Disclaimer: Sí, veo a Jacob. Sí, sueño con Edward. Sí, río con Emmett. Sí, estoy loca. ¡Caray Alice! Te he dicho que sí a cada cosa... -y Alice habla-... ¡Oh claro que no! Los personajes de Twilight no me pertenecen, son todo de S. M.


Capítulo 1: La nueva Bella.

"Ella olvido preguntar lo que quería, solo sonrío y aceptó gustosa la felicidad de un dulce"


–¿Entonces él vendrá? –Preguntó de nuevo, su voz recelosa y agobiada me sorprendió.

Sonreí apenas para levantar un almohadón y luego acomodarlo. Me dejé caer en la cama y me acurruqué en su pecho antes de que volviera a preguntar.

–Sí, sí vendrá –Respondí envuelta en su aroma y con una sonrisa traviesa.

–¿Estarás cómoda? –Quiso saber, con aquella mascara de preocupación de nuevo.

No, no lo entendía. ¿Cómo John podía estar tan inseguro de algo? John Coleman no podía estar tan inseguro de algo tan ridículo, y olvidado desde hace tiempo.

–Sí, estoy cómoda con que Edward venga a nuestra boda, amor –Pronuncié silaba seguida por otra sin la menor duda.

A la mañana siguiente desperté envuelta en sus brazos, mi piel desnuda debajo de su cuerpo era como cualquier mañana. Lo único nuevo venía siendo diferente, era el paisaje tropical reflejado en el amplio ventanal, las sabanas blancas me cubrían y sentía mi cuerpo ligero debajo del peso de la enrome mano de John.

Lo observé por un momento, sus labios finos y rosas siempre me habían gustado, su cabello de un café opaco, pero atractivo, sus ojos casi rasgados y sus pómulos remarcados. John era guapo, a su medida lo era.

Pero, ¿Era lo que yo quería para siempre? Claro que sí tonta, por eso te casas con él. ¡DUH!.

Me levanté para alistarme, hoy sería un día cansado. Los padres de John eran dueños de la franquicia de hoteles Coleman, por lo mismo a John no le fue excesivo el hecho de recibir a todos los invitados "especiales" de nuestra boda en el hotel. Las mejores habitaciones para ambas familia, un restaurante exclusivo y obteniendo todo lo que se pueda pedir, ¿Acaso mi prometido no era generoso?

Me duché antes de escuchar dos toques a la puerta.

–¿Necesitas ayuda? –Preguntó divertido, con su profunda voz y su ya inexistente acento inglés.

–Eso después de la boda –Grité sobre los murmullos del agua.

Una vez la tarea acabada, salí para encontrarme con una desierta habitación. Caminé por los pasillos del lobby, hasta que me encontré con John en la recepción al mismo tiempo que hablaba en voz confidencial al teléfono.

Arrugué el ceño, no era la primera vez que lo hacía, por ende me acerqué sin hacer ruido y me pegue a la parte contraria a manera que no me viera.

–No, te he dicho que te le resuelvas sola, ¡Por Dios! Estoy a punto de casarme, ¿No puedes hacer nada por ti sola?

Hubo un silencio y él exasperó.

–Ese es el problema de Crown, mío no es, dile que tiene que hacer su maldito trabajo bien.

Juró que jamás había escuchado hablar a John a tal manera de amenaza. Un escalofrío recorrió mi espalda de temor, debía alejarme.

–Y no quiero que me interrumpas en mi luna de miel.

Es lo último que le escuché amenazar antes de regresar al elevador y hacer como si acabara de llegar.

–Sí Daniel, cuando regresé quiero todo listo –Finalizó fingiendo que de aquello hablaba, yo lo había escuchado bien, perfectamente bien, no me podía engañar.

Y los celos llegaban, ¿Quién era ella? ¿Acaso John me había resultado con una aventura? No, era algo más. Debía de serlo.

–¿Así que Daniel se quedará? –Pregunté cuando me tomó por la cintura y me llevaba a desayunar.

–No, no –Negó algo nervioso y me sonrío–. Él vendrá mañana mismo, para ayudarte con cualquier improvisto.

Asentí, extrañaba a Daniel.

Daniel era el asistente de John, y era gay. Mi relación con él era muy buena, siempre que John me dejaba sola estaba al cuidado de Daniel, sin mencionar que Daniel era mi confidente para cualquier zorra que se le ocurriera acercársele a mi prometido.

–¿Y tu familia cuando viene? –Preguntó distraído, retirando la silla para mí cortésmente.

–Creo que hoy mismo, eso creo –Intenté eludir el tema.

No hace mucho había visto a mis padres, a los Cullen y Hale para comunicarles de mi matrimonio. Ellos debían de estar tan enterados como mis padres, ellos eran mi familia, después de todo, tanto Esme Cullen o Lily Hale recordaban mi primer periodo como la propia Reneé; incluso creo que mejor. Y tanto Carlisle Cullen o Brandon Hale, recordaban mi primera cita cómo Charlie Swan.

