Capítulo 2
Fantasmas
Hoy es sábado. El único día donde despierto tarde. Y los domingos, sin no tengo nada para hacer. El sol me da en la cara, pero lo que me despertó en verdad, fué un portazo, que resonó en toda la casa.
Los sábados, no hay clases por las mañanas, sólo están los talleres o clubes, donde estoy verdaderamente obligado a ir. En la semana, suelo estar, aún que no se presentan. Pero siempre alguien viene a consultar dudas, no siempre son los chicos del club; muchas veces, son ajenos, pero los profesores me recomiendan. Personalmente, no me molesta, lo tomo con un pequeño reto, en el cual, hasta ahora jamás eh fallado. Muchos vienen con preguntas confusas y yo siempre puedo responderles.
Escucho el estallido de un baso. Salgo de la cama, obviamente se trata de mi padre. Al pisar fuera, siento un agudo dolor bajo mis pies... Al mirar abajo, el piso está lleno de vidrios. Pero otra urgencia me alcanza... Mi padre está en el piso, tirado, entre vidrios y líquidos confusos, cremas y agua rojiza por la sangre... Me acerco con cuidado, con miedo. Un líquido blanco sale de su boca. Sus manos están rasguñadas por los vidrios, su rostro igual.
Me agacho a su lado y le reviso los ojos. No tienen reacción. Lo alzo, como puedo y arrastro hasta mi pieza. Lo recuesto en la cama y sacudo los vidrios. Entonces abre los ojos y se observa la mano, sonríe al ver como la sangre cae. Luego, sólo la deja caer y cierra los ojos.
Voy hasta su cuarto. Todo está desordenado. No ah dormido en toda la noche. En sus anotadores hay nuevas cosas escritas, pero siempre es sobre lo mismo y en los márgenes, frases dedicadas a Nanami. Hay unas pastillas en la mesa de la computadora... son para dormir, ah tomado como tres... pero antes, bebió como 5 cafés para mantenerse despierto.
Entonces recuerdo los vidrios y el dolor me sube de los pies a la cabeza. Voy al baño y limpio las heridas, las vendo y luego, arreglo el baño. Vuelvo con mi padre y curo como puedo sus heridas. Voy a la cocina y traigo una botella con agua.
-Padre...- lo sacudo, pero no despierta.
Lo acomodo y obligo a beber toda la botella, termina escupiendo algo al final, pero al menos bebió lo suficiente como para limpiar la sobredósis.
Hoy no podré ir a la escuela. Voy al cuarto de mi padre y despejo un poco la cama, para ver si puedo recostarme un rato. Tomo las pastillas para dormir, sé que sino, terminaré yendo a la escuela. Tomo una y voy por agua al baño. Luego, sólo me recuesto.
Escucho que me llaman entre sueños, pero no puedo abrir los ojos. Me sacuden y es como si éso me regresase a la realidad. Abro los ojos. Mi padre está enfrente mío, con el teléfono en la mano.
-Es para tí.
-¿Quién es?- arrastro un poco las palabras.
-No sé.
Tomo el teléfono y me siento en la cama.
-Hola?- susurro al teléfono.
Una voz del otro lado duda en hablar y luego dice apenada:
-Perdón... lo desperté?
Es aguda, no mucho, pero no la puedo reconocer.
-No... está bien.
Mi cuerpo se siente raro. Como un cosquilleo. Me recuesto contra la pared, sino siento como si me fuese a caer. Mi padre se queda mirándome y se sienta en una de las sillas libres.
-Lo siento...- se disculpa.
-Qué pasa?
-Es que hoy no fué a la escuela y me dijeron que lo llamara.
-Miki?
-No. Ichikawa. Gaku.
-Ah...- sin entender mucho, miro a mi padre, buscando una respuesta, inútilmente.
-Nos preocupamos, es que nunca falta.
-Ah... lo siento, no pude ir.
-Se quedó dormido?- me pregunta con una suave risita- No se preocupa, no diré nada, mentiré, inventaré algo.
-De acuerdo... Gracias... Miki está contigo?
-No, él me dijo que lo llamara.
-De acuerdo- gruño disimuladamente-. Hasta luego.
-El Lunes vendrá?- el chico comienza a alargar la charla, por lo general no me molestaría, pero no puedo ni mantener los ojos abiertos.
-No sé... espera un momento- le extiendo el teléfono a mi padre, él lo toma- Ve que más quiere- le susurro. Entonces me recuesto una vez más.
-Hola?... No, soy el padre... Ah... sí, sí. Lo siento, es que Kai tomó unas pastillas sin preguntar... eran para dormir, pero son muy fuertes y no está acostumbrado...- mi padre habla tranquilo, pero no puedo defenderme, estoy muy cansado- El Lunes él irá, te lo prometo...
Cuando vuelvo a despertar, escucho el teléfono sonar. Me levanto, ya estoy mejor. Lo busco. Lo encuentro en la mesa del comedor, donde mi padre está escribiendo.
-Por qué no atiendes?
Toma el teléfono y aprieta el botón para atender y luego me lo extiende, todo, sin quitar los ojos de sus papeles. Tomo el teléfono.
-Hola?
-Kai?
Reconozco la voz de inmediato.
-Miki... Por qué le diste mi teléfono? Qué paso?
-Te molestó? Es que el otro día me miró mal y quizás, pensé que pensó que había algo raro entre nosotros.
-Eh?
-Sí, parece que le gustas. Hace cuanto te conoce? Estuve hablando con él. Qué te había pasado?
-Tomé unas pastillas de mi padre, para dormir.
-Qué paso ahora?
-No sé bien.
-Ya está mejor?
-Sí- voy hasta mi cuarto.
-Había llamado más temprano, me atendió tu padre. Le dije que llamaría a esta hora y le pedí que dejase sonar hasta que despertaras.
-Ah.
-Y qué has hecho?
-Nada. Dormí.
-Soñaste?
-Creo que no- me tiro en la cama.
-Qué harás hoy?
-Nada.
