Dipper subió los pies al mostrador de la tienda y comenzó a hojear una revista. Su tío Stan estaba discutiendo con Soos sobre como atraer clientes nuevos y su tío Ford había decidido tomar una siesta en la sala. Mabel pasó por delante de él para salir de la cabaña, iba a reunirse con sus amigas en el pueblo en quince minutos. De pronto se abrió la puerta de la sala de empleados y Henry pasó silbando y haciendo girar las llaves de la camioneta en uno de sus dedos
-Henry- llamo Soos -¿A dónde vas?
-al pueblo, llevaré a Pacifica a dar una vuelta, ¿recuerdas? Te avise hace días
-¡oh, claro!- Soos dirigió una mirada a Dipper –oye, Dipper, ¿no quieres ir con ellos?
-¿perdón?- pregunto Dipper alzando la vista de su revista
-¿quieres que lo lleve?- pregunto Henry
-sí, bueno…- Soos se rasco la nuca nerviosamente y desvió la mirada –lo que sucede es que….pues…
-yo se los diré, Soos- intervino Stan –niños, Soos es ahora el encargado de la Cabaña del Misterio. No tendrá tiempo para convivir con Dipper como lo hiso antes y le preocupa que eso pueda afectarle. Él y yo pensamos que sería bueno para ti, muchacho…- le dijo a su sobrino –que hicieras amigos con alguien de tu edad
Henry y Dipper intercambiaron una mirada. Dipper no podía negar que el pelirrojo parecía un sujeto agradable, además de que luego de darle la mano las usuales molestias nocturnas no se habían presentado –bueno, supongo que no me haría daño ser amigo de otro Corduroy
-sí, supongo que podría ser divertido- dijo Henry –ven, Pines. Seguro que a Pacifica le fascinara verte.
- En el Pueblo, un poco más tarde -
-Entonces ellos quieren que tengas amigos- concluyo Pacifica y ambos chicos asintieron con reticencia –aaaawwww…..eso es tan lindo
-neh- espetaron ambos jóvenes al unísono, luego intercambiaron miradas y se rieron
-¿lo ven? Pareciera que el destino está del lado de tu tío. Es genial
-no lo es- replico Dipper muy sonrojado y mirando al piso. Henry soltó una carcajada y abrazo a Dipper por el cuello
-vamos, hombre; no es como que nos fuésemos a casar
-oh, basta- replico Dipper alejándolo de sí –torpe- añadió dándole un puñetazo en el hombro
-¡vaya! ¡El chico sabe golpear!- los tres chicos rieron a todo pulmón cuando iban pasando por una cafetería. Mabel y sus amigas se hallaban dentro y no pudieron evitar volver la mirada en cuanto escucharon la alegre carcajada. Dipper dejo de reír y miro hacia el interior casi sin pensarlo. Vio a su hermana y a Grenda, la joven robusta había incrementado su masa corporal, puro musculo nada flacidez. Su cabello ahora estaba recortado en estilo punk, vestía de cuero y tenia piercings 'el tío Stan se infartaría si la viera' pensó Dipper justo antes de ver a Candy
-¡oh, mierda!- grito Henry al ver a Candy -¡una bruja!
-¡Henry!- espeto Pacifica y le dio una colleja. Luego miro a Dipper. El joven Pines se había quedado mudo de asombro, Candy era una ruina, su piel parecía la e un cadáver de tan pálida que estaba además de que tenia múltiples granos y usaba frenillos torcidos sobre unos dientes amarillentos; su cabello, enredado y alborotado, apenas era levemente sostenido por una liga; sus ropas (un suéter de cuello de tortuga y una larga falda que llegaba al piso) parecían sacadas de la basura. Solo sus lentes desentonaban con su persona pues eran nuevos, estaban limpios e inmaculados
-Candy…- musito Dipper
-hola, Dipper- musito ella en un tono de voz apagado, inclusive su habitual gesto alegre había desaparecido y era reemplazado por un gesto de profunda depresión
-¿Qué te pasó?
