Disclaimer: Una vez más, los personajes le pertenecena Jo Rowling, a mi solo me gusta jugar con ellos de cuando en cuando.

Ginger, muchas gracias por tu review. Tienes toda la razón, suena como si se fuera a morir. Ya esta arreglado. Debo admitir que es la clase de review que uno casi nunca espera pero que todo buen escritor sabe reconocer. Te lo agradezco.

Espero que este capítulo si este bien, de repente cuando traduzco dejo las incoherencias.


Exilio

de Uyuki

Capítulo dos. Transformación

Semanas pasaron, y durante aquel tiempo solo hubo un par de reuniones con el Señor Tenebroso. Parecía estar contento solo esperando, ya que no había asignado ninguna otra misión. Tampoco parecía tener planes inmediatos para atacar a nadie. Parecía que el Señor Tenebroso estaba esperando que algo ocurriese. Y por lo que los mortífagos podían adivinar, estaba esperando que le pasara algo a alguien. Nadie sabía que podía ser.

-amo.- preguntó uno de los mortífagos con miedo.- ¿estamos esperando algo?

-oh si, algo verdaderamente interesante si puedo añadir, solo sean pacientes mis leales mortífagos.

-pero ahora es el momento de atacar, están débiles y confundidos.

-si.- respondió el Señor Tenebroso con calma.- pero nosotros no estamos en óptimas condiciones, y además, hay algo de lo que debo encargarme primero.- sus ojos se posaron brevemente en Severus.- estoy seguro de que serás el primero en enterarse, Snape. Será toda una sorpresa para ti, estoy seguro.

Severus no sabía de que estaba hablando, así que permaneció callado. Jamás podría haber imaginado que él era la víctima.

Sus cicatrices se habían desvanecido desde hacía días, y lo único que le recordaba aquella noche era una pequeña marca en su brazo derecho. La mordida ya casi había desaparecido, solo dejando visible una ligera línea roja. No le prestaba mucha atención por supuesto.

Aquella noche, tres semanas después del incidente, cuando logró llegar a su casa comenzó a sentirse muy débil. No podía explicar porque, aunque su suposición inmediata era debido a que no había comido bien desde la muerte de Dumbledore. Simplemente no podía. Y la falta de sueño no le estaba ayudando en nada.

Irónicamente, cada noche que pasaba Severus se sentía mucho peor; estaba más pálido que antes, grandes ojeras formándose debajo de sus ojos; su brazo le dolía, justo donde había estado la mordida. Pero jamás hizo la conexión de sus síntomas con la luna creciente. Y así, las noches pasaron sin que Severus supiera que era lo que le esperaba al final del ciclo lunar.

-o0o-

Una mañana, una semana después, se levantó con una terrible jaqueca. Sus manos temblaban y sus piernas apenas podían soportar su peso.

-¿qué me esta sucediendo?- pensó mientras se observaba en el espejo.

Su cara estaba tan blanca como los fantasmas que habitaban en el castillo. Estaba mucho más delgado que antes, como si su piel se estuviera pegando a sus huesos. Aquello definitivamente no era normal, no importaba que tan mal durmiera o comiera… aquella reacción no se supone que sucediera tan rápido.

Fue entonces que Severus comenzó a considerar alguna enfermedad. Tal vez sus defensas no estaban en sus mejores condiciones. Podría ser un resfriado.

-no, la gripa no hace esto… piensa Severus, piensa.

Revisó sus libros y checo cada una de sus páginas, cada idea que le venía a la mente. Estaba desesperado. Pero para el anochecer aún tenía las manos vacías. No había nada que pudiera explicar todos los síntomas que tenía.

Nada.

-excepto… no, no puede ser.

Sus ojos se detuvieron en un libro. Era algo pequeño comparado con los otros. Empastado en cuero negro, la cubierta leía "Criaturas oscuras". Sus manos se estiraron temblando.

Afuera, el sol se había ocultado, y la luna se alzaba lentamente sobre el azulado cielo como un perfecto círculo grisáceo.

Fenrir Greyback comenzó a sentir dolor casi de inmediato mientras su cuerpo comenzaba a cambiar.

Muy lejos, otro hombre lobo también estaba cambiando, encerrado en un cuarto oscuro, lejos de una chica de cabello rosado.

En su casa, Lord Voldemort alzó el rostro hacia el cielo y una maliciosa sonrisa se formó en su rostro.

De vuelta en Spiner's End, Severus apenas abría el libro cuando un intenso dolor recorrió todo su cuerpo. Perdió el equilibrio y golpeó el piso sosteniendo con fuerza su brazo derecho.

La luna estaba afuera y el cuerpo de Snape comenzó a cambiar drásticamente. De todo su cuerpo comenzó salir cabello de la nada, sus manos y pies comenzaron a perder sus formas humanas para adoptar las de un lobo. Garras creciendo donde estaban sus dedos.

Gritó fuertemente cuando su cara comenzó a cambiar, su nariz y su boca se transformaron en un hocico y sus orejas se volvieron más grandes. Un desesperado aullido escapó de su garganta.