De acordarme del día sentí mis mejillas arder y un ligero apretujón en mi estómago.

–No quiero que 'ese' se acerqué a mi puerta, no que no Carlisle –Sentenció Charlie rojo de furia hacia Carlisle, que le miraba aún sin comprender.

–¿Estás seguro de eso Reneé? –Preguntó Carlisle incrédulo, con la mandíbula desencajada y observando sereno a una Esme totalmente divertida.

–Sí, sí, Edward le ha pedido a Bella ir juntos al baile –Chillo Reneé de felicidad antes de pellizcarme la mejilla.

–Yo bien sabía que Edward pronto "cazaría" –Se burlo el Señor Hale de la estupefacta cara de Charlie y Carlisle.

–Oh, pero bien que Jasper también anda detrás de Alice –Cuchicheó Charlie molesto y Carlisle encaró a Brando Hale, severo.

–Mamá –Murmuré por lo bajo–, interfiere.

–¡Bueno ya! –Habló por fin Reneé–, no tiene nada de malo que Edward y Bella vayan juntos, ellos son amigos… –Intentó calmar fútilmente antes de que el timbre sonará.

–¡Oh es ese! –Farfulló Charlie molesto hacia la puerta.

–¿Pero como ha vendió el solo? –Preguntó Carlisle–. Apenas tiene 11 años para manejar un auto.

Entonces Esme a punto de soltar una carcajada abrió la puerta, a una carismática Lili Hale, una brillante Alice, una espectacular Rosalie, un apuesto Emmett, un esplendido Jasper y un… ¡Edward se veía deslumbrante! Estoy segura de haberme sonrojado más que un jitomate cuando me sonrió. Mi corazón se aceleró y Charlie bufó.

–Edward, tú y yo tendremos una plática –Dijo por fin, serio, mi padre.

Entonces Carlisle tomó de su hombro.

–Los tres la tendremos –Agregó, observando molesto a un confundido Edward.

–¡No! –Gritó el Señor Hale–, todos los hombres hablaremos. En especial con Emmett.

Los tres padres se dirigieron hacia el más grande de los Cullen, quien sonreía divertido a Rosalie y le jugaba los mechones del cabello, haciendo que el Señor Hale hirviera de rabia.

–¡Emmett! –Bramó el Señor Hale.

–¡Jasper! –Señaló el señor Cullen.

–¡Edward! –Finalizó Charlie.

Los tres señalaron escaleras arriba antes de agregar "Tenemos que hablar con ustedes".

Idos los hombres hacia arriba, mi mamá, Esme, Lily, Rosalie y Alice rompieron a reír. ¿Qué era tan gracioso?

–¡Ay Bella! Eres tan lenta que cuando Edward te pida que te cases con él preguntarás con que rifle debes apuntarte –Dijo Alice entre risas.

–¿Edward y yo casados? ¿O iríamos de caza?

Si, era un recuerdo bobo pero me seguía causando gracia. No era mi culpa ser la más pequeña.

–¿De qué te ríes? –Observó John.

–Nada, nada –Negué con la cabeza y asentí al mesero antes de que me sirviera mi jugo.


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–¡Oh, pero Bella, estás hermosa! –Chilló Esme en mi oído antes de que Alice me jalará de un brazo y me abrazará, sintiendo una patadita al momento.

–Completamente cierto, cada día te vez más… diferente –Acordó Alice con una sonrisa de bienvenida.

Sonreí, era feliz, mi familia por fin había llegado, o parte de ella. Abracé a Rosalie después, luego a Jasper, Carlisle, Brandon, Lyli y antes de que pudiera decir…

–Emm…

–¡Aquí estoy peque! –Gritó Emmett antes de alzarme en el aire y dejarme sin respiración hasta que él se hartó de cargarme.

–¡Vaya que extrañaba eso! –Comentó él ante de señalarme al par de embarazadas que estaban por detrás–; hace mucho que no puedo cargar a ninguna de ellas.

Rosalie y Alice enrojecieron antes de pegarle un fuerte golpe a Emmett.

–Eres tan tonto, tan insensible, tan bruto, ¡Emmett Cullen! –Rosalie dijo esto aguantando las ganas de llorar, mordió una de las barritas que traía en la mano y con la otra acarició el bultito sobresaliente de su vientre antes de irse.

–Rose no… –Lamentó Esme antes de golpearse–, ¡Rayos Emmett, si que la hechas a perder! –Se reprendió a si mismo antes de ir por detrás de su esposa–. Hasta luego Bells.

Me pregunté a donde se dirigiría Rosalie, ni siquiera conocía el lugar y dudaba que pudiera llegar a algún lado sin pase, rodé los ojos, ahora tenía que lidiar con dos amigas embarazadas.

