¡Hola lectores y lectoras! Os traigo el nuevo capítulo.

Siento haberme demorado un poco, a cambio, tenéis un capítulo más largo de lo normal y cargado de cositas...

No os diré nada más, ¡a leer!


- Sí, claro, ¿por qué no? ¿Y por qué sí? ¿Qué sucedió?- Curiosidad era el nombre, cotilla también sí.

- Tuve una pelea con Mary… No estamos muy bien.- Me comentó algo nervioso.

¿Sobre qué sería?

Habían pasado casi 2 años desde el suceso en el avión, unos meses más incluso, yo había vuelto a Baker Street y tras casi volver a morir y ser chantajeado por Moriarty le gané, definitivamente, ganándome el poder quedarme de nuevo en Londres "bajo vigilancia", viéndose obligado Mycroft a residir unos días conmigo para asegurar a la justicia que no pasaría nada. Y sí que pasó, dos semanas en las que casi acabamos a tiros por su ineptitud y ambos en la cárcel, no quería ni recordarlo, un capítulo que añadir a papelera.

John en cambio siguió su vida tranquila con Mary, le dedicaba menos tiempo a su consultorio y más a mí y a los casos, por ello, comencé a pagarle adjuntándolo totalmente como mi ayudante, con la esperanza de que acabase dejando el consultorio y solo trabajase conmigo, y ya podría alimentar a Mary… Y a su encantadora Sherly… Tenía los mismos ojos y cara que su padre, lo que me evocaba una especie de conexión con la pequeña por parecerse a la persona que me provocaba tales escalofríos, aunque tuviese el pelo más rubio que él por la genética de Mary… Deseaba verla de mayor y poder enseñarle. Había entendido por Molly, que se dedicaba a tratar de conquistarme de nuevo, que últimamente tenían varios problemas pero John no me había dicho nada, y tampoco Mary… maldita sea, quería saberlo.

- Gracias por dejar que me quede aquí.- Le agradeció con una cálida sonrisa, por su cara parecía cansado, de no pegar ojo.

- Es tu casa John.- Sonrió con calidez sentándose en un sillón.- Te ves peor que antes, ¿has dormido?

- Sí…- Susurró escrutando la casa con la mirada, no encontraría nada nuevo, ni nuevo orden por supuesto.- Sherly no me deja dormir `por las noches…- Resopló vencido cayendo en su antiguo sillón que allí seguía intacto, por un momento pensó en si Sherlock seguiría…

- Es lo que tiene el nombre.- Bromeó para sacarle una sonrisa que así hizo.

- Será eso.- Rio entre dientes imaginándose al detective de pequeño, debió de ser un completo reto, más aún que ahora.

En todo el tiempo de estos años había aprendido a disimular, a controlarlos de nuevo en su presencia para mi fortuna, solo manifestaba "sentir" cerca suya, aunque seguía creyendo que era una ilusión mía, fallidamente, pero necesitaba creerlo. Y ahora, al verlo allí sentado de nuevo en su sillón, como aquella vez borrachos que fue la última, se avivó de nuevo, recordando aquella mirada cansada y ebria que lo miraba sin ninguna preocupación sonriente, tan cercano a él. Era algo que se le escapaba al control de su mente al verlo bostezar de sueño, y algo normal ya, por un instante deseé que se separase de Mary siendo egoísta pero… ¿Qué pasaría con Sherly? Desde luego era la viva imagen de su padre, y esos ojos esmeralda…

- No te preocupes más John, yo estaré aquí, ¿qué más necesitas?- Traté de bromear haciéndolo reír levemente.- Eh, ¿qué te hace tanta gracia?- Lo interrogué en el mismo tono.

- Sí, sí, aquí me siento mejor.- Admitió mirando a su alrededor y un atisbo de esperanza apareció sin quererlo ni buscarlo… ¿Y si volviese?

- Pues tu habitación también te echa de menos.- Comenté sin perder ese toque de humor.

- Será mejor que vaya a atenderla.- Rio entre dientes muy suavemente poniéndose en pie.- Buenas noches Sherlock, gracias de nuevo.- Desde por la mañana que llevaba allí ya, él como siempre.

- Es tu casa John, siempre lo fue.- Le aclaré haciendo que se voltease para sonreírme y mirarme un momento.- Buenas noches.- Le dediqué de la misma forma, viéndolo marchar.

Me acerqué a mi violín sacándolo de su funda y lo tomé con infinito cariño, quería sentir la música y no pensar. Deslicé un par de veces el arco sobre las cuerdas, dejando que fluyera, susurrando una tenue melodía alegre.

. . . . . . . . . . . . . . .

Para lo que estaba acostumbrado era bastante tarde, eso me pasaba por pensar de noche en lo que no debía de acabar pensando, y después de coger el sueño a las tantas, era lo que tocaba después de un par de días sin dormir.

