A petición popular —de dos personas xD—, y debido a que vino un rayo y me partió la cabeza, decidí hacer una continuación. =P

Dedicado a ellas.


Dvd

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Kiba aguardó unos segundos moviendo su pie impacientemente y mirando hacia arriba de vez en cuando. Nadie abría. Tocó la puerta de nuevo. Y cuando alzó el puño por tercera vez, la puerta se abrió con una exasperante lentitud.

—Kiba-kun… ¿Qué…?

—¿Está Hanabi? —Habló Kiba rápidamente.

—¿Hanabi-cha…?

—Sí, Hanabi, tu hermana —apremió Kiba. La pobre Hinata estaba extrañada y confundida.

—Está arriba. —Respondió ésta sin otra cosa mejor que decir, aunque Kiba ya había entrado. El muchacho le dedicó una sonrisa y una palmadita en el hombro al pasar a su lado.

En la segunda planta Kiba tuvo que abrir algunas puertas antes de dar con la correcta; al irrumpir en ella lo primero que sus ojos captaron fue unas piernas blancas sobre la cama; creyó haber visto mal, pero un segundo después Hanabi se había sentado, apoyándose en sus manos. Kiba no pudo evitar reparar en que traía puesta un suéter sin mangas con un cuello en U bastante… pronunciado. Agitó la cabeza, como espantando esos pensamientos.

—¡Tú!

—¿Yo? —ella abrió los ojos en un sutil gesto de inocencia.

—¡Tú… —Kiba la señaló con un dedo— tú te aprovechaste de mí!

—¿Yo? —Hanabi sonrió misteriosamente.

—¡¿Ves? —Explotó Kiba señalando su sonrisa —¡Ni tú lo puedes negar, hasta te ríes!

—Tú me haces gracia —Hanabi ladeó la cabeza observándolo, inclinándose ligeramente hacia atrás y cruzando las piernas distraídamente. Kiba deseó que no hubiera hecho eso: algo en su interior se agitó incontrolablemente— Yo no sé nada.

—¡Por tu culpa no pude terminar de ver MI película! —Le reclamó Kiba poniéndose a los pies de la cama en dos zancadas.

—Ah, eso. —Dijo Hanabi restándole importancia— Te pagaré la entrada y lo que gastaste en palomitas, si eso es lo que quieres.

Y dicho eso, dejó de un lado el libro que estaba leyendo y se giró hacia la mesita de noche. Kiba frunció el ceño deseando que no hubiera hecho eso tampoco: los pantalones, ya de por sí cortos, se le subieron en el muslo un poco más. No podía apartar la vista de… eh… ahí. Hanabi se inclinó un poco para rascarse la pierna, haciendo que sus pechos sobresalieran. Kiba abrió los ojos, escandalizado y ya medio caliente. Lo más horrible de todo era que mientras él se aprovechaba de su inocencia, Hanabi era tan inconsciente de eso...

¿Verdad?

—No, no quiero tu plata —gruñó Kiba metiéndose las manos en los bolsillos.

Hanabi se incorporó, esperando lo que la contrariaría.

—¿Entonces?

—Acompáñame al cine —soltó Kiba entre dientes mirando para otro lado.

—¿Eh? —Hanabi lo miró fijamente, acomodándose el cabello detrás de la oreja al tiempo que se bajaba de la cama para estar frente a Kiba.

—¡Tienes la obligación! ¡Por TU culpa me echaron y no voy a perderme MI película!

Hanabi se dio cuenta que él no tenía nadie con quién ir.

—Está bien —accedió ella acercándose más a Kiba—. Hay una película que… No recuerdo cómo se llama, pero es para niños; nadie entra…

—¡No, para hacer eso no! —Exclamó Kiba molesto, sonrojándose y retrocediendo dos pasos.

Hanabi sonrió divertida y se acercó a él con aire sensual. Kiba sólo la miraba tratando de parecer irritado. Pero Hanabi se pegó a él y se puso de puntillas, rodeándole el cuello posando los brazos delicadamente sobre los hombros de Kiba. Eso estuvo a punto de descolocarlo.

—¿No? —Preguntó Hanabi en un tono melosamente tierno.

Pero cuando Kiba se preparaba para responderle, Hanabi ya estaba los suficientemente cerca para rozarle los labios cariñosamente. Kiba no respondió enseguida, pero su faceta de "hombre enfadado" se estaba yendo al carajo; la tensión de sus hombros lo fue abandonando y él se relajaba…

—No… —contestó Kiba vagamente— Para eso está la casa… mi casa…

Fue apenas consciente de lo que decía. Hanabi esbozó una sonrisa ante su respuesta; una sonrisa leve y demasiado adulta para ella… Se burlaba en su cara. ¡Se burlaba en su cara! Pero en eso Hanabi volvió a acortar la distancia entre ellos y esta vez profundizó un poco más. Kiba se dio cuenta que en algún momento él había puesto sus manos en las caderas de Hanabi, y ahora le acariciaba las nalgas sin descaro alguno.

Cada vez que soltaban sus labios por unos segundos, Hanabi sonreía en la boca de él…

—¿Ya terminaste… —besos—… con el inútil —dos roces húmedos—… del otro día?

—Ya casi —respondió Hanabi de la misma forma.

—¿"Casi"? —repitió Kiba separándose apenas unos centímetros— No puedes "casi" terminar con alguien.

—Sí puedo —contradijo ella tomando sus labios de nuevo.

Kiba no podía hacer nada ante esa voz tan dulce…

—¿El viernes a las ocho? —Preguntó Hanabi finalmente separándose por algo más de dos centímetros.

—No, no podría ir contigo al cine—declaró Kiba mirando alternativamente sus ojos y sus labios.

—¿Por qué no?

—Porque —Kiba paseó su vista desde los labios de Hanabi bajando por su cuello, y se fijó en los pechos sin ser capaz de apartar su vista de ahí—, para terminar de ver la película, creo que tendré que esperar a que salga el dvd…


El arte de la seducción.. xD Espero que se haya notado que Hanabi se burló de él todo el tiempo, pero como esto estaba desde el punto de vista de Kiba no podía ponerlo tanto. u_u

¡Dios, mi pobre Hinata! ¡Siempre usándola de enlace! T_T

Gracias a Gaby, que me dio la palabra "exasperación" para continuar con la idea que se formaba en mi cabeza. Espero no haberlos decepcionado tanto u_u

¡Gracias por leer!