Nota: ¡Por fin! Primer capítulo haha antes que nada esta historia estará narrada en primera persona, todo por la perspectiva del protagonista, y un salto de escenario narrado por el psiquiatra de éste. Más aclaraciones al final.

Summary:

En estricta confidencia es un juego de dos personas. La psicopatía es un trastorno antisocial de la personalidad. El masoquismo es la excitación a través del propio dolor físico.

-Recuerda la regla Sasuke, solo si es consensuado puedes hacerlo, no hagas nada por lo cual deban encerrarte.

Pairing:

SasuSaku

Genero:

Romance / Escolar / BDSM / Abuso (temporal) /¿?

Advertencia:

Esta historia a pesar de ser un Dark fic se narrará desde la perspectiva del victimario, por lo tanto su perspectiva es distinta, puede ser poco agradable para las personas sensibles. Contendrá temas de clasificación M, entre ellas un poco de abuso y mucho lemon, pero al final esta es una historia de romance (uno muy enfermo) y sobre todo un SasuSaku así que si eres fan de esta pareja puedes darle una oportunidad.

Los temas principales tomados aquí son el sadomasoquismo y no, no como esa burla de 50 sombras, si no el verdadero sadomasoquismo, así que por favor pido discreción, después de todo solo es una historia de mi subconsciente y levemente personal xD

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"Pervertidos, degenerados. Vulgares.

De ésta y muchas otras más formas nos considerarían si se enteraran de nuestros placeres prohibidos.

Por lo tanto lo mantenemos entre nosotros.

En estricto confidencial"

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In Strict Confidence

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Capítulo 1: Forever and More.

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Las habitaciones traseras de los gimnasios nunca me agradaron, guardan mucha humedad además de que el olor a plástico gastado y sudor lo volvían desagradable, pero por mucho que no me gustase era el único lugar en donde podíamos hacerlo con segura privacidad.

- Sa-Sasuke…-kun…

¿Es que acaso siempre debía terminar de la misma manera? No sabría como explicarlo, pero no importaba cuantas veces lo intentara, siempre acababa igual.

- ¡Oh Dios! ¡Oh, estás tan duro Sasuke-kun!

O mejor dicho, NO acababa.

Sentía las gotas de sudor deslizarse por mi espalda, todo yo comenzaba a humedecerme por el esfuerzo y estaba seguro que mi camisa de instituto estaba empapada. Había perdido por completo la noción del tiempo; probablemente ya habían pasado más de 30 minutos… o quizá una hora. Mi cuerpo comenzaba a sentir el notorio cansancio, mis músculos ya estaban tensos y mi respirar era totalmente irregular, me mareaba un poco.

- ¡Ya no puedo más Sasuke-kun! ¡Ah! ¡Me… me vengo otra vez….!

Era la cuarta vez que escuchaba aquello, las ganas de querer amordazarla para que se callara fueron tan tentadoras pero las deseché al momento de recordar uno de aquellos tantos videos pornográficos que veía en internet, en esos en donde mientras lo hacen de "esa" manera, el chico las abofeteaba. Fuerte. Hasta que les llegaba a partir el labio inferior.

Quería abofetearla principalmente para que se callara, era tan escandalosa.

Mierda.

Seguía dándole pero no podía terminar, ya no podría seguir por más tiempo.

A menos que…

Había algo que quería intentar, que quería hacer.

Estábamos sobre uno de los colchones de ejercicio, ella completamente tendida en éste con su blusa abierta y falta por arriba de su cintura mientras yo estaba entre sus piernas, arremetiendo con toda mi fuerza. Siempre era así, no importaba la posición, no importaba la potencia.

Nunca podía terminar.

Jamás en mi vida había sentido a lo que llaman "orgasmo" y temí que esta ocasión se repetiría, si no hacia aquello que deseaba con ansias.

"Debes ser consiente de tus actos, piensa siempre en las consecuencias. Jamás vayas en contra de las normas Sasuke."

La maldita voz de Kakashi siempre se escuchaba dentro de mi cabeza en situaciones como ésta pero quería hacer caso omiso por un momento, estaba dispuesto a ignorarla en esta ocasión.

Quería hacerlo.

NO.

IBA A HACERLO

Llevé ambas manos a su delgado y delicado cuello, para rodearlo con estas mientras mis dedos comenzaban poco a poco a hacer presión en aquel punto especifico, en el que sabía que podía cortar su respirar.

- No, espera Sasuke-kun… así no, no me gusta… no lo hagas…

Me congelé en ese instante. Esas condenadas palabras otra vez.

"No hagas nada en contra, Sasuke"

"Detente Sasuke-kun"

"Oh cielo, así no me gusta, no lo hagas"

"No, no quiero así cariño…"

"Para Sasuke-kun"

Mordí mi labio inferior tan fuerte que sentí rápidamente la sangre caer por mi barbilla. Otra vez estaba pasando, las mismas palabras.

Una y otra vez.

Salí de ella, me levanté para darme la vuelta y tomar un ligero respiro mientras sentía mis músculos relajarse por un breve instante. Me dirigí a mi mochila escolar que había dejado a un lado para sacar un paño limpio y quitarme todos los fluidos de Yamanaka y los excesos de sudor de mi cuerpo. Mi miembro seguía completamente duró y me estaba lastimando pero de nada servía continuar con aquello si no iba a poder obtener lo que quería.

Todas las mujeres son iguales. Ninguna de ellas puede hacerme terminar.

Ninguna.

- Sa-Sasuke… ¿Qué ocurre? ¿Por qué te detuviste?

Noté como intentaba reincorporarse, estaba casi desnuda con las piernas completamente abiertas y totalmente sonrojada al igual que sudada. Se sentó con las únicas fuerzas que pude notar que tenia y me miró con los ojos luminosos, aún se veía muy ansiosa.

- ¿Qué pasa? ¿A dónde vas?

Solo la miré un momento y gruñí internamente soportando todas las ganas de tomarla del rostro y azotarla contra el suelo hasta abrirle el cráneo. El sentimiento de quererlas asesinar mientras lo hacíamos, de quererlas estrangular o golpear hasta matarlas eran tan irresistibles. Aquellos pensamientos se repetían cada vez con más frecuencia.

A la par que la voz de Kakashi.

Me levanté sin más con mi mochila en brazo, me acomodé la ropa adecuadamente y salí de la habitación azotando la puerta y pisando fuertemente.

¡Malditas zorras!

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Dirigí mi mirada al reloj sobre mi escritorio, faltaban solo tres minutos para ser las 5 pm. Acomodé los documentos que tenía regados frente a mí para prepararme, tenía que estar listo para mi paciente de las 5 pm.

De pronto el teléfono comenzó a sonar, aquel ruido característico de que era mi ayudante la que llamaba. Apreté el botón de respuesta en alta voz.

