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Abrió la puerta despacio haciendo el menor ruido posible, una vez se adentró en la habitación por completo volvió a cerrar la puerta con el mismo cuidado. Con pasos lentes y sigilosos se aproximó hasta cama donde yacía el cuerpo durmiente de Stanley siendo iluminado por la poca luz que se adentraba por la ventana.

El otro pelinegro estaba acostado boca arriba, su mano derecha estaba a la altura de su cabeza mientras que la izquierda se mantenía sobre su estómago, sus pies estaban un poco separados, uno más recogido que el otro.

« Incluso dormido es todo un desastre... » Pensó divertido sentándose en el borde de la cama sin dejar de verlo. El otro se removió un poco en su sitio por el movimiento pero permanecía dormido.

Como pudo se acomodó a su lado removiéndolo un poco, estando en una posición más cómoda los dos acaricio los cabellos ajenos como suele hacerlo cuando despierta antes que él o cuando simplemente tiene deseos de hacerlo. Como le encantaba consentirlo y ser consentido por él.

Comenzó a sentir sus parpados pesados avisándole que faltaba poco para caer rendido ante el sueño por fin — ¿hmm? ¿Craig? — pero la voz soñolienta de Stanley le dio las fuerzas suficientes para aguantar un poco más.

— Pensé que estabas dormido — susurro juntando ambas frentes viendo como los parpados del otro se abrían despacio conectando de inmediato sus ojos grises se conectaron con los azules, aun con el sueño encima, Stan le dedico un leve sonrisa — ¿feliz de verme, he Marsh?

Una pequeña y suave risa escapo de los labios de Stanley siendo seguida de un largo bostezo — hmm — musito asintiendo. Se acomodó más en su sitio para estar aún más cerca de Craig — yo pensaba que amanecerías en la sala junto a los demás — admitió en bajo.

— ¿y dejarte solo? no, se lo mucho que disfrutas de mi compañía.

Antes de responder coloco ambas manos sobre sus hombros obligándolo a recostarse por completo en el colchón, se posiciono encima de él aun sonriente— y tú de la mía — susurro en su oído plantando un beso allí, luego siguió mandíbula, mentón y salto sus labios para plantar uno en la punta se su nariz.

—... te falto un lugar — reclamo el mayor un tanto insatisfecho.

Ya mencione que le gusta ser mimado por él ¿no?

Marsh rió divertido por la impaciencia de Tucker — lo sé — murmuro sobre sus labios antes de unirlos con los suyos en un suave y lento beso.

Solos en la habitación de madrugada con los demás abajo sumidos en un profundo sueño, no hay nadie que estorbe y como ninguno de los dos es muy ruidoso a la hora de hacerlo no hay mucho peligro de ser descubiertos en el acto. Ya lo comprobaron varias veces en diferentes lugares y hasta la fecha ninguno de sus amigos o personal escolar los han pillado. Quizás contaban con más suerte de la que imaginaban.

Unos cuantos besos más acompañados de deliciosas caricias los hubieran llevado a otra situación, una muy diferente a la que están ahora: Ambos acurrucados y bien arropados con unas leves sonrisas en sus labios.

Puede que el sueño les haya ganado obligándolos a no llevarlo tan lejos, de ser ese el caso sería muy inusual en ellos, ya que aun siendo jóvenes pueden mantenerse despiertos hasta el amanecer si así lo deseara. La segunda opción, y la más probable, es que solamente disfrutan la compañía del otro de esa forma, en un ambiente cálido y acogedor que transmita por ellos todo el cariño que se tienen.

Momentos así es cuando te llegas a preguntar: ¿es un sueño o es real?

Para Craig es real, muy real, igual para Stan. Esa es la realidad de ambos viven y planean seguir viviendo.


The End?

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