Ojos verdes chocan con unos ojos azules. La misma tonalidad que su reina. No, estos eran más claros, más luminosos.

Desde que la vio, le llamó la atención.

— ¿Que estas mirando?

Hasta su voz era hermosa.

— A ti.

Sus mejillas inmediatamente se vuelven rojas. La situación se vuelve incomoda ante lo mucho que la miraba.

— ¿Q-quién eres?

— Chat Noir —Responde con una gatuna sonrisa. Dándole a conocer el apodo que le dio su Queen— Y tú debes ser My Princess... —Le dice de forma coqueta.

Marinette confusa da lentos pasos hacia atrás. Antes de comenzar a correr despavorida, ante el raro encuentro con ese individuo.

El gato la mira marcharse con una gran sonrisa: "Nos volveremos a encontrar" "Yo te buscare"

.

.

.

— ¿Dónde estuviste?

— Dando un paseo, My Queen.

Ella lo evalúa con la mirada, notando lo distraído, soñador y feliz que estaba.

— Siempre conmigo... ¿No?

El gato la mira y le sonríe mostrando sus dientes.

— Siempre.

Y al decirlo unos ojos azules como el cielo y el mar, se penetran en su mente. Esos que pertenecían a su Princess.