-Hhhiiiiaaaaaa
-*PLAMMM*
-Es totalmente imposible.
El metal que cubría las puertas era una aleación especial de acero inoxidable. Realmente no importaba cuantas veces fuese goleado por Oogami, no le haría ni un solo rasguño. No podrían proteger a nadie de aquí si fuese tan fácil destruirlas.
Kuwata y Oowada parecían estar revisando la mesa de discursos por donde Monokuma había hecho entrada, mientras los demás se habían dispersado por distintas partes del gimnasio en caso de encontrar alguna posible salida. Si había alguna, definitivamente no era el gimnasio, el gimnasio no solo era un lugar habitual de reuniones, si no también el más seguro y sellado de toda Pico de la Esperanza. En caso de que la desesperación que asechaba afuera pudiese entrar, los alumnos debían de refugiarse o en el gimnasio, o en el invernadero de la quinta planta. La seguridad era impenetrable en cualquiera de esos lugares.
Naegi revisó su guía de estudiante para asegurarse de que todo estuviese en orden. Su titulo había cambiado junto con el de Mukuro en los dos años que llevaba asistiendo a la academia, pero al iniciar el plan se le regresaría el anterior.
-Súper duper afortunado de secundaria. –Casi sintió ganas de reír. No había terminado de acostumbrarse al anterior y ahora regresaba al del principio, se pregunto si en los videojuegos a esto se le llamaba "bajar de rango". Ahora era un espía entre sus compañeros, asegurándose de que todos siguieran el camino correcto y hallaran las pistas necesarias para arrebatarles todas sus esperanzas.
-No funcionó. –Asahina gritó desde las gradas. La idea de que Oogami tratara de derribar las puertas era de ella, desde antes de perder sus recuerdos le tuvo una gran confianza a Sakura. Desde el primer día habían tenido una gran conexión y llegaron a ser las mejores amigas. Parece que eso no iba a cambiar en esta ocasión.
-Lo mismo aquí. –Oowada prácticamente escupió con asco mientras petaba la mesa de discursos.
-¡No perdamos las esperanzas! ¡Estoy seguro de que hay una pista que nos ayudara a salir de aquí! –Ishimaru animó a todos.
-¡Sí! Quedarnos de brazos cruzados no cambiará nada.
-Es verdad.
-Oh, bueno. Vamos a investigar este lugar.
-Iré por mi cuenta.
-Y aquí vamos. –Naegi siempre supo quién sería el primero en crear algún conflicto. El único estudiante que se sentía totalmente superior que el mismísimo director y, a sus ojos, un verdadero líder y protagonista indiscutible.
El típico extra que siempre va por el lado equivocado y espera que todos lo sigan como el tipo cool de la película.
Byakuya Togami.
-¡Ah! –Todos exhalaron.
-¿Por qué?
-Porque hay una chance de que alguien aquí ya esté planeando matar.
-De ser así, entonces lo mejor sería permanecer juntos y atentos, en lugar de caminar solos por ahí. –Naegi nunca entendió esa forma de pensar tan auto-destructiva de tratar a todos como gusanos y después vagar a solas en una academia con un posible asesino suelto. El sujeto prácticamente estaba gritando que lo mataran.
-Pero eso…
-…No es verdad? No hay garantías.
-¡Espera, maldito! –Oowada se adelantó. Un enfrentamiento entre ambos era prácticamente inevitable. El primer día también habían tenido una discusión que termino con Oowada en la oficina del director y Togami en la enfermería con múltiples contusiones en todo el cuerpo. –No te saldrás con la tuya siendo tan egoísta.
-Aun lado, plancton.
- ¿Ese es siquiera un insulto? También dijo lo mismo la primera vez. –Posiblemente también terminaría igual. –Parece que Junko tendrá que abrir la enfermería antes de lo estimado.
-Parece que quieres unos cuantos golpes.
-Sí, parece se definitivo.
-¡Por favor, deténganse! –Maizono se metió entre ambos. –No es momento para pelear entre nosotros.
