Capítulo final con la advertencia de OoC en los personajes.
De camino al departamento, el celular sonó, era su jefe y seguramente era para regañarlo por no asistir, más ello le tenía sin cuidado alguno. Contestó, pero sólo para que dejara de sonar. Si no tiraba el maldito aparato a la basura, era por prevención, quizá ella le hablaría, o tal vez ellos si ella les avisaba lo sucedido.
—Sasuke, te necesitamos aquí ahora.
—No iré.
—Si vienes ahora mismo puedes volver a Suna por la noche. Y quizá quieras irte allá cuanto antes, pues estarás como presidente de la empresa.
Uchiha quedó pensativo apenas tres segundos. Finalmente tendría lo que quería.
La puerta parecía caerse ante el agresivo llamado de quien estuviera del otro lado. Extrañado, Juugo se levantó del sillón para abrir. Se sorprendió al ver a Sasuke quien entró sin esperar invitación; lo vio mirar todo el lugar y posteriormente paró la vista en su persona.
—Sólo estoy yo —Sasuke pareció aflojar el gesto en su rostro— Vienes a oír lo que intentamos decirte ¿verdad?
—¿Qué sabes?
—Quizá es mejor que te sientes —con un gesto lo invitó al sillón— ¿No se te ha hecho extraño que ninguno de los tres siga trabajando con Orochimaru?
—No des rodeos.
El naranjizo pidió con un ademan que le esperara, algo que irritó al azabache de sobremanera, más no tuvo otra opción. Juugo sacó su celular y al marcar se alejó; a Sasuke le pareció sospechoso, pero supuso que quizá le había hablado a Suigetsu. Al poco tiempo él volvió y ambos se sentaron cada uno en un sillón de frente.
—Cuando Kimimaru aún vivía, me explicó que él era uno de los encargados de vigilancia. Todo en Otogakure está lleno de cámaras y micrófonos que graban sin parar. No importa nada, no hay donde esconderse, baños, cuartos, hoteles… El que te entregaran esas fotos y esos videos en la empresa no fue casualidad, pero tienes que entender que las fechas y horas están alteradas. Orochimaru te ve como un gran aliado, mientras sigas pretendiendo estar lejos de Konoha, ese rencor por tu hermano y tu intento de superarte desde cero, él te tendrá, y con todas esas cámaras Orochimaru se enteró en el mismo momento que Karin que ella estaba esperando un hijo tuyo —hizo una breve pausa— Antes de que siquiera pensaras en Karin como algo más allá que una compañera de trabajo, Suigetsu y ella se habían estado viendo a escondidas, pero sólo porque necesitaban descargar tensión sexual, por ello jamás formalizaron nada, sólo se buscaban para el sexo y no pretendían que nadie se enterara, pues Karin estaba interesada en ti, y Suigetsu… sólo digamos que él respetó la petición de ella. Esas fotos, esos videos fueron los que viste.
De repente la puerta principal se abrió, y Hozuki miró con desconcierto al azabache, más entendió lo que ocurría y sonrió ampliamente.
—¿Ya llamaste? —el hombre más alto de la habitación asintió.
—Orochimaru no podía arriesgarse que el que formaras una familia cambiara tus ideales y te alejaras de él, por ello manipuló las fechas, y ya que tiene todo vigilado, supo poner fechas y horas acertadas a las que coincidían con las visitas que ella nos hacía o viceversa.
—Poco antes de que te mostraran esas imágenes, yo las encontré entre unos archivos, me confundió y sorprendió el saber que alguien nos había visto —continuó Suigetsu— Y no pude evitar irme a meter en las salas prohibidas a investigar. Fue entonces que di con todas esas pantallas de vigilancia. Fui en busca de Juugo, quien me confirmó con lo de Kimimaru.
—Kimimaru jamás me dijo la magnitud de la vigilancia hasta que Suigetsu me habló de lo que vio. Quisimos irte a decir, pero para ese entonces ya habías visto las fotos y no quisiste escucharnos. Cuando te fuiste, nos corrió a los tres, y ha sido difícil conseguir un trabajo, especialmente para Karin, y creo que no hace falta decirte que conseguir una VISA no nos será posible sin el permiso de Orochimaru.
Lo que ellos decían parecía tener sentido, ahora le parecía demasiado casual que Orochimaru le llamara después de su encuentro con Karin para dejarlo volver a Suna con todo lo que él deseaba. Vio a Suigetsu tomar el celular y marcar.
