Respondo reviews por aquí ya que aún no sé cómo hacerlo o si quiera si se puede xd
KumaXIII: Gracias por la bienvenida, intente mejorar ese aspecto pero creo que o empeore o sigo igual xd.
steeldemon798: Gracias, ya tenía pensado desde hace bastante tiempo más o menos la historia, si le estoy poniendo bastante empeño la verdad.
AaronVS3: Espero cumplir las expectativas, tal vez tenga muchos errores o hiatos repentinos pero hare mi mayor esfuerzo :´v.
Yui Funami Sonoda: Gracias, quise intentar algo que no se haya visto antes y tratar de ser un poco original, me alegra que te esté gustando.
Salad Silver: Son estas palabras las que me hacen querer seguir escribiendo, gracias.
KawaiiPotatoPawah: Antes que nada, que buen nombre :v. Espero que cumpla tus expectativas.
FIRESTORM from Lunarian Empire: Historias que inspiran xD. La verdad tome algo de lo que dijiste y lo puse en el capítulo. Intento que quede lo mejor posible pero tal vez escribir no se me da. No creo abandonarla, al menos no está en mis planes. Aunque quede fea o no la vea mucha gente la seguiré hasta el final.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
Para serles sincero, no espere que la historia tuviera tanta aceptación. Cuando entre a ver las reviews quede impactado de lo bien recibida que fue. Ahora que hay gente leyéndola me siento como que no está quedando tan bien o es muy dramática etc. Ya veré que tal en el futuro xd. Por ahora les agradezco por las reviews y espero que les guste mi historia. Tal vez me tarde entre capítulos por el a veces poco tiempo que dispongo, pero no se preocupen que no he abandonado la historia. Otra cosa que quería preguntar es ¿Están bien los capítulos relativamente largos o los hago más cortos? A veces siento que los capítulos están muy cortos y me pongo a escribir, cuando me doy cuenta ya tengo un capítulo de más de 4000 palabras xd.
Ya sin relleno, los dejo para que lean el siguiente capítulo.
-Maldición, fallo el plan, quede paralizada, soy una tonta.- Pensaba You mientras se rascaba la cabeza enfrente de la puerta.
A parte de su madre, el cartero y el director, realmente no había hablado con nadie en mucho tiempo. El hecho de que por su cabeza llego el pensamiento de que tenía que hablar con otra persona completamente sola y vivir con alguien que no conocía teniendo miedo de que no la aceptarán la dejo completamente paralizada.
-Ehm, ¿Puedo ayudarte en algo? -Mencionó la peli-vino que solo se limitaba a preguntarse qué hacía alguien a esta hora tocando su puerta.
-Aún puede funcionar el plan- pensó You al ver que aún no había dicho nada. -Yousoroo -Dijo y solo hizo que la chica se confundiera más. -Eh quiero decir, buenas tardes como está usted. -
Oh, Ehm, ¿bien? -Dijo Riko aún más confundida.
-Agh, volví a meter la pata... Hola... -Nada, volvió a quedarse petrificada.
-¿Es algún ensayo para una obra? -Dijo Riko soltando unas pequeñas carcajadas.
-¿Que? Ah no, espera... Dame 5 minutos y volveré a tocar la puerta. -Atino a decir You mientras cerraba la puerta en la cara de la peli-vino.
Había olvidado completamente como iniciar una conversación. Con su mamá no había problema puesto que llevaba toda la vida hablando con ella, el director y el cartero, pues no es como que volvería a entablar una conversación larga.
-Cálmate, la vieja You desapareció. La nueva You es la que va a dar su máximo en esta nueva vida. -Repetía murmurando en voz baja.
Tocó nuevamente la puerta ahora sí con la mente fija en su objetivo. La chica de cabello rojo abrió con una sonrisa en su cara.
-¿Puedo ayudarte? -
-Hola, mi nombre es You Watanabe y me acabo de transferir a esta escuela. Es un placer conocerte. -Dijo amigablemente la ahora rubia.
-Aaah, ya veo. ¿Y estabas nerviosa por esa situación? -
-Jeje si, de hecho... -Contestó You rascándose la cabeza.
-Riko Sakurauchi, es un placer Watanabe-san. ¿Necesitas ayuda o algo? ¿Quién te envió conmigo? -Dijo Riko con más preguntas que respuestas en su cabeza.