-Voy a tener que comenzar a sacarte de la casa. Ya sé! Mañana saldremos, que te parece? Después de la escuela.
-No prometo nada.
-Oye! Vi al famoso Sunao... parece medio tímido.
-No lo conoces en verdad... Es caprichoso e histérico.
-Bueno, hay que ver como se porta ahora.
-No... no va a cambiar.
-Nunca se sabe. A, por cierto, el Lunes habrá un acontecimiento!
-Eh..? Qué pasará?
-No sé... hay carteles por todos lados y tu Sunao tiene que ver.
-Eh!
-No sé, lo reconocí por éso. Hay un cartel con su nombre y el de Sora. Parece que será divertido. Quieres ir?
-Cuando es?
-En horario escolar.
-Horario escolar?! Es broma, Verdad? No les dejarán hacer nada.
-Es un acto o algo así. Estaban preparando el escenario. Creo que van a actuar.
-Voy a estar ocupado.
-Con qué?
-No sé... pero temo lo que sea éso.
-Pero.
No dejo a que continúe y corto.
El Lunes, me presento un poco más tarde a la escuela. Busco los papeles que Miki me había nombrado, pero no están. Voy al laboratorio y ahí me quedo, viendo que puedo hacer.
Casi llegando el medio día, se escuchan gritos y corridas. Alguien habla por un micrófono. Me asomo fuera y veo por las ventanas. Juraría que los que van abajo corriendo son Sora y Sunao... pero no creo que sean ellos, por como visten. La escuela entera va detrás de ellos.
-Hola!- alguien me aparece por detrás, es Miki- No bajas? Parece divertido! Es premio es grande- me guiña un ojo.
-No estoy para esas cosas.
-Bueno... uno podría terminar aplastado ahí... pero parece divertido. Bien, yo si bajo. Voy a probar suerte, si me gano alguno de los premios, no quiero quejas celosas de tu parte.
-Adelante, ve.
-Si quieres compartimos.
Niego con la cabeza.
-No, gracias.
Miki sale corriendo.
Regreso al laboratorio y más por la tarde, salgo para comer algo. Voy bajando las escaleras, cuando escucho barullo. Sigo, ignorándolo y luego, voy por el pasillo. De repente, aparece Sora... vistiendo de Samurai!
Me pasa muy cerca, pero no me nota. Me veo obligado a pegarme a la pared, cuando una estampida de alumnos pasa siguiendo al muchacho. Algunos hasta me saludan. Prefiero no preguntar.
Voy al bufete y como algo, esta tranquilo, todos están muy ocupados siguiendo a Sora. Escucho otros pasos y al volverme hacia estos, veo a Sunao pasar corriendo muy cerca... vistiendo de princesa!
Definitivamente hoy no será un día normal...
Casi al final de las horas escolares, voy de regreso al laboratorio. No ví seguro salir del comedor, no después de que los alumnos pasasen varias veces corriendo, todos juntos. Pero comenzaba a aburrirme, así que, sólo me paré y salí. Iba mirando el suelo, tranquilo, cuando escucho otros pasos, que vienen hacia mi. Son demasiado pesados como para ser de un alumno, así que sigo con calma. Al levantar la mirada, me encuentro frente a Shinichirou, quien venía del otro lado.
Ni siquiera nos saludamos. Pasamos muy cerca, casi rozándonos, pero ambos nos ignoramos. Shinichirou es alguien extraño, muy serio y algo soberbio, no saluda a menos que lo saluden y muchos no lo hacen por miedo.
Pero no puedo evitar sonreír al pasarle tan cerca... no tiene idea de quien soy... ni siquiera sabe que mi nombre se debe a su pareja... Ni siquiera sabe que mi padre fué quien le quitó la inocencia a su querido Nanami. Ni siquiera sabe que soy el hijo de Aizawa, ni nada. Es divertido, porque para él no soy más que una persona más, uno entre miles... Pobre iluso.
Al día siguiente, llevé mi día normalmente. Pero mi padre parece algo distante, más que de costumbre y también está más lúcido. Tal parece que la realidad vuelve a interesarle.
-Kai?- me llama desde el pasillo.
Yo estoy en el comedor. Es la tarde y como no había nada para hacer en la escuela, me fuí a mi casa. Más tarde volveré al laboratorio, para comenzar con el proyecto, para la feria.
-Qué pasa?- pregunto, mientras cierro mi cuaderno.
-Ven un momento.
Me pongo de pié y voy al cuarto de mi padre.
-Qué pasa?- me asomo, él está sentado en la cama, con un cartón frente suyo, lo mira aturdido.
-Mira esto ¿Qué me dices?- me lo muestra.
Es un cuadro. Parece pintado con aerosol, hay una luna, un bosque y un caballo alado, con un filoso cuerno.
-Qué tiene?
-Míralo- me lo extiende.
Lo tomo y miro. De seguro mi padre volvió a perder la lucidez. Miro el cuadro y me llama la atención la pantalla de la computadora. Está la foto de un pegazo, con una mujer. Vuelvo a ver el cuadro.
-Está equivocado...- me dice.
-Es sólo un pegazo...- gruño y le devuelvo el cuadro.
-No- me lo arrebata y se pone de pié, para sentarse frente a la computadora-. Lo compré hoy a la mañana y está equivocado.
-Cual es el problema?- voy hasta él- Es un pegazo.
-Los pegazos no tienen cuernos. Y los unicornios no tienen alas.
-Uni que?
-Unicornio, no los conoces?
Miro a mi padre extraído. Aizawa saca la ventana del pegazo y busca otra imagen en el Internet, hay un caballo sin alas, con cuerno.
-Éso es un unicornio. Sería la equivalencia del Kirin.
-Kirin, El Rey de los Animales?
-Sí. Pero el Kirin nunca pisa el pasto verde, el unicornio siempre va sobre pasto verde?
-No entiendo nada de lo que quieres decirme.
-Es que... Mira lo que el hombre hace para crear la belleza... el ser humano no se conforma con que una criatura sea hermosa.
