Los personajes no me pertenecen, pero estoy tratando de seducir a Kishi para que me los regalexd.

Se me olvidó decir que en esta historia las características de los personajes no son tan comunes. Hinata no es muy tímida, pero tampoco es muy sociable. Naruto está perdidamente enamorado de la Hyuuga, ya que necesitaba un personaje que tuviese esos sentimientos hacia la protagonista; estaba entre Naruto o Kiba, pero finalmente me decidí por el rubio.

A Karin la puse como la maldita que hace de la vida de Hinata imposible no porque pensara que ella es así, sino porque necesitaba a una chica que estuviese enamorada de Uchiha. ¿Por qué no Sakura? Fácil, ella desempeñará otro papel más adelante;)

Ya los dejo con la historia, espero que la disfruten tanto como yo cuando la releí.

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Un suspiro derrotado hizo que Yamanaka y Tenten voltearan hacia la pelinegra. La ojiazul dejó el material que portaba y se cruzó de brazos.—¿Por qué no le dices y ya?— preguntó refiriéndose a una confesión por parte de su amiga.

Todos los alumnos de su grupo estaban en el aula de escultura, probándose utilería y observando las obras, esperando al profesor Deidara.

Hinata miró hacia la nada.—¿Decirle?— murmuró con rostro asustado.

Ino suspiró derrotada.—Pronto nos vamos a graduar— comenzó—, ¿cuánto tiempo estarás así?— puso los ojos en blanco, esperando a que un milagro iluminara a la pelinegra.

La Hyuuga dio un aplauso, convencida de que había dado en el blanco.—E-es eso— le dijo a la rubia, quien estaba entretenida cepillando su cabello y viendo su reflejo en el espejo—. Como no se lo he dicho, él no sabe lo que siento por él— sonrió inocente—, por eso no puede demostrarme lo que siente— su cabeza se dejó caer en la mano derecha de la chica—. Es demasiado tímido.— Ino y Tenten se miraron entre ellas, esperando a que Hinata dijera que era una broma.

La castaña estaba a punto de buscar en su móvil el significado de la palabra "tímido".—Hinata...

—Se lo diré, será perfecto— sonrió encantada. Luego de unos segundos de imaginación, volvió a su rostro triste—. Pero, ¿cómo?— comenzó a idear millones de planes—, debe ser una propuesta impresionante.— acarició un poco su mentón.

—¿Qué te parece esto?— Tenten mostraba una máscara de Gollun en "El señor de los anillos"—, mi precioso, te amo Uchiha Sasuke— sus manos simulaban a un T-Rex.

La pelinegra asintió un poco.—Luce bien.— dudó en hacerlo o no.

La de moños se quitó la máscara, sonriendo divertida.—Estaba bromeando.

—¿Luce bien?— la rubia también se veía de buen humor por el chiste de la chica.

—Los animales bailan para aparearse.— opinó Tenten.

—¿B-bailar?— Hinata abrió más los ojos, considerando tal idea.

La rubia negó hacia la castaña sin que la de ojos blanquecinos se diese cuenta. Pero poco le importó la advertencia de Ino, quería ayudar a su amiga.—Es un baile de seducción.

—¿De seducción?— repitió mirando al techo.

Una imagen de ella con un tutú y Sasuke en un traje de gala, moviéndose elegante y románticamente, rodeados de bailarines, invadió el cerebro de la chica. Sonrió enamorada.

Pero de nueva cuenta, su imaginación hizo de las suyas y ya no había miradas cargadas de sentimientos ni caricias traviesas; el moreno la había tirado al piso, haciendo que de un movimiento brusco despertara de la alucinación.

Negó con rapidez, Sasuke jamás sería capaz de hacer algo así.—S-supongo que...— no terminó la oración al darse cuenta de que ya no estaba acompañada de sus amigas.

Sonrió al verlas al fondo de la habitación jugando con las pelucas. Llegó a la conclusión de que ellas al ver que volvía a ignorarlas por soñar despierta con el moreno, se fueron a esperar a que terminara.

—Nos volvemos a ver.— saltó en su asiento al escuchar esa voz chillona.

A pesar de tener una figura autoritaria e intimidante al estar acompañada de sus terroríficas amigas, Hinata respondió inocente.—Sí— contestó acariciando un pincel—, hoy dibujaremos con modelo vivo— sonrió amable.

Karin suspiró cansada de tanta formalidad. Estaba cruzada de brazos.—Eres de tercer año, ¿no deberías estar estudiando?— preguntó mirando su uña adornada con pintura rosada.

Un golpe en la mesa hizo que las cuatro se exaltaran.—¿Y tú no deberías estar con tu grupo?— una rubia molesta miró a Uzumaki amenazadora. Hinata sonrió al entender esa acción por su parte; Ino quería que la Hyuuga supiese que Tenten y ella estaban ahí por si necesitaba apoyo, agradeció el gesto.

