Aclaraciones: Los capítulos no tienen ningún orden, son capítulos autoconclusivos.


Capítulo 2.

Takao bostezo al levantarse de la cama, últimamente el chico de cabellos negros no lograba conciliar el sueño gracias a los eventos en los que se veía involucrado al ayudar a Midorima a buscar los objetos de la suerte, sinceramente aquello le desgastaba más que el entrenamiento del equipo de basquetbol, incluso a veces pensaba Takao que parecía el sirviente de aquel tsundere de anteojos. Se levantó de la cama y encendió la radio, después de todo había adquirido esa costumbre de Shin-chan, claro que Takao no creía ciegamente en los horóscopos que pronosticaba el Oha-asa!, como lo hacía ciegamente el lanzador de tres puntos de Shutoku.

Aunque realmente el susodicho no le prestó atención a todos los horóscopos solo le prestó atención al horóscopo de Shintarou y al suyo propio, después de todo hoy tenían un partido contra Seirin, incluso sonrió al recordar la inusual menara en que se presentó Kagami Taiga, al escribir su nombre en la mano izquierda de Shin-chan. Al seguir escuchando con detenimiento los horóscopos llego por fin el turno de cáncer la suerte en aquel día para los nacidos bajo aquel signo era la mejor, y eso significaba que Midorima jugaría al cien por ciento, algunas veces Takao agradecía, que solo se le pegara un poco credulidad de Shin-chan por los horóscopos, y no el carácter que tenía Midorima.

Comenzó a escuchar atentamente, para los Cáncer pronóstico mala suerte en aquel día además de que los nacidos bajo el signo de cáncer debían tener cuidado de las personas nacidas bajo el signo de Leo, en conclusión Kuzanari no auguraba un buen día, por lo menos esperaba que el objeto de la suerte no fuera tan vergonzoso como la vez en que el chico de cabellos verdes tuvo que realizar cosplay, y en definitiva eso era buen ya que hoy Shutoku tendría dos partidos simultáneos.

Sin más detalles cuando termino de escuchar los horóscopos fue a prepararse para asistir a la escuela.


Horas más tarde Kise Ryouta, el modelo y ex jugador de Teiko se dirigía a presenciar el encuentro en el que participarían sus antiguos compañeros de equipo, como siempre el modelo rubio arrastraba en sus andanzas al capitán del equipo de básquetbol de la preparatoria Kaijo Kasamatsu Yukio, ambos se encontraban caminando mientras Kise se encontraba escuchando algo.

— ¿Qué estás mirando? —pregunto Kasamatsu al ver que Kise no apartaba la mirada de su celular.

— Es una grabación del Oha-asa! de esta mañana. Es su horóscopo matutino, Midorima-chi está bien.

— El chico de Teiko, ¿Cuál es su signo?

— Cáncer, Kuroko-cchi es acuario.

— No pregunte.

Por los audífonos Kise escuchaba con atención lo siguiente: "El primer lugar va cáncer, felicidades no puedes quejarte el día de hoy, último lugar va acuario mala suerte, mantente tranquilo el día de hoy."

— Eh.

— ¿Qué pasa?

— Esto es terrible.

— Ah —. Dijo sin emoción el capitán de Kaijo, cuando de repente la mirada de Kise se ensombreció.

— Esto es malo, Kuroko-chi es acuario y esta con la peor suerte del día.

— Ah.

— Kasamatsu, ¡acaso eso no te preocupa! —exclamo Kise exaltado.

— En realidad no. —respondió sinceramente el capitán— además no es como si te pusieras a imitar al lanzador de Shutoku.

— Eso es una gran idea Kasamatsu-senpai, le conseguiré a Kuroko-chi el amuleto de buena suerte del día de hoy.

— ¿Y que se supone que es?

— Es…..


Por su parte los miembros del equipo de basquetbol de Seirin se encontraban en los vestidores, descansando un poco del anterior enfrentamiento en contra Seiho, lo que había ocasionado que los senpais de Seirin pudieran dejar atrás las penas del pasado. Kagami por su parte un seguía impresionado por su compañero de equipo, es cierto que casi nunca se había quedado en la banca a participar como un mero espectador, sin embargo lo había dejado anonado ver a Kuroko haber jugado de aquella manera, era cierto que llevaba poco de conocer al chico de cabellos celestes, y sin embargo nunca le había pasado por la mente "que podía tanto amar algo como odiarlo", esas palabras lo dejaron sumido en sus pensamientos. De repente sus ojos se posaron en Kuroko, vio que sostenía "Eso", de tan solo recordarlo hervía de celos.