-Qué?
-El hombre no acepta que una criatura sea irreal sin ser mágica. Un caballo con alas no es mágico... pero un caballo con cuernos si.
-Y por qué no lo dibujan sólo con el cuerno?
-Por que sería un detalle muy discreto.
-Voy a trabajar... hoy tengo que organizar unas cosas en el colegio.
-Qué te gusta más, el unicornio o el pegazo?
-Sólo conozco el pegazo.
-Kai...- me mira de una forma extraña.
-Sí?- pregunto al ver que no me responde.
Pero sólo se queda en silencio y vuelve a mirar la computadora.
Suspiro y me dispongo a ir al comedor, cuando vuelvo a escuchar la voz de mi padre.
-Por qué estás aquí?
-Por qué me llamaste- respondo, ya molesto.
-Por qué no te fuiste con tu madre?- me pregunta, hay algo extraño en su voz.
-Porque me odia tan o más que a ti... No recuerdas lo que pasó en Navidad?
-Pero te llama por teléfono.
El recuerdo termina por fastidiarme.
-Kai.
-Qué?- gruño sin ninguna amabilidad.
-Nunca temas por la soledad... terminas apresando a personas que no quieren estar contigo.
Me doy media vuelta para responderle, pero me detengo. Sin decir nada más, vuelvo al comedor. Tomo el cuaderno, cuando suena el teléfono. Es obvio que se trata de mi madre, porque deja sonar dos veces y cuelga, para luego, volver a llamar y dejar sonando hasta que le dá equivocado. Éso lo hace para que mi padre no atienda.
Todavía no entiendo porqué llama.
-Vamos a la cocina...- me dijo Nanami, mientras me guiaba hasta la misma. Del otro lado, mi madre gritaba, al tiempo que sus palabras patinaban. Al entrar a la cocina, Nanami puso algo de agua, mientras yo jugaba con una de las botellas de vidrio en el suelo. Tomé la botella y noté que aún tenía un poco de líquido dentro, pero al probar, mi estomago se estrujó al sentir el gusto amargo y caliente de la cerveza. Solté de inmediato la botella, que al chocar contra el suelo, estalló.
-Kai!- gritó desesperado Nanami, al escucharme gritar. Uno de los vidrios me había herido la mano y otros rasguñado otras partes. Yo era un niño, así que, al ver la sangre, comencé a llorar. No sentía dolor.
-Deja a mi hijo en paz! Tú &$$ de &$$- mi madre entró a los gritos y me tomó del brazo, apretándome uno de los rasguños.
Mi llanto se volvió alaridos, a lo que mi madre me arrastró fuera de la cocina. Al pasar junto a mi padre, este sonreía igual que siempre. Mi madre me encerró en mi cuarto y siguió gritando.
-Eres un descarado!- chillaba- Cómo te atreves a traer a tu pareja a mi casa!
-Quería que lo conocieras- respondió mi padre como si nada. Los gritos siguieron, hasta que sonó un portazo. Poco después, Nanami entró y curó mis heridas. Al salir, mi padre estaba sirviendo tres copas.
-No creo que sea correcto, Aizawa- pidió con amabilidad Nanami, pero él jamás dijo que no a mi padre.
-Ahora que seremos tres hombres solos en la casa, Kai debe aprender a ser hombre- me ofreció una de las copas.
-Es muy chico.
-Vamos! No le hagas caso a mamá Nanami- me sonrió-. Además, no le hará nada, sólo caerá dormido y lo que siga de la noche, será para nosotros.
Luego de éso, pasaron unos días. Mi madre jamás volvió y no la ví hasta los 13 años, para ese entonces, Nanami ya había desaparecido hacía un tiempo. Hasta los 13, mi madre mandó cartas, donde decía lo hermoso que lo estaba pasando con su nueva pareja y futuro esposo. Luego, dijo que había quedado embarazada. Cuando tuve 13 años, pude encontrarme con ella y conocí a mi hermano. Recién, cuando tuve 17, fuí a su casa y conocí a su esposo. Pero sólo fuí unas veces, no soportaba a mi madre hablando siempre de su vida perfecta y sus hijos más perfectos aún. La otra razón, era que su esposo me miraba raro.
Cuando tuve 18 años, mi madre insistió en que pasáramos la Navidad juntos. Yo no sabía nada de la Navidad, ni sobre regalos, ni esas cosas. En los festejos como ésos, miraba con mi padre los fuegos artificiales, desde la terraza. Pero nunca supe que significaba, hasta que mi madre me invitó a Navidad... obviamente sólo lo hizo para burlarse de mi y de mi padre.
Pero a los 19 años, tuve mi venganza.
Una vez más, me invitó para Navidad. Yo ya había comenzado a trabajar en el laboratorio, así que tenía un buen dinero. Compré cosas para todos, fuí con mi padre y nos reímos juntos. A mi madre, le regalé una botella de Uva Fiesta, obviamente, cuando la abrió se puso roja como un tomate por la vergüenza... luego lo cubrí, regalándole un vino muy fino y le dije: "Es que no sabía cual de las dos iba más contigo". A mis dos medios hermanos, que la menos no me cae tan mal, les regalé: al mayor, un revolver de aire comprimido y como lo supuse, el caprichoso mocoso lo probó sobre las copas de cristal de mi madre; y a la nena un peluche que ella había visto una vez que habíamos salido todos juntos. Es la única que vale la pena.
Sobre el regalo al esposo de mi madre... estuve hablando con mi padre sobre mi venganza, Aizawa me miró sorprendido y sólo río. Pero juntos planeamos un buen regalo.
Recuerdo como se fué cociendo todo... cociendo, literalmente.
Ya habían sonado las 12:00 PM, todos estaban abriendo los regalos. Estaba mi madre, su esposo, mis dos hermanastros, mi abuelo materno y tres primos que nunca había visto. A lo largo de la fiesta, había tomado bastante, ya me sentía mareado; es que cuando viene mi abuelo, me hace probar de todo. La otra Navidad, no había terminado tan mal, pero tampoco habían traído tal variedad.