La pelirroja sonrió con egocentrismo.—Hoy seré su modelo.— hizo su cabello hacia atrás, dándole la señal a sus amigas para que alejaran a la molesta Yamanaka.

Shion y Karui tomaron de ambor brazos de la ojiazul y se la llevaron mientras ella gruñía y Tenten las seguía.

Hinata y Karin miraron todo desde lejos. Al ver que se quedaban solas la de anteojos posó una mano en su cadera.—¿Sabes? no creo que tengas oportunidad.— atrajo la atención de la pelinegra, quien volteó intrigada por sus palabras.

—¿Hmn?

La pelirroja se incorporó más con la intención de que sus pechos se viesen. La Hyuuga al recibir la señal por parte de Uzumaki, miró los suyos. No podía ver su abdomen, su vista estaba interrumpida por un par de melones, quienes eran más grandes de lo necesario.

Regresó la vista a la anatomía de su acompañante, comparando los de ella. Karin tenía las medidas adecuadas, sus pechos estaban bien proporcionados; los suyos habían crecido más de lo normal.

—H-humn— cubrió sus bubis con los brazos incómoda—, ¿a Sasuke-kun n-no le gustan los pechos grandes?— le daba vergüenza decirlo, pero así era su cuerpo.

—¡Claro que no!— exclamó la mayor de ambas—. Él es un hombre también, pero no es muy exagerado. Le gustan los melones, no las sandías.— se burló antes de comenzar a caminar alrededor de la mesa para alejarse de Hyuuga.

Cuando no sintió la presencia de Uzumaki, dejó salir un suspiro triste; no podía hacer nada en contra de sus pechos para gustarle a Sasuke. Eso no se elegía.

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Una cabellera rubia, junto con demás colores, paseaban deliberadamente por los pasillos del instituto para llegar al aula de artes.

Eran como un escuadrón, creando una V. Naruto encabezaba esa tonta formación, también hecha por los músicos de la clase B.

El Uzumaki con su mano hizo un ademán para que todos caminaran detrás suyo, dando a entender quién era el líder del grupo de amigos. Todos llevaban un look ridículo de cabello.

Cuando estaban a varios pasos del aula, Kiba, Choji y otro más se asomó en la puerta, mirando fijamente a su objetivo; una chica Hyuuga.

La muchacha se dio cuenta fácilmente que era observada y que un trío de cabezas se dejaban ver por la puerta.

Al recibir la señal del castaño de que la chica estaba ahí, todos se formaron para dar más efecto a la entrada que haría Naruto a la sala. Habían ensayado unas cuantas veces.

Choji cargaba un maletín plateado. Al ver otro gesto por parte del líder, lo abrió, dejando ver un bento lleno de deliciosa comida.—¿Qué?— preguntó la Hyuuga, atrayendo la atención de sus amigas.

Ino se acercó a ellos con una sonrisa divertida.—Ooh, huele bien— estiró su mano para tomar un poco, pero un manotazo hizo que levantara la vista, enfadada—. ¿Qué sucede?— se cruzó de brazos, tratando de que el golpecillo que recibió en el dorso de su mano no doliera.

—Es para Hinata-chan.— dijo el rubio tomando el bento y entregándoselo a la mencionada.

—¿P-para mí?

El muchacho asintió alegre.—Mírate, estás muy delgada. Come.— la de ojos fantasmagóricos tomó el objeto y se inclinó, dando las gracias.

—¡Oye idiota!— todos los miembros de los músicos y Naruto voltearon, pensando que los llamaban—, dile a tu séquito de tontos que se sienten y comiencen a dibujarme, igual tú.— le regañó la pelirroja.

—Ya vamos ya vamos— comenzó a caminar hacia el centro de las mesas. En cuanto se fueron los varones, Ino aprovechó y tomó una bola de arroz—. Karin— la llamó, Uzumaki femenina se volteó, prestándole atención a su familiar—, me gustaría yo ser el modelo.

—¿Estás loco? el profesor Deidara me lo pidió personalmente.— se cruzó de brazos. Esa clase le pidió de favor que cuidara a los revoltosos alumnos B, ya que él faltaría. El rubio profesor se lo dio de favor, ya que sabía que Karin era capaz de enseñarles algo del tema que trataban.

—Lo sé, pero— miró en la dirección donde estaba la Hyuuga sonriendo mientras compartía su comida con dos muchachas—, Hinata-chan me dibujará.

Karin abrió más los ojos al ver el rostro tonto y enamorado de su primo, su mente creó miles de planes para molestar al rubio y a la chica, pero el que se llevaba el premio era en el que ambos le dejaban el camino libre con un moreno Uchiha.—Ya veo— sonrió traviesa—, en ese caso te apoyaré— le tocó el hombro, haciendo que él volteara de nueva cuenta hacia la pelirroja—, sí, puedes hacerlo.