-Espera, ¿No te dijeron que alguien iba a vivir contigo? -
-¿Como? ¿Estas segura que no te equivocaste de habitación o edificio? -Preguntó Riko muy sorprendida y llevándose una mano a la barbilla.
-Mmm, no lo sé, con este día tan apurado ciertamente es posible. Espera un segundo deja reviso bien. -Contestó You buscando en su mochila los papeles que le había dado el director. -Aquí están, a ver... Edificio p, habitación 10. No, al parecer estoy en la habitación correcta, incluso tengo la llave del cuarto. -Dijo mientras le enseñaba los papeles a Riko.
-Ciertamente, todo parece estar en orden... -Contestó Riko mientras leía todas las Hojas. -¿Te importa si voy con el director un momento? -
-Ah! Lo siento ¿Te traigo muchos problemas? ¿Quieres que te acompañe a ver si se puede hacer algo? -Contestó You avergonzada y alzando la voz nerviosamente.
-No no no, no es eso, no me molesta para nada la compañía, el hecho de que te mudes está bien para mí, pero quiero saber la razón por la cual no me avisaron. -Dijo Riko rápidamente al ver la reacción de la rubia. -Adelante pasa, estás en tu hogar, literalmente. -Menciono soltando una risita y ayudando a meter las maletas de You a su habitación.
-Muchas gracias, eres muy amable. ¿Estas segura de que no hay problema? -Contestó You aún no muy convencida.
-Sí, no te preocupes. Lamento haber dado a entender otra cosa. -Dijo Riko avergonzada de lo que hizo.
-No, no te disculpes. Está todo bien -Contestó You devolviéndole la calma a Riko y aligerando el ambiente.
-Pasa, la habitación está al fondo.-
La reacción de You al ver la lujosa habitación era como si anunciarán una película de tu serie favorita al terminar la temporada. Estaba ansiosa por vivir ahí. Ya había notado que el edificio p era mucho más grande que los otros, pero lo que había dentro de él era simplemente ridículo. Nada más la entrar al cuarto podías ver un sofá color azul, una mesita enfrente y un mueble con una pantalla. Al fondo en otra habitación estaba una cocina con estufa, lava trastes, una alacena llena de muchos productos, platos, ollas y todo tipo de utensilios de cocina. Y por último un refrigerador lleno de ingredientes listos para usar. Al ver la cocina empezó a babear, era una cocina mucho más grande que la de su casa, la cocina ideal. Al lado había un pasillo que llevaba a 3 puertas. Una era el baño que no era nada fuera de lo común, un retrete y la regadera para ducharse. Otra puerta llevaba a un pequeño estudio donde había una librería y una mesa en la cual podía hacer sus tareas que no tuvieran que ver con la práctica. Por último la última puerta era la habitación. Dentro había 2 camas una con una manta rosa y la otra con una manta azul separadas por 2 mesitas de noche, un armario, unos cuantos roperos y un escritorio con una computadora.
-¡Wow! Tu vida es de puros lujos Sakurauchi-san, esto es una locura, es como tener tu propio departamento, es muy occidental. -Dijo You estupefacta al ver el increíble lugar donde iba a vivir.
-Es la misma reacción que yo tuve cuando me mudé aquí, más sin embargo llegar aquí tiene sus sacrificios. Necesitas promedio perfecto si quieres vivir aquí, una sola calificación por debajo del 10 y te echan a patadas de aquí -Dijo Riko y ambas empezaron a reír.
-Por cierto, ¿Por qué la segunda cama está tendida? -preguntó You.
-Ah pues. Es que no me gusta que se vea feo el lugar. -Contestó nerviosa y ambas volvieron a reír.
-¿Cuál es tu cama? Supongo que la que tiene al lado el despertador ¿Verdad? Por ende me toca la azul. Genial, es mi color favorito. -Dijo You lanzándose a la cama sin dejar a Riko responder.
-Acomoda tus cosas donde quieras, vuelvo en seguida. -Dijo Riko dándole una sonrisa a You mientras se dirigía a la puerta de salida. -Por cierto, ahora que vivimos juntas y somos amigas hay que llamarnos por nuestros nombres. Ahora regreso You-Chan. -
-Ten cuidado Riko-Chan. -contestó You con su saludo militar.
Riko salió por la puerta y se dirigió a la oficina del director. Eran las 4:00 PM así que tal vez aún lo podía encontrar.
