Capitulo 2:

La sala de espera del hospital San Mungo estaba llena hasta los topes. Casi todos eran héroes y heroínas de la Guerra Mágica que habían conocido y apreciaban a Sirius. Todos los rostros que allí se encontraban estaban tensos y emocionados, pero los que tenían peor cara eran Harry, Ron y Hermione. Después de encontrar a Sirius en la Sala de la Muerte Harry avisó a San Mungo y se puso en contacto con todos los miembros de la Orden del Fénix y con los amigos personales de su padrino. Seamus Finnigann, antiguo compañero de Harry de Hogwarts, era el medimago en San Mungo encargado de ver el estado de salud de Sirius después de una década desaparecido, pero aún llevaban un rato allí y nadie había salido a informarles.

-¿Cómo es posible que haya salido del velo?- se oía decir cada dos por tres.

Lo cierto es que nadie tenía las respuestas… salvo Sirius. Él era el único que podía decir lo que había pasado durante los diez años que habían pasado desde su muerte.

Harry se levantó de repente y empezó a pasear por la sala de espera. Decenas de ojos lo miraban, pero no osaban interrumpirlo. Sus pasos eran rápidos, por lo que en apenas dos minutos había pasado tantas veces frente a Ron, Hermione y Ginny que éstos ya se estaban poniendo más nerviosos de lo que ya estaban.

-Harry, ¿quieres dejar de pasearte ya, que me estas poniendo histérico?- exclamó Ron.

-¿Por qué no vais a la cafetería y os tomáis algo?- sugirió Ginny Weasley, actualmente Ginny Potter.

-Buena idea, hermanita- sonrió Ron forzadamente- Hermione, ¿vienes?

La chica no contestó. Lo único que había hecho al llegar al hospital, pálida y con los ojos desorbitados, había sido sentarse y mirar la puerta por la que se supone que saldrá el medimago a darles noticias.

-No, mejor nos quedamos aquí las dos- respondió rápidamente Ginny.

Ron se encogió de hombros y siguió a su amigo hasta la cafetería del hospital. Allí se sentaron en una mesa y pidieron dos cafés, pues la noche se avecinaba larga.

-Sigo sin creerme que Sirius haya vuelto- dijo Harry- Es como un sueño.

-Ya, ni tu ni nadie, ¿has visto como está Hermione?- Ron miró seriamente a su amigo- He de decirte algo.

-Dime, Ron- dijo Harry, sobresaltándose por la repentina seriedad de Ron.

-Tú ya sabes que cuando Hermione volvió de su viaje en el tiempo se quedó muy mal al saber que Sirius había muerto, ya que había tenido un romance con él.- Harry asintió- Con el paso de los años me he dado cuenta que Hermione, aunque me quiere, empezó a salir conmigo para olvidarlo.

-Ron, creo…- intentó interrumpir Harry.

-Harry, yo puedo no darme cuenta de muchas cosas, pero de ésta te juro que sí. Durante todo este tiempo que hemos estado juntos los dos hemos intentado que lo nuestro funcionara, y creo que lo hemos logrado. Esta mañana le he pedido matrimonio y creo que le ha hecho ilusión- reveló Ron.

-Eso es… maravilloso- sonrió Harry, feliz- Felicidades, ya iba siendo hora.

-Gracias- sonrió ampliamente Ron- Por eso me preocupa tanto la reacción de Hermione ahora que Sirius ha vuelto.

-Tenemos que ver que es lo que pasa, Ron- dijo Harry- Pero ten en cuenta que lo de Sirius y Hermione fue cosa de unos meses hace diez años, mientras que ella y tú os conocéis de casi toda la vida y lleváis años saliendo. No creo que tengas nada que temer.

Ron se pasó las manos por los ojos y sonrió.

-Me estoy preocupando innecesariamente, ¿verdad?

-Seguro.

S&H

Llevaban unas tres horas esperando cuando por fín Seamus entró en la sala de espera. Harry y Hermione se levantaron.

-¿Cómo está?- dijo Hermione con la voz rota. Eran las primeras palabras que la oían pronunciar en toda la tarde.

-Lo hemos examinado minuciosamente y está completamente sano- los tranquilizó Seamus- Lo más curioso de todo es que fisiológicamente tiene la misma edad que cuando cayó atravesando el velo, es decir, que tiene treinta y cinco años.

-¿No ha pasado el tiempo por él?- se extrañó Harry- ¿Cómo es posible?

-Aún no se sabe- dijo Seamus- Sirius aún no ha despertado y él es quien puede aclarar todos los misterios.

