Hola! C: nueva actualización! Gracias a los que agregaron a favoritos y/o agregaron a alertas… no hubo muchos comentarios pero responderé el que hubo:
CoposdeHielo: mi intención no era dejarte ganchada pero me alegra de que quieras saber lo que sigue… el guardia de Draco lo descubrirás en este capítulo así como lo que pasa con Hermione. Por qué se fue y un poco sobre lo que piensa de Draco… espero no defraudarte! C: cuidate!
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HERMIONE
Ya había pasado un año desde que me fui. Al principio no quería irme, pero Draco lo hizo todo más fácil. Me había enterado en el último mes que mis padres pertenecían al grupo selecto de squibs que protegían a la familia real de los Veelas. El cómo lo hacían se me hacía un misterio ya que ellos no poseen magia. Lo que si tenían era tecnología muggle y eso podía compensar, hasta cierto punto, la falta de magia. Mi padre era el jefe de la guardia. Me había pedido que fuera a entrenar con ellos, para ir descubriendo mis habilidades.
Ni Harry ni Ron habían logrado que me quedara ya que también ellos me querían fuera de sus vidas cuando vieron que Draco Malfoy me había rechazado en frente de todos; creyeron que me había aliado al final con Voldemort por mi amor hacia Draco. Quería escapar de la humillación y la proposición de mis padres me pareció excelente.
Por todo un año me preparé y me convertí en un arma letal. No sabía aún quien era el príncipe pero ya sabía que iba a Hogwarts conmigo y en el mismo año en el que iría yo, de haberme quedado. Estaba acabando con mi entrenamiento vespertino cuando uno de los hombres de mi padre me llamó al despacho de mi padre. Entré y esperé a que hablara.
-Herms, hija mía, tengo que hablar contigo.
-¿Qué pasó padre?- pregunté preocupada.
-Ya tienes edad suficiente para saber que mi esposa no es tu madre biológica- dijo apenado.
-Si ella no es mi madre, ¿dónde está ella?- dije- explícame,¿tú tampoco eres mi padre?
-Soy tu padre, pero tu madre, está muerta-dijo y agachó su cabeza, debió haberla recordado.
-¿Cómo se murió?- pregunté.
-En una misión mientras protegía al príncipe- dijo.
-Muy bien- dije evitando derramar alguna lágrima, me habían enseñado a mantener controladas mis emociones, no era bueno para un guardia mostrarse débil ante sus enemigos.
-También te llamé porque el rey quiere hablar contigo- dijo y evitó verme a los ojos, ¿qué pasaba aquí?
-Que pase entonces- dije y me limpié los ojos, no por no haber llorado significaba que no tuviera algún líquido acumulado.
Al ver que entraba el rey, me agaché y puse una mano empuñada sobre mi corazón después de hincarme. Agaché la cabeza, ningún plebeyo merecía estar de pie ante su Majestad. Un símbolo de respeto que todo guardia aprendía en cuanto se metía a la academia. Nos enseñaban las costumbres y todo sobre las Veelas.
-¡Levántate! Pequeña, soy yo el que debería de hincarme ante ti- dijo una voz familiar pero que no supe reconocer sino hasta que alcé la mirada y me encontré con la de Lucius Malfoy.
Mi cara de asombro no pasó desapercibida, era obvio mi descontento al saber quien era la persona a la que juré proteger con mi vida. Pronto vi cómo su rostro iba adquiriendo facciones burlonas; debía de estar muy divertido al ver que la sangre sucia que despreció, iba a proteger a su preciada familia. No lamentaría jamás el haberme puesto bajo sus órdenes ya que había encontrado paz en mi interior al seguir el entrenamiento; pero no estaba feliz de que fuera él el rey que todos mis compañeros admiraban.
-El destino debe amarme, tenerla a usted protegiendo a mi hijo, será más que suficiente- dijo y volteé a ver a mi padre para una explicación; ésto debía ser una broma de muy mal gusto.
-Hermione, hija- dijo cauteloso- este es el Rey Lucius.
-Señorita Granger- dijo Lucius- es un placer saber que usted velará por el príncipe.
-Claro- dije recordando que la guardia real no mostraba ni dejaba que sus sentimientos se entrometieran, podrían poner en peligro la misión- todo sea por el príncipe.
-Muy bien, su padre le explicará en qué consiste su misión- dijo- sólo vine a conocerla oficialmente- dicho ésto, dio media vuelta y desapareció.
-Padre- dije viéndolo severamente- dime que todo ésto es una broma o un chantaje para hacer algo por ti.