-Llamarnos por nuestros nombres tan informalmente. Apenas llevo unos días y ya se me está pegando la forma de ser de Chika-Chan. -Dijo Riko dando un suspiro.
Nada más al oír el sonido de la puerta. You recargo su cabeza con la puerta.
-Fue mucho más difícil de lo que pensé. Un poco más y probablemente hubiera perdido la calma. -Pensó un poco aliviada. -Afortunadamente Riko es amable. Pero ¿Llamarnos por nuestros nombres tan informalmente de repente? Casi me da un infarto. -Dijo mientras caminaba hasta su habitación.
Lo primero que hizo fue desempacar, saco todas sus cosas y las dejo sobre la cama.
-Muy bien ¿Dónde irá cada cosa? -mencionó mientras observaba la habitación.
Sin fijarse abrió un cajón al azar y se encontró con que era el lugar donde Riko guardaba su ropa interior.
-¡OK CAJÓN EQUIVOCADO! -Gritó cerrándolo de golpe. -Supongo que este es el mueble donde Riko Guarda sus cosas, entonces este de aquí debe de estar vacío. ¡Bingo! Soy un genio. -Decía triunfante.
You empezó a guardar todas sus cosas, no dejaba de impresionarle lo ordenada que era Riko. Para vivir sola siempre tuvo todo bajo control sin ningún problema. Digna de una estudiante perfecta. Ella no quería dar el mal ejemplo así que pese a que le costaba trabajo ordenar todo, al final lo hizo bastante bien.
El sonido de la puerta anunciaba que Riko había regresado.
-¿Cómo te fue? -preguntó You aún con nerviosismo.
-Espera tengo que confirmar algo. -Dijo Riko al entrar a la habitación.
You no quería que le dijeran que se tenía que mudar otra vez. Ya se había esforzado ordenando todas sus cosas para que le dijeran que todo fue en vano.
Riko se sentó en la computadora y empezó a teclear.
-Ah, jajaja, ya veo... ¡Nadie revisa estas cosas diario hoy en día! -Dijo Riko gritando.
-Todo bien Riko-Chan? -Preguntó la ojiazul.
-Sí, me avisaron que tendría compañera de cuarto hace 3 días por e-mail... Ahora me siento como una tonta por ir a hablar con el director. -Contestó apenada llevándose las manos a la cara la peli-vino.
You soltó unas risitas.
-¡No te burles! -Dijo Riko haciendo un puchero.
-Lo siento, lo siento. -Dijo You aun riéndose.
Dio un suspiro. Algo le decía que su relación con Riko iba a ir muy bien. De a partir de este día las cosas iban a ser diferentes para You. Al menos su trabajo no había sido en vano.
-Kanan despierta vamos a llegar tarde. -Decía una voz dulce y tranquila.
-Eh? Mari ¿Qué hora es? -Contestó Kanan aún adormilada.
-6:50, pero hey, tienes 10 minutos para estar lista y llegar al salón. -Decía Mari positivamente.
-Ah, ok... ¿¡Que!? ¿¡Por qué no me despertaste antes Mari!? -Dijo la peli-azul dando un salto de la litera de arriba hasta el suelo y ágilmente tomando su ropa, hizo unos movimientos dignos de un atleta olímpico. De un abrir y cerrar de ojos ya estaba lista y a punto de salir.
-It's Joke. En realidad son las 6:20. -Dijo la rubia en tono burlón y echándose a reír por la reacción de Kanan.
-¡No es divertido Mari! Volveré a dormir 30 minutos. Buenas noches. -Dijo Kanan molesta y subiendo otra vez a su cama.
-La verdad es que estaba pensando en Dia. -Dijo Mari en tono serio.
Kanan solo alzo una ceja y se sentó en la orilla de la litera para ponerle toda su atención a la rubia.
-Me mandó un mensaje y me dijo que estaba muy nerviosa por lo de hoy. ¿Se supone que vamos a dar una clase de cocina a las estudiantes de primer año no? -Siguió hablando Mari en tono de preocupación.
-¿Tanto te preocupa tu ex novia? ¿No ya la habías olvidado? -Dijo Kanan en tono dramático y burlón.
-Cla... Claro que me preocupo, pero no de ese modo. ¿Somos amigas no? -Contestó Mari poniéndose nerviosa a las palabras de su amiga.
-It's Joke! -Dijo Kanan imitando a Mari.