—Whoa prima, eres la mejor— finalizó su agradecimiento con un abrazo no correspondido.

—Bien, entonces acomódate como la imagen que me dio Deidara-sensei— extendió una fotografía; era un chico simulando que corría, ya que su pie estaba levantado detrás de su espalda y tenía los brazos en puño y en un ángulo diferente.

Naruto hizo caso y todos tomaron asiento.—¿Así?— sin duda Uzumaki varón estaba muy incómodo tratando de mantener esa posición.

—Deja de moverte como gelatina— regañó la pelirroja cruzándose de brazos—. Esta vez dibujarán el movimiento en una figura— repitió las palabras de su rubio maestro hacia la clase B—, comiencen— finalizó dejando a su primo solo, caminando a una esquina del aula.

El chico sentía sus músculos tensarse. Pero al darse cuenta de que Hinata plasmaba su figura en la hoja con mucha inspiración, recobró sus fuerzas y endureció sus facciones, tratando de parecer más atractivo y varonil.

A Tenten parecía irle bien, ya que la forma del cuerpo del rubio estaba bien proporcionada en la hoja. Ino batallaba un poco con las orejas de él, pero rápidamente lo arregló. Toda la clase estaba en silencio, tratando de que su dibujo estuviese satisfactorio para cuando Deidara-sensei escribiera las calificaciones.

Sudor corría por el rostro de Naruto; sentía que iba a caer en cualquier momento.

Me duele todo. Me está matando— pensó cansado—. Pero miren, Hinata-chan me está mirando. Me está dibujando— tomó más valentía y trató de quedarse muy quieto— ¡El dolor no es nada dattebayo! ¡Un hombre enamorado no se rinde!

Hinata ya había terminado, tenía experiencia con el dibujo. Mientras esperaba a que todos finalizasen comenzó a escribir en la esquina de la hoja las ideas que tenía para una confesión hacia Sasuke-kun. "Decirle, baile de seducción, Gollum" era lo que tenía hasta el momento.

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Gai se encontraba en su teléfono celular mirando una rutina de ejercicio pesado. Rio sonoramente cuando se dio cuenta de que eso no era nada para él.

Al escuchar algunas palabras vacías detrás suya se volteó. Era Hatake, su eterno rival. Parecía cansado al estar revisando algunos trabajos. Se sintió feliz al verlo sufrir con eso, ya que él no tenía nada por calificar; ningún alumno suyo había hecho el proyecto que les pidió para hoy.

Volvió a su vídeo, volviendo a reír fuerte cuando ya llevaban setecientas lagartijas y ya estaban exhaustos.

Una mano con pintura adornando sus uñas le arrebató el artefacto.—¿¡Qué suce...— al ver el rostro de la directora Tsunade volvió a incorporarse, no terminando de insultarla.

No le devolvió su celular, en cambio dejó una hoja con estadísticas en su mesa.—Veamos si puede volver a reír después de mirar este gráfico, Gai-sensei— en el título decía "Promedios", haciendo que el rostro del de cejas pobladas se descompusiera.

Había puntos blancos arriba de unos puntos azules. Un punto solitario se encontraba en el área de 500, mientras varios azules en el de 50.—Los blancos son los alumnos de Hatake— Kakashi volteó con su mirada cansada de siempre—, y los azules son los suyos.

—Ahh, parece un mar de azul.— sonrió el hombre de traje verde.

—¡Maito Gai!— todos saltaron en su asiento al escuchar la voz potente de su superior—, usted más que nadie sabe como se desplomó el promedio de la escuela debido a sus alumnos— la rubia mujer tomó la hoja y se cruzó de brazos—, en especial Hyuuga Hinata, Yamanaka Ino, Ama Tenten y Uzumaki Naruto— le regañó severamente—. Debe hacer algo al respecto.

Mientras tanto, un moreno y apuesto chico entró con un montón de hojas en sus brazos.—Son como cánceres en nuestro instituto, ¡Cánceres!— se escuchaba decir a la directora Senju.

La rubia mujer volteó detrás suyo al ver como el profesor Asuma le hacía el ademán de que lo hiciese. Uchiha Sasuke hizo una reverencia, con su rostro neutral de siempre, y se fue. Tsunade se quedó sin palabras, ya olvidando que estaba insultando a los de la clase B. El chico se acercó a Kakashi y dejó el puño de documentos en su escritorio.—Sin embargo, estoy muy agradecida— Gai miró a ambos por un momento, tratando de averiguar como ellos podían obtener toda la atención—, de tener un gran alumno como Uchiha Sasuke.

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—Bien, acabemos con esto— Karin tomó de nuevo la palabra—. Toques finales a los músculos lo harían más real— aconsejó—, y Naruto, ya finalizamos, puedes bajar.

