Como dos gotas de agua.
Una de frente a la otra; por ti es que me conozco la misma sonrisa corta y el color de nuestros ojos. Siempre seremos cual una, aunque dos almas y dos cuerpos; seguiremos la aventura poco más o poco menos.
La joven de ojos verdes con los ojos hinchados se levando del piso de la bañera y cerro la llave por donde bajaba el agua. Tomo una toalla que se encontraba colgada, secando su cuerpo ahora húmedo, teniendo algunas fuertes marcas rojizas en los senos y en las entrepiernas que se había hecho al tallarse fuertemente con la esponja.
Removió la cortina de la bañera y salió hacia su habitación, vistiéndose con su pijama que consistía en un pantalón de algodón en color rosa y blusa de tirantes del mismo tono. Despues saco la secadora de uno de los cajones del tocador, secando su cabello para así eliminar la humedad en él, evitando siempre mirarse al espejo. Le dolía ver su reflejo en el espejo, cada que lo hacía veía en su rostro, el de su querida hermana, tan idéntica a ella, era doloroso, le parecía como ver a su hermana atrapada en aquel espejo del cual no podría salir jamás.
Lentamente levanto su vista y vio su rostro, sus ojos verdes, su cabello castaño, llevo su mano hacia el espejo tocando su imagen, llorando una vez más al saber que jamás podría ver el rostro de su hermana, su querida hermana.
-Te extraño Luciérnaga.- Balbuceo mientras una lágrima salía de sus ojos, al recordar aquel apodo con el que se llamaban la una a la otra cuando estaban acompañadas de más personas. Solamente se hablaban por su nombre cuando estaban a solas.
17 años atrás…
Dentro de la escuela primaria, donde los niños corrían y jugaban a la hora del recreo, en un aula, una pequeña niña como de 6 años se encontraba sentada en su pupitre viendo desde fuera como todos los niños jugaban y comían su lonche.
Ella se encontraba dentro, puesto que la profesora la había castigado, uno de los niños había hecho llorar a su hermana asustándola con una rata y ella le había puesto una golpiza, dejándole morado un ojo. De pronto, miro de reojo como su hermana con mirada dulce le sonrió mientras volteaba de un lado a otro.
-¿Qué haces aquí luciérnaga?- Cuestiono la niña que se encontraba sentada en el pupitre.- Si la profesora te ve te castigara.
-¿Tienes hambre luciérnaga?- Le pregunto la otra niña de cabello castaño, tan idéntica a ella acercándose al pupitre.
-No, ahora vete, es bastante con que yo este castigada.- Respondió la niña, pero entonces de su estómago se escuchó un gruñido.
-Si tienes hambre.- Dijo la niña sacando la mitad del emparedado de su lonchera.- Ve afuera y come luciérnaga, yo ya he comido, puedo quedarme en tu lugar, nadie se dará cuenta.- Río la niña.
La niña que se encontraba sentada en el pupitre se levantó de este, tomando el emparedado, dándole un beso en la mejilla a su hermana.
-Gracias Lita.- Sonrió la otra chica.- Te quiero mi luciérnaga. Ahora toma asiento, yo iré afuera y fingiré que soy tu.
Fin del Flash Back.
-Siempre te querré mi luciérnaga.- Dijo tocando el vidrio del espejo.- Tu siempre tan fuerte, tan valiente, pero así como tú lo fuiste, yo lo sere y vengare todo el daño que nos hicieron esos desgraciados.
La joven camino en silencio hacia su cama, metiéndose entre las cobijas, mirando de un lado a otro en el cuarto, desde aquel dia donde sus padres habían muerto, donde aquellos hombres habían destruido su vida y la de su hermana tenia pesadillas en las que no podía dormir.
-0-0-0-
Al mismo tiempo, en una mansión localizada en uno de los mejores suburbios de la ciudad, en una zona cara para vivir, dentro de una habitación de paredes en color rosa pastel, donde había fotografías de una jovencita rubia de ojos azules en la pared, así como diversos trofeos en un mueble, la chica rubia, vestida con su pijama que consistía en un shorts y blusa de algodón naranja lloraba en silencio, con sus ojos fijos en la nada.
Escucho de pronto como la puerta se abrió y rápidamente limpio las lágrimas con el dorso de su mano.
-¿Quién está ahí?- Cuestiono tratando de adivinar de quien se trataba.
-Soy yo hermanita.- Hablo una joven rubia peinada con coletas mientras miraba a su hermana tratando de contener una carcajada.-
-¿Qué sucede Serena?... ¿Quieres platicar conmigo?- Cuestiono la otra joven.
-Bueno hermana, tu sabes que te quiero mucho.- Dijo la chica de coletas.- Y cómo eres mi única hermana quiero compartir mi felicidad contigo. Sabes, fui escogida para participar en ese concurso de ballet donde ejecutare "el lago de los cisnes".
La joven rubia sonrió con tristeza recordando los momentos en los que ella practicaba ballet, aquel tipo de danza que era su adoración, siempre se había destacado por ser la mejor, desafortunadamente, un año y medio atrás había tenido un accidente que la había dejado ciega.
-Felicidades Serena.- Respondió la rubia.- Me da gusto por ti.
-Mina, ya me voy a dormir.- Dijo la rubia de coletas dándole un beso en la mejilla a su hermana, para después caminar a la salida cerrando la puerta, pero volviendo a abrirla al instante.- Perdón Mina, olvide apagar la luz… Aunque pensándolo bien… ¿Tu no necesitas que te apague el foco verdad?... Despues de todo siempre ves todo oscuro.
