¡Y aquí viene el capítulo 2! Prometo a los que siguen mis otros crossovers que pronto los actualizaré, pero no podía dejar de escribir esto. Sobre todo con Alaude. Espero que les guste.

Ya saben

Esto será yaoi, m-preg.

GiottoxHarry


Capítulo 2: La nube solitaria.

—¡¿Italia?! ¡¿Siglo 19?! —exclamó sin créelo—. ¡¿Y por qué en esta Era?!

—Hay muchas cosas esperando por ti en este tiempo —contestó, mirándolo—. Felicidad sobre todo. Te lo dije, hasta ahora tú eres mi persona favorita. Debo decirte que los magos nunca han sido mis favoritos, juegan con el destino y con el don de la magia como si tuvieran poder sobre todo y todos. Albus Dumbledore por ejemplo, a pesar que en mente tenía buenas intenciones, a veces sus métodos eran incorrectos y manipuladores, ese mago nunca me cayó bien, veía a todos los demás como niños que se necesitaban corregir a comparación de él

Hay muy pocos en este mundo, desde su creación que han sido objeto de mi interés. Como los hermanos Peverell, el menor de ellos más específicamente: Ignotus. Tú me recuerdas mucho a él ¿sabes? Y bueno —miró alrededor—. En tu mundo normal, te habrías casado, a la larga habrías tenido hijos y hubieras sido relativamente feliz, pero siempre ibas a sentir que te faltaba algo, observé cientos de mundos a parte de este, y es en este mundo en el que tú encuentras una felicidad que nunca habrías podido tener de otra manera. Aquí está una persona que va a complementarte y que llenará ese vacío que siempre has sentido que tienes. Sólo te diré, Harry Potter. Observa y no sólo mires. Hay veces, que las cosas no son lo que parecen.

Harry miró sorprendido a la muerte y suspiró sin poder contenerlo. Su corazón ansiaba algo, algo perdido y las palabras que acababa de escuchar eran como una brisa de esperanza para su solitario corazón.

—¿Cómo es que nadie nota que aparecimos de la nada? —dijo Harry a La Muerte después de un momento de silencio, seguía flotando a su lado, miraban a la gente pasar y ellos sólo hacían caso omiso de las presencias extrañas—. Y sobre todo a ti.

—Son mortales… —comentó—. Ellos sólo notan lo que quieren. Esta será la última vez que me verás, hasta que sea tu momento de morir, claro.

—Gracias… —dijo Harry, sonriéndole. Teddy acurrucado en sus brazos, se movía y balbuceaba en un gesto que parecía ser una despedida.

—Hasta pronto, Harry Potter —Se despidió y finalmente desapareció. El ruido a su alrededor pareció aumentar de pronto, como si hubiesen salido de una burbuja. Harry miró y suspiró.

—Bueno, Teddy —miró al pequeño bebé en sus brazos, que lo miraba con sus enormes ojos chocolate mientras se distraía con el chupete en su boca —. Ahora sólo somos tú y yo, cariño.

Harry comenzó a caminar, lo bueno era que al paso de los años en el mundo mágico, había aprendido muchos nuevos hechizos mientras era un Auror. Como el hechizo de lenguaje, había sido muy útil en ciertas circunstancias. Miró a su alrededor y no pudo evitar sentirse cómodo, este tiempo parecía más tranquilo, aunque extrañaba ya a sus amigos, este paso sería un paso más a su felicidad, la suya y la de Teddy. Miró de nuevo al precioso paquete en sus brazos, Teddy se había quedado dormido, no se preocupaba por su metamorfomagia, antes de venir le había puesto bajo un glamour.

Ahora, necesitaba una casa, de preferencia con un patio grande, una casa grande se la podía permitir, pero no quería gastar en algo innecesario cuando sólo eran Teddy y él. A la larga iba a aburrirse si no hacía nada en un lugar tan grande, quizá podría poner alguna tienda.

Las oportunidades eran grandes, estaba emocionado.

