Hola, gracias por leer uwu/

Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, solo la historia es mía~

Advertencia: ninguna (?)

Disfruten~


Karamatsu tiene una mueca tensa, lleva poco más de veinte minutos sentado en lo que podría ser un sillón elegante; sin embargo no es capaz de saberlo. Tiene puestos sus lentes de sol y está apretando algo ansioso su regazo.

―¿Cómo está tu familia, Matsuno-kun?―pregunta su psicólogo y Karamatsu no sabe que responderle.

Las cosas habían estado tensas después de su ataque de ansiedad en el que les grito que los odiaba, se arrepentía, pero no era capaz de pedir perdón. Era incomodo estar con ellos en la misma habitación, sabía que ellos le rehuían, todos y cada uno de ellos.

―Mi mamá no deja de llorar, ella cree que no lo sé, pero la puedo escuchar, creo que se está echando la culpa. Mi papá… él está preocupado y mis hermanos… ellos me evitan―su voz sonaba algo estrangulada.

Las ganas de llorar venían con frecuencia, extrañaba muchas cosas, cosas a las que no le había tomado importancia. Tenía miedo, estaba aterrado de olvidar rostros, de olvidar como se veían las cosas que amaba. A veces, la sensación de vacío era tan aplastante que la idea de acabar con su vida era tentadora; sin embargo nunca podía pensar muy a fondo en ello porque su madre no dejaba de acompañarlo de un lugar a otro, se sentía… tan inútil.

Sabía que se convertiría en una carga el mismo día que regresó a su casa, Munakata-san había accedido a dejarlo en frente de su casa. Ella quería que se lo comunicaran a sus padres, pero él se opuso, el de ojos azules quería decírselo él mismo, además era mayor de edad, tenía autonomía sobre sí mismo. Cuando abrió la puerta de su casa con ayuda de la mujer, la despachó en la puerta y entró aparentando normalidad; pero el vacío auditivo producto de una casa vacía lo asustó.

Dio los primeros pasos y se cayó con algo, eso le aterró más y siguió avanzando mientras gateaba. Chocó cientos de veces mas no dolía físicamente, todos esos golpes terminaban lastimando cada vez más su alma.

De alguna u otra forma, no estaba siendo muy consciente de sí mismo, terminó chocando contra la mesa que se encontraba en la sala. El control remoto cayó y él apenas pudo tomarlo, prendió con dificultad la televisión y pronto sus oídos se llenaron del ruido que necesitaba para acallar su miedo y consciencia.

Habían pasado dos semanas desde ese incidente, la rehabilitación había empezado casi inmediatamente. Las citas al psicólogo, al centro de rehabilitación y lo demás estaba consumiendo su tiempo. De cierta forma lo agradecía, eso lo ayudaba a no pensar mucho.

―Matsuno-kun―llamó el psicólogo después de aconsejarle acerca de cómo tratar con su familia―¿Cuál es tu mayor miedo en estos momentos?

Silencio. Guardó silencio por unos momentos, analizando algo que ya sabía.

―Olvidar los colores.

―¿Por qué?―cuestionó el otro hombre.

Sonrió con tristeza, sus ojos muertos detrás de los lentes oscuros se humedecieron―. Porque sería olvidar a mi familia, porque sería olvidarme a mí mismo.


Karamatsu iba caminando al lado de su madre, esta lo estaba tomando del brazo ayudándolo a avanzar mientras él torpemente movía su bastón como le estaban enseñando. Todavía no lograba acostumbrarse.

―Karamatsu―llamó su madre con ese tono lastimero que traba disfrazarse en su usual tono de voz.

―¿Qué ocurre, Mommy?―preguntó girando su rostro en dirección de donde creía provenía la voz.

―Necesito comprar los ingredientes que faltan para la cena en el supermercado que está al frente―respondió la mujer―. Cenaremos mucha carne―añadió con un tono cariñoso.

Karamatsu agradeció llevar sus lentes puestos.

―¿Puedo esperar en la banca que está en frente?―preguntó mientras retomaban la caminata de nuevo―. Es que no quiero molestar mucho a las personas con mi bastón, además no me siento todavía muy cómodo en las multitudes de personas―decidió ser sincero como le había aconsejado su psicólogo.

La mujer suspiró―. Está bien, pero, por favor, no te muevas y si ocurre algo solo grita.

El de ojos azules asintió mientras era ayudado por la mujer a tomar asiento en la banca. Podía escuchar el barullo proveniente del interior del lugar y supo que tomo la decisión correcta.

―Volveré pronto―dijo mientras se retiraba con rapidez, no quería dejarlo mucho tiempo solo.