- Kakashi-sempai, Uchiha Sasuke ha llegado a su cita mensual.

- Esta bien Shizune, hazlo pasar. Gracias.

Solo unos segundos después entró, con aquel porte tan característico de él. Solo nos vemos una vez al mes, una cita de 50 minutos. Era hora de empezar.

- Hola Sasuke, es bueno verte. – le dije una vez terminé de acomodar los documentos, él simplemente se dirigió directamente al sofá frente al escritorio, dejó su mochila a un lado y se recostó.

Pasaron un minuto, cinco minutos, diez minutos… Sasuke era un caso especial; entre todos los que tengo podría considerarlo: único.

Suspiré por un momento y comencé a leer unos reportes que tenía pendientes, de nada servía hablar primero porque Sasuke se negaría a cooperar, si él no empezaba la conversación entonces nunca hablaría. Al principio fue muy complicado tratar con él, pero con forme pasó el tiempo me las pude ingeniar para hablar un poco. Jugando "En estricto confidencial"

- Kakashi… - me sacó de mis pensamientos - ¿Ya has tenido relaciones sexuales, cierto?

Levanté una ceja ante su pregunta y de la manera en la que la hizo. Hablar de la sexualidad siempre es indispensable sin importar que paciente fuera, pero Sasuke era la excepción, él se había mantenido desinteresado en aquellos temas y en lo personal nunca lo vi como alguien que pensara siquiera en su propia sexualidad.

- Así es Sasuke, aunque actualmente no llevo una vida sexual activa. – le contesté honestamente. Antes para hablar debíamos jugar; él preguntaba y yo respondía, y viceversa, pero actualmente las preguntas y respuestas estaban de más, él me conocía a la perfección y a cambio yo lo podía ir conociendo a él.

- ¿Lo disfrutó? – su mirada estaba perdida en alguna parte del techo, yo lo miraba fijamente mientras él hablaba de manera neutra. No podía sentir siquiera interés en sus palabras, ni tampoco curiosidad.

- Honestamente, fue divertido pero muy rápido. Al no haberlo planeado con anticipación no supe cómo actuar y no fue una sesión… productiva. Yo tenía apenas 18 años después de todo.

Nuevamente silencio, ¿Por qué razón quería saber aquello? ¿Cuál era su objetivo esta vez?

Comencé a recordar cómo es que conocí a Sasuke. Hace más de diez años que lo vi la primera vez y su peculiar caso. Los Uchiha son una familia muy reconocida, no solo por sus altas influencias si no por sus características participaciones con diferentes empresas y eventos de alta sociedad. De ésta familia sobresalieron dos hijos. Itachi, el mayor y Sasuke, el menor por cinco años.

Al principio todo parecía en orden hasta que su madre, Mikoto comenzó a sentir que algo no andaba bien con el menor. Sasuke desde muy pequeño se demostraba retraído, no hablaba con nadie, no tenía amigos en la escuela pero no por eso dejaba de ser el mejor en su clase, siempre fue el de mayores notas e intelecto sobresaliente pese a su edad.

Se pensó que era solo una etapa de su vida; no fue hasta que su madre y uno de los profesores de la primaria a la que asistía descubrieron la verdad. Durante esa época varios de los niños mostraban un comportamiento distinto, algunos se mostraban asustados y otros retraídos, y en más de una ocasión ocurrieron peleas entre clases. Un par de alumnos se golpeaban sin razón y otros se jugaban bromas que ocasionaron graves accidentes.

Todos los niños presentaron problemas entre ellos cómo sí se tratase de una enfermedad que se propagaba, a excepción de Sasuke. Él siempre se mantenía alejado de todo lo que ocurría, siendo un simple observador hasta que uno de los profesores al revisar los salones en la hora de salida observó como Sasuke hablaba con otros dos niños de su edad.

- Pero… pero eso no está bien, no es bueno.

- Te molesta ¿no? entonces golpéalo hasta que te deje en paz.

- No es bueno tratar así a las personas.

- Golpéalo… hazlo.

- Pero…

- Hazlo llorar, que llore y no pares hasta que deje de moverse…

Aquellas fueron las palabras que escuchó el profesor en ese momento, Sasuke se encargaba de controlar a sus compañeros de clase para que se golpearan entre ellos y generaran disputas que terminaban en heridas graves.

- ¿Por qué haces eso Sasuke?

- Porque quiero.

- No es correcto que les digas cosas como esas a tus compañeros, eso hace que se lastimen unos a otros ¿acaso no vez el daño que se provocan entre sí?

- … ¿Y?

- ¿Qué harías si un chico comenzara a molestarte?

- … lo golpearía hasta que dejara de moverse.

Por un tiempo se pensó que Sasuke sufría de maltrato en su hogar y aquello podría explicar su comportamiento controlador y psicótico, entonces acudieron diversos trabajadores sociales a su hogar para hacer visitas y platicar con sus padres pero todo parecía estar en orden. Su padre era estricto pero se podía apreciar el cariño que le tenía a su familia, su madre era lo contrario ya que era tierna, amorosa y lo demostraba en todo los sentidos. Su hermano mayor era serio y reservado pero un chico normal.

Se pensó poner fin a la investigación hasta que un día, al recibir la visita de la trabajadora social Sasuke no asistió. Ellos vivían en una casa rodeada de árboles, un tanto alejada de las demás casas; comenzaron a buscarlo hasta que su madre lo encontró cerca de un riachuelo.

Fue entonces cuando entró en pánico.

Sasuke todos los días libres salía a "jugar" cerca de aquel riachuelo, pero siempre iba solo y cuando volvía se le podía notar más frio y lúgubre. Casi siniestro para su edad.

- Sa…Sasuke-kun…. ¿Qué estás haciendo?

- Aprendo cómo es por dentro, madre.

- Pero… pero eso es…

- Lo encontré en la calle… al parecer un auto lo atropelló pero no lo aplastó por completo… aún estaba vivo así que lo abrí para saber cómo era por dentro, aun respiraba… parece ser que vivos y muertos son similares, lo que difiere es la sangre. Cuando están vivos su sangre es fresca.

La afición del pequeño era coleccionar animales muertos y diseccionarlos para conocer su interior, hasta que se aburrió de ello y comenzó a cazar animales y los mantenía con vida hasta que estos se desangraban o simplemente morían del dolor. Acostumbraba a desmembrarlos, abrirlos y sacar sus órganos. En otras ocasiones por mera curiosidad e interés los quemaba o inventaba nuevas maneras de matarlos. Perros, gatos, ratas, pájaros o cualquier otra cosa viva que podía encontrar.

Su familia se percató de que algo no estaba bien con el pequeño, tenía todos los síntomas de un psicópata en proceso, y si no trataban al pequeño éste terminaría convirtiéndose en uno. Fue cuando lo internaron en el hospital a la edad de seis años. Duró poco más de doce años internado.