En realidad a Kanan siempre le producía un fuerte dolor en el pecho cada que Mari hablaba de Dia. Ella de verdad estaba enamorada de Mari, pero el problema es que Mari aún no podía olvidar su vieja relación que terminó hace ya 3 años en la preparatoria. Sin duda Dia era una de sus mejores amigas. Pero no podía evitar morir de celos. Envidiaba a esa chica pero siempre se decía a sí misma que si el amor no es correspondido tal vez debería de darse por vencida, desviar sus emociones. Solo que es mucho más fácil decirlo que hacerlo
-Relájate, aún no sabemos qué clase nos va a tocar, puede que no nos toque en la clase de Ruby-Chan. -Le dijo a la rubia para que se calmara un poco.
-Pero no ha visto a su hermana desde hace 2 años. Por lo que le dijeron sus padres, ella entró en un estado donde no confía en nadie y se asusta mucho con cualquier cosa. Desde que Dia se fue y Hanamaru-Chan cambió, Ruby está muy frágil emocionalmente. ¿Cómo la podemos ayudar? -Contestó Mari.
-Déjame pensar... - Kanan comenzó a indagar en sus pensamientos. -Es el tercer día, sus padres enviaron a Ruby-Chan a esta escuela para ver si Dia podía hacer algo, Dia está nerviosa por qué no sabe qué hacer, ella no tiene la más mínima idea de en qué clase está su hermana o cuál es su dormitorio y su ex novia no deja de preocuparse alterándome más y haciendo el ambiente más pesado... -Pensaba Kanan.
Mari la veía con la esperanza de que se le ocurriera uno de esos planes infalibles a la Kanan que lograba que se pudiera escapar de su casa cuando sus papás la castigaban en su infancia.
-No, no se me ocurre nada. Es una situación delicada y critica Mari. Creo que tenemos que esperar a ver cómo evolucionan las cosas para así poder ver cómo ayudar a Dia. -Contestó Kanan seriamente.
-Creo que tienes razón, ya tenemos 20 años, sabremos cómo manejar la situación. -Contestó Mari melancólicamente.
-Nos hacemos demasiado viejas para estas cosas. -
-Oh, Kanan es ya toda una anciana. -
-Cállate que estas igual de vieja que yo. -contestó Kanan lanzándole una almohada a Mari.
-¡Ah toque un nervio! -Dijo Mari devolviéndole la almohada.
Ambas se echaron a reír y siguieron con la guerra de almohadas.
Después de un rato el ambiente ya estaba más ligero. Ya eran casi las 6:45 AM.
-Creo que es hora de irnos, vamos por Dia a ver qué tal está. -Dijo Kanan tomando su bolso. -Ya verás que todo saldrá bien Mari.
-Eso espero... -
Las dos salieron de la habitación, estaban temiéndose lo peor. Se imaginaban a una Dia al borde del colapso nervioso por el pánico de no saber nada de su hermanita ni qué hacer. Pero el hecho de pensar tonterías no iba a ayudar en nada. Ambas estaban decididas a ayudar a Dia y a Ruby para que pudieran ser las mismas que eran hace ya muchos años.
Era otra mañana como cualquier otra para Yoshiko Tsushima. Se levantó temprano para ir a sus clases. Bajó de su cama y se dio cuenta que su compañera estaba sentada cubriendo su cara con sus rodillas.
-¿Estas bien? ¿Volviste a tener pesadillas? El hecho de que no duermas no es bueno para tu salud. -Le dijo Yoshiko preocupada. -Es preocupante verte así, llevamos 3 días viviendo juntas y todas las veces que despierto te veo igual. Si me contarás qué te pasa te podría ayudar Ruby.
Ruby solo abrazo sus rodillas con más fuerza y empezó a dar unos pequeños sollozos. Por lo regular siempre terminaban en llanto así que Yoshiko intentó actuar rápido para evitarlo.
-Es que... Al verte así de vulnerable no puedo ignorarte y dejarte sola. Quiero ayudarte, necesito ayudarte para quitar el dolor que siento cada vez que te veo así. -Dijo con un tono serio y amable.
Por pensar rápido para evitar las lágrimas de la peli-roja. Se había sincerado de más, al darse cuenta de lo que había dicho entro en pánico, empezó a sudar y a sonrojarse.
La pequeña Ruby al oír estas palabras separó su cara de sus piernas y le dedico una pequeña sonrisa a Yoshiko.