-¿Eh? Tú…
-Por favor.
Oowada se quedó mirando un momento a Maizono, de haber sido un hombre de seguro lo hubiese golpeado por tratar de darle ordenes, pero el no era el tipo de bastardo cobarde que golpea a las mujeres, especialmente a las que son tan lindas.
-¡Mh!, dale las gracias a la chica, o ya estarías en el piso. –Dijo con rabia contenido mientras regresaba con los otros.
Togami simplemente se arregló las gafas. –No te debo nada. –Y continuó caminando.
Naegi estaba más que seguro de que quién sería la primera victima.
Ahora sólo faltaba el asesino.
-¡Muy bien! ¡Todos vamos a separarnos en grupos de dos y a reportar todo lo que encontremos!
No era como si pudiesen encontrar mucho, todas las salas importantes estaban fuertemente cerradas, y las escaleras estarían clausuradas hasta después de la primera clase del juicio. El problema era mantenerse vivo hasta entonces…
Era poco probable que alguno de ellos fuese a cumplir con las órdenes de su "director" inmediatamente, especialmente sin ninguna prueba sobre la seriedad del asunto. Era muy pronto para mostrar los videos o amenazar con los secretos, por ahora Naegi tendría que hacer el papel de observador y guía.
Ikusaba sólo actuaría una vez fuese falsamente encarcelada como Junko. A la vez que algunos de los secretos de la escuela fuesen saliendo a la luz, ella tendría que destruir esas esperanzas desde las sombras y, de ese modo, aumentaría enormemente la desconfianza entre el grupo y habría mayor probabilidad de un asesinato.
Afortunadamente, las muertes no eran su trabajo, probablemente no tuviese el valor para matar a ninguno de ellos, especialmente después de dos años de conocerlos. Eso también le dejaba un mal sabor de boca por saber que probablemente muchos de ellos se matarían mutuamente, pero era por Junko, todo estaría bien mientras ella fuese feliz.
-Estooo… –Maizono se acercó tímidamente. –Naegi-kun, podrías ser mi pareja.
-¡UH!
Maizono se dio cuenta inmediatamente del error de esas palabras. -¡No! Quise decir, mi pareja para exploración. –Se corrigió rápidamente.
-Ya veo. –Naegi suspiró con alivio. Hubiese sido incomodo rechazar a Sayaka Maizono por segunda vez.
-Siento si el malentendido fue tan desagradable. –Maizono murmuró con los ojos entrecerrados.
-¿Eh? ¡No! Es solo que… buen… esto…
-Solo bromeaba, hehehe.
Naegi se unió a ella en la riza. Realmente era como su primer encuentro, aunque no exactamente en las mismas circunstancias.
-Si ustedes dos ya terminaron todo el coqueteo, tenemos cosas que hacer. –Oowada no era precisamente la persona con mayor tacto, especialmente si está molesto. La ira reprimida por no poder golpear a Byakuya tarde o temprano tendría que escapar por algún lado, y era mejor si no estaba cerca cuando eso pasara.
-Maizono-san, ¿Qué te parece si investigamos la cocina? –Según la guía del estudiante, era una de las salas de libre acceso, aunque no necesitaba tenerla par saberlo, al fin y al cabo, tendría que comenzar ahí desde un principio para que todos estén al tanto sobre de la comida y el tiempo de abastecimiento.
-Sí, vamos a investigar juntos.
…
A excepción de Byakuya, todos se separaron en grupos y se dispersaron en distintas partes del primer piso.