-no quisiera hablar de eso- replico ella
-disculpen- intervino Pacifica jalando el brazo de Dipper –ya nos vamos- la rubia jalo a ambos chicos lejos del lugar y, mientras lo hacía, le daba zapes a Henry -¡eso no se hace! ¡Sabes lo que le pasó!
-lo sé, lo sé pero… ¡vamos! Ya es hora de que lo supere
-eso no te concierne, Henry
-oigan- intervino Dipper -¿Qué es lo que le paso?- sus dos acompañantes intercambiaron una mirada preocupada antes de mirarlo. Luego Pacifica dirigió los ojos al piso y Henry hablo
-¿Qué tanto sabes de lo que ha ocurrido en Gravity Falls en estos dos años?
-absolutamente nada- replico Dipper honestamente
-bueno, eso ya es algo…
-Dipper- interrumpió Pacifica –hay ciertas cosas malas de las que no debes hablar, ¿entendido?
-¿Cómo qué?
-pues…Tambry
-¿Tambry?
-sí, no le menciones a Tambry a ninguno de sus amigos. En especial a Wendy.
-¿Qué le pasó a Tambry?
-fue de excursión a las montañas con sus padres hace dos años, justo después del Raromagedón. Se internaron en unas cuevas allá en lo alto y Tambry se cayó de un precipicio mientras estaba sola…- dijo Henry
sus padres no se dieron cuenta que no estaba sino hasta mucho después- concluyo Pacifica, Dipper la miro apenado –ellos volvieron por ella y ya no la hallaron, buscaron todo el día antes de llamar al pueblo para pedir ayuda. Los rescatistas la buscaron durante días pero no encontraron el cuerpo…
-con el tiempo ambos padres comenzaron a culparse. Finalmente se concluyo que el cadáver fue devorado por lobos…- Dipper hiso un gesto doloroso ante este comentario de Henry –lo sé, cuando la noticia corrió los amigos de Tambry (incluyendo a mi hermana) se pusieron como locos, pasaron todo un verano en la montaña buscándola por doquier y, cuando volvieron, se toparon con que los padres de Tambry se habían divorciado y abandonado el pueblo, Cada uno se fue a un extremo del país para no ver al otro
-vaya…- espeto Dipper
-lo sé- dijo Henry –además de que en ese momento también estaba lo de Candy
-¿lo de Candy?
-Candy acababa de entrar en la secundaria; al principio todo iba bien pero de pronto empezó a ir vestida con suéteres y faldas largas además de que empezó a deprimirse. Cuando se intento averiguar que le pasaba se descubrieron múltiples contusiones y heridas en todo el cuerpo. Incluyendo su vagina…
-¿entonces…la…?. Dipper dejo la pregunta en el aire y Pacifica se encogió de hombros
-todos pensaron que fue su padre porque ella no quiso delatar al que lo hiso. El pobre hombre soporto muchas palizas e insultos. Inclusive un intento de asesinato…- Dipper silbo y Pacifica sonrió tristemente –lo sé, ahora Candy se ve así todo el tiempo. No se sabe si han continuado las violaciones pero ella se niega a hablar de eso. Ni siquiera con su familia
-ya veo- mascullo Dipper y miro el suelo
-creo que ya fue mucho drama- dijo Henry –oigan, ¿Qué tal si les muestro algo tétrico para cambiar de ánimos?
-¿tétrico?- preguntaron los otros dos
- Cabaña del Misterio -
Stan y Soos estaban arreglando la vieja bodega detrás de la casa para hacerle una habitación improvisada a Dipper. Antes no había problema en que durmiera con su hermana pues eran niños, pero ahora que eran adolescentes permitirles dormir en el mismo cuarto no parecía correcto. Mientras limpiaban Soos le conto a Stan todo lo que había pasado en el pueblo en su ausencia -es increíble todo lo que puede pasar cuando no estás en casa- dijo Stan mientras movía algunas cajas
-lo sé, Sr. Pines
-no imagino lo doloroso que ha de ser el perder así a alguien- dijo el anciano mientras miraba por la ventana hacia las montañas –y pensar que yo pude haber perdido así a los niños hace dos años
-sí, Sr. Pines. Pero logramos derrotar a Bill, eso es lo importante
-supongo…- Stan movió una caja más antes de toparse con una vieja caja de juguetes para bebé con tematica de monstruos lagarto -¿Qué es esto?