Había silencio en la oficina. No había salido del lugar en unas seis horas a pesar de la insistencia de G para descansar. Giotto suspiró, dejó la pluma en el escritorio sobre cientos de papeles por firmar aún y se paró hacia la ventana, respiró profundamente y luego soltó el aire, sintiéndose más ligero. Habían pasado tres meses desde la repentina muerte de su prometida; Fiorella Bertesca. Justo en el día de su boda, una Familgia enemiga se había filtrado entre los invitados de la Iglesia y le habían disparado, él debió haberlo visto venir, debió haberlo visto, pero su híper intuición no actuó y no supo por qué. Ugetsu le dijo que había sido porque ese mismo día había estado cansado por tantos preparativos de la boda, Famiglias enemigas intentando impedir la boda y estuvieron bajo ataques aleatorios varios días. Knuckle dijo que había sido obvio el que su Híper intuición no actuó correctamente debido al cansancio y el uso masivo de las llamas del cielo, había estado agotado.

Giotto había amado a Fiorella. Ella había sido el todo de Giotto. Su muerte le afecto a tal punto que su personalidad cambió, se volvió un ser frío y sin emociones. Sus guardianes estaban preocupados, ellos estaban en el auge con Vongola, pero el estado actual de Giotto les preocupaba, porque parecía que nada le importaba ya. Giotto era menos compasivo, sus llamas se sentían tan frías, ya no era el que solía ser.

—Giotto… —dijo G, que acababa de entrar a la oficina—. ¿No piensas descansar? Has estado metido aquí haciendo papeleo desde hace horas sin parar. Vas a enfermarte si sigues así.

—Lo haré en cuanto termine —contestó de forma seca y hosca sin siquiera voltear a verlo. G sólo suspiró preocupado. Las cosas no iban bien para Vongola desde la muerte de Fiorella.

—…Giotto, no puedes seguir así… —Comentó el guardián de la tormenta—. Hemos perdido varios lazos con familias por tu actitud, a este paso Vongola terminará… Fiorella no quería…

—¡No pronuncies su nombre! —gritó enojado mientras lo volteaba a ver con esos ojos singulares suyos, con los que parecía siempre estar en Modo Hyper Dying Will. Los ojos de su cielo siempre habían sido color miel-anaranjado, ojos muy amables y expresivos. Pero ahora parecían dos pozos naranja intensos y muy fríos —. No te atrevas a volver a pronunciar su nombre, no quiero que nadie vuelva a hablar de ella en mi presencia nunca más. Retírate y déjame solo.

G ni siquiera pestañeó ante la repentina explosión de su jefe, sólo dio media vuelta y salió tranquilamente cerrando la puerta tras de sí, se detuvo un segundo y miró hacia la puerta cerrada, escuchando un pequeño clack, que significaba que habían trancado la puerta con llave. Esto parecía ya ser una ocurrencia muy común en la mansión. La actual actitud de Giotto los tenía muy tensos y nerviosos a todos, incluso a Alaude que simplemente no soportaba estar en la misma habitación que Primo más de cinco minutos sin que ambos comenzaran a gritarse —y ver a Alaude gritar era algo sorprendente, pero al parecer el líder de la CEDEF no toleraba ya la actitud de Giotto—, éste a menudo salía a hacer sus rondas por las calles de la ciudad y a menudo cuando no tenía misiones, llegaba hasta tarde, prefiriendo pasar el menos tiempo posible en la misma casa que el primer jefe de los Vongola. G pensaba que era un milagro que ambos; Giotto y Alaude, no hubieran entrado en disonancia todavía.

G sólo esperaba un tipo de milagro, o el sueño que todos esperaban cumplir se iría por el caño.

—¿De nuevo se encerró?

—Ya es algo normal a estas alturas —contestó G a Daemon—. No sé a dónde iremos a parar si Giotto no cambia su actitud.

