Disclaimer: Los personajes son obra de Masashi Kishimoto. La historia es de mi completa autoría.
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-No imagino cómo reaccionarán estos dos. –dijo Kakashi mientras sonreía bajo su máscara. El chico de ojos ónix sonrío de lado y cerró los ojos. Sasuke estaba algo nervioso, sabía que sus compañeros lo recibirían bien, ya no era como antes. Pero no entendía por qué lo estaba. Había pensado muchísimo en ellos en éste largo viaje, en especial en aquella molestia. Era una molestia y a la vez no, era muy extraño. Dos golpes se hicieron presentes en la puerta y los latidos de Sasuke se aceleraron. Una cabeza rubia se dejó ver primero, el primer gesto del imperativo fue sorpresa pero a los segundos cambió soltando una gran carcajada. Naruto abrazó a Sasuke con entusiasmo, elevándolo unos pies a lo que Sasuke gritaba "¡Bájame, usuratonkachi!"
En cambio, se veía a una Sakura muy sorprendida, no podía creer que el amor de su vida había llegado ya a la aldea. Se sintió tan feliz y sonrío con ternura al verlos a ambos. Era como retroceder en el tiempo y verlos de pequeños. Una lágrima brotó de su ojo derecho y la limpió rápidamente, el Hokage se percató de ese bello momento y sonrío cálidamente. Eran como sus hijos, y verlos reunidos siempre era asombroso. Naruto soltó a Sasuke y éste último miró a la pelirosa.
-Sasuke-kun…. -Sakura se sonrojó levemente y camino hacia él.
-Sakura.
Estaba demasiado nerviosa, pero su cuerpo actuó por sí solo. Sasuke sólo sintió esos fuertes brazos en su cuerpo y se sintió aún más nervioso. Rogó porque Sakura no se diera cuenta de sus latidos, sólo ellos lo delatarían porque él sabía controlar perfectamente sus sentimientos por fuera. Sakura sonrío entre su ropa, olía tan bien, se sentía tan bien por fin abrazarlo y no imaginarlo. Se apartó de él aún con el sonrojo, tenía la mirada en Sasuke pero éste la tenía en un punto perdido.
-Me alegro que estés de vuelta, Sasuke-kun. –murmuró Sakura con alegría. El pelinegro la miró y sonrío de lado en respuesta.
-¡Creo que esto merece unos ricos tazones de ramen pagados por nuestro Hokage! –exclamó Naruto con entusiasmo al contrario que Kakashi.
-Está bien, está bien, sólo porque es un día especial. A la otra no Naruto. –advirtió Kakashi poniéndose de pie.
Los cuatro se encontraban sentados en aquel puesto de ramen felices. Sasuke había platicado un poco de su viaje y sus dos compañeros y su sensei lo escuchaban en todo momento. Sasuke se sentía feliz de tener gente que lo esperaba, que lo escuchaba, que lo quería. El Hokage se fue pronto acabó su comida, dejando todo pagado. Sasuke sonrío y después de una larga pausa que hubo después de que su sensei se fuera, recordó algo.
-Oye, Dobe…
-¡No me digas Dobe! –exclamó Naruto con la boca llena de ramen.
-¿Es cierto que te casaste con la chica Hyuuga? –le preguntó Sasuke mirándolo con un sonrisa burlona.
-¡Oh! ¡Claro! ¡Ya soy un hombre casado! –sonrío con autosuficiencia. Sasuke carcajeo y Sakura lo miró sorprendida. No había escuchado su sonrisa desde hace años, Sakura sonrío.
-¿De qué te ríes, teme? –dijo Naruto con una ceja enarcada. –Tu risa no suena para nada buena, da miedo.
-Es sólo que se me hace sorprendente que Hinata se haya fijado y casado en un tonto como tú. –dijo Sasuke mientras acaba su tazón.
-¡Maldito, teme! –dijo Naruto mirándolo con enojo. -¿Qué no me has visto? Soy guapo, adorable y gracioso, lo que te hace falta. –dijo Naruto mientras sonreía y se cruzaba de brazos.
-Sí, claro. Sólo basta con verte la cara de estúpido. Sabes, hasta siento pena por ella. –dijo Sasuke mientras tomaba un sorbo de su te.
-¡Teme! –Naruto estaba que sacaba fuego por los ojos, en vez de decirle un insulto prefirió aventarle una bomba que de seguro le explotaría. –Bueno, creo que deberías de apurarte tú, yo ya estoy casado, Sakura-chan tiene sus pretendientes, eres tú el que falta…
Sasuke frunció levemente el ceño mientras Sakura miró sorprendida a Naruto.