El esposo de mi madre, Keichi, tomó mi regalo y lo miró aturdido. Luego me miró y yo levanté mi copa, indicándole que todo estaba bien. De apoco, fué sacando el papel.
-Por que le regalaste algo a él?- mi abuelo se sentó a mi lado.
Yo me encogí de hombros, cuando Linda, mi hermanastra, saltó sobre el sillón. No sé porque mi madre le puso nombres yanquis... locuras de ella.
-Ese tipo es un idiota- me susurra mi abuelo.
-Yo lo encuentro simpático- miento, pero aproveché que Keichi me estaba mirando; supuse que tuvo una idea de lo que dijo, porque me sonrió.
Tomé de golpe lo que quedaba de mi copa.
-Cuidado, chico- me advirtió mi abuelo.
-Cuidado!- repitió Linda, mientras me pellizcaba la mejilla.
Le hubiera seguido el juego... pero estaba demasiado mareado.
-Vamos a comer- llamó mi madre.
Keichi fué el último en irse.
.Estás bien?- me preguntó.
-No... estoy muy mareado. Podríamos dormir.
-Claro.
-Espero te haya gustado el regalo- le dije, mientras me ayudaba a ponerme de pié.
No respondió, me guió hasta su cuarto y allí me sentó.
-Tu regalo me gustó mucho.
-Supuse que una bufanda sería bueno... para que te mantengas calentito- por suerte, mi madre intentó dar celos en las cartas... a lo que ignorando mi edad, informó de ciertas cosas sobre Keichi, como que lo que más le excitaba, eran las indirectas.
Pero por supuesto que jamás pensé en dejarme tocar por alguien como él. Cuando lo tuve en frente, pensé en llegar my muy muy lejos, sólo para reírme de mi madre y cobrarme todas. Pero no valía la pena.
-Estaré muy calentito. Gracias.
-Ëso espero.
¿Qué hombre como Keichi se resistiría a un joven borracho, en su cuarto y haciéndole lo que a él le gusta?
-Me ayudas con la ropa? Hoy hace calor.
Keichi abrió la boca, pero nada salió de esta. Me quitó la camisa y entonces, me dejé deslizar, hasta caer de la cama, de rodillas. Mi cuerpo se vino hacia delante y caí en los brazos del esposo de mi madre... estaba demasiado borracho. Mi mente no estaba clara y el sueño amenazaba con noquearme. Supe que tenía que terminar éso rápido, pero mi madre o cualquiera debía entrar en el momento indicado.
Bajé y le levanté la camisa a Keichi, para comenzar a besarle la panza.
-Ey...- su voz estaba ahogada- Tranquilo...- me susurraba. Pensé que se hacharía hacia atrás, cuando me tomó de la nuca y comenzó a acariciarme los cabellos-. Éso es chico...- me felicitaba como si fuese una maldito perro... pero no me daba cuenta, era como si mi cuerpo estuviese trabajando como una máquina-. Déjame ayudarte- se desabrochó el pantalón. Al notar que su miembro estaba algo hinchado sentí asco, ese viejo asqueroso se estuvo excitando conmigo... ¿Pero que otra cosa podía esperar?
Él mismo empujó mi cabeza hacia más abajo, cuando escuché la voz de Linda.
-¡Espera!- Keichi confió y cerró la puerta- Vete, mi vida, Kai no se siente bien- le dijo desde el otro lado-. Cuando se duerma, voy.
Al igual que yo, Keichi supuso que mi madre no subiría. Entonces supe que todo había salido mal. Me puse de pié, pero el esposo de mi madre me dió un empujó y me arroja o sobre la cama, para luego saltar sobre mí.
-Terminemos rápido.
-No...- intenté defenderme, pero mis músculos no tenían fuerza.
-Tranquilo y no grites.
-¡Déjame...!- le ordené, pero el desgraciado me dió una patada baja. Entonces se levantó- Tranquilo, no voy a lastimarte- escuché que abría el cajón. Luego me quitó toda la parte inferior de la ropa y sentí que deslizaba sus manos por mis piernas y untaba la entrada con algo frío. Luego, volvió a colocarse encima mío.
-Déjame en paz- forsegié, pero con tan solo una mano, me sostuvo ambas muñecas.
Recuerdo que mis ojos se nublaron por las lágrimas. La frustración y el miedo me invadieron. Con la mano libre, me quitó las anteojos y los arrojó hacia algún lado; los escuché quebrarse. Luego, la misma mano regresó abajo y comenzó a manosearme descaradamente. Me tomó con mayor fuerza, cuando intenté negarme una vez más.
-¡Basta!- me dió un fuerte golpe en la cara. Sentí la sangre haciéndome cosquillas. Aún conservo ésa cicatriz, está en frente de mi oreja derecha, pero los mechones me la cubren.
Comenzó a besarme el cuello y a morderlo. Cuando de repente, alguien abrió la puerta.
-Qué es esto!!!!?- escuche la voz de mi abuelo y de inmediato, Keichi se alejó. Otros entraron, pero no recuerdo quienes, ni cuantos. Sólo sé que lo que siguió fué confuso, creo que alguien limpió mi herida. Luego, sentí que me tapaban y me besaban la frente, obviamente no fué mi madre. Entonces la luz se apagó. Volví a llorar; aún tenía miedo de que Keichi regresase... en verdad estaba en muy mal estado. Al dormirme y despertar, el miedo ya no existía, sólo tenía un fuerte dolor de cabeza. Al fijarme donde estaba, me encontré en mi cuarto.
El teléfono me quita de un sobresalto de mis recuerdos. Me paro para atender, pero me quedo en el lugar. Sigue insistiendo varias veces. Entonces voy.
-Hola?
-Kai?- la adorable voz de mi madre... suena como el ronquido de una morsa.
-Sí.
-Quiero pedirte un favor. Linda está enferma, pero tenemos una cena, La puedes cuidar?
-De acuerdo.