—A este paso nos quedaremos sin sirvientes, ellos se ponen nerviosos a su alrededor, su presencia se siente demasiado pesada —contestó Daemon—, Lampo ni siquiera quiere acercarse a Giotto, desde la última explosión de enojo que tuvo ya le tiene miedo. Y nuestra querida alondra prefiere pasar los días haciendo rondas en las calles, Knuckle prefiere pasar los días haciendo misiones o haciendo oraciones y curando enfermos en los hospitales, y Ugetsu no sale del santuario. Los únicos que se mantienen aquí somos nosotros dos, es un milagro que nadie de nosotros haya entrado en disonancia con Giotto.

—Eso mismo estaba pensando… —suspiró G—. ¿Alaude volvió a salir?

—Como siempre, pero no podemos culparle.

Al final había decidido comprar una pequeña casa de tres pisos, la planta inferior decidió convertirla en un pequeño café estilo clásico, con un poco de ambientación británica, las paredes eran hechas de madera oscura, caoba más específicamente y habían cubículos privados pegados a las paredes y también mesas normales, era un ambiente muy cómodo. El nombre lo había pensado mucho, quería que tuviera algo que lo hiciera recordar su casa, así que se decidió por: "Felix Felicis", que quería decir suerte líquida. Algún mago o bruja quizá sea daría cuenta, pero no los muggles.

Las dos plantas restantes de su casa, eran para él y Teddy. No era mucho pero para ellos era perfecto, se había esmerado mucho para prepararle un cuarto a su hijo, con todo lo que podría gustarle y hacerle sentir cómodo; se alegró de que los goblins le dijeran sobre el retrato mágico de sus padres y ellos le habían hecho el favor de mandar a crear uno de Remus y Tonks, ambos cuadros los había puesto en el cuarto de Teddy, que tenía una puerta conectada a su cuarto. Era una alegría platicar con sus padres, aunque fuera por medio de un cuadro mágico.

Con el café, había tenido que buscar la parte mágica de Italia, para contratar algunos elfos domésticos, que hubiera sido un problema si no fuera por su magia que lo guió hasta el lugar. No le gustaba mucho depender de los elfos, pero necesitaría ayuda con el café para que él pudiera tener tiempo de cuidar de Teddy adecuadamente.

El café tuvo mucho éxito, tuvo muchos clientes los primeros días, gracias a los elfos —que estaban bajo un glamour para que parecieran humanos—, era más fácil atender a la gente. Llegaban muchas personas de clase alta, otros que parecían ser un poco demasiado sospechosos con sus trajes negros caros. Harry no lo había sospechado, pero su café se había convertido en un punto neutral de reuniones para varias familias de la mafia. El día que se enteró, fue cuando hubo un pequeño enfrentamiento entre dos hombres de la mafia que llegaron al punto de sacar armas de fuego dentro de su café y comenzar a disparar, lo que hizo enojar mucho a Harry, porque habían familias con niños presentes, y sobre todo su hijo que dormía arriba en su cuna, una bala podría salir perdida. Así que tuvo que intervenir.

Puso escudos mágicos sobre la gente para evitar que una bala lastimara a alguien: Protego Fortem, un hechizo creado por Hermione, que trabajó en el departamento de misterios casi un año.

—¡Paren ahora mismo! —gritó Harry, no tenía miedo de salir lastimado gracias a su magia—. ¡Si quieren matarse háganlo fuera de mi café! ¡hay niños presentes!

—¡No te metas, mocoso! —habló uno de ellos—, ¡fuera del camino o te meteré una bala en el cerebro!

Harry estaba a punto de usar su magia para noquearlos hasta que alguien le interrumpió.

—¿Qué están haciendo, herbívoros idiotas? —dijo una voz grave desde la entrada—. Voy a morderlos hasta la muerte por perturbar la paz.

Harry sólo miró al hombre recién llegado con enormes ojos sorprendidos. El rubio noqueó violentamente a los dos tipos solo con sus manos. Observó en silencio como el desconocido hacia llamadas y en cuestión de segundos dos grupos de hombres llegaron a llevarse a los dos mafiosos arrestados. El desconocido observó a Harry asegurarse de que sus clientes estuvieran bien, después de acompañarlos a la puerta y con varias disculpas por lo sucedido, cerró su café y se volteó a ver al hombre.

—Muchas gracias por su ayuda… —dijo Harry, sonriéndole—. Mucho gusto, mi nombre es Harry Potter.