—D-de acuerdo— trató de bajar del banco, pero ninguna de sus extremidades le hizo caso. Fue entonces cuando sus amigos corrieron a ayudarlo a bajar, no moviéndolo de la posición en la que estaba.

Cuando Naruto tocó el piso, se dejó caer como un charco de agua, chillando de dolor. Kiba y otro chico le masajeaban la pierna, mientras Choji y otro más se encargaban de sus hombros.

Mientras tanto, Karin caminaba entre las mesas para inspeccionar algún fallo de los de la clase B. Hinata se encontraba distraída, por eso no notó enseguida que la pelirroja exclamó horrorizada al llegar a su lugar.—¡Hinata!— gritó para que ella le prestase atención, su cara estaba igual de roja que su cabello.

La Hyuuga y sus amigas voltearon hacia Uzumaki mujer.—¿Qué sucede?— preguntó Tenten observando el cuaderno de la Hyuuga; no podía ser cierto que Karin gritara por su dibujo, si ella lo hacía muy bien. Pero se quedó sin palabras al observar más de cerca la hoja.

Toda la clase las miraba, esperando regaños por parte de la pelirroja hacia la pelinegra.—¿Qué?— Naruto con dificultad se levantó del piso para acercarse a las chicas—, ¿qué pasó?— en su trayecto pudo mirar el contenido de la libreta, sorprendiéndose y tomándola para comprobar si sus ojos lo engañaban.

Era un cuerpo muy bien hecho, con detalles bien colocados y complexión bien plasmada; pero la gran sorpresa es que no era la cara del rubio, con sus característicos bigotes y puntiagudo cabello, sino era un pelinegro con la expresión seria. Sin duda se trataba de Uchiha.—¿Qué es esto?— preguntó incrédulo—¿Yo luzco así?

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La calle estaba llena de comercios, tanto de ropa como de comida. Uno tras otro se encontraban instalados los locales.

Y en medio de todos ellos, un pequeño pero lindo restaurante era propiedad de los Hyuuga, el letrero "Fideos Byakugan" adornaba la pared principal del establecimiento. Estaba lleno de personas, su comida era tan deliciosa que los clientes nunca faltaron.

—Hinata, la caja por favor.

—¡Sí!— la chica mencionada dejó de ser la camarera, para pasar a ser la cajera.

Un hombre se acercó, satisfecho por los fideos.—¿Cuándo es?

Mientras tanto, Hiashi observaba el desempeño de su hija al tratar de apoyarlo con el negocio, agradeciendo en silencio.

Ya casi era hora de cerrar, y eso significaba la hora pico en su local.

Y es que, gracias al dinero que ganaba por ser su propio jefe le ayudó a comprar esa grande y linda casa nueva que los esperaba en un barrio seguro de Konohagakure.

El hombre entró al almacén para ver la masa en forma de serpientes que colgaban del techo mientras se secaban. Escuchó la puerta abrirse unos minutos después de que él entrase, sabiendo que era su hija.—Los dejaremos secar toda la noche y estarán listos para juntarlos en la mañana— sabía que su hija le estaba escuchando.

—N-nunca he entendido esto— entró al campo de visión de su padre, caminando lentamente hacia él mientras observaba los fideos—. Lo he visto desde que era una bebé.

—No teníamos techo cuando eras pequeña— bromeó el mayor observando detenidamente lo que había construído durante muchos años—. Ahora no me gusta que se cuelguen afuera, el aire está contaminado.— al no obtener respuesta de su hija, dejó de mirar los fideos y devió su mirada hacia ella.

Tan distraída como siempre, así era Hyuuga Hinata.—Otousan.— lo llamó sin dejar su expresión.

—Sí— dijo dando a entender que la escuchaba. El hombre acariciaba la masa de colores, esperando la respuesta de la pelinegra.

—¿Cómo te apareaste con mamá?— dejó de hacerlo, impresionado por las palabras mal planteadas de su pequeña.

—¿Apareaste?— sonrió divertido.

—S-sí, n-no, d-digo— su sonrojo era extremo, avergonzada por hablar sobre eso con su padre. Pero era su única opción hasta ahora—, c-conoces a mi amiga Tenten, ¿cierto?— el mayor asintió cruzándose de brazos. Hinata temblaba un poco por el miedo a ser descubierta—. A ella le gusta un chico— desvió la mirada que sostenía con su padre para observar el suelo de madera limpio—, y quiere decirle lo que siente, pero no sabe cómo.— empezó a jugar con los fideos que colgaban, tratando de no parecer sospechosa.

