Disclaimer: Los personajes no nos pertenecen, son de nuestra amada Meyer. La historia si es nuestra.

Advertencia: Esta historia contiene temas fuertes, por algo es MA.


Isabella Swan.

Llevaba media hora más de lo correspondiente acostada, pero no quería levantarme de mi nueva cama para ir a mi nuevo instituto. De pronto la idea de quedarme hoy en casa me pareció demasiado atractiva.

Bueno, me presento, mi nombre es Bella Swan, tengo diecisiete años y soy nueva en este pueblo perdido.

Mi madre, Renee me había enviado a vivir junto a mi padre ya que se volvería a casar y quería tener tiempo para ella misma. Nunca fui demasiado cercana a mi madre, vivíamos en constantes discusiones o simplemente nos ignorábamos. Bueno, había sido la culpable de quitarle sus años de juventud, los que sacrificó para criarme.

Mi padre es Charlie, es jefe de la policía de Forks. Todos lo conocen y él parece conocer a todos. Si bien había venido con él algunos años durante mis vacaciones, mi madre me lo prohibió reclamando que volvía siendo irrespetuosa e inmadura. Por lo que, después de tres años viviendo en Jacksonville, Florida; y sin ver a mi padre, llegar a vivir junto a él no era precisamente fácil, y es solo porque con Charlie somos casi iguales, por lo menos en lo que tiene que ver en nuestra manera de preferir estar solos todo el tiempo.

Sentí sus pasos por la escalera deteniéndose en mi puerta.

-¡Isabella!- gritó él- ¡Ya es hora que levantes tu culo de esa cama! – Ugh. Que delicado. – Ya me iré al trabajo, vete con cuidado. Nos vemos en la noche. – me dijo, sentí como bajaba y luego cerraba la puerta. La sirena de la patrulla me provocó un salto en la cama. Resignada me levanté y al cabo de unos minutos estaba vestida plantada a los pies de la puerta.

Sin mucho preámbulo inicie mi camino hacía el instituto a pie. Instituto. Nunca se me había dado fácil eso de conocer gente, más bien era solitaria, pero ya estaba cansada de estar sola todo el tiempo. De todas maneras deseaba no tener muchas esperanzas en poder hacerlo, después de todo, las clases habían iniciado hace dos semanas y aquí todos se conocen con todos, seguro los grupos de amigos son iguales al año pasado, y al año anterior a ese. Sabía que necesitaba más gente a mí alrededor, estar sola por diecisiete años me había tenido retenida en mi misma, había veces en que ni siquiera sabía cómo seguir una conversación. Y claro, como iba a poder hacerlo si la mayoría de las conversaciones adolescentes se enfocan en sexo, fiestas y drogas; y ciertamente no había ido, ni tenido ninguna de ellas. Espero poder cambiarlo ahora, susurré.

El camino era largo y joder era todo tan verde, demasiado verde, frío y húmedo. Hacía un tiempo horrible y el viento golpeaba en mi cara.

Iba caminando tan deprisa y distraída que no noté cuando una motocicleta negra pasó volando a toda velocidad por mi lado, haciendo que me desestabilizara por un momento. Maldito idiota, farfullé.

Llegar se me hizo fácil, solo había que seguir la carretera. En el instituto todos se me quedaron mirando fijamente. Mierda. Odiaba estar a la mira, por lo que me subí la capucha y caminé con la cabeza gacha hasta la oficina, en donde una señora amable me tendió el horario y un mapa. Llegué a la sala de Lengua unos cuantos minutos después de que sonara el timbre, por lo que el profesor ya estaba adentro.

– Señorita Swan, todos estábamos ansiosos por su llegada – Me dijo él. Era canoso y regordete, con un gracioso bigote arriba de su labio. – Yo soy el señor Mason, puedes ponerte al día con cualquier compañero, después de todo solo llegas dos semanas después del inicio de clases – Señaló sonriendo – Puedes sentare por el final de esa fila. – Con su mano indicó un asiento vacío. Caminé hasta allá agradeciendo que no haya hecho que me presentara.