El segundo de los Matsuno encogió su bastón y alzó el rostro hacia el cielo, disfrutó de los rayos del sol que se estrellaron contra este; sin embargo extraño más el poder verlos colándose por sus pestañas.

Respiró profundamente y sintió el aroma de las flores que provenían de la floristería que estaba en un costado del supermercado, podía recordarlo.

Se sobresaltó un poco al escuchar un chillido femenino en frente suyo―¡Pervertido!―Karamatsu se tensó, creía que le estaban hablando a él pero no tenía cómo saberlo―¡No haga como que no me ve! ¡Me acaba de tocar el trasero!―la voz de la mujer se alzó con fuerza en frente suyo.

Matsuno se encogió en la banca, buscando como fundirse con está, estaba empezando a tener miedo. Los murmullos a su alrededor lo estaban alterando, quería irse, quería llamar a su mamá.

―Es un pervertido…

―Qué horror de persona…

―¡Es un desecho!

Escuchó como los pasos, sonidos marcados por lo que puso reconocer como tacones, se planteaban seguros frente a él―¡Esto le enseñara a no meterse conmigo de nuevo!

Karamatsu contuvo la respiración y espero por lo peor.

―¿¡Qué!?―gritó la mujer forcejeando.

―Mira, maldita perra, ni siquiera se te ocurra tocar a mi hermano, ¿querías tus minutos de fama haciéndote pasar como víctima?―Karamatsu abrió los ojos sorprendidos al escuchar la voz furiosa de Osomatsu.

―¡Yo no…!―la mujer detuvo su protesta al ver esos ojos rojos que la observaban como si pudieran asesinarla ahí mismo.

El primogénito de los Matsuno encaro a la multitud todavía sosteniendo con fuerza la muñeca de la mujer―. Está mujer es de las que hacen estafas, solo estaba buscando testigos y alguien al que demandar―aclaró el de ojos rojos.

Los murmullos se alzaron cada vez más fuertes.

―¡No es cierto!

Osomatsu apretó con mayor fuerza la muñeca de la mujer.

―¡Mi hermano acaba de quedar ciego! ¿¡Cómo demonios podría saber dónde estabas!?―la voz del de rojo estaba cargada de impotencia.

Solo eso bastó para que las personas se dieran cuenta que el muchacho de azul llevaba un bastón y lentes negros.

La mujer del diminuto vestido rojo se zafo y avanzó decidida hacia Karamatsu y con rapidez le quitó los lentes. Sin embargo, dejó caer los lentes cuando la mirada totalmente sin brillo quedó expuesta. Karamatsu se sintió avergonzado de que todos vieran sus ojos, puso una mano cubriéndolos.

Solo eso bastó para que Osomatsu quitara a la rubia de su camino, casi tirándola al suelo y tomara los lentes negros del menor―. Vamos Karamatsu―la voz del mayor se suavizó y puso los lentes, con cuidado, otra vez en su lugar.

El de sudadera roja ayudó a caminar a su afectado hermano―.Pero, mamá…―dijo con voz pesada el de azul.

―Iyami, dile a mi mamá que me llevé a Karamatsu―dijo con simpleza Osomatsu al hombre que había presenciado todo.

El del traje apenas y pudo asentir, no sabía que uno de los molestos sextillizos se había quedado ciego.

Después de un rato caminando Osomatsu lo guio hacia una banca, en un parque, según le había dicho este.

―¿Estas bien?―cuestionó el de rojo.

Karamatsu asintió con suavidad―. Sí, gracias―el de ojos azules sonrió levemente cuando en un impulso Osomatsu lo abrazó, acarició con suavidad la espalda del mayor―.Ya… No es necesario llorar.

―No lo estoy haciendo―dijo el mayor aunque el de azul podía sentir con facilidad la humedad sobre su hombro.

Really?―soltó amablemente el de ojos azules.

―Lo siento… lo siento… lo siento― la voz de Osomatsu se había quebrado y Karamatsu solo pudo abrazarlo con mayor fuerza.

El rojo y el azul eran opuestos, era cosa básica de los colores; pero aun así a Karamatsu le gustaba el rojo; era amor, era pasión, fuerza, pero sobre todo el rojo era Osomatsu. Solo con seguir al lado de su hermano,la oscuridad, no le podría arrebatar la conciencia del saber lo que el rojo era y lo que transmitía porque Osomatsu era su rojo.


¿Se veían venir que le hiciera un bonus? :'v me gustó la idea~ Los colores uwu 3 Gracias por leer~

Nanami off~