- Yo tenía quince años… cuando lo hice por primera vez… - su voz me sacó de mis pensamientos, ¿había escuchado bien? – Y no recuerdo que fuera divertido.

- Pero en esa época estabas en el hospital Sasuke ¿Cómo es posible que lo hayas hecho? ¿Con quién? – me sorprendido aquella confesión.

- Fue con una enfermera, siempre se me insinuaba y un día dije ¿Por qué no? y sucedió.

- Necesito que me des el nombre o los datos de esa enfermera Sasuke, eso es totalmente inmoral y en contra de las reglas ¿no te lo había dicho?

- En esa época realmente no conocía las reglas del todo Kakashi, apenas iniciábamos estas sesiones, además… - giró su vista para verme fijamente – Fue realmente una pérdida de tiempo. Como todas las veces que lo hago.

- ¿A qué quieres llegar Sasuke? ¿Qué es lo que te intriga?

- ¿Es normal que no pueda correrme cada vez que lo hago? ¿Ni siquiera cuando me masturbo?

Me tensé un momento, temía que esto fuera a pasar tarde o temprano. La anorgasmia era uno de los principales síntomas del trastorno antisocial de personalidad. A la larga, lo terminarían convirtiendo en una persona peligrosa.

- No Sasuke, no es normal. A eso se le conoce como anorgasmia.

- ¿Anorgasmia? – me miró con clara duda en sus ojos, de todas nuestras sesiones juntos ésta era la primera vez que lo veía interesado.

- Así es Sasuke, es la ausencia del orgasmo tras una fase de excitación normal. Es común en las mujeres pero también puede ocurrir en los hombres.

Silencio. Su vista volvió al techo, estaba claro que pensaba en lo que le había dicho. Saber que Sasuke sufría de anorgasmia todo este tiempo me resultó más que revelador, aquello explicaba varias fases de su comportamiento y las consecuencias que podría tener en un futuro. Sin duda era algo que debíamos tratar con urgencia.

- Dices que por más que tienes relaciones no puedes terminar, supongo eso incluye las maneras en que lo haces y parejas. Pero antes que nada Sasuke quiero saber ¿has llevado todo esto con responsabilidad?

- Por supuesto, es más, nunca lo he hecho sin condón, así que todo está en orden. Soy responsable de mis actos y debo responder a mis consecuencias.

- Perfecto, me alegra oírlo. Bueno, a lo que iba Sasuke es, ¿no hay algo en específico que te despierte el lívido?

Esperé su respuesta, pasó un minuto, cinco… diez.

Suspiré. Miré el reloj a lado de mi escritorio, solo quedaban 15 minutos de sesión, si Sasuke no se disponía a hablar entonces no tendríamos ningún avance y tendría que esperar otro mes lo cual no era nada bueno.

Este es un tema delicado que debíamos tratar con seriedad.

- Sasuke-

- Hay algo… hay algo que quiero intentar…

Y por primera vez, desde que lo conozco, desde que lo vi cuando tenía once años, pude ver un curioso brillo en sus ojos. Sus oscuros y opacos orbes estaban iluminados mientras una sonrisa nada tranquilizante adornaba su rostro.

Algo no estaba bien.

- ¿Has visto pornografía Kakashi?

Entrecerré mis ojos, tenía una muy mala espina de lo que estaba a punto de escuchar, aunque no podía dudar el qué podría ser aquello que me intrigaba. Solo suspiré nuevamente y respondí con un ligero movimiento de cabeza, afirmando su pregunta.

- ¿De qué te gusta ver?

- Realmente no tengo ningún gusto en particular, supongo sería lo genérico en realidad.

- Hay muchos tipos de géneros al momento de buscar videos pornográficos, una ocasión por mera curiosidad me puse a buscar. Amateurs, orgias, dúos, lésbicos… vi de todos y cada uno de ellos.

- Déjame adivinar, no encontraste nada que te intereso ¿cierto?

- No,… al menos no al principio. Seguí buscando hasta que encontré un género, un tanto diferente de los demás… me… intrigo.

- ¿Cuál era Sasuke? – le pregunté mientras me rogaba internamente que no fuera aquel género que creía podía ser.

- ¿Sabes lo que es el BDSM?

Cerré los ojos para bajar la mirada, no era muy difícil pensar que aquello no fuera posible.

- Si Sasuke, lo sé.

Hubo silencio, miré el reloj, solo nos quedaban 5 minutos y no me sentía con ánimos de dejar la sesión en este nivel. Sufrir de anorgasmia y tener gusto por el sexo sadomasoquista no era una combinación nada sana, si algo llegase a pasar podría Sasuke convertirse no solo en un violador sino también en un posible asesino. Debíamos hacer algo al respecto.

- Cuando… estoy con alguna chica, por más que lo intento no puedo terminar, así que recuerdo los videos que he visto y me surgen unas ansias tan más grandes de quererlo intentar de la misma forma. Desafortunadamente siempre que quiero hacerlo, todas y cada una de aquellas chicas me terminan diciendo que no. Apenas rodeo sus frágiles cuellos con mis manos y se asustan, puedo ver el miedo en sus ojos. El temor que les ocasiona mi mirar es… indescriptible.

- Dime que no has hecho nada indebido Sasuke.

Suspiró para llevar una mano a su rostro y cubrir sus ojos con ésta. Me alarmé.

- No… no he hecho nada Kakashi, desafortunadamente tu voz es la que siempre escucho en esos momentos y es lo más desagradable que puede pasar.

- Lamento arruinar tus fantasías Sasuke, pero recuerda que siempre que te encuentres en una situación intima debe ser consensuado.

- ¡Siempre es consensuado! Son ellas las que se ofrecen a mí, yo jamás le he pedido a una chica que este conmigo, o que haga algo ¡Nunca! Ellas siempre vienen a mí con sus bragas húmedas y me arrastran a lugares privados, pero cuando soy yo el que quiere intentarlo… - se levantó con clara molestia para comenzar a caminar por el consultorio, podía notarlo irritado – Es como si ellas no quisieran brindarme un poco de su placer, como si ellas quisieran tomar todo de mí y no puedo recibir nada a cambio ¡Nada! ¿Acaso no hay ninguna chica en este mundo que quiera intentarlo como yo quiero? ¿Es solo en los videos y en el mundo de la pornografía que es posible?

Se detuvo en la pared frente a la ventana para recargarse mientras intentaba nivelar su respirar.

Por mucho tiempo Sasuke siempre sufrió de la carencia de cualquier emoción, ni ira ni alegría. Me tomó bastante trabajo que comenzara a trabajar con ello, y hasta hace unos pocos años logró expresar algo más que sus monótonos sílabos, la única desventaja de ello es que no era capaz de controlarlos, podía estar sereno en un segundo y al otro podría romperle la nariz a un hombre en un ligero ataque de ira. Sasuke era realmente peligroso, en más de una ocasión estuve a punto de sufrir alguna herida por parte de él, pero me las he arreglado para salir vivo de esto.