-El primer día es necesario para aclarar algunas dudas como el alimento y el agua, el segundo es para que empiecen a acostumbrarse a las cámaras, el tercero para que entiendan que estar realmente atrapados y bajo vigilancia constante, el cuarto se liberarán los videos, el quintó posiblemente tendrá a todos realmente alterados por lo sucedido en el cuarto, el sexto y el séptimo se espera un asesinato; de no ser así, entonces usaremos a Sakura Oogami, si ella también se niega entonces se amenazará con soltar los secretos o usaremos el soborno. –Eso era solamente una pequeña parte de lo que estaba por iniciar. Su trabajo no sólo era el del guía, también tendría que asegurarse de que todo no terminara en la primera clase del juicio, eso y tratar de no ser una victima. Pese a que Mukuro le había dado algunas clases privadas de defensa personal, realmente no creía que le servirían de mucho si Sakura lo escogía a él para el papel de victima.
-Mmm, ¿Naegi-kun?
-Cielos, no me gusta mucho pensar esto, pero realmente espero que en el peor de los casos Sakura escoja a alguien más.
-¿Naegi-kun?
-Alguien como Togami, aunque ese sería un crimen realmente difícil de resolver. Seguramente más de la mitad ya lo quieren muerto.
-¡Naegi!
-¡WAA! Maizono-san, ¿Qué pasa?
-Me estabas ignorando. –Maizono hizo un puchero. Ella había estado tratando de llamar su atención desde hace rato y todo lo que ganó fue un silencio indiferente. –Eso fue de muy mala educación, Naegi-kun.
-L-lo lamente, estaba pensando en… algunas cosas.
-Cosas sobre mí, ¿No?
-Posiblemente… –Ella era una de las más probables primeras victimas. –Umm, bueno…
-Hehe, lo sabía. No subestimes mis poderes. –Le giño tiernamente el ojo.
-¿Poderes?
-Soy un esper.
-¿Esper?
-Es bromaba, jeje. Llámalo intuición.
La relación con Maizono era realmente idéntica a la que tuvo con ella el primer día, antes de distanciarse. A mitad del segundo año, llevado a Naegi al invernadero y se le había declarado, por la sorpresa en su rostro, Naegi supuso que no esperaba ser rechazada. Él no la odiaba, pero tampoco la veía románticamente ni nada, podrían ser amigos, pero nada más.
Maizono no pareció tomarlo muy bien.
Las distancias aumentaron hasta el punto en que prácticamente no le hablaba a menos que fuese necesario. Eso fue algo deprimente, pero hacia un poco más fácil lo que actualmente estaba pasando.
Al entrar en la cocina encontraron la meza repleta de distintas clases de verdura, las alacenas contenían todos los ingredientes y especias necesarias para cocinar y había bastante fruta ordenada, en cuanto a la carne, parecía que lo único que había era pollo en el frigorífico.
-No durara mucho si sólo somos quince… –Murmuró Naegi mientras esperaba la aparición de Monokuma.
-Podríamos empezar a racionar algunos alimentos desde ahora, conozco algunas recetas que realmente no requieren mucho.
-Eso no será necesario.
-¡Ah! El oso de peluche. –Maizono se retrocedió unos pasos por la sorpresa.
-¡Qué no soy un peluche! ¡Soy Monokuma! –Las venas de ira ahora eran algo muy visible, y físicamente imposible en un robot como ese. Naegi sabía que Junko era realmente una genio, pero no tenía ni idea de como exactamente había creado a esos Monokumas. ¿Es que eran de alguna aleación especial que le permitía controlar cada parte del metal a voluntad? ¿Y como exactamente lo hacía sudar?
Dios, ya se estaba ganando una jaqueca.
-En cualquier caso, la cocina será reabastecida cada mes, así que siéntanse libres gastar todo lo que quieran. –Entonces sacó sus garras. –Pero esta escuela no tolera a los derrochadores, así que asegúrense de no dejar ninguna sobra. Si hay algo de lo que realmente me preocupo es la salud de mis queridos estudiantes y asegurarme de que se alimenten adecuadamente. –Guardo sus garras y regresó a una postura más pasiva. –Así que por favor aliméntense bien y no desperdicien nada.
Monokuma caminó tranquilamente hasta la puerta y se fue.
-Eso fue aterrador, Naegi-kun.