-Está bien, será pronto. Hasta luego- corta.
Cuelgo el teléfono y tomo todas mis cosas. Ni siquiera me despido de mi padre. No estoy de ánimos.
Varias cosas me desanimaron hoy. Decido ir a pié, para despejar un poco la mente. Linda... ella es dulce y tierna, algo que jamás será mi madre o mi otro hermanastro. Hace mucho que no los veo. La pequeña siempre fué débil de salud, yo insisto con que tiene algo, pero nadie me ha dicho y no quiero preguntar.
Aveces siento como si viviese tres vidas, una, en la escuela, otra, cuando se trata de mi padre y otra, con Linda. Pero al fin y al cabo, nunca soy yo. Quizás sólo con Linda, pero si estoy solo con ella, sin nadie más al rededor, entonces me siento relajado y capaz de actuar ah como mis pensamientos y sentimientos me indiquen.
Al llegar frente a la escuela, Nanami pasa a mi lado. Me mira mal, como desconfiando ¿Sospechará de algo? Yo sigo como si nada, no tengo ganas de pelear con él, hoy no tengo ganas de nada.
Cuando entro al laboratorio, advierto que hay alguien, está en el cuarto de útiles. Dejo mis cosas, al tiempo que Miki sale.
-Qué pasa?- me pregunta. Me conoce bien.
-Nada.
-No soy tonto- deja unas cajas pequeñas que sacó del cuarto.
-Qué haces aquí? No tendrías que estar a estas horas.
-Faltó el profesor, estamos en hora libre- va hasta mi.
-Ah, sí?
Comienza a masajearme la espalda.
-Estás muy tensionado.
-Hoy llamó mi madre. Parece que Linda está enferma.
-Ah... La más pequeña? Se enferma muy seguido.
-Creo que tiene algo grave.
-Esta vez o las otras?
-Desde siempre. Pero la perfecta de mi madre no quiere decirlo.
-Quieres que te haga compañía?
-No sé hasta que hora me tendré que quedar.
-No importa, diré que me quedo en lo de algún amigo. Supongo que me darás alojo.
-Veremos.
-Prometo pórtame bien...- me susurra al oído.
-Más te conviene.
-Y qué si soy malo?
-Depende donde lo seas.
-En la cocina?
-Supongo que sabes cocinar bien.
-Ah, por cierto, hablando de comida- Miki se hace a un lado y se sienta en la silla de en frente-. En unos días, será San Valentín.
-Crees en esas cosas.
-Bueno... no sé tu... pero yo sí se de alguien que recibirá un chocolate seguro- me mira de reojo- y quién dice que no serán dos?
-Tanto me quieres?- bromeo y comienzo a ordenar mis papeles y anotaciones.
-No por mi. Creo que el chocolate tendrá una envoltura azul.
Me detengo y lo miro molesto.
-Qué haces? Acaso demostrarme que no eres celoso?
-Y por qué debería estar celoso?! Además, si ese niño te ama, no es mi culpa. Y tu puedes estar con los que quieras.
-Deja a ese chico de lado.
-Cuantos años tiene.
-No sé.
-Yo le doy unos 16. Pero creo que tiene 17, porque no es compañero de Sora.
-Sora?
-Son muy amigos.
-Éso escuché. Pero puede que sean del mismo año, sólo que de diferente división- sugiero.
-Ok. Entonces yo soy el más grande en este triángulo amoroso- concluye y sale.
No lo sigo. Odio cuando se pone así. No sé a que quiere llegar.
Pero es cierto... Sora parece buen amigo de Gaku... Podría ser útil, podría consultarle varias cosas.
Entonces suena mi celular. Odio esa cosa, mi padre aveces se pone pesado.
-Qué pasa?- obviamente es él, nadie más tiene mi número.
-Encárgate de Sunao, fíjate que haga todo a como fué planeado.
-De acuerdo- corto.
Genial... ahora tendré que espiar al mocoso.
-Qué pasó?- Miki regresa.
Tema solucionado.
-Miki, necesito un favor.
-Ya sé, ya sé... escuché que sonó el teléfono.
-Quiero que vigiles a Sunao y me vallas diciendo que hace.
-Ok... Pero no quiero terminar en líos.
-No te preocupes. No te conoce.
-No... pero mis amigos saben de él y los suyos. Es más, uno de mis compañeros, con el que siempre hablo, es muy amigo de Honjou, el muchacho raro que meneja todo el tema de los cuartos.
-Honjou...?- me parece haber escuchado de él.
-Con él no me pidas nada... sinceramente me da miedo. Aveces dice cosas sin sentido. Yo creo que es un espía.
-No seas ridículo.
Por un momento nos quedamos mirando. A pesar de todo este tema con Gaku, él parece tranquilo.
-No eres celoso, Verdad?- le pregunto.
-No, no si no me corresponde.
-Miki... vienen días malos... donde tendré que hacer cosas quizás peores a las que ya habré hecho.
-Nunca hiciste nada malo, Kai... Por qué harías algo malo.
Nuestras miradas se estancan una en la otra. No puedo evitarlo. Miki es alguien especial para mi. Aún cuando lo que diga sea absurdo, su personalidad lo convierte en algo real. Siempre es sincero, aún sin convenirle. Y jamás lo veré serio o bajo de humor. Es tan seguro de si mismo, que no teme hacerse burlas sobre su propia persona. Esas son las cosas que me seducen de Miki.
Voy hasta él y lo beso. Obviamente se permite besar, pero él decide cuando el beso finaliza.
-No me vas a pedir que vallamos a un lugar más tranquilo?
-No- suena el timbre de cambio de hora-, voy a pedirte que vallas a clases y estudies- le digo con suavidad.
-Nos vemos después de clases.
-Hoy no- rechazo la invitación, pero no estoy de ánimos para pasarla bien.
-Te iba a invitar a la plaza.
-Te prometo que mañana iremos al cine.
Miki me sonríe y sale.