-¡¿Qué dices, Naruto?! –le exclamó Sakura al rubio mientras este proseguía con su bomba. Sasuke se alejó completamente de la conversación, le intrigaba tanto pero no debía preguntar absolutamente nada, funcionaría el plan de Naruto.
-La verdad, Sakura-chan, tienes una laaaaarga lista de pretendientes. –dijo Naruto mirando a Sasuke, éste estaba concentrándose en su te, tratando de mostrar la total indiferencia. –Siempre escucho a los chicos de la aldea hablar sobre tu cabello rosa, sobre tus habilidades, sobre tus…
-Me iré a descansar. –Sasuke soltó de pronto. Sakura lo miró sorprendida mientras Naruto sonrío con picardía al darse cuenta que su bomba explotó con éxito.
-Sasuke-kun...
-Los veré luego. –se despidió con un gesto de mano y de pronto se perdió. Sakura miró su plato terminado.
-Sakura-chan, ¿te digo algo? –Sakura asintió. –El teme se puso celoso.
-¿Qué? ¿Qué dices, Naruto? ¡No! –Sakura se sonrojó levemente.
-¡Claro que sí! Es sólo que el teme sabe controlarse muy bien, pero te aseguro como hombre que se puso celoso. –Naruto sonrío.
-Comiste mucho ramen y te hizo mal. Nos vemos, tengo que ir al hospital. –Sakura salió de aquel puesto algo confusa. ¿Naruto tendrá razón? ¿Sasuke realmente estaba celoso…? ¡No! No lo creo. Desechó la idea y fue directamente hacia el hospital, tratando de olvidar aquellos pensamientos.
Como siempre, la tarde estuvo muy tranquila. Sakura estaba sentada en su escritorio sólo observando un lápiz. Por más que lo intentara no podía dejar de pensar en lo que le había dicho Naruto, era imposible dejar de hacerlo. Unos leves golpes en la puerta hicieron que Sakura aterrizara, exclamó un pase y se puso de pie. Unos cabellos negros se asomaron por la puerta y el corazón de Sakura se aceleró.
-Sasuke-kun… -murmuró sorprendida. No esperaba que él se presentara al hospital. Se veía algo cansado y raspado.
-Sakura. –susurró él.
-¿Qué pasó? Creí que irías a descansar.
-Sakura, ya han pasado horas. Además, necesitaba entrenar. –murmuró Sasuke mirando hacia otro punto imaginario.
-Déjame checar tus heridas. –Sakura le dio la indicación de que se sentara en la camilla y vio sus brazos, tenía leves cortadas, podía ver que se había caído varias veces. -¿Tienes alguna herida más grave que las de los brazos?
-No, solo esas. –seguía sin mirarla a los ojos.
-De acuerdo. –Sakura colocó sus manos en el brazo derecho de Sasuke, éste se estremeció ante su suave y cálido tacto, Sakura no perdió el detalle y prosiguió. Estaban en un punto demasiado tenso para ambos. Las heridas comenzaron a sanar rápidamente y las retiro al terminar. Sasuke se tocó la mitad de su brazo izquierdo y se paró de la camilla.
-Listo, Sasuke-kun.
-Hmp.
-Ya es mi hora de salida… ¿vas a tu casa? –preguntó Sakura.
-Si. –susurró.
-¿Caminamos juntos? –preguntó nerviosa.
-Se enojarán tus pretendientes. –murmuró Sasuke, cerró sus ojos al notar que se le había salido tal frase. Sakura sonrío, comenzando a creer en Naruto.
-Las cosas nunca han cambiado, ni lo harán. –murmuró Sakura nerviosamente. Esperaba que captara su sentimiento sin tener que decirlo claramente. –Vamos.
Sasuke sonrío cuando iba detrás de ella.
-¿Cómo te sientes ahora? –preguntó Sakura para romper el silencio. Sasuke estaba muy pensativo y si no hablaba ella dudaba que hubiera comunicación entre ellos. No había nada mal en el silencio, de hecho lo disfrutaba mucho, pero quería intercambiar unas pocas palabas antes de llegar a su destino.
-Bien, se siente bien volver por un tiempo.
-¿Por un tiempo…? –Sakura preguntó con algo de tristeza. Pensaba que él ya había regresado para quedarse permanentemente. Volteo hacia otro lado sin poner atención al panorama, sólo quería su respuesta.
-Sí, aún no termina mi viaje. Sólo sentí la necesidad de volver. –Sasuke miró hacia abajo.
-Bien. –Sakura volteo hacia los lados. No estaba bien para ella, quería tenerlo en la aldea, verlo seguido, saber que está bien, ¿estaba siendo demasiado egoísta? Habían llegado a su departamento muy pronto. –Aquí vivo.
-Pensé que seguías viviendo con tus padres. –murmuró Sasuke viendo la fachada de su departamento.