—Hibari Alaude —contestó el rubio sin dejar de mirar al joven delante de él—. Tu establecimiento se ha vuelto un punto de reunión para varios mafiosos. ¿Lo sabías?

—No lo sabía hasta hoy… —contestó preocupado—. Fue una situación peligrosa, sólo espero que este problema no ahuyente a mis clientes.

—No te molestarán… —comentó—. Sobre todo porque he estado manteniendo un ojo en el lugar debido a ellos.

—¿Es usted policía o algo así?

—….algo parecido… —contestó.

—¿Puedo ofrecerle algo como agradecimiento? —sonrió Harry, no sabía por qué pero este hombre a pesar de su expresión seria e intimidante, le daba una sensación de tranquilidad solitaria, como una nube.

—Té de Oolong —dijo sencillamente antes de sentarse en una mesa cerca de la ventana.

—Por supuesto —contestó sin dejar de sonreír, dirigiéndose a la cocina rápidamente—. Mippy, ¿podrías preparar una taza de té de oolong?

—Por supuesto, maestro Harry —dijo la elfina bajo un glamour de una mujer joven de cabellos cortos negros y ojos azules. Harry no se fijó que la mirada persistente de Alaude estaba en él. Estudiándolo atentamente, como si fuera una especie de criatura fantástica.

—Aquí tiene, Signore Alaude —dijo Harry después de un rato, dejando una taza de té aromático frente al rubio de ojos azules—. Espero que sea de su agrado.

—Sólo Alaude —dijo tranquilamente mientras procedió a tomar de su té. Después del primer sorbo, miró el té sumamente sorprendido, el sabor era muy bueno, muy diferente a los que había tomado antes. El silencio era ameno hasta que se escuchó el llanto de un bebé provenir de una pequeña radio que estaba puesta en el cinturón del joven de ojos verdes.

—Oh, discúlpeme. Tengo que atender a mi hijo —le miró correr escaleras arriba por un pasillo al fondo del café. El hombre, Harry, bajó después de un rato, con lo que parecía ser un bebé muy molesto. Después de que una de las mujeres le diera a Harry un biberón preparado, el bebé procedió a tomar ansiosamente de su botella.

—Tú eres un mago… ¿verdad? —dijo directo y claro y sonrió detrás de su taza de té cuando le vio tensarse. El chico era divertido para molestar, le recordaba a un pequeño ciervo.

—…¿Cómo…? —¡No había usado magia frente a él! ¡¿Cómo lo supo, era un mago también?!

—Tengo magia también, toda mi familia lo tiene, o lo tenía, soy el único ahora. Puedo ver detrás del hechizo en tu elfo doméstico.

—No muchos logran ver detrás de un glamour… —comentó más tranquilo—. Debe ser un mago poderoso.

—Tengo ascendencia euro-asiática…la magia asiática suele ser más fuerte, debido a que nosotros usamos la magia de la naturaleza. Estamos más en contacto con ella. Aunque no suelo usarla mucho últimamente.

—Es… increíble… Me han dicho que la magia asiática es muy diferente.

Alaude observó al ciervo de ojos verdes colocarse una toalla en el hombro y acomodar cuidadosamente al bebé para sacarle el aire con pequeños golpecitos en su espalda. Después de un pequeño eructo de parte del bebé, fue acomodado en las piernas del chico y luego el pequeño procedió a mirar todo con ojos curiosos y grandes para luego mirar fijamente a Alaude, éste sólo arqueó una ceja divertido, sus ojos parecía que le decían: ¿Quién eres? Qué curioso, ambos; padre e hijo, le recordaban a un par de pequeños animalitos, el bebé sobre todo le recordó a un pequeño cachorro recién nacido.

—Él es Teddy… —dijo Harry, acomodando cuidadosamente al bebé en sus piernas y sonrió divertido al ver que su hijo miraba con mucha curiosidad al hombre frente a él. Era algo que hacía feliz a Harry, sobre todo porque Teddy se volvía alguien muy tímido con los extraños y se retraía—, es mi hijo. Saluda, cariño.