-oh, son mis juguetes de cuando era pequeño- dijo Soos –mi abuelita los puso aquí
-ya…- Stan miro los juguetes un momento. No dijo nada a Soos pero recordó una época de su vida en la que estuvo a punto de casarse y tener familia, aunque él siempre decía que odiaba a los niños la realidad era que se arrepentía constantemente de jamás haber tenido hijos propios. Finalmente soltó un suspiro agotado y siguió moviendo cajas. Nunca tuvo hijos, pero tenía a sus sobrinos, eso era lo importante.
- En las afueras de Gravity Falls -
Henry, Pacifica y Dipper se hallaban de pie contemplando la vieja estructura de ladrillo que se alzaba ante ellos. Era una vieja bodega que empaquetaba comida, Dipper podía recordar haber oído de ella hacía dos años, pero nunca había querido entrar puesto que estaba ocupado resolviendo los misterios del pueblo en aquel momento
-ya llegamos- dijo Henry –tétrico, ¿verdad?
-sí, mucho- dijo Dipper
-le pertenecía a mi familia- dijo Pacifica y se adelanto para trepar la reja y saltar dentro, una vez ahí volteo a ver a los chicos y les sonrió cínicamente –nunca vi como era por dentro, ¿quieren averiguarlo?- los dos chicos cambiaron miradas, entonces Pacifica hiso un sonido como de gallina y ambos dieron un respingo
-seguro- dijo Henry y la siguió
-bueno, no hay nada mejor que hacer- dijo Dipper aparentando indiferencia y comenzó a saltar la reja, solo entonces sintió algo parecido a un latido surgiendo a su alrededor. El joven Pines movió la cabeza buscando la fuente de aquel latido y, finalmente, la encontró
-¿Dipper?- llamo Henry, Dipper no lo escuchaba parecía estar hipnotizado mientras se alejaba de ellos y cruzaba la calle hacia una tienda de antigüedades, un camión paso junto a él y a punto estuvo de arrollarlo pero Dipper no le prestó atención –Dip…- musito Henry, él y Pacifica intercambiaron una mirada preocupada antes de saltar nuevamente la reja para seguirle. Los tres se detuvieron frete a la marquesina de la tienda y observaron.
Había medallones con incrustaciones de piedras preciosas colgando de la parte superior. Monedas antiguas y amuletos de coral decoraban la parte inferior así como collares de cuentas, campanas de viento pintadas a mano y delicados kimonos de seda pura engalanaban los costados –vaya- mascullo Henry
-son bellísimos
-sí, lo es- aseguro Dipper observando fijamente la parte inferior derecha de la marquesina ahí, escondida por todas las bellas piezas de la marquesina, se hallaba una espada vieja y oxidada cuyo mango mostraba cicatrices de haber tenido alguna vez gemas incrustadas
-¿te gustó esa cosa?- pregunto Henry incrédulo
-¿a ti no?- pregunto a su vez Dipper
-¡por supuesto que no!
-basta, muchachos- dijo Pacifica –vamos a la bodega
-buenas noches, jovencitos- saludo repentinamente una voz extraña ocasionando que los tres adolescentes pegaran un brinco, al voltear se toparon con un pequeño hombre de aspecto oriental que vestía una túnica color rojo y llevaba un sombrero del mismo color, el cual se pegaba a su cráneo demostrando, sin mostrarla, que la cabeza de aquel hombre no tenia pelo -¿les interesa algo de mi tienda?