-No, después de todo lo que pasó decidí independizarme un poco y aunque es un poco extraño me siento bien. ¿Gustas un té? –le preguntó Sakura rogando que la respuesta fuera un "sí".
-Está bien. –Sakura fue hasta la puerta, saco su llave y la abrió. Pasó primero y le indico a Sasuke que pasara. Sasuke observó cada rincón de su limpio departamento. Olía a cerezos, lucía fresco, se sentía como… un hogar. Sakura al verlo distraído le pidió que tomara asiento, que iría por el té. Sasuke obedeció y vio la foto que descansaba en la mesa a lado del sillón que estaba sentado. El equipo siete. Sasuke sonrío y tomó la foto. Recordaba perfectamente ese día, Naruto lo molestaba mientras él se defendía de sus berrinches, Kakashi sólo sonriendo y Sakura con esa tierna sonrisa, feliz de tener una imagen de nuestro equipo.
-Aún recuerdo mucho ese día. –dijo con una sonrisa. Me extendió el té y lo tomé delicadamente.
-Igual yo. Fueron… buenos tiempos.
-Definitivamente. –le dio un sorbo a su té. Sasuke la imitó. -¿Te quedarás en tu casa?
-Si. Kakashi me ofreció un departamento por estos días pero quiero volver.
El teléfono sono y Sakura dejo su té en la mesa, ofreciéndole una disculpa.
-¿Si?
-¡Sakura-chan! En mi casa el viernes, o sea mañana, a las 6. Haré una tranquila fiesta para el teme, ya estoy invitando a todos.
-¿Quieres que no sepa nada?
-¿Hinata? ¡Hinata lo sabe!
-Ya lo sé, pero, ¿quieres que no lo sepa?
-¿Qué te pasa, Sakura…? Oh… así que el Teme está ahí, eh. –Sakura podía ver detrás del teléfono a un Naruto con sonrisa pícara.
-No empieces, por favor.
-Vaya, vaya. ¿Te mencionó algo de tus pretendientes? ¡Apuesto que sí!
-Ya, para. ¿Lo dejamos en secreto, de acuerdo?
-¿Al dobe le gustarán las fiestas sorpresas? ¡Bueno, ni si quiera le gustan las fiestas! Jeje, nos vemos mañana, yo me encargó de llevarlo.
-De acuerdo, nos vemos.
Sakura colgó el teléfono y se sentó de nuevo, Sasuke se veía un poco tenso. El pelinegro moría por preguntarle de quién se trataba y que era ese tal secreto, pero no podía y eso lo estaba matando. Se paró rápidamente y dejó el té sobre la mesa.
-Será mejor que me vaya, ya es tarde.
-¿Ya te tienes que ir, Sasuke-kun…? –preguntó Sakura de pie. Lo siguió hasta la puerta y Sasuke la abrió.
-Ya es tarde, tienes trabajo mañana.
-Por eso no debes preocuparte, realmente… me agrada tu compañía. –Sakura sonrío con leves sonrojos.
Miró hacia abajo mientras Sasuke la miraba, lucía tan bella… la luz de la luna la alumbraba y se veía más hermosa que cualquier diamante. ¿Por qué sentía la necesidad de tocarla? Sasuke frunció el ceño y tocó su mejilla. Su cuerpo estaba actuando por sí sólo. Sakura se sorprendió y miró a Sasuke. El Uchiha cayó en el trance de sus ojos verdes, tan vivos, tan hermosos. ¿Por qué sentía la necesidad de besarla? Sasuke se acercó a ella lentamente. Sakura sabía lo que seguía y por nada del mundo quería frenar el momento especial. Sakura decidió adelantarse y apretó sus labios contra los de él, tan fríos y tan cálidos a la vez. Él se despegó unos instantes y roso sus labios contra los de ella. Sakura seguía con los ojos cerrados, deleitándose del momento. Los labios de Sasuke chocaron contra los de ella y Sakura pusó una mano en su cuello, tratando de atraerlo más. Sasuke se separó y la miró… ¿qué acaba de hacer? ¡Su cuerpo actuó por si sólo! Se sentía realmente avergonzado, él no hacía estás cosas, ¿qué pasaba con él?
Se fue fugazmente, sin decir ni una palabra, dejando a una Sakura realmente sorprendida y confusa. Realmente era una noche llena de emociones en la que ambos tardarían en conciliar el sueño.
Muchísimas gracias por leer esta historia, la verdad aún no se cuantos capítulos vayan a ser en total pero les avisaré. Gracias por los follow y favoritos, también gracias a los review realmente me encanta leer su opinión así que por favor sigan diciendo que les parece, ayuda demasiado.
Nos vemos en el próximo capítulo. ¡Un abrazo!
Atte. Girl of the Daarkness.