—Gah… —balbuceó para luego mover sus pequeñas manos hacia el rubio, pidiendo su atención.

—Creo que le agradaste —sonrió Harry. Teddy era un buen juez de carácter, generalmente sabía cuándo una persona tenía malas intenciones y se lo transmitía a su padre adoptivo, así supo que Alaude era un buen hombre—. ¿Quieres cargarlo?

Alaude le miró y con un poco de duda, estiró los brazos para cargar al pequeño. Observó serenamente como el bebé, Teddy, comenzaba a jugar con los botones de su traje, muy entretenido. El guardián de la nube de Vongola había estado siguiendo a este hombre, Harry, desde que le vio aparecer de la nada, junto a una figura encapuchada que le transmitió un sentimiento de muerte, pero no de peligro. Era extraño para él, ser tan abierto a una persona como lo estaba siendo con Harry Potter, pero se sentía muy a gusto, como un sentimiento muy conocido. Tenía la sensación de familiaridad con él, pero no sabía por qué.

Alaude soltó una pequeña y suave sonrisa —si los demás herbívoros con los que vivía lo vieran, seguro pensarían que es una ilusión de Daemon—, al parecer sus días serían más amenos con el pequeño ciervo y su cachorro por aquí.

Un año después.

—¿A dónde se fue Alaude? —preguntó Ugetsu que estaba cenando en el comedor con todos los demás. Giotto sólo se dedicaba a comer en silencio, pero escuchaba atentamente las conversaciones de sus guardianes—. No lo he visto en todo el día ¿tiene alguna misión o algo así?

—No lo he visto mucho desde hace varios meses, excepto en misiones —comentó Daemon—. De hecho, en todo el mes sólo ha venido a cambiarse de ropa y vuelve a salir. No se aparece en todo el día.

—El otro día lo vi en el centro de la ciudad —dijo de pronto Lampo, que estaba sentado nerviosamente a lado de Daemon, prefería sentarse a lado de él que de Giotto.

—Sí, lo he visto por ahí un par de veces. Hace dos días cuando regresé de curar a los enfermos en los hospitales… —Knuckle sonrió—, lo vi cargando a un bebé por las calles del pueblo.

Giotto se interesó, pero no lo demostró. ¿Un bebé? ¿Y Alaude? Eso en la misma oración era imposible.

—¿Un bebé? —dijo G, incrédulo—. Debes estar delirando. Cualquier bebé lloraría con solo verle la cara.

—Pues ese bebé parecía que se divertía mucho —contestó riendo el sacerdote, recordando la escena—. De hecho, verlo fue tan increíble que por un momento creí que Daemon estaba jugándome una broma, hasta que recordé que él estaba en una misión.

—Oya, oya… ¿Nuestra alondra impregnó a un ave? —se burló el ilusionista—. Quién lo diría…

—No creo que eso sea posible —rió Ugetsu nerviosamente.

El ruido de la puerta abriéndose los sobresaltó. Alaude entró tranquilamente y miró a Giotto.

—Al fin llegas, ya es muy tarde para andar haciendo rondas… —comentó G—. ¿En dónde estabas?

—…por ahí… —dijo el rubio y luego miró a Giotto—. Herbívoro, te dejé los papeles de la última misión en tu oficina. Saldré de nuevo, así que sólo vine a decirte eso.

Con todo dicho, procedió a dar media vuelta y salir de nuevo, dejando confundido a los demás. Giotto sólo le miró irse. Su intuición le decía que su guardián de la nube estaba escondiendo algo. Y era hora de averiguar qué era.

—¿Me quedaré de nuevo despierto, verdad? —Teddy era un bebé muy enérgico por las noches y a veces no quería dormir —¿A quién buscas, cariño? —Preguntó Harry a su hijo que estaba tumbado felizmente sobre una manta mullida en la alfombra de su apartamento, mientras volteaba su cabecita por todos lados, buscando a alguien—. ¿Buscas a Alaude?

