Ranma ½ y todos sus personajes son propiedad de Viz Comunications y de Rumiko Takahashi.

La mayor parte de la historia se desarrolla en China y por lo tanto, todos los diálogos están en Chino y debido a eso, Shampoo casi no utiliza su Japonés —quebrado" al hablar.

La saga de Shampoo y Mousse

Por

Dr Facer

- Primera parte -

El Dragón de Jade.

Capítulo 2

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Shampoo terminó de empacar sus cosas y se puso su pijama, la joven aún estaba muy molesta por la misión que le había enviado el concejo, pero tendría que realizarla para que no la expulsaran de la villa amazona. Luego de preparar su cama, Shampoo se concentró en calmarse, detestaba irse a dormir molesta, siempre le causaba pesadillas.

—Pero esas ancianas me la pagarán por esto—, murmuró la amazona adolescente antes de intentar dormir.

Mousse estaba tomando la situación mucho mejor que Shampoo, ya que no sólo tendría la oportunidad de pasar mucho tiempo a solas con su amada, ¡también estarían muy, muy lejos de Saotome, lo que significaba que si jugaba bien sus cartas, por fin podría hacerle ver a Shampoo quien era en verdad el hombre de su vida!

—¡Al fin, el destino me ha dado la oportunidad de hacer que las cosas sean como deben ser, le probaré a Shampoo que soy yo el hombre con quien ella debería casarse!

Mientras, escaleras abajo, Cologne y el padre de Shampoo estaban sentados juntos en una mesa del restaurante y bebían un poco de sake, algo que normalmente hacían todos los Domingos por la noche.

—No esperaba que mi pequeña recibiría el desafío tan pronto—, dijo el padre de Shampoo.

—Ya tiene dieciséis y pronto cumplirá los diecisiete, es la hora de que enfrente el desafío—, respondió Cologne—. Parece que olvidas que su madre y tú tomaron esta prueba cuando tenían la misma edad.

—Eso fue hace muchos años Cologne.

La anciana frunció el ceño—, aún pienso que fue tu culpa que mi nieta fallara el desafío.

—¿Aún sigue con eso? — Preguntó él—. ¿Por qué lo dice?

Cologne suspiró un poco molesta por el recuerdo—. Como si no lo supieras—, le respondió—. La cortejaste hasta que te aceptó mientras los dos estuvieron solos en el laberinto. No tenías vergüenza entonces y no la tienes ahora.

—Su nieta nunca se ha quejado de eso—, contestó el padre de Shampoo luego de beber un trago de sake—. De hecho, creo que ha sido muy feliz conmigo.

Cologne se limitó a murmurar su desencanto.

—Además, sí logré vencer a su nieta en un combate, Cologne; me tomó más de trescientos intentos pero al final lo hice.

Cologne volvió a murmurar su desaprobación.

—Aunque…— comenzó él—, no sé qué pensar, nunca imaginé que mi Shampoo tendría que tomar esta misión.

—El desafío del laberinto existe por una razón—, afirmó Cologne—. Su objetivo es purificar el cuerpo y la mente de todas las jóvenes amazonas.

—¿Entonces por qué nuestra familia es la única en Joketsuzoku que tiene qué tomarlo?

—Aún no estás listo para saber eso—, respondió la anciana, que luego de terminar su sake, se dirigió a las escaleras—. Creo que ya he bebido suficiente por hoy, buenas noches.

—Sí, que descanse—, dijo él y comenzó a limpiar las mesas.

Al día siguiente…

—¡Bote ser un asco! — Se quejó Shampoo al ver el barco en el que viajaría de vuelta a China.

—Cierto, se ve bastante miserable—, agregó Mousse luego de ponerse sus anteojos.

—¿No poder Shampoo viajar en mejor barco?— Preguntó la muchacha.

—No, esto es parte del desafío—, explicó la vieja amazona.

—Pero…— comenzó la joven amazona.

—¡Suficiente Shampoo, irás en ese barco y ya no discutas! — Le gritó Cologne, algo que la anciana casi nunca hacía—. ¡Sube de una vez!

Maldiciendo para sus adentros, Shampoo subió al bote. Caminaba lentamente y sin entusiasmo, ignorando las lujuriosas miradas de los marineros. Suspirando, la muchacha llegó a la cubierta y se sentó sobre su maleta.

Mousse, que se había negado a usar sus lentes, terminó siendo llevado al barco por el padre de Shampoo; una vez a bordo, el muchacho se decidió a encontrar a su amada. Para cuando el bote había zarpado y Mousse comenzó a escuchar lo que decían los marineros no pudo evitar sentirse furioso. La mayoría de los miembros de la tripulación comentaban lo bien que Shampoo se vería desnuda. Al joven maestro de las armas ocultas no le agradaba eso, así que controlando el deseo de patearles el trasero a todos los marineros del barco, continuó buscando a Shampoo.

Varias horas más tarde Shampoo, que aún seguía sentada en su maleta, se preguntó por primera vez en dónde estaba Mousse; se sentía aburrida y tenía ganas de charlar con alguien, pero su compañero de viaje no estaba cerca. Sin nada mejor qué hacer, Shampoo continuó mirando las olas. La muchacha estaba tan aburrida que ni siquiera notó cuando un grupo de marineros, doce en total, se acercaron por su espalda.

