Sentirte.

Por: Liien-Barbariitha

"Somos lo que soñamos."

Disclaimer: nada de esto me pertenece solo la historia que la quiero dedicar a mí amiga, Pamela Riffarachy… Mariposa, te quiero muchísimo y recuerda nunca dejar de volar…

Espero que la disfruten.

Capitulo 1

Sentía todo mi cuerpo pesado, me costaba abrir los ojos, cuando pude hacerlo la brillante luz blanca de una lámpara en mi cara fue lo que me recibió, inmediatamente supe donde estaba, ya que… Bueno no sé por qué exactamente se me hace familiar una clínica ni como la reconocí tan fácil, lo cierto es que quise mover la mano y un pequeño peso me lo impidió, al intentar tirar de la mano un rostro se asomo a mi campo de visión.

-¿Bella? ¿Estás Bien?- me quede anonadada con la madurez y suavidad de esa voz.

-¿Quién eres?- pregunte con voz rasposa, tratando de reconocerlo pero en ese momento me di cuenta que no sabía ni quién era yo; inmediatamente sentí el pánico recorrer todo mi cuerpo y parece que intente levantarme ya que el desconocido al frente mío intento recostarme otra vez.

-¡Bella por favor tienes que recostarte!- reconocí el tono preocupado y deje de forcejear.

-¿Quién eres? ¿Te conozco? ¿Dónde estoy?- no pude evitar que las preguntas me salieran atropelladas, pero quería respuestas.

-Tranquila… Dime, ¿Recuerdas algo? ¿Qué es lo último que recuerdas?- me dijo con voz baja como si le hablara a una niña pequeña y realmente me sentí protegida con él, lo que era una ironía por qué no lo reconocía de nada.

-Nada… no recuerdo nada…- dije ya a punto de llorar, no recordaba absolutamente nada, ni quien era ni cuantos años tenía.

-Bueno espera aquí para llamar a mi padre.- dijo alejándose y ahí fue que lo pude detallar bien, es alto, muy alto, quizás mida 1,90, cabello cobrizo y facciones fuertes, cuerpo delgado pero atlético, verlo detalladamente hizo que saltara mi corazón, no sé por qué tenía ese sentimiento de familiaridad; "Sera porque lo conoces" me dijo una vocecita en mi cabeza que ignore olímpicamente.

Al instante apareció un señor que no aparentaba más de 30, cabello castaño claro, con una sonrisa y ojos dorados que se mostraban amables, y el sentimiento de que lo conocía y quería creció más en mi pecho.

-Bella… ¿Cómo te sientes?- pregunto con voz amable mientras revisaba mis pupilas con una pequeña linterna.

-Bien… disculpa pero… ¿Me puedes decir quién eres? O ¿Quién soy?- pregunte con voz ansiosa y me pareció ver una sombra de tristeza oscurecer sus ojos.

-Te llamas Isabella Marie Swan de Cullen, pero te gusta que te digan Bella, tienes 22 años y eres mi yerna.- dijo con un asomo de sonrisa.

-¿Yerna?... entonces…- intente preguntar quién era mi esposo pero fui interrumpida por el desconocido que se había mantenido a un lado de la habitación.

-Yo soy tu esposo, Bella…-dijo el desconocido y debió ver mi algo en mi cara que hizo que sonriera.- Me llamo Edward y el es mi padre Carlisle- dijo acercándose a mí y sentándose en una silla a mi lado.

-¿Y qué me paso? ¿Por qué no recuerdo nada?- dije sintiendo una gran desesperación por ese hecho.

-Sufriste un accidente pequeña, fue una suerte que fuera cerca de la casa y que Edward te encontrara, si hubiéramos tardado un poco mas no hubieras sobrevivido.-dijo con voz calma Carlisle.- Tenias 2 semanas inconsciente y no sabíamos cuales podían ser las secuelas que tuvieras, gracias a dios que es esto y no algo peor.- dijo con una sonrisa mucho más genuina, mientras él me contaba recordé unas imágenes de un carro volteándose y vidrios rotos; supongo que pertenecían al carro donde iba.