-Serena por favor.- Molesta la rubia de cabello suelto.
-Oh, perdón Mina, otra vez yo y mis estupidas bromas.- Fingió arrepentimiento la chica de coletas mientras tomaba una botella de perfume y la ponía en el piso.- Me voy hermana, buenas noches.
La joven rubia dentro de la habitación, se levantó encaminándose hacia la puerta para apagar el foco, si bien era ciega, aun apagaba el foco por costumbre, le había costado trabajo asumir su nueva condición, pero poco a poco lo había ido aceptando iniciando así sus estudios en el sistema braille. Camino unos pasos en su habitación, la conocía perfectamente, pero entonces tropezó con algo que la hizo caer al piso.
Trato de encontrar aquel objeto con el que había tropezado, pero al no lograrlo las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos azules, si bien el golpe que había sufrido al caerse no le dolía tanto como el dolor que sentía en su alma al saber que las cosas para ella ya no serían como antes.
-¿Estas bien Mina?- Escucho la voz de su hermano mayor desde afuera, pero no le respondió.- Si no me respondes abriré la puerta.
Escucho como la puerta se abrió y sintió unos pasos acercarse a ella, pudo identificar claramente que era la voz de su hermano.
-Soy una inútil Andrew, lo soy.- Lloraba la rubia golpeando el piso con su puño.
El joven rubio se agacho, tomando las manos de su hermana cariñosamente, limpiando las lágrimas de la joven con el dorso de su mano.
-No llores Mina.- Le dijo mientras la ayudaba a levantarse.- Tú no eres una inútil… ¡Pero mañana mismo investigare quien fue el imbecil que puso esto aquí en el piso!.- Dijo dejando la botella de perfume en el tocador.
-Si mis ojos sirvieran no hubiera tropezado.- Dijo con tristeza la rubia.- Ya nada sea igual, jamás podre bailar, jamás poder mirarme al espejo… ¡Jamás Yaten volverá a amarme!- Rompió en llanto.
-Mina, por favor Mina no digas eso.- La abrazo el joven rubio pasándole un brazo por alrededor de sus hombros, el accidente de su hermana había sido un duro golpe para todos, más que nada para la chica.- Cierto que no puedes ver, pero no debes perder la esperanza, desde el accidente no has querido consultar la opinión de más médicos, y aun así si los resultados no fueran los esperados, la ciencia avanza más cada dia y no debes perder las esperanzas, sobre la danza, sé que ahora no puedes bailar pero puedes hacer muchas otras cosas, y Yaten, bueno ese tipo no vale la pena, es un malnacido y creo que merezco un cuñado mejor… ¿No crees?... Además tu eres hermosa y él es un enano cascarrabias.
-Y yo soy una ciega… ¿Quién querría a una ciega Andrew?
-Mina, sé que no debe ser fácil por lo que estás pasando, pero debes empezar por hacer algo por ti misma, recuperar tu alegría.- Le dijo el joven.- Sabes que yo te quiero y papá también desde donde quiera que esté seguro no quiere verte sufrir, Yaten es un imbecil y si te dejo es porque igual te hubiera dejado por otra cosa, el hombre que te ame de verdad te aceptara por lo que eres y jamás te dejara por pequeñeces.
-¿Amarias a una ciega?.- Le pregunto la rubia.
-Si amara a una mujer no me importaría eso.- Respondió el rubio.
-¿Qué paso con la chica que te gusta?- Pregunto la joven.- ¿Por fin te animaste a hablarle?
El joven rubio río al recordar como la hermosa mesera del restaurante se había molestado al tratar de hablarle.
-Hoy fui de nuevo al Sakura's Garden.- Empezó a hablar el joven.- Estaba decidido a hablar con ella, preguntarle su nombre, pero por suerte me toco que ella me atendiera.
-¿Y?...
-Le pregunte su nombre, le dije que me gustaría conocerla, tratando de sonar amable pero directo… pero me rechazo.- Dijo el joven rubio.- Pero me gusta mucho Mina, demasiado, lo volveré a intentar, al menos sé que a muchas mujeres les gusta hacerse de rogar.
-Tu nunca cambias Andrew.- Sonrió la rubia.- Sé que no estás acostumbrado a que te rechacen.
-Bueno, al menos intentare conocerla, todos estos dos años viéndola me he imaginado una y mil cosas con ella y de ella, al menos no me quedare con ganas de conocerla.- Decidido el joven.- Prefiero decir que me rechazo feamente antes que decir que me quede con las ganas.
Centro de Reclusión de Tokio.
Al mismo tiempo, dentro de una celda del penal de máxima seguridad de la ciudad de Tokio, hombre de cabello rojizo trataba de conciliar el sueño, recostado en la cama de arriba de la litera, mientras a su mente venían esas imágenes donde sentía ganas de tener a ambas gemelas en su poder y hacerlas pedazos.
6 años atrás…
La joven de cabello castaño ataba las manos del hombre pelirrojo, para después amenazarlo apuntándolo en la sien con el revólver.
-¡Calla maldito!- Le dijo dándole una fuerte patada en el estómago.- ¡Calla o te sacare los ojos!... De la misma manera como violaste a una joven casta y virginal pidiéndole que callara mientras la golpeabas… ¿Qué se siente?... ¿Qué se siente miserable?- Le pregunto dándole un puñetazo en el rostro.