-Lo siento hija- dijo con pesar. Él sabía lo que había pasado y el por qué de mi aceptación a su propuesta.
-Al menos dime de qué estoy protegiendo a su Alteza- dije arrastrando la última palabra.
¡Qué bien le quedaba! Él un príncipe, ¿cómo no pude habérmelo planteado antes? Y un Veela además. Quería darme una cachetada, cómo no me pude dar cuenta antes. Tenía el físico y la actitud para pasar como un Veela común. Claro que no sólo tenía que ser un simple Veela, sino que también el príncipe, la raza a la que sirvo. ¡Perfecto!
-Los mortífagos que siguen sueltos quieren venganza y saben que los Malfoy no son completamente puros- dijo- tu misión consiste en ir a Hogwarts de encubierto, nadie debe saber que protegerás al príncipe.
-Y ¿cómo haré éso? ¡No he cambiado mucho este año! ¿sabes?- dije.
-Eres bruja, un encantamiento es mejor que cualquier método muggle que tengamos- dijo- durante clases serás una alumna deficiente- dijo y vio mi cara de disgusto- así nadie creerá que tú eres la que protege al príncipe- dijo- durante las noches, estarás investigando cualquier posible escondite de los mortífagos- dijo.
-De acuerdo, ¿alguna sorpresa que deba saber?- pregunté.
-Tendrás a un nuevo recluta contigo en las noches, él te ayudará en tus misiones- dijo. No quise rechistar, no iba a hacer ninguna diferencia.
-¿Ya sabe MaGonagall sobre ésto?- pregunté.
Después de Dumbledore, ella era la nueva directora; Snape quiso el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, algo que le quedaba mejor si me preguntaban. Estando en los dos lados de la guerra lo hacía de los mejores candidatos para ocupar el puesto y Slughorn ya se había ganado a la mayoría por ser más pasivo que el antiguo profesor de pociones.
-El único conciente de quién es la nueva alumna es Snape- dijo- al ser el consejero real, tiene que estar al tanto de los planes del rey.
-¿Cómo me he de llamar?- pregunté pensando en los cambios que me haría para no parecer "yo".
-Tu nombre será Alexandria Tolomei- dijo- serás de Italia y una hija de muggles- dijo- ten éso en mente cuando pienses en tu disfraz y acento.
La guardia real se especializaba en todos los campos que podrían necesitarse al realizar alguna misión para el reino. No sólo entrenábamos el cuerpo, éso era sólo una parte de todo lo que teníamos que tener en nuestro currículum para siquiera poder considerar entrar. También teníamos cursos de maquillaje, idiomas, historia universal y sobre todo de los Veelas. Siempre tuve buena disposición para aprender idiomas entonces simular tener acento italiano iba a ser pan comido.
-¿Volveré a ser seleccionada por el sombrero?- pregunté, mi trabajo sería más fácil si estuviera en Slytherin; tendría al príncipe bajo la mira constantemente.
-Severus se encargará de éso- dijo mi padre adquiriendo un aire serio- quiero que tengas mucho cuidado hija.
-Lo sé padre, no me he entrenado a morir este año sólo para complacerte, he encontrado redención- dije.
-Eres una guardia con honores del reino Veela- dijo con orgullo, ése es el rango más alto al que se puede aspirar en la guardia- no quiero que lo que te dije sobre tu madre te nuble la razón- dijo.
-Claro padre, sé cual es mi lugar y mi rol en el reino- dije tratando de ser convincente- debo proteger al príncipe a toda costa, soy el escudo de su Majestad.
-Muy bien, entonces empaca tus cosas, mañana comienza el año en Hogwarts- dijo regresando a su actitud normal.
-¡¿Qué?!- grité- ¿cuándo me despido de mamá?
-Justo- dijo y se abrió una puerta- ¡ahora!
-Hija, tu sabes la verdad ahora, pero te amo como si fueras mi propia hija- dijo casi llorando.
-Lo sé mamá- dije y la abracé fuerte.
-¡Cuídate!- dijo- no te dejes caer por ése chico.
-Él sólo es el príncipe y cualquier relación que tenga con él será estrictamente profesional- dije- además, él está buscando a una sangre pura y yo no lo soy.
Sabía perfectamente las condiciones de ser el príncipe Veela, tener que buscar a una compañera de sangre pura antes del vigésimo cumpleaños. Obtención de poderes por cada año cumplido. Y finalmente, el repudio y rechazo total de la comunidad y reino Veela en el caso de que el príncipe no encontrara a su compañera. Sí, era difícil.
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