Me atrevería a decir que él no era un mal chico, era solo un chico que no diferenciaba entre lo que estaba bien y lo que no debía hacerse. No era lo mismo lo que una persona desea a lo que una persona no debe hacer.

- Seré directo contigo Sasuke – tenía que ser sincero con él, la única manera de poder ofrecerle una salida a sus problemas emocionales seria brindándole un posible apoyo, aunque aquello también pueda llevarlo a su propia ruina – Hay personas, que aunque no lo parezca también tienen esos gustos, no debes de dudar que no exista alguna mujer que le gustaría intentar aquellas cosas que tu anhelas.

Se quedó pensativo mientras me miraba, su expresión se relajó y bajó la cabeza mientras analizaba mis palabras.

- ¿Cómo voy a saberlo? ¿Debo preguntarle a cada mujer que conozca si quiere tener sexo sadomasoquista conmigo?

No pude evitar soltar una carcajada que solo provocó molestia por parte de él, me disculpé por ello aun sin dejar de sonreír. Lo sé, yo también tengo mis propios demonios pero escuchar a Sasuke era en ocasiones divertido.

- No es necesario, tú te darás cuenta. Conocer a una persona que es masoquista no es muy complicado realmente, aunque existe un serio problema con ello. – me miró profundamente, lo cual ocasiono un escalofrió en mi columna vertebral, espero que las palabras que diga a continuación no signifiquen peligro para alguna chica – Que si la llegas a encontrar… ella te puede permitir hacerle lo que quieras, sin siquiera decir algo al respecto.

El masoquismo no era una enfermedad, pero podría atreverme a decir que es un estado de ánimo que al pasar el tiempo se termina haciendo una parafilia, es una estimulación muy propia. No todas las personas les gusta sentir dolor, y a muy pocas les ocasiona placer, desafortunadamente las personas al buscar el placer máximo se obligan a ocasionarse el dolor más insoportable que podrían imaginar. Era un tema sumamente delicado pero no por eso menos interesante.

Sasuke estaba a punto de decirme algo pero lo interrumpió el sonido de la alarma, la sesión había terminado. Simplemente lo miré suspirar para acercarse al sillón, tomar su mochila y ponerla sobre su hombro para dirigirse a la puerta.

- Dame un segundo Sasuke – lo detuve antes de salir por la puerta.

- La sesión terminó Kakashi – me miró de reojo.

- Estos segundos van por mi cuenta… - me recargué sobre mi silla para tomar un poco de aire, pensaba seriamente mis palabras, tendría que esperar un mes para saber el progreso que tendría Sasuke al escuchar lo que iba a decirle – Es posible que tu caso sea del tipo de anorgasmia situacional, eso significa que solo puedes terminar bajo circunstancias específicas, pero necesito que prestes mucha atención Sasuke; una chica masoquista te puede permitir hacer lo que quieras más no significa que debas hacerlo, así que debo de imponerte una nueva regla: todo absolutamente todo debe ser consensuado, debes recordar la regla principal que te impusiste a llevar estas sesiones.

- No debo hacer nada que haga que me encierren de nuevo.

- Así es Sasuke, no hagas nada indebido, o las consecuencias podrían ser severas.

- Debo ser responsable de mis actos y responder por ellos.

Entonces simplemente se dio la vuelta y salió del consultorio. Dejé escapar el aire que tenía encerrado en mis pulmones para relajarme. Confiaba en Sasuke, sabía que él no haría nada de lo cual podría arrepentirse, pero el pensar que Sasuke era una potencial máquina de locura desenfrenada y que por ahí se encontraba una chica capaz de complacerlo aun sin su consentimiento me causaba remordimiento.

Solo pedía que ninguna chica sufriera por mi culpa, ya que soy yo el único que sabe de lo que es capaz Sasuke, quizá dentro de un mes observe su progreso y dependiendo de ello sabré que decisión tomar. O era un chico al que solo se le debe mostrar el camino correcto, o se había convertido en el psicópata que sus familiares siempre temieron que haría.

Una leve carcajada escapó de mis labios al pensar aquello, el decir "chico" quedaba muy corto, pero lo conocía desde que era un niño para verlo ahora como un hombre.

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Mi vista no se alejaba de la ventana, la clase de matemáticas no era aburrida pero no estábamos viendo nada que yo no hubiera visto antes, aquella era una gran desventaja de re-cursar los grados. Pese a mi edad y mis conocimientos me he visto obligado a volver a la preparatoria.

En un lugar donde las hormonas femeninas están en su máximo nivel.

Afortunadamente era casi final de semestre, solo debía cursar uno más después de éste para ir a la universidad e intentar recuperar todo el tiempo perdido.

La clase terminó y el profesor salió del aula lo que provocó que todos los mocosos a mí alrededor se levantaran de sus lugares para comenzar a parlotear y hacer escándalo. Realmente fastidiosos.

Saqué de mi bolso del uniforme escolar (que estoy obligado a usar) mis audífonos, los conecté al celular para comenzar a escuchar la música justo donde me había quedado.

"Si el ambiente a tu alrededor comienza a asfixiarte Sasuke, puedes escuchar música. Las personas tienden a sentirse -en otros lugares- cuando escuchan la música. Te aleja de la realidad momentáneamente"

- Si tus heridas no quieren sanar, entonces yo me encargaré de lamer tus lágrimas…

Comencé a tararear suavemente la canción, he escuchado muchos tipos de música, tantos géneros y tantos artistas pero solo uno, uno de entre todos me ha podido hacer lo que dijo Kakashi, alejarme de esta asquerosa realidad.

Al menos lo hizo hasta que mi vista se perdió en algo que brillaba en el suelo. Yo me encontraba aún sentado en mi lugar dentro del aula escolar y éste quedaba justo al lado de la ventana permitiéndome ver el campus completamente, estaba en el tercer piso.

Entonces al fijar mi vista en el jardín de abajo, entre el verde del pasto y los arbustos pude notar algo brillante, la luz del sol estaba iluminando un objeto que brillaba y extrañamente aquello me resultaba interesante, algo ahí me estaba llamando.

Algo me llamaba.

Pero entonces mis pensamientos se interrumpieron cuando sentí la presencia y caricias de alguien a mi lado, justo en mi brazo. Me tensé por completo ahogándome las ganas de querer golpear a la persona que se atrevía a hacer aquello.

Su cabello pelirrojo no pasó desapercibido.

Era esa estúpida de Tayuya. La canción terminó para permitirme escucharla.