-Un poco. –Aunque su razón de estar asustado se debía más a como esos robots parecían tan vivos. Un oso de peluche psicópata parlante que deambulaba por ahí a todas horas, eso era aterrador.
…
Todos se reunieron en la cafetería para dar sus informes. La mayoría parecía haberse calmado un poco después de lo sucedido en el gimnasio, aunque Togami aun se alejaba del resto, su forma de pensar no había cambiado nada. Le daba lo mismo si hubiese o no un asesino suelto, a sus ojos todos eran simplones que no tardarían en matarse mutuamente y que seguramente tendría que salvar de ellos mismos.
-Todos estamos aquí. –Celestia informó. –Es seguro asumir que ninguno de nosotros cometerá un asesinato en frente de tantas personas.
-Entonces comencemos. –Ishimaru se levantó. – ¡Declaro abierta la primera reunión regular de Academia Esperanza! ¡Intercambiemos los resultados de nuestra investigación y veamos que descubrimos!
-Traté de destruir la puerta, pasó nada. ¡Esa cosa es tan dura como el acero!
-Obviamente. Está hecha de acero.
-Encontramos unas escaleras al segundo piso en uno de los pasillos.
-Pero el acceso estaba cerrado.
-Entonces, en este momento, sólo podemos explorar el primer piso de la academia.
-¡Las camas de los dormitorios eran muy cómodas! Siempre y cuando puedan ignorar las cámaras de vigilancia y planchas metálicas.
-Cuando Naegi-kun y yo exploramos la cocina, encontramos que todo estaba repleto de comida. No tendremos que preocuparnos por los alimentos.
-Pero no sabemos cuanto va a durar, ya que somos quince.
-En realidad…
-Mientras Maizono-san y yo exploramos, Monokuma apareció y nos dijo que se reabastecerá la cocina mensualmente.
-¿Eh? ¿Lo vieron?
-Si. Apareció mientras estábamos revisando, y luego se fue.
*Ejem*
Ishimaru tosió para llamar la atención de todos.
-¿Hay algo más que reportar?
-No hemos encontrado una salida no al organizador de todo esto. ¡Todas sus investigaciones fueron "inútiles"!
-¿Eh? Pero si logramos confirmar el innegable hecho de que estamos atrapados en una jaula sin puertas.
-AAAAAHH, ¡¿Qué se supone que vamos a hacer?! –Fukawa realmente empezaba a perder los nervios. Si esto seguía así, posiblemente no tardarían mucho en conocer a su otro yo. Genocider Syo posiblemente podría adelantar algo, o arruinarlo. Las dos no comparten recuerdos, si Genocider Syo recuerda algo entonces eso causaría una molestia que tendría que ser retirada antes de causar algún daño grave.
-Escuchaste lo que dijo Monokuma. Si quieres salir de aquí, tienes que matar a alguien.
-Pero no lo digas tan a la ligera.
-Ya basta. No es gracioso.
-¡Debe haber algo más que podamos hacer!
-Adaptarnos.
-¿Qué?
-Sólo debemos adaptarnos.
-¿Te refieres a aceptar que tendremos que vivir aquí? –Mukuro no esperaba una declaración así por parte de Celestia, aunque tampoco la conoció mucho antes. No se había relacionado directamente con nadie a parte de Makoto y Junko, y ella los conocía desde antes de entrar a Pico de la Esperanza. Sería problemático si contagiara esa forma de pensar, especialmente si Oogami se negaba a cometer un asesinato.
-No son los fuertes o los inteligentes los que sobreviven, son aquellos que pueden adaptarse a los cambios. ¿Comprendes?
-Es base a eso, les tengo una propuesta. –Celestia informó mientras se levantaba. Lo que sea que dijera, seguramente no sería bueno. Ella no era la reina de las mentiras por nada.
-¿Eh? ¿Una propuesta?
-Las reglas de la escuela mencionan algo sobre la "Hora Nocturna". –Les mostró a todos la regla por medio de su libreta de estudiante. –Agreguemos una regla.
-¿Y cuál sería esa regla?
