Gritando y sudando, Bellatrix se despertó.
- Solo.. Solo ha sido una pesadilla...-Se dijo mientras que intentaba regular su respiración- Ya no estoy ahí. Ya no estoy ahí...
Bellatrix se agarro la cabeza con sus brazos y subiendo las rodillas hasta una posición sentada y empezó a balancearse rítmicamente. Al ver que no dejaba de temblar su cuerpo pasada casi media hora se planteó dar un paseo, levantó su cabeza lo justo para mirar por la ventana la hora que debía ser, la oscuridad sólo la aseguró que era noche cerrada, ninguna estrella ni la luna se dejaban ver. "las 12 o las 3 de la mañana..." "vaya, mira que deducción tan exacta" Su vocecilla personal la volvía a molestar.
- Con esta oscuridad...- Empezó en voz alta para evitar esa voz- Seguramente acabaría perdiéndome antes de llegar a las escaleras...
"Podrías bañarte" No le pareció tan mala la idea, sonriendo al recordar que unas horas antes colagusano había intentado despertarla se levantó apoyándose en la cama y luego en la pared hasta llegar a la puerta, dándose antes un par de golpes con los muebles que parecían colocados aposta para que se matara antes de conseguir salir de ahí. Nada más abrir la puerta comprobó que el pasillo estaba tan oscuro como su cuarto, un escalofrío le subió por la espalda. "Si tubviera mi varita" Cayó en la cuenta de que no se la había pedido a su hermana, ni a su señor. " ¡Qué estúpida por mi parte! Debería haber sido lo primero que tendría que haber dicho" " No creo que agradecer a tu amo y señor por salvarte de Azkabán habría estado tampoco mal de paso" " ¡Es verdad! No se lo agradecí. En el desayuno me disculparé por mi-" "¿Estupidez?" "Estaba pensando en negligencia o en otro adjetivo.." se dijo mordazmente a sí misma.
- ¿ Dónde estaba el baño?
"¿Me lo preguntas a mí?"
- Al fondo a la derecha el salón y sus cuartos, a si que a la izquierda al fondo...
Mientras que iba tanteando por la pared y esquivando mesillas con jarrones, cuadros y puertas cerradas, vio el contorno de dos escaleras que subían y se conectaban con una inmensa que estaba entre las dos y bajaba. La bordeó con sus dos manos en la pared hasta encontrarse al final del pasillo. Entró por una gran puerta a lo que tendría que ser el baño, las baldosas frías y blancas las consiguió distinguir. Al entrar aún pegada a la pared le dio un manotazo a un candelabro.
- Perfecto- dijo tocando con las dos manos el candelabro- Si hay velas, tiene que haber cerillas aquí cerca...
Nada más decir estas palabras golpeó con una mesa y tiró algo que se rompió cerca suyo, toco a tientas la mesa y descubrió una cajita con cerillas dentro de ella. Una risa maniática se le escapó de la boca al encender una de ellas.
- Asquerosas... ¡Por fin un poco de luz!.
Encendió dos candelabros que habían a cada lado de la puerta y cuando se giró se quedó pasmada al verse en el espejo. Tardo un rato en salir del shock en el que se hallaba, se acercó lentamente a su reflejo.
- ¿Soy esa cosa...?
Labios rotos y secos, pelo negro por la falta de luz como el ala de un cuervo y largo hasta casi las rodillas, ojeras profundas debajo de unos ojos negros con un brillo de locura, patas de gallo saliendo de ellos, manchas de suciedad por toda la cara y el cuerpo.
- Mi cuerpo...
Cuerpo del que solo quedaban huesos y piel dura y gris por la suciedad. Se quitó un camisón blanco dejándolo en el suelo y se alejó otra vez para poder verse entera, De su antigua y grácil figura poco quedaba de ella, a primera vista parecía que solo fuera costillas, desde el cuello hasta el final de estas, su pecho pasaba desapercibido por la falta de él, sus caderas sobresalían y de ellas salían dos alambres que se hacían pasar por piernas.
- ¿Cómo he podido siquiera llegar hasta aquí sin romperme?
Su mirada se posó en el camisón en el suelo.
- Parece de un ángel...
"Un ángel muerto en tu caso" una lágrima se precipitó desde su barbilla al suelo. Llorando en silencio, se acercó a la bañera y abrió los grifos, buscó sales y geles y una esponja. Mientras la bañera se llenaba, con una toalla recogió los pedazos de lo que quedaban de la jarra que había tirado al entrar, los tiró en un cubo y comprobó la temperatura del agua "Cuanto más caliente, más gérmenes mataré" y teniendo en cuenta que desde hacía catorce años no había disfrutado del agua caliente subió la temperatura. Sentada en el borde de la bañera, cogió un papel higiénico para sonarse, al tener el espejo en frente, no pudo evitar volver a mirarse en él.
-Soy horrible... Un dementor con cuerpo...