- Oye… Sasuke-kun… te he visto muy estresado últimamente… - acercó una silla para sentarse a mi lado y rodear con sus brazos mi brazo derecho para posicionarlo entre sus senos generando presión - ¿Sabes? Lo que pasó la otra vez en intendencia quedó inconcluso ¿recuerdas? Te fuiste y me dejaste muy sola… hoy se cancelaron unos planes que tenia y pues… mis padres no estarán en casa… ¿te gustaría…?

Mentalmente la estaba apuñalando con cada palabra que decía, era cierto que me involucré con Tayuya como con la mayoría de las chicas que cumplían la mayoría de edad en el instituto, pero ésta al igual que todas fueron una relación en la que terminé completamente insatisfecho.

O mejor dicho NO terminé.

En ese mismo instante la noté palidecer, mi mirada había surtido efecto. El tenerla tan cerca en un vano intento de seducción me estaba encolerizando, por lo que no podía dejar de verla fijamente, con el seño fruncido y los labios en una mueca.

- Aléjate… Tayuya… - le dije casi en un susurro que le causó escalofríos.

- Yo… lo-lo siento Sasuke-kun… - se levantó para alejarse dejándome observar como todo su cuerpo temblaba. Lo admitía, eran tan fácil seducirlas, tan fácil abrirles las piernas y cogerlas duro… y alejarlas como si soltara un aire venenoso a su alrededor. Siempre era lo mismo, con una mirada les hacía mojar sus bragas, y con otra les provocaba orinarse de miedo.

Era… tan fácil.

Todo era tan fácil.

Excepto correrme.

Poco después entró el profesor de la siguiente clase, me quité mis audífonos y presté atención hasta que me percaté de que el tema ya lo había visto con anterioridad. Otra maldita clase aburrida.

Volteé mi mirada completamente desinteresada de la clase para observar nuevamente el jardín. Aquel objeto seguía brillando entre los arbustos.

Llamándome.

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Guardé todos mis útiles escolares para tomar la mochila y colgarla sobre mi hombro, esperé a que saliera toda la multitud de adolecentes desesperados del aula para después seguir yo. No comprendía de dónde demonios sacaban tanta energía esa bola de mocosos. Se la pasan gritando, corriendo, jugando y diciendo puras estupideces sin guardar un momento de silencio. Comenzaban a fastidiarme y mucho.

Los pasillos ya estaban vacíos, al menos había más tranquilidad en el ambiente. Fijé mi vista al reloj de mi celular, decía 7:35. Se suponía que debía ir al salón de las clases extracurriculares por unos libros pero no estaba animado para ponerme a leer. Había elegido la clase de literatura filosófica, ya que al ser una clase sumamente aburrida nadie entraba al club, por lo tanto era la asignatura perfecta para mí. Estaría en total soledad y paz absoluta.

Pero esta ocasión no, pasé de largo la clase y me dirigí a la salida, al menos hasta que escuché a alguien hablándome.

- Hola Sasuke-kun… - esa melosa voz era inconfundible, no era nada más ni nada menos que la profesora de historia del arte, Uzumaki Karin. En varias ocasiones me he preguntado qué cosas pasan por la cabeza de esa profesora, se supone que en base a las reglas morales es totalmente incorrecto que un profesor mantenga una relación sexual con un estudiante. Moralmente incorrecto, aunque en esta ocasión la edad no importaba, después de todo ella era demasiado joven.

O yo demasiado mayor. Al menos mentalmente.

- ¿Qué quiere, Karin-sensei? – le pregunté sin más, mirándola recargarse en el marco de la puerta en la oficina de profesores.

- Oh, vamos Sasuke-kun… deja las formalidades, ya no es hora laboral y no es necesario que me llames así. – se quitó sus características gafas para morder un poco el armazón de éstas y mirarme de aquella manera seductora tan peculiar.

Lo admito, de todas las mujeres con la que me he acostado la que más da el ancho es Karin, pero siempre he pensado que la razón de ello es porque es una mujer mayor con un trabajo verdaderamente aburrido y frustrante, además de que es la única que me permite de vez en cuando azotarla, pero de igual manera no es suficiente.

- Aun estamos dentro de la preparatoria, sensei – fruncí el seño, odiaba cuando las personas rompían las reglas y yo me comía la carne de mis labios para mantenerlas – Será cuando nos encontremos en el bar de siempre,… o después.

- En verdad que te ves muy estresado Sasuke-kun, quizá necesitas un pequeño descanso o al menos clases extras ¿Qué te parece? Podríamos ir al patio trasero a tener una buena sesión de lectura…

¿Patio trasero? Ahora que lo recuerdo, el objeto que brillaba en la clase de matemáticas. Lo había olvidado.

Seguí mi camino ignorando por completo la voz de la profesora para bajar por las escaleras y salir del aula en dirección al patio trasero. Llegué y comencé a buscar con la mirada, aquel objeto estaba dentro los arbustos cercanos al árbol de cerezos.

Me incliné un poco para mover las ramas y efectivamente encontré un objeto fuera de lugar. Lo tomé con un poco de curiosidad y observé que era un celular.

Hice una mueca, tanto para un estúpido celular que olvidó algún mocoso despistado.

Estaba tentado a regresarlo a su antiguo sitio, pero al apretar el único botón que este poseía se iluminó la pantalla para mostrar el característico bloqueo de pantalla, pero este consistía en el patrón de movimiento. Intenté desbloquearlo con tres movimientos pero fueron en vano.

Sonreí levemente de lado y lo metí en mi bolsillo, me gustaban los rompecabezas, era lo único que encontraba realmente interesante en esta vida. Pasaría una buena noche intentando resolver aquel patrón, un acertijo bastante complicado no estaba tan mal después de todo.

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Cerré la puerta de mi habitación y luego de despojarme de aquel fastidioso uniforme me recosté en la cama para relajarme un poco, ahora solo estaba con mis bóxers y en total oscuridad. Por fin, silencio.

Unos minutos después me levanté para sentarme frente a mi escritorio y prender la computadora, debía revisar un reporte para la clase de Química antes de dormir. No tardé más de 20 minutos y me recargué en la silla del escritorio mientras ponía un poco de música.

- Cuando la desesperación no deje de torturarte, me encargare de que mi espirito te haga caer…- me puse a tararear la letra de aquella canción, me relajaba.

Entonces recordé el celular. Lo busqué en la bolsa del pantalón y al tomarlo me recosté nuevamente en la cama, con un brazo detrás de la cabeza y con la otra mano sosteniéndolo frente a mí. Comencé a analizarlo.

Sin duda alguna pertenecía a una chica, el color rosa pálido y el sinfín de llaveros que éste poseía lo hacía obvio. Apreté nuevamente el botón y presté atención a la imagen de la pantalla bloqueada.