–No Alice, estás tan hermosa como siempre mi vida, tan frágil tan pequeña… –Le susurraba Jasper a su acongojada esposa que sobaba su pancita.

–Bella, lo siento –Se disculpó Esme a mi lado.

–Estamos en la etapa de sensibilidad y a Emmett le cuesta adaptarse –Completó Carlisle.

Les sonreí a ambos. Los admirada, ya llevaban más de 26 años de matrimonio y continuaban queriéndose como el primer día, o mucho más. Además siempre adoraba ese típico de "completa frases". Seguramente era por el tiempo que llevaban juntos, John y yo seríamos igual…

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–Es fácil –Susurró con aquella aterciopelada voz hormigueando en mi oído.

Asentí, observándolo de reojo y sintiéndome segura con sus brazos alrededor.

–Yo lo quiero –Susurré a mi amiga, tan segura, intentando observar las orbes esmeraldas a mi espalda.

–Y yo la quiero –Siguió él.

–Puedo entender perfectamente lo que él quiere… –Expliqué.

–Por que ella también lo quiere –Completó Edward, un rubor llegó a mis mejillas.

Giré mi rostro apenas y aquellos labios atraparon los míos antes de que yo pudiera dar indicio de algo.

"Y justo ahora te quería besar" –Hablo bajito solo para mí.

–Creía que eso de 'pensar igual' solo se daba con los gemelos –Murmuró Alice distraída, con un dedo en la barbilla y observando a Jasper de reojo–. ¡HEY! ¡Jasper Hale quiero que adivines lo que pienso!

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–…yo también lo siento Bella, es difícil controlarme apenas –Se disculpó la Alice del presente, trayéndome a la realidad–, con tantos kilos encima apenas puedo cargar mi alma.

Jasper río y después de la fulminante mirada de Alice; cabizbajo sacó una barra de chocolate y se la ofreció. Alice sonrío, disculpándolo.

Bien, tal vez me reiría un poco…

–¿Y John, querida? –Quiso saber Lily.

Brandon y Lily Hale me observaron curiosos, rebuscando entre los alrededores como si John apareciera de algún lugar mágico. Mi prometido era un enigma para ellos, jamás, desde que había dejado Darmouth y todo lo demás ahí, me imaginaron con algún hombre, y menos casada, me admitía con pésame.

Entonces, ahora, por fin conocerían al hombre que dormiría conmigo por el resto de mi vida… ¡JAJA!

–John tuvo que encargarse de algunas cosas, tiene mucho trabajo y quiere quedar completamente libre para los días de la boda –Expliqué, para luego agregar lo que John me pidió–: Y ha rogado que lo disculpen.

–¡JA! –Cuchicheó Lily–, dime eso a mí –Se señaló a si misma, luego a Brandon y agregó en tono confidente–, el amante de toda la vida de este hombre a sido su empresa, menos mal que estoy más buena –Comentó antes de sonreírme.

Inevitable, me carcajeé.

–¡Liliana! No queremos que llenes a Bella con tus cosas… –La regañó Esme y después añadió con una sonrisa traviesa–, cada día envejeces más, vieja amiga.

El rostro de Liliana no tuvo precio por varios minutos, hasta que decidí que era tiempo que impedir más juegos de palabras. Empecé el tour que John me había sugerido, ya conocía a los administradores de cada zona por lo que solo les presente a cada uno, Lily y Brandon desaparecieron con un alto moreno que les enseñaría un reserva natural en una excursión, Alice nos hizo perder bastante tiempo cuando pasamos enfrente del una tienda de regalos y encontramos a Emmett y Rosalie después arriba de un brincolín; Rosalie sentada dejandose llevar por los pequeño saltitos que Emmett provocaba.

Les prometí que podrían conocer el hotel después, ahora yo quería que ellos conocieran a su habitación, Carlisle y Esme se disculparon diciendo que sería mejor instalarse ya y entraron a la habitación que les señale, seguidos por uno de los botones. Acción seguida; cada parejita hizo lo mismo.

Entré a mi habitación, siendo exactos, mi nueva habitación. Ya que la que había compartido con John esta mañana sería solo de él, eso si no quería ocasionarle un segundo infarto a Charlie.

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–¡¿Qué tu qué? –Nunca había visto a mi padre tan enojado. Sus venas resaltaban por todo su rostro y el aire de su nariz entraba y salía con furia y ruido.

–Ya lo he decidió, papá, ¿Recuerdas? 18 años, puedo decidir por mí sola.

Charlie tuvo que sentarse para asimilar lo que le decía, Reneé nos observaba seria, si no fuera porque Charlie sostenía su mano cerca de su corazón y de repente se volvía pálido, se hubiera estado carcajeando. Pero es que yo estaba molesta, molesta por que Charlie no me dejara decidir por mi sola.

