{Tanto tiempo sin actualizar algunas de mis historias ._. Pero! Por fin estoy de vacaciones! Por lo cual la mayoria de mi tiempo estara dedicado a mis historiias nwn

Ni Vocaloid, ni sus personajes ni esta saga me pertenecen, Vocaloid pertenece a Yamaha y la gran Saga evil pertenece al gran Mothy}

Dicho esto, comenzemos con el fic:

-¡Len, mira mira!- Una voz me llama, una voz aguda y muy hermosa, voltee y vi a mi querida hermana mayor con una corona de flores que acababa de hacer.

-¡Es muy hermosa Onee-Chan!- Le dije sonriendo, ella me sonrío y me la dio.

-Es tuya- Me dijo sonriendo, yo la tome y sonreí tiernamente.

-Gracias Onee-Chan- Le dije aun sonriendo.

-Rin… Len… -Nos llamo una voz que conocíamos más que bien, volteamos nuestros rostros y vimos a nuestra madre y nuestro padre ambos con un semblante serio.

-¿Madre?-Preguntamos al unísono yo y mi querida hermana.

-Rin… Len… ¿saben que Rin… es mayor por unos minutos verdad?-Su voz sonaba cada vez mas y mas seria con cada palabra, yo y Rin nos miramos y asentimos con la cabeza.

-¿Qué tiene que ver eso, Madre?-Pregunto Rin mas que inocente, yo ya me temía que algo malo iba a pasar.

-Rin…cuando yo muera, tu tomaras mi lugar, pero… Len deberá irse… ya que el será un simple sirviente, por ser menor…- Y nuestro destino quedo marcado… Rin me veía asustada y triste, yo me quede serio.

-¡No! ¡Madre por favor no! ¡No quiero alejarme de Len!-Empezó a gritar Rin, muy adolorida, yo la mire sorprendido.

-Nada se puede hacer Rin-Y la voz de nuestro padre por fin se escucho, el se acerco a nosotros me cargo y me empezó a alejar de Rin. Yo intente forcejear, pero fue inútil.

-¡RIIIN!-La llame por última vez viendo como me llevaban en un carruaje, alejándome de mi hermana gemela…

Han pasado los años y eh crecido mucho, ya tengo 14 años de edad, hace unos 7 meses mi madre había fallecido por una enfermedad (o eso fue lo que me dijo mi padre) obviamente no fui al funeral ya que aun no podía regresar al castillo, pero ahora que tengo 14 años, me dijeron que ya podía regresar.

Mire por la ventana del carruaje todo el extenso jardín del castillo, aquel castillo en el que nací, crecí, y viví junto a mi hermana.

Suspire mientras recordaba aquellos momentos junto a mi hermana Rin, tantos años tan alejado de ella, me preguntaba… ¿Qué le habría pasado? ¿Cómo habría tomado la muerte de nuestra madre? Pero en momentos como estos, Rin ya no podía pensar en eso… ya que ella era ahora la princesa del reino de la Traidora Inhumanidad…

Observe por la ventana el inmenso castillo, aquel donde viví solo pocos años hasta que me separaron de mi hermana, no sentía nervios ni nada, lo único en lo que pensaba es… ¿Ella aun me recordara?

Las posibilidades de que eso pasara eran muy pocas, pero se valía soñar ¿No?

Una vez que el carruaje se detuvo enfrente del palacio, me baje lentamente viendo todo, solo muy pocas cosas habían cambiado, pero algunas seguían exactamente igual de cuando era niño.

Baje del carruaje una pequeña maleta, que contenía solo lo necesario.

Subí las escaleras que llevaban a la puerta principal del inmenso castillo, toque la puerta tres veces esperando respuesta, hasta que una chica de cabello rubio recogido en un coleta de lado, muy larga, abrió la puerta, la observe, era muy linda, ojos azules (no tanto como los míos) tez blanca y llevaba puesto el típico vestido de sirvienta.

-¿Tu eres Len?-Pregunto mirándome de arriba abajo y note en su mirada un poco de sorpresa.

-Así es-Respondí educadamente con una sonrisa, mientras ella se sonrojaba un poco-¿Cuál es tu nombre?

-Akita Neru- Dijo haciéndome entrar al castillo y cerraba la puerta una vez que entre.

-Es un lindo nombre-Dije sinceramente con una sonrisa viendo todo a mi alrededor, pero algo en especifico llamo mi atención.

Era un cuadro enorme, más grande que la puerta principal del castillo, recuerdo bien que antes el cuadro era de nuestra difunta madre: Sweet Ann, pero ahora el cuadro era de la actual princesa del Reino de la Traidora Inhumanidad: Kagamine Rin, mi querida hermana.

