Bueno, aquí el capítulo dos.
Capítulo 2
El tren de Hogwarts
Earen miró por la ventana. A ella tampoco le gustaba Londres, además que allí no conocían a nadie y era evidente que eran extranjeras por su habla afrancesada que tanta gracia daba a algunos londinenses. Sin embargo le hacía ilusión empezar en Hogwarts. Había oído que era un lugar mágico lleno de misterios y tenía mucha curiosidad, pero tenía miedo de no servir como maestra ya que hacía muy poco tiempo que había terminado la carrera de Historia de la Magia. Su hermana su lado leía una revista en inglés con el ceño fruncido.
-¿Por qué no vas a hacer amigos? –preguntó Earen con optimismo.
-No creo que nadie quiera ser amigo mío –Niebla seguía en sus trece bastante malhumorada. Earen insistió. Niebla tenía once años y era muy guapa: tenía unos ojos azules muy bonitos heredados de su madre y una larga y reluciente cabellera rubia. Sin embargo, Earen era todo lo contrario y el vivo reflejo de su padre: ojos castaños al igual que su pelo mucho más corto que el de su hermana. Mucha gente no se creía que fueran hermanas porque no se parecían en nada, sin embargo eran muy parecidas psicológicamente.
-Creo que deberías intentarlo –insistió Earen por lo que se llevó una mirada de reproche de Niebla.
Así pasaron casi una hora. El tren poco a poco se llenaba de estudiantes de entre 11 y 17 años, todos con mucha energía y armando un gran alboroto. Las dos chicas estaban en el primer compartimiento del tren escarlata que era el Expreso de Hogwarts y desde dentro veían pasar a la gente riendo y chillando al reencontrarse. A penas cinco minutos antes de que el tren se pusiera en marcha, el alboroto era insoportable, así que Niebla tuvo que dejar su libro a un lado vencida. Los chicos se amontonaban al lado de las ventanas y despedían a sus familias chillando.
Por fin el tren se puso en marcha y poco a poco los alumnos dejaron los pasillos y se instalaron el los vagones. Sin embargo todavía había muchos que no tenían compartimiento e iban chillando por los pasillos en busca de un lugar libre. Pasados diez minutos tres chicos entraron en el vagón de las dos hermanas francesas y se quedaron un poco avergonzados en la puerta. Tenían la edad de Niebla y se les veía encantados por estar allí.
-¿Podemos sentarnos? –dijo el chico rubio.
-Si, claro –dijo Earen y se dirigió a su hermana- Yo me iré al vagón del maquinista¿parecen simpáticos verdad?
Earen cogió un par de pergaminos y salió del vagón dejando a su hermana con los chicos.
Niebla se limitó a maldecir con la mirada a su hermana. No le gustaba estar sola con desconocidos. Recogió su libro e intentó concentrarse.
El chico rubio decidió hacer las presentaciones.
- Hola, soy Draco Malfoy. Ellos son Vicent Crabbe y Gregory Goyle.
Niebla levantó la vista del libro y miró de reojo a los acompañantes del rubio. Tenían pinta de armario.
- Yo me llamo Niebla.
Y sin añadir nada más volvió la vista al libro.
El rubio parecía empeñado en mantener una conversación.
- ¿Es tu primer año, verdad¿Sabes ya en que casa vas a estar? En principio nadie lo sabe, pero estoy seguro de que iré a Slytherin, como toda mi familia.
- Dios … que pesado...
- ¿Que¿Eso era francés no? Entonces¿eres de Francia?
- Oui.
-Eso que significa- pidió uno de los armarios
-Es si en francés Goyle. Algo entiendo- dijo sonriendo a la chica.
Niebla suspiró y cerró el libro. Algo movió una cesta de mimbre en el portaequipajes. Los chicos miraron hacia arriba mientras Niebla sacaba algo de la cesta. Al poco una pitón de unos dos metros había salido de la cesta y se había enrollado alrededor de la chica.
-Cuidado- gritó Crabbe- Te va a comer!
-No seas burro... debe ser su mascota. Creo que tú también estarás en Slytherin.
Niebla se encogió de hombros y salió del compartimiento. Necesitaba estirar un poco las piernas.