Sus propia garras lo rasguñaban, tratando de ponerle fin al terrible dolor que lo atacaba, arañaba sus piernas, su pecho y su cara. La locura controlaba sus acciones.

Alrededor de unos diez minutos después ya no quedaba rastro de Snape, solo había un hombre lobo en la casa, su respiración normalizándose y sus ojos adaptándose a su nueva forma.

Se dio cuenta de que no podía pensar correctamente, como un humano lo hacía. Su mente había cambiado junto con su cuerpo y ahora asemejaba más a la de un lobo. Sus orejas podían escuchar todos los sonidos a millas a la redonda y sus ojos podían ver todas las formas, incluso cuando el cuarto estaba oscuro… incluso su olfato era mejor.

Era un hombre lobo. Y estaba hambriento.

En un arranque, salió a toda prisa de la casa mientras aullaba furioso. Sin ninguna clase de poción matalobos Severus era peligroso, pero su mente no lo sabía. Solo deseaba ir de cacería. Comer. Probar la sangre.

Matar.

Y dentro de la casa, en el piso, el libro que la mano de Severus había abierto seguía ahí. En las páginas amarillentas llenas de texto había un dibujo de un hombre lobo. Arriba, todos los síntomas que había estado sufriendo a lo largo del mes.

-o0o-

El hombre lobo corrió libremente por las calles toda la noche. Siempre buscando por una víctima a la cual atacar, pero lo más que obtuvo fue a un conejo que había perdido su camino y acabó en el pequeño parque que estaba cerca de su casa.

Se lo comió con satisfacción y se tranquilizó, la sangre caliente era deliciosa a su paladar. Después de su aperitivo se dedicó a vagar libremente, olfateando todo y lamiéndose sus cicatrices de vez en vez, como hacen los animales lastimados.

Alrededor de las cuatro de la mañana, la luna comenzó a descender y el dolor que lo atacó horas atrás apareció de nuevo.

Aulló y arañó su cuerpo nuevamente, en un desesperado intento por detener aquella tortura. Todo su cuerpo recobró su forma humana y sus sentidos volvieron a la normalidad. Para cuando volvió a ser humano simplemente se desmayó. Estaba exhausto y con tanto dolor que su cuerpo simplemente decidió que sería mejor si se auto apagaba por un rato.

Estuvo acostado en el pasto por un par de horas, apenas con ropa y lleno de llagas rojizas.

Cuando despertó de nuevo, el sol ya estaba alto y su cuerpo le dolía como nunca antes. Se sentó y el primer pensamiento que ataco su mente fue de confusión. Apenas podía recordar lo que había pasado la noche anterior. ¿Porque estaba a mitad de un parque¿Porque estaba semi desnudo?

¿Porque tenía tantas cicatrices?

Repentinamente, los recuerdos regresaron a su cerebro. La blanca luna alta en el cielo. Dolor recorriendo todo su cuerpo, y el conocimiento de que durante la noche anterior no había sido humano. Algo terrible había ocurrido y conocía la respuesta, aunque no quería admitirlo.

Se paró como pudo y emprendió el camino de vuelta a su casa, primero caminando lentamente y después corriendo tan rápido como podía.

-no, esto no puede estar pasando, por favor… no puede ser verdad.

Alcanzó su casa y entró atropelladamente muerto de miedo. El libro de anoche aún estaba abierto y leía:

Hombres lobo

Síntomas: Debilidad mientras la luna va creciendo, usualmente presentada una semana antes de la Luna Llena.

Palidez y ojeras debajo de los ojos.

Algunas veces los desmayos también son presentes junto con debilidad visual.

Contaminación: Si un hombre lobo muerde a alguien durante el transcurso de la Luna Llena la víctima presentara los síntomas al siguiente ciclo lunar trasformándose. Una débil línea roja donde la mordida tuvo lugar permanecerá ahí hasta que ocurra la primera transformación. Después desaparecerá.

Cura: No hay cura para esta enfermedad. La poción matalobos puede ser usada para mantener controlada a la bestia y que no muerda a nadie durante la Luna Llena.

Sus ojos leyeron los síntomas una y otra vez mientras que su mente aún estaba buscando alguna otra explicación. Pero no había ninguna. Lo que lo había mordido aquella noche había sido un hombre lobo. Ahora él era uno.

Se puso de pie en silencio y fue a su espejo, su cuerpo estaba cubierto de las cicatrices de la noche anterior. Todas auto-inflingidas. La marca en su brazo derecho había desaparecido.

-no…

Escondió la cara entre sus manos lentamente. Era un hombre lobo. No había cura ni la esperanza de una.

Estaba condenado por el resto de su vida.


Okey, entonces aquí esta el segundo capítulo. Francamente no pensé traducirlo tan rápido. Y en este sé que solo esta la transformación. Francamente no estoy del todo satisfecha, pero no quería adelantarme demasiado.

Espero les guste.