-El… ¿Kyubi?.-

El Kyubi, el Kyubi, el Kyubi…no, no, no y no, eso no podía ser verdad, es que no cabía la posibilidades de que… ¿o sí?, Naruto hizo un recuento de su vida en cuestión de segundos, tal vez menos, y lastimosamente, si eso fuera cierto, todo… absolutamente todo tendría sentido, un deseo inmenso de llorar y gritar vino hacía el cuándo un sentimiento lo invadió.

Miedo.

Si realmente era el Kyubi entonces…

Miro hacia adelante donde estaba la gran reja y comenzó a acercarse, mientras lo hacía comenzaba a ver una difusa silueta y cada vez se acercaba más y más despacio…

-¡GROOOAAR!.- Un estadillo continuo, estruendoso y extremadamente mortífero fue como definió aquel ruido Naruto dentro de su mente al momento de escucharlo, lo mando a volar unos cuantos metros hacia atrás.

-¡Ven mal nacido! ¡Ven y acabaré con tu sufrimiento!.-

Naruto estaba realmente asustado, desde hace mucho tiempo que no se encontraba en ese estado, entonces miro nuevamente la reja esta vez conservando la distancia para observarlo durante unos segundos –Esto… esto… ¿es real?.-

-¿Qué si esto es real perra? Claro que es real maldita basura, ¡Ven aquí para arrancarte la piel y comer tus malditas extremidades!... ¡Ven maldito hijo de puta!

Naruto estaba muy, pero muy asustado, al tanto que no se pudo mover y cerró los ojos levemente pensando… voy a morir y luego abrió los ojos y juntando toda su fuerza de voluntad y pensó –Si he de morir, pues miraré fijamente la muerte, creeré en mis propios principios, mi propia voluntad shinobi, si no veo ni vivo mi propia muerte, sería como si a un espadachín lo cortaran por la espalda.-

-A…te… me….- Naruto respiro profundo, cerró los ojos, los abrió y trato de mirar fijamente al poderoso ente que se encontraba en frente suyo mientras que él seguía vociferando y emitiendo esa aterradora sed de sangre e instinto asesino, hasta que Naruto pudo recobrar un poco la compostura y aún con miedo en su ser pudo hablar hasta el punto de hacer entendible sus palabras.

-Ade… lante…. si… si… he… si he de… morir… pues… lo ha… lo haré… ade… ¡adelante!.- Dijo diciendo esto último en un chillido casi como desahogando sus últimas palabras… en ese momento todo se quedó en silencio…

-… Jejeje… ¡Jajajajaja!...Interesante, muy interesante...- Dijo el feroz demonio que observaba como Naruto lo miraba desconcertado preguntándose ¿Qué diablos estaba pasando?

-Veo… veo que no me vas a matar… ¿por qué?- Pregunto el pequeño niño algo confundido y asustado

-Mocoso idiota, me encantaría matarte, pero este sello me lo impide, pensé que eras más inteligente que eso… idiota...- Dijo el demonio algo más calmado y con una sonrisa por así decirlo… maquiavélica.

-….- Naruto no dijo nada pero las palabra de aquel ser le llegaron como un balde de agua fría, ¿él siempre fue tan idiota? No… él era mucho más astuto que eso, el debió haberse dado cuenta que si tenía un sello y si no lo había matado desde tal vez cuánto tiempo sepa quién que ha estado encerrado en él será porque realmente él tenía un impedimento que va más allá de su poder… no podía imaginar qué tipo de impedimento sería tan grande para evitar que esa… cosa pudiera hacerle algo.

Entonces el Uzumaki pensó -El miedo no te hace ver, pensar ni sentir las cosas con claridad, si bien es cierto que a veces un shinobi puede tomar ventaja del miedo y debido a los niveles de adrenalina puede ayudarte a salir de situaciones críticas, en casos como este… es un maldito que te apuñala por la espalda.- Pensaba el pelirrojo, tomando nota mental sobre el miedo, recordando que era un arma… un arma que tendría que saber manejar y ocupar en su debido momento, también se dio cuenta por primera vez con claridad que no es lo mismo leer las cosas de un libro, que vivirlo en carne propia.

Je, otra nota mental.

-¿Dónde estamos? ¿Por qué estás aquí? ¿Qué es esa reja gigante y ese sello? ¿Por qué…-

-Cállate.- Dijo con un cara de pocos amigos, al parecer el Kyubi no tenía mucha paciencia.

Se quedaron mirando un rato, ahora el Kyubi no parecía tener una mirada de maldad ni ira sobre él, solamente lo miraba, como esperando la reacción de Naruto, quién apenas podía mirarlo, aún tenía un poco de miedo por estar frente a tal bestia… le costaba creer que una simple reja y un papel en ella podía evitar que lo mandara a volar lejos, muy muy lejos…

Entonces el Kyubi decidió hablar.

-Estamos en tu mente, y estoy aquí porque fui sellado en ti, hace once años.-

-Suponía que estábamos en mi mente, pero, cuando me sellaron en mi yo recién…- Entonces pensó en muchas conjeturas aparecieron frente a él -¿Yo nací únicamente para ser tu contenedor? ¿Para retener tu poder? ¿Acaso me crearon?... Acaso… ¿Soy realmente humano?