Era un dibujo de un gato negro, con collar azul y sus ojos bizcos. Hice una mueca nuevamente, la última vez que tuve a un gato en mis manos fue aquella ocasión en la que mi madre me encontró destripando aquel animal. Sonreí nuevamente, al final nunca supieron que ese era el gato de la vecina frente a nosotros.

Intenté unos cuantos patrones pero ninguno de ellos funcionó, así que comencé a pensar. El celular parecía de una chica un tanto infantil y dado el lugar en dónde lo encontré y la hora probablemente pertenecía a una estudiante de primer ingreso, solo ellos tienen clases en la mañana.

Una niña, pequeña inmadura e infantil, quizá un tanto tonta y soñadora. Probé dos patrones más y listo. Desbloqueado.

Los acertijos son tan divertidos.

Al no encontrar nada más útil que hacer me puse a ver todos sus archivos. Había diversas carpetas, entre ellas estaban archivos de música y videos, no vi nada que pudiera ser interesante. Pasé a la carpeta de imágenes, y aunque no había muchas pude observar que en todas estaba ese estúpido gato negro. Hice una mueca, que chica tan más aburrida.

Observé que solo quedaba una carpeta que decía "Fotos", entré para observar que literalmente eran las fotografías tomadas con el celular, había fotografías de páginas de cuadernos, de exámenes, del aula escolar entre otras cosas, encontré una en donde había dos chicas, al parecer una de ellas sostenía el celular mientras tomaba la fotografía de ambas. Era una chica de cabello azul oscuro con sus ojos grisáceos mientras la otra, la que sostenía el celular, era una chica con una enorme sonrisa, deslumbrantes ojos verdes y el cabello rosa. Espera un momento ¿rosa?

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Era la clase de biología, estaba escuchando música como de costumbre en lo que empezaba la clase, fue cuando sentí alguien tocar ligeramente mi brazo, giré la vista para ver a mi compañera de asiento. Ésta me miraba de una forma realmente curiosa, sus enormes ojos verdes provocaron que levantara una ceja por la duda.

- Disculpa ¿te puedo preguntar algo?

No le respondí, solo me quedé observándola, era demasiado pequeña comparándola conmigo, podría incluso pesar la mitad de mi peso.

- Tengo entendido que las reglas dicen que los chicos deben tener su cabello debidamente corto, ¿no tienes problemas al tenerlo tan largo? – estiró su mano para acariciar suavemente los mechones que cubrían mi ojo izquierdo. No me gustaba que las personas me tocaran ni que invadieran mi espacio personal, pero por alguna razón aquella pequeña niña no me importaba en lo más mínimo, después de todo era solo eso, una niña.

La ignoré nuevamente cuando comenzó la siguiente canción, desvié mi vista hacia la pizarra en medio del aula. Ella no volvió a decir nada, solo se quedó ahí sentada, callada como cada una de las clases.

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La conocía, el semestre pasado tomé una clase con los niños de primer ingreso, era la de biología y ella era mi compañera de asiento, realmente no la conocí del todo pero esa niña me agradó porque salvo por esa ocasión en ninguna otra (en los seis meses) me molestó, solo unas cuantas veces me hablaba pero fueron por cosas insignificantes, como pedirme prestado el borrador, que le pasara alguna hoja de ejercicios o simplemente saludaba educadamente.

Aquella niña era ciertamente un poco popular en el aula, ya que era la única que respondía todas las preguntas y que a la par conmigo sacaba las mejores notas, simplemente con eso se convirtió en el blanco de las burlas del grupo, y eso lo supe porque al sentarme a su lado era consiente de todas las cosas que le decían, pero como dije al principio, no la conocí del todo y mucho menos le presté atención.

De hecho ni su nombre podía recordar en éste momento.

Seguí observando las fotografías y al no encontrar nada más interesante que hacer estuve a punto de dejarlo a un lado, hasta que encontré una carpeta, esta no tenia nombre pero si un curioso icono de un candado.

Lo seleccioné y me pidió una contraseña de cuatro dígitos. Levanté una ceja realmente confundido ¿Por qué puso una carpeta con contraseña? Seleccioné los detalles de ésta y decía que contenía 19 archivos, probablemente imágenes.

¿Por qué una niña le pondría seguridad a una carpeta de fotografías?

Sentí algo encenderse dentro de mí, era una extraña sensación. Sonreí, estaba dispuesto a resolver éste nuevo acertijo que me prometía ser más complicado que el anterior.

Al tratarse de una seguridad que pedía contraseña tenía menos opciones a las que acudir, así que después de bastante tiempo de intentar combinaciones al azar busqué en internet el modelo del celular para saber cómo abrir aquella carpeta.

No fue hasta que encontré una página de ayuda en la cual explicaban que hacer en dado caso de olvido de contraseña, tardé solo un par de minutos más para encontrar la clave correcta y así abrir satisfactoriamente aquella carpeta.

Sonreí con autosuficiencia y me dirigí nuevamente a la cama para recostarme, era realmente relajante el resolver acertijos. Tomé el celular para ver los archivos que contenía, solo esperaba no fueran más imágenes de ese estúpido gato o lanzaría el celular por la ventana, no quería ver que mis esfuerzos había sido para una tontería.

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¿Quién lo hubiera dicho? Mis esfuerzos habían sido más que fructíferos, mi garganta aun estaba seca por lo que mis ojos percibían, no podía creerlo.

Mi cuerpo se había congelado mientras mi corazón comenzaba a aumentar su ritmo, poco a poco sentí la sangre correr a toda velocidad por mi cuerpo, yo estaba sentado sobre mi cama recargando mi espalda en la pared, mientras sostenía el celular con todas mis fuerzas temiendo en cualquier momento el romperlo.

Mi respirar estaba aumentado notablemente mientras no podía dejar de observar aquellas fotografías, aquellas reveladoras fotografías.

La primera me había impactado, la segunda me había confundido, la tercera me había excitado y ahora estaba observado la cuarta mientras mi mano se encontraba sujetando mi miembro el cual no había tardado en ponerse erecto ¿Qué eran estas sensaciones? ¿Qué eran aquellas fotografías?

En las fotografías no podía observar claramente quien era la chica que posaba en ellas, ya que éstas se enfocaban solo en partes específicas de su cuerpo. No me impresionaba el que estuviera desnudo, ni que era probablemente aquella niña de cabello rosa que fue mi compañera de clase el semestre pasado, lo impresionante era ver cómo es que ella misma se abría diferentes partes de la piel en cada una de estas fotografías.

En una de las fotografías mostraba cómo se había provocado diversos cortes entre sus muslos, y sabia que había sido ella porque se veían recientemente abiertas mientras había una pequeña navaja a un lado, la cual estaba manchada en sangre.

La fotografía siguiente, la numero seis era ahora una de sus muñecas, la de la mano izquierda, ella misma se había incrustado agujas de manera vertical, atravesaban su piel de la muñeca mientras la sangre fluía como un cristalino riachuelo humedeciendo la tierra a su paso. Las gotas habían dibujado un dulce camino por la carne de su brazo de manera perfecta.

