Capítulo 2: Melodía del recuerdo.

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Nos quedamos así un rato, mirándonos, como si el tiempo se congelara. No supe bien cuánto fue con exactitud. De pronto, él soltó mi mano y la posó sobre su barbilla, pensativo.

— Dime, ¿te conozco de alguna parte?

— Eh… ¿Eh? — Solté torpemente yo, y acomodé mi cabello detrás de mi oreja, nerviosa. — No, no lo creo.

— ¿De verdad? Sí, te recordaría con claridad si fuese así. Dime, ¿cuál es tu nombre? —Sonrió.

— Lucy. —Respondí mecánicamente, y vi en su mirada asombro.

— ¿Como la reina? Eso es curioso, porque mi nombre es como el del rey —. Se rio. — Soy Natsu.

En ese momento negué con la cabeza instintivamente. Todo me parecía tan extraño. ¿De verdad eso estaba pasando? Seguramente todo era un conjunto de coincidencias que no tenían conexión alguna. Sin embargo, él era exactamente como lo había imaginado en mis cuentos…. Quizás sí lo conocía, y al saber su nombre lo había asociado lógicamente al rey, ¿verdad?

— ¿Ya habías venido al Evento Literario alguna vez? —Preguntó de pronto.

— No, mi tienda es relativamente nueva. —Expliqué. — ¿Y tú?

— Ah, bueno, yo soy-

— ¡Jefe! —De pronto fuimos interrumpidos por un hombre alto de cabello negro y largo. — Lo busqué por todas partes, ¿dónde estaba? Lo necesitan en los salones principales.

— Sí, sí, Gajeel, ya voy. — Natsu rodó los ojos. Se veía cansado y algo molesto.

— Lo siento, debería irme. —Dije para dejarlo ocuparse de sus cosas.

— No, espera. —Soltó él y tomó mi mano nuevamente.

Lo vi con intriga. Sus ojos eran de un verde oscuro intenso, y juré por un momento que me había hundido totalmente en ellos. Luego, parpadeé.

— Lo siento, pero mi amiga me espera, debo buscar comida para llevarle. —Expliqué.

Él llamó con su otra mano a su empleado y éste se acercó.

— Gajeel, ve a buscar comida para la señorita del stand número…—Me vio esperando la respuesta.

— 342. —Dije dudando.

El susodicho puso mala cara y se fue refunfuñando, aunque se lo podía escuchar diciendo cosas como "los guardaespaldas no están para esto" y "no me pagan lo suficiente para aguantar sus caprichos". Me reí un poco ante esto, pero luego volví a ver a Natsu. Estaba pensativo hasta que chasqueó los dedos y, sin soltar mi mano, comenzó a caminar.

— Eh, disculpa Natsu, pero, ¿a dónde me llevas? —Espeté alzando una ceja.

— Verás, ya que eres nueva aquí, debes ayudarme. Necesito que alguien me dé su opinión para poder ocuparme mejor del evento, y eso es justo lo que hacía antes de que llegaras. —Explicó sin perder un segundo.

Pensé un poco en lo que dijo, y luego uní algunos datos. ¿Podría ser que…?

— Perdona, pero…—Paré en seco, obligándolo a que hiciera lo mismo. Él me vio con intriga. — Tú eres el líder de la empresa Salamandra, ¿no es verdad? —Inquirí con sorpresa.

— Así es. —Se rio. — Deberás obedecerme, como verás. —Bromeó con aires de superioridad.

Por algún motivo aquello me pareció extremadamente familiar, y el pensamiento sobre aquel libro volvió a mi cabeza.

¿Reencarnaciones? ¿Sería eso posible? De todos modos, nada me había pasado como para llegar a pensar eso. Ni siquiera este encuentro me pareció que tuviera algo que ver… ¿O sí?


[Levy's pov]

— Y por eso te traje esta comida. —Me explicaba ese extraño hombre pelinegro que tenía delante.

— Bueno, está bien.

Tomé con cierta duda la bandeja que me estaba ofreciendo. Ni siquiera sabía el nombre de Lucy y tuvo que referirse a ella por características. Pero tampoco tenía motivos para no creerle.

De pronto, el sujeto raro empezó a observar los libros. Pareció fijar su vista en uno en particular. Me parecía un bruto, pero quizás las apariencias engañaban.

— Esto… ¿Es metal? —Preguntó curioso.

— Sí. —Dije simplemente.

— El que lo hizo ha de ser un genio. —Lo tomó y comenzó a analizar los detalles de la tapa de aquel material. — Trabajo con esto para distintas cosas y puedo ver que es un gran trabajo.

No pude evitar sonrojarme, sin saber por qué sin embargo. Aclaré mi garganta antes de responder.

— Yo lo hice. —Solté orgullosa.

Él me vio anonadado, y su cara llena de piercings comenzó a ponerse roja.

— Tú… Tú eres increíble. —Dijo de pronto, haciendo que sintiera calor agolpándose en mis mejillas. — Eres una enana increíble. —Finalizó.

….

Sí, era un bruto, definitivamente.


Natsu y yo entramos a una habitación donde él tenía muchos papeles.

Disimuladamente vi mi reloj y supe que todavía las obras estaban dándose, así que tenía tiempo.

— Bien, Lucy, me gustaría que me dieras tu opinión sobre el evento llenando estas encuestas. —Pidió amablemente.

Había algunas preguntas y otros ítems eran de opción múltiple. Iba desde instalaciones hasta la atención brindada, la capacidad para las personas y los bloques de tiempo utilizados. Así, me senté en el escritorio de Natsu luego de que él lo ofreciera. Las hojas eran largas, pero las llené rápido sin notarlo.

Cuando estaba finalizando, escuché que él tarareaba una melodía. Paré de escribir y lo miré atónita. Notó esto y me vio interrogante.

— De… ¿De dónde conoces esa música? —Pregunté.

Él se rio.

— No lo sé. Hace un tiempo que aparece en mi mente. Quizás es del pasado. Se dice que esas cosas pasan, ¿verdad? De repente recordamos algo y no sabemos de dónde viene. —Explicó sonriente.

Yo, en cambio, sentí que todo aquello era absurdo. Esa melodía… Era "luna rosa". Él no podía conocerla porque yo misma la había hecho.

En ese momento tuve un fuerte dolor de cabeza y todo comenzó a ponerse blanco. Lo último que vi fue a Natsu diciendo mi nombre y acercándose con preocupación.

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Continuará...


¡Gracias a todes! Espero que les guste la historia.

Sakunoevan