Lo que siguió del día fué aburrido. Ya casi es la hora de que comience el club, así que preparo todo. Al entrar en el cuarto de útiles, dejo algunas cosas y al correr una caja, un revolver cae a mis pies. Dejo todo y lo tomo ¿Qué hacía éso ahí? Al revisarlo, está cargado. Al ver mejor las balas, descubro que son huecas y están hechas de un material muy fino. Lo dejo en su lugar y salgo.
Afuera, me sobresalto cuando Gaku aparece de repente.
-Me asustaste- le digo con un tono amable, es conveniente no perder a este chico, o de lo contrario, perdería una línea directa a Sora y quien dice, a Sunao.
-Lo siento- se sonroja un poco-. Es que estaba impaciente por comenzar. Y me dejaron salir más temprano.
-Ah... ya veo. Pareces muy emocionado.
-Sí... Es que siempre lo admiré mucho, Sabía?- comienza a seguirme por todo el laboratorio, mientras ordeno las cosas- Usted es muy inteligente! Yo quiero ser igual a usted algún día!
-Ah... Ya veo... entonces tendrás que estudiar mucho.
-Sí! Lo sé! Ah! Por cierto, necesita ayuda?
-No, ya terminé- me siento y tomo mi cuaderno.
-Ahí tiene sus notas?
-Sí.
-Qué está estudiando?
-Nada, sólo repaso.
-Ah! Pero debe saberlo, no creo que haya cosa que usted no sepa sobre la química!
-No, claro. Pero me gusta repasar, para no olvidarme de nada.
-Y sobre qué es?
-Química Orgánica. Algo muy básico. Es que encontré un libro de química y me pareció encontrarle un error.
-Wow! Usted si es inteligente!- se sienta a mi lado y lee mis notas- Alcanos?
-Son hidrocarburos, formados por carbono y agua. La característica de los alcanos es que son hidrocarburos sumamente estables- cierro mi cuaderno-, por lo cual se los denomina como parafinas. en total, hay 10 grados: matano, Etano, Propano, Butano, Petano, Hexagono, Eptano, Optano, Nonano y Decano... Parten del original, que son un carbono y cuatro oxígenos, a medida que sube de grado, se le agrega un carbono por nivel.
El chico me mira maravillado... algo tan simple como esto no puede sorprenderlo.
-Yo no podría explicarlo mejor.
-Mm... ya veo. Es cosa de saberlo bien.
-Hola?- uno de los chicos del club entra.
-Keji- lo saludo.
Atrás, aparecen Tomae y Kuma, que me informan que los demás no vendrán por pruebas.
-De acuerdo. Pero no podemos retrasar más esto. Hoy eligiéremos entre los que están sobre lo que se presentará en la feria.
Todos asienten. Debatimos unos minutos, pero advierto que Miki no ha llegado.
-Bien... hagamos una pausa- pido-. Ya vuelvo.
Salgo del laboratorio. Escucho unos pasos que me siguen detrás.
-Buchou?- Gaku.
-Qué pasa? Ya vuelvo.
-Es Miki, no?
Me detengo. Acaso fuí tan obvio?
-Me lo imaginé- sus ojos brillan algo tristes-. Miki parece una buena persona...- se acerca a mí.
-Lo es- digo sin darme cuenta.
-Ah, ya veo- comienza a retroceder y luego da media vuelta y se va.
Yo sigo buscando a Miki, al verlo, impulsivamente me escondo trás la pared... Miki parece estar hablando muy a gusto con alguien. Sólo me doy media vuelta y me voy.
No estoy mal, estoy tranquilo. Después de todo, no hay nada serio entre él y yo. Además, creo que lo estuve descuidando bastante. Y él siempre me aclara, que yo puedo irme con quien sea.
Y además, con quien Miki hablaba, era alguien de su edad. Sin olvidar que de seguro, su vida es más tranquila. Pero pronto todo éso va a terminar... falta poco o al menos éso creo. Por mi parte, estoy comenzando a querer tomar más responsabilidad sobre el tema de Sunao, para tener más control y así apurar las cosas. Será algo terrible, pero al mismo tiempo es inminente. Y no puedo echarme atrás ¿Quién sabe lo que me pasaría?
Luego, podré tener al fin una vida común y corriente. Tengo un plan, pero estoy esperando a estar a solas con Miki, para poder decírselo.
Al entrar al laboratorio, no hay nadie. Sólo Gaku.
-Qué paso?
-Sonó el timbre y se fueron.
-No lo escuché- me siento en la mesa.
Miki entra de golpe.
-Perdón la tardanza!
-No sé para que vienes...- no puedo evitar mi tono. Miki lo nota, pero igual me sonríe.
-Bueno, bueno- se acerca a mi-, podemos conpenzarlo-. Hagamos algo- mira a Gaku.
-Sí!
-Qué quieren hacer?
-Tu curso no tendrá una evaluación?
-Yo?- Gaku parece confundido- Es cierto!- salta de su silla- Es mañana y no terminé de estudiar.
-Quédate, yo te ayudo.
-Pero.
-Estoy un año más arriba y soy un buen estudiante, no te preocupes. No Kai? Nos dejas?
-De acuerdo, yo me podré a trabajar en otras cosas.
Tome algunas pipetas que encontré por ahí, de las que no habían sido usadas y me puse a jugar con ellas, para ver que conseguía; mientras, Miki y Gaku estudian. Pero pasa el tiempo y comienza a anochecer. Aún así, Gaku parece muy atento y preocupado por su examen.
Entonces, Miki baja de su banco.
-Yo ya me voy- nos dice y sin más, se va.
Gaku queda sin palabras.
-Pero...- hace una mueca- no terminó de explicarme.
-Cuanto te falta?
-Casi nada.
-Sobre que es la prueba.
-Física.
-Ah... quizás pueda ayudarte.
Odio cuando Miki es impredecible. Y por si fuera poco, sospecho que todo esto lo hizo ç a propósito... Acaso está planeando algo raro? Bien... no importa, será cosa de esperar y preguntarle.