Hiashi asintió tranquilo, pensando en una respuesta para el asunto de su "amiga Tenten".—Mi auto era una chatarra en ese entonces— el rostro de Hinata se descompuso al instante. No era la respuesta que esperaba—. Había llevado a tu madre a los monumentos de Konohagakure de noche— pero el castaño seguía contando su aventura; la muchacha abrió un poco más los ojos, dando una señal que estaba atenta a lo que sucedería—, parecía que el auto se iba a voltear y desarmarse— el mayor hizo algo con las manos que hizo reír a su hija, contagiándose él mismo por el buen humor de ella—. Tu mamá estaba muy asustada, repitiendo que detuviera el auto y que la bajase.

—¿Y?— mientras avanzaba la anécdota, más Hinata se interesaba.

—Y...— el mayor sonrió con diversión al ver que la chica estaba entretenida en sus palabras— conduje más rápido, no dejando que siquiera asimilara dónde estábamos— en la mente de Kiashi se cruzó un recuerdo agradable, en donde una hermosa joven trataba de escapar de su lado—. Finalmente le dije:— observó por unos momentos a su hija, pero su mente no dejó que viese a Hinata, sino a su fallecida esposa, sonriendo con felicidad. Ella era la viva imagen de su madre— ¿quieres besarme o salir conmigo?— la morena parpadeó un par de veces— ¿salir conmigo o vivir conmigo? ¿vivir conmigo o morir conmigo?

—¿Y-y ella qué dijo?— Hinata sonrió emocionada— ¿vivir contigo?

—No— el señor se quedó callado para luego suspirar—. Dijo que me mataría si no me dejaba de tonterías.

La muchacha suspiró resignada mientras de los labios de Hiashi salían risas.—N-no es divertido Otousan.

—Pero— el castaño caminó hacia la menor, tomándola de los hombros—, más adelante me confesó que ese día ya se había enamorado de mí— de nueva cuenta la esperanza pareció crecer en los ojos opalinos de la Hyuuga.

—¿En serio?— Hiashi al asentir, dio luz verde a las fantasías de ella.

Ahora no había bosques ni bailarines; era en una fábrica abandonada. Hinata estaba con vestimentas de motociclista—que por cierto no le quedaban tan mal— junto a Ino, Tenten y demás amigos.

En medio de la pandilla, un joven moreno trataba de escapar de ahí, llevaba el uniforme de Konoha, caminaba bastante torpe y con mirada asustadiza—muy lejos de los hechos reales—.

La morena comenzó a avanzar hacia él, siendo seguida por todos, provocando así un aire de superioridad; mientras tanto Sasuke retrocedía sin despegarles la mirada de encima a sus bates y motocicletas.

Como si fuese ensayado, lo rodearon, dejándolo completamente sin salida. La de ojos fantasmagóricos fue la que dio un paso al frente, quedando solo ella y el moreno en medio.

Hinata rompió la burbuja de chicle que había hecho y lo miró por varios segundos; Uchiha no le sostuvo la mirada, atemorizado por la banda de rufianes que lo observaban. La chica aprovechó su miedo para tocarle el rostro, tan suave como lo imaginaba.

Hinata golpeó la cabeza ajena con su dedo, haciendo que Sasuke tambalease un poco. El chico de atrás lo lanzó más cerca de su líder Hyuuga, todos rieron al ver el desconcierto del de ojos obsidiana.

Cuando la morena alzó una mano, callaron de repente; excepto un chico, que se mostraba todavía divertido, solo bastando una mirada asesina por parte de ella para que guardase silencio.—Oye, Sasuke-kun— Hinata jugaba con la corbata de su uniforme, teniendo como resultado un chico tembloroso y serio—, ¿quieres besarme o salir conmigo?— el Uchiha quedó mudo, mirándola— ¿salir conmigo o vivir conmigo?— atrajo el rostro del muchacho al suyo por medio de la corbata azul que llevaba éste, enfatizando sus palabras amenazadoras— ¿vivir conmigo, o quedar allí...— soltó su prenda, volteando hacia detrás del chico— enterrado.

El moreno volteó, topándose con un ataúd al lado de un gran hoyo. Todos miraron expectantes lo que sucedería, obviamente el chico aceptaría.

Sasuke, como si fuera lo más normal del universo, caminó hacia la caja de madera y metió su cuerpo en ella, dejando así en claro, que prefería morir que hacer cualquier cosa con la Hyuuga, sorprendiendo a todos.

La morena mientras imaginaba todo eso abrió la boca, sorprendida por la decisión de Sasuke que había imaginado su cabeza.

Al sentir algo dentro de su cavidad bucal dejó de divagar, masticando el rollo de canela que le había dado su padre.

Cuando el mayor se había dado cuenta que su hija ya no estaba con él, sino en su mundo de fantasía, la tomó del brazo y la condujo desde el almacén hasta la barra del restaurante. Sus empleados ya habían cerrado y no había clientes. Mientras la dejaba fantaseando con algo nuevo, sacó del horno los rollos que había hecho esta mañana para Hinata. Al ver que su hija abría sus labios sorprendida, sonrió y aprovechó para meterle en la boca la comida.