La chica de ojos verdes, se sentó entonces frente al hombre, mirando como este se mordía los labios hasta reventárselos para evitar gritar de dolor, mientras se retorcía ante el charco de sangre que corría por sus entrepiernas, mirando como la joven con sadismo tomaba el pene que le había arrancado partiéndolo en varios pedazos con el cuchillo como si se tratara de un trozo de bistec.
-¿Te gusta la comida cruda imbecil?- Cuestiono la joven.- No me respondas, que igual yo no soy buena cocinera.
-¡Por favor, déjame ir, te lo suplico!- Rogaba el hombre sin poder evitar dejar escapar un grito de dolor.
La joven soltó una carcajada y tomo un tenedor que se encontraba debajo del sillón, puesto que aquello lo tenía planeado, tomando un trozo de carne con este poniéndolo cerca de los labios del hombre.
-Come.- Le ordeno la joven mirándolo con ira.
El hombre pelirrojo miro con asco aquel pedazo de carne, que antes hubiera sido su miembro viril, todo aquello era digno de una película de terror.
-¡Dije que tragues maldito perro!- Rugió la joven.-
-No puedo.- Dijo el hombre mirándola suplicante.
La joven tomo el cuchillo carnicero poniéndolo cerca del ojo derecho de aquel hombre.
-¡Dije que tragues¡.- Ordeno la joven.- No lo volveré a repetir y si no lo haces, ahora seguiré con tu ojo, así te despedazare si no te tragas tu asquerosa carne.
El hombre, sintiéndose presa del terror, abrió la boca masticando con asco aquel pedazo de carne, pasándolo por su garganta, pero justo había terminado de deglutirlo, la joven de ojos verdes tenía otro trozo en el tenedor ofreciéndoselo en la boca. Sabía que negarse a lo que la joven hacia le podría costar caro, así que haciendo a un lado su repulsión comió uno a uno los trozos de carne de lo que antes fuera su pene.
-Bien hecho pedazo de imbecil.- Rugió la joven abriendo la puerta para obligarlo a caminar con dificultad hacia la salida, apuntándolo siempre con la pistola…
Fin del Flash Back…
-¡Maldita perra desgraciada!- Rugió el hombre haciendo que los otros tres hombres en la celda se despertaran.
-¡Cállate floripondia, deja dormir!.- Gruño uno enojado.
-¡Quizá lo que necesita aquí la floripondia es otra cosa para callarse!.- Dijo el hombre que dormía arriba de la cama, bajándose de esta, para mirarlo lascivamente.
-¡No por favor!.- Suplico Rubeus sabiendo lo que le esperaba.- ¡No se acerquen!...
Mañana siguiente…
Dentro de un departamento, ubicado en una de las zonas más transitadas de la ciudad, una joven de largo cabello negro, vistiendo una blusa morada de botones y una falda en color negro, la cual le llegaba un poco arriba de la rodilla meneaba su cuchara en el cereal nerviosamente, mientras la joven de cabello azulado que vestía un traje sastre blanco la miraba detenidamente, le parecía extraño ver a su amiga así.
-¿Qué te sucede Rei?... ¿Estas nerviosa por tu primer dia de trabajo?
-Amy, hice una estupidez…- Hablo nerviosa la pelinegra.
De pronto se escuchó el golpe de la puerta y ambas miraron a Makoto aparecer en el comedor, vistiendo un suéter ceñido a su cuerpo en color rosa fucsia jeans de mezclilla que remarcaban su cuerpo y zapatos sin tacón en el mismo color del suéter, mientras su cabello iba sujeto en una alta cola con un listón en color rosa.
-¿Me puedes decir que fue lo que te salió mal Rei?... Estoy hablando de tu entrevista en AeroSky Enterprises.- Hablo la joven castaña.- Ayer olvide preguntártelo, pero me gustaría saberlo antes de irme a la universidad… ¿Conquistaste a nuestro objetivo?
-Si.- Titubeo la pelinegra.- Bueno, si conquiste a alguien, pero no a nuestro objetivo.
-¿Qué?- Hablaron sorprendidas al mismo tiempo Amy y Makoto.
-Pero si a ti ningún hombre se te escapa.- Sorprendida Amy.- Ninguno que te guste.
-Ese es el problema, que si lo conquiste.- Nerviosa la pelinegra.
La joven castaña, desesperada se levantó de la mesa mirando seriamente a su amiga.
-Primero dices que sí y luego que no… ¿Qué es lo que sucede Rei?.- Desesperada la joven de ojos verdes.- ¿Conquistaste a Andrew Hansford?... ¿Te acostaste con él en la entrevista de trabajo?
-¡Cállate y déjame hablar!.- Rugió histeria la pelinegra.- No conquiste a Andrew Hansford.
-Seguro es gay.- Respondió la peliazul después de pasarse un trago de jugo de naranja.
-Estaba esperando mi turno para que me tocara entrar a la entrevista de trabajo, llevaba dos horas esperando, mirando como salían y entraban candidatas al puesto con cara de decepción.- Hablo la pelinegra.- De pronto, la tipa gorda esa recepcionista entro a la oficina y salió con una sonrisa gritando ¡Señorita Rei Hino, favor de pasar a la entrevista!
-¿Y?- Desesperada la pelicastaña.
-¿Era guapo o feo?- Ansiosa la peliazul.
-Era guapísimo, atractivo, estaba para comérselo.- Puso cara de lujuria la pelinegra…
Flash Back.