-Una que no nos deje salir durante la noche. Eso es todo.
-¿Eh? ¿Por qué?
-¿No ven? Sin esa regla, pasaríamos toda la noche temblando de miedo. Preocupados por si alguien vendrá a matarnos o no. –Eso podría sonar seguro, pero… –Pero a diferencia de las reglas de la escuela, no hay nada que garantice su cumplimento. Dependerá de si todos podemos cooperar o no.
Naegi apostaría lo que fuese a que esa noche Celestia Lundenberg estaría vagando por todo el primer piso sin preocuparse de que nadie la molestara mientras exploraba ella misma.
En tres días, todos buscaron alguna salida o algo que les permitiese comunicarse con el exterior. Aunque para Naegi y Mukuro fue únicamente pasar el tiempo hasta el cuarto día, donde se llevaría acabo un momento clave para el plan de Junko y el camino para arrebatarles a todos sus esperanzas.
-¡No encontramos pistas al buscar en el mismo lugar una y otra ves! –Leon estaba realmente molesto por no haber encontrado nada remotamente cercano a una salida.
-Si.
-¿Estaremos encerrados aquí para siempre? –Chihiro estaba empezando a llorar. Los días después del discurso del supuesto director habían sido realmente duros para él. – ¿Nadie vendrá a ayudarnos?
-No te preocupes, Fujisaki-san. –Asahina comenzó a animarla, ella siempre había sido como una hermana mayor para muchos, aunque realmente perdía la calma con bastante facilidad. – ¡Digo, no pasara mucho hasta que seamos rescatados!
-¿Qué? ¿Rescatados?
-¿En serio?
-Ya han pasado tres días desde que nos encerraron. ¡La policía debe de estar haciendo algo!
-No hay policías.
-HAHAHAHAHA. ¿La policía?
-Monokuma apareció de la nada, sentado en la punta de la mesa.
-¿Estas esperando que la policía venga al rescate? –El rostro del Monokuma se torno algo sombrío. -¡Si tanto quieren irse, entonces simplemente tienen que matar a alguien!
-Aaaah. Para ser una generación con tantos derechos, ustedes son bastante tranquilos. ¿Pero no creen que es un poco aburrido?
-No importa lo mucho que trates de provocarnos. –Naegi gritó. Estar en contra de Monokuma y sus instigaciones era parte de su papel, ese y provocar algún tipo de falsa esperanza si surgía la oportunidad. - ¡No vamos a Matar-
-Ya entiendo. –Chocó sus puños en señal de reconocimiento. –Y yo aquí preguntándome por qué nadie había cometido un asesinato, a pesar de haber dado el lugar y los personajes sacados de una novela de misterio. ¡Pero ahora sé que hace falta!
-¿Falta? ¿Como qué?
-En pocas, un incentivo. Y hablando de eso, les dejé un regalo en el salón audiovisual. –Menciono felizmente mientras uno de sus lados se sonrojaba.
-¿Salón audiovisual? –Naegi murmuró. Eso era un día antes de lo que sé suponía se soltarían los videos. Junko debía de estar realmente impaciente para adelantar las cosas.
…
En el salón audiovisual a todos se les había dejado un DVD con sus nombres y que contenía un incentivo adecuado. Todos los videos estabas alterados, cualquier cosa que hubiese pasado realmente con todos sus familiares o amigos afuera era desconocido para todos ellos. Pero ahora todos tenían amnesia, por lo que realmente no importaba mucho mientras creían que estaban encerrados y algo importante estaba en peligro.
Naegi metió su DVD en el ordenador, se preguntó exactamente que es lo que Junko le había preparado. El prácticamente no había tenido ningún tipo de contacto con su familia desde antes siquiera de entrar a Pico de la Esperanza, y tampoco es que le importaran mucho. Las relaciones familiares eran realmente complicadas para Naegi, a sus padres no podría importarles menos si el estuviese o no ahí. Seguramente fue una carga menos de que ocuparse cuando se fue. Incluso su hermana menor evitaba tener algún contacto visual.