-Por aquí joven Len-Dijo Neru rompiendo el silencio que se formo en la inmensa habitación, mientras comenzaba a caminar hacia lo que suponía, seria mi habitación.

Mientras caminábamos, observe que también adentro algunas cosas habían cambiado, también vi a algunas personas que me recibieron con una sonrisa y yo respondía con otra.

Después de un largo camino llegamos a nuestro destino, Neru abrió la puerta y me hizo pasar, la habitación no era tan grande ni tan pequeña, tenia una cama individual, un escritorio y un pequeño ropero, supongo que como sirviente es lo que merecía, pero cuando no estuve en el castillo tuve una habitación similar, así que me acostumbraría rápido.

-Bueno, dejare que acomode sus cosas, en unos minutos, Teto lo llevara con la princesa-Dijo con una sonrisa Neru saliendo de ahí y cerrando la puerta.

Puse la maleta encima de la cama y mire por la pequeña ventana de la habitación, daba una vista hermosa hacia el jardín, ese mismo jardín donde estaba con mi hermana antes de que me separaran de ella.

Respire hondo tranquilizándome un poco, lo que menos quería pensar era en eso.

Me acerque a la maleta sacando la ropa y acomodándola en el pequeño ropero, una vez que acabe, saque mi ropa de mayordomo y me la comencé a poner.

Una vez que termine, tocaron la puerta tres veces y por la puerta entro una chica de cabello rojo recogido en dos coletas en una forma algo peculiar.

-¿Estas listo, Len?-Pregunto con una sonrisa y con un tono de voz bastante agudo.

-Claro, ¿Tu eres Teto?-Le pregunte ya cuando comenzamos a caminar por los pasillos del castillo.

-Así es, para todo lo que necesites aquí estoy-Murmuro aun con una sonrisa mientras se detenía enfrente de una puerta café con tonos amarillos-Bueno hasta aquí llego yo…-Susurro un poco nerviosa-¿Tu puedes solo?-Pregunto un poco preocupada, o eso note en su mirada, yo solo le respondí con una sonrisa sincera mientras abría lentamente la puerta y entraba en la enorme habitación.

La mire bien y vi que solo era la estancia, con una gran ventana que daba una vista hermosa del Reino de la Traidora Inhumanidad, o bueno mejor dicho lo que quedaba del Reino.

Lamentablemente, cuando mi hermana Rin, llego al trono, todo el reino se vino abajo, cada vez había mas pobreza, mucha gente se moría de hambre.

Y lo peor… si alguna vez alguien se llegaba a oponer ante Rin…lo que ella hacia era matarlos.

Sin duda alguna me dolía el pensar que mi querida hermana hacia eso, pero aun así, yo jure protegerla con toda mi alma, hasta que muera.

Cuando entre en la habitación, ella levanto su mirada de su te para dirigir su mirada hacia mi, me miro determinadamente de arriba abajo, pero ningún rastro de felicidad o nostalgia apareció en su mirada.

Yo simplemente la vi un poco para luego hacer una leve reverencia.

-Mi Princesa-Dije mas que formal levantando la mirada hacia ella-Seré su mayordomo ahora, mi nombre es Len, a sus ordenes-Murmure dándole una corta sonrisa, sin embargo ella seguía con una expresión fría.

-Si, me dijeron que llegarías hoy-Murmuro con un tono de voz demasiado frío-Ya que eres nuevo, te diré como funcionan las cosas aquí, Primero. Nunca tardes en llegar si te llamo, Segundo. No puedes opinar si no te digo, y Tercero. Llámame "Princesa" o "Su Alteza", no aceptare que me llames como se te de la gana-Dijo con voz firme parándose de su asiento y comenzando a acercarse a mi.

Unas ganas inmensas de abrazarla me invadieron, sin embargo, si llegaba a hacerlo, no quiero ni pensar en lo que me ara.

Cuando estuvimos frente a frente, ella simplemente me extendió su mano, capte al instante lo que tenía que hacer, así que me arrodille enfrente de ella, tome su mano y la bese probando así la lealtad que le tenía a mi hermana.

-Serás un buen sirviente Len-Dijo ahora con una corta sonrisa, pero esa no era su verdadera sonrisa, era mas como una sonrisa fingida, obligada.

-Si mi Princesa…

[Eh aquí el fin del cap, ¿Qué tal quedo? Pues… dilo en un reviiew nwn, Bueno ahora me retiro, Cuídense,

Atte. Eliza Kagamine}