—¿Karin? ¿Dónde estás?
—Acabo de recoger a Manami y…
—¡Maldición! Se cortó la llamada —comentó Suigetsu guardando el aparato— Voy a buscarla.
—Voy contigo.
—No, deja que vaya él. Ella no quería que te dijéramos nada, si te ve, sólo se alejará —intervino Juugo.
—Seguramente Orochimaru estará haciendo algo para detenernos —habló Sasuke— ¿Dónde está la cámara y el micrófono?
—Ahí —señaló donde colgaba el foco— Pero da lo mismo. Por las calles también las hay. Sólo nos queda esperar —soltó un suspiro— Esperar a que ellos lleguen antes de que nos lleve.
—¡No digas estupideces! —Se levantó exaltado del sillón— ¡No voy a quedarme aquí a…!
—¿Y qué harás? Todo está vigilado, no hay forma de salir.
Sasuke se sentía impotente. ¿De verdad estaba tan acorralado? Tenía que haber alguna forma para que pudieran escapar de aquella opresión que Orochimaru había creado. Hablando de opresión… Sí ese miserable los tenía tan vigilados ¿por qué nadie había llegado a detenerlos? ¿Qué tenía planeado esa serpiente?
De repente la puerta se abrió dejando ver a Karin con su hija en brazos, y tras de ella entró Suigetsu. En cuanto la pelirroja vio a Uchiha, se volvió a Juugo exigiendo una explicación.
—Ya sabemos que no querías que le dijéramos nada —habló Hozuki.
—Él merecía saberlo —continuó Juugo.
Era notorio el enfado que había en Karin, quien abrazaba aprensiva a su hija. Pese haber oí lo que sus amigos le habían dicho, ella no tenía intenciones de escuchar a Uchiha, así que dio media vuelta con el propósito de salir del lugar. Sin embargo, sintió una mano que la detuvo y la volvió con brusquedad.
—Suéltame.
—Lo siento —musitó el azabache con suavidad.
Uchiha notó la sorpresa que su disculpa causó en la mujer, pero pese a ello, Karin volvió a fruncir el ceño en un gesto rencoroso y barrió al varón. Él quedó desconcertado ante la acción de ella, pero antes de poder decir o hacer algo, ella le ganó la iniciativa.
—¿Crees que un simple lo siento va a arreglar todo? Quizá sola me habría arrojado a tus brazos —Se veía defensiva de la niña, como si él fuera peligroso para la pequeña— Pero no puedo perdonarte después del cómo me trataste en el pasado, ni recientemente.
—Sólo besa a tu amorcito y vámonos antes de que llegue la guardia de Orochimaru —Hozuki refunfuñó mientras él y Juugo sacaban algunas maletas donde guardaban diferentes objetos— Reclámale cuando logremos salir de éste basurero, si no es que te lo tiras antes de reprenderlo.
—¡No! —Los varones la miraron desconcertados— Después del cómo me trató ¿esperan que lo perdone así de fácil? —Se alejó de Sasuke, quien la miraba con seriedad— ¡Se los dije a ustedes dos y se los repito frente a él! —hizo una pausa para tomar suficiente aire— ¡Si él de verdad me hubiese amado, habría confiado en mí!
—Karin… —murmuró el albino.
—Hace un año no sólo a él le enseñaron pruebas falsas. Yo también vi fotos bastante convincentes de fechas y horas donde yo no había estado a su lado, y a diferencia de él… —podían notar el temblor en su voz— ¡Estaba encabronada! Y al mismo tiempo sentí el corazón destrozado porque lo que veía parecía real, pero… ¡Dudé! ¡Dudé de esas malditas imágenes! ¿Y sabes por qué? Porque confiaba en ti. Iba a confrontarte y oír lo que tenías que decir. De camino me encontré con Suigetsu quien me explicó las cosas. Esperaba que al menos estuvieras dispuesto a escucharme y… —la niña comenzó a llorar por la alteración de su madre y ésta hizo una pausa para tranquilizarla— Ya mi amor. Perdóname. Duerme un poco, prometo ya no gritar.
—Jamás nos dijiste eso —habló Suigetsu quien quería acercarse a la mujer.
Karin no hacía caso a su alrededor, estaba concentrada en tranquilizar a su hija ante la mirada inmutable de Uchiha.