– Hey – Susurró alguien, él estaba sentado en el banco del frente. Era un chico rubio, bastante guapo a decir verdad. – Soy Mike, bienvenida – Tenía unos bonitos ojos azules y una sonrisa de infarto, todo un niño bonito.

– Gracias, soy Bella – Saludé de vuelta sonriendo y sonrojándome abundantemente. Mike se dio la vuelta en cuanto el profesor comenzó a dar la clase, hablando algo sobre Christopher Marlowe y su fama de libre pensador y no sé qué. La hora se me pasó prácticamente volando y cuando sonó el cambio de hora Mike se ofreció a acompañarme a mi siguiente clase.

– Así que eres hija del jefe Swan – Afirmó mientras me sonreía y me daba una mirada extraña. – ¿Por qué no te sientas conmigo y unos amigos a la hora de almuerzo? – Preguntó animado.

– Claro, gracias Mike – Sonreí. Él se acercó, acaricio mi mejilla y plantó un beso sonoramente en el mismo lugar.

– Adiós Bella, nos vemos – Medio paralizada por su cercanía, solo logré sonreír. Y es que joder, eso había sido lo más cerca que había estado con un chico. Lo miré irse por el pasillo y luego entré a mi clase de Trigonometría, la cual paso con una lentitud exasperante. Detesté al profesor Varner y claramente su materia también.

Historia fue mi siguiente clase esa mañana y no fue tan mala, después de todo era una de las materias que más fácil se me daba. Y cuando la hora de almuerzo llegó casi salté de mi asiento, esperando que la invitación de Mike estuviera en pie. En el casino todo era un caos, algunos chicos riendo a toda carcajada, chicas susurrando chismes y unos que otros corriendo por el lugar.

– ¡Bella! – Gritó alguien a mis espaldas – Aquí estás muñeca. – Mike sonrió y me guio hasta una mesa con dos chicos en ella. – Verás Bella, él es Ben. – Dijo señalando a un muchacho delgado, de pelo grasoso y con gafas – Y este es Tayler. – El otro era corpulento y con músculos.

– Mucho gusto chicos. –Saludé y solo recibí un "hey" por parte de los dos.

– No les hagas caso cariño, son unos descerebrados. – Sonrió Mike. – Siéntete cómoda, iré a buscar nuestros almuerzos – Me dijo. Estuvo en la fila por unos minutos, y luego volvió con un grupo de chicas. – Aquí tienes, cariño. – Él me entregó una bandeja azul, esta tenía una mezcla de ensaladas verdes.

– Hey, Mike. ¿Quién es esta chica? – Preguntó una chica de pelo castaño, ella estaba acompañada por otras dos más y todas me miraban con recelo. Dejaron sus bandejas sobre la mesa, mirándome con extrañeza, solo una chica tomó asiento frente a mí.

– Verás Jessica, ella es nueva, su nombre es Bella. Compartimos una clase juntos y quiero que se nos una – Dijo Mike, pero fue más como una orden. Jessica lo miro y luego me sonrió.

–Claro, verás Bella. Es muy difícil de entrar en nuestro grupo, pero si Mike insiste, pues eres bienvenida – Ella me estaba sonriendo, pero sabía que no le caía bien, por lo que solo le sonreí de vuelta con la misma falsedad. Mike se levantó y tomo a Jessica por el brazo y la arrastró de allí.

– No te preocupes por ella, siempre es así en un comienzo, pero luego verás que serán buenas amigas. –Comentó la chica que estaba sentada frente a mí – Soy Angela, por cierto. – Se presentó tendiendo su mano haca mí, la tome con recelo, pero su mirada sincera me hizo confiar.