Tras escuchar su nombre, la hermosa pelinegra que se encontraba aburrida sentada en la recepción, se levantó de la silla no sin antes sacar el espejo de su bolsa y ver que luciera perfecto, de nuevo lo guardo y se desabotono un botón de su blusa morada dejando a la vista el nacimiento de sus senos. La venganza por el daño hecho a la familia de Mako y por la muerte de su hermano había comenzado, y ella estaría dispuesta a ayudar.
Abrió la puerta lentamente, mirando a aquel hombre de cabello obscuro y penetrantes ojos azules, aunque tenía el cabello negro no tenía facciones de oriental, así que dedujo que era el objetivo: Andrew Hansford.
-Buenos días señorita… ¿Rei Hino?- Pregunto el apuesto hombre. Dentro de todo al menos le alegraba que fuera atractivo, así llevar a cabo el plan de venganza seria placentero.
-Buenos días.- Respondió ella mientras se sentaba en la silla frente al escritorio cruzando la pierna, notando como el hombre pasaba saliva al ver el nacimiento de sus senos.
El hombre tomo su currículo, el cual había entregado días antes leyéndolo.
-Rei Hino… egresada de Derecho de Todai.- Leyó el hombre.- Graduada con honores.
-Así es.- Respondió ella dibujando una media sonrisa en su rostro…
Fin del Flash Back.
-¿Y qué fue lo que sucedió después?- Pregunto la joven pelicastaña.- Todo está perfecto, el tipo quedo loco por ti… ¿No me digas que es gay?
-Lo que sucedió después fue peor.- Dijo la joven de ojos amatistas llevándose la mano a la frente mientras cerraba los ojos.
Flash Back.
Despues de que el apuesto hombre terminara de hacer las preguntas de rigor, para determinar si la joven contaba con las aptitudes y capacidades para el puesto, levanto su vista mirando a los ojos.
-Perfecto Señorita Hino.- Le dijo.- Su currículo es perfecto. Esta usted contratada.
-¿Solo mi currículo?- Pregunto la joven la joven metiéndose un mechón de cabello detrás de la oreja, dejando a la vista la curva de su cuello.
-Bueno, todo es perfecto.- Le respondió el hombre.- Señorita Hino… ¿Qué hará hoy por la noche?
-No tengo planes.- Sonrió la pelinegra.- Pero podría hacer lo que usted me pida Andrew Hansford.
El joven pelinegro sonrió desconcertando a la pelinegra.
-Disculpe señorita Hino, olvide presentarme.- Hablo el hombre.- Sé que esperaba que Andrew fuera quien la entrevistara, era la persona que debía de hacerlo, pero me dejo a cargo de esto por un imprevisto que tuvo. Mi nombre es Darien Shields.
La sonrisa de la pelinegra desapareció, dibujándose en su rostro la decepción. Se había confundido de "objetivo".
-Mucho gusto señor Darien Shields.- Respondió la pelinegra.- Mañana es mi primer dia, aquí estaré puntual. Espero que tenga buen dia.
-Espere señorita Hino… ¿Qué hará esta noche?
La joven se quedó pensativa hasta que respondió.
-Tengo que hacer… cuidar a mi abuelito.- Dijo lo primero que se le ocurrió y después salió rápidamente de las oficinas de AeroSky Enterprises.
-¿Entonces no te gusto el otro tipo?- Pregunto Amy.- Habías dicho que era atractivo.
-Pero no es el "objetivo".- Respondió la pelinegra.- Nosotros queremos a la cabeza de la compañía y ahora lo he echado a perder todo.
-0-0-0-
Al mismo tiempo, en el amplio y elegante comedor de madera en color hueso, los miembros de la familia Hansford se encontraban a la mesa tomando el desayuno. En la cabecera una mujer de cabello platinado de mirada dura, a su derecha un joven rubio de ojos azules, a un lado del cual se encontraba una joven rubia de mirada perdida, en el lado derecho, se encontraba sentada una mujer de cabello negro azabache y ojos rojizos, mientras a un lado de esta se encontraba una rubia de coletas.
Rápidamente llego al comedor una mujer mayor de cabello azulado, dejando sobre la mesa la fruta, el pan tostado, la leche, el café y el jugo de naranja.
-¿Se les ofrece algo más?.- Pregunto la mujer.
-Puedes retirarte Luna.- Respondió la mujer de cabello platinado.- Aun tienes mucho que hacer.
-Mamá, querida tía, querido hermano.- Hablo la rubia de coletas interrumpiendo el silencio.- ¿Ya les conté la nueva noticia?.
-¿Qué sucede Serena?- Pregunto el joven rubio con desgano.
-¡Fui elegida para participar en el torneo nacional de ballet!- Dijo la rubia mordiendo el pan tostado.- Y bailare el tema "el lago de los cisnes", dice la señorita Yamamoto que soy la mejor bailarina de la clase.
-¡Felicidades hija!- Respondió la mujer de cabello platinado.- Eres la mejor y sé que llegaras muy lejos… ¡Eres mi orgullo!
La joven rubia que se encontraba sentada justo a un lado de su hermano se quedó seria, si bien le alegraba que su hermana estuviera feliz, pero recordaba con tristeza que alguna vez ella también había sido bailarina de ballet, estaba a punto de participar en un torneo internacional, pero desgraciadamente había ocurrido un accidente que la había dejado ciega.
-¿Por qué me vea así Mina?.- Pregunto la rubia de coletas.- No me mires tan duramente.
-No te estoy mirando Serena.- Respondió con tristeza la rubia.
-¡Oh que tonta soy, se me olvidaba que eres ciega la chica "sin luz"!- Se carcajeo la joven rubia.
-¡Cállate Serena!.- Dijo el joven rubio, pero al ver que su hermana no dejaba de carcajearse subió la voz.- ¡Dije que te calles Serena!- Le grito duramente.
-Andrew, tranquilo, no es necesario que te pongas así.- Respondió la joven ciega.
-¡No le hables así a tu hermana Andrew!.- Molesta la mujer de cabello platinado.- ¡Que sea la última vez que le gritas a Serena o…
-¿O qué?.- Le pregunto el joven rubio.- ¿Qué piensas hacerme?... ¿Me vas a correr de MI casa?- Le pregunto después, remarcando la palabra "Mi".
La mujer de cabello platinado se levantó molesta retirándose del comedor hasta llegar a las escaleras las cuales subió con prisa, cuando al llegar al pasillo que conducía a su habitación, miro una fotografía de su difunto marido, un hombre maduro de ojos azules y cabello rubio.
-¡Maldito Luke Hansford, te maldigo a ti y a tus hijos, maldito desgraciado, ojala que te estés revolcando en el infierno!.- Rugió la mujer platinada entrando a su cuarto.
7 meses atrás…
Dentro del cuarto de estudio de la mansión Hansford, frente al escritorio, del cual había un gran librero, se encontraba sentado un hombre obeso, mientras frente a él, se encontraban los familiares del difunto Luke Hansford, la viuda, vestida con un elegante vestido negro, sentada en una silla llorando exageradamente, mientras a su derecha se encontraba una jovencita de coletas rubias, a su izquierda una joven rubia de mirada perdida que lloraba en silencio y detrás de la chica, tomándola de la mano en señal de apoyo un joven rubio de mirada triste.
Había pasado apenas una semana desde la fuerte de aquel hombre, y la mujer de cabello peliplata esperaba ansiosa la lectura del testamento, aunque en realidad ya sabía que todos los bienes eran para ella, después de todo el testamento tenía más de 10 años de haber sido redactado.
-Comience a leer Señor Tanaka.- Hablo la mujer volteando hacia donde se encontraba su hija de rubias coletas para sonreírle.
-De acuerdo señora.- Hablo el hombre.- Comenzare a dar lectura oficial del testamento, tal cual fue redactado por Luke Hansford.
"Yo, Luke Hansford en pleno uso de mis facultades físicas y mentales y sin que medie coacción alguna, manifiesto mi voluntad con el deseo que se cumpla lo aquí escrito después de mi fallecimiento de la manera siguiente:
Nombro como mi único y universal heredero a mi hijo Andrew Hansford a quien le otorgo todos mis bienes presentes y futuros.
Y a falta o por algún impedimento de mi hijo Andrew Hansford nombro a Minako Hansford como heredera absoluta de todos mis bienes, y si por algun motivo o razón alguno de los dos llegara a faltar, pido que se otorguen mis bienes a una fundación que se encargue albergar a niños huérfanos.
-¿Qué?- Se levantó la mujer de cabello platinado desconcertada.- ¡Ese testamento es falso, él no puede haber dejado todo a Andrew!
-Señora, lo siento, esta es la última modificación que el finado Luke Hansford hizo al testamento justo hace tres semanas…
-En que momento me dejaste en la calle hijo de perra.- Rugió la mujer de cabello platinado tomando su foto matrimonial lanzándola al piso con furia.
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Al mismo tiempo el automóvil deportivo se estaciono a las afueras de la mansión Hansford, de donde bajo un hombre alto de cabello negro, el cual llevaba gafas oscuras.
-¡Hola primo!- Grito efusivamente al mirar a un joven rubio salir de la mansión en el automóvil en color negro.
Los vidrios polarizados del lado del copiloto se bajaron, desde donde se miró como de ese lado iba sentada Mina, y manejando el automóvil, Andrew.
-¿Qué haces tan temprano aquí Darien?- Pregunto la joven rubia distinguiendo la voz de su primo.- Pensé que ya estarías e la compañía.
-Si está aquí tan temprano es porque algo se le ofrece.- Dijo Andrew.- Y seguro no es nada bueno.
-¡Ay no, ya van a empezar a discutir!- Se quejó la joven rubia.
-Espérame un momento Mina, ahorita te llevo a la escuela.- Dijo el joven rubio bajando del auto, caminando con su primo hacia el auto rojo para que su hermana no escuchara la conversación.
-¿Qué es lo que quieres Darien?- Le pregunto a su primo.- ¿Ya escogiste a la nueva abogada?
-Solo preguntarte si aún no terminan tus vacaciones.- Dijo el joven pelinegro.- Y por supuesto que ya la elegí.- Hablo Darien sonriendo con malicia.
-Por esa cara deduzco que te dejaste llevar por su trasero y sus senos antes que por sus capacidades Darien.- Se quejó el joven rubio.- Espero no hayas elegido a una inútil.
-No lo es.- Respondió el pelinegro.- Y en todo caso si así fuera, tu eres el único culpable Andrew.- Hablo Darien.- Tú eras quien iba a hacer las entrevistas a las candidatas al puesto, pero claro decidiste que era mejor largarte a ver a la mesera a la cual nunca le has hablado y te ignora olímpicamente… ¿Al menos esta vez le hablaste?.
El joven rubio respiro y soltó el aire.
-Le hable, ella me atendió.- Dijo el joven rubio.- Pero creo que no le agrade. Aun así seguiré intentándolo, muchas veces cuando la mujer dice no es porque en realidad quiere decir si… ¿verdad?-
-Claro Andrew, claro.- Respondió Darien.- No sé qué hare contigo y Zafiro, tu obsesionado con una mesera que has visto desde hace dos años, la cual te ignora y justo ahora que le hablas te aplica la ley del hielo, y Zafiro que sigue obsesionado con su novia fallecida..- Dijo el hombre.- Por cierto… ¿Iras ahora a trabajar?
-Aun no.- Respondió Andrew.- Te dije que esta semana me la tomaría completa de vacaciones. Necesito pensar que hacer con mi vida, quisiera mandar todo al infierno, pero sé que tampoco puedo dejar a Mina sola, y aunque no soporto a Serenity, ella era la esposa de papá y es madre de Serena.
-De acuerdo.- Respondió Darien.- Tú te pierdes de conocer a Rei "preciosa" Hino. Pero que te quede claro que yo la vi primero.
-Siempre he respetado a tus chicas así como tú los míos, no te preocupes primo.- Respondió el joven rubio.- Si no te metes con mi mesera yo no me meto con tu abogada.
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La joven de ojos verdes bajo del camión que la dejaba a tres calles de la universidad, ya faltaban solo tres días para que terminara definitivamente su carrera universitaria, aquella era solo la semana de los exámenes finales. Haber escuchado como sus planes se habían complicado con el error que había cometido su amiga la tenía alterada, pero no por eso se daría por vencida con sus planes, aunque como no había alcanzado a desayunar entro a una pequeña cafetería que se encontraba cerca para comprar un café para llevar y una dona, su estómago le pedía comer algo.
Estaba a punto de caminar hacia una vitrina donde se encontraban las donas de chocolate, cuando sentado en una de las bancas miro tomando un café a aquel hombre de ojos azules que malos recuerdos vinieran a su mente.
-¿Le puedo ayudar en algo señorita?- Pregunto la joven que atendía.
Miro como el joven estaba a punto de voltear hacia donde ella se encontraba, pero rápidamente salió corriendo del lugar. Mirarlo le traía malos recuerdos del pasado que jamás podría olvidar. Sabía que llegaría el momento de hacer pagar a todos los que lastimaron a su hermana y a ella, pero tenía todo planeado, todo tenía su tiempo.
Corrió tanto hasta cansarse, deteniéndose en un parque cercano a la universidad.
-¡Maldito Zafiro Black, no sabes cuánto te odio!.- Dijo para sí misma mientras las lágrimas amenazaban por salir de sus ojos, pensando porque el maldito destino la había vuelto a hacer encontrarse con aquel hombre que despreciaba.- ¡Vas a sufrir en la medida en que hiciste sufrir a la mujer que te amaba, y pagaras así como todos pagaran en la medida por el daño hecho!
Sintió como las lágrimas corrían por sus mejillas y miro hacia el cielo.
-Padre, madre, Tamahome… mi querida luciérnaga, juro que los voy a vengar a todos.- Grito con fuerza mientras se dejaba caer pesadamente en el césped del parque…
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Al mismo tiempo, el hombre de cabello azulado salió de la cafetería, bebiendo aquel café caliente en aquella mañana de otoño. Faltaban solo semanas para que el invierno entrara por lo que el frio ya se sentía, pocos días para que fuera el cumpleaños de la mujer que tanto había amado.
-Lita, mi amada Lita.- Volteo mirando hacia el cielo nublado.- ¿Cómo habrían sido las cosas si yo hubiera estado a tu lado?... Seguro hoy seguirías con vida.
6 años atrás…
Era medio dia en la ciudad de Kyoto, el joven peliazul caminaba por entre las calles tomando de la mano a una joven de cabello castaño amarrado en una alta coleta, de grandes ojos verdes, la cual vestía un uniforme escolar en color café con blanco.
Tras caminar, llegaron a un parque el cual se dejaron caer en el paso, el recargado en el tronco de un árbol, teniendo a su amada entre sus brazos.
-¿Me amas'?- Le pregunto ella mirándolo a los ojos.
-Con locura Lita Kino.- Le dijo el acariciándole las mejillas.- Te amo con todo mi corazón y así será por siempre.
-En las buenas y en las malas… ¿Verdad?- Le pregunto ella.- Si algo malo me sucediera, por ejemplo… si tuviera una enfermedad terminal o si me desfigurara el rostro… ¿Me seguirías amando?
El joven tomo una de las manos de su amada besándosela.
-Mi amor por ti es verdadero Lita.- Le respondió.- Jamás nada te pasara porque yo estoy a tu lado, además tienes a la agresiva de tu hermana que siempre te defiende y, aun así si algo te sucediera yo estaría contigo porque te amo.
-Pero no digas que Mako es agresiva.- Río la joven.- Ella es muy linda.
-Lo se mi vida, solo que tú eres dulce, tierna, romántica eso me gusta de ti.- Le dijo.- En cambio ella es impulsiva, un poco ruda y hasta salvaje, pero bueno Tamahome la ama, son tal para cual.
Fin del Flash Back.
AeroSky Enterprises.
La joven pelinegra llego temerosa, vistiendo un traje sastre que consistía en falda y saco de color negro. Solo entrar, miro a la obesa recepcionista saludándola con un movimiento de manos.
-Buenos días Señorita Rei Hino.- La saludo.- El señor Darien Shields la espera en su oficina.
-¡Mal, muy mal!.- Se dijo la joven en voz baja.
-¿Qué dice señorita?
-Buenos días, eso dije.- Trato de calmar sus nervios, tomando el elevador que la llevaría al tercer piso donde se encontraba la oficina del que sería su jefe en turno.
Justo acababa de llegar al tercer piso y con paso lento camino hacia la oficina indicada, después de lo que había hecho el dia anterior quería retrasar su encuentro con aquel hombre que no era "el objetivo".
-Buenos días señorita Rei.- Escucho la voz del pelinegro sintiendo que el rubor se le venía a la cara.
-Buenos días señor Shields.- Respondió con seriedad la joven tratando de no verse demasiado coqueta y de que el hombre hubiera olvidado lo ocurrido el dia anterior.-
-Tenemos muchas cosas de que hablar señorita.- Sonrió el hombre mirándola detenidamente.- Habrá que ponerla al tanto de en qué consistirá su trabajo.
La joven estaba a punto de decir algo, pero entonces se escuchó el sonido del celular del apuesto joven.
-Diga… si claro.-
-Señorita Hino, ahora vengo, tengo una llamada de larga distancia, puede esperar en mi oficina.- Dijo el hombre quitándose el celular del oído.
La joven inhalo y exhalo tratando de contener los nervios, pero al mirar alejarse a su ahora "jefe" miro como a este se le caía de la bolsa de su saco una tarjeta la cual levanto para dársela después, pero entonces miro algo que le llamo la atención.
Andrew Hansford.
-Interesante.- Sonrió la joven maliciosamente.- No he conocido al "objetivo", pero seguro a Mako le dará gusto tener esto en sus manos. Seguro esto nos puede servir y mucho…
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Despues de llorar el recuerdo de su familia de aquella horrible tragedia la joven se levantó del pasto. Le época otoño – invierno solía deprimirla. Hacía seis años que había perdido a sus padres, que ella y su hermana habían vivido una tragedia, y que su querida gemela había muerto dejándola sola. También se acercaba la fecha de su cumpleaños, el 5 de diciembre, el cual desde hace 6 años sería un dia triste para ella, siempre.
7 años atrás.
Dentro de una cafetería, las dos hermosas jóvenes pelicastañas se encontraban celebrando su cumpleaños número 17, ambas vistiendo minifalda de mezclilla, blusa de tirantes color negro y zapatillas del mismo color, peinadas ambas con el cabello suelto. Si bien era cierto que muchas veces les gustaba verse diferentes, la mayoría del tiempo preferían ponerse de acuerdo y vestirse igual, les parecía divertido que la gente las confundiera, mas sus novios eran los únicos que lograban distinguir a una de la otra.
-¿Te gusta tu regalo mi amor?- Pregunto un joven de cabello negro azulado que se encontraba sentado a un lado de la joven, mirándola con sus ojos color grisáceos, mientras le acariciaba la mejilla.-
La joven ojiverde veía los pendientes de esmeralda fascinada, pero más que nada lo que la hacía feliz era que su amado Tamahome estuviera con ella en su cumpleaños.
-Me encanta mi vida.- Susurro la joven besándole la mejilla.- Pero más me agrada que hayas venido, tu eres mi mejor regalo Tamahome Hino.- ¿Tu qué opinas Lita?... ¿Verdad que…- La joven no termino su pregunta, sonriendo al ver como su hermana también se encontraba feliz y radiante ese dia, besándose apasionadamente con su amado Zafiro Black.
-Perdón hermana.- Rio la joven separándose de los labios de su amado pero sin dejar de abrazarlo.- Son hermosos hermana.
El joven de cabello azulado y ojos color azul saco una caja, entregándosela a su amada.
-Este es tu regalo Lita- Le dijo.- Espero te guste.
-¡Gracias mi Zaf!.- Exclamo emocionada la joven.- Con que me prepararas el pastel era suficiente.- Dijo la joven abriendo su regalo, para al final quedarse boquiabierta al ver que su amado Zafiro le había regalado lo que por tanto tiempo había deseado, un libro titulado "Walk to remember".- Mi amor, es hermoso, gracias tengo tiempo queriendo este libro… ¿Cómo lo encontraste?
-Ya lo veas Li.- Le beso la mejilla acortando su nombre de manera cariñosa como lo hacía, llamándola simplemente "Li".- Por amor se puede hacer cualquier cosa.
Fin del Flash Back.
-Éramos felices, muy felices.- Repitió la joven caminando hacia donde se encontraba una banca, cerrando sus ojos para inhalar y exhalar aire, tenía que distraerse y olvidarse aunque sea por un momento de la época del año en que se encontraba. Tenía que estar en 5 minutos en su clase, pero no tenía ganas ni animo de ir.
Al mismo tiempo, en un Volswagen Bora Sport, el joven rubio conducía sin rumbo fijo tras haber dejado a su hermana en la escuela donde le enseñaban todo sobre el sistema braille. Sabía que una semana sin ir a la compañía era demasiado, que era parte del legado que su padre había fundado en compañía de otros accionistas, pero no tenía ganas, su mente estaba confundida y no sabía qué hacer, cada dia soportaba menos a la viuda de su padre, pero no podía abandonarlo todo, no porque aún estaba Mina de por medio y lo necesitaba.
Estaba a punto de continuar su camino en el auto, cuando al pasar por el parque miro sentada en una de las bancas, a una joven de cabellos castaños atados en una coleta y ojos verdes, distinguiendo que era la mesera que trabajaba en el Sakura's Garden.
-¡Ella!.- Murmuro frenando en seco. Rápidamente y sin pensarlo mucho estaciono el auto bajándose de el. Cierto que la joven lo había rechazado una vez, pero él no se daba fácilmente por vencida, quería conocerla y al menos no se quedaría con las ganas de intentar acercársele.
-Maldita Serenity, pero aunque sea lo último que haga en la vida averiguare porque mando matar a mis padres.- Pensó llena de rabia y resentimiento.- Despues de que haga pagar a cada uno de esos malnacidos violadores seguirá ella, también esa vieja pagara… ¿Qué tal seria pagarle con la misma moneda?... Seguro le dolería ver como utilizo a su hijo como parte de mi venganza, Andrew Hansford, mi objetivo… ¿Quién será y cómo será el "objetivo"?
La joven estaba tan sumida en sus pensamientos, planeando y pensando cada dia en su tragedia, en hacer pagar aquello que la "justicia" no había hecho, que se sobresaltó cuando escucho a alguien interrumpiendo sus pensamientos.
-Buenos días.- Escucho una voz conocida, cuando al voltear de reojo reconoció al joven rubio que el dia anterior había visto en el restaurante.- ¿Puedo acompañarte?... ¿Por qué estás sola?
La joven castaña de ojos verdes maldijo internamente tener que encontrarse con aquel hombre inoportuno, en aquel momento lo que menos quería era tener que lidiar con un pretendiente hostigoso, puesto que en sus planes no estaba un hombre, al menos no para relacionarse sentimentalmente.
-No quiero ser grosera, pero le agradecería mucho si me dejara sola.- Respondió la joven con dureza utilizando la misma técnica sutil y un poco grosera que usaba cuando quería alejar a un pretendiente.
-No quiero irme.- Escucho la voz de aquel hombre.
-Entonces me voy yo.- Dijo a punto de levantarse de la banca, pero sintió como el joven ponía una mano sobre la suya, lo cual la hizo quedarse sentada.
-¡Suélteme!.- Aparto su mano bruscamente.- ¿Qué es lo que quieres?... ¿Por qué me molestas?.- Pregunto molesta.
-Disculpa si te molesto, pero… me gustas mucho, desde hace dos años.- Le dijo el hombre.- Siempre voy al restaurante donde trabajas… pero o nunca me has visto o me ignoras.
-Pues cuanto lo lamento.- Respondió la joven levantándose de la banca.- Porque tú a mí no me interesas en lo más mínimo.
-Muchas veces cuando las mujeres dicen no es porque en verdad quieren decir si.- Dijo el joven sentado en la mesa.- Y tú a mí me gustas mucho, te voy a conquistar y…-
-¡Cuando digo no es no!- Lo interrumpió la joven molesta, clavando sus ojos verdes en los de él.
-¿Y porque no puedo insistir?- Le pregunto el joven.- ¿Tienes novio?... ¿Eres casada?... ¿Comprometida?... ¿Hay un hombre en tu vida?... Si es que lo hay no insisto
-Lo hay.- Mintió la joven.
-Mentirosa.
-No me importa si no me crees.- Respondió la joven a punto de irse, pero de nuevo escucho otra pregunta.
-No te creo, pero demuéstramelo.- Pidió el joven.- ¿Cómo es que se llama tu novio o marido o lo que sea que tengas?... Suponiendo que lo tienes.
La joven volteo de mala gana mirando de arriba abajo al hombre. Definitivamente feo no era, pero en su corazón ya estaba alguien que para bien o para mal era irremplazable.
-Andrew.- Respondió la joven con desgano, cualquier nombre masculino era bueno para deshacerse de aquel hostigoso….
N/A: Bien, aquí tengo el segundo capítulo de Ángel Caído, no se desesperen que aun Mako hará muchas maldades, este es solo el comienzo.
Hotaru, Nicky y Sailor Alluminem, gracias por su apoyo chicas.
Ahora, paso a explicar rápidamente algunas cosas sobre el fic. Bien, aquí tenemos en claro que Makoto es una mujer que vive planeando vengar la muerte de sus padres y el daño hecho a ella y a su hermana gemela que murió. Aunque la hermana de Mako está muerta, Lita seguirá apareciendo en los recuerdos de ella, así que como los gemelos idénticos no pueden ser idénticos en todos los aspectos he decidido darles personalidades diferentes a cada una pero sin dejar de lado la verdadera personalidad de la Mako/Lita del anime.
A mi parecer, creo que la Mako/Lita del anime tiene una personalidad que hasta cierto punto podría ser contradictoria, por una parte vemos que a simple vista no solo parece, sino que es una chica ruda, con gran fuerza física, que se mete en peleas y hasta cierto punto inspira temor/respeto que la hacen catalogar como una chica ruda/marimacho. Contradictoriamente, por otro lado Makoto tiene características que la hacen ser lo que se diría "la feminidad andando", puesto que le gusta y ama cocinar, hacer quehaceres domésticos, romántica empedernida (eso es claro en el anime), usa aretes en forma de rosa, le gustan las flores (a que mujer no le gustan, creo que a la mayoría), y uno de los colores predominantes aparte de ella es el rosa, así que creo que contradictoriamente a que es ruda y salvaje, también algo tierna y romántica. (Todo esto no me lo invente yo, lo saque de su ficha técnica oficial, del manga que por supuesto tengo), y pues en base a todo esto ha decidido hacer diferentes a las gemelas, una siendo la ruda/salvaje y otra la tierna/dulce/romántica, puesto que sería muy irreal decir que las dos eran iguales en todos los aspectos.
En fin, después de tanto hablar me despido, aclarando que la frase de inicio del capítulo es fragmento de un poema que no es mío sino de Rosario G.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
