Aún seguía sentado en el mismos lugar, su cabeza seguía apoyada contra la pared y la música llegaba a su oídos, los parpados que estaban pesados ahora quería levantarse, la ligereza que sintió su cuerpo contra la melodía que estaba cambiando de ritmo le hizo abrió los ojos por completo.

Nuevamente Viktor podía escuchar el bullicio que colmaba la estación de tren, el barullo que las personas alrededores del músico era cada vez más grande, no dejaban de alabarlo por cada pieza que les había brindado, en medio de ellos, Yuuri solo agachaba la cabeza con respeto, agradeciendo uno por uno antes de darles una corta sonrisa y acomodar cada una de sus cosas, el violín gastado que poseía era colocado en una funda negra, para cubrirle así de más heridas.

Ajeno a la alarma que salía tras los altavoces de la estación, el encargado de hacer sonar el último horario para embarcarse en los trenes, repetía por última vez el camino que debían de tomar para no quedarse en el subterráneo. El celular de Viktor vibró en sus bolsillos cuando aún seguía perdido en la delicada y angustiosa silueta del joven, tomándolo con simpleza, apretando el botón, colocándolo sobre su oreja.

— ¿Estás ya en camino?—

—No, aún no he tomado el tren, creo que dentro de minutos llega el último. —se detuvo unos segundos para ver la ruta donde se marchaba el de cabellos negros, girando un torniquete hasta salir por la salida de emergencias de la estación. — pero ya voy a llegar, ¿Deseas algo por el camino?

—No, solo quería saber, en caso no llegues nuevamente y mañana no abramos. — gruñó contra su oído, haciendo que lo separe por breves segundos de su cuerpo. Viktor dibujó una línea delgada con sus labios al saber que la tardanza que tenía iba a costarle un sermón por parte de sus cuidadores. Yuri vociferó contra el teléfono, llamando la atención de Viktor.

—Trae tu maldito trasero a casa, el abuelo me encargo que llegues sí o sí.

—De acuerdo, llegaré en breve, nos vemos.

Ambos cortaron la llamada, dejando caer con cansancio la mano y suspirando con irritación.

Viktor atravesó la puerta del tren, tomando asiento ante la escasa multitud que había en el metro. Un par de jóvenes tomados de la mano mientras la cabeza de uno de ellos caía con tranquilidad sobre los hombros de su novia, vio el apretón que esta daba a sus manos entrelazadas. Después vio a una joven leyendo un libro de pie sobre la puerta contraria, sus lentes le caían sobre su respingada nariz, y ahí estaba él, sentado en una silla apartada de ellos, viéndoles sobre el vidrio que los reflejaba. Sintió envidia por esos dos jóvenes, por la mujer que leía expectante aquel libro de "El cuento número trece".

Suspiró, su soledad era la única con él, y eso era lo que le bastaba por el momento. Viktor bajó en la segunda estación, sintiendo el fuerte aire que golpeaba su rostro, se cubrió con lo que podía, subió el cuello de su abrigo hasta el cuello y llevó sus manos hacia sus bolsillos. Dio grandes pasos para salir de la estación, caminando con más prisa ante la oscuridad de la noche.

Su reloj marcaba la una de la mañana y los suburbios se veían más peligrosos.

El lugar donde vivía estaba a solo minutos de la estación de tren, el gran anuncio que estaba reflejado en lo alto del hogar se podía ver incluso dos calles atrás. El pequeño jardín que adornaba las paredes era más masculina de lo que creía, las hojas de los arbustos estaban cayendo de a pocos, mientras que el resto luchaba contra el frio inminente, forjando sus raíces contra el suelo.

— Yuri. —habló alargando la última silaba. Viktor tocó la puerta con sus nudillos, esperando a que el rubio abriera con rapidez la puerta. El frio le estaba dando largos escalofríos, se abrazó con desesperación a su cuerpo, dando golpes un poco más fuertes a la puerta hasta que le abrieron.

—Gracias, Yuri. —

—No me jodas, son la una. Me voy a la cama, es mejor que despiertes temprano, maldición.

—Buenas noches a ti también, Yuri.

Yuri caminó con rapidez, su cabellera rubia estaba sujetada en una coleta y sus ojos azules estaban a punto de convertirse en rojos. Su compañero también se sentía cansado, dejándole con la rabia encima, Viktor decidió hace lo mismo, dejo su abrigo ene l perchero a un lado de la puerta, quitándose los zapatos y dejándolos en la entrada.

Caminó con sigilo para evitar que el abuelo se despierte, subió los escalones hasta el segundo piso, encontrándose con la puerta de su dormitorio, abrió la puerta con su llave y dejo que su cuerpo busque la cama a tientas, sin necesidad de la luz. Llegó cuando su mano tocó la mullida almohada, se tiró y dejó que el cansancio se apodere esta vez de su cuerpo, sus ojos también pasando por la misma pereza comenzaron a cerrarse, la canción que había escuchado en la estación comenzó a tocar en su cabeza e imagino al joven violinista susurrando los acordes sobre sus oídos, tomando el mango del violín con delicadeza y dando suaves movimientos con su cuerpo.

Su consciencia dio un gran salto al vacío y le dejo solo, esperando que el mañana sea un mejor día, acompañado de aquella tonada que no podía sacar de su cabeza.


Buenas~

Ay, estoy que me rió, he dejado a Viktor sentado por tres meses jajaja.

Bueno, dejando de lado la procrastinación que he tenido estos días... Y del hecho que he rehecho este capitulo como, sin mentir, siete veces, porque las otras alternativas no seguían una secuencia Dx así que las dejaré para más adelante :) lo bueno de ellos es que escribe como dos mil palabras :) (me arrepiento)

( ̄◇ ̄;)

Agradezco sus fav y Follow :)

Gracias también la review.

(´▽`ʃƪ)

¡Mil gracias por leer!