– Mucho gusto. – Le dije sonriendo y comiendo un poco de ensalada, almorzamos en silencio unos minutos hasta que no aguanté más. – ¿Mike y Jessica están saliendo o algo parecido? – Grazné en voz alta, logrando que los cuatro pares de ojos de la mesa me mirasen, pero apartaron la mirada cuando vieron mi sonrojo. Angela solo me miró entrecerrando los ojos y se encogió de hombros.

– Sí, bueno – Me dijo – Ellos nunca han sido algo oficial, pero han estado persiguiéndose por no sé cuánto tiempo, tontean juntos pero nada más serio. Sin embargo, sé que a Jessica le gusta enserio, si no, no habría respondido de la forma que hizo contigo. – Y sonrió – A Mike le debes de agradar lo suficiente como para que te sentaras con nosotros, pero vete con cuidado con él ¿Está bien? – me dijo en un susurro solo para que yo pudiera escuchar, luego sonriendo agachó la mirada.

– ¿Por qué lo dices? ¿Es un mal chico? – pregunté asombrada, ella solo negó y me sonrió, pero no dijo nada ya que llegó Mike y se sentó a mi lado pasando un brazo sobre mis hombros. Me sonrió en todo momento y traté de mantener una charla amena, en terreno seguro. Angela, terminó siendo amable y simpática. La otra chica, mantuvo cierta distancia, solo comentaba lo justo y necesario, su nombre era Lauren. Tayler y Ben, bueno ellos eran otra cosa. Me pude fijar que Ben no le quitaba los ojos de encima a Angela, seguro le gustaba. Y Tayler, estuvo metido en su celular la mayor parte del almuerzo. Mike…. Mike fue todo un caballero, y sinceramente no sé porque me atraía tanto, y menos por qué me prestaba tanta atención. Jessica no apareció por el resto del almuerzo.

Para cuando terminó nuestro descanso, tuve que ir a clases de Biología. Allí me hicieron presentarme y luego sentarme en un banco vacío para dos personas, preferí el lado de la ventana. Si bien, no me gustaba Forks, no podía negar que era hermoso. Tantos árboles, tantos helechos y pasto, la mayoría del terreno debería ser inexplorado, virgen. Tanto como tú, lo dudo; gritó mi conciencia. Frustrada, preferí tomar atención de lo que hablaba el señor Banner.

Luego de biología tuve gimnasia y si no fuese porque Mike y Angela estaban ahí, habría sido mi infierno personal. Nunca se me dio bien eso de los deportes, era torpe y siempre terminaba haciéndome daño. Jessica también estuvo allí, ésta no dejaba de mirarme de soslayo. Finalmente pude convencer al entrenador Clapp de que no me dejara hacer deporte hoy. Cuando terminó la clase, me dirigí a los vestidores para recoger mis cosas. Ahí me esperaba Jessica junto a mi casilla.

– ¿Bella? – Me llamó, mirándome directamente a los ojos. – Siento mi comportamiento en el comedor, no fue muy linda mi recepción hacia ti. – Indicó sorprendiéndome. "Oh" fue lo único que logré murmurar. – Quisiera comenzar nuevamente contigo. – Luego de eso, estrechó su mano hacia mí – Soy Jessica, mucho gusto. – Dijo, estreché su mano y le sonreí. – ¿Quieres que te lleve a casa? – Preguntó.

– Gracias, eres muy amable. – Le sonreí.

Jessica era realmente agradable, había veces en que se le salía algún comentario grosero, pero eran mayoritariamente insignificantes. Puso música típica de adolescentes y emprendió el camino a casa de Charlie, no tuve que decirle a donde era… todos conocían al buen poli. Conversamos de forma amena durante unos minutos… hasta que llegamos a un terreno peligroso.

– Y dime, Bella… ¿Tienes novio? – Me preguntó Jessica sonriendo, la miré directo a su cara y luego terminé observando mis manos.