Aun recordaba que antes del enfrentamiento contra Seiho, se encontraba hablando con Kuroko cuando de repente llego Kise corriendo con una enorme sonrisa tonta.

— ¡Kuroko-cchi! —escucho como el rubio llamaba con tanto confianza a su sombra.

— Kise-kun —fue lo que pronuncio con su suave voz Kuroko.

— Qué bueno que te alcance antes de que salieras a jugar—. Dijo Kise mirándolo de manera seria— escuche el Oha-asa!, por ello te traje esto.

— Eh, Kise-kun yo no creo en los horóscopos.

— Acéptalo Kurokochi, en nombre de la amistad que tenemos.

A Kagami no le gustaba ver al modelo cerca de su sombra, claro las primera impresiones de Kise, seria describirlo "como un idiota que simplemente fingía serlo frente a Kuroko".

— De acuerdo —sin más Kuroko tomo aquello que le ofrecía el modelo.


Regresado al presente, aun Kagami tenía duda de que se trataba "Eso".

— Kuroko.

— ¿Qué ocurre Kagami-kun? —pregunto Kuroko.

— ¿Qué es lo que te dio Kise?

— Supongo que escucho el Oha-asa!, de esta mañana. Midorima-kun siempre lo escuchaba antes de algún partido. Pero eso no importa, debemos apresurarnos el partido contra Shutoku comenzara pronto.


Midorima Shintarou, se encontraba mudo. Imposible el hacía hasta lo imposible por seguir con su destino, se había amarrado primero la agujeta del tenis derechos, había vendado con sumo cuidado los dedos de su mano izquierdo e incluso traía al mapache shiragaraki que era el objeto de buena suerte del día de hoy. Y sin embargo había perdido contra Seirin. Ahora solo se encontraba bajo la lluvia, cuando escucho el sonido de su móvil, primero le había llamado Momoi, solo para molestar. Y después le había llamado Aomine, la anterior luz de Kuroko. Era como si el destino lo abofeteara en la cara que había perdido.

Él no se encontraba deprimido, era demasiado orgulloso para aceptarlo.

— Shin-chan —era la voz de Takao la que lo interrumpió de sus pensamientos.

— ¿Qué quieres Takao?

— Vámonos, supongo que debes estar sumamente deprimido por haber perdido, por eso te llevare a casa —. Dijo sin más Takao.

— Vamos a comer algo, Shin-chan.

Sin embargo a su amado destino, parecía que ese día estaba dispuesto a fastidiarlo, cuando abrieron la puerta del restaurante se entraban los miembros de Seirin comiendo. De inmediato Midorima cerró la puerta, sin embargo sus planes se vieron frustrados puesto que comenzó a llover, sin más opción tuvieron que ingresar al pequeño establecimiento y ahí estaba ocurriendo la idea más descabellada y bizarra idea del destino Kagami, Kuroko, Kise y él sentados en la misma mesa, ya que a Takao le pareció divertido dejarlo mientras se iba a practicar con el tal Kasamatsu.

— Recuerda Midorima-cchi los enemigos de ayer son los amigos de hoy —dijo Kise tratando le quitar aquella atmosfera llena de tensión.

— Kise, perdí hoy —dijo Midorima haciendo que el rubio se quedará sin palabras.

Aquella cena fue demasiado seria, para los cuatro.

— Lo siento Midorima-cchi, al parecer el objeto de la suerte de Kuroko-chi tuvo gran influencia en el partido.

El objeto de la suerte de acuario —pregunto Midorima.

— Si —dijo felizmente el rubio.

— Kise-kun ya te dije que no creo en los horóscopos.

— Lo se Kuroko-cchi, pero en serio un super poster mío autografiado es mejor que cualquier amuleto del mundo—. Exclamo Kise feliz.

— Un poster autografiado. —pregunto Kagami confundido.

— Si el objeto de la suerte de hoy para los acuario era el poster autografiado de un modelo —respondió brevemente Midorima.

— Kuroko-cchi, ni siquiera lo viste —dijo Kise fingiendo que lloraba— primero me rechazas y ahora no aprecias mis esfuerzos.

— Lo lamento Kise-kun —dijo Kuroko.

— Vamos al baño Kuroko-chi —pidió Kise.

— Ehh.

Sin más el rubio arrastro al de cabellos azules al baño, mientras a Kagami le saltaba una vena en la frente, incluso se había olvidado de que se encontraba en compañía de Midorima.

— Al parecer a Kise, le sigue gustando Kuroko— fue lo único que dijo Midorima antes de retirarse de la mesa y arrastrar a Takao para que lo llevara a casa.