—Hola muñequita—, llamó uno de los marineros, usando un grosero dialecto en mandarín—. ¿No te sientes muy solita?

Shampoo se giró y miró a los marineros que la rodeaban; la joven sonrió maliciosamente, esto podría ser interesante.

—No, me siento bien—, respondió Shampoo, cambiando de japonés a chino—. Y ya pueden irse—, les dijo mientras volvía su mirada al mar.

—Pero muñequita, si lo que queremos es hacerte compañía—, dijo otro marino.

—Sí, buena compañía—, Cantaron el resto de los hombres.

Shampoo se cruzó de brazos—, Pues yo no quiero tenerlos cerca.

—No puedes negarte—, respondieron los marineros, que avanzaron hacia la muchacha con ojos llenos de lujuria.

Shampoo se quedó inmóvil, esperando a que los marineros hicieran el primer movimiento. No tuvo qué esperar mucho, el más atrevido de los marinos se acercó y trató de tocarle los senos. Burlándose de su estupidez mientras esquivaba las manos del marinero, la joven amazona estrelló su palma en el pecho del atacante, rompiéndole tres costillas y dejándolo inconsciente al mismo tiempo.

—¿Aún quieren hacerme compañía? — Les preguntó Shampoo.

Los marineros dudaron un instante, no entendía como esta niña era capaz de hacer algo como lo que acababan de ver.

—¿Qué les pasa? — Preguntó Shampoo—. ¿Ya no quieren jugar?

Uno de los marinos, el que parecía ser el líder del grupo, dio un paso adelante—, ¡escuchen muchachos, es sólo una niñita, tuvo suerte eso fue todo!

—¡Cierto! — Gritaron los demás.

—¡No podrá con todos al mismo tiempo! — Gritó el líder.

—¡Le daremos una lección! — Exclamaron los marinos.

—¡Agárrenla muchachos!— Gritó el líder y atacó a Shampoo, los otros marineros siguieron el ejemplo de su jefe y se lanzaron en contra de la joven, algunos llevaban cuchillos, otros trapeadores y uno de ellos tenía una soga.

—¡Te enseñaremos a no meterte con nosotros! — Gritaron al atacar.

La joven amazona esquivó la primer ola de ataques y después saltó detrás de los marineros—. Son muy lentos, ¡no son más que un montón de borrachos pervertidos!— La muchacha se rió y tomó una pose ofensiva, esperando el siguiente ataque de sus adversarios, el cual llegó de inmediato. Al final, le tomó a Shampoo menos de treinta segundos acabar con sus oponentes; unas cuantas patadas, un par de ganchos y tres puñetazos fue todo lo que necesitó para destrozar al grupo de marinos. Cuando el pleito acabó, ella ni siquiera había sudado. El único marino en pie era el líder del grupo, pues Shampoo lo guardó para el final.

—¡Cálmate reinita, sólo queríamos jugar contigo!

—¿En serio?— Dijo Shampoo mientras se acercaba al marinero, sus ojos llenos de furia.

—¡Por favor!— Gritó él—, ¡no me lastimes!

Shampoo ya estaba justo frente al marinero y lo miraba fijamente—. ¿Y qué pensaban tú y tus borrachos hacer conmigo?— Le preguntó —, ¿no crees que eso también me habría lastimado?

—¡No…porque tú… tú eres una mujer… esto debería gustarte y…!

¡Crunch!

El marino no pudo terminar lo que decía, ya que una poderosa patada de Shampoo en su entrepierna le quitó las palabras de la boca y lo dejó hecho un ovillo en el suelo. Sin poder evitarlo, el marinero comenzó a llorar y a gritar presa del terrible del dolor.

Shampoo tomó al marino por el cuello y lo levantó para mirarlo frente a frente—. Eres una basura—, le murmuró—. Dilo, di que eres basura.

A pesar del dolor entre sus piernas y de la falta de aire, el marinero se enfadó, ¿Cómo podía una niña tratarlo así, quién se creía ella que era?

Shampoo apretó su agarre y el hombre sintió que su cuello estaba por romperse—, di que eres basura—, le ordenó.

—¿Quién… eres… tú? — Preguntó el marino.

—Soy una amazona, y tú eres un pedazo de BASURA—, le respondió ella, aumentando la presión sobre su cuello—. ¿Lo vas a decir o no?

El marinero luchaba por respirar y al escuchar la palabra amazona, comenzó a temblar de miedo. Había escuchado terribles historias sobre las amazonas chinas y lo que solían hacer con sus enemigos. Sudando frío, comenzó a temer por su vida.

—Soy… una… basura…— logró decir y, casi de inmediato, la presión sobre su garganta desapareció. Sin fuerzas, el marino cayó de espaldas, tosiendo como un desesperado.

—¿Eso no fue tan difícil, verdad? — Dijo Shampoo mientras levantaba su maleta—. Nunca vuelvas a subestimar a una mujer, no tienes idea de lo peligrosas que podemos llegar a ser—, y con esa advertencia, la joven amazona dejó la cubierta.