Mientras, comencé a explicarle a Gaku lo que pude, sin dejar de lado mi mezcla, cuando de repente, me hace una pregunta sorpresiva:
-Miki y usted están saliendo?
No respondo.
-Supongo que sí. Pero no diré nada, no se preocupe.
Yo continúo con mi mezcla.
-Bien, mejor me voy para mi casa. Les deseo mucha suerte- aún cuando parece con el corazón destrozado, también es sincero lo que dice, a tal punto, que lo puedo sentir.
Yo lo ignoro y tomo mi mezcla, para luego ir al cuarto de útiles. En verdad Gaku es más noble de lo que supuse.
-Gaku- lo llamo al salir.
El chico se detiene en seco, estaba por quitarse el guardapolvo de trabajo. Se vuelve hacia mí, intenta sonreír, pero no puede.
-Sabes demasiado.
-Qué? Espero un momento.
-Tengo un puesto muy alto aquí... y Miki estaría en graves problemas si se enteran... lo siento...- descubro de entre las sombras, el arma que había encontrado.
-Bu... Buchou...- retrocede asustado, hasta que se topa con la ventana.
La luz de la luna nocturna opaca su piel. Sus ojos brillan por el miedo. Se vé tan indefenso.
El arma brilla bajo la cruel luz lunar. Le apunto directo al corazón... Gaku es noble, pero también ingenuo.
Aprieto el gatillo. El muchacho grita aterrado y cierra los ojos con fuerza, cuando el proyectil le da justo en el corazón, manchando su delantal.
A los segundos, todo queda en silencio. Gaku abre los ojos, al tiempo que la mancha azul que dejó el proyectil desaparece.
-Wow!- exclama- Desapareció!
-No hay nada malo entre Miki y yo. Tranquilo. Aún estoy disponible.
Gaku tarda en responder y luego me sonríe.
-Mejor vamos, ya es tarde- salgo del laboratorio.
El chico me sigue corriendo.
-Éso fué maravilloso! Cómo lo hizo?
Sólo río y sigo camino. Llegamos hasta las escaleras y comenzamos a bajar.
-Cómo hizo éso?!- me pregunta.
-Simple, esa disolución consiste en 95 de alcohol etílico, más timolftaleína e hidróxido de sodio. Una vez que se expone al aire, se forma carbonato de sodio cuando reacciona el dióxido de carbono del aire. Entonces el azul se vuelve incoloro.
-No crees que ha sido como magia la forma en que desapareció?- al terminar de bajar las escaleras, l chico salta delante mío- Buchou, me gustaría hacer otro experimento en el laboratorio algún día, solos tú y yo- de pronto su expresión cambia, parece estar viendo algo detrás mío- Eh?- sus ojos se abren de par en par- Qu...? Qué?!- y entonces me salta encima, aterrado, al tiempo que me vuelvo para ver que tanto hay- Un fantasma, un fantasma!- comienza a gritar.
En efecto... frente a nosotros hay un chico, me parece haberlo visto antes. Es transparente, no cave duda de que es un fantasma.
-Bueno- digo con tranquilidad y lo bajo-, en la actualidad hay algunos fenómenos que la ciencia no puede explicar- sigo camino, para salir del colegio.
Gaku: Nagase Buchou, por favor, no me deje solo!... Buchou!- grita detrás.
Estamos cerca de la puerta; Gaku aún tiembla y va detrás mío.
-Nos sigue, nos sigue...- repite una y otra vez.
-Qué puede hacerte un fantasma?
-Matarnos!
-Jaja... Claro... si ni siquiera puede tocarte.
-Usted...- Gaku iba a decir algo, cuando otra vez grita y se lanza contra mí- Hay está!- me toma del brazo.
-No es nada. ya se fué, Ves?- me giro para que pueda ver atrás.
-No está...- dice más tranquilo, pero no me suelta.
Seguimos camino, pero Gaku no dice más, ni me suelta. Al salir a la calle, noto que me toma con mayor suavidad y mira al frente, tranquilo.
-Ya no tienes miedo?
-Eh...?- el chico gira con lentitud su cabeza, para mirarme- No, ya estoy bien.
Seguimos camino un poco más así, no me molesta, ni me siento incómodo.
-Por qué decidió estudiar química?
-Me interesa.
-Ah.
-Yo también quiero ser químico. Ya verá, seré uno de los mejores, como usted.
Las calles están en silencio y nuestras voces las cruzan con tranquilidad. La voz de Gaku parece sedada, nada a como es generalmente. Mi voz también es tranquila, me siento a gusto.
La quietud es tal, que hasta puedo sentir su corazón, está acelerado. También se nota en su respiración, mínimamente ahogada. Pensar que soy yo quien hace esos cambios en su cuerpo, es algo raro de pensar. Yo estoy manejando el cuerpo ajeno.
Hay muchas formas de manejar el cuerpo ajeno. Ya sea con palabras, que pueden exaltarlo o tranquilizarlo o con toques.
El sexo, por ejemplo. Para mi no es sólo un momento de placer, es algo más. Es un momento donde la química obtiene otra cara. La mayor parte de las reacciones en el sexo, son químicas; así como cuando el cuerpo comienza a crear las hormonas o el cuerpo a segregar líquidos, tantos exteriores como exteriores.
Cada parte del cuerpo, cumple una función diferente. A la hora de la cama, hay puntos que tengo muy en cuenta. Aún que generalmente soy algo egoísta, aveces me gusta demostrar de que soy capaz.
Pero hay otras formas de control. Como el que mi padre está planeando para Sora. Siempre pensaré que es una venganza tonta. Pero ya no puedo echarme atrás.
Mi padre hacía experimentos con humanos, en su laboratorio. Aún los hace, pero es más desconfiado. Los dos más pequeños, eran dos niños: Sunao y Sora. Sobre ellos, practicó la "Manipulación Individual", que consiste en el control mental a través del miedo. A Sunao le implantó el miedo al agua; a Sora no recuerdo.
