Disclairmer: Si reconocen algo no me pretenece, probablemente sea de JK Rowling.
Capítulo 2
Cuando regresé a la mansión la casa estaba a oscuras. Temí por un momento haber sido descubierto y un ligero temblor invadió mi cuerpo. Rápidamente lo deseche, recordando que si las luces estaban apagadas era posiblemente porque el señor tenebroso una vez más no podía dormir con ninguna luz encendida. ¡Vaya rey de la oscuridad! Me interne al jardín de la casa con el elfo siguiéndome, pensando que era mejor ocuparme al exterior. Cualquier intento por ubicarme en una mansión a oscuras con tantas cosas solo llevarían a que me cayera, hiciera ruido y despertara al señor oscuro de su sueño de belleza.
-¿Él joven amo desea algo más en lo que pueda servirle?
-No… espera. Si hay algo.
Lo siguiente que vió la criatura desgraciada fué un rayo verde que extinguió su vida, mejor no dejar ningún testigo. La ventaja de crecer en una familia tan antigua de magos es que no hay marcadores mágicos. En cuanto tenías edad para usar una varita, puedes hacer magia. Su cara aun contenía una expresión de ansias de complacer mis deseos.
Observe un momento la cara de la criatura y seguí caminando a través del jardín. Con el rabillo del ojo vi como aparecían otros dos elfos a encargarse del cuerpo. Malditas criaturas. Si su orgullo y arrogancia no hubiera sido tan grande en el pasado, no vivirían con la maldición de la obediencia en estos tiempos.
Mientras contemplaba la deliciosa idea de tener a Granger, no, a Hermione, tenía que acostumbrarme a llamarla así ahora que ella por fin estaría donde debería. Como decía, Hermione no podría estar públicamente conmigo. Cualquiera de los hijos de los otros mortífagos me podrían delatar. Si quería estar con ella tendría que idear una forma de pudiera hablar y disfrutar de tenerla cerca y haciendo lo que yo quisiera con ella. El pensamiento rápidamente me puso duro y me reprendí a mí mismo. Trataría de ganármela primero. Aun así necesitaba encontrar alguna forma de hablar con ella cuando ella estuviera lejos, una forma de saber siempre donde estuviera y como poder protegerla.
Recogí varias plantas que crecían a orilla del lago. Cacé un tres de aves sirenas nocturnas, dos eran adultas y había una que probablemente era una enana o cría en su especie, y finalmente me senté en la base de un árbol. Empecé el trabajoso proceso de abrir el ave sin atravesar las vísceras. Las rellene de las plantas que había recolectado. Finalmente al interior del pequeño pico de las aves coloque una gota de mi sangre. Encendí una fogata con las ramas cercanas y hojas secas del suelo y una vez la flama alcanzó el tamaño adecuado hechicé a las aves rellenas para que se enterraran debajo de la fogata, de tal forma que recibieran el calor y no fueran dañadas por el fuego. Alimenté el fuego con suficiente madera para que siguiera ardiendo las tres horas que faltaban para el amanecer y me dormí junto al fuego, recargado en el árbol. Siempre me había sido difícil mantener mi temperatura en climas fríos, dormir frente al fuego era de las únicas maneras en las que tenía más de 3 horas de sueño seguidas.
Mientras me quedaba dormido me pregunté si dormir con ella sería como dormir con cualquier otra chica. Probablemente no.
¿Sería ella de las chicas que incluso desnudas irradian calor y me calientan al dormir a mi lado? Tal vez, o tal vez ella sería de las chicas que es tan friolenta como yo y se pegue a mi cuerpo enfrente de la chimenea y soñar con fuego y climas cálidos. No lo sabía, pero ninguno de los escenarios me desalentaba.
Tal vez era como las chicas comunes con un termostato interno adecuado. Tal vez me abrazara para compartir su calidez conmigo…
El último pensamiento me hizo sonreír. Yo era un tonto, era un tonto por ilusionarme con la idea de que un día e abrazaría por su voluntad… pero también era yo muy odioso. Ella no tendría otra opción, haría todo lo que yo quisiera, por el inútil de Potter y por la comadreja.
La comadreja… de ese problema de encargaría después. Personalmente me encargaría que el dejara de ser importante para ella.
Me dormí imaginando un brazo cálido sobre mi estómago o mi pecho y el peso de una cabeza llena de rizos sobre mi hombro… o mi corazón.
Hermione contemplaba el cielo mientras caminaba al castillo. El profesor Dumbledore la había llamado antes de que empezaran las clases para algo urgente. La desconcertó su llamada para ir al colegio cuando faltaban menos de dos semanas para reanudar clases. Sus padres no estaban muy contentos pero cuando ella les aseguró que sólo era como medida de protección para la guerra y que probablemente no volvería el resto de las vacaciones la intentaron convencer y chantajear para que no regresara al mundo mágico. "Es muy peligroso", dijeron. "¿No preferirías estar con tu familia en lugar de con esas personas?" "¿Es tan importante para ti algo tan difícil y peligroso?" Le dijeron tantas cosas…El dolor que le causo la acción de sus padres desato demasiadas emociones en ella: dolor, tristeza, enojo, amor, miedo y amor. De pronto su magia se salió de control y al asustarse más ella menos pudo controlar su magia, sin su varita, no podía canalizarla en hechizos útiles. No tenía más enfoque su magia más que sus emociones, por eso funcionaba bien en situaciones de estrés, porque su magia nunca se debilitaba ante el miedo. Sus padres por poco salen lastimados. Un funcionario del ministerio tuvo que llegar, contralar la situación y darle una poción calmante. Arreglar el desastre que causó les tomo casi medio día, después de eso no protestaron a su partida. Parecía que por un momento se les había olvidado que ella también era difícil y peligrosa. Recordaron sus lecciones de canto y recordaron que aunque amaban a su hija, quererla no siempre era fácil. Se les había olvidado lo que le pasaba de niña cuando se asustaba. Parecía que habían olvidado porqué empezó a ser educada en casa. Ella sospechaba que en parte se alegraron que se fuera.
Mientras se adentraba a los terrenos del castillo pensaba en trivialidades, como el hecho de que el expreso de Hogwarts hubiera hecho el viaje para una sola persona, que Croshkans estuviera más gordo a pesar de cuidarle más su comida o el hecho de que Sirius odiara tanto la sopa de elote. Éste último pensamiento la sumió en una momentánea depresión. Mientras veía como las puertas se hacían más grandes conforme avanzaba se preguntó cómo estaría Harry.
Por órdenes de Dumbledore tenían prohibido escribirle, ella suponía lo mucho que le estaría costando lidiar con todo esto sin el consuelo de sus amigos y como única compañía a sus horribles tíos y su abusivo primo.
Esperaba verle pronto. Ponerle al día con las últimas noticias del profeta y recordarle que aunque los TIMOS ya hubieran pasado los EXTASIS estaban a la vuelta de la esquina y si quería ser un auror tendría que esforzarse como nunca. Esperaba que el estudiar alejara su mente de los problemas como lo hacía con ella.
No entendía a las personas que se desestresaban jugando algún deporte, o saliendo a pasear. Cuando ella lo hacía se sentía culpable todo el tiempo pensando que ese tiempo lo pudo haber ocupado para algo productivo en lugar de pasar el tiempo haciendo cosas inútiles.
De camino a la oficina de Dumbledore saludó a todos los fantasmas que se atravesaron en su camino y saludó a los retratos con quienes se llevaba. Era extraño estar ahí, sin alumnos era todo tan… tranquilo. De la nada se encontró con la gata Norris quien después de verla corrió, Hermione no le tomo importancia. Le faltaba recorrer un piso más y una escalera para llegar a la oficina del director cuando el celador apareció casi corriendo por el pasillo.
-¿Qué haces aquí jovencita?
-Buenas tardes, señor Filch. Vengo a ver al director.
-A mí no me engañas, ¡Faltan 11 días para que vuelvan los mocosos a clase! ¡Usted está intentando robar los tesoros de Hogwarts!
-¿Tesoros?- Preguntó confundida, no venía nada acerca de tesoros en "Historia de Hogwarts".
-¡Aja! Lo sabía.-La tomó fuertemente del brazo y ella lucho contra el agarre que la estaba lastimando. La arrastro empujándola a la oficina del director donde la gárgola se abrió ante la contraseña "Chupete de fresa".
Hermione dejo de protestar pues de todas formas había llegado a donde pretendía y el director aclararía el malentendido. Esperaba que por lo menos se disculpara el celador por lastimarla, pero sabía que había más esperanzas en que Ron comiera con la boca cerrada.
El celador entró al despacho del director sin llamar arrastrando a la chica en el proceso. El director solo los observo a través de la media luna de sus gafas. Parecía como si todo lo que pasara estuviera en lo previsible, como si nadie lo tomara por sorpresa.
-¿Qué es esto Argus?
- ¡Esta intrusa estaba intentando llevarse los tesoros de la escuela!-Esto pareció despertar la curiosidad del Director.
-¿Cuáles tesoros? –Esto último pareció incomodar al celador. Su cara era todo un poema: sonrojado y sudoroso. Parecía que le habían destrozado la ilusión interna que se había creado. Hermione se preguntó si en su imaginación el si veía a sí mismo como el cuidador valeroso y gallardo que preservaba con sus cualidades únicas y místicas su castillo sagrado del mal.
-Esto… bueno… ella está aquí y está contra las reglas…que…
-No recuerdo que hayan una regla que especificaba cuando los estudiantes no podrían estar dentro de la escuela, Argus. Y déjame recordarte que yo reescribí el reglamento cuando tome el cargo de director.
-Yo… es…-En este punto la chica no pudo más y decidió salvar al pobre conserje del embarazoso momento.
-¿Me mandó a llamar director?
-Si señorita Granger, Argus, te puedes retirar.
El conserje dio un asentimiento rápido y salió volando antes de que cualquier otra de sus ilusiones pudiera romperse.
-Buenas tardes señorita, siéntese por favor, la he llamado porque me he visto en la necesidad de hacerlo. Antes que nada déjeme asegurarle que todo lo que hecho hasta la fecha ha sido con el único fin de proteger a ustedes. A Harry, al señor Weasley y a usted señorita Granger. Ustedes representaban para mi toda esperanza de poder salvar a la generación más joven del horror de una juventud e infancia en una guerra.
Todos mis esfuerzos, mi planeación, mis triunfos y de ser sincero también mis errores han sido con el solemne propósito de cuidar cosas tan valiosas que es imposible ponerles precio, adquirirlas o arrebatarlas. Tan nobles que pasan desapercibidas, tan débiles que sin la apropiado alimento se derrumban o deforman y sin embargo tan comunes que damos por sentado.
-Profesor Dumbledore, no enti…
-La inocencia señorita, la esperanza, la fraternidad, la paz y sobretodo el amor, son bienes que he tratado de fomentarles y proteger en ustedes.
Hermione lo observaba y en su mente se repetía mentalmente una frase que el director había dicho. En su mente las ideas se iban agrupando… poco a poco. Como un rayo entro el entendimiento a ella: su rol pasivo en esta guerra había terminado. Que ser la mente detrás del trío dorado ya no bastaría.
-Nosotros representaba… ¿representábamos?- no había sido su intención terminar la frase como pregunta, de hecho no sabía que quería decir exactamente para expresar esta creciente angustia en su pecho.
-Como esa mente asombrosa suya se habrá imaginado, la he llamado porque a pesar de todos mis esfuerzos no he encontrado la manera de protegerla. Esta guerra la ha llamado antes de lo previsto y está en sus manos elegir si aceptará el llamado a las líneas o no. Como siempre tendrá la posibilidad de negarse, el libre albedrío tiene esa magnífica cualidad, sin embargo me temo que al igual que yo no pude , aunque quise, enfrentarme a un… amigo hace demasiados años… usted probablemente se encuentre en esa misma encrucijada.
-Dígame director, ¿Qué puedo hacer?
El amanecer me dio directo en la cara. Desperté con la sensación de haber dormido sobre piedras. Mi cuello me dolía y tenía agarrotados demasiados músculos. Cuando mis sentidos estuvieron en su lugar recordé donde estaba y vi que no estaban tan lejos mis suposiciones, probablemente fueran igual de duros el suelo y el árbol. Abrí los ojos rápidamente ante la anticipación y emoción de que las plantas hubieran hecho su trabajo.
Las llamas ardían débilmente sobre la madera con la que los había alimentado durante la madrugada. Alimente la flama y llamé a un elfo.
-Woppy- Un crack anunció su llegada. La criatura estaba temblorosa, probablemente temía por su suerte igual fuera igual al del elfo de la noche anterior.
-Sí, joven amo.
-Alimenta y cuida esta llama. Debe de estar encendido hasta que sea luna llena en tres noches ¿de acuerdo?
-Sí, si amo.
Invoque mi estuche expandible de pociones y mientras el elfo alimentaba la llama fui agregándole a la flama los ingredientes necesarios para lograr mi cometido. Las aves negras, también conocidas como Nigri alatum protector tomaban en 7 y 15 días en estar listas para servir a sus amos. Es un tipo de magia negra permitida por el ministerio pero ahora en desuso, una pena sinceramente.
En el pasado durante los largos viajes que hacían los magos en busca de conocimiento o negocios dejaban en casa con sus seres queridos una de estas bellas aves por cada miembro de la familia. Ellas vigilarían el bienestar de su persona asignada y en caso de encontrarse en situaciones de peligro dicha ave atacaría ,con su pico más duro que el diamante, su cuerpo a prueba de llamas y su terquedad reforzada con magia, sin piedad al intruso que intentara agredirla, la rescataría de cualquier peligro y velaría por su bienestar. Se dice que una vez el pico de una de estas aves atravesó los muros de un castillo para sacar a la hija de Merlín cuando esta se cayó dentro de los pasadizos internos del palacio del Rey Arturo.
Se les llama aves negras pues sin importar de qué ave se tome para su elaboración estas acaban con un bello plumaje de color ónix debido a su tiempo bajo las brasas. Claro que color ónix es distinto que negro, pero parece ser demasiado complejo y elegante para la bola de neandertales de la sociedad de cualquier tiempo. Como decía, desgraciadamente los magos y brujas modernos los consideraban barbáricos además de poco efectivos pues no podían ser transportados en aparición conjunta y no podían ser transferidos de padres a hijos pues solo pueden tener una fidelidad y un objetivo, además de que solían llevarse volando a sus objetivos siempre que consideraban que era necesario. Es común ver en los cementerios antiguos de magos pájaros de distintos tamaños petrificados pero aún vivos sobre las tumbas de los muertos, vigilando que nadie disturbe el descanso de sus dueños. Para mí era perfecto, alguien que me fuera fiel ciegamente, que cuidara a Gran… Hermione (¡Demonios!), mientras yo no podía y cuidar que nadie le hiciera daño. Le podía mandar mensajes y se aseguraría que nadie además de ella los tocara. Era perfecto, incluso si ella quisiera intentar algo con alguien más no podría…nunca. Claro que para que esto funcionara ella debía estar de acuerdo y darme una gota de su sangre.
No hay problema, ¡Claro!...
Será más fácil lograr que el señor tenebroso me dejara sugerirle que el rosa era su tono…en fin ya lograría eso... con tiempo. Y ahora, tendría más tiempo para solucionar eso… ahora el tiempo con ella sería indeterminado.
