Nota de la autora: Así que, voy a tomar algunas escenas de las películas y explicar como serían con la presencia del hilo rojo. Voy a cambiar algunas cosas y a meter otras ya saben, para darle más trama al asunto.
I
Hermione decidió que el mejor curso de acción era ignorar por completo el lazo. En realidad resultó ser más fácil de lo que pensaba: el hilo rojo no lo sentía en su dedo meñique y atravesaba a cosas y personas por igual, lo cual le hacía ignorarlo bastante fácil. Excepto, por supuesto, en clase de pociones.
Observaba con curiosidad como el hilo se hacía más grande o más pequeño dependiendo de la cercanía que tuviera el Profesor Snape a ella. Incluso había llegado en un momento a mover la mano hacia atrás y hacia adelante para ver si la mano del profesor se movía también; por suerte eso no pasó. Le costaba algo de trabajo concentrarse en cortar los ingredientes cuando veía el hilo flotando frente a ella y de vez en cuando se había reído cuando atravesaba la cabeza de alguien. Esto último le había costado en varias ocasiones puntos menos a su casa.
Había tratado, en medida de lo posible, no pensar mucho en el significado del hilo y el que su alma gemela fuera el profesor más temible del Colegio. Tenía cosas más importantes en las cuales ocuparse, como el echo de que el prófugo Sirius Black estuviera rondando cercas de Hogwarts. Había estado en todas las secciones de la biblioteca intentando encontrar un libro sobre hechizos de almas, pero no había tenido suerte. Así que no le quedaba de otra más que pedir ayuda.
─Ginny, ¿sabes alguna forma de anular el efecto de la poción?
─No ─contestó la peliroja y tomó otro sorbo de su taza de té─. Nunca me dijiste quién era.
─¿Quién era qué? ─preguntó intentando hacerse la desentendida y encontrando repentinamente el pasto bastante interesante como para mirar a su amiga.
─Tu alma gemela, por supuesto.
Hermione podía sentir la mirada de Ginny atravesando su cabeza, pero intentaba con todas sus ganas no verla para que no descubriera lo nerviosa que la ponía la pregunta. Empezó a arrancar parches de pasto para distraerse.
─No, no sé. Es solo que me molesta verlo flotando por ahí.
─Bien, entonces no te digo nada ─respondió Ginny volviendo a su taza.
─El profesor Snape ─dijo rápidamente Hermione y lo más bajo que pudo.
─¿Qué? ─la peliroja tomó el hombro de su amiga y la volteó hacia ella─ ¿Qué has dicho?
─Dije, que mi hilo está atado al profesor Snape ¿Ya? ─Hermione dijo lo último casi pegando un grito y aventando por los aires el último parche de pasto que había arrancado.
Ginny se quedó mirando a su amiga unos segundos. ─Estas bromeando.
─No ─dijo la castaña y soltó un suspiro. Luego se llevó las manos a la cara y fingió llorar ─Mi alma gemela es el Profesor Snape.
Tuvo que aguantar unos minutos a que la risa de la menor se acabara. Unos minutos que le parecieron eternos.
─Entiendo la necesidad de anularlo ─contestó finalmente─. No sé cómo hacerlo, pero puedo preguntar. ¿Ya has buscado en la biblioteca?
─No tienen nada sobre pociones de almas, ya probé todos los hechizos que se me han ocurrido de anulación y ninguno funciona ─frustrada se dejó caer sobre el pasto y admiró los patrones de luz que se colaban entre las hojas del árbol donde estaban sentadas.
─Bueno Hermione, si tú no lo puedes anular es probable que sea imposible.
Ya había pensado en esa posibilidad y no le gustaba para nada que fuera cierta.
II
El profesor Snape siempre parecía tener algo horrible que contestarle, aunque desde su punto de vista nunca lo merecía. Esto ayudaba a respaldar su teoría de que la poción definitivamente se había equivocado. La única otra persona que parecía todavía odiar más era a Harry, por eso no le sorprendió cuando su amigo le atacó en la casa de los gritos.
De alguna forma, el profesor siempre se las apañaba para encontrarse con ellos, estuvieran donde estuvieran. Hermione pensó que quizá fuera algo relacionado al hilo, pero lo descartó recordando que desde primer año estas cosas pasaban.
Ahora lo miraba mientras levitaba fuera del sauce boxeador. El hilo era ahora mucho más pequeño de lo que normalmente era. Colocaron al profesor en el suelo y Harry se retiró a platicar con Sirius. Entonces escuchó los extraños ruidos que Remus Lupin estaba haciendo; claro, era luna llena ¿cómo se le había escapado esa vital información?
Lo que no se le escapó, más bien le dejó una gran impresión, fue que el profesor Snape se interpuso entre ella y el hombre lobo.
"Es un profesor, es su deber protegernos" pensó, tratando de no leer más allá de lo que debería. Pero aun cuando las fauces del feroz animal se abrían y se cerraban delante de ellos, supo instintivamente que jamás llegaría a tocarla. Se aferró, con la mano que tenía el hilo, a la manga de la túnica negra del profesor mientras este la colocaba incluso más lejos del peligro. Cuando un aullido alejó al profesor Lupin se relajó, pero no soltó su agarre.
Ron estaba gimiendo en el suelo, lo que la sacó del trance y finalmente, con una mirada inquisitiva por parte del profesor, dejó libre su manga. Probablemente estaba ruborizada, pero esperaba que por la noche nadie pudiera notarlo.
Al final del curso, cuando Ginny le dijo que aparentemente no había forma de anular el hechizo, Hermione ya no pensaba que fuera realmente algo tan malo.