Ella quedó impactada con la reacción que tuvo Ruby a sus palabras que hizo que toda su vergüenza se desvaneciera.
-¿Después de todo eres mi little demon no? La gran Yohane nunca abandonaría a un cachorro indefenso. -Dijo con un tono alegre y haciendo una pose. -Vamos prepárate que tenemos que ir a clases. -Le extendió la mano a Ruby para ayudarla a bajar de su cama.
Ruby aceptó su ayuda y asintió con la cabeza.
El progreso que hizo Yoshiko con Ruby era inmenso. Nunca la había visto sonreír o ver que aceptara la ayuda de alguien. Sin lugar a dudas había avanzado bastante.
Dia estaba hecha polvo. No había dormido bien desde los últimos meses al enterarse del estado de su hermana. Solo había empeorado más con el acercamiento de la fecha en la que Ruby iba a ingresar a la escuela. El hecho de que no la hubiera visto en 2 años y la impotencia de no saber muy bien qué hacer para ayudarla solo hacía más difícil el momento en que se tuviera que enfrentar al problema. Cuando habló por teléfono con sus padres por última vez, se hacía notar la preocupación de estos. Días anteriores cuando hablaba con ellos, siempre lo primero que hacía era preguntar por su hermanita. Sus padres siempre le decían que estaba muy bien y que había madurado desde que ella se fue. Lamentablemente todo eran viles mentiras que le decían a Dia para que no se preocupara por su hermana. Habían llevado a Ruby con un psicólogo pero no había servido para nada. La pequeña dejo de hablar, de un abrir y cerrar de ojos a mediados de su último año de preparatoria. A duras penas Ruby logró acabar la preparatoria, pasó básicamente por qué el resto del año escolar llevaba un promedio bastante decente. Y aun así tuvo que intervenir su padre para evitar que la expulsaran y que fueran comprensivos con el estado de su hija. Había dejado de hacer las tareas y en clase se limitaba a hacer los exámenes sin estudiar o si quiera esforzarse. Las pocas palabras que le oyeron decir a Ruby eran "Onee-Chan". Desde que Dia se fue a Tokio, ya notaban un cambio depresivo de la menor, así que sus padres pensaron que lo mejor era decirle la verdad a Dia y enviarla a la misma escuela para que ella se encargará.
-Maldita sea, ¿¡Por qué no me dijeron algo tan serio!? -Repetía diariamente frustrada desde los últimos meses.
Ruby era el tesoro de Dia. No había nada que quisiera más que la felicidad de su hermanita. Cada día se despertaba con una nueva pesadilla que involucraba a Ruby. Ya hasta se había hecho costumbre siempre dormirse a la de la mañana por el insomnio que le causaban sus pensamientos y luego levantarse de golpe a las 5 de la mañana ya sin poder volver a dormir. Poco a poco estaba llegando a su límite. Cada día se sentía más débil y lo único que la podría ayudar seria ver a su amada hermana.
-Dia, ¿Estas despierta? -Kanan tocó la puerta.
-Salgo en un momento. -Contestó la adormilada Dia.
Fue rápidamente a mojarse la cara para despertar y por maquillaje para cubrir sus ojeras.
-Buenos días. -Dijo intentando disimular su obvio cansancio.
-¿Si sabes que no puedes ocultarnos tu estado verdad? -Dijo Kanan al ver la cara de Dia.
-No sé de qué estás hablando Kanan. -
-¿Cómo estás? ¿Has si quiera podido dormir? -Dijo Mari preocupada.
Dia empezó a temblar al recordar a Ruby y pequeñas lágrimas salían de sus ojos.
-Oye, tranquila. Todo va a estar bien. -Dijo Kanan abrazando a su amiga rápidamente para calmarla. -Tal vez deberías de descansar y no ir a clases hoy. -
-No, estoy bien. Además tal vez hoy pueda ver a mi hermana después de todo... -
Mencionar si quiera a Ruby era difícil para Dia. Una mitad de su cuerpo quería ver a su hermana, pero al mismo tiempo la otra mitad entraba en pánico por no saber muy bien qué hacer y pensar que tal vez ella la odiara por abandonarla al irse a Tokio.
-No es seguro pero hay posibilidad. Aún no me creo que el director Takamura no te haya dado la información. -Mencionó Mari.
-En cierta parte tiene razón. Se debe respetar la privacidad de los alumnos. -Dijo Kanan.