—Los hombres de Orochimaru ya deberían estar aquí —habló Juugo deteniendo el andar de Hozuki y llamando la atención de Sasuke.
—Iré a asomarme.
—Ni te molestes Suigetsu. Si lo que tanto teme Orochimaru es que Sasuke me prefiera sobre sus objetivos, puede estar sin cuidado —seguía meciendo a la niña con suavidad en sus brazos y lograban oírse algunos balbuceos— Yo no pienso volver a su lado, ni dejaré que me quite a mi hija. No quiero estar con alguien que no puede confiar en mí.
Tras aquellas palabras, ella dio media vuelta y se marchó del departamento azotando la puerta enfadosa. Hozuki quiso seguirla, pero Uchiha lo detuvo interviniendo en su camino.
—Pero ella te ama. Deberías detenerla.
Sasuke se acercó a la ventana más cercana que daba hacia la calle. Estaba vacía, salvo la gente que transitaba por ahí. Él esperaba ver a los subordinados de Orochimaru listos para entrar; sin embargo, tras la ausencia de quienes esperaba y la respuesta de Karin, sólo pudo pensar que había sido amenazada. Sin decir nada, Uchiha salió del departamento pese a los reclamos de Hozuki, quien en algún momento dejó de seguirlo.
Mientras caminaba por las calles, su celular sonó insistentemente. Él ya sabía de quién se trataba, y pese a no querer responder la llamada, optó por hacerlo de mala gana.
—Te espero en la oficina Sasuke-kun —fue lo único que oyó antes del tono de colgado.
Bufó molesto. Él iba a hablarle a Orochimaru, no tenía por qué haberlo llamado, pero más valía que se preparara, porque él no iba a permitir que esa asquerosa serpiente le siguiera arruinando la vida. Quizá ese idiota no había sido culpable de todos sus males, pero la vida le había mejorado desde que Karin estaba a su lado, y por su maldita culpa todo se había estropeado, no sólo con ella, sino que había perdido tiempo valioso con su hija.
Llegó al lugar donde lo dejaron pasar sin ceremonia alguna. Al entrar a la oficina vislumbró a Orochimaru sentado tras su escritorio y parada a un lado, se encontraba Kabuto, el subordinado de mayor confianza del Hebime.
—Bienvenido Sasuke-kun —habló el albino, y éste sólo le lanzó una mirada de odio.
—Renuncio —habló Uchiha— Mañana mismo nos largamos de éste lugar.
—Quizá quieras replanteártelo Sasuke-kun. Karin-chan ya no tiene interés en estar a tu lado —Orochimaru sonrió con malicia— Te ofrezco irte a Suna como querías, puedes continuar con tu vida, antes de éste desafortunado encuentro.
—Sea cual sea la forma en que la amenazas, más te vale dejarle en paz…
—Entiendo que tengas razones para pensar que la tengo retenida, pero lastimosamente para ti, ella te ha dicho lo que realmente piensa —soltó una risa— Vamos, ella tiene razón. Karin-chan te dio el beneficio de la duda y tú en cambio, la llamaste zorra, la abandonaste sin permitirle decir nada y pensaste lo peor de ella —llamó a Kabuto con un ademán, y éste sirvió vino en un par de copas de cristal— Ahora que saber la verdad, deberías sentirte tranquilo de que ella siempre te fue fiel y dejarla ser feliz con su hija —le ofreció una de las copas— Haz estado distraído del trabajo, supongo que sabiendo la verdad estarás tranquilo.
Ignoró la invitación y dio media vuelta.
—Orochimaru-sama está dispuesto a demostrarte que las palabras de Karin no han tenido que ver con nosotros —Kabuto detuvo el andar de Sasuke, los ojos negros lo miraron sobre el hombro— Puedes irte con ella a donde quieras, si la convences de seguirte, también puedes llevarte a tus amigos, pero hay una condición —Sasuke frunció el ceño— Si ella sigue rechazándote, debes prometer seguir trabajando como hasta ahora.
—¿Qué dices Sasuke-kun?
Uchiha asintió y salió del lugar de la misma forma en que había entrado. Dirigió sus pasos hasta el apartamento donde había estado viviendo y en el camino, llamó a Juugo.
—Hagan sus maletas y vayan por Karin y mi hija —sonaba más a una orden— Vayan a Kirigakure, les hablaré en cuanto me sea posible.
