Bueno, al final sí que hay continuación... .


CAP2:

El anciano que ha solicitado un mago me invita a pasar a su casa, la cuál por cierto se encuentra en una montaña, muy aislada de la civilización, y me ofrece asiento. Está llena de antiguallas, es una casa muy... muy a lo viejo.

-¿Quieres un poco de té?

-No, déjese de tonterías y vaya al grano, ¿Que necesita que haga?

-¿Has leído mi petición- pregunta y yo asiento, había leído el papelito arrugado de camino al lugar, aunque no daba información demasiado útil...: "Se necesita mago para investigar subterráneo inquietante"- ¿Estás seguro de que quieres hacerla?

-Claro, pero deme un poco más de detalles

-Bueno, verás, nieto de Makarov...

-Laxus- interrumpo molesto, ya era la tercera vez que aquel estúpido anciano se refería a mí por "nieto de Makarov", parecía hacerlo a propósito para cabrearme...

-Eso, bueno, Laxus, desde hace tiempo he oído ruidos extraños debajo de la tierra

-¿De la tierra?

-Sí, y un día encontré una entrada a un pasadizo subterráneo... pero verás, yo ya soy mayor y nunca me he caracterizado por ser una persona muy valiente...

-¿Entonces quiere que inspeccione el subterráneo? Bah, yo me esperaba algo más divertido.

-Bueno, hay algo que debes tener en cuenta, no eres el primer mago que acude a mi llamada, pero jamás ninguno ha regresado- relata y yo frunzo el ceño, ¿Qué demonios habrá allá abajo? Sea lo que sea no podrá con Laxus Dreyar.

-Bah, serían magos de pacotilla, en menos de una hora ya me tiene de vuelta

-Eso espero... ¿Seguro que no quieres un poco de té?

-Segurísimo, lleveme a la entrada del pasadizo de una puñetera vez, ¡quiero acabar cuanto antes para regresar a Fairy Tail triunfal!

-Está bien, está bien... ay que poca paciencia tenéis los jóvenes de hoy en día... vamos sígueme

Nos dirigimos al jardín de su casa, es un espacio realmente amplio pero muy descuidado, malas hierbas naciendo por doquier y hierba seca hasta dónde alcanza la vista.

De repente se queda parado y se agacha, da dos golpes en el suelo y una pequeña compuerta se abre

-¿Qué demon..?

-Esta es la entrada- afirma y yo me acerco a contemplarlo de cerca, es un pequeño cuadrado perfecto, todo se ve oscuro y no sé que puede haber haya abajo.

-¿Y cómo pretende que baje? No hay escaleras ni nada...

-Salta, no hay mucha altura

-¿Cómo lo sabe?

-He bajado un par de veces pero nunca me atrevo a avanzar más de dos pasos, hazme caso- responde sonriente y yo arqueó la ceja, algo aquí huele a chamusquina

-Baje usted antes

-¿Eh?

-No me fío, baje usted antes y después vuelve a subir

-¿Te da miedo chaval? Yo que creía que estaba hablando con alguien serio capa de hacer su trabajo y por lo que veo solo eres un mocoso asustado. Tal vez lleves la sangre de Makarov pero nunca le llegarás ni a la suela de los zapatos.

-¡Retire eso ahora mismo!- grito molesto y noto cómo la electricidad se apodera de mi cuerpo. No, debo contenerme, es el cliente, no puedo darle una paliza... Sin pensármelo dos veces y lleno de rabia salto al agujero. Cuando me doy cuenta estoy cayendo, estoy cayendo y no llego al suelo, ¿Qué mierda? ¡Ese puñetero anciano me ha engañado!

Me estampo de narices contra el suelo, un suelo de tierra. Suelto un quejido de dolor e intento levantarme, pero noto una punzada en el hombro derecho. Llevo la mano del izquierdo hacia él, no tiene buena pinta.

Alzo la mirada hacia el agujero por el que caí y de repente veo cómo se cierra, ese vejestorio me ha tendido una trampa. ¿Pero con que fin?

Produzco un poco de electricidad con mi mano para poder ver algo y lo que vislumbro es nada más y nada menos que huesos, huesos humanos. ¡Joder!

Llevo mi mano nuevamente al ahora inútil hombro y cuando me doy cuenta noto unos ruidos... ruidos provenientes de mi mismo. Estoy... estoy sollozando, no... no... yo soy fuerte, yo no lloro, yo... ¡Yo haré pagar a ese puñetero vejestorio misterioso por todo esto!