-Hablas mucho mocoso… pues para tu suerte no, o mejor dicho para tu mala suerte, tuviste que ser el hijo de esos para tener un destino como el que estás viviendo ahora, y eso que vendrán muchas cosas más por delante…-

Naruto no entendía mucho sobre lo que le dijo, solo tenía algo claro, él sabía quiénes eran sus padres, de hecho estaba claro que él sabía muchas cosas sobre él y sobre muchas otras cosas, cosas que lo involucran a él o al mundo shinobi, se dio cuenta en un segundo que no solo era masa de infinito poder, sino que era un baluarte histórico, el sabría muchas cosas que ningún humano allá visto, un testigo vivo de toda la historia humana, o al menos gran parte de la historia del mundo shinobi, tal vez desde los comienzo de este, luego le entró la curiosidad de como aquel ser pudo haber nacido.

Fue cuando hizo un "alto" así mismo, iría con calma, la curiosidad no mato al gato, pero si lo mató la verdad, muchas otras verdades, incluso la del nacimiento de este mundo podía esperar, no era alguien que se dejaba llevar por la curiosidad entonces procedió a preguntarle lo más importante

-¿Quiénes eran mis padres?.- Pregunto con temor

-Fueron dos shinobis de tu aldea, Minato Namikaze y Kushina Uzumaki.

-No… no te rías de mí.- Dijo tímidamente y algo enojado el pelirrojo.

-Te parece que me estoy riendo de ti pedazo de mierda…- Dijo con algo de enojo en sus palabras, él no estaba mintiendo, y odiaba que pusieran en duda su palabra cuando no lo hacía, de hecho nunca había mentido, después de todo, alguien tan poderoso como él nunca tuvo la necesidad de hacerlo.

Naruto lo miró y comenzó a pensar las cosas, unas pequeñas lágrimas le comenzaron a brotar, por unos segundos su mirada estaba perdida, y luego de estar así unos minutos pareció que su alma había vuelto a sus ojos y con cierto aire melancólico pregunto al demonio.

-Ellos… ¿Ellos me odiaban?.-

-¿Cómo quieres qué lo sepa? Ellos están muertos, muere tú y les preguntas, además eras un maldito recién nacido…- Iba a continuar hablando pero pensó que más palabras estaban de más, él sabía que sus padres amaban a Naruto y dieron la vida por su hijo y la aldea, pero tampoco es como si le interesara decirle eso.

-Todo… todo encaja, las miradas de odio de las personas, la poca y nula información del ataque del Kyubi en los libros de historia, el hecho que Hokage-san evitará con ridículas excusas darme libros sobre "Fūinjutsu" y sobre las bestias con cola y todo lo corrobora el hecho de que… tú estés aquí.- Dijo sin odio pero aún con un poco de temor en sus palabras, le costaba acostumbrarse a tan aterradora presencia.

-Dime niño… los odias ¿cierto? Yo puedo acabar con todo tu sufrimiento, y de pasó mataré por ti a aquellos que eligieron tu destino, los humanos son algo despreciable, tu quita este sello y yo haré el resto.- Dijo en todo neutral el ser sobrenatural.

Naruto medito sus palabras por unos momentos

-Dame un poco de tiempo, por favor, Kyubi-san.- Dijo soltando un suspiro

-Solo no te demores tanto enano.- Entonces el paisaje en el cual se encontraba empezaba a derretirse. Naruto al ver esto comenzó nerviosamente a mirar a su alrededor.

-¡¿Cómo podré hablar contigo de nuevo?!.- Tenía muchas preguntas y muchas más cosas que quería saber

-Jejeje… Ya te las arreglarás…-

En eso sintió como el frío aire tocaba todo su cuerpo, y es que la camiseta y el pantalón de buzo no hacía mucha resistencia ante el viento y el frío que entraba a su cuerpo por las aberturas de su ropa.

Sintió como si despertara sin haber dormido… curioso ¿no?

Entonces vio que estaba saliendo el sol, al parecer había dormido cerca del bosque que estaba a un lado de un campo de entrenamiento básico ninja, y recordó que estaba meditando tan solo hace algunas cuantas horas, eso luego de curarse de unas cuantas heridas luego de escapar de otra turba de personas furiosas contra él, ahora ya sabiendo el meollo de todo el asunto.

El suspiro, había sido mucha para el en unas cuantas horas, iría ahora a su departamento a descansar, pensaría bien las cosas, y que haría ahora, si su deducción era correcta, él podría tener perfectamente el poder de hacer unas cuantas cosas en la aldea, ahora las reglas del juego cambiaron y se inclinaba levemente a su favor, la fuerza no era el único sinónimo de poder, sino también la información, mañana vería que haría a partir de ahora, solo le quedaban un par de horas para dormir e ir a la academia, seguramente no iría, se quedaría durmiendo por muchas horas, tenía que dejar su cerebro descansar, había sido mucho para él…