N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece
La Obsesión Del Millonario
Capítulo I
— ¡Cuidado! —gimio de dolor cuando choco con una de las macetas altas terminando con un golpe en la cabeza, había sido demasiado tarde la advertencia, se llevo varios dedos a la zona afectada y gruño, se suponía que esa maceta no tenía porque estar ahí — ¿Qué esta haciendo aquí? Creí haber dicho que tenían que moverla —les señalo a sus empleados que la miraron con miedo, no es que fuera una jefa dura pero en ocasiones si que daba miedo o al menos eso decían ellos — ¡La movemos ya! —volvio la vista hacía la agenda que tenía entre las manos, tenía que escoger las flores de un evento caritativo y tenía una cita con el promotor del mismo.
Siguio con su camino cuando la campana sonó, ya se encargarían del cliente, entro en su oficina y solo logro ver una cabellera rubia, le dio lo mismo y cerro la puerta para caminar hasta su escritorio, dejo la agenda sobre el mismo cuando su teléfono sóno — ¡Sakuno! —alejo de golpe el aparato cuando aquel grito estallo en sus oídos, esperaba que ninguna neurona hubiera muerto — Maldición Tomo, ¿cuántas veces te he dicho qué no me grites?, ¡no estoy sorda joder! —le devolvio el grito aunque más bien parecio un rugido, seguro su amiga ojicafé estaba temblando de miedo o algo pero le dio lo mismo, estaba cansada y no le apetecía escuchar gritos.
— ¡Ya sé, no me grites! Seguro estás así porque Tezuka se fue de viaje de negocios y no has tenido sexo —era oficial, le iba a arrancar la cabeza la próxima vez que la viera, dio un sonoro suspiro revolviendo su cabello rubio, solo necesitaba un momento de paz — Mi vida sexual te da lo mismo, ¿qué quieres?, tengo trabajo —espeto tomando asiento para acomodar los catalógos de flores y meterlos en un maletín, debía darse prisa sino quería llegar tarde a su cita, al menos había recordado vestir para la ocasión — ¿Por qué eres así? Antes eras más buena, ahora eres mala —seguía sin creer que fuera una adulta, no parecía una porque se quejaba.
Aspiro un poco de aire para tomar el maletín junto con la caja de pasteles que llevaría, era oficial, siempre llevaba un presente — Tengo que colgar, llama de nuevo dentro de dos horas —y dicho esto colgó para salir de su despacho acomodandose los prendedores sobre su cabello rubio — ¡Wooo jefa te ves hermosa! —y le lanzo una mirada de muerte a Syusuke que solo rió junto con los demás, le arrancaría la cabeza después, por ahora solo debía darse prisa en llegar a esa cita con el empresario... Atobe Keigo.
Se levanto cuando su celular comenzo a sonar, gruño alejandose del cuerpo desnudo de Danitza, le había hecho el amor como siempre, desenfrenado pero se sentía diferente o al menos así lo sentía, miro el número de Keigo y maldijo — ¿Qué? —estaba de mal humor así de sencillo pero nadie parecía comprender eso porque llamaban y llamaban, salio de la habitación cerrando la puerta detrás de si — La encargada de las flores llega en diez minutos, ¿dónde estás?, es tu evento sino me equivoco, solo lo patrocino —miro la hora, se llevo una mano al cabello rubio para despeinarlo, se le había olvidado por completo y no podía decirselo al castaño.
— Danitza no se siente bien, no puedo dejarla sola —mintió para apretar la manija de la puerta escuchando un gruñido del otro lado de la línea, le iba a arrancar la cabeza y ya podía sentirlo — Bien —dicho esto colgó, eso no estaba bien, el evento caritativo era para encontrar una manera en que los niños de África y adultos mayores tuvieran atención médica gratuita además de construir varios hospitales de primer nivel, entro en la habitación encontrandose con la castaña que dormía plácidamente, no importaba que llegara tarde pero aún así tenía que ir, entro de prisa a la ducha, tenía que hacerlo en tiempo récord, era por un bien mayor no por él.
El agua caliente se deslizo por su cuerpo, pego su frente unos momentos a los azulejos sintiendo la calma llenar sus pulmones, había llegado hace una semana y aún no salía de casa, era como si tuviera miedo, de hecho podía decir que lo tenía, aunque fuera un poco pero no era normal, es decir, el gran Kevin Smith no podía tener miedo de nada, tomo un poco de aire terminando de ducharse para abrir la puerta corrediza, salio con pasos calmados en busca de una toalla cuando sintio unas suaves manos alrededor de su cintura y un suave beso en su hombro — Una ducha —susurro Danitza y sonrió un poco, no le iba a venir mal en lo absoluto.
La tomo de la mano para arrastrarla dentro de la ducha sintiendo como temblaba, con Sakuno eran pocas veces en las cuales había intimado, no porque no quisiera sino porque la cobriza tenía miedo y... exacto, no debía estar pensando en la misma, era pasado y el pasado debía quedarse justo ahí, beso los labios con sabor a melón y se perdio en todo lo que su prometida le otorgaba... solo tenía que pedir perdón y aquel peso invisible se desvanecería, entonces comenzaría a buscarla para hablar con ella, si, eso haría.
— No tengo idea de que flores quiere ese infeliz —refunfuño el castaño delante suyo, parecía un pequeño niño mientras pasaba las hojas del catalógo que le había extendido, llevaba ahí una hora y el hombre aún no se decidía por ninguna flor, estaba comenzando a estresarse en todo el sentido de la palabra — Narcisos —concluyo viendo directamente al hombre que alzo la mirada para verla, acomodo su cabello rubio en un moño para caminar hasta donde estaba, hojeo las páginas y se detuvo en una hermosa flor para señalarla con el dedo, Atobe la miro y se quedo pensando — Me gusta, si usted lo dice entonces si —vaya, era una magnífica decisión.
Tomo el lápiz para hacer una nota además de agregarle algunas rosas y crisantemos, se verían estupendos, cerro el cuaderno y tomo asiento de nuevo — ¿Cuándo las desea y en dónde? ¿Entrega personal o alguien de su compañía irá personalmente? —el castaño solto un suspiro exasperado, el hombre no tenía idea de nada de su evento y eso si que era una sorpresa, se suponía que era el presidente del mismo — Creo que eso se lo respondera el presidente, yo soy el representante de los patrocinadores, así que no tengo idea alguna de nada —solto un suspiro de cansancio, la cabeza seguía doliendole y ahora tenía que agregarle esto.
— Bien, el teléfono de su presidente, me comunicare con él en unas horas —se levanto y el castaño le extendio una tarjeta, tomo la misma sin mirarla para guardarla en su maletín, se levanto y noto la mirada de este sobre su cuerpo, antes podía ser tímida pero ahora no lo era, le encantaba demasiado saber que despertaba sentimientos en los hombres — ¿Es soltera? —vaya, iba directo al punto y eso le saco una leve sonrisa, encarno una ceja ante la pregunta causando una sonrisa en los labios de Atobe — Mi vida privada no esta a discusión, es hora de que me marche, disfrute de los pastelitos —sujeto el maletín y se encamino hacía la puerta.
Era hora de marcharse — Me encantaría invitarla a salir —se detuvo y giro el rostro, le sonrió al hombre que parecía desnudarla con la mirada pero negó con la cabeza, no tenía una relación fija con Tezuka pero no le apetecía escuchar su discurso posesivo de momento — Lo siento, tengo pareja, un gusto conocerlo Atobe-san —salio y cerro detrás de si la puerta, camino directo al elevador, el otro sonó pero entro en el que le correspondía soltando el aire, los tacones la estaban matando pero se había acostumbrado a esa manera de vestir aunque de vez en cuando vestía informalmente, si... había cambiado demasiado.
Entro en la oficina de Atobe viendo como tomaba asiento en su silla, todo un presidente empresarial — Llegas tarde —sentencio con voz clara, ya lo sabía, intento llegar antes pero una tercer ronda no le parecio tan descabellada así que quiza por eso tardo demasiado — Lo siento —el castaño le arrojo unos papeles sin mediar palabra alguna, en verdad estaba furioso, tomo asiento delante suyo tomando los documentos — Si no te interesa el proyecto entonces dejaselo a una persona que si deseé ayudar, por lo visto tú no lo deseas tanto —apreto los papeles molesto para enfocar la vista en su amigo que no lo miraba pero si parecía más que enojado.
— Deseo el proyecto, de lo contrario no hubiera pedido financiamiento —arremetio más que furioso, por fin su amigo lo miro y lo que encontro fue cólera, no le gusto que hubiera faltado — No soy el primero que lo dice, lo apuesto, nunca has hecho algo bien, si, ganas dinero pero siempre dejas que otras personas terminen lo que empiezas, apoye este proyecto junto con mis colegas teniendo la esperanza de que emplearías todo tu tiempo en esto y no lo estás haciendo en lo absoluto —en verdad estaba más que furioso, lo había visto tantas veces furioso pero en esa ocasión había algo más, quiza estaba decepcionado porque no lo hacía bien.
Se mordio el labio suspirando un poco — Antes no eras así y no tengo la menor idea de que ha cambiado pero solo lo dire una vez, irás a la florería, hablaras con la encargada y te empezaras a hacer cargo Kevin, no estoy dispuesto a limpiar tu basura, no soy como los otros, ¿entendiste?, dilo porque si no es así ahora mismo terminamos esto y el proyecto lo seguire llevando solo —lo estaban regañando como a un pequeño niño y lo peor es que no podía quejarse en lo más mínimo porque tenía demasiada razón la verdad — Terminare el proyecto —tomo las hojas para colocarse de pie, había terminado la reunión o la regañiza mejor dicho.
— Kevin, se que se debe a ella, no es mi asunto pero creo que debes plantarte el madurar y buscarla para pedirle una disculpa o como mínimo olvidala, ella lo merece y tú también —salio de ahí sin contestar, no tenía nada que decir, en lo absoluto, una vez cerro la puerta camino al elevador, todo era tan confuso, la había olvidado o eso quería creer, Sakuno tenía que formar parte de su pasado pero... al mismo tiempo no deseaba que fuera así.
— Acepta el fax, comunícate con el presidente de esta compañía, informale de las flores que ofrecimos, encargate del asunto, es tarde y quiero descansar —colgó una vez mando el fax, su departamento se sentía un poco vacío sin Tezuka merodeando llamando su atención, se había ido de viaje y ni siquiera le había avisado, lo peor del asunto era eso, el sonido de su celular llamo su atención, tomo el mismo y sonrió cuando miro el número de quien estaba pensando, era un mensaje, abrio el archivo, una foto, vaya, se estaba divirtiendo al parecer y demasiado bien por lo que veía, era consciente de que las mujeres que lo frecuentaban la odiaban.
No era tonta y sabía a la perfección que no la querían porque era la obsesión del millonario Tezuka, al menos eso decía el círculo social en el que se movían, ladeo la cabeza para borrar ese mensaje, seguro que habían tomado su celular y ni se había dado cuenta, camino hasta la cocina dispuesta a cocinar algo cuando su celular sonó de nuevo, tomo el mismo viendo el número de su asistente — ¿Qué? —gruño tomando los sartenes para comenzar a preparar su cena, no le apetecía en lo absoluto hablar de trabajo, solo quería cenar, beber un poco de chocolate y dormir hasta el día siguiente, no estaba pidiendo demasiado sinceramente o eso creía.
— Sakuno-san, el presidente de esa compañía quiere hablar con usted, esta en la otra línea —primero el tipo no iba, segundo era que no deseaba ayudar a esos niños, sinceramente jamás pensó que ganaría tanto dinero con las florerías que tenía, quiza porque era la mejor en cultivarlas junto con un equipo preparado pero apoyaba muchas obras benéficas así que era horrible que alguien no le diera la importancia necesaria — Hazte cargo, si llamas de nuevo con ese asunto te despido —colgó para dejar el celular sobre la estufa, comenzo a cocinar con calma, por lo general cocinaba para dos pero no en ese momento, extrañamente se sentía vacía.
Nunca lo iba a admitir pero Tezuka faltaba en su ecuación, estaba tan acostumbrada a tenerlo a su lado que era extraño, dio un sonoro suspiro y se llevo varios dedos a la cadena que colgaba de su cuello, tomo entre sus dedos ese anillo que marcaría una etapa de su vida que siempre añoro, no se lo había quitado en todo ese tiempo y no quería hacerlo en lo más mínimo, no porque lo siguiera amando sino que porque eso le recordaba que los hombres eran malos, que nunca cumplían lo que decían y era por eso que había tomado la decisión de no amar a nadie, de no ser... la obsesión de nadie más.
Maldijo de nueva cuenta cuando escucho el discurso de la asistente de esa tipa que no quería contestarle el teléfono, iba a comenzar a maldecir a cualquier persona sinceramente — La dirección, dame su maldita dirección —gruño revolviendo su cabello, quería demostrarle a Atobe que era responsable, que por nada del mundo iba a ser el niño de siempre, no lo era y punto — N-No puedo —golpeo el volante de su auto mientras se sentía cada vez más frustrado, estaba a punto de cortarle la cabeza a alguien si debía ser sincero — Dame la dirección ahora —hablo con voz clara y firme porque por supuesto que pensaba obtenerla a la de ya y punto.
Escucho la dirección y después colgó, emprendio la marcha fijandose en que el domicilio no estaba demasiado lejos, Danitza lo esperaba y estaba frustrado, solo tenía que ir donde la mujer esa, decirle que quería revisar las flores de nuevo, un apretón de manos, negocio cerrado y de vuelta a casa, así de sencillo, giro a la derecha cuando el GPS se lo indico, reviso por si algún carro pasaba pero no, suerte tenía, reviso cuidadosamente la zona encontrandose con que era opulenta, no esperaba que el tener una cadena de florerías diera grandes frutos pero al parecer si que era así, entro en algunas calles hasta que llego a su destino, no estaba tan lejos.
Estaciono el auto con cuidado viendo que habían más aparcados en la acera, seguro ejecutivos que volvían a casa de prisa para continuar con su labor, bajo del auto mirando el número del apartamento, entro en el vestíbulo llamando la atención del portero que lo saludo con una sonrisa, viajo al elevador pero al parecer estaba en reparación así que decidio subir las escaleras cuando alguien venía bajando, choco con esa persona provocando que trastabillara y terminara golpeandose con la baranda — Lo siento —era una mujer rubia que hizo una torpe reverencia y apresuro el paso, decidio ignorarla para seguir subiendo pero entonces su teléfono sonó.
Miro el número de su prometida y gruño molesto, al parecer todo mundo había confabulado para joderlo en el mismo momento, tomo aire cuando escucho el sonido de tacones en el vestíbulo — Riuzaky-san, tiene correspondencia —se congelo con el celular en su oído, ¿había escuchado bien?, bajo los pocos escalones que había subido y vio a una mujer rubia vestida en un traje de mujer al parecer de seda, la falda que usaba llegaba arriba de sus rodillas y se amoldaba a sus caderas, solo usaba una blusa arremangada un poco más abajo de las muñecas pero era rubia, no cobriza, no era, subio de nuevo para colgar cuando Danitza no contesto.
Subio un poco más y escucho el sonido de tacones detrás, solo debía darse prisa para volver con su prometida antes de que hiciera una escena o algo así.
Salio del edificio después de tomar su correspondencia, tenía que ir a algún lugar cuanto antes, necesitaba un tiempo para pensar, para alejar los demonios del pasado cuanto antes — ¿Ryoma? —tomo entre sus manos el sobre con el nombre de su... ex amante, era extraño que le escribiera aún cuando estaba en América, seguro no era algo importante, se encogio de hombros y subio a su auto, cerro la puerta y dejo la carta en el asiento de copiloto, emprendio la marcha cuando se dio cuenta de que un idiota se había estacionado delante suyo y demasiado pegado, solto un gruñido para salir de ahí sin estropear el auto aunque no le faltaban ánimos de hacerlo.
Emprendio la marcha cuando comenzo a llover un poco, aún así necesitaba ir a ese lugar, se detuvo cuando estuvo la señal, no venía auto alguno así que decidido leer la carta, se sorprendio cuando noto solo una palabra, "volveré", bufo dejando el sobre a un lado, era demasiado tonto o mejor dicho de pocas palabras su querido amante, volvio la vista a la carretera para seguir conduciento encendiendo los parabrisas, doblo a la derecha cuando sintio un bache, eso iba de mal en peor, tenía que tener cuidado, se detuvo ante la señal de STOP viendo que pocos autos transitaban, seguro se debía a la lluvia, todo mundo tenía miedo de tener un accidente.
Paso el tope cuando sintio que alguien chocaba la parte trasera de su auto provocando que las llantas patinaran debido a la lluvia, maniobro intentanto no chocar contra un poste o lo que fuera pero al final si que sucedio, la bolsa de aire se abrio y gimio de dolor cuando sintio un golpe en la ceja derecha, iba a matar a alguien, su auto había chocado con un árbol y agradecía que nada malo le hubiera pasado, vio los faros del coche que la había chocado y gruño, abrio la puerta pateando la bolsa de aire y dandole manotazos puesto que esas cosas lastimaban más de lo que ayudaban, la lluvia mojo de inmediato su cuerpo pero le dio lo mismo.
Una persona bajo del otro auto y alejo su cabello mojado intentando enfocar su vista — ¡¿Qué diablos te sucede maldita bestia?! ¡Juro por todo lo que tengo que arrancare tu cabeza con mis propias manos y... —toda palabra quedo atorada en su garganta cuando vio a aquella figura que se cubría los ojos con una de sus manos para verla, sus miradas chocaron y entonces supo en ese mismo momento que no era un reencuentro, no, no lo era... era el infierno en persona.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