El Expreso era largo y se movía con rapidez y a Niebla le costó al principio mantener el equilibrio. El tren estaba lleno de chicos a los que no conocía de nada y la mayoría eran mucho mayores que ella. Miró a ver si encontraba a su hermana, pero esta estaba en el primer vagón con el maquinista organizando su agenda de clases. Así que Niebla siguió caminando por el tren hasta que tropezó con una chica de pelo castaño muy enmarañado y cara de mandona que ya llevaba puesta la túnica del colegio y debía tener la misma edad que ella.
-Perdona –le dijo la chica abriendo la puerta de un vagón- ¿Has visto un sapo? Neville ha perdido el suyo.
Niebla negó con la cabeza y vio a un chico con cara redonda que parecía angustiado.
-¿Dónde lo perdiste? –preguntó Niebla al chico que parecía desesperado.
-Tú no eres inglesa ¿verdad? –preguntó la chica castaña.
-No, soy francesa –respondió Niebla de mal humor a esa chica tan inquisidora.
-Lo supe enseguida por como hablas –contestó la chica- Me llamo Hermione Granger. Este es Neville y esos, OH, ese es Ron Weasley y ese de allí Harry Potter.
-¿Harry Potter? –preguntó Niebla curiosa. El chico levantó la mano y la saludó.
-Yo soy Niebla Black –se presentó- ¿Estáis nerviosos?
-Mucho –contestó el chico pelirrojo que se llamaba Weasley- Dicen que en la selección te has de enfrentar a un troll. Y la verdad nosotros casi no sabemos nada de magia, esa chica de allí –dijo refiriéndose a Hermione que acababa de abandonar el vagón- ya sabe unos cuantos hechizos, pero nosotros…
-Yo tampoco se gran cosa –confesó Niebla a la que eso también le aterrorizaba- Esperemos que todo salga bien. Me alegro de haberos conocido. Voy a seguir paseando por el tren.
-Adiós –se despidieron los dos chicos.
Niebla regresó con Draco y los otros dos chicos y les contó que había visto a Potter. En seguida el semblante de Malfoy cambió volviéndose más noble y orgulloso y se fue directo al compartimiento del joven Potter siguiendo las instrucciones de Niebla, dejando a la joven sola en el vagón. Niebla siguió jugando con su serpiente, y se repente una cabeza asomó por su vagón.
-Tenía miedo de que estuvieras con tus amigos –dijo Earen dejando sobre un asiento unos pasteles en forma de caldero –Cómetelos, te sentarán bien.
-Gracias –dijo Niebla cogiendo uno y mordiéndolo.
- Bueno, yo me vuelvo con el maquinista. Deberías ponerte el uniforme, llegaremos dentro de poco.
- ¿Donde nos vemos?
- En realidad los de primero van por un camino distinto.
- Genial...
- Venga. Nos veremos en el banquete.
Earen le dio un beso y se fue.
Al poco de cambiarse volvieron los chicos y a los cinco minutos una voz dio el aviso de la llegada a la estación.
Bajaron del tren y pudieron ver una enorme figura que sujetaba un farol.
- ¡Primer año¡Los de primer año por aquí¿Todo bien por ahí, Harry? Seguidme. Mirad bien por dónde pisáis.
Siguieron al hombre por un estrecho sendero
-En un segundo tendréis la primera visión de Hogwarts.
Al doblar una esquina se produjo un fuerte ¡Ooooh! El camino acababa en la orilla de un lago donde esperaban varios botes.
-Venga subid a los botes. En grupos de cuatro máximo.
Niebla subió al bote con Draco al lado y los dos armarios detrás. La pitón de la chica, que seguía junto a su dueña miraba hacia atrás enseñando la lengua a Crabbe y Goyle, que intentaban mantenerse lo más lejos posible de ella.
Los botes empezaron a moverse en silencio por el oscuro lago.
- ¡Agachad la cabeza!
Todos se agachaban al pasar por una cortina de hiedra que ocultaba la entrada de un túnel que los llevó directamente a un muelle bajo el castillo. Subieron las escaleras que conducían a la entrada.
- ¡Eh, tú¿No es ese tu sapo?- preguntó Hagrid mientras bajaban todos de los botes.
- ¡Trevor!
Neville cogió a su sapo, pero lo guardó rápidamente en el bolsillo de su túnica cuando pasó una chica con una pitón que le miraba fijamente.
Próximo capítulo..el número …..3¿A que no se lo esperaban? XD
Porfis dejen reviwers