Entré a la cocina viendo a John revolviendo un par de armaritos cogiendo té. Me detuve en la puerta un momento, aquello me resultaba tan familiar y me evocaba tantos recuerdos… De cuando me levantaba cada mañana hacía ya casi 5 años y lo veía ahí día tras día sin falta… Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo haciéndome reaccionar antes de que se diese cuenta, eran ya lo suficiente adultos.

- Buenos días.- Lo saludé primero bostezando levemente.

- Buenos días.- Sonrió levemente cogiendo una taza y tendiéndomela, joder, era todo tan como antes…

- Gracias.- Agradecí cogiéndola y dándole un pequeño trago, había echado de menos su forma rara de preparar té.- ¿Vuelves a ser mi chacha?- Pregunté dejando el recipiente en la mesa con una leve sonrisa.

Él solo se limitó a reír, y yo me quedé mirándolo un momento, ¿por qué no me habría dado cuenta antes? Y lo más importante, ¿por qué permití e incluso di facilidades para que se casase? Exhalé levemente.

- Soy tu… Ayudante, salvador, doctor…- Le corrigió terminando su café y haciéndose el importante, y claro, me quedé mirándolo con sorna.- Lo que tú quieras.- Terminó mirándome aún con esa risa, hasta que creo se dio cuenta de lo que había dicho, y carraspeando miró hacia otro lado nervioso, muy nervioso.- Bueno… ¿Algún caso nuevo?- Desvió el tema claramente y lo dejé pasar… por ahora.

- Comparados con Moriarty todos son aburridos.- Los menosprecié con un poco de resignación, maldita ciudad, con lo grande que era y ni un maldito asesino en serie ni nada.

- No todos los días tienes un psicópata como enemigo.- Comentó ligeramente acerca. Ojalá ¡Ojalá!

- Más de los que tú crees.- Mencioné únicamente volteándome hacia el portátil, esperaba encontrar algo de interés.

John caminaba únicamente de un lado a otro, se sentaba, exhalaba, leía algo, y se volvía a levantar. Intuía que estaba nervioso por algo, o no tuviese nada que hacer, realmente no estaba seguro de ello, pero no quería mirarlo para comprobarlo con arrugas en su frente o sudor en la nuca para expresar… No pude evitarlo, levanté la mirada del portátil y las marcas de nerviosismo eran claras, si no le había dicho nada al respecto sería que no quería hablar de ello, así que callé sin dilación.

- John, ya ere mayorcito para estar así.- Hice una mueca de molestia ante ello, no podía entrar en mi palacio mental con John en ese estado.

- Lo siento.- Resopló deteniéndose por completo.- Será mejor que vaya a dormir, buenas noches.- Se pasó una mano por el pelo, estiró los labios en pos de una sonrisa, y se dirigió hacia su cuarto.

- Buenas noches.- Me limité a dedicarle, esperaba que mañana me contase lo que hoy le sucedía, quizás sería Mary…

Pero no lo hizo.

Los días pasaron, y John parecía después de una semana no tener ninguna intención de marcharse, y no es que quisiese que se fuera, al contrario elementalmente, pero quería saber por qué, lo merecía, ¿se estaría planteando quedarse conmigo? Pero… Jamás dejaría atrás a Sherly, quizás a Mary, bueno, eso parecía seguro al llevar tanto tiempo aquí, pero a su hija sería incapaz.

Fruncí el ceño levemente. No. No sería de aguantar aquí a una niña de casi 2 años dando el día y la noche tanto a John como a… Vale, ahí si que me importaba bastante poco que molestase a John, pero que me molestase a mí… No era mi responsabilidad, aunque fuese la hija de John, odiaba los niños. Realmente Sherly… No tenía por qué ser igual… Quién sabía, una persona con los mismos ojos de John no podía ser "mala".

- ¿Tienes pensado volver con Mary?- Pregunté sin rodeos desde mi sofá con el portátil. Nada, ¡ni un maldito caso! ¡¿Se habrían confabulado contra mí después de lo de Moriarty o qué?!

- ¿Eh…?- Lo sentí nervioso, así que alcé la vista hacia su sillón, no se le veía muy cómodo.

- Sí.- Afirmé de nuevo tecleando en el portátil y volviéndolo a mirar.

- Pues…- Dudó en la respuesta, y siendo John… Era predecible, por lo que, lo interrumpí.

- No me malinterpretes, es solo por saber si te quedarás o no.- Aclaré dejando claro que no era porque yo quisiera que se fuese, lo que me faltaba que pensase.


¿Y bien? ¿Qué tal os pareció? Ya sabéis dónde decírmelo [pista: Review]

Y espero que os haya gustado tanto como a mí escribirla, ya lo sabéis.

¡Un saludo y hasta pronto sherlockeds!