Pero entonces, apareció el famoso Shinichirou y convenció a Nanami, para llevarse a los niños. Pero sólo consiguieron escapar con Sora. Sunao quedó atrás, lo que tomó como una traición, aún siendo un niño.
Sora entró a la escuela, donde actualmente trabajo. Mi padre me integró a la misma, porque sabía que Shinichirou Minato era profesor ahí y era obvio que tarde o temprano, enviaría a Sora a la escuela.
Sora aún me recordaba, me había visto. Para ahorrar problemas, una noche usé el experimento de mi padre... Sólo tuve que ir donde Sora, esperé a que estuviera solo y al verme, se sorprendió; le hice saber quien era y salió huyendo. Lo seguí por las escaleras, hasta que se vió atrapado y así, terminó por saltar por la ventana. Tal era su miedo, que todos los recuerdos antes de ese día, terminaron por desaparecer.
El plan de mi padre, es simple. Si logramos que Sora recuerde todo su pasado, parte por parte, nuevamente podremos manejarlo, así como a Sunao lo manejamos a través de su miedo al agua.
-Buchou?- Gaku se detiene y me quita de mis pensamientos.
-Qué pasa?
-Me acompaña hasta el edificio?
-El de los cuartos?
-Sí- se sonroja un poco.
Miro el camino indeciso. Si voy, corro con el peligro de que Nanami me vea, ya que se encarga de limpiar el lugar por la mañana. Por la mañana?! Me sorprendo de mi propio pensamiento.
No sé si estoy muy equivocado, a la hora de pensar así sobre la invitación de Gaku... pero por otra parte, algo me impide que lo haga.
Sus ojos brillan, pero no con la esperanza de que acepte acompañarlo... creo que busca que la compañía se alargue. Pero no estoy para esas cosas.
-No puedo, tengo que hacer.
-Ah...- desvía su vista apenado.
-Nos vemos- me doy media vuelta, para ir a mi casa.
Es raro cuando alguien va detrás de uno. Por momentos, se siente bien y por otros mal.
Al día siguiente, la noticia del fantasma no parece haber sorprendido a nadie y por lo que parece, muchos lo vieron. Dicen que está buscando a alguien... no quise saber más. Por lo general, cuando pasasen cosas raras en la escuela y no tengo nada que ver, es algo extraño o ya loco, sin sentido.
Fuí al laboratorio y me senté a leer un libro que encontré esta mañana en el escritorio de mi padre. Es sobre unicornios.
-Buchou?- Gaku entra sigiloso.
-Qué pasa?
-Ya sé quien es el fantasma- camina hacia mí.
Arqueo una ceja y sigo en mi libro.
-Es un compañero de mi curso. Está en coma. Hoy lo fuimos a ver! Y adivine qué! El chico se convirtió en fantasma, para conseguir una cita con Sora Senpai!! Por que lo admira! Y la verdad, es que lo entiendo!
Yo sólo lo miro, intentando no mostrar ninguna expresión... No encuentro sentido a lo que dice.
-No cree que es maravilloso!? Nunca ha admirado a alguien en secreto o... amado?
-No.
-Es una situación maravillosa! Porque uno debe esconderlo.
Comienza a hablar, pero sigo en lo mío, sé que no tiene importancia que lo escuche. Y sin darme cuenta, llevo tres páginas leídas, cuando noto que todo ha quedado en silencio.
-Buchou?- siento que empuja mi libro y lo endereza- Le gustan los mitos?
-No, lo encontré en mi casa. Mi padre lo tenía y no se de donde lo sacó, nunca lo veo salir... pero creo que lo hace a escondidas- y de pronto, me siento la persona más torpe del Mundo... Qué hago hablándole de mi padre, al amigo de Sora?
-Ah! Vive con su padre?
-No- miento-, lo tenía hace mucho.
-Pero usted dijo que.
-Debiste escuchar mal.
-Sabía que el cuerno en espiral del unicornio representa al universo.
-Representa al centro del universo. La punta sería el sol y cada giro es un planeta. Tiene 11 giros. Pero sólo hemos descubierto 10 planetas.
-Wow! Éso es maravilloso.
Maravilloso? No es más que algo que he leído en el libro... El amor hace tan torpes a las personas... De seguro, otra persona cualquiera me hubiera preguntado de qué página lo saqué, para leerlo con mayor detalle.
Pero aún no entiendo que tanto le llama la atención a mi padre. Son sólo criaturas inventadas por la religión. Son criaturas que perdieron su magia con la llegada de la lógica. Son sólo animales comunes, con implantes. Caballos con alas, leones con serpientes en vez de cola, hombres con cuerpo de caballo... Pueden ser interesantes, pero no para mí.
Entonces entra Miki, haciendo barullo, como siempre.
-Hola!- saluda al ver que estamos los dos- Ya comenzaremos con el proyecto para la feria?
-Lo tendrán que hacer ustedes... yo no puedo.
-Ah...- asiente Miki, conoce mis razones.
-Por qué?
-No importa- se adelanta Miki y le palmé la espalda a Gaku-, por qué ahora tú quedas a cargo, No?
-Si así lo quiere, pero ayúdalo- salgo del laboratorio.
Miki me sigue, segundos después.
-Qué pasa?- me pregunta.
-No podré centrarme en el proyecto.
-Ya sé. Pero pasa algo más?
-No.
-Es algo malo.
-Para nada- bajo un poco la voz-, es algo bueno, porque muy pronto todo terminará.
-Pero de que forma?
-Hoy quieres salir?- le pregunto.
Miki me mira sorprendido.
-Hace mucho que no me invitas a ningún lado. Quieres invitar a Gaku? Y así hablaríamos más tranquilamente sobre el proyecto.
Frunzo el ceño y me detengo.
-No- digo con firmeza y vuelvo a caminar, pero Miki se da media vuelta y se marcha para el otro lado.
Son nuestros códigos.
No me volví a cruzar a Miki y no sé si quiero hacerlo. No sé que es lo que intenta. Pero si busca un trío, no es de mi agrado. La cita quedará para otro momento.
