Capítulo 2. Más allá del arco iris

Unos golpes en la puerta despertaron a Dorothy de su ensueño. Fue como si hubiese estado flotando y de pronto cayese sobre la cama.

-Ya voy, tía Em- balbuceó

-Disculpad, lady Gale- dijo un desconocido abriendo la puerta- Su majestad me ha pedido que os llamase, la reunión del Consejo de Sabios va a comenzar-

-¿Reunión del Consejo…? ¿Pero qué…?-

Y entonces Dorothy recuerda. Ya no está en Kansas. Ha vuelto a Oz. Zelena ha escapado y está causando problemas de nuevo, por eso la llamaron y pidieron que acudiera en su ayuda. Y ya no está la tía Em. Dorothy nota como los ojos le empiezan a picar.

-No. No. Ahora no. Hay cosas más importantes de las que preocuparse- dice

-¿Lady Gale?- dice de nuevo el mayordomo real

-Sí. Ahora mismo voy. Deme dos minutos-

A toda prisa sale de la cama, se lava la cara y cepilla el pelo, alisa un poco las arrugas de su vestido. ¿Debería ponerse algo más elegante? No conoce el protocolo para "reuniones de sabios". Entonces ve un vestido colgado de un perchero, es de color azul claro, más elegante de cualquier cosa que Dorothy haya llevado en su vida, pero aun así no resulta ostentoso ni recargado. Ozma debió elegirlo para ella. Rápidamente se viste, sintiendo la suave tela abrazar todo su cuerpo. El mayordomo real la guio por lo que parecía un interminable pasillo hasta una puerta tan alta que a Dorothy le dolió el cuello solo con intentar ver hasta dónde llegaba.

-Buena suerte, mi lady. Confío en que den pronto con un plan-

-Gracias-

Y con eso, Dorothy cruza finalmente el umbral de la puerta.

Flashback.

Oz. Veinte años atrás.

Dorothy y sus amigos se dirigían al castillo de la Bruja Mala del Oeste por un oscuro bosque cuando, sin previo aviso, el León Cobarde se detuvo tan de sopetón que los demás chocaron contra él. Tenía el pelo del lomo erizado y las orejas en estado de alerta. Toto empezó a gruñir a unos matorrales.

-¿Qué pasa, amigo? ¿Qué hueles?- preguntó el Hombre de Hojalata

-Nos siguen. Una persona. Podría ser un espía de la Bruja- dijo el León

Los gruñidos de Toto se intensificaron, como si intentase decir que estaba de acuerdo con el León. Los cinco formaron un corro y se prepararon para defenderse si era necesario.

-¡Vamos!- rugió el León- ¡Salid de vuestro escondrijo, si tenéis valor!-

-Por favor- dijo una voz- No pretendo haceros daño-

De entre los matorrales salió una figura encapuchada, con las manos en alto, indicando que no suponía peligro alguno.

-Vamos, si sois inocente, descubrid vuestro rostro- dijo el Espantapájaros

La figura se quitó capucha, revelando a un chico de aproximadamente la edad de Dorothy. Vestía con ropas oscuras, para camuflarse mejor en el bosque, supuso la niña, tenía el cabello negro y corto, los ojos marrones brillantes como diamantes, tez oscura y una sonrisa amable. A Dorothy le pareció guapo. El chico más guapo que había visto en su vida.

-¿Quién sois y por qué nos seguís?- preguntó el Espantapájaros, pues el León estaba demasiado ocupado intentando controlar sus temblores como para hablar de nuevo

-Lamento mucho haberos asustado. No era mi intención- dijo el chico- Sé que dadas las circunstancias, es normal desconfiar. Pero quiero ayudaros. Mi nombre es Tippetarius, pero podéis llamarme Tip. Vengo con la protección de Locasta Tattypoo-

-¡Locasta Tattypoo me salvó de la Bruja Mala del Oste cuando llegué a Oz!- exclamó Dorothy

-Hace poco, con su ayuda, logre escapar del yugo de la Bruja Mala del Norte. Al saber de la muerte de la Bruja Mala del Este y del grupo de héroes que se dirige a derrotar a la Bruja Mala del Oeste, supe que debía unirme a ellos. Y aquí estoy, a vuestra disposición-

Tip se puso de rodillas y comenzó a hacer carantoñas a Toto, quien tras unos segundos de vacilación, finalmente se acercó al muchacho, lo olisqueó y decidió que se podía confiar en él.