—Pero…
—Sólo háganlo, no deben tener problemas para salir. Tampoco le digan a ella nada de mí hasta que estén allá—hizo una pausa— Cuando se entere de mí, díganle que la veo en dos días en el parque donde la conocí.
Transcurrieron los dos días en los que Sasuke seguía inseguro, especialmente porque él no había estado con ellos cuando salieron de Otogakure. No importaba que él les estuviera llamando, siempre había desconfiado de Orochimaru, y aún no estaba seguro el cómo podría ejercer control sobre Karin estando fuera de Otogakure.
Pese a su desagrado por volver a Konoha, no tardó más de dos horas en llegar después de su escala en Kirigakure. El parque donde se habían conocido, Karin y él lo habían mantenido en secreto por su desconfianza en Orochimaru. Para el resto de la gente, incluyendo Juugo y Suigetsu, ellos se habían conocido en Kirigakure dos meses después de su verdadero encuentro.
—Si vine aquí fue sólo para agradecerte que hicieras que pudiera salir con mi hija de ese podrido país. No quiero…
Sasuke la acorraló contra un árbol hundiendo su cara en el hueco del cuello femenino.
—¡Suéltame!
Podía sentir el nerviosismo de ella que no tardó en intentar rechazar la acción, pero él la sujetó con fuerza besando su cuello lentamente hasta llegar a su oído.
—Dime qué te ha hecho —le murmuró sosteniéndole las manos que intentaban empujarlo— Sea lo que sea —siguió sus besos hasta llegar al oído contrario— No voy a dejar que te siga amenazando.
La miró por un momento a los ojos, lo suficiente para notar que ella intentaba evitar la caída de una lágrima. Uzumaki siguió forcejeando hasta que él plantó sus labios sobre los suyos, y pareció como si le robara fuerzas. Se separó de ella lo suficiente para dejarla hablar, pero a cercanía entre ellos era demasiada.
—¡Orochimaru no me ha amenazado! —Dejó de pelear, pero volvió su rostro para dejar de sentir aquella respiración— Entiende que no puedo perdonar tu desconfianza…
—¡Él estaba seguro de tu respuesta!
—¡Porque el muy bastardo me oyó lamentarme y maldecirte! —Exclamó enfadada con algunas lágrimas corriéndole por las mejillas— ¡Me oyó jurar en más de una ocasión que jamás te perdonaría!
Sasuke retrocedió. Ella decía la verdad y lo sabía por el rencor en sus ojos. Creyó que Orochimaru la había amenazado, por ello buscó la forma de escapar de Otogakure sin que las cámaras y micrófonos captaran el verdadero lugar donde se encontraría con ella.
—Karin…
Ambos se miraron sin poder decir nada. Ella se limpió las salinas recobrando la compostura.
—Te lo repito: gracias por sacarnos de ahí. Deseo que te vaya bien.
La pelirroja dio media vuelta y dirigió sus pasos fuera del parque. Sin embargo, antes de que ella abandonara la cuadra del lugar, sintió una mano que la detuvo con suavidad, e inevitablemente ella se volvió.
—¿Tienes cómo vivir?
—Estaremos bien.
Uzumaki dio media vuelta para cruzar la calle, pero no miró que se aproximaba un carro. Sasuke alcanzó a halarla devolviéndola a la banqueta, y a provechó el impulso para abrazarla.
Ella soltó un gritito ante las acciones tan rápidas que ocurrieron en apenas cuatro segundos, y al sentir los brazos de él rodearla, levantó la vista y se encontró con los ojos color azabache de él. A ambos se les antojaba absurda la situación, dado que hacía diez años se habían conocido en ese parque de una forma muy similar:
Sasuke caminaba a casa tras un día de escuela estresante, y pese a estar sumido en sus pensamientos, una larga cabellera roja clamó su atención de entre la multitud. Notó que la dueña de aquél llamativo cabello —que estaba a poco menos de cinco metros de distancia— estaba a punto de ser atropellada al cruzar la calle, y no dudó en arrojarse en su auxilio. Ambos quedaron tirados en la banqueta de aquél parque y se miraron a los ojos. Ella apenas pudo pronunciar su agradecimiento, y él se levantó regalándole una sonrisa "Nos veremos luego", pronunció él y se fue de ahí con una sensación de tranquilidad.
—¿Estás bien?
Karin asintió.
—Gra… gracias.
Uzumaki quiso apartarse de sus brazos, pero él no se lo permitió. Cuando se conocieron supo que la volvería a ver, pero en el momento en que la vio alejarse por la calle, sintió que si no la detenía…
—Lo siento —musitó Uchiha— No me alejes de ustedes.