-sí…
-no- interrumpió Henry a Dipper, luego lo tomo del brazo y lo jalo al otro lado de la calle, Pacifica hecho la vista atrás mientras cruzaba para ver al hombrecillo una última vez antes de seguir a sus amigos
-vuelvan pronto- dijo el hombrecillo a la chica, ella sintió escalofríos recorriéndole la columna y se giro para ir con sus amigos. El hombrecillo sonrió para sí mientras los observaba brincar la reja y entrar en el destartalado edificio. Luego se giro y entro en la tienda.
- En la bodega -
Henry y Pacifica se asomaron a la destartalada puerta de la bodega con un gesto de profunda preocupación y duda. Ambos habían sentido escalofríos al momento de ver directamente hacia ese extraño hombrecillo. Además de que a ninguno le había parecido gracioso que se les quedara viendo hasta que entraron en la bodega -¿sigue ahí?- pregunto Henry
-no, ya se fue- aseguro Pacifica
-viejo, ese tipo siempre me da escalofríos cuando lo veo
-¿lo conocen?- pregunto Dipper y ambos le miraron
-se llama Inhao- dijo Henry –llego aquí el mismo día que tú y tu hermana se fueron y se instalo en esa tienda al día siguiente, desde entonces vende antigüedades…
-nunca le ha hecho daño a nadie y se lleva bien con la mayoría de las personas del pueblo, pero tiene un no sé qué de qué sé yo que parece repeler a todos los que sean menores de 30 años
-ya…bueno, pudiste dejarme…
-no- aseguro Henry –no, pude. Y no preguntes porque pero simplemente no
-ok…bueno, cambio de tema. Ya estamos aquí
-sí- espeto Pacifica removiéndose incomoda, ambos chicos la miraron. Luego miraron al interior de la bodega. No había mucho que ver, solo el piso polvoriento y rasgado de cuando se habían llevado las máquinas a otro lugar. Columnas de hierro se extendían aquí y allá para sostener el techo
-vaya, yo esperaba más que esto- espeto Henry, Dipper miro a Pacifica y la vio muy incomoda
-Pacifica- dijo Dipper acercándose a ella –no te pasara nada, Henry y yo te cuidaremos
-no es eso- reconoció ella –¿no les parece raro que la puerta estuviera abierta?- ambos chicos abrieron grandes los ojos ante esa declaración y miraron hacia la bodega
-¿crees que sea una trampa?- pregunto Henry
-puede que sí- dijo ella
-¿pero quién querría tendernos una trampa y para qué?- pregunto Dipper
-no lo sé- en ese momento un grito desgarrador se escucho desde lo profundo de la bodega y los tres jóvenes retrocedieron espantados. Un segundo después Pacifica comenzó a correr hacia el interior de la bodega -¡vamos! ¡Alguien necesita ayuda!
-¡Pacifica!- espetaron los dos y salieron corriendo detrás de ella.
Pacifica entro en una de las salas adjuntas de la bodega y miro en todas direcciones para encontrar a la persona que gritaba. Un nuevo grito la hiso girar en redondo y percatarse de que los lamentos venían de lo que parecía ser un hueco en el suelo
-¡lo encontré!- grito la joven rubia para llamar a sus amigos, luego se aproximo apresuradamente al agujero y se asomo para intentar ver a la persona que estaba atrapada -¡oye!- se hiso el silencio -¿estás bien?
-s...sí…- respondió una voz temblorosa
-no te preocupes, te ayudaremos
-g-g-gracias- musito la voz en el agujero, entonces Dipper y Henry entraron en la habitación y Pacifica se volteo alegre a verlos, pero al momento las caras de sus amigos pasaron de ser de alivio a horror y una enorme sombra se ciño sobre ella. La joven volteo la mirada para ver aquello que la cubría y abrió la boca espantada. Del agujero donde ella creía que había alguien atrapado salió un enorme monstruo con torso de mujer y cuerpo de un ciempiés gigantesco –gracias por traerme el almuerzo- dijo la bestia abriendo su boca y mostrando un montón de dientes afilados que escurrían saliva maloliente. Un segundo después se lanzó sobre ella.