El ordenador comenzó a cargar y la imagen no tardó en aparecer en el ordenador.
Era… él mismo, frente a catorce chicos.
-U-Uh… –Tartamudeaba torpemente el Naegi del video. Era el primer día antes del discurso del director.
Naegi comenzó a masajearse la sien, sabía que tarde o temprano Junko encontraría la forma de mostrarle un video de lo que pasó.
-¡No! –Maizono gritó de terror mientras retrocedía hasta chocar con la pared. Entonces comenzó a abrazarse a si misma. -¡Tengo que irme de aquí! ¡Tengo que irme ahora mismo! –Se derrumbó en el piso. – ¿Por qué sucedió esto? ¿Matar o morir? Ya no puedo soportarlo.
-Pupupupupu. –Una imagen de Monokuma se hizo presente en la pantalla grande al final del salón.
-¿Quién eres? ¿Cuál es tu razón para hacer esto? ¿Qué quieres que hagamos? –Kirigiri pregunto con bastante seriedad.
-¿Qué quiero que hagan? Bien, sólo quiero… –La imagen cambió a una del rostro directo de Monokuma. -…que se desesperen. Eso es todo.
-¡No! –Maizono gritó y salió corriendo del salón audiovisual.
Más tarde la encontraron llorando frente a la enorme puerta de metal de la entrada, sus puños parecían muy lastimados por haberla estado golpeándola reiteradas veces.
…
La habitación de Naegi no había cambiado en nada. A excepción de que Junko había desechado la mayor parte de sus cosas a excepción de la ropa. "No hay favoritismos" había sido su excusa. Aunque seguramente habría bastado con deshacerse únicamente de las fotografías donde aparecían los tres juntos, no era necesario tirar su PSP o su videocámara, incluso su celular…
-Supongo que no puedo hacer nada… quizás me las regrese más tarde. –Aunque no iba atener muchas esperanzas en eso.
Eran las 9:32, todavía faltaban unos minutos para que cortaran el agua. Un baño rápido le haría bien.
La puerta de su baño estaba mal colocada, se necesitaba girar la perilla y levantarla un poco para poder abrirla. No era algo realmente molesto, mientras no se lo dijese a nadie entonces su puerta sería la única del baño de los chicos que tuviese un seguro.
*Ding-dong*
-¿Mmm? –No esperaba a nadie en especial. – ¿Puede que sea Mukuro?
Quizás Mukuro querría discutir algo sobre el plan de Junko, de haber algún cambio importante ellos serían informados discretamente por Monokuma.
-¿Sí?
-U-Um, soy Maizono. –Se escucho débilmente desde el otro lado de la puerta.
-¿Maizono-san? –Naegi realmente no la esperaba.
Al abrir la puerta ella parecía estar realmente asustada. En sus manos podían verse las vendas del botiquín de primeros auxilios que Monokuma les había dejado en la cocina después del incidente.
-Naegi-kun…
Naegi le permitió pasar.
Mientras ella se dirigía a la cama, Naegi no pudo evitar sentir un pinchazo de culpa por lo sucedido. Sabía exactamente lo que Maizono debió ver en los videos. La primera vez que se planteó la posibilidad de que su familia y amigos debieron morir después del "incidente" ella estuvo encerrada en su habitación y no salió en tres días, y aun así estuvo realmente deprimida durante las siguientes semanas.
-¿Qué haces aquí, Maizono-san?
-Bueno, algo raro pasó.
-¿Raro?
-La puerta de mi habitación comenzó a sonar de repente. Sentí que alguien la forzaba para que se abra.
-¿No crees que fue Monokuma?
-Abrí la puerta para revisar, pero no había nadie.
Eso, no tenía sentido. De haber alguien, debería de haberse encerrado en el baño y puesto el seguro en lugar de salir.
-No es que sospeche de otros, pero estoy muy asustada.