No se me ocurría mas nada para preguntar y a la vez tenía muchas preguntas en mi mente. Solo veía de uno a otro pensando en si era verdad que ese hombre "Edward" era mi esposo en verdad.

La siguiente vez que fui consciente de mi misma estábamos en la misma posición, yo acostada y el recostado al lado de mi cama con mi mano entre las suyas, en esta semana Edward me contaba pequeñas cosas de mí, como mi edad, o que estaba estudiando para ser Ingeniera en el área de la Aeronáutica y que mientras tanto ya era gerente una reconocida cadena de restaurantes, en verdad me impresionaba mucho los pequeños grandes logros en mi corta vida, pero más me impresionaba saber que ya tenía 4 años casada y que todo era perfecto, conocí el resto de la familia Cullen, mi familia, Alice o "la pequeña duende" como me dijeron que la bautice se lanzo a mis brazos directamente diciendo tantas y tan rápido las palabras que eran meros susurros (que bien podían estar en otro idioma) en mi oído donde no comprendía palabra, luego se presento Esme, "mi suegra" una mujer amable que me hizo sentir como una hija, seguidamente conocí a Jasper, el esposo de Alice, se mantuvo a la distancia y muy reservado, me saludo de lejos y como si mi presencia lo torturara, algo un poco raro, y completando el cuadro la parejas más dispareja que había visto desde… bueno desde nunca… ella es como una barbie de vidrio, delicada y frágil mientras el parecía un gran oso de casi dos metros de largo y dos metros de ancho en puro musculo ya que el de gordo no tenía nada, en realidad todos ellos poseían una belleza excepcional y más o menos la misma características, como los bellos ojos dorados, a excepción de Edward que los tenia de un bello verde esmeralda.

Un movimiento me saco de mis pensamientos y voltee para ver a Edward levantándose, y mirándome con una soñolienta sonrisa.

-¿Cómo amaneciste Bella?- pregunto en voz baja como si temiera despertar a alguien, algo absurdo ya que no había nadie más en la habitación.

-Mejor… con ganas de levantarme de una vez de esta cama.- le dije en susurros igual, dándole a la atmósfera un toque de intimidad.

-Bueno tendré que hablar con mi padre, que es el jefe del hospital, a ver que dice…-dijo casi soltando la risa y remarcando la frase sobre el trabajo de Carlisle con un tono presumido que me hizo girar los ojos y reír suavemente con él.

Me impresionaba la familiaridad que tenia con Edward, no llegaba a sentir ese amor que todos me decían que nos teníamos pero supongo que es porque no podía recordarlo; Edward y yo podíamos pasar horas hablando sin parar, de todo tipos de temas y nunca había los llamados silencios incómodos, cuando se retiraba a bañarse y cambiarse o a buscar algo de comer me dolía el pecho de lo que lo extrañaba, en parte me alegraba por ese sentimiento ya que Carlisle me había advertido que quizás nunca recuperara la memoria y no era justo que alguien como Edward sufriera por eso.

Al cumplir una semana y media de estar hospitalizada, fue que me percate que en la pequeña marea de gente que conocí, no me presentaron a mis padres, quizás estaban muertos y yo no lo recordaba, necesitaba saber sobre ellos así que esa mañana decidí preguntárselo a Edward.

-Hey…- le dije en un susurro, como nos habíamos acostumbrado a hablar entre nosotros dos.

-Dispara…- dijo con una mirada divertida, supongo que adivino que le iba a preguntar algo.

-¿Y mis padres?-

Bueno hasta aquí llega este capi… decidí dejar las actualizaciones para los Viernes en las tardes ya que voy a tener los demas dias full… de todas formas cualquier cambio de actualizaciones será previamente informado.

Gracias por sus comentarios y los que me agregaron a alertas y favoritos y los animo a que me digan que les pareció la historia ya que esto me sirve a mí de experiencia y para mejorar la historia.

Espero que perdonen que el capitulo sea tan corto pero este es como la introducción a la vida "después del accidente" y ya para el próximo son más largos si dios y mis musas quieren… no los entretengo mas… cuídense mucho y nos vemos en el próximo capítulo…!

Besos!

Liien…!