Mousse se las arregló para salir al fin del cuarto de máquinas, detestaba cuando su mala vista le causaba ese tipo de problemas. Había estado siguiendo a un marinero de cabello largo pensando que era Shampoo, y no fue sino hasta que entraron al cuarto de máquinas que el marinero, harto de que lo siguieran, le preguntó a Mousse si era 'rarito'. Mousse, por supuesto, intentó cubrir su error con una excusa estúpida que sólo consiguió poner furioso al marinero y pronto todo terminó en una pelea que el joven maestro de las armas ocultas ganó fácilmente.

—¡Allí estás! — Gritó Mousse cuando divisó algo que le pareció era el pelo de Shampoo. El muchacho corrió en esa dirección y abrazó con tanta fuerza lo que había visto que se rompió con un fuerte crujido. Perplejo, Mousse se preguntó como había terminado con un trapeador roto en las manos.

Shampoo se llevó una mano a la sien cuando vio a Mousse. El idiota acababa de romper un trapeador y lo más insultante era que seguramente lo había confundido con ella. La muchacha caminó hacia él y le dio una fuerte palmada en la cabeza—, ¿acaso crees que me parezco a un trapeador? — le gritó con enfado.

Mousse se giró y se colocó sus lentes—, ¡Shampoo!— Exclamó él—. ¡eEstaba muy preocupado por ti!

—Manos fuera—, dijo Shampoo, pateando a Mousse en la cara para evitar que la abrazara.

—¡Pero te he estado buscando por horas! — Se quejó el muchacho.

—¡Pues no estabas esforzándote mucho! — Le respondió mientras recordaba el incidente con los marineros—. ¡Ahora sígueme y trata de no perderte!

—¿Quién crees que soy, Ryoga?— Respondió Mousse, tratando de hacer una broma.

Shampoo, sin embargo, no le vio la gracia—, Ryoga es mucho mejor hombre que tú—. Le respondió sin detenerse.

Al día siguiente fue Mousse quien despertó primero, había dormido en su forma de pato adentro de una jaula en la esquina del camarote de Shampoo. Al mirar la cama, se dio cuenta de que su amor aún dormía. Suspirando, el pato rebuscó entre sus plumas hasta que encontró una ganzúa que usó para abrir la jaula. Minutos después Mousse, ahora en forma humana, observaba a la belleza durmiente que era Shampoo. Por un momento el muchacho pensó que podría despertarla con un beso, pero pronto desechó la idea, la posibilidad de ser molido a golpes tan temprano por la mañana no le atraía demasiado. En vez de eso, salió del camarote y se dirigió a la cubierta; una vez allí, se puso sus lentes de larga distancia y justo como esperaba, las costas de china se podían ver en el horizonte.

Mirando a su alrededor, Mousse notó que muchos de los marineros cojeaban al andar y uno de ellos no paraba de frotarse el cuello. El muchacho decidió que lo que los marineros hubieran hecho la noche anterior no le importaba y prefirió pensar en que pronto estaría a solas con Shampoo dentro de un laberinto inmenso. Sabía que sólo tenían que llevar la estúpida estatua hasta el centro pero en el camino allí, muchas cosas entre ellos podrían suceder.

No mucho después de que Mousse comenzara a imaginar todas las cosas que podría hacer para impresionar a Shampoo dentro del Laberinto Espiral, la amazona de cabello azul salió a la cubierta, causando que casi todos los marineros corrieran al verla. La muchacha sonrió, complacida al ver que esos borrachos inútiles habían aprendido su lección. La joven amazona vio a Mousse y caminó hasta quedar a su lado. Shampoo no dijo nada, ya que gracias a que sus oídos y su olfato eran muy sensibles, Mousse siempre había tenido la habilidad de saber cuando ella se le acercaba pero desafortunadamente, él nunca usaba esa habilidad cuando intentaba encontrarla.

—Buen día—, saludó Mousse.

—Buen día—, respondió ella.

—Estaremos en casa pronto—, dijo él.

—Sí, ha pasado un tiempo.

—Será fantástico poder ver a todos en Joketsuzoku otra vez.

—No iremos a la villa—, le indicó Shampoo—. Iremos directo al Laberinto Espiral.

—¡Pero quiero ver a mis padres!

—No hay tiempo para eso—, le recordó ella—. Quiero terminar esto tan pronto como sea posible, ¿entiendes?

—Sí, lo entiendo.

—Bien—, respondió Shampoo, que entonces notó que la bahía Tong Po ya podía verse a la distancia—. Oye… ¿El barco se está moviendo más rápido?

—Eso parece— opinó Mousse—. ¿Me pregunto por qué?"

En el cuarto de máquinas, doce marineros estaban echando carbón lo más rápido que podían en la caldera de la vieja máquina de vapor.

—¡Traigan más carbón de inmediato!— Ordenó un marinero que tenía un horrible moretón en el cuello—. ¡Entre más pronto se baje esa amazona de nuestro barco, será mejor!

—¡Sí señor!— Respondieron los demás marineros.

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Esta historia continuará.