–Te recuerdo, mi regla… mi casas –Balbuceó entre sus intentos de tomar aire.

–Quiere decir, su casa sus reglas cariño –Me tradujo Reneé, tomando la mano de Charlie.

–A eso me refiero, viviré bajo mi propio techo en New Hampshire…

–¡NO! Tu irás a Cornell, en New york, así de simple señorita –Dictó Charlie conteniendo el aire.

–Dices eso solo porque Edward irá a Darmouth en New Hampshire, yo quiero ir igual papá –Intenté convencerlo en un fútil intento de que recapacitara.

–Ya Reneé ha estado viendo los departamentos en New york –Me recordó señalando a mi madre y seguro de que me ganaría con esa.

¡JA!

–Y Edward y yo ya hemos elegido nuestro departamento.

Eso fue todo, Charlie tuvo su primer semi–infarto, nada grave, solo por suerte.

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Eso fue todo de los recuerdos, sacudí mi cabeza y me concentré en la puerta. ¿Por qué estaba recordando tanto a Edward hoy? De seguro fue por el tonto de John que me lo había repetido cada cinco segundos, o tal vez, por que tontamente cuando John y yo, anoche llegábamos a degustar del mismo cielo, pude recordar añejas y borrosas esmeraldas, junto con una complacida y aterciopelada voz repitiendo mi nombre.

Dos toques a la puerta fueron suficientes para no recordar más.

–Pase.

Rosalie y Alice abrieron la puerta, intentaron entrar juntas pero sus barriguitas chocaron y ambas sonrieron.

–¡Partito de futball! –Exclamaron antes de dar una pelea de panzas y carcajadas.

Después de aquello, llegaron a mi cama y se sentaron, sonriéndome.

¡Oh no! Conocía demasiado bien aquello…

–¿Y? –Preguntaron ellas.

–Y… –Continué yo, antes de tener sus sonrientes rostro acechando.

–¿Cómo es él tal John?

Sonreí.

–John es, todo lo que necesitaba, eso es, es atento, es romántico y…

–¡Oh no Alice, tiene esa cara! –Chilló Rosalie contenta.

–¿Esa cara? –Pregunté.

–Esa cara que explica que él es para ti como…

Se interrumpió por una incesante vibración en el colchón, poco a poco palpó hasta que se ubico en la bolsa que traía colgada. Sacó su teléfono y después de mirar el identificador rodó los ojos y farfulló: "Edward"

Se alejó por un momento para contestar, Rosalie pasó su brazo por mis hombros y me habló bajito.

–Toda la familia está muy sorprendida –Admitió sin mirarme–, la verdad es que sabíamos que saldrías adelante pero jamás te imaginamos casada.

–Solo estoy comprometida –Le corregí.

–Lo que sea –Rodó los ojos y continuó observando a una Alice que hacía gestos exasperados–. Los dos han cambiado mucho.

–¿Los dos? –Pregunté.

–Tú y Edward –Me aclaró asintiendo para si misma.

En el instante me alejé un poco e hice una mueca de puro disgusto.

–No Rosalie, solo crecimos como todos lo hacen, que lo tuyo con Emmett haya funcionado es muy bueno, que Alice y Jasper también, es perfecto –Concordé con una sonrisa–. Algún niño o niña en este mundo –Señalé su pancita–, tenía que apellidar Cullen Hale o Hale Cullen –Señalé está vez a Alice y sonrío–; ¿Cullen Swan? Admítelo, no queda –Me encogí de hombros.

Ella sonrío y volvió a abrazarme.

–Por eso estás tan distinta, jamás y repito jamás –Remarcó con un brillo en sus ojos–, me imaginé a una Bella que no estuviera enamorada de Edward –Rodó los ojos, estaba segura que su mente pasaba por recuerdos como los que yo había tenido todo el día y noche–, pero, también me gusta la nueva Bella.


Sí, sí, drama, original drama. Bella a punto de casarse, un amor desde siempre que puede impedirlo y vaya que falta presentar a Edward! Esto me quiebra un poco la cabeza, ya que intentaré por todos los medios darle la personalidad que deseo a Eddie. Nada de niño tierno, no. Nada de fiel, no. ¡Nada de seriedad! NO.

Así que, ahora sí, gente que lee esto. ¡Por favor! Subanme el ánimo con un review -así digan que el fic apesta-, por favor. Eso si, creánme es un milagro que pueda haberme hecho tiempo, pero andaba algo estresada... Aunque solo me la haya pasado tres días en vela, lo estresante es pensar 'en el futuro'... ¿Por qué no tengo a un vampiro con influencias que me meta a la escuela que quiero? jajaja...

En fin, gente linda, por favor! Opinión y cuenten con una sonrisa en mi rostro ;D