-Pero es mi hermana. -Contestó Dia furiosa.
-Pero él es el director y son reglas de la escuela. -Contestó Kanan y solo vio cómo Dia le daba una mirada asesina que la intimido mucho.
-Ya ya, dejemos de pensar en eso y vayamos a clases. -Dijo Mari para calmar el ambiente.
-Tienes razón, si hay una posibilidad me gustaría tomarla. -Dijo Dia calmándose un poco.
Le costaba trabajo caminar y por poco tropieza si no hubiera sido por la ayuda de sus amigas que la ayudaron a caminar.
-¿Segura que podrás resistir? -Decía Kanan mientras ayudaba a Dia.
-Te prometo que si hoy no consigo nada me tomo unos días libres. -Contestó Dia sinceramente.
-Confiaremos en ti. -Dijo Mari.
El día pasó normalmente para Yoshiko. Su rutina era poner atención en clases y esforzarse el doble para poder ayudar a Ruby en las partes que le tocaban. Desde el primer día al ver como ella lloraba al ser regañada por el maestro y con las constantes quejas de su vieja compañera por la falta de esfuerzo de Ruby. El lado protector del ángel caído entro en acción y se ofreció a ser su compañera y asumir toda la culpa si fuera necesario.
-¿Cómo sigues? -Preguntó Yoshiko a la pequeña Ruby. -Por qué siempre en clases no dejas de voltear a ver a Zuramaru? -Menciono al ver que estaba justamente haciendo eso.
Ruby solo desvío la mirada con tristeza.
Yoshiko se había percatado de la constante mirada de la peli-roja a la castaña. No sabía nada de la historia de esas dos pero si sabía que su vieja amiga del preescolar había cambiado colosalmente, ya que al acercarse a ella el primer día de clases, Hanamaru solo la dio por su lado y la insulto diciéndole que se le hacía estúpido el hecho de que no había madurado aún. Tal vez ella tenía que ver en el comportamiento de Ruby, pero solo eran teorías de Yoshiko que tenía que confirmar.
-Zuramaru, como conociste a Ruby. -Dijo Acercándose a la castaña que estaba leyendo un libro.
-A ti qué te importa~zura. -Le dijo Hanamaru dándole una mirada fría que hizo retroceder al mismísimo ángel caído.
Ya confirmaría después. Regreso a su estación de cocina intentando disimular que no había pasado nada. También tenía necesidad de ayudar a Hanamaru pero por el momento se le era imposible si quiera acercarse a ella. Desprendía un Aura negativa que repelía a las personas. Tanto así que su compañera le pidió a los maestros que no quería trabajar con ella. Por eso es la única en el salón que cocina sola.
-Tranquila. Hoy vamos a tener una clase individual con las de tercero. No debes preocuparte y da tu máximo esfuerzo. -Dijo sobándole la espalda a Ruby ligeramente.
Ruby solo le dedico otra sonrisa y asintió con la cabeza.
Yoshiko nunca ha escuchado la voz de Ruby así que asumió que era muda o algo así. Aún no se acostumbrada del todo a esto, pero estas nuevas reacciones que había tenido hoy la pequeña peli-roja eran algo que sin duda si se podía acostumbrar.
-Te vas a desmayar si no te calmas Dia. -Dijo Mari al ver el constante temblor del cuerpo de Dia.
-Tranquila, solo necesito verla y ya. -
-¿Y si no nos tocó su clase? -
-Correré s buscarla por toda la escuela.-
-Ya hiciste eso el primer día y no funcionó. -
-¡Cállate Mari, no ayudas! -Dijo Dia molesta alzando la voz y atrayendo la atención de toda la clase.
-Lo... Lo siento Dia. No quería alterarte más. -Dijo Mari triste.
-No, perdóname tú a mí, no quería gritarte. Es que simplemente estoy cansada y frustrada. -Contestó Dia arrepintiéndose de lo que acababa de hacer.
-Tranquila, ya verás que sí nos tocó su clase. Si no, te prometo que nosotras haremos lo imposible para encontrarla. -Dijo Kanan que se acercó a ellas por el grito de Dia.
En un abrir y cerrar de ojos habían llegado a la hora de la verdad. Aunque a Dia se le hicieron eternas.
-¡Ahora o nunca! -Dijo Dia corriendo a la puerta del salón al oír la alarma.
