Disclaimer: Thor no me pertenece (para mi desgracia), blah blah blah, tampoco ninguno de sus personajes (por desgracia), solo este humilde fanfic. Y más blah blah blah.
Soundtrack recomendado: Cold Blooded } The Pretty Reckless
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Sif se corrió un mechón de pelo del rostro y soltó un suspiro. Tenía las mejillas arreboladas y respiraba entrecortadamente, pero se sentía bien. Más que bien. Se volteó y se apoyó sobre el codo, con la cabeza reposando en la mano. No la avergonzaba el hecho de estar desnuda, jamás se hubiese atrevido a meterse dentro de las sábanas. Le parecía demasiado íntimo, demasiado confidencial. Algo destinado a las parejas o a los matrimonios, no a las pasiones efímeras de los jóvenes. Se lamió el labio inferior y observó largo y tendido al dios, que tenía la mirada posada sobre los paneles, como si fueran muy interesantes. Se aclaró la garganta e hizo una pregunta muy poco propia de ella.
—Entonces… ¿cómo estuvo?— se arrepintió al momento, quería golpearse por haber dicho eso. Lady Sif era casi calculadora, pero de vez en cuando los impulsos se le escapaban. Este había sido uno bastante travieso, que se le escurrió y se escapó rápido.
El dios volteó la cabeza, apoyada en su brazo derecho, y alzó una ceja, mirándola de forma insistente con sus ojos verdes, que para su gusto eran demasiado penetrantes. Parecía como si quisiera leerle la mente sin ninguna delicadeza, y arrancarle todos los pensamientos estúpidos que le daban vueltas. Se incorporó sobre sus codos y sin denotar ninguna emoción, soltó una risa.
Oh Sif, estúpida Sif.
—¿De verdad crees que tendremos una conversación de alcoba, Sif?— le preguntó Loki, arrastrando su nombre. Cerró los ojos y negó con la cabeza, soltando una carcajada, como si ella fuera una niña pequeña y el tuviera que explicárselo todo. Sif entrecerró los ojos y se mordió la cara interna de la mejilla, con odio. Se odiaba, ¿como podía haber sido tan estúpida? Lo había arruinado todo. Se había dejado llevar por su cuerpo, por el del dios, por su tacto… Un escalofrío le estremeció la piel. Lo odiaba, siempre lo había hecho, pero también lo había deseado. De una forma casi imperceptible, pero lo había hecho.
No sabía como habían llegado a eso. Vale, si, que te quitas la ropa y todo, pero ¿en que momento pensó que era una buena idea? Su parte más racional le había dicho ''¡para!'' un par de veces, pero después de cierto roces, no quedaba parte racional a la que hacerle caso.
Maldito sea.
—Eres… eres repulsivo. Te has tirado a la amante de tu hermano. ¡Y en su cama!— siseó, como si aquello fuese a causar algo en el pelinegro (¿estaría bien esa palabra? ¿eso eran; amantes?). La verdad, era una de las peores ofensas que se le habían ocurrido. Este se puso de pie como si no la hubiese oído, y comenzó a vestirse como si estuviese solo, y nadie le dirigiese la palabra. Sif gruño, la parte más vanidosa de su personalidad saliendo a flote. Le importaba un comino lo que pensara Loki sobre ella, solo le interesaba mostrar su valía. Y lo que más le enfurecía, es que sabía que a él le había gustado tanto como a ella. Estaba tan segura como que Odín era el Padre de Todos.
Él era el dios del engaño, pero a ella no la engañaba. Siempre había podido ver más allá.
Sif se echó hacia atrás cuando Loki se volteó repentinamente, como un acto reflejo. Podía ver la ira flameando en sus ojos verdes, tal vez ante la mención de su hermano. No tuvo miedo, claro que no, pero estaba segura que esa mirada podría hacer arder todo Jötunheim si se lo propusiera. —Eres terriblemente irrespetuosa. Solo por que has tenido el honor de compartir una noche con el Príncipe de Asgard, ya te crees con poder como para objetar algo— dijo. Las comisuras de los labios se le curvaron, pero la risa no llegaba ni de lejos a los ojos. La estaba mirando con desprecio.
Esa era una de las primeras veces que Sif se quedaba sin palabras. ¿Qué iba a decir? ¿Qué era mentira? ¿Qué era un fiasco en la cama? Solo conseguiría que ser riera de ella, por lo que se quedó callada, con el rostro impasible, como si aquella humillación no le causara nada.
Loki le dedicó una caricia en la mejilla con el revés de la mano y Sif se apartó, asqueada. Este le sonrió y se dirigió hasta la puerta, murmurando cosas como ''la puta Real'' y ''Con Odín haría tres en linea…'' La mujer ya estaba lista para arrojarle una piedra decorativa de gran tamaño que había sobre la mesa de noche, pero las palabras del dios, ahora si audibles, la frenaron en seco.
—Y, Sif, no me he tirado a la amante de mi hermano. Me he tirado a su prometida— la máscaras perfecta de Sif se resquebrajó, y Loki, aún de cara a la puerta, lo supo.
Ay, ay, ay. ¡Como disfruto escribiendo de estos dos! He decidido continuarlo, quizá como drabbles perdidos o un mini fic, pero definitivamente quiero seguir con esto. Muchísimas gracias por los rewiews, quiero máaaas. Complaced a esta humilde servidora 3 (Si hay algún error de redacción, o whateva, decídmelo, a veces se me pasan cosas y meto dedazos)
• Synese.