-¿Cuándo despertará?- inquirió Harry.

-Lo más probable es que durante esta noche- contestó Seamus- Siento no poder seros de más ayuda.

-No digas tonterías. Sonrió Harry- ¿Cuál es su habitación?

-La número 439- contestó.

S&H

Después de una pequeña reunión en la que decidieron quienes y cuando podían pasar a ver a Sirius, Harry, Ron, Hermione y Ginny entraron en la habitación 439. Había un total de cinco camas en la habitación, pero la cama de Sirius era la que estaba más cerca de la puerta.

Hermione se acercó despacio a la cama ocupada por Sirius y lo observó después de diez años viéndolo solo en sus sueños o recuerdos. Su cara estaba demacrada, muy delgada y pálida debido a los años de sufrimiento en Azkaban. Los pómulos estaban hundidos, los dientes blancos y el pelo largo y enmarañado. La chica sintió que los ojos se humedecían por las lágrimas al imaginar todo lo que Sirius había tenido que sufrir después de su desaparición: la muerte de James y Lily, la pérdida de Harry y Azkaban. Por lo que habló con Remus nada más volver, sabía que Sirius estuvo buscándola durante muchos años, ya que creía que podría estar en el mismo tiempo pero haber viajado a otro lugar físico distinto. Al no encontrarla se convenció de que la había perdido y se concentró en la Orden del Fénix hasta su encarcelamiento en Azkaban. Cuando Sirius escapó y se reencontró con ella tuvo que hacer un gran esfuerzo por no decirle la verdad, ya que, técnicamente, ella aún no lo conocía. Según Remus, Sirius esperaba con mucha ilusión cada vez que ella iba a Grimmauld Place y pensaba contarle toda la verdad justo antes de que ella empezara sexto año, pero no pudo ser. La muerte lo entró antes. Sintió una mano en su hombro y se volvió para abrazarse a Ron, que le dio unas palmaditas en la espalda.

Harry, por su parte, se sentó en la cama de su padrino y lo tomó de la mano.

-Estoy aquí, Sirius- susurró- No puedo creer que hayas vuelto, pero voy a estar ahí siempre, pase lo que pase, porque tú eres como un padre para mí. Siempre lo has sido.

Hermione se separó de Ron, con los ojos ya secos, le sonrió y se sentó en una silla que había al lado de la cama de Sirius. Arrimó la silla a la cama pero no se atrevió a coger la mano de Sirius, ya que le parecía una falta de tacto y de respeto hacia Ron, que tan bien la estaba tratando en esos momentos.

-Espero que te recuperes pronto ¿eh?- seguía hablándole Harry- Tienes mucho que contarme y yo de contarte a ti. ¿Sabes? Me he casado- reveló Harry sonriéndole a Ginny y cogiéndola de la mano- Con Ginny Weasley, la hermana de Ron. Casi me mata el día de la pedida.

Los cuatro rieron bajito para no molestar a los otros pacientes.

-Ahora soy el Jefe del Departamento de Aurores, ¿lo puedes creer? Con 25 años. Ginny es reportera del Profeta, en la sección de deportes, así que tengo entradas para los partidos que quiera- continuó Harry, ganándose un codazo de parte de Ginny- Auch. Ron es coregente de una tienda de artículos de broma, seguro que te encantará cuando la veas, y Hermione es…

Harry se vio interrumpido por unas repentinas convulsiones que le dieron a Sirius. El chico, asustado salió corriendo de la sala para buscar a Seamus mientras Ron apretaba el cuerpo de Sirius contra la cama en un intento de que se quedara quieto.

-Sirius, ¿me oyes?- decía Ron- Sirius, no me asustes…

Hermione, que había quedado en shock durante unos segundos, se levantó rápidamente y, acariciándole la cara, susurró:

-Sirius, shhh, tranquilo, todo está bien.

Como si de un encantamiento se tratase, la voz de Hermione consiguió que Sirius dejara de sufrir convulsiones y se quedara quieto, respirando profundamente, como si estuviera durmiendo.

Ron apartó las manos del pecho se Sirius con cautela y miró a Hermione, que no apartaba la vista de Sirius. Se sentó a su lado en la cama y, olvidándose de Ron, tomó a Sirius de la mano. El hombre movió bruscamente la cabeza y abrió los ojos, fijándolos en Hermione, sonriendo.

Hola.

Discupad que no haya subido capitulo durante dos semanas, pero me ha resultado imposible. En fin, espero que os guste y me dejéis muchos comentarios.

Muchos besos:

Encantamientooesed.