-Espera Dia, aún no sabemos a qué salón debemos ir. -Gritó Kanan parando en seco a su amiga.
-Kurosawa-san, regrese a su asiento por favor. -Le dijo llamándole la atención a la chica.
-Sí, lo siento. -Dijo Dia molesta mientras soportaba las burlas de sus compañeros.
-Como bien saben, es tradición que los estudiantes de tercero le den una clase de introducción a los estudiantes de primero. Muy bien, ahora procederé a decirles que clase nos tocó instruir...-
-¿Oye Ruby estás bien? Conforme se acercaba la clase con las de tercero te veías más y más pálida. -Dijo Yoshiko mirando fijamente a la pequeña.
Ruby solo se puso más nerviosa.
-Tranquila, yo no te voy a abandonar, no te pongas nerviosa. Ya deben de venir en camino las de tercero. -Dijo tomando las manos de la peli-roja.
Ruby se sonrojó un poco y asintió con la cabeza.
Yoshiko notó como la castaña sentada atrás de ellas les dedico una mirada fría a ambas.
-Exacto, la gran Yohane no cometerá errores y abandonara a sus little demons! -Gritó a propósito para que Hanamaru las oyera.
Hanamaru cerró su libro y si levanto azotando sus manos contra el escritorio. -¡Tal vez si Ruby madurara y no fuera estúpida, dejaría de ser una llorona y no le dolería el abandono! -Dijo Hanamaru de frente a Yoshiko.
Ruby comenzó a llorar en silencio por las palabras de Hanamaru.
-¡Oye! Te acepto que me insultes a mí, me da igual tu estúpido berrinche. ¡Pero deja fuera a Ruby de esto! -Contestó Yoshiko encarando esta vez sin temor a su vieja amiga.
Ambas estaban paradas de frente a la otra y ninguna de las dos estaba dispuesta a ceder.
El maestro llegó al salón y dio el anuncio de que regresaran a sus estaciones de cocina interrumpiendo la disputa.
-Date cuenta de cuanto sufrimiento le causas cada día a Ruby Zuramaru. Está muy frágil y no ayudas en nada. -Dijo Yoshiko alejándose y regresando con Ruby.
El maestro comenzó a dar los detalles de la clase pero ni Ruby ni Yoshiko le ponían algo de atención.
Ruby había roto en llanto. Lo que le pasaba era un nivel completamente diferente al que Yoshiko conocía. Ella trataba de consolarla y calmarla pero todo era inútil. Solo escuchaba a la pequeña moqueando sin poder parar sus lágrimas.
-Ruby!? -Gritó Dia que iba entrando al salón.
La pequeña alzó la mirada y vio la figura de su hermana mayor.
-Onee-Chan! -Gritó Ruby aun llorando sin parar.
-¡Ah, puede hablar! -Gritó Yoshiko.
Grave error. Como Dia estaba tan alterada, lo primero que pensó fue que Yoshiko le había hecho algo a su amada hermana y por eso estaba llena de lágrimas.
Apartando a todos pego carrera hacia la peli-azul.
-Tú, ¿¡Que le hiciste a mi hermana!? -gritó Dia corriendo.
-Espera, no es lo que pare... -Intento decir algo la peli-azul pero Dia llego embistiéndola con mucha fuerza haciendo que sin poder hacer nada Yoshiko cayera al suelo.
Como no había puesto fuerza en las piernas y debido a que la fuerza de la hermana furiosa era colosal. Yoshiko puso su mano izquierda para intentar parar la caída por puro instinto. Más sin embargo fue en vano. Un crujido sonó alrededor de todo el callado salón. Para Yoshiko era como si todo estuviera en cámara lenta. No sentía la mano izquierda. No la podía mover.
-GAAAWG! -
Un grito de dolor alarmó a todo el salón. Kanan y Mari ya habían corrido a ayudar a Yoshiko. Hasta Hanamaru se alarmó por lo que había pasado a su vieja amiga. Sin embargo, Dia y Ruby estaban en su propia dimensión en ese momento. Dia no prestaba atención a lo que acababa de hacer sin pensar, pese a que era muy grave. Y Ruby solo repetía constantemente el nombre de su hermana abrazándola y llorando con todas sus fuerzas. Parecía que el tiempo se había detenido para ambas Kurosawa. Ya llegaría después el momento de afrontar las consecuencias de sus actos. Después de disfrutar el reencuentro.