-Te preocupa que alguien no esté respetando el toque de queda, ¿Verdad? –Concluyó.
-Sí, esa es una regla que acordamos entre nosotros. No hay certeza de que no la rompan.
Naegi se lo pensó un momento. Realmente no esperaba que la mayoría cumpliera estrictamente con esa regla, pero tampoco esperaba que alguien estuviese planeando alguna muerte tan rápido. Además, había algo raro en la declaración de Maizono.
-N-Naegi-Kun… ¿Puedo… quedarme aquí esta noche?
-¡WA! –Naegi casi cayó al piso cuando Sayaka mencionó eso.
-¡Quero decir! No existe regla que nos impida cambiar de habitación, jeje.
-Su-supongo. Realmente no me molesta cambiar de habitación por esta noche.
-Gracias, Naegi-kun.
-Sí, por cierto. –Naegi caminó hasta la puerta. –La puerta del baño no está bien colocada. –Realmente no quería revelar esa ventaja, pero sintió que al menos le debía eso.
-Hay un truco para abrirla, ¿Verdad?
Cuatro campanadas comenzaron a sonar.
-Eeeh. Esta es una transmisión. Ahora son las 10 PM.
-No le abras la puerta a nadie. –Naegi mencionó mientras recibía las llaves de la habitación de Maizono.
-La Hora Nocturna comenzará pronto.
-No la abriré, incluso si sé que eres tú.
-El comedor se cerrará y será considerado fuera de los límites.
-De otra forma no tendría sentido intercambiar habitaciones.
-Dulce sueños.
…
Las habitaciones realmente no eran diferentes las unas de las otras. Las de las niñas eran un poco más grandes y poseían más seguridad que las de los niños, pero eso era todo.
Naegi se sentó en la cama y comenzó a pensar en lo que acababa de pasar.
-Ser un apoyo emocional realmente no es mi fuerte.
…
-Despierta, perezoso.
-¡¿Uwa?! –Naegi gritó de sorpresa al despertar y encontrar la cara de uno de los Monokumas. – ¿Eh? ¿Qué? ¿Junko? ¿Qué pasa? ¿Mataron a alguien? ¿Eh? –Estaba tan desorientado que apenas recordaba que esa era la habitación de Maizono.
-No soy Junko, soy Monokuma. –Se golpeó el pecho. –Reunión de emergencia en el gimnasio.
-O-Oh… bien. –Miró el reloj. Eran las 3 AM.
…
Al entrar al gimnasio, lo primero que vio fue a Mukuro esperando pacientemente. Lo más seguro es que ella estuviese despierta cuando Junko la mando a llamar, al ser un soldado estaba acostumbrada a dormir muy poco y estar activa gran cantidad de horas.
-Mukuro-chan. –Naegi le sonrió. Era reconfortante poder hablar con ella después de todo lo que pasó.
-Makoto-kun. –Le devolvió el saludo.
Se habían conocido durante tanto tiempo que era normal para ellos el usar sus nombres.
-No hay tiempo para charlas. –Se escuchó antes de que un Monokuma saliera disparado de la mesa de discursos.
-Da comienzo la primera reunión del súper duper escuadrón de la desesperación. –Monokuma anunció.
Naegi sabía muy bien la razón de la reunión.
-Ya a muerto alguien, ¿Verdad? –No parcia muy animado por eso, pero tampoco podía hacer nada.
-Pupupu, como era de esperarse Naegi-ji. No es de extrañar que pasara la noche en el cuarto de una chica.
-¿Mmm? –Mukuro le mando una mirada de muerte.
-S-sólo cambiamos habitaciones.
-Sí, sí, ese es el primer paso. No te sientas preocupado, en realidad estoy muy interesado en los hábitos de apareamiento humanos. –Dijo mientras uno de sus lados se sonrojaba.
-¿Eh? ¿Q-qué clase de director eres?
-Soy el gran director Monokuma. Deberías estar agradecido de tener un director con la mente abierta.
-Y cámaras en las habitaciones.
