El día anterior Marinette había decidido actuar un poco, porque cuando quieres conseguir algo debes movilizarte de alguna manera u otra, porque sino simplemente verás como las cosas suceden y tú te quedarás estancada sin haber hecho nada, sin haber intentado algo. Y eso no estaba bien.

Adrien se había ofrecido para arreglar la bicicleta de Sabine, que de alguna manera sonaba de un modo muy extraño. Entonces, Marinette vio ahí una oportunidad.

Ella le había escrito una carta de agradecimiento al joven rubio, porque él siempre era bueno con ellas, siempre las trataba bien o les daba regalos. ¿De algún modo debía partir o no? Ella quería aunque sea intentar ganar su amistad.

Así que mientras Sabine amarraba la bicicleta, ella fue rápida y ocultó la nota en el canasto.

Cuando llegó a su casa apagó su celular, quería pensar en lo que había hecho.

¡Había actuado sin pensar y había entregado la nota! Obviamente no era una declaración de amor, pero aún así era una nota de agradecimiento y eso seguía siendo algo importante, o al menos de ese modo lo veía Marinette.

Ellas llegaron a casa a las diez y media. Comieron, hablaron y mientras Marinette hacia otras cosas para pasar el rato, no podía dejar de pensar en cuál sería la reacción de Adrien al leer aquella nota.

Podría sentirse agradecido, porque ella le escribió.

¡Eso sería muy lindo! Le daría las gracias por haber pensado en él y todos serían felices.

O quizás se molestaría.

¡Pensaría que eso estaba mal y jamás querría volver a hablarle!

Pensó en mil y un teorías y pasó por distintas emociones, ninguna terminaba de convencerla, estaba asustada.

—Creo que solo hay una forma de saberlo —se dijo a sí misma mientras encendía su teléfono celular.

Tenía mensajes de algunos grupos, como el grupo escolar. También de sus amigos y uno que otro de sus compañeros. Pero solo uno importaba.

¡Adrien le había escrito!

Pero solo se trataba de un vídeo.

—¿Un vídeo? Esto tiene que ser una broma —se quejó en susurros. No era justo, ella le había enviado una nota, y él simplemente le respondía con un vídeo.

Antes de abrir la conversación, desactivó las confirmaciones de lectura para de ese modo poder ver el vídeo sin que él supiera que lo había visto. Eso era estrategia, ¿no?

Cuando hizo lo ya mencionado, volvió a la conversación de Whatsapp y abrió el enlace.

"Porque no puedes dejar a tus Pokémons solos" se titulaba el vídeo. Al menos era corto.

Comenzó a verlo y se dio cuenta de que era lo más extraño del mundo mundial.

Charmander evolucionando. Y otros Pokémons haciendo tonterías. Uno de agua estaba literalmente orinando en uno de tierra. Y cuando terminó, un árbol creció de éste. Pero era tan alto que no podía mantenerse en pie, así que cayó arriba del Pokémon de agua.

—¿Qué acabó de ver? —preguntó una muy confundida Marinette. La verdad no sintió ni una pizca de gracia con aquél vídeo.

Vio los créditos, los Pokémons estaban en el hospital tomando una selfie todos juntos. