Cap 2 I Need You

I need you so to make me happy

If I can't have you I cannot go on

Habían pasado más de cuatro días desde que Ginny, Ron y Harry había llegado a casa de Hermione y hasta ese momento aún no se atrevía a hablar con él, había estado apunto de decírselo tantas veces, pero siempre; en el último instante; el valor la abandonaba y terminaba hablándole de cosas triviales.

Desde que Ron había salido de la casa, sólo había regresado un par de veces, una para informarle lo que quería de cenar para la noche buena y otra para exigirle que le dijera a Harry lo que sentía, pero no era tan fácil como él pensaba.

Y ahora estaba ahí, preparando la cena de noche buena junto con sus amigas, sólo serían ellos seis y estaban preparando una cena para más de diez personas.

– no entiendo cómo es que le seguimos haciendo caso a Ron, si siempre sobra comida – decía Hermione mientras preparaba el relleno para el pavo.

Ginny le sonrió – ¡es mejor que sobre a que falte! – le dijo divertida, preparando la ensalada.

– es lo que siempre dice Ronald... – dijo Luna sonriendo al igual que sus amigas – pero no le pueden echar toda la culpa, Draco y Harry también se alimentan muy bien – les dijo haciendo reír a Ginny y haciendo que Hermione se sonrojara, pues había hablado de Harry como si fuera su pareja.

– bueno, Draco come bastante, pero Ron y Harry son todo un caso – les decía Ginny sin dejar de sonreír – Harry podrá estar muy flaco¡pero come como endemoniado! – decía dejando la ensalada en el refrigerador para comenzar con el postre, mientras Luna preparaba la pasta.

– ehm... ahora vuelvo... – dijo limpiándose las manos en el mandil y salió de la cocina recibiendo miradas traviesas de sus amigas, atravesó el comedor y se dirigió escaleras arriba. Temblaba de pies a cabeza, tenía la respiración agitada y le sudaban las manos, no podía ser peor, pero sabía que ese era el momento de decirle todo lo que sentía.

Se detuvo frente a la puerta de su cuarto y llamó un par de veces, esperando a que atendiera. Sonreía ampliamente imaginándoselo abrir la puerta y dirigirle una mirada desconcertada con sus hermosos ojos verdes mientras ella le confesaba lo mucho que lo quería, o que en cuanto lo viera abrir la puerta se lanzaría a sus brazos y le daría un beso demostrándole todo lo que había estado guardando por tanto tiempo. Pero parecía que nada de eso iba a pasar, pasó más de medio minuto y nadie atendía a la puerta.

Entró a la habitación llevándose una enorme decepción: la habitación estaba completamente vacía, no había nada en ella.

Regresó a la cocina como en estado de shock, no podía creer que Harry la hubiera dejado, que se hubiera ido así como así, sin siquiera despedirse o por lo menos agradecerle.

– Harry se fue... – dijo sintiendo de nuevo ese nudo en la garganta que le impedía respirar con normalidad.

Ginny y Luna la voltearon a ver bastante confundidas.

– ¿qué dijiste? – le preguntó Ginny un poco confundida por lo que había escuchado.

– Harry se fue... – dijo sintiendo cómo le comenzaba a temblar la barbilla y en segundos sus mejillas fueron bañadas por las lágrimas.

– ¡no, Hermy! – le dijo Ginny acercándose a ella para brindarle un abrazo – no te pongas así, estoy segura que sólo salió –

Hermione negó – sus cosas no estaban... se fue... – dijo separándose de Ginny para sentarse en la mesa, hundiendo su rostro entre sus manos.

Ginny y Luna se observaron preocupadas, tenían bastante tiempo planeando ese encuentro, ese intercambio de regalos, todo estaba planeado para que tuvieran más de una oportunidad de confesarse lo que sentían el uno por el otro, hasta habían hecho que la idea de confesarle sus sentimientos a Harry se le metiera en a cabeza a Hermione para que en cualquier momento lo hiciera, pero ahora el ojiverde salía con eso, se había ido sin decir nada.

– pero... ¡Ron¡Debió haberle dicho algo a él! – dijo Ginny con tono urgente mientras salía de la cocina con la intención de hablarle a su hermano.

– ¿realmente crees que Harry haría algo así? – le preguntó Luna con tono serio, inclinándose delante de ella para poder ver su rostro.

Hermione la volteó a ver con la duda impregnada en su mirada – desearía tanto decirte que no, pero últimamente ha estado actuando muy extraño... constantemente es cortante conmigo, hay momentos en los que creo que prefiere estar encerrado en su cuarto que salir a hablar conmigo... y muchas veces me ha ignorado fingiendo no escucharme por poner demasiada atención en algún programa que pasen en la televisión... – decía con tono decaído mientras rodaban lágrimas por sus mejillas.

Luna se acercó a ella brindándole un abrazo – creo que hasta él se merece el beneficio de la duda – le dijo con tono serio, y Hermione se separó de ella un poco confundida.

– ¿porqué dices que "hasta" él se merece el beneficio de la duda? – le preguntó pronunciando con más énfasis la palabra hasta, pues, que ella supiera, Harry no era un tipo que no se mereciera ni una oportunidad.

Luna le sonrió – sé que lo quieres mucho y no me vas a creer, pero ha hecho tantas cosas que te hacen dudar de lo que hace o dice... – le dijo con tono serio, pero sin dejar de sonreír y Hermione le iba a contestar, pero al ver que se abría la puerta de la cocina se detuvo.

– ¡miren a quien me encontré! – dijo la alegre voz de Ginny detrás de aquel chico alto y delgado, de cabello negro, ojos verdes y una particular cicatriz en forma de rayo – se fue a dar una vuelta por la colonia – les informaba mientras se paraba al lado de él, que sonreía un poco confundido, pero al voltear a ver a su amiga su expresión confundida cambió a preocupada.

– ¿porqué lloras, Hermione? – le preguntó acercándose a ella, pero Hermione se levantó rápidamente de la silla y se alejó de él – ¿qué pasa? – preguntó preocupado, volteando a ver a las otras chicas, y ambas se encogieron de hombros.

– no es nada... sólo me puse melancólica... – le dijo Hermione en susurro, intentando evitar la mirada de su amigo.

– ¿entonces porqué me evitas? – le preguntó con tono dolido, Hermione intentó negarlo, pero Harry no se lo permitió – no digas que estoy alucinando... creo que los tres nos dimos cuenta... intenté acercarme a ti porque estaba preocupado por lo que fuera que te estuviera pasando y me huiste... si prefieres estar a solas con tus amigas¡dímelo!... te aseguro que las dejo solas... o si prefieres, podemos hablarle a Jessy... talvez de él no huyas... – le dijo con tono molesto antes de salir de la cocina, escuchando la voz de Hermione decir su nombre.

No la entendía, muchas veces parecía estar dispuesta a dar la vida por él y otras, por el contrario, parecía que sólo quería que él se fuera de su vida. ¡Pues le daría gusto, sólo iba a esperar a que pasara toda esa tontería del intercambio de regalos, cenaría un poco y después se iría de su casa. Si ella ya no lo quería en su casa, él no iba a quedarse en contra de su voluntad, sólo se quedaría hasta en la noche por respeto a sus demás amigos y después se iría.

Ya habían pasado un poco más de dos horas desde que Harry había subido a su habitación, Luna y Ginny habían convencido a Hermione de que no se preocupara por él, que se le pasaría el coraje cuando se diera cuenta de que Jess no era tan especial para ella como lo era él, pues a Jess no lo habían invitado a pasar la noche buena con ellos.

Después de convencerla terminaron de preparar la cena para después subir a arreglarse y disfrutar de aquella fiesta.

– ¿qué le compraste a tu amigo "secreto"? – le preguntó Ginny emocionada mientras acomodaban los regalos al pie del arbolito navideño, después de haber disfrutado de la gran cena que habían preparado, pero Hermione negó – ¡oh, vamos!... �¡dime qué vas a regalar! – le pedía saber con tono suplicante.

– calma... falta muy poco para que comience el intercambio – le decía Hermione con tranquilidad mientras se reincorporaba alisando su vestido, que lucía muy bien en su delgada figura – además, si te digo lo que es, sabrás inmediatamente para quién es – le dijo sonriendo mientras se acercaba a su amigo y lo invitaba a bailar, con el permiso de Luna; mientras ella alimentaba a su bebé.

Ron sonrió mientras era llevado por su amiga al centro de la sala y comenzó a bailar con ella una balada – debiste invitarlo a él... – le dijo en susurro mientras la rodeaba por la cintura con un brazo, pero Hermione negó tomándolo por un hombro y su mano.

– está enojado conmigo... – le dijo mientras recostaba su cabeza en su hombro – pensé que se había ido de la casa... no sabes lo mal que me sentí, había decidido confesarle todo y me encontré con la sorpresa de que su habitación estaba vacía... – dijo con tono débil y ocultó su rostro en el hombro de su amigo, intentando no llorar en ese momento.

– lo sé... Ginny me habló para saber si Harry me había dicho algo... créeme, estuve apunto de salir a buscarlo y golpearlo por haberse ido de aquí... – le dijo haciéndola sonreír un poco – necesitas hablar con él... debes sacar todo eso que sientes, pero no conmigo ni con Ginny o Jess... necesitas decírselo a él... – le decía con tono serio, recibiendo una mirada angustiada de Hermione.

– ¿y si se aleja de mi? – le preguntó un poco asustada, pero Ron negó.

– ¡él jamás haría eso! – le aseguró con el mismo tono serio que había usado antes y detuvo su baile – si no te importa, me gustaría bailar con mi esposa... – le dijo sonriendo.

– ¡oh, claro que no! – dijo Hermione sonriendo también mientras se separaba de su amigo.

– ¡Harry! – le habló a su amigo sin soltar la mano de Hermione, para que esta no se alejara de donde estaban, y Harry lo volteó a ver en cuanto escuchó que lo llamaban – ven... nuestra amiga quiere seguir bailando, pero yo quisiera estar con Luna... – le decía con calma mientras Hermione lo acribillaba con miradas asesinas.

Harry se acercó a ellos con pocas ganas, recibiendo una mirada risueña de su amigo y una mirada nerviosa de su amiga. Se acercó a ella y la tomó por la cintura con una mano y con la otra tomó su mano derecha.

Hermione sintió un escalofrío recorrerle la espalda, pero ahora no era por haber recordado aquel tierno abrazo que le había dado hacía apenas unos días, no, ese escalofrío se debía a la frialdad con que Harry la había tomado, se debía a la indiferencia con la que se estaba portando con ella, ni siquiera la volteaba a ver.

– lo siento... – le dijo en susurro, pero Harry ni se inmutó – en verdad lamento haberme comportado de esa manera... yo no quería ser grosera ni que pensaras cosas que no son... es sólo que... yo... bueno, no quería que te preocuparas por nada – le dijo arrepintiéndose de lo que realmente iba a decir.

Harry la volteó a ver, encontrándose con su delicado perfil – no importa... – le dijo intentando sonreírle, pero le costaba demasiado, pues la imagen de Jess besándola estaba más presente que nunca.

Hermione le agradeció con una media sonrisa y, fingiendo tener comezón en la mejilla, se acercó un poco más a él rascándose con la mano que descansaba en el hombro de su amigo – ¿en verdad estoy perdonada o sólo lo dijiste para callarme? – le preguntó un tanto en broma, un tanto enserio, logrando hacer reír a Harry.

– nadie puede callarte... – le dijo sin dejar de sonreír, recibiendo una mirada ofendida de Hermione, que le provocó unos enorme deseos de abrazarla – por eso prefiero decirte la verdad... – le dijo en susurro, sin dejar de abrazarla por la cintura, mientras Hermione; un poco confundida; lo rodeaba por el cuello, y Harry la acercó aún más a él – Hermione... yo... – decía nervioso.

– ¡muy bien¡Creo que ya es hora de iniciar! – decía Ginny emocionada, entrando a la sala, sin darse cuenta de lo que acababa de interrumpir – ¡venga, chicos, ya saben qué hay que hacer – decía mientras se sentaba al lado de Draco, que veía divertido a la pareja de Gryffindor que se observaban sonrojados.

– Hermione... ven – le indicó Luna, al ver la incomodidad de ambos chicos, y Hermione se separó de Harry aún sonrojada, acercándose a sus amigos.

– muy bien, ahora vamos a comenzar con el intercambio – decía Ginny sin dejar de sonreír mientras observaba a sus amigos – bueno, creo que yo comenzaré... como siempre – dijo mientras se inclinaba para tomar su regalo, los demás intentaban mostrarse emocionados con aquella actividad; y aunque era un poco interesante intentar averiguar quien les iba a dar el regalo, no podían evitar cansarse después de hacerlo cada año, talvez les parecería más emocionante si fueran más.

– muy bien... bueno, esto es realmente fácil... – decía Ginny mientras observaba su regalo nerviosa – no sé cómo podría decirlo sin que lo adivinaran a la primera... – decía sin dejar de sonreír – primero que nada, es hombre... – dijo observando detenidamente a todos sus amigos y a su novio.

Hermione observaba nerviosa un punto particularmente interesante, para ella, en la alfombra, mientras pensaba en qué era lo que iba a decir cuando le tocara a ella hablar¿cómo iba a describirlo sin llegar al punto de comenzar a halagarlo y descubrir todos sus sentimientos, tenía tanto miedo de terminar confesándole sus sentimientos frente a todos sus amigos y que al final Harry se disculpara con ella y le dijera que él no sentía lo mismo.

Unas risas la sacaron de sus pensamientos y se sorprendió al ver a Ron de pie en el centro del semicírculo que habían formado, y después vio a Draco levantarse de su lugar para aceptar el regalo del pelirrojo. Y sin darse cuenta comenzó a temblar, deseando que Draco no le fuera a dar su regalo a ella.

– bien... es una mujer... – dijo con tono desganado, y Hermione comenzó a ponerse más y más nerviosa – es muy amiga del gigantón ese... – decía con su común tono petulante, y Ginny lo reprendió inmediatamente – está bien, está bien... hace un poco más de un mes tuvo a su primer hijo... – dijo acercándose un poco a Luna, quien ya se levantaba del sillón con una amplia sonrisa.

– ¡Gracias! – dijo Luna sin dejar de sonreír y le dio un fuerte abrazo a Malfoy, sabiendo lo mucho que odiaba eso. Draco se volvió a sentar refunfuñando, mientras Luna recogía su regalo – muy bien... es el turno de otra mujer... – les dijo mientras observaba detenidamente a sus dos amigas, haciendo que Hermione comenzara a moverse incómoda en su asiento – obviamente es una Gryffindor... tiene algunos años viviendo con su pareja... – decía sin dejar de sonreír ni de observar a sus amigas – tiene... –

– ¡es Ginny! – dijo Harry interrumpiéndola, y todos lo voltearon a ver sorprendidos, en especial Hermione, que enseguida entendió lo que significaba que Ginny fuera el amigo secreto de Luna.

– sí... – dijo Luna un poco desconcertada por la actitud de sus amigos, pero no tardó en sonreír junto con Ginny, intentando disminuir la tensión del lugar.

Harry se levantó de su lugar y tomó su regalo – creo que es más que obvio quién nos tocó – dijo con tono serio, acercándose a Hermione, que asintió un poco nerviosa y se levantó para ir a recoger los dos regalos que había dejado al pie del árbol.

Y se acercó a sus amigos – ehm... yo... le compré un regalito al bebé... espero que les guste... – dijo mientras le entregaba una caja cuadrada a Luna, quien le sonrió agradecida. Y asintiendo torpemente se volvió a acercar a Harry, que estaba recargado en el marco de la entrada a la sala.

I need your arms around me tightly

Yes, I miss them nightly, when you're not at home

– ehm... ¿quieres que te describa? – le preguntó Harry sonriendo un poco nervioso, e hizo sonreír a Hermione – es una chica... siempre se ha preocupado por nosotros... – decía mientras se alejaba del marco de la entrada – es la persona más mandona, pero a la vez inteligente, que he conocido... tiene un corazón enorme... – decía con tono serio, acercándose a ella – y los ojos castaños más expresivos que he conocido jamás... es delgada y bajita... a pesar de su cabello enmarañado y su rostro sin maquillar... – decía deteniéndose a pocos centímetros de su amiga – creo que es la chica más bonita que he conocido... – le dijo en susurro mientras la tomaba por la barbilla – dicen que cuando te paras debajo de un muérdago, junto a otra persona del sexo opuesto, debes besarla... – le decía sin dejar de ver sus labios y se detuvo sólo a unos centímetros de su rostro – pero yo no lo haré si tú no lo quieres... – le dijo con tono serio, y comenzó a separarse de ella, pero Hermione dio un paso hacia adelante aprisionando sus labios.

Harry se sorprendió por la reacción de su amiga, pero no tardó en rodearla por la cintura con su mano libre; mientras Hermione aferraba su mano al suéter de su amigo, intentando controlar su respiración y sus deseos por decirle todo en aquel beso; y Harry intentaba acercarla más a él, deseando no separarse nunca más de ella, trató entrar a su boca, pero como aquella primera vez que se besaron, Hermione se lo volvió a impedir; hasta intentó separarse de él; pero Harry la detuvo comenzando a acariciar su cabello, y dejó caer el regalo de Hermione sólo para poder acariciar su espalda con más libertad.

Y el débil gemido de Hermione, cuando por fin logró entrar a su boca, lo hizo desear menos separarse de ella, pero; con más fuerza de la que él pensó que tendría; Hermione se separó de él.

– no, Harry... no de nuevo... – le decía con lágrimas en los ojos, alejándose algunos pasos de él.

Harry la observó confundido – ¿ahora qué?... �¿ahora qué! – le preguntó enojado, pero Hermione no sabía qué contestar – no te entiendo, Hermione... definitivamente¡no te entiendo ni un poco! – dijo antes de darse media vuelta y alejarse de ella caminando hacia la puerta de la casa, tomó su abrigo y, azotando la puerta, se alejó de la casa.

Hermione se quedó de pie, observando la puerta durante varios segundos, intentando pensar en lo que acababa de hacer y encontrar una solución, hasta que una mano sobre su hombro la hizo sobresaltarse.

– ¿estás bien? – le preguntó Ron visiblemente preocupado, y Hermione quiso asentir, pero eso era mentira, no se encontraba nada bien, había cometido el peor error de su vida, había perdido a Harry, y talvez era para siempre – ven... – le dijo Ron rodeándola por los hombros para guiarla a uno de los sillones, y se sentó junto a ella.

Hermione observaba a sus amigos platicar, y de vez en cuando veía reír a Ginny por algún comentario que le hacía Draco, pero; a pesar de ver cada uno de sus movimientos; no ponía atención a lo que pasaba pues no podía evitar pensar en lo que había hecho.

Tenía más de una hora que Harry había salido de la casa y no sabían a dónde había ido ni qué estaría haciendo.

– creo que lo mejor es que nos vayamos a dormir... – dijo Ron con un tono suficientemente audible para que los cuatro lo pudieran escuchar.

– eh... sí... vamos... – dijo Ginny dirigiéndole cortas miradas preocupadas a su amiga, mientras se alejaba con Draco hacia la puerta, para despedirse de él.

– vamos, Hermione... hay que descansar... – le dijo Ron sonriéndole débilmente, pero Hermione se negó.

– vayan ustedes, yo me quedaré un rato aquí... – dijo en voz baja mientras subía sus piernas al sillón.

Ron aceptó lo que le acababa de decir su amiga sólo porque sabía que realmente necesitaba estar sola, aunque eso no quería decir que no iba a estar al pendiente de cada uno de sus movimientos.

En pocos minutos Hermione se quedó sola, sólo pensando en lo que había pasado, en lo fantástico que había sido ese beso, se había sentido tan bien entre sus brazos, tan protegida y deseada, y ella lo había arruinado, había hecho que se alejara de ella y talvez no lo volvería a ver. Se sentía desesperada.

Se cubrió el rostro con ambas manos, las cuales se humedecieron al instante, por las lágrimas que tenían horas corriendo por su rostro, las luces se apagaron quedando iluminada únicamente por el fuego de la chimenea.

Sabía que ella había sido la que lo había alejado, sólo ella sería la culpable si no volvía a ver a Harry, y aunque no dejaba de culparse, tampoco podía dejar de pedir que regresara... que regresara y la volviera a abrazar como sólo él sabía, como sólo él podía.

– por favor... vuelve... vuelve, Harry... – pedía en susurro mientras su voz era ahogada por los sollozos que no tardarían en salir, y su cuerpo comenzó a temblar con cortos espasmos.

Intentaba calmarse, abrazando sus piernas con sus brazos, pero no podía, sabía que se reprocharía toda su vida lo que había hecho esa noche, talvez no tenía sentido llorar porque lo había perdido, no tenía ningún sentido quedarse ahí y esperar a ver qué pasaba, debía hacer algo.

Se levantó del sillón y salió de la sala dirigiéndose al recibidor, tomó su abrigo y, después de ponérselo, abrió la puerta dispuesta a salir a buscarlo por toda la ciudad, si era necesario.

Hermione se quedó como petrificada en el marco de la puerta, jamás se había imaginado tener que llegar a tanto por un chico, pero ahora que lo veía ahí, frente a ella, con los ojos tan hinchados como los suyos, sabía que era lo mejor que había hecho.

You are the reason that my herat beats and, no, I never thought I would ever fall so deep

– no me podía ir... no podía desaparecerme así como así... – le dijo con tono bajo, sin saber si acercarse a ella o no – por más que me haya molestado saber que vivías con un chico, por más celos que me hubieran dado cuando vi que te besó... o cuando te vi en esa foto con él, tan contenta... – decía un poco desesperado, aunque su rostro se veía triste – sé que debería dejarte en paz... como tú me lo dijiste hace unos días, tienes derecho a ser feliz, y sé que ahora lo eres con Jess... no me gustaría arruinar tu vida pero... – decía dando un paso hacia ella, pero Hermione lo interrumpió.

– sí, soy feliz con Jess... – le dijo intentando retener las lágrimas que brotaban de sus ojos, pero no podía, y ver el rostro triste de Harry se lo hacía más difícil.

– perdón... – dijo Harry bajando la mirada y alejándose un poco de ella – sé que no debí presionar nada... debí empezar por evitar el primer beso... – le dijo dando otro paso hacia atrás.

– sé que era un reto... no te preocupes... – le dijo Hermione intentando restarle importancia a ese punto, pero Harry negó rápidamente, acercándose de nuevo a ella.

– sí, era un reto que me pusieron Dean y Seamus... – le decía con tono urgente, quería que supiera la verdad sobre aquel primer beso – pero dejó de serlo cuando decidí intentarlo... no pensaba jugar contigo, Hermione... eras mi mejor amiga, no iba a dañarte de esa manera... – le decía acariciando su rostro, intentando recuperar su mirada – aunque ahora sé que nunca te podré tener... ya eres feliz y quiero que lo sigas siendo... aunque no estés a mi lado... – le dijo alejándose de ella, pero Hermione lo detuvo.

– no te vayas... – le pidió con tono suplicante, y ahora fue ella la que se acercó a él.

– no puedo quedarme... me gustaría estar contigo, aunque fuera sólo como amigos; como siempre;... pero no puedo... – le decía con tono decaído, tomando la mano de su amiga con ambas manos – sé que estoy siendo egoísta, pero no puedo quedarme y verte con él... no lo soporto... – le dijo soltando su mano con suavidad.

– no quiero perderte... – le dijo Hermione volviendo a llorar silenciosamente.

Harry intentó sonreírle, pero no podía, esa despedida era demasiado difícil para él – a mi tampoco me gustaría perderte, pero no puedo quedarme... no puedo quedarme a ver cómo te pierdo poco a poco... – le dijo bajando un escalón para alejarse más de ella, mientras una lágrima corría por su mejilla.

– ¡no me vas a perder! – le aseguró negando preocupada.

Harry le sonrió agradecido – sé que siempre podré contar contigo... tu siempre has estado ahí cuando te necesito y seguirás estando para mi, pero no puedo quedarme... es demasiado duro para mi verte siendo tan feliz con él... – le dijo con tono bajo, mientras se enjugaba ambas mejillas, pues las lágrimas se hacían más constantes.

– ¿con quién?... ¿con Jess? – le preguntó Hermione confundida y Harry asintió, recibiendo como respuesta una corta risa de Hermione – ¡no somos novios! – le aseguró sonriendo amargamente, todo lo que habían pasado se debía sólo a falta de comunicación, sólo por no haber aclarado las cosas a tiempo.

Harry la observó confundido – ¿cómo que no son novios? – le preguntó sin entender lo que quería decir su amiga – yo vi cuando te besó... lo vi contigo en aquella foto... lo vi jugar contigo, abrazarte... – le decía sin poder evitar sentirse celoso de nuevo – te vi ser feliz con él... – le dijo bajando otro escalón, dispuesto a irse, pero Hermione lo volvió a detener, quedando ella dos escalones arriba del que estaba él; que era donde tenía apoyado su pie derecho, mientras apoyaba todo su peso dos escalones abajo del que estaba Hermione.

– quiero mucho a Jess... por él he seguido adelante¡pero no es mi novio!... – le aseguró, recibiendo una mirada preocupada de Harry – ni tampoco es mi amante... – le dijo entendiendo lo que estaba pensando su amigo – él es como mi hermano, lo conozco desde que era una niña... – le dijo con tono serio, y sonrió – yo le presenté a su prometida... – le dijo mientras tomaba sus dos manos.

Harry la observó confundido – entonces... ¿porqué...? – decía sin saber cómo cuestionar algo de lo que ya no estaba seguro si había pasado.

– ¿porqué me besó? – le preguntó Hermione completando su pregunta, y Harry asintió – él es mi amigo... es como mi hermano... hemos vivido juntos desde hace tres años... – le intentaba explicar, pero parecía que Harry no quería aceptar esa historia.

– ¡nosotros vivimos juntos por casi siente años! – le dijo a modo de reclamo – y nunca nos besaste a Ron o a mi... – le dijo con tono serio, intentando hacer que Hermione lo soltara, pero la chica tomó sus manos con más fuerza.

– tú sabes cómo es Ron... es demasiado pudoroso... la primera vez que entré a su habitación podría jurar que casi se desmayó – le dijo con tono serio, pero no pudo evitar sonreír al recordar ese momento.

– ¿y yo? – le preguntó manteniendo su tono serio.

– tú... – dijo borrando cualquier asomo de sonrisa de su rostro – tú eres demasiado especial para mi... a Jess no lo quiero como te quiero a ti... tampoco a Ron... – le decía con tono bajo.

– ¿entonces cómo me quieres? – le preguntó con el mismo tono serio, y Hermione le sonrió débilmente.

Never knew I could feel like this, like I've never seen the sky before

Want to vanish inside your kiss

– a ti... bueno... – decía nerviosa, y bajó un escalón acercándose más a Harry, sin soltar sus manos – te amo, Harry... – le dijo viéndolo directamente a los ojos, y la mirada de Harry cambió de seria a una completamente sorprendida – te amo como sé que no amaré a nadie más... – le dijo mientras soltaba una de sus manos para poder acariciar su pecho, refugiándose en él.

Harry permaneció unos segundos sin saber qué hacer, eso era demasiado irreal para él, Hermione le acababa de confesar que lo amaba. Se soltó de su otra mano para poder acariciar su espalda por unos segundos y se separó un poco de ella, sólo para poder ver su rostro – ¿qué fue lo que dijiste? – le preguntó con tono serio, recibiendo una mirada preocupada de Hermione, quien intentó alejarse de él, pero se lo impidió – necesito volver a escuchar esas palabras salir de tus labios para saber que es cierto... para darme cuenta que no estoy soñando – le dijo acariciando su barbilla con una mano, mientras que con la otra la rodeaba por la cintura.

Hermione le sonrió sonrojándose; aunque era casi imperceptible pues sus mejillas tenían varios minutos coloradas a causa del frío; – ¡te amo! – le aseguró y Harry se inclinó hacia ella uniendo su frente a la de él, y enseguida la abrazó.

– yo también te amo... – le susurró Harry al oído, haciendo que Hermione se separara rápidamente de él, y Harry le sonrió – te amo desde hace mucho tiempo, pero me negaba a aceptarlo – le dijo sin dejar de verla a los ojos, y no tardó en acercarse a su rostro; bajando su pie derecho al mismo escalón en el que estaba Hermione para acercarla más a él; acarició su mejilla con suavidad, deseando más que nunca volverla a besar, pero intentando disfrutar completamente de ese momento.

– ¡no te vuelvas a alejar de mi! – le suplicó Hermione, sin dejar de verlo a los ojos acarició su mejilla y Harry negó sonriéndole.

– permaneceré toda la eternidad a tu lado – le aseguró y no pudo esperar más para besarla. Se inclinó un poco y rozó sus labios con los de ella – te amo... – le dijo en susurro antes de acariciar sus labios de nuevo.

Hermione sonrió mientras correspondía a su beso acariciando la mejilla de Harry y rodeándolo por el hombro, mientras él la abrazaba por la cintura adentrándose más a su boca, haciendo que Hermione enterrara sus dedos en su espalda. Harry la apretó con suavidad contra su cuerpo y la hizo subir hacia la casa. Hermione sabía las intenciones de Harry, pero no hizo nada por detenerlo, habían perdido demasiado tiempo intentando ocultar lo que sentían y no pensaba detenerse a pensar en lo que debía pasar antes de dar ese paso, se amaban y era todo lo que necesitaban saber.

Harry la guió a la sala, sin dejar de besarla, mientras desabotonaba su abrigo, al igual que ella hacía con el de él. Harry tomó ambos abrigos y los dejó caer a su lado, separándose un poco de Hermione, sólo lo suficiente para poder acariciar su cuello con sus labios, haciendo que la respiración de Hermione se agitara, la acercó más a él acariciando su espalda, y se volvió a separar de ella para besar sus labios de nuevo, la elevó un poco sólo para ayudarla a acostarse sobre la alfombra de la sala y él se recostó sobre ella, comenzando a acariciar sus caderas y bajó su mano hacia su muslo sólo para hacerla doblar su pierna y así poder alcanzar su pie para descalzarla.

Hermione tenía la respiración agitada, sólo sentía cómo la acariciaba Harry y cómo la besaba descubriendo poco a poco sus piernas, luego de haberla descalzado y haberse descalzado él también. Le quitó su suéter para poder desabotonar su camisa mientras Harry acariciaba su vientre y cintura por debajo de su vestido y besaba sus labios. Logró quitarle la camisa separándose un poco de él para poder tomar un poco de aire y asegurarse que lo que sentía era cierto, y pudo comprobarlo en la mirada de Harry.

Le sonrió y lo volvió a besar, pero ahora con suavidad, con tranquilidad, para poder calmar un poco la situación y para que él se diera cuenta de que no había ninguna necesidad de apresurar las cosas. Tenían toda la vida para ellos.

La rodeó por la espalda levantándola un poco mientras la besaba, sólo para acomodar su abrigo donde ella estaba acostada, y la volvió a acostar, sólo que ahora sobre el abrigo – no quiero que te resfríes... – le dijo en susurro, sonriendo, antes de seguir explorando su cuerpo con suaves caricias.

Hermione le sonrió acariciando su cuello con suavidad, e invocó una cobija para que se pudieran cubrir, haciendo sonreír a Harry, y lo volvió a besar, mientras lo ayudaba a desabrochar su cinturón y su pantalón, sintiéndose más nerviosa, lo cual notó Harry.

– si no quieres seguir lo voy a entender... yo lo único que quiero es estar contigo, si no hacemos nada más que permanecer aquí, por mi no hay problema... puedo esperar cien años si es necesario – le dijo sonriendo mientras acariciaba su mejilla, y Hermione correspondió a su sonrisa.

– si estoy aquí es sólo porque quiero hacerlo... si no, creo que ya lo sabrías desde hace tiempo – le dijo sin dejar de sonreír y, recibiendo otra sonrisa de Harry, lo besó de nuevo, acariciando su espalda desnuda. Harry volvió a acariciar sus caderas levantándola un poco para subir su vestido y así poder descubrir su cuerpo.

Hermione sintió frío por unos segundos, pero al sentir a Harry volver a besar su cuello, recuperó el calor de su cuerpo.

– te amo... – le susurró Harry volviéndola a besar y se despojaron de las pocas prendas que los cubrían. Observó las sombras del fuego que bailaban en el rostro de su chica mientras un gesto de dolor se formaba en ella, y se detuvo – ¿estás bien? – le preguntó preocupado, y Hermione le sonrió débilmente. Besó su mejilla, haciéndole una caricia con la punta de su nariz – te amo más que a mi vida – le dijo uniendo su mejilla a la de ella.

Hermione sonrió acariciando su cabello – tú eres mi vida... – le dijo al oído, antes de darle un beso en la mejilla – te amo con todo mi ser – dijo recibiendo un beso de Harry.

You have now became a part of me and I a part of you

No quería que el tiempo pasara, deseaba que se detuviera en ese instante: los dos juntos, amándose como nadie lo hacía y disfrutando de ese momento de tranquilidad hecho sólo para ellos dos.

– ¿no has dormido nada? – le preguntó Harry en susurro, acababa de despertar de su siesta después de el mejor momento de su vida, y Hermione negó sonriéndole – me hubieras despertado... – le dijo un poco apenado, acostándose sobre su costado izquierdo para poder verla de frente, pero Hermione volvió a negar.

– me gusta verte dormir... – le dijo acariciando su torso con la punta de sus dedos, haciendo sonreír a Harry – pareces un niño – le dijo sonriéndole con ternura y Harry la rodeó con sus brazos, atrayéndola más a él, y la tapó mejor con aquella útil cobija que había invocado a mitad de su noche.

– no te alejes ni un centímetro más... no quiero perderte de nuevo... – le dijo mientras Hermione lo abrazaba, y besó su hombro – me gustaría pedirte algo, pero talvez no es el momento... – le dijo en susurro y Hermione se separó un poco de él sólo para ver su rostro.

– ¡no importa lo que sea, sabes que siempre puedes contar conmigo! – le aseguró con tono serio, haciendo sonreír a Harry.

– nunca vas a cambiar¿verdad? – le preguntó y le dio un beso en los labios, haciéndola sonreír.

– no... seguiré siendo la misma, así que dime qué es lo que necesitas – le dijo volviendo a ponerse seria, pero sin entender porqué, Harry la acercó aún más a él y la cubrió lo mejor que pudo con la cobija – ¿qué pasa? – le preguntó confundida, e intentó separarse de él, logrando quedar de espaldas a Harry, pero enseguida se arrepintió de haberlo hecho.

– ¡vaya!... pensé que... bueno, por lo menos... usarían su habitación... – decía completamente rojo.

Y Harry y Hermione no se quedaban atrás, Hermione podía sentir su rostro ardiéndole mientras Harry intentaba, por todos los medios, que no se descubriera ni un poco del cuerpo de Hermione.

– ¿podrías ir a hacer lo que ibas a hacer? – le preguntó Harry un poco molesto, al ver que Ron no se movía de su lugar.

– pe-pero... ustedes... ¿ya son novios? – preguntó completamente sorprendido, haciendo que Harry se desesperara aún más.

– ¡no, Ron, sólo nos gusta acostarnos juntos sin ropa! – le dijo Harry con tono sarcástico, deseando tener su varita en su mano para hacer que Ron desapareciera.

Ron sonrió un poco apenado – lo siento... quería asegurarme que Hermione estuviera bien – les dijo sonriendo, mientras se recargaba en el marco de la entrada.

– te aseguro que estoy bien... ¡te lo juro! – dijo Hermione logrando agarrar la cobija por el borde – ¡por Dios, Ron¿podrías dejarnos solos? – le preguntó desesperada, pero Ron ni se inmutó, e intentó levantarse, pero Harry se lo impidió – ¡te juro que si no te vas a tu cuarto te lanzo una maldición! – le dijo enojada.

– ¡Ey, no hay porqué llegar a los extremos! – se quejó Ron y se alejó rápidamente de sus amigos.

Harry y Hermione esperaron unos segundos para asegurarse de que Ron no regresaría – Ron puede ser demasiado despistado algunas veces... – le dijo Harry sonriendo, mientras la abrazaba por el pecho, besando su cabello.

Hermione sonrió tomando su brazo con ambas manos y le dio un beso en él – tenemos que subir... no tardan en comenzar a desfilar por la casa, y los regalos pronto aparecerán en el árbol – le dijo sin dejar de sonreír, e intentó reincorporarse, pero Harry la detuvo, volviendo a hacer que se acostara, recostando medio cuerpo suyo sobre ella.

– no quiero arruinar este momento... – le dijo antes de besarla, haciendo sonreír a Hermione.

– no se va a arruinar, sólo cambiaremos de escenografía – le dijo sin dejar de sonreír antes de volverlo a besar, haciendo que Harry se reincorporara – vamos... – le dijo reincorporándose ella también, e intentó estirarse un poco para alcanzar uno de los abrigos, pero Harry la detuvo tomándola por la cintura y comenzó a besar su espalda, que quedaba al descubierto, haciéndola reír – ¡vamos, Harry!... las chicas podrían bajar en cualquier momento... – le dijo sin dejar de reír – ven... – dijo intentando hacer que la soltara para alcanzar el abrigo, pero lo único que logró fue que Harry cayera sobre ella de nuevo – ¡vamos, Harry, puede venir alguien!... – le decía volteando hacia la entrada a la sala, y alcanzó a agarrar el abrigo, mientras Harry reía como si no le importara que alguien más lo viera en aquel estado – ¡por lo menos tápate! – le dijo sonriendo mientras lo cubría con el abrigo – ¡eres peor que un niño! – lo reprendió al sentir que comenzaba a besar su cuello.

– es tu casa¿no? – le dijo Harry observándola y Hermione asintió – entonces puedes hacer lo que quieras en la habitación que quieras – le dijo con tono serio, y Hermione intentó decir algo, pero Harry la calló con un beso.

– Ha-Harry... – lo llamaba Hermione con dificultad, pues él seguía insistiendo en besarla – vamos... – le dijo logrando separarse de él – te prometo que pasaremos todo el día juntos, pero vayamos arriba... puede bajar alguien más – le decía un poco preocupada.

– ¿podemos pasar todo el día en tu cuarto, no me quiero separar de ti... – le dijo con tono serio, haciendo reír a Hermione.

– definitivamente, eres peor que un niño – le dijo divertida, pero Harry no apartó su mirada seria.

– ¿podemos pasar todo el día en tu cuarto? – le volvió a preguntar, sin dejar su tono y gesto serio de lado, y Hermione asintió intentando no reírse – bien... ¡ahora dame un beso! – le pidió volviendo a sonreír con inocencia.

– vamos arriba... – le dijo Hermione con tono serio, como si lo regañara, pero Harry no se movió – está bien, está bien – dijo dándose por vencida y lo besó, sintiendo cómo Harry intentaba introducir su mano por entre la cobija, para poder acariciar su cintura, pero lo detuvo – Harry... – dijo cuando logró separarse de él – vamos... lo digo en serio, debemos subir a nuestro dormitorio o alguien más nos verá... – le dijo con tono serio, haciendo que Harry sonriera – ¡estoy hablando en serio, Harry! – decía comenzando a molestarse por la actitud de su ¿amigovio?

– dijiste nuestra habitación... – le dijo con gesto emocionado – ¿quieres que me venga a vivir contigo? – le preguntó fingiendo tono ansioso, haciendo que Hermione se sonrojara, sin saber si negar o asentir.

Era obvio que quería que Harry se fuera a vivir con ella, pero aún habían muchas dudas en su mente. Sabía que lo que había pasado entre ellos esa noche era real, pero también sabía que todo había pasado demasiado rápido y no se habían dado el tiempo suficiente para decidir qué iba a pasar con su relación. En ese momento lo más factible era decir que Harry era su novio, pero en ningún momento habían hablado de eso, no podía decir siquiera si su relación iba a durar más allá de esas vacaciones.

– ¡espera!... ¿no quieres que me venga a vivir contigo? – le preguntó Harry preocupado, separándose de ella, quedando hincado a su lado.

Hermione negó, pero de un segundo a otro comenzó a asentir, pero igual volvió a negar – ¡espera! – dijo preocupada mientras se reincorporaba, sosteniendo con fuerza la cobija que cubría su pecho – yo nunca dije que no... pero tampoco te escuché decir... – decía con tono molesto, pero se detuvo un segundo – no quiero pelear más... no sé lo que pienses tú, pero yo deseo pasar el resto de mi vida contigo... y tengo tanto miedo de que esto sea para ti sólo una buena noche... – decía mientras las lágrimas volvía a acumularse en sus ojos.

– Hermione... acabo de insinuarte que quiero venirme a vivir contigo o que tu te vayas conmigo, eso lo dejo a tu elección... pero lo que realmente quiero decirte... lo que intenté decirte antes de que Ron viniera... es... – decía nervioso, acercándose un poco más a ella.

– ¡oh, Dios!... ¡les juro que no vi nada! –

La voz de Ginny hizo que Harry casi saltara sobre Hermione, tomando rápidamente el abrigo que les había servido de cama, para esconderse dentro de él si era posible .

– muy bien, Ginny... sí, Harry y yo pasamos la noche juntos... Harry no está desnudo como crees y estábamos hablando de algo realmente importante, así que... ¿te importaría dejarnos solos por unos minutos? – le dijo con tono cansado y Ginny asintió sin siquiera volver a verlos de nuevo, alejándose rápidamente de la sala.

Harry volteó a ver a Hermione bastante colorado – creo que debemos ir a tu habitación... – le dijo sintiendo que las mejillas le ardían más que nunca.

– está bien... recoge tus cosas... – le dijo con tono serio mientras se levantaba del suelo, recogiendo sus cosas ella también.

Harry la obedeció y la siguió escaleras arriba mientras se acomodaba el abrigo.

– creo que necesitamos aclarar las cosas... – le dijo Hermione con tono serio, una vez que estuvieron dentro de la habitación, y Harry asintió aún un poco apenado – ¿a dónde va a ir esto? – le dijo temiendo un poco por la respuesta de su "amigo".

Harry la observó un poco nervioso – yo quiero que lo nuestro sea algo serio... por eso me gustaría que te vinieras a vivir conmigo... o yo regresar a Londres... no importa dónde estemos, lo único que me importa es que estemos juntos – le dijo con tono serio mientras la abrazaba por detrás.

Hermione no pudo evitar sonreír al sentir sus brazos – no sé... tú tienes que estar en el equipo y yo... tengo mi trabajo aquí en Londres... – decía un poco preocupada, pero Harry la interrumpió.

– yo tenía pensado dejar el equipo desde hace tiempo – le dijo hundiendo su rostro en su cuello – necesitaba volver a Londres e intentar conquistarte – le dijo antes de besar su cuello.

– lo cual no te costó demasiado¿no es así? – le dijo Hermione sonriendo, haciendo que Harry se separara de ella rápidamente, recibiendo una mirada confundida de Hermione.

– �¿que no me costó! – le preguntó con tono ofendido, pero luego sonrió – bueno... no me costó tanto... además, creo que la de hoy ha sido la mejor noche que he pasado – le dijo volviéndola a abrazar, haciendo que Hermione sonriera de nuevo.

Seasons may change winter to spring, but I love you until the end of time

Harry corría por todas las habitaciones, necesitaba encontrarlo o Hermione lo mataría, y no tenía mucho tiempo para eso.

– ¿lo encontraste? – le preguntó Ron bastante preocupado, asomándose por la puerta de la habitación en la que estaba Harry, pero el ojiverde negó con gesto preocupado.

– ¡no lo puedo creer!... – decía desesperado mientras buscaba debajo de su cama.

– �¡JAMES! – era la voz de su esposa.

Harry observó preocupado a Ron, quien entró rápidamente a la habitación y cerró la puerta con seguro, temiendo que Hermione fuera a llegar en cualquier momento y los calcinara con un solo movimiento de varita.

– ¿qué hago? – le preguntó Harry preocupado, pero una risita a su espalda lo hizo voltear rápidamente deseando que fuera él. Se acercó a gatas al guardarropa y lo abrió viendo un rostro sonriente abalanzarse sobre él.

No pudo evitar sonreír de nuevo al tenerlo entre sus brazos, su vida había cambiado desde el día que lo habían concebido y poco a poco había ido mejorando.

– ¿cuánto tiempo llevas ahí escondido, eh? – le preguntó Harry intentando reprenderlo, pero no podía, jamás iba a poder regañar a su hijo, Hermione era la que siempre se encargaba de eso.

– Harry... creo que lo mejor es que bajes... no nos conviene que Hermione suba... – le dijo Ron con tono preocupado, asomándose por la pequeña abertura que dejaba en la puerta, para luego volverla a cerrar.

Harry asintió y se levantó tomando a su hijo en brazos.

– ¿y mi mami? – le preguntó su hijo observándolo con esa sonrisa que había heredado de él.

– nos está esperando abajo... – le dijo sonriendo mientras se acercaba a su amigo, que los esperaba en el pasillo, fuera del cuarto.

– parece que ya se calmó... – le dijo Ron sonriendo con gesto aliviado, haciendo sonreír a Harry y a su ahijado.

– ¿mami se enojó con ustedes? – les preguntó el pequeño Potter, haciendo que Harry y Ron se sonrojaran.

– no es nada bueno que James esté presente cada que Hermione nos regaña... – le dijo Ron bastante azorado.

Y Harry asintió – ¡lo sé¡está creciendo con la idea de que Hermione me controla! – le dijo preocupado mientras bajaban las escaleras, pero dejó de quejarse al ver que Hermione no estaba al pie de las escaleras – ¿ahora dónde se metió tu madre? – le preguntó Harry a su hijo, asomándose a la sala, pero ahí tampoco estaba Hermione.

– ¿ella también juega a las escondidas? – le preguntó James sonriendo divertido, pero Harry negó.

– ella no estaba jugando... – le dijo con tono serio, un tanto preocupado, pues Hermione no era de las que se olvidaran de los regaños, y menos si estaba embarazada.

– ¿crees que le haya pasado algo? – le preguntó Ron con tono preocupado.

Pero Harry no le contestó, se dirigió al comedor, donde la encontró sentada en la silla más cercana a la puerta, sosteniéndose el vientre con fuerza y respirando pausadamente.

– �¿Hermione, qué tienes! – le preguntó acercándose rápidamente a ella, pero Hermione negó observando preocupada a su hijo, y Harry comprendió lo que le quería decir – ¡Ron! – lo llamó con gesto preocupado y Ron se acercó rápidamente – ¡llévate a James y háblale a los papás de Hermione... la voy a llevar al hospital! – le decía preocupado mientras le entregaba a James, y enseguida volteó hacia su esposa para ayudarla a caminar.

– ¡NO¡yo quiero estar con mi mami! – lloró James, removiéndose en los brazos de Ron, mientras éste lo llevaba hacia la sala para que no viera salir a sus papás.

– no te preocupes... vamos a hablarle a tus abuelitos y después vamos a ir a ver a tu mami – le decía Ron con tono preocupado mientras entraban al estudio, que estaba detrás de la sala.

– calma, mi vida... vas a estar bien... – le decía intentando calmarse él también mientras conducía hacia el hospital más cercano, el mismo en el que había nacido James tres años atrás – ya casi llegamos... ¡aguanta un poco más! – le decía con tono urgente, tomando su mano, que llevaba apoyada sobre su abultado vientre.

Hermione asintió intentando soportar el dolor de las contracciones, que cada vez se hacían más continuas, mientras apretaba con fuerza la mano de su esposo.

Ella y Harry se habían casado dos meses después de haber iniciado su relación, y no lo habían hecho sólo porque Hermione había quedado embarazada en esa noche tan especial para los dos, si no porque realmente lo querían, deseaban estar juntos para siempre, y esa noche se habían demostrado cuanto se amaban.

Harry estacionó el coche en la entrada al hospital, sin importarle el policía que le gritaba que se hiciera a un lado, bajó del coche y ayudó a su esposa a entrar al hospital.

– ¡si quiere muévalo usted! – le dijo enojado Harry al ver que el guardia no dejaba de gritarle ni siquiera por haber visto el estado de Hermione.

El guardia lo observó sorprendido y negó – no se preocupe¿cuando atiendan a su esposa puede regresar a acomodarlo?... – le preguntó un poco intimidado y Harry asintió.

– �¡papi! – gritó James emocionado al ver a Harry caminando en vaivén frente a la sala de partos, se removió en los brazos de Ron, haciendo que lo bajara, y corrió hacia su pap�, quien lo recibió con los brazos abiertos.

– ¿cómo está Hermione? – le preguntó Ron con tono preocupado y Harry se encogió de hombros.

– Hermione no me dejó quedarme con ella, quiere que esté con James... – le dijo con tono preocupado, recibiendo unas palmadas de apoyo en la espalda.

– no te preocupes, verás que todo está bien – le aseguró, mientras hacía que se sentara – hablé con tus suegros... – le dijo observándolo un poco preocupado, y Harry lo cuestionó con la mirada, mientras James jugaba con el cuello de la camisa de su papá observando detenidamente la puerta que dirigía a la sala de partos.

– �¿vienen para ac�! – le preguntó un poco ansioso, pero Ron negó – �¿porqué! – preguntó hasta cierto punto molesto.

– tuve que hablar al celular de la señora Jane, nadie contestaba en su casa, y me dijo que no estaban en la ciudad... están en Leeds – le dijo con tono preocupado.

– ¡lo había olvidado completamente! – se lamentó mientras sentaba a James sobre su pierna – iban a pasar la noche buena con los abuelos de Hermione e iban a regresar para pasar año nuevo con nosotros y estar aquí para cuando naciera el bebé... pero el bebé se adelantó... ellos están en Leeds y Hermione se va a deprimir cuando sepa que sus papás no están aquí... – decía con tono preocupado, recibiendo una mirada preocupada de su hijo.

– ¿mi mami está triste? – le preguntó preocupado, y su barbilla comenzó a temblar anticipando la próxima aparición de lágrimas.

Harry negó rápidamente – no, James, tu mami está bien, sólo que extraña a tus abuelitos – le aseguró acariciando su rebelde cabello y le dio un beso en la sien – no te preocupes, chaparro, ella está bien – le dijo abrazándolo, y James se aferró a su cuello, ocultando su rostro en él.

– eh... le hablé a mis papás y mis hermanos... – le dijo Ron intentando demostrarle que no estaban solos – mi mamá traerá un poco de cena, para celebrar aquí la noche buena... – le dijo sonriendo y Harry le sonrió agradecido.

– ¿ya oíste, chaparro? – le dijo haciendo que se separara de él, y limpió sus mejillas húmedas – tus abuelitos Arthur y Molly van a venir – le dijo sonriendo, haciendo que James cambiara su pucherito triste por una sonrisa alegre, observando a Ron con un poco de duda, y su padrino asintió.

– no han de tardar en venir... mi papá dijo que te iba a traer tu escoba – le dijo sonriendo, haciendo que James se balanceara emocionado sobre la pierna de Harry.

Al escuchar que una puerta se abría, los tres se quedaron en silencio y voltearon rápidamente a la sala de partos, encontrándose con una mujer vestida completamente de azul, que llevaba en brazos un bulto pequeño de cobijas rosas.

– ¡felicidades, señor Potter, acaba de tener una linda bebé! – le dijo la enfermera, mientras se acercaba a él, y le entregó a su hija.

Harry la cargó con un solo brazo, y con el mismo cuidado y delicadeza con la que había cargado a su hijo cuando nació – saluda a tu hermanita, James... – le dijo sonriendo emocionado, y James se paró en la silla, en el espacio que había entre las piernas de Harry, y se acercó para observar mejor a su hermana.

– ¡está muy bonita! – le dijo a Harry sonriendo, mientras estiraba su bracito para alcanzar a su hermana; sosteniéndose, con su otra mano, en el hombro de su papá.

– con cuidado, chaparro, no hay que despertarla – le dijo al ver que quería acariciar el rostro de su hija.

James asintió y apenas rozó la pequeña mejilla del rostro de su hermana, pues temía lastimarla, y enseguida volteó a ver a Ron – ¿tú también vas a ser su padrino? – le preguntó sin dejar de sonreír, y Ron negó.

– tu tío Draco va a ser su padrino y tu tía Ginny su madrina – le dijo sonriendo – y tienes mucha razón, tu hermana es muy bonita... –

Harry iba a decir algo, pero se detuvo al escuchar una oleada de murmullos y pasos acercarse a ellos, y, al voltear a su lado izquierdo, se encontró con la mayoría de la familia Weasley.

– ¡Harry, querido! – dijo preocupada la señora Weasley en cuanto lo vio sentado al lado de su hijo – ¿cómo está Hermione? – le preguntó aún más preocupada, pero Harry se encogió de hombros.

– no se nada, la bebé acaba de nacer, pero no sé nada de Hermione – dijo preocupado mientras se levantaba, tomando a sus dos hijos en brazos.

– ¡te dije que iba a ser una niña! – alcanzó a escuchar la voz de Fred, que discutía con su gemelo, mientras sus esposas los observaban divertidas.

– ¡yo!... ¡háganse a un lado! – exigía una voz femenina – ¡exijo ver a mi ahijada! – dijo con tono demandante mientras se acercaba a ellos, llevando a su esposo a rastras – ¡oh, Dios!... es... ¡es hermosa! – dijo sorprendida, mientras observaba el rostro inquieto, que unos minutos antes era apacible, de su ahijada – ¡es idéntica a Hermione!... ¿tú qué opinas, Draco? – le preguntó a su esposo, quien observaba detenidamente a la niña.

– aunque me cueste admitirlo, Ginny tiene razón, tu hija es muy bonita – le dijo mientras le hacía una caricia a la bebé en la mejilla.

Harry iba a volver a hablar, pero alguien lo interrumpió.

– señor Potter, creo que lo mejor es que lleve a su hija con su esposa – le dijo la enfermera intentando abrirse paso entre todos los Weasley.

– ¿puedo entregársela yo? – le pidió con gesto suplicante, y la enfermera asintió.

– sólo que no puede entrar su hijo – le dijo con tono serio.

Harry observó preocupado a su hijo, que no dejaba de ver a su hermanita – James, voy a ir a ver a tu mamá para dejar a tu hermanita con ella, necesito que te quedes aquí un momento... – le decía con tono serio, recibiendo una mirada triste de su hijo – no voy a tardar... cuando regrese te llevo con tu mamá y tu hermanita¿está bien? – le dijo un poco preocupado, y James asintió un poco triste – no tardaré, te lo prometo – le dijo dándole un beso en la sien y se lo entregó a Ron.

Entró a la sala encontrándose a su esposa recostada en aquel camastro metálico, observaba hacia ningún punto, como meditando algo, podía ver cansancio en su rostro, pero ni eso podía opacar la alegría que sentía. Se acercó a ella en silencio, mientras las enfermeras recogían todo lo que habían usado y disponían todo para llevar a Hermione a su habitación, y se hincó a su lado, quedando a la altura de la cama, y depositó un beso en su frente, captando la atención de su esposa, quien le sonrió inmediatamente.

– ¿la viste? – le preguntó sonriendo radiante, y Harry asintió sonriendo.

– aquí está conmigo – le dijo reincorporándose un poco sólo para entregarle a su hija – se parece mucho a ti... – le decía en susurro mientras acariciaba su cabello.

– pero tiene tus ojos – le dijo Hermione sonriendo, haciéndolo sonreír, mientras unos enfermeros se acercaban a ellos.

– vamos a llevarla a su habitación – le informó con voz profunda uno de ellos, tomando la cama por un extremo.

Harry se reincorporó rápidamente – ¡voy a ir por James! – le dijo mientras observaba cómo se la llevaban – �¡te amo! – le gritó antes de que se cerraran las puertas, y salió rápidamente por su hijo, para reencontrarse con su esposa en su habitación.

Se tranquilizó bastante al verlo riendo con los gemelos mientras Luna lo cargaba y Ron cuidaba a su hijo, que corría por los pasillos, Ginny platicaba con su mamá y las esposas de los gemelos, mientras Draco tenía una discusión con Arthur, y no dudó en que fuera sobre alguna diferencia entre magos y muggles.

– ¿James, vamos a ver a tu mam�? – le preguntó sentándose al lado de Luna y su hijo asintió rápidamente, pidiendo que lo cargara.

– ¿cómo está Hermione? – le preguntó Luna un poco preocupada, y Harry le sonrió para tranquilizarla.

– está bien, un poco cansada, pero bien – le dijo sin dejar de sonreír mientras tomaba a su hijo en brazos y se dirigieron juntos a la habitación de su esposa.

Todos reían por las ideas de los gemelos, que aprovechaban el hecho de que Harry hubiera pedido una habitación privada para Hermione, y hacían uno que otro truco, provocando las risas de los demás.

James dormía al lado de su mam�, quien se aferraba a la mano de su esposo; intentándole decir, en ese sencillo gesto, cuánto lo amaba;, él acariciaba su mano con su pulgar mientras que con su brazo libre cargaba a su hija, disfrutando de la compañía de su pareja.

Talvez sus vidas no habían sido las mejores ni fáciles antes de iniciar su relación, pero ahora no se podían quejar de nada, tenían unos hijos a los que amaban más que a su vida, contaban con los mejores amigos que nunca soñaron poder tener, y, lo más importante, por lo que habían comenzado a creer que realmente valía la pena vivir, ellos. Se tenían el uno al otro, compartían un amor que sabían que jamás terminaría, y eso era más de lo que podían desear.

In all the world you'll never find a love as true as mine

You will always be the miracle that makes my life complete

So, lets make each tomorrow be the best that it can be