-Mirad, Toto se fía de él. Si Toto se fía, yo también. Tiene buen ojo para las personas-

El ambiente pareció relajarse un poco.

-Disculpad nuestra desconfianza inicial, son tiempos y lugares peligrosos. Yo soy el Espantapájaros, mis amigos el Hombre de Hojalata, el León Cobarde y Dorothy Gale. Y ya conocéis a Toto-

-Sé quiénes sois- dijo Tip con evidente emoción en su rostro- Se oyen historias de una valiente muchacha que cayó del cielo con su casa y aplastó a la Buja Mala del Este-

-Fue un accidente. No quería matar a ninguna bruja- afirmó Dorothy compungida

-No es algo malo. Salvaste a los Munchkin. Eres una heroína- afirmó Tip- Por todas partes circula tu leyenda y la de tus tres valientes compañeros que, por orden del Mago, se dirigen a acabar de una vez por todas con la Bruja Mala del Oeste-

-¿Qué te parece, amigo? Somos famosos- le susurró el León al Hombre de Hojalata

-Quisiera unirme a vosotros en vuestra misión para derrotar a la Bruja. Con vuestro permiso, por supuesto-

-Sí, claro. Cuantos más mejor- dijo Dorothy- Es decir, si vosotros estáis de acuerdo-

-Hummm, puede sernos de utilidad otra persona con la protección de una Bruja Buena. Porque imagino que, tras liberaros, Locasta os besó para contar con su protección- dijo el Espantapájaros

-Estáis en lo cierto, maese Espantapájaros- dijo Tip

-Adelante pues, sigamos nuestro camino-

Y el Espantapájaros dirigió la compañía por el bosque, silbando.

Fin del flashback

Unos golpes sobre la enorme mesa de caoba sacaron a Dorothy del baúl de los recuerdos. Echó un vistazo a las personas allí reunidas, cada país de Oz estaba representado de algún modo: Ozma la reina de todo Oz, Langwidere la reina de Ev, Locasta como líder del Norte, el Hombre de Hojalata como líder del Oeste, el Espantapájaros como líder del Este, el León como el rey de las bestias, la reina de los ratones y varios lores vestidos con los colores oficiales de su país (morado, rojo, amarillo o azul). Aunque la reunión del Consejo de Sabios había empezado de manera muy civilizada, según se explicaba cuál era la situación en la que se encontraban, la tensión se hacía más presente y se perdieron las formas. A Dorothy le recordó las tardes de mercado. Todos hablaban al mismo tiempo, cada cual gritando más que el anterior para hacerse oír (sin conseguirlo) y haciendo imposible que se entendiese nada. Locasta, la Bruja Buena del Norte, golpeaba de vez en cuando un gran pisapapeles, a modo del mazo de un juez, para intentar poner orden, con un éxito relativo.

-Majestad, entre en razón, debemos formar al ejército y marchar contra la Bruja inmediatamente- dijo uno de ellos. Uniforme de color morado, mayor, con unas patillas tan largas que se le unían con el bigote. Era general del ejército de Gillikin, el país del norte

-No toleraré una actuación que nos conduzca a la guerra- fue la respuesta de Ozma, firme pero serena

-Majestad, todos sabemos de vuestras tendencias pacíficas y vuestra amabilidad. Pero Zelena no es una persona digna de tal compasión. Durante años ella y su hermana asolaron y aterrorizaron a la población de Oz. Y ahora no solo ha escapado, ha robado la Grimería…-

-Maldición, la Grimería no- pensó Dorothy

-… ha secuestrado a nuestra querida Glinda, la Bruja Buena del Sur. Ahora mismo seguro que debe estar preparando un ejército o un hechizo para destruirnos a todos. Debemos hacer algo y rápido. ¿Sabéis vos el caos que se desató en mi país al saber que había escapado? Todos temen volver a ser esclavizados- dijo un lord vestido de azul, el color de los Munchkins, el país del este

-Conozco perfectamente la situación, lord Baum. Yo misma padecí durante mis primeros años de vida a manos de una bruja mala. Pero como les he dicho no tengo ninguna intención de enviar a mi pueblo a la guerra. Hay que detener a la Bruja, pero no a costa del sacrificio, la destrucción y la muerte. No pienso tolerarlo- dijo Ozma con la misma firmeza y serenidad

-Majestad, tiempos desesperados exigen medidas desesperadas. Tampoco podemos quedarnos quietos y esperar que la Bruja decida no hacernos nada por el poder de las piruletas y las gominolas. Además, debemos apresurarnos a rescatar a nuestra amada líder la Bruja Buena del Sur- dijo lord Haley-Lahr, vestido de rojo, representante de Quadling, el país del sur

-Debemos encontrar otro modo de derrotarla que no implique la guerra. Siempre hay otro modo-

-Estoy de acuerdo con la reina. Podemos derrotar a Zelena sin necesidad de derramamiento de sangre. Lo hemos hecho antes- el Espantapájaros, sabio real, defendió a la soberana

-Yo también- se trataba de la reina Langwidere, soberana de la Tierra de Ev, el pequeño país vecino de Oz, vestida de gris y con una de sus habituales máscaras

-¿Por qué perdemos el tiempo con esta reunión?- dijo un lord vestido de amarillo, el color de Winkie, el país del oeste- Llamamos "majestad" a esta mujer porque afirman es la legítima hija del anterior monarca de Oz, pero en mi país no reconocemos su autoridad. Y sé de muchas regiones pequeñas que tampoco lo hacen ¿Por qué desperdiciamos tiempo que podríamos emplear en desarrollar una estrategia en discutir con una mujer que no sabe nada de la guerra y lleva una corona porque nació en la familia adecuada?-

Dorothy apretó los puños con firmeza. ¿Cómo osaba faltar el respeto así a su amiga? Al otro lado de la mesa, vio que a Langwidere tampoco le había gustado ese comentario.

De nuevo una cacofonía de voces. Locasta se cansó y conjuró un trueno tan potente en el techo de la sala que todo el palacio guardó silencio.

-¿Qué es esto? ¿Una reunión de sabios o un grupo de párvulos en el recreo?- bramó la voz de la Bruja Buena- ¿Podemos discutir y tomar una decisión como personas adultas, en lugar de interrumpirnos, gritar y faltarnos al respeto unos a otros?-

Todos bajaron la cabeza avergonzados. Pero la Bruja sabía que no duraría mucho.

-Lord Maguire- continuó Ozma- A lo largo de los últimos 20 años creo haber demostrado mi valía como soberana. Entiendo la postura a no reconocer mi autoridad y no voy a condenarla, están en su derecho. Pero ahora mismo tenemos asuntos más importantes que discutir que mi legitimidad al trono. Deseo que todos juntos podamos llegar a una solución, les he reunido porque me importan sus opiniones y quiero contar el punto de vista de los diferentes países de Oz. Hemos organizado esta reunión para llegar a un acuerdo todos juntos y espero y confío seamos capaces de ello. Juntos somos más fuertes. Debemos actuar rápido, lo sé. Pero también les pido que tengan consideración para con el pueblo-

El alboroto comenzó de nuevo. Dorothy empezaba a tener dolor de cabeza, cruzó una mirada a través de la mesa con Ozma y con el Espantapájaros, le pedían apoyo. Entonces, se levantó de su silla, cogió el pesado pisapapeles y golpeó con todas sus fuerzas sobre la mesa. Se hizo el silencio.

-Caballeros, estamos perdiendo un tiempo muy valioso. Estoy de acuerdo con la reina, no es necesario enviar a ningún ejército. Yo lo haré. Yo me enfrentaré a la Bruja Mala del Oeste. Ya lo he hecho antes. Tengo magia y tengo experiencia en la guerra. En mi mundo, hace poco hubo un terrible conflicto entre los países más poderosos que duró cuatro años. Supuso la pérdida de millones de vidas y la destrucción de muchas ciudades. Todavía no han logrado recuperarse de las consecuencias y dudo lo hagan en un futuro muy próximo. Yo tomé parte en esa guerra. Me alisté en un principio como enfermera para atender a los heridos en los hospitales de campaña. Pero pronto permitieron a las mujeres alistarnos en las fuerzas armadas. He sido entrenada no solo en el cuidado y la atención de heridos, sino también en el uso de armas pequeñas, el mantenimiento de vehículos y he recibido entrenamiento paramilitar. Sé usar una espada, puedo demostrárselo aquí y ahora si lo desean. Además, tengo mi magia. Yo me enfrentaré a Zelena-

-Dorothy, no. Debe haber otro modo- esta vez Ozma rogaba

-Ozma, quiero decir, majestad. Está decidido. Aunque no nací en Oz, este mundo me importa tanto como el mío y no permitiré que una loca malvada lo destruya. Iré en busca de la Bruja y la derrotaré de una vez por todas-

-¿Y cómo pretendéis derrotarla vos sola, lady Gale?- preguntó lord Baum

-Ya lo hice una vez. Puedo volver a hacerlo. Ahora soy mayor y tengo más experiencia. Concededme una semana-

-10 días- sugirió la reina Langwire

-Una semana- insistió Dorothy- Si en ese tiempo no tenéis noticias mías ni de mi éxito, preparad a vuestros ejércitos. Pero confío no sea necesario. Haré todo lo que esté en mi mano no solo para derrotar a nuestra enemiga, sino para evitar un conflicto que destruirá este hermoso reino-

Tras una hora más de alboroto y discusiones, finalmente se decidió que Dorothy sería su paladina y se enfrentaría a la Bruja Mala del Oeste. La reunión se dio por finalizada y el Consejo se disolvió.

Ozma se frotaba las sienes para intentar detener la migraña que empezaba a atacar su cabeza. Dorothy estaba hundida en su asiento, incapaz de decir nada, solo fue capaz de reaccionar cuando su querido amigo el Espantapájaros la abrazó emocionado y alabó su valentía. Dorothy estrechó al pequeño montón de paja, con más cerebro que la mayoría de los asistentes a la reunión, entre sus brazos.

-Creo que todos nos merecemos un buen descanso. Mis queridos amigos, ¿me honraríais con vuestra presencia en la cena?- preguntó Ozma

Sus estómagos respondieron por ellos.

Flashback

Oz. Veinte años atrás.

-No tengo recuerdos de mis padres. Siempre he vivido como el sirviente de Mombi, no es tan poderosa como las otras Brujas Malas, pero sí es cruel y desagradable. La magia eso la tiene resentida, porque siempre se ha esforzado por estudiar y aprender todas las no corre por sus venas de manera natural, como sí ocurre con las otras Brujas, y creo que artes oscuras posibles, para intentar compensar su falta de talento natural con conocimientos y práctica. Vivíamos en una granja con cerdos y una vaca de cuatro cuernos. Tras saber de la muerte de Nessarose, se volvió más paranoica que nunca y me encerró en una mazmorra durante días, sin sol, y alimentándome solo una vez al día. Fue entonces cuando decidí que ya era hora de escapar. Una noche me hice el muerto y cuando Mombi entró en la mazmorra, le arrojé polvo de amapola a la cara. Cayó dormida al instante y yo aproveché la ocasión para huir. Fue entonces cuando me encontré con Locasta, quien me llevó a su castillo y me cuidó. En cuanto escuché sobre ti, Dorothy, y tus amigos, supe que no podía quedarme escondido en el castillo, viviendo cómodamente mientras la gente de fuera sufría. No me gusta la violencia, pero las injusticias me gustan mucho menos. Debía unirme a vosotros. Conozco de primera mano lo que es la esclavitud y no deseo que nadie más la padezca. Se lo dije a Locasta, quien me besó en la frente para que partiese con su protección y me envió aquí-

Tip le contó su historia a Dorothy mientras caminaban por el bosque. De algún modo, los dos jóvenes adolescentes se habían quedado rezagados e iban caminando juntos en último lugar

-Eres muy valiente, Tip. En mi país hubo esclavitud hasta hace poco. Las personas de piel oscura, como tú, debían servir y obedecer a sus amos, trabajando mucho y sin descanso hasta morir. Hombres, mujeres, niños, ancianos… Sus amos podían maltratarlos e incluso matarlos. Hubo una guerra civil, y al final de esta, el presidente Abraham Lincoln la abolió y concedió derechos a todos los ciudadanos- le explicó Dorothy

-Ese tal presidente Lincoln debió ser un gran hombre-

-Lo fue. Mis tíos siempre me han dicho que todos fuimos creados iguales. Que todos somos hijos de Dios. Y por eso no debo odiar ni despreciar a nadie por ser diferente a mí. Cuando llegué aquí estaba muy asustada, y lo sigo estando. Pero al saber lo que ha hecho esa horrible Bruja… Es lo que tú dices. No puedo quedarme quieta sin hacer nada. Además es el requisito que me puso el Mago para poder volver a casa. Quiero ir a mi casa. Este lugar es hermoso y he hecho muy buenos amigos pero, en Kansas están mi tía Em y mi tío Henry, que me quieren mucho y deben estar muy preocupados por mí, y no hay lugar como el hogar-

-Para mí, el hogar es donde está tu corazón. Aun no lo he tenido, pero sé que lo tendré cuando derrotemos a la Bruja-

-Tienes mucha confianza en que la derrotaremos-

-Soy optimista y tengo esperanza. Es lo que me ayudó a sobrevivir tanto tiempo en casa de Mombi. Necesito creer que las cosas siempre mejorarán, que al final el bien y el amor siempre ganan. A partir de este momento, no pienso volver a preocuparme nunca más. Me dedicaré a ir "bailando por la vida"-

Y con esto, Tip empezó a bailar alrededor de Dorothy con una enorme sonrisa en la cara. Tomó las manos de Dorothy entre las suyas y empezaron a dar vueltas. Fue la primera carcajada auténtica de Dorothy desde que llegó a Oz.

-Jovencitos, por favor. Recordad que estamos en un territorio peligroso. Intentad divertíos más silenciosamente- dijo el León entre temblores

-Lo siento, León. Nos hemos dejado llevar- se excusó Dorothy

-Fue culpa mía. Yo empecé. Pero a partir de ahora estaré tan callado que casi olvidaréis que estoy aquí- dijo Tip

Siguieron caminando, en silencio y alerta. Cada vez estaba más oscuro, pero si era porque se adentraban más en el bosque o porque se hacía de noche, era difícil saberlo. Decidieron hacer un alto para descansar, tomando turnos de vigilancia. Mientras Dorothy se acurrucaba con Toto, Tip se acercó y preguntó si podía tumbarse a su lado, no quería estar solo.

-A veces tengo pesadillas- dijo el muchacho

-No te preocupes. Puedes abrazar a Toto, si quieres- le tranquilizó Dorothy

Y mientras Tip se acurrucaba junto a las raíces, Dorothy empezó a cantar la nana que siempre le cantaba el tío Henry cuando era más pequeña y se asustaba por las tormentas.

Somewhere over the rainbow, way up high
There's a land that I've heard of once in a lullaby.
Somewhere over the rainbow, skies are blue
And the dreams that you dare to dream,
Really do come true.

Someday I'll wish upon a star
And wake up where the clouds are far behind me.
Where troubles melt like lemon drops,
High above the chimney tops,
That's where you'll find me.

No había acabado la segunda estrofa cuando vio que Tip se había quedado dormido, por lo que se tumbó junto a él y Toto y cerró los ojos, confiando en que al día siguiente, por oscura que fuese esa noche, saldría el sol, y podría volver a casa.

Fin del flashback

Al salir de la sala de reuniones, Dorothy se encontró esperando detrás de la puerta a sus queridos amigos Finley, el mono volador, y Judy, la muñeca de porcelana, que la envolvieron en un caluroso abrazo antes de que pudiese siquiera decir "hola". Oh, cómo los había echado de menos. Y entonces dejó de sentirse sola, porque comprendió que todavía le quedaba gente querida. Y ahora tenía un nuevo propósito en su vida: derrotar de una vez por todas a su enemiga y salvar un mundo que había aprendido a amar tanto como amaba Kansas.

Después de los correspondientes saludos, se dirigieron todos al comedor. Inmenso, también, con las paredes verdes, ¿cómo no?, pero decorado con tapices que mostraban escenas de todo tipo (Oz, Kansas, escenas de cuentos, de sus aventuras, Dorothy no podía dejar de alabar la labor de los tejedores pues el parecido con la realidad era simplemente espectacular, y ahí, al fondo, pequeño pero no por ello menos importante, los padres de Ozma), y una mesa que para ver el final era necesario usar prismáticos, cubierta de los más deliciosos alimentos imaginables. Los diez primeros minutos transcurrieron en silencio, pues estaban demasiado ocupados masticando como para hablar.

-Querida Dorothy, ¿recuerdas lo que te dije cuando nos conocimos?- preguntó el Espantapájaros mientras agitaba con elegancia una copa de vino

-"Muchas personas sin cerebro hablan día y noche"- citó ella de memoria

-Después de tanto tiempo, lo sigo manteniendo-

-Están todos obsesionados con ir a la guerra. Yo sé que se pueden arreglar las cosas de un modo pacífico. Debe haber un modo de arreglar las cosas de un modo pacífico. No quiero ver este hermoso reino arrasado por la guerra- dijo Ozma

-¿Qué solución alcanzasteis al final, majestad?- preguntó Finley

-Debemos salvar a mi madre- dijo Judy

-Yo me enfrentaré a la Bruja- dijo Dorothy

Se hizo un silencio pesado.