Dipper observó horrorizado al horrible ser que salía del agujero para comerse a Pacifica incapaz de reaccionar. Solo en el momento en que la horrible bestia enredo a la jovencita con su horrendo cuerpo y la acerco a su hocico el joven Pines pudo reaccionar gracias a un rugido inhumano que estallo en medio de la confusión.
Henry tomo una barra de acero que se hallaba en el suelo y corrió hacia el engendro listo para golearlo. Dipper corrió tras él y brinco sobre el muro de la derecha para impulsarse hacia la bestia con las piernas y darle un puñetazo en la cara en el mismo momento en que la bestia propulsaba a Henry por el aire hasta estrellarlo contra un muro. Dipper dio una voltereta para aterrizar en el suelo y, de inmediato, tuvo que retroceder antes de que el monstruo le comiera la cabeza sin embargo logro quitarle la gorra y comérsela
-demonios…- mascullo Dipper
-viejo…- musito Henry al ponerse de pie –si que eres ágil- el joven pelirrojo corrió hacia el monstruo y le clavo un puñetazo en el costado, la bestia gimió dolorida
-ni siquiera sé desde cuando lo soy- mascullo Dipper antes de levantarse y correr nuevamente, Pacifica había logrado liberar uno de sus brazos gracias al golpe de Henry, y lo utilizaba para golpear a la bestia. Fue entonces que Dipper se percato de que los puños de Henry resplandecían de amarillo brillante, justo el color de la piel de Bill. El joven Pines brinco y se sujeto del cuerpo de la bestia, esta lo vio y rugió.
Dipper la miro directo a los ojos y tanto la criatura como sus amigos hicieron gestos de espanto. Los ojos de Dipper eran amarillos y de pupilas rasgadas…como el de Bill. De pronto la bestia comenzó a carcajearse –comprendo, así que son eso, son medio-demonios…- dijo entre carcajadas –hanyous- siseo
-¿hanyous?- se pregunto Henry al momento que Dipper abría la boca para gritar, pero lo que salió de su garganta fue un rugido propio de una bestia salvaje, al igual que los enormes colmillos que ahora decoraban la mandíbula del jovencito, la criatura se quedo tiesa y luego aulló de dolor cuando Dipper la mordió. Pero, un segundo después, se abalanzo contra él y le mordió el cuello provocando que un inmenso chorro de sangre saliera de él
-¡Dipper!- exclamo Pacifica y extendió la mano hacia la cara de aquel ser -¡déjalo tranquilo!- de pronto una ola de energía pura salió de su mano y golpeo a la criatura justo en la cara provocando que la soltara y cayendo al suelo. Henry se abalanzo sobre ella y la tomo en brazos para apartarla
-¡Dipper! ¡Corre!- grito el pelirrojo, Dipper trato de levantarse trabajosamente, justo en ese momento un sonido extraño llamo su atención y, al girar la cabeza vio la espada que había estado en el escaparate de la tienda rodando hacia él. L alzar la mirada descubrió al hombrecillo oriental sonriéndole con malicia desde la puerta.
Dipper miro la espada, luego a la criatura y luego a sus amigos, que estaban acorralados del lado opuesto de la habitación por la mujer ciempiés. La criatura le daba la espalda mientras se cernía sobre los otros dos chicos –los tengo- celebro la bestia, Dipper tomo la espada con ambas manos y se preparo; sus ojos cambiaron nuevamente de color
-¡Henry!- grito atrayendo la atención de los tres individuos -¡llévate a Pacifica!- Dipper corrió hacia la bestia y brinco con la espada alzada sobre su cabeza luego la bajo justo en la cara del monstruo, pero al hacerlo hasta él se sorprendió al comprobar que aquella espada vieja y destartalada se había convertido en una espada resplandeciente del color del marfil que refulgía de energía dorada con negro. El arma rebano limpiamente a la criatura por la mitad justo cuando Dipper aterrizaba delante de sus impactados compañeros. El silencio que sobrevino después solo fue roto por el sonido parecido a una corriente de aire que emitió la espada al volver a su forma original.