Un fuerte sollozo se le escapó de entre los labios. Y así se quedó, llorando ya sin preocuparse de hacer ruido o no. Cuando vio que la bañera ya estaba llena, cerró los grifos y antes de entrar encendió otras tres velas. Catorce años sin experimentar el contacto de un agua tan caliente y limpia con su cuerpo, catorce años. Metió su cabeza dentro del agua y aguantó todo lo que pudo , intentando limpiar cabeza y alma. Al emerger de nuevo, empezó a frotar fuertemente todo su cuerpo con la esponja, añadiendo más y más jabón hasta el momento el en que la espuma caía de la bañera al suelo. Bellatrix no dejó de frotarse abriendo el tapón y llenando la bañera cada vez que el agua y espuma se volvían negras. Cuando terminó con su cuerpo, empezó a colocar champús sobre su cabello, y aunque en el séptimo lavado ya no saliera el agua sucia, ni dejándose una mascarilla casi media hora por tercera vez y peinándose con sus manos pudo desenredarlo del todo. Con los brazos cansados, la nueva piel rosada escocida y el cuero cabelludo doliéndole por los tirones salió de una sucia bañera para resguardarse en una toalla grande y suave. Miró alrededor para buscar una toalla para su pelo suficientemente grande, al final acabó optando por otra toalla de cuerpo. Puesta la toalla a modo de turbante, se empezó a fijar en las colonias y demás cosméticos que su hermana habría esparcido para ella, un gran tarro la llamó la atención y lo sujetó como pudo con las manos todavía dentro de la toalla. En la etiqueta se leía: "Crema de cuerpo para pieles secas o dañadas" " De verdad que esta mujer piensa en todo..." Pensó Bellatrix fijándose en el resto de la colección de productos que había. Cuando terminó de untar todo su cuerpo con la crema, se observó en el espejo una última vez.
-Nunca más, -Se dijo- Ninguna lágrima derramada. Y menos por una estupidez como esta, esto solo es una prueba de mi fidelidad.
Se quitó la toalla del pelo y se alegró al ver que estaba solo húmedo, hizo un amago de peinarse pero la cantidad y la longitud de este la sobrepasó. Con el camisón puesto otra vez, abrió una de las cortinas de la ventana y se sorprendió de ver que había amanecido hacía tiempo ya. Aunque hubiera suficiente luz natural para volver sin problemas a su cuarto recogió las cerillas para otra ocasión "Espero recuperar mi varita pronto... Pero si no me la han dado todavía, es que a lo mejor no pudieron recuperarlas o peor ¡Qué las hubiera roto el ministerio!" Con ese oscuro pensamiento, salió del baño y llegó a su cuarto no sin intentar entrar dos veces a la habitación incorrecta. "Si colagusano me hubiera visto así vestida... ¡O el mismo Señor Tenebroso!". Antes de sentarse en su cama se acercó al armario.
- Cinco vestidos de los que no me pondría ni aunque tuviese 5 años.
Apartó a un lado tres que eran rosas claros y los otros dos, azul pálido y blanco invernal los sacó para examinarlos mejor.
- El azul sería pasable si no fuera por el color, y estos lazos de aquí, y este blanco si fuera un poco menos... de ángel...
"¿Qué te ha dado con que todo sea angelical?"
- Eso díselo a Narcisa, que parece que toda su ropa es de niña pequ-
- ¿Bellatrix?
En la puerta, un hombre alto, con una melena larga casi plateada la miraba sin pestañear. Al ver que no respondía se acercó a ella cautelosamente:
- ¿Te acuerdas de mi Bellatrix? Ya sabes, el marido de tu hermana
- Lucius...- dijo saboreando su nombre y levantando su barbilla con orgullo- Veo que sigues igual, con el pelo algo más largo y con algún kilo de más.
Ignorando su tono de burla la miró de arriba a abajo sin disimulo.
- Veo que has cambiado bastante...
- El tiempo no nos sienta tan bien a todos, ¿Verdad Lucy? No había tenido el placer de ver tu cara en catorce años, podrías haberte pasado de visita, a mi y a los demás mortífagos que no negamos nuestra lealtad.
Si las miradas mataran. Con un tono gélido la respondió:
- El Señor Tenebroso es el único que tiene que juzgar quienes han sido leales y quienes no.
- Y recompensar a los leales y castigar a los traidores... Yo tengo la conciencia limpia Lucy, espero que duermas bien por la noche.
- No te preocupes por mi, hoy te he oido despertarte- La cara de Bellatrix palideciendo un poco- Y la verdad- dijo susurrando cerca suyo- No me das ninguna envidia.
Se dirigió a la puerta.
- Ah si, casi olvido para que venía- Con una sonrisa se giró para mirarla- Narcisa quería saber si podrías acompañarnos para desayunar, le diré que bajarás en seguida y que te has puesto su vestido azul.
Terminó diciendo mirando al vestido con lazos y a ella, salió cerrando la puerta tras de él.