-Como voy a aprender si no puedo ver.
-No me digas que la otra razón de poner las cámaras en las habitaciones era…
-Ahora, súper duper escuadrón de desesperación, recibirán sus ordenes.
Mukuro se puso firme mientras que Naegi seguía con los ojos entrecerrados por el escape del sudoroso director.
Monokuma hizo un avión de papel y lo lanzó a Mukuro. –Memoriza eso para la reunión de mañana y trata de no ser la inútil de siempre.
A veces, Naegi se sentía enfadado con Junko por el modo de dirigirse a su hermana mayor. Mukuro había sacrificado mucho por su felicidad y ella siempre la estaba llamando inútil. Aunque, extrañamente, eso era el único lazo que las unía. Enorgullecerse de Mukuro y decirle que la amaba sería como romper esos lazos y dejarían a Mukuro totalmente sola. Quizás es por eso que Junko la trataba tan mal, o quizá le daba lo mismo la vida de su hermana.
No, Naegi no quería pensar así.
-En cuanto a nuestro pequeño rompe corazones, él hará el papel de pobre diablo que encuentra el cadáver y grita como una niña.
Naegi ya comenzaba a tener otro dolor de cabeza. – ¿Dónde está el cadáver? Y ¿Quién es la victima? –Preguntó con curiosidad.
-Jojojojo, ya lo descubrirás pequeño Makoto-kun. Bay bay. –Y desapareció en la mesa de discursos.
-Regresemos, no podemos quedarnos fuera mucho tiempo o atraeremos sospechas si alguien no ve juntos.
…
El resto del camino fue en silencio, al menos la mitad del camino.
-Dime, Mukuro. ¿Qué piensas de todo esto? –Preguntó.
-¿A que te refieres?
-Me refiero a lo que estamos haciendo ahora, ya sabes, forzar a todos a una situación sin esperanzas.
-Esto lo hago para que Junko pueda ser feliz, es mi trabajo protegerla y asegurarme de su felicidad, porque soy la hermana mayor. –Ella misma había vivido con esos ideales desde que podía pensar. No le importaba llena de desesperación a personas con las que tuvo contacto por dos años siempre y cuando eso complaciera a Junko.
-…Y yo como su amigo. Le daré todo el apoyo que haga falta y estaré ahí cuando me necesite. –Y Naegi era su amigo, posiblemente el único y verdadero que Junko Enoshima podría tener. El siempre iba a estar del lado de Junko. –Es solo que… bueno, para mí es un poco difícil.
-Esto es por Junko.
-Sí, es por ella. No te preocupes, no voy a olvidarlo.
-Buenas noches, Mukuro-chan.
-Buenas noches, Makoto-kun.
Era tarde. Si lo que Monokuma había dicho era verdad, entonces mañana tendría que encontrar un cuerpo.
-Necesito dormir un poco.
…
-Malditos, ya es de día. Hora de despertar. Ya son las 7 AM. ¡Hora de levantarse! Aprovechen el día.
-Oh. Cierto, hoy tengo que encontrar un cadáver.
Se suponía que todos tendrían que reunirse inmediatamente en el comedor, pero Naegi decidió pasar para ver si Maizono se encontraba bien. No creía que ella pudiese haber muerto, después de todo habían intercambiado habitaciones, a menos de que el fuese un objetivo a asesinar y el asesino halla encontrado a Maizono durmiendo en su cama.
*Toc-toc-toc*
-Maizono-san, ¿Estas despierta? Ya es de día, así que puedes- ¿Uh?
La puerta estaba abierta.
Quizás ella se había despertado antes y había salido.
Esa idea murió cuando entro a la habitación y se encontró con una escena a la que él ya estaba familiarizado.
Era obvio que el sería el primero en encontrar el cadáver. Ya podía escuchar a Junko reírse de él y la cara que estaba poniendo por la escena y lo obvio de la identidad del criminal.
La primera muerte en el cuarto día.
La victima.
Leon Kuwata.