Transcurrió un año desde que Sasuke y Karin se vieran por última vez. Tal como Uchiha había quedado con Orochimaru, volvió al trabajo con él sin decir ni una sola palabra de lo que había hablado con Karin. Empero, la empresa de Orochimaru había terminado disuelta tras su muerte a manos de un acecino desconocido. Nadie en Otogakure buscó al criminal, y empezaron revueltas por el gobierno del país; fue por ello que él había salido finalmente de aquél oscuro país.
Se encontraba ansioso de volver a estar en su tierra natal, a la que hacía tiempo había jurado no regresar. Las circunstancias lo habían llevado a volver a ese a lugar, y mirar las calles por las que el taxi pasaba para llevarlo hasta su destino le traían múltiples recuerdos, y con ellos emociones.
Tardó veinte minutos en llegar desde el aeropuerto a su antigua casa, la cual miró detenidamente antes de posar su mano en la perilla; esperaba que los encargos que había hecho a Suigetsu y Juugo sobre la disposición de su casa hacía un año, les hubiesen cumplido sin objeciones.
Se le escapó un suspiro de los labios, apretó el agarre que sostenía su maleta y abrió la puerta.
Encendió la luz. Dejó sus zapatos en el recibidor y se adentró al edificio por el pasillo. Hacía tiempo que no llegaba a dormir a un lugar más grande que un apartamento de los más pequeños. Llegó a la sala y…
—¡Sasuke! ¡Estás aquí! —Exclamó Karin con emoción— ¡Fuiste puntual!
—¿Y Manami?
—Está tomando su siesta —respondió ella— ¿Quieres verla?
Como respuesta sonrió, y Karin lo llevó por el pasillo que llevaba a las habitaciones, abrió la puerta del cuarto principal y Uchiha pudo a su hija dormir en la cuna junto a la cama matrimonial. Su hija había crecido tanto que volvió a sentir esa terrible sensación de irresponsabilidad a con ella, pero al mismo tiempo se sintió dichoso, porque finalmente estaría a su lado. Se inclinó en la cuna y acarició los cabellos oscuros de su niña con una sonrisa.
—Es preciosa.
—No creí que fueras a cumplir tu palabra de volver en un año —murmuró llamando la atención del varón— Pero estoy contenta de que así fuera.
Sasuke sonrió y se acercó a la joven madre. La tomó con delicadeza entre sus brazos y por primera vez en mucho tiempo la besó; ella contestó su acción con el mismo deseo que él, porque al final y al cabo, sin importar lo que el uno pensara del otro se habían extrañado y porque ese día sería unirían su familia, como lo había prometido ambos un año atrás.
*****Flash back*****
Un año atrás en el parque.
—¿De qué sire que te dé una oportunidad sí Orochimaru buscará la forma de separarnos? —Cuestionó con seriedad— Además tú aún estás muy enfocado en tus planes de antaño —se soltó de él— Está bien que yo lo haya aceptado, por no voy a permitir que arrastres a mi hija a todo ello.
—Voy a hacerme cargo de todo ello —Karin sonrió con ironía a las palabras de Uchiha, quien le sostuvo la mirada en silencio algunos segundos— Un año. Dame un año y te prometo que nada de eso volverá a estorbar.
—¿Y cómo planeas hacerlo?
—Confía en mí de la misma forma en que ahora confío en ti.
—Un año. Si en un año no vuelves con tus pendientes resueltos, y con Orochimaru alejado por siempre de mi hija, no quiero que vuelvas a aparecerte en nuestras vidas. Pero… —acarició la mejilla ajena— Sí cumples tu palabra, será como demostrarme que tengo tu confianza, así mismo volverás a ganar la mía. Y sí tú lo quieres, podremos ser una familia, tú, Manami-chan y yo.
—Un año.
*****Fin de Flash Back*****
FIN
He aquí el final de éste twoshot dedicado a Lucelly Beatriz Araujo Ku. Espero que haya sido de tu agrado linda, perdona si me he demorado y ojalá ésta segunda parte no te haya decepcionado n_n
Nota: La idea de las cámaras la he tomado de la novela 1984 de Orwell Geoger, así como el régimen totalitarista que intenté reflejar en el gobierno de Orochimaru. Si no han leído la novela, se las recomiendo ampliamente.