Ella reaccionó al instante, triturando aquello con sus dientes.—Si quieres decirle a alguien lo que sientes— dijo a tiempo que eliminaba los grumos de la masa con sus manos y su hija lo miraba triste—, una carta escrita de corazón daría mejor resultado.— mientras Hinata masticaba, asimiló las palabras de su padre, abriendo sus ojos sorprendida.

—¡Otousan, te veo después en casa!— se levantó del taburete y se despidió sin detener sus pies que corrían a la salida.

—¡Ve con cuidado!— gritó el hombre luego de ver como su torpe hija y una bicicleta chocaban entre sí afuera de su restaurante. Sonrió cuando se percató de que nadie lo observaba y Hinata ya no estaba en la entrada—. Así que le gusta un chico...— susurró divertido.

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En el casillero que adornaban las palabras: Uchiha Sasuke, se encontraba una esquina de un trozo de papel sobresaliendo.

El moreno no lo notó enseguida, no hasta abrir la pequeña puerta y que cayese al piso, atrayendo su atención.

Se agachó para alcanzarlo y poder ver qué era. Un sobre amarillo con más corazones recortados y decorados a mano de los que pudiese contar enseguida.

Miró la carta y luego a su casillero, tomando una pluma roja.

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Los resultados ya estaban imprimidos y publicados en la pancarta de la cafetería. Sin duda a la clase B les faltaba más noches de desvelo estudiando.—Sasuke-kun volvió a sacar la mejor nota.— se escuchaba decir entre toda la gente que miraba su promedio.

Hinata estaba quieta en su sitio, en medio de Ino y Tenten, quienes se entretenían con una revista de belleza y un manga, respectivamente.—¿Todavía no te ha respondido?— preguntó la rubia, evitando mirar los resultados deplorables de su clase.

La Hyuuga negó con rostro triste. Las tres se encontraban con sus piernas arriba de la mesa y sentadas en un sofá de descanso.—¿Escribiste tu nombre?— habló la rubia sin despegar sus ojos del contenido.

—Sí— hasta su tono se escuchaba apagado.

—¿Tu número de teléfono?

—S-sí— finalmente Hinata se movió, girando la cabeza hacia Yamanaka—, pero no creo que me llame.— confesó derrotada.

—Nunca se sabe. Podría enviarte un mensaje de texto.— trató de animarla Ino.

—Quizás no la ha visto todavía.— de igual manera lo hizo Tenten.

La de ojos chocolate al estar frente a la puerta abrió más sus ojos, atrayendo la atención de sus amigas, quienes giraron en la dirección a donde ella veía.

Uchiha Sasuke caminaba despreocupado, seguido por un montón de fans.—Ahí viene— la Hyuuga se escondió detrás del cuerpo de Ino— ¿q-qué hago?— tenía miedo de su respuesta, mucho miedo.

—Te vio.— susurró la rubia sin despegar los ojos del chico.

El moreno volteó por un segundo en su dirección, antes de ignorar al trío y comenzar a subir las escaleras.

Yamanaka parpadeó un par de veces, molesta por la actitud del chico.—Quizá no la vio Hinata— Tenten tocó el hombro de su amiga, mientras ella agachaba la cabeza, derrotada.

—¡Hinata!— las dos se sobresaltaron al escuchar el grito de Ino— ¡Hyuuga Hinata!— la aludida trató de hacerla callar, pero la rubia seguía con sus intentos por hacer notarla y que el idiota Uchiha aprendiese su nombre— ¡Hyuu-ga Hi-na-taaa!— chilló más fuerte, resonando sus gritos por toda la cafetería.

El resultado fue exitoso, Sasuke volteó. Al verlo de frente, la morena pegó su frente en el hombro de Tenten, dándole la espalda a las escaleras.—¡Hyuuga Hinata! ¡Hinata!— y como vino, se fue. El Uchiha volvió a ignorarlas y caminó hacia el segundo piso.

Ino bufó molesta luego de callarse.—Se fue— dijo volteando hacia sus amigas; Tenten tenía el manga tapando su rostro, y Hinata no dejaba ver el suyo.

Ama dejó el libro en la mesa, separándose un poco de la chica a su costado. Fue suficiente para que la castaña se diera cuenta de los ojos cristalinos de Hinata, quien se escudaba en su hombro.—¡Hinata! ¡Hyuuga Hinata!— esta vez no fue Ino quien inició los gritos. La de ojos opalinos sintió como las cuerdas de la chica hacían zumbar su cuerpo, Tenten gritaba a todo pulmón su nombre.

—Y-ya basta— susurró Hinata limpiando sus ojos. Se separó del hombro de su amiga, lista para irse.