Mi mano comenzaba a aumentar sus movimientos mientras avanzaba con cada una de las fotografías, yo detestaba masturbarme porque nunca encontraba la gratificación que buscaba pero esta ocasión lo hacía de manera inconsciente, ¿Cómo pudieron provocarme esto aquellas fotografías? Aumenté un poco más el ritmo con la fotografía que siguió, en ésta podía observar claramente quien era la autora de aquel mórbido placer, era aquella chica de cabello rosa y ojos verdes.

Sus iluminados y brillantes ojos ahora se encontraban nublados por una ligera capa de deseo, podía observar el brillo de la necesidad en ellos, ella deseaba que alguien pudiera satisfacerla en aquel momento. Estaba seguro que ella deseaba que fuera alguien más el que abriera la piel de su cuello con aquel cuchillo, ella debía conocer a la perfección su anatomía porque podía ver que se cortaba en zonas donde no podría sufrir desangramiento, donde sabía que no era letal.

Ella solo quería sentir placer sin causarse alguna herida grave. O mierda… como quería ser aquel hombre que ella deseaba que le brindara todo ese prohibido placer.

Entonces me crucé con algo, no era una imagen, era un video

¡Un video!

Tragué saliva ante lo que estarían por ver mis ojos. El video duraba solo unos quince segundos. Ella se enfocaba, estaba claro que no había nadie más a su lado, observó la cámara por un par de segundos sin quitar aquella coqueta y radiante sonrisa, sus ojos brillaban de ansiedad mientras se nublaban a la par del deseo, entonces mostró el cuchillo, aquel con el que se estaba brindando placer en las imágenes pasadas. Lentamente sacó su pequeña y delicada lengua para lamer la parte no afilada de éste.

¡Maldita sea, nunca había visto algo tan mas tentador en mi vida! Anteriormente ya había visto varios videos de chicas realizando felaciones a otros hombres, y en lo personal nunca me agrado la idea de que una chica lo hiciera conmigo, era un poco repugnante que una mujer me chupara con su asquerosa boca y por la misma razón jamás había besado a una antes, pero esta ocasión… esta ocasión podía ver como lo hacia ella… ¡Y la deseaba como un pervertido necesitado!

Su pequeña lengua estaba lamiendo el filoso metal, de arriba abajo mientras observaba como una pequeña gota de saliva caía de un costado, era tan tentadora. Comencé a mover mi mano a la par de los movimientos de ella, cerré solo un momento mis ojos para imaginar que en vez de aquella arma punzo cortante era mi virilidad la que saboreaba.

¿Por qué carajos estoy imaginando esto?

Entonces, sin que lo viera venir observé como volteó ligeramente el cuchillo para lamerlo de abajo hacia arriba justo por la parte filosa, ¡Oh joder! ¡Se comenzó a cortar la lengua lentamente! La sangre no tardó en fluir para manchar aquel objeto, lo dejó a un lado sin despegar un momento su mirada de la cámara para lamer sus labios y pintarlos así de un rojo carmesí tan mas tentador, un rojo sangre.

Literal.

Lamió sus labios de una forma tan mas tentadora mientras la sangre se deslizaba por las comisuras de su boca, era como si me hubiera corrido dentro de ella pero en vez de ser semen lo que se deslizaba por sus labios era su propia sangre. El brillo de sus ojos era lo más seductor que alguna vez pude haber visto.

¡Y una mierda, quería tirarme a esa peli-rosa!

*ring* *ring*

Solté un momento estupefacto el celular al observarlo vibrar, recapacité solo un momento después para saber que era una llamada lo que provocó aquel vibrar. Por un segundo sentí como si me atraparan haciendo algo indebido, quizá el pensamiento de tomar a la fuerza el cuerpo de una chica de primer ingreso no era muy alentador pero ¡Igual quería hacerlo!

Tomé el celular para observar el número que marcaba, lo reconocía bien, aquel número siempre se mostraba cuando se realizaba una llamada en algún teléfono público. Iba a apretar el botón de colgar para poder continuar con mi fantasía pero no fue hasta que una pequeña probabilidad cruzo por mi cabeza.

¿Y si esa llamada era de…?

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Contesté.

- ¡Oh que alegría! – se escuchó una dulce voz al otro lado de la línea - ¡Por un momento creí que lo había perdido¡ Hola buenas noches, disculpa que te moleste, habla la dueña de este celular. – sabía que podía ser ella, me relajé recargándome nuevamente en la cama para comenzar a seguir el movimiento de mi mano que rodeaba mi hombría, ya los bóxers me estorbaban así que los hice a un lado mientras escuchaba su voz – Lamento mucho el molestarte, es muy tarde pero no sabía en donde había dejado mi celular ¿Eres un estudiante del instituto verdad?

- Aja… - intentaba nivelar mi respiración, si ella me escuchaba agitado podría darse una mala idea y podría colgarme.

- ¡Qué suerte tengo! ¿En donde lo encontraste? Creí haberlo dejado en la biblioteca pero no sé en qué parte…

- El… patio trasero.

- ¿El patio? Uhm… quizá fue cuando Hinata me pidió ayuda con los libros… no estoy segura, bueno no importa igual muchísimas gracias por haberlo recogido ¡Estoy muy contenta y aliviada! ¿Podría verte el día de mañana? Quiero compensártelo.

- De acuerdo…

- ¿Qué opinas en la hora de la comida? ¿A las 10:30 te parece bien? Si no puedes más temprano podría verte a las 11, es que después tengo clases seguidas y no creo poder salir antes.

- Las 11… está bien…

- ¡Perfecto! Entonces así quedamos no faltes, ¿De acuerdo? Hehe ¿Cómo te llamas?

- S-Sasuke… Uchiha Sasuke.

- ¿Sasuke?... ¿Sasuke-kun? ¿Eres tú? – no pensé que mi nombre se escuchara tan bien al salir de sus labios.

- Mmh…

- Haha que curioso, hacia mucho que no te escuchaba ¿Te sientes bien? Te escucho raro.

- Estoy… un poco agitado… eso es todo.

- Ya es noche… deberías relajarte un poco, imagino que debes seguir igual de estresado hehe, pero sabes, me alegra escucharte. Bueno te dejo descansar, nos vemos mañana ¿oki oki?

- E-espera… podrías… ¿recordarme tu nombre?

- Hasta eso has olvidado… ¿Qué cosas traes en tu cabeza? Hehe Soy Haruno Sakura, y era tu compañera el semestre pasado.

- Si… eso l-lo sé…

- Bueno, me tengo que ir, comienza a hacer frio aquí afuera.

- Llámame… una vez más por favor.

- Vaya que eres raro… hehe buenas noches, Sasuke-kun. Bye bye.

