – pregunto la chica, en definitiva esperaba que Uno tuviera una idea, porque ella a un que le hubiera molestado admitirlo estaba algo desorientada al respecto

- Que más, buscar a esa sabandija – repitió el chico poniéndose de pie

- Eso ya lo sé ¿pero cómo lo haremos? – pregunto la chica levantándose de la cama

- Con esto – dijo el chico mientras desplegaba una foto de las placas del taxi en el cual había escapado el sospechoso

- ¿Cómo la pudisteis conseguir? - Pregunto la chica mirando la fotografía

- No creerías que viajaría sin nada de equipo – exclamo el chico, algo petulante, la chica solamente se limitó a sonreír mientras caminaba hacia su mochila

- ¿Qué haces? – pregunto uno, mientras veía a su compañera se agachaba frente a su maleta

- Ni yo tampoco, Nigel One, ni yo tampoco- exclamo la chica mientras sacaba una pistola a base de chile picante

- Entonces andando – exclamo el chico caminando hacia la puerta

- De acuerdo – rescindió la chica caminando en la misma dirección – es hora de ponerse rudos -

Cuatro horas después en el aeropuerto de Edimburgo, dos chicos saboreaban unos helados de vainilla algo melancólicos, habían estado a un paso de atrapar a su presa, pero otra vez los había logrado eludir, embarcándose en dirección a Egipto

- ¿Entonces cuál es el plan? - pregunto la chica

- Cual más seguirlo hasta Egipto – repuso el chico mientras se ponía de pie

- ¿Pero cómo no tenemos nave ni podemos contactar a ninguna de la organización? – Replico la chica – y estas tarjetas ya no tienen dinero – gruño la chica

- Entonces tendremos que conseguir una no lo crees- dijo el chico mientras sonreía

- Estas bromeando – exclamo la chica – dime que estas bromeando -

- En realidad no – dijo el chico hablando algo más serio

Una hora después, un vehículo, formado por un convertible, partes de un avión caza y el motor de un jet súper sonido, sobre volaba rápidamente por los cielos de Europa central, ochenta y seis lucia distraída, lo que hacía un hora le parecía algo extremo, en estos momentos le parecía la única opción viable, además había sido lo más excitante que había realizado en mucho tiempo, volteo a ver a su compañero, el parecía igual de contraído que ella, en definitiva robar la nave había sido sumamente sencillo, para los estándares de seguridad de la organización, en definitiva, cuando regresara a la base lunar, haría un extenso reporte de todo lo que había visto, aun así tuvieron que usar algunas bombas, de pimienta casera, para evitar a los guardias, sin causarles mucho daño

- Nos acercamos al mediterráneo- exclamo el chico seriamente mientras revisaba los controles de navegación

- Espero que el cuartel comprenda porque lo hicimos – dijo la chica con algo de preocupación, mira de nueva cuenta hacia los controles de navegación

- No tenemos, que explicarle nada al cuarte – repuso el chico con una sonrisa - recuerdas esta misión, no está en los registros oficiales – puntualizo - además según nuestras ordenes se debe recuperar el pergamino por los medios necesarios – exclamo el chico mientras empezaba a descender

- Oye todavía no estamos en el Cairo – expreso la chica a su compañero mirando la su ubicación en un posicionador global

- Lo sé – respondió el chico - pero me dio hambre – dijo tranquilamente -¿qué te parecería comer una pizza? – le pregunto el chico, mientras de un salto descendía de la nave a tierra firme, la chica lo miro algo intrigada en realidad, Nigel One estaba dejando una misión de lado por un poco de hambre, era el fin del mundo oh que

- Pero y la misión – repuso la chica algo exasperada ante la interrupción de la misma

- Un vuelo comercial, tarda aproximadamente unas cinco horas en llegar de Edimburgo al Cairo – respondió el chico

- Pero ni estamos seguros que siguiera una ruta hasta el Cairo – replico la chica

- Le puse un rastreador – exclamo el chico sonriendo, la chica lo miro intrigada, en definitiva su compañero había logrado dejarla sin habla, además comer en ese momento no le parecía tan mala idea, así que finalmente 86 descendió del vehículo, a un que algo no dejaría de molestarle eh incluso intrigarle y ese algo era el ¿por qué había sonreído a Nigel? cuando bajo del vehículo, era algo que no tenía explicación lógica para ella, para el chico la sonrisa de su compañera tampoco pasó desapercibida, a un que se limitó a devolvérsela, después pensaría porque era esa linda sonrisa

- De acuerdo comeremos – repuso la chica estirándose un poco, en definitiva caminar no era mala idea - pero en lugar de pizza prefiero comer una buena pasta – exclamo a lo que el chico solo asintió ante las palabras de su compañera, en definitiva no era bueno llevarle la contraria a ochenta y seis, sobre todo cuando tenía hambre, así que lentamente se encaminaron hacia el restaurante más cercano