-¿Dorothy? ¿Tú sola?- preguntó finalmente Judy

-Sí. Seré vuestra paladina. Yo he vivido una guerra y por nada en el mundo quiero que se repita. Ozma ha hecho bien en evitarla por todos los medios. En una guerra nunca hay ganadores ni perdedores, solo destrucción y supervivientes. Pero estoy dispuesta a luchar por este mundo y por librarlo de una vez de la malvada Zelena-

-Iremos contigo- dijeron sus tres amigos al mismo tiempo- Como en los viejos tiempos-

-No- dijo Ozma con firmeza pero con serenidad- Os necesito aquí, cuidando de la Ciudad Esmeralda. No confío en nadie más que vosotros para hacer las cosas bien-

-¿Permitiréis que vaya sola, majestad?- preguntó el León, incrédulo

-No irá sola, mi querido León. Yo iré con ella-

-¿Vos?- preguntaron de nuevo los tres al mismo tiempo

-¿Tú?- preguntaron Dorothy y Langwidere

-¿De verdad pensabas que te dejaría ir sola? Tengo plena confianza en que puedes con Zelena, pero yo te acompañaré. Como en los viejos tiempos-

-Yo también iré con vosotras- se ofreció rápidamente la reina Langwidere. Se había quitado la máscara pues solo enseñaba su verdadero rostro a sus seres queridos, y casi todos ellos estaban presentes en esa sala. Tenía los cabellos largos y oscuros, una parte de ellos recogidos en un elegante moño, la otra cayendo sobre su espalda. Un rostro fino y delicado pero que sabía ser duro y fiero cuando la situación lo requería, sonrisa serena que te invitaba a confiar en ella y los ojos marrones y rasgados.

-No, mi querida amiga- dijo Ozma- A ti también te necesito aquí. Es necesario que cuides de tu reino-

-Con todos mis respetos, tu reino es mayor que el mío y aun así lo dejas solo-

-Locasta ejercerá como regente durante mi ausencia. Sí así lo quieres, madre-

-A pesar de su deseo por entrar en guerra, el general Bolger es un buen líder y también es razonable. Puedo dejarlo al cuidado del Norte y trasladarme a la Ciudad Esmeralda- dijo Locasta

-Langwidere, te agradezco mucho que quieras venir con nosotras, pero es mucho más importante que estés aquí. Sé que en cuanto me dé la vuelta, los demás representantes de Oz querrán volver a sus ideas de la guerra. Solo tú eres capaz de mantenerlos a raya, de mantener la cordura. Confío plenamente en vosotros y sé que vosotros también confiáis en que tendremos éxito en nuestra misión-

-De acuerdo, Ozma. Como tú digas. Pero al momento en que necesitéis ayuda, por favor, no dudéis en comunicármelo y acudiré rauda a dónde sea preciso-

-Bien, en ese caso, Dorothy y yo partiremos mañana mismo. Es una orden-

Alargó la mano y estrechó la de Dorothy, quien solo podía mirarla con cariño.

-Como desees- dijo ella

Nota de la autora: he elegido la frase de Padme Amidala por varias razones: 1. Es una de mis favoritas, 2. Amidala ha sido una de mis heroínas desde que era una niña y la razón de que me interesase en Star Wars, 3. Creo que la frase encaja a la perfección con Ozma.

Dreamcast para la reina Langwidere: Celina Jade. El personaje es muy diferente al de los libros o la serie de Emerald City, porque quería dar a nuestras heroínas una aliada y amiga más, en lugar de otra antagonista o enemiga.

La melodía que silba el Espantapájaros es We're off to see the Wizard.

Cookies para el que descubra todos los demás easter eggs.

En el próximo capítulo: Dorothy y Ozma se ponen en marcha en su misión de derrotar a la Bruja Mala del Oeste. Cómo escapó Zelena de su confinamiento. En los flashbacks, descubrimos más sobre la primera aventura de Dorothy en Oz, los héroes llegan al hermoso País de Porcelana y allí tienen un encuentro que cambiará su actitud ante la misión que les ha sido encomendada.