Algunas cabezas se giraron hacía ella cuando entro, pero no debieron de encontrarla demasiado interesante, puesto que no tardaron en volver a sus conversaciones.

Nami se apresuro a ocupar el primer asiento libre que vio, se acomodo, y miro al frente, nerviosa.

Odiaba ese sitio.

No conocía a nadie, a pesar de ser más pequeño que su pueblo anterior era mucho más fácil perderse… y no podía verse el mar.

Eso era lo que más detestaba, la lejanía del mar.

No tenía problema por no conocer gente, ella nunca fue una chica demasiado amistosa, por lo tanto casi siempre estaba sola.

Por la facilidad para perderse tampoco pasaba nada, Nami tenía un gran sentido de la orientación, no tardaría en conocer ese maldito lugar como la palma de su mano.

Pero si había algo que Nami adorara era el mar. La arena caliente por la que pasear, las olas golpeando la orilla rítmicamente, las calidas tardes de verano sentada en el acantilado observando subir y bajar la marea…

Recordó el momento en que su madre les dio la noticia

FLAS BACK:

- Nos mudamos.

Con tan solo escuchar dos palabras Nami sintió que su mundo se derrumbaba.

- ¿Qué? – Nojiko tenía una expresión de incredulidad.

Nami se echo a reír.

Bellemere la miro sorprendida.

- ¡Una broma estupenda mama¡Porque es una broma¿Verdad? – pregunto Nami temblorosa deseando creer que si.

- No cariño. No es ninguna broma – afirmo Bellemere seria.

- ¿Adonde? – pregunto Nojiko. Nami vio una lucecita de esperanza.

Nadie había dicho que se marcharan de Coconomi. Quizás solo fuera un cambio de casa.

- Iremos a Alabasta – contesto su madre sonriendo.

La poca esperanza que le quedaba a Nami se esfumo como un soplo de aire.

Sintió como las lágrimas se agolpaban en sus ojos.

¡A Alabasta!

Alabasta era un sitio muy lejano… del mar. De su adorado Coconomi.

Un sitio calido y de vegetación abundante. Pero Nami dudaba que el canto de los pájaros pudiera llegar a sustituir el de las olas al morir junto a la arena.

Salió corriendo hacía el acantilado en el que se refugiaba cuando se sentía triste. Y arropada por la brisa y el sonido que ella tanto adoraba lloro hasta dormirse.

Al despertar prometió no volver a llorar.

FIN FLAS BACK.

Sus recuerdos se vieron diluidos por la vocecita que la llamaba continuamente.

Bufando, Nami se giro.

A su lado, una chica de espeso pelo azul, a juego con sus ojos, claros como el cielo, y tímida sonrisa la saludaba.

-¡Hola¡Ah¡Por fin reaccionas! – dijo la chica alegremente.

- Hola – saludo secamente Nami.

- ¡Soy Vivi Nefertari! – se presento la peliazul.

- Nami Hale – se presento a su vez Nami con el mismo tono borde de la vez anterior.

- Eres nueva ¿verdad¡Nunca te había visto por aquí! – comento Vivi

- Si – Nami no estaba acostumbrada a hablar demasiado con nadie, salvo con su madre o su hermana. Y no tenía ganas de hablar precisamente.

- ¡Ya decía yo¿De donde eres? – Vivi era una chica muy habladora. Estaba entusiasmada y no parecía reparar en el estado de ánimo de la pelirroja

- Coconomi.

-¡Oh¡Eso está bastante lejos de aquí¡Yo siempre he querido ir un fin de semana!

A Nami le hizo gracia el comentario de Vivi. Ella también había querido viajar a Alabasta…un fin de semana.

- Aha.

- ¡Eres muy tímida! –Afirmo Vivi - ¡No me extraña! No me imagino como seria dejar Alabasta y marcharme a un sitio donde no conozco a nadie…- se estremeció - ¡Sería horrible!

Nami asintió y esbozo una pequeña sonrisa. Vivi no sabía cuanta razón tenía.

- ¡Ya te presentare a gente¡Mira! Justamente ahí viene Kaya – Vivi señalo a una chica rubia con aspecto frágil y enfermizo, pero de mirada afable y la llamo.

La chica, miro hacía Vivi y Nami, y esbozo una sonrisa, dirigiéndose hacía ellas.

-¡Hola Vivi¿Quién es ella? – pregunto Kaya mirando a Nami.

- Nami Hale – se presento Nami mirando a la chica. Kaya tenía una sonrisa agradable.

-¡Ah! Yo soy Kaya Kawamura ¿Eres…? – pregunto Kaya.

- Si, soy nueva – interrumpió Nami.

Kaya sonrió y cambio de tema. Parecía ser mucho más receptiva que Vivi.

Poco a poco, Nami fue soltándose y no tardo en coger confianza con las dos chicas, a pesar de que acababa de conocerlas. Le resultaba fácil mantener conversaciones con ellas, aunque podia considerarse un polo opuesto a las dos chicas.

- ¡Sentaros todos!

Una voz autoritaria, consiguió un silencio y atención absolutos, sin nada de esfuerzo.

Una mujer de mediana edad, largo cabello negro, de fascinantes ojos azul eléctrico, vestida elegantemente, esperaba en la puerta del aula con expresión seria y los miraba tranquilamente.

Todos se apresuraron a sentarse rápidamente y a saludarla educadamente.

- Es la señorita Nico Robin – presento en un murmullo Vivi. – nuestra tutora.

Nami asintió.

Se pregunto que clase de maestra seria, si severa e inflexible o amistosa y comprensiva.

Robin paso lista, dio la bienvenida a Nami, y para alivio de esta no la obligo a salir y presentarse, consiguiendo así entrar en la lista de profesores preferidos de Nami.

Si había algo que la pelirroja odiaba, eran esas rídiculas presentaciones en las que siempre terminaba con la cara a conjunto con su pelo, y musitando palabras incomprensibles.

Nico Robin, era una mezcla entre severa y amistosa, pero explicaba las cosas con tanto entusiasmo que no costaba nada mantenerse atento a la clase.

La pelirroja nunca había encontrado la historia tan entretenida

Cuando la clase termino, Nami guardo el cuaderno en el que había estado tomando apuntes y recogió todo apresuradamente.

Vivi la cogio del brazo.

- ¡Vamos a ver el instituto! – grito la peliazul arrastrando a Nami.

-¿Ahora? – pregunto Nami mirando a su alrededor. En el fondo no quería conocer el instituto. Esa, era la primera señal de resignación.

Pero después de todo, más valía dejar la nostalgia a un lado.

Quizás…algún día Alabasta llegara a gustarle.


Hasta aqui el segundo capitulo n.n

Agradecimientos a:

Jacqueline, Martulina-16, Anita-asakura.

¡Gracias por leer!