—Hyuuga Hinata— una voz arriba de sus cabezas hizo que el corazón de ella diese un salto. Una voz masculina y profunda.

Las tres voltearon, topándose con unos obscuros y lindos ojos. Sasuke estaba recargado en la valla para proteger a los del segundo piso que no cayeran; él la había llamado.

El pecho de la Hyuuga dolía, su estómago comenzó a revolverse, sus rojos ojos—gracias a que había estado a punto de soltar al llanto— estaban más abiertos de lo normal.—Eres Hyuuga Hinata, ¿cierto?— preguntó éste. La chica asintió con los labios separados.

No fue hasta que el moreno comenzó a caminar escaleras abajo que de verdad las tres se alarmaron.—¡Ahí viene!— chilló Ino emocionada, siendo calmada por la castaña, quien estaba igual de sorprendida que sus amigas.

Una cabellera pelirroja se dejó ver en la entrada de la cafetería. Al pasar Sasuke a su lado, Karin sonrió.—Sasuke-kun, hola.— saludó ella, pero su sonrisa fue borrada al ver a todos los alumnos mirando como el Uchiha bajaba las escaleras y la ignoraba—aunque eso ya era costumbre—, algo estaba pasando.

El corazón de Hinata estaba muy acelerado, sentía un hormigueo por todo el cuerpo. El moreno se plantó a su lado. Todas las admiradoras estaban tan nerviosas como ella, esperando que su Sasuke-kun se le declarase.

Karin bajó las escaleras a toda prisa, golpeando gente para quedar en primera fila.

Uchiha, de su bolsa sacó una hoja. La misma que ella había puesto en su casillero, luciendo miles de corazones y un amarillo fuerte. Se la entregó sin cambiar su expresión característica, mientras Hinata era un mar de sentimientos.

Todos comenzaron a cuchichear de fondo, sorprendidos por la carta de amor de Sasuke hacia Hyuuga. Hinata se levantó y la tomó, sonriendo angelical e inocente.—N-no esperaba que contestaras mi carta, Sasuke-kun— se mordió el labio, nerviosa—, gracias— miró a sus amigas, quienes estaban más que encantadas por el detalle que tuvo el moreno. Tal vez Ino se equivocó al juzgarlo mal—. ¿p-puedo leerla?— preguntó hacia el muchacho— ¿aquí, ahora?— al recibir un asentimiento de cabeza por parte de él, abrió la carta doblada en cuatro partes.

Sonreía soñadora, era el día más feliz de su vida, su padre tenía razón.

Comenzó a leer el contenido, cambiando su expresión radicalmente. Con cada palabra leída abría más los ojos. Sasuke en cambio, la miraba con neutralidad.

Karin se aproximó a ellos y arrebató la nota de las manos de Hinata, ella no hizo nada por detenerla.—¡Uzumaki-baka devuélvele eso a Hinata!— protestó Ino levantando su cuerpo del sofá, pero siendo detenida por Tenten, o habría una pelea.

—¿Qué es esto?— preguntó la pelirroja hacia la Hyuuga, quien no se movió— ¿escribiste una carta de amor a Sasuke-kun?— eso fue suficiente para que la rubia y castaña corrieran a arrebatársela.

—¡Dámela estúpida pelirroja!

Las risas no faltaron en la cafetería.—¡Miren esto!— Karin las esquivaba con facilidad— ¡él le corrigió los errores gramaticales!— Uzumaki sonrió satisfactoria— ¡parece más un examen que una carta!— se burló, seguida de todos ahí— ¡y la nota que sacó es menos D!

Las risas hacían eco en el corazón de Hinata, quien tenía los ojos cristalinos, haciendo el intento de no llorar.—La verdad, es que nunca te llamo Sasuke— comenzó a recitar Karin el contenido de la carta en voz alta— sino espíritu del bosque— de nuevo burlas resonaron en el lugar— ¡Por Dios qué divertido!— Shion y Karui estaban a su lado, leyendo mentalmente y alejando a Yamanaka y Tenten de su líder—. Si me preguntas la razón...— volvió a leer, pero esta vez siendo interrumpida.

—¡¿Qué rayos haces?!— todos voltearon excepto la Hyuuga, quien ya sabía de quién se trataba.

Naruto, seguido de los músicos, comenzó a caminar en dirección a su prima, arrebatándole la hoja amarilla y leyéndola atento.

Mientras tanto, el Uchiha aprovechó y habló.—No quería que esto resultara así— dijo con una calma que parecía cinismo—, pero...

—¿Pero?— se quejó Tenten, molesta.

—Detesto a las chicas sin cerebro— finalizó sin una pizca de culpa en sus facciones, caminando hacia las escaleras, hacia donde se dirigía anteriormente.

Hinata sin duda estaba haciendo un muy gran esfuerzo por no parecer una llorona.—¡¿A dónde crees que vas bastardo?!— la voz potente del rubio hizo que el moreno detuviera su andar.