– Yo… no. No tengo. – Dije sonrojada.

– Pero… ¿has tenido uno, verdad? – Preguntó asombrada, a lo que solo negué. –¡¿Eres virgen?! – Gritó mirándome.

– ¡Hey! – La miré – Lo dices como si fuera algo malo. – Ella estacionó fuera de mi casa y apagó la radio.

– Lo es. – Dijo, y luego sonrió. – Lo es porque eres preciosa, Bella. Ya viste como Mike se te quedaba mirando, realmente debes de gustarle. – Comentó como si nada, yo la miré asombrada.

– Yo… yo creí que ustedes eran algo, me refiero… a ti te gusta. – Le afirmé.

– Oh. No, no te preocupes por eso. – Me dijo sonriendo. – Nosotros no somos nada, ni siquiera hay un "nosotros" – Ella levantó sus manos, haciendo comillas en el aire. – Si quieres puedo ayudarte para que lo conquistes. – Y vi su rostro iluminándose.

– ¿Qué? No… me refiero a que soy nueva y nunca… mierda… nunca nadie ha mostrado interés en mí, y estoy segura que Mike no es diferente. – Mi sonrisa decayó y quedé con mi vista fija hacia la lluvia que caía afuera del auto.

– No puedes decir eso, Bella. Yo creo que no te miras con los ojos que deberías. – Dijo tomando mi mano. – Eres un poco delgada, sí. Pero a Mike le gustan así. – Se carcajeó. – Y créeme cuando te digo que él tomará la iniciativa contigo. Solo deberás dejarte llevar.

Sus palabras se colaron en mi cabeza. ¿Será que le gustaba a Mike? Nunca me había considerado atractiva. Soy tan delgada que hasta el hueso de mi cadera sobresale en mi abdomen, mi cabello es largo y cae sin gracia. Tener los ojos de color café nunca ha sido considerado bonito, mis pechos son pequeños y mis caderas no son anchas.

Cuando Jessica se fue, entré a casa y me dispuse a hacer la cena para Charlie y para mí. Cocinar era una de las pocas cosas que se me daban bien. Luego de unas horas ya tenía la cena y mis deberes listos.

– Hey, Bells. – Saludó mi padre pasando por mi lado dándome una palmada en la espalda. – ¿Qué tal tu primer día en el instituto? – Preguntó sentándose en la mesa.

– Bien. Demasiado bien, en realidad. – Le dije sonriendo, sirviendo su cena frente a él. – He conocido a unos chicos y han sido muy amables. – Le sonreí tomando asiento a su lado. Él me miró y supe que quería más información. – Sus nombres son Jessica, Angela y Mike. – Le dije sonriendo.

– ¿Newton? ¿Mike Newton? – Preguntó mirándome alzando una ceja, provocando que me sonrojara. Él se carcajeó y agachó la mirada tan avergonzado como yo. – Él es un buen chico. – Dijo seguro.

– ¿Qué tal tu trabajo?, ¿Todo tranquilo en este pueblo libertino? – Pregunté irónica, tratando de cambiar el tema.

– Créelo o no, hay un problema grave. – Dijo alarmado. – La gente está reportando casos de drogas, de adolescentes llenos de todo tipo de drogas. Nos tiene preocupados, pero ya estamos trabajando en ello. – Soltó orgulloso.

– Solo ten cuidado, por favor. – Dije en un susurro, avergonzada. Él solo asintió y siguió cenando absorto en sus pensamientos. Luego de la cena se fue a ver algún partido a la televisión y yo subí a mi cuarto, dispuesta a dormir. Mi sueño fue interrumpido por la estrepitosa lluvia que caía afuera.

Forks.


Y bueno chicas, esperamos que el primer capítulo les gustara tanto como a nosotras. Estaremos actualizando una vez por semana, seguramente los días jueves. Responderemos a todas sus preguntas. Besos para ustedes.

Ice Dragons.