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Entonces colgó, tomé una larga bocanada de aire antes de gemir ligeramente, mi miembro estaba más sensible de lo normal. Bajé mi vista para observarlo completamente erecto con la punta húmeda, inclusive había soltado mi liquido pre-seminal, eso significaba que no estaba lejos de poder correrme.

Lo solté para recostarme por completo y dejar a un lado el celular, llevé mi mano a mi rostro para sentir como mi frente estaba húmeda del sudor, moví a un lado mi cabello para descubrir mis ojos y mirar el techo.

¿Mañana a las 11? Eso significaba que debía despertarme más temprano de lo normal, pero no importaba. Sonreí al recordar sus palabras ¿Compensarme? Oh si, vaya que si me lo vas a recompensar.

Sa-ku-ra…

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Me senté en una de las bancas más alejadas de la cafetería, no tenía idea de que en la mañana estuviera repleta de gente, los cuales eran simplemente mocosos. Este instituto se divide en dos secciones, durante la mañana y tarde están los primeros ingresos, que incluyen hasta el tercer semestre, mientras que a partir de la 2 pm entran los mayores que es del cuarto hasta el sexto semestre.

De una u otra forma para mí todos eran unos niños.

Podía sentir la mirada de la mayoría de estos sobre mí, en especial las chicas aunque en su mayoría me observaba con claro temor y duda en los ojos. Mi uniforme me delataba, solo los de últimos semestres vestían los pantalones azules al igual que la corbata, mientras ellos debían de portar el color rojo.

Ignoraba por completo todas las miradas, en este momento solo estaba pendiente en encontrar una cabellera rosada.

"Todo absolutamente todo debe ser consensuado"

- No debo hacer nada que haga que me encierren,… eso lo sé… - susurré recordando las palabras de Kakashi, pero entonces ¿Qué se supone que debería hacer? ¿Decirle directamente que me permitiera hacerle todo lo que yo quiera? En teoría no debería tener problema porque ella es una masoquista ¿Así que estaba bien?

Llevé una mano a mi cabeza para alborotar mi cabello, estaba muy confundido, quizá no era necesario decirle lo que quería hacerle, de todas formas ella me permitiría hacérselo ¿No es así? Pero espera un minuto, ¿No era de primer ingreso? Eso significaba que era una niña… entonces no podía hacerlo.

¿Es que acaso una niña hace cosas como esas? Entonces eso me daba luz verde para tomarla cuando quisiera, todas las chicas caen ante mí y me permiten cogérmelas a mi gusto, ella no debería ser la excepción. Después de todo es una mujer.

Con el cuerpo de una niña.

¡Carajos!

¿Qué mierda estoy pensando?

- ¡Hinata! – escuché a lo lejos una chillona voz, la cual hizo que saliera de mis perturbados pensamientos para buscar a la autora de aquella llamada - ¡Aquí aquí!

A lo lejos observé como una chica de cabello color azul (la misma de la fotografía) se acercaba a una de las mesas en donde se encontraba la causante de mis peleas internas, aquella peli-rosa, aquella niña masoquista.

¿Es que acaso era una niña?

Observé como se sentaba a su lado y comenzaban su desayuno mientras platicaban, no podía dejar de observarla, tenia puesto el uniforme escolar aunque difería algo, al parecer debajo de este llevaba un suéter de cuello y mangas largas, lo cual me impedía observar alguna herida que pude haber visto en las fotografías.

Antes que nada, antes de que quisiera hacer cualquier movimiento debía asegurarme de que ella era la autora de aquel placentero trabajo, saber que era real y no un posible montaje.

¿Y que se supone que haré si me entero que todo es real?

Sus ojos brillaban de un color esmeralda intenso, su sonrisa era radiante, como si fuese la criatura mas dichosa en la tierra, sus movimientos eran suaves, su piel era lechosa y podía notarlo a distancia, que era muy suave y tersa, muy fácil de cortar.

No aparté mis ojos de ella, esperando poder hacer contacto visual pero en ningún momento separó los ojos de la chica a su lado, hasta que pasaron los 30 minutos, su amiga le enseñó su celular y ella al verlo se levantó del lugar, le dijo unas cosas para tomar su mochila y dirigirse a las puertas que daban al patio, justo donde habíamos acordado.

No separé mi vista de ella al ver como se alejaba dando pequeños brinquitos como una dulce e inocente niña, su pequeña falda se levantaba levemente pero no enseñaba nada, tenia puesto un delgado pantalón que cubría por completo sus piernas, era la única niña que no enseñaba absolutamente nada de su cuerpo salvo el rostro y las manos.

Y ocultaba lo que yo quería descubrir.

Miré mi celular para observar la hora. 11 am.

Me levanté del lugar y me dirigí a la salida.

"Si la llegas a encontrar… ella te puede permitir hacerle lo que quieras, sin siquiera decir algo al respecto."

Y vaya que lo voy a disfrutar.

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Próximo capitulo:

Era tan fácil seducirlas como el alejarlas, con una mirada les hacía excitarse mientras con otra les provocaba sus peores temores, y extrañamente sentía que yo causaba ambas cosas en ella. No podía dejar de sonreír mientras miraba como las lagrimas descendían de sus ojos, sus mejillas rosadas y sus labios entreabiertos por su agitado respirar. Solo me limité a repetirle las mismas palabras que le había dicho hace un momento.

- Quítate la ropa… Sakura…

Aquel brillo en sus ojos me obligaba a hacerlo.

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A empezar la semana con una actualización! Wii, a la madre me tardé como no tienen idea pero ¿saben qué? Les diré algo y tómenselo con seriedad… ¡Nunca se muden! Haha no solo entre semana tengo mucho trabajo si no que en los dos pasados fin de semana tuve que hacer mudanza, ¡a la madre fue letal! Haha pero al menos este domingo estuve completamente libre y me dediqué a este capítulo que ya hacía falta, y por lo mismo quería pedirles una disculpota por no contestar los reviews, es que por la misma mudanza no he tenido internet hasta apenas hoy en la noche TOT.

Pero bueno hehe la cosa comienza a ponerse un poquito turbia por aquí, puede ser un tanto duro o difícil pero no se preocupen, les puedo asegurar que al final las cosas terminaran muy bien :D yo soy de las personas que no importa que tan cruda pueda ser una historia, puedo disfrutarla mientras tenga un bonito final, y como dije anteriormente lo que quiero demostrar con esta historia es que inclusive en las relaciones más perturbadas puede haber amor del bonito (quizá no tan sano pero si bonito xD)

Nos vemos el próximo capítulo n3n se les quiere!

PD: Si tienen alguna duda al respecto, estaré muy pendiente con los reviews o los PM ya que acabo de descubrir que hay una app de FF y ya la tengo en mi cel hahahahah si lo sé qué lenta soy xD