Naruto dejó la carta a un lado, ya consciente del caso. Ambos se miraron, Uzumaki con odio y Uchiha desinteresado.—Discúlpate con ella— fueron las palabras del ojiazul.

Sasuke sonrió de lado, dando como resultado un Naruto más molesto.—¿Sonreíste?

—¿Puedes apartarte?— el moreno comenzó a caminar, pero la mano de Uzumaki en su hombro fue suficiente para que volviese a parar.

Ahora eran ellos el centro de la atención.—Ya me oíste, ¡discúlpate!— volvió a repetir.

—¿De qué?— era notoria la diferencia en ambos, mientras Naruto ardía en furia, Sasuke estaba tan fresco como una lechuga, como si no hubiese roto el corazón y sueños de una muchacha— ¿de corregirle la ortografía?

—¡Tú pedazo de..!— tomó la carta con rapidez y mostró el contenido en el rostro del Uchiha— ¿aquí solo ves errores de ortografía?— regañó—, deberías leer la intención, no la carta en sí— pero lo que obtuvo hizo que parpadeara dos veces; de nuevo otra sonrisa ladeada, una burlona—. ¿de nuevo estás sonriendo?— el rubio negó antes de quitarse la chaqueta y lanzar un puñetazo frente al rostro del moreno, quien no se inmutó por la violencia— ¡deja de sonreír y compórtate como un hombre!— gritó Naruto antes de volver a soltar otro puño, pero esta vez con la intención de dañarlo.

Sasuke evitó el golpe con tanta facilidad que daba la impresión que fue criado por ninjas. Todos ahí suspiraron con asombro.—¿Qué, tienes miedo?— Kiba fue quien habló.

—Vamos, como un hombre— Naruto volvió a ponerse en posición ofensiva, sonriendo con egocentrismo.

—¡Te mostraré como se comporta un hombre!— todos se pusieron bien derechitos al escuchar la potente y amenazadora voz de la directora Senju—. Uzumaki Naruto a mi oficina— el mencionado abrió los ojos con asombro—, veremos quién es más hombre de entre nosotros.

—¡Pero abuela Tsunade, escúcheme!

—¡Maldito niño idiota!— una vena apareció en la frente de la rubia, ya cansada de que ese Uzumaki la llamara así— ¡no necesito escucharte!— gritó molesta, para luego calmar sus facciones y mirar a Sasuke—. Entonces, Uchiha. No te preocupes, ve a estudiar— dijo para luego apuntar amenazadora al rubio, quien brincó del susto por la acción de la directora—, no permitiré que te acerques a la clase B— varias personas suspiraron indignadas, obviamente eran del círculo donde Sasuke no debía juntarse.

El moreno apuntó hacia la pancarta que estaba pegada en la pared de la cafetería.—El rojo es el mejor cuatro porciento— todos voltearon por inercia, mirando la gráfica—, el naranja un once porciento; amarillo para los que hacen el instituto en cuatro años; en el verde está para apoyar a los mejores alumnos— se quedó un momento callado, mirando al rubio. Luego sonrió de lado—. Y ustedes son púrpura, el cáncer de nuestra escuela— Hinata en ningún momento volvió a moverse, pero al escuchar las palabras de Sasuke, algo en su pecho se estrujó—, como dijo la directora Senju.— todos miraron a la rubia, quien abrió los ojos, sorprendida de ser delatada—. Los cincuenta miembros de la sala de estudio del mes se numeran del uno al cincuenta, en el orden de las notas— de nueva cuenta, todos voltearon hacia otra pancarta, donde había cincuenta nombres, ninguno de la clase B—. Teniendo eso en cuenta— miró a Hinata con desdén—, ¿cómo pierdes el tiempo con risitas y escribiendo una carta estúpida?— la aludida no lo miró, se limitó solo a morder su labio con temor— ¿tan tonta eres o solo no tienes vergüenza?— agregó antes de bostezar con pereza—. Como sea— le restó importancia—, desprecio a las chicas que no tienen cerebro, o vergüenza.— añadió finalmente para luego caminar normalmente hacia las escaleras, sin ningún rubio de por medio.

Karin sonrió con superioridad, luego de eso caminó tras Sasuke, ambos perdiéndose en el segundo piso.

Todo fue silencio cuando él se fue, lo único audible para Hinata fue su corazón rompiéndose en mil pedazos.

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OmaigaXD

Bueno, me gustaría dar énfasis en que Hiashi no es severo con Hinata. Y es que, al no tener otra hija menor que sea inteligente y le gane en todo a ella, el Hyuuga no tiene a nadie con quién compararla, es su única primogénita. No existe Hanabi ni deshonra en el vocabulario de Hiashi.

Espero que les haya gustado y perdón por la tardanza:D pronto nuevo capítulo.