Era ya algo tarde, iba ya a dar la medianoche y hace media hora su café había cerrado después de un buen día de trabajo, su pequeña cafetería se había vuelto muy famosa después de la aparición de cierto hombre hace casi un año cuando arrestó a los mafiosos. Al parecer Alaude era famoso por las calles de Italia, después de que la gente supo de su presencia en su establecimiento, empezaron a llegar, sintiéndose más seguros con él ahí. Había pasado ya un año desde su llegada y se había vuelto muy amigo de Alaude en ese tiempo, y luego una tarde le contó su vida —no supo por qué, pero Harry confiaba en él—, y todo lo que había pasado hasta su llegada. Él le creyó, y después le dijo a Harry que había visto a la misteriosa figura oscura a lado de él, el día que llegó.

Alaude se sorprendió cuando supo que era la muerte. Y luego le dijo sobre el cuento de los tres hermanos. Para Harry era extraño sentirse tan familiar con alguien después de poco tiempo de conocerlo, pero él le transmitía un aura muy familiar. Un ruido en la puerta lo sacó de sus pensamientos, se paró a abrir la puerta principal que daba a la planta baja y Alaude apareció, el mago británico sonrió.

—Hola, Alaude… —dijo y luego se hizo a un lado para dejarlo pasar—. No tardaste mucho.

—Es muy difícil pasar más de cinco minutos en la misma casa que Giotto sin que quiera asesinarlo —le contó Alaude después de quitarse su abrigo y acercarse al lugar donde yacía el bebé. Harry encontraba increíble que Teddy se sintiera tan cómodo con este hombre, a veces le tenía envidia porque siempre lograba que se durmiera cuando Harry no podía hacerlo—. Giotto se ha vuelto muy insoportable.

—Ah sí, Giotto…

Alaude le había contado sobre Giotto y su grupo de vigilantes y lo que había pasado el día de la boda. Harry se sintió muy mal, para haber cambiado tanto por su muerte, él debe sentirse muy culpable. El rubio le comentó que Vongola no era lo mismo después de eso, por eso no quería ni pisar la casa.

—Cachorro, es hora de que duermas… —Alaude le dijo a Teddy que estaba acostado en los brazos del hombre—. No debes estar despierto.

Y como si fuera una especie de milagro, Harry observó maravillado como Teddy cerró poco a poco los ojos mientras Alaude lo acunaba y lo mecía de un lado a otro lentamente. Y luego se quedó profundamente dormido.

—Eres muy bueno con los niños… —dijo Harry, después de observarlo recostar al bebé en su cuna. Harry encendió la pequeña radio y ambos se sentaron en la sala.

—Él es un bebé muy tranquilo. Generalmente no soporto a los ruidosos.

—Y las multitudes tampoco —rió el mago de ojos verdes.

—…Algo extraño sucedió el otro día —dijo de pronto el guardián de la nube—. Fui a la parte mágica de Italia hace cuatro días, a Gringotts, los goblins me mandaron un mensaje vía lechuza, no lo habían hecho desde hace varios años, no desde que mi madre murió. Me dijeron que me habían intentado contactar desde hace un año, pero como no había usado magia en mucho tiempo, no podían localizarme.

Harry parpadeó y le miró curioso.

—En el árbol familiar de los Hibari, aparecieron dos nombres, prácticamente de la nada —Alaude le miraba extrañamente—. Aparecieron hace un año. Ellos no tenían explicación alguna para ello.

—¿Qué nombres? —preguntó Harry, curioso, sin ver el punto al que su amigo quería llegar.

Harrison James Potter y Theodore Lupin

—…¿Qué? —Harry murmuró sorprendido.

—Harry… —dijo él. Alaude se paró y se hincó frente al asiento de Harry y sostuvo sus manos firmemente. El semblante del hombre de pronto mostró desesperación, había esperanza en sus ojos, de que quizá había encontrado a un familiar perdido—. ¿Sabes si tu madre o tu padre tenían algún pariente lejano de apellido Hibari?

—Yo no… —Harry iba a decir que no lo sabía, hasta que recordó el día después al término de la Batalla de Hogwarts, en Gringotts.

Flashback

No sabía que habían tantas cosas aquí… —dijo Harry a Hermione y Ron que le ayudaban a buscar algunas cosas de sus padres en la bóveda de Gringotts—. Nunca me molesté en ver qué eran.

Hay muchos libros que nunca había visto… —comentó Hermione limpiando un poco la portada para leer el nombre—. Runas antiguas romanas del siglo XIX. Estos libros son muy viejos…

¿Qué es esto? —preguntó Harry, que sostenía un rollo de pergamino muy largo. Lo desenrolló lentamente.

¡Oh, nunca había visto uno! —dijo Ron acercándose a él junto con Hermione—. Es un árbol genealógico mágico, debe ser de los Potter. Mi familia nunca tuvo uno. Los árboles genealógicos mágicos se actualizan solos y cuando el Lord de la familia se casa, el pergamino pasa a incluir a la parte de la esposa también junto con su familia.

Harry observó, buscando… sí, ahí estaba el nombre de sus padres, el de sus abuelos. Charlus Potter, Dorea Black, James Potter y un montón de otros Black y Potter que no conocía, incluso había un Malfoy. Luego su madre, el nombre de sus abuelos maternos, primos maternos, Lily Potter y luego vio curioso una rama alterna con el nombre de Hibari.

Hibari Alaude, Hibari Kaoru, Hibari Tori, Hibari Fon, Hibari Kyoya No sabía que tenía parientes asiáticos.

Vaya, quién lo diría… tienes raíces asiáticas… — comentó Hermione.

Harry vagamente se preguntó si alguno de ellos todavía vivía.

Fin flashback

Harry no supo cuándo comenzó a llorar. Tenía familia, recordó haber visto el nombre de Alaude ahí ¿pero era el mismo? No aguantó las ganas y se le tiró al cuello al hombre abrazándolo como si su vida dependiera de ello mientras repetía su nombre muchas veces. Alaude sonrió y ocultó su rostro en el cabello negro del joven mientras le abrazaba, él jamás había llorado, no desde la muerte de su familia. Pero ahora, este joven brillante y alegre que había aparecido de la nada, había destruido el muro de piedra que había construido con ferocidad en tan sólo un segundo. Había anhelado mucho tiempo por una familia viva, y ahora que lo había encontrado, lo protegería con ferocidad y daría su vida por él y por su bebé.

Quién iba a imaginarlo. Alaude era el tátara- tátara- tátara abuelo de este joven que lo abrazaba firmemente. Su familia.

Harry lo sabría más adelante, pero La Muerte le había enviado a una dimensión alterna a la suya. En su dimensión, también existía Vongola, siendo Vongola nono el jefe actual en la dimensión de Harry. También estaba Hibari Kyoya, el tátara- tátara- tátara- nieto de Alaude, el primer guardián de la nube. La muerte lo sabía, que a pesar de que eran dos dimensiones idénticas, sólo ésta, donde Harry estaba actualmente, es que encontraría su verdadera felicidad.

Giotto buscó a su guardián de la nube al día siguiente por las calles de la ciudad. No le costó mucho encontrarlo debido a su intuición. Se paró de golpe, ahí lo vio. En una pequeña cafetería llena de gente, era extraño porque Alaude no soportaba las multitudes, le sorprendió cuando un joven, que parecía ser el dueño del café, se acercó a él y le puso en brazos a un bebé y luego procedió a darle un biberón ¡un biberón! ¡y estaba sonriendo! ¡¿En qué realidad estaba?!

Fue entonces que el joven de cabellos negros se volteó para atender a una mujer, y entonces vio su rostro. Esos ojos verdes lo cautivaron.

Al parecer, el primer jefe de los Vongola tenía una nueva cafetería favorita. Aunque eso no le haría ninguna gracia a un sobreprotector guardián de la nube.


:b Disfruté escribir esto...

Debo admitir que iba a hacer un triángulo amoroso entre Alaude-Harry-Giotto, pero esto me salió de pronto y terminó gustándome.

Lamento si tiene errores :v suelo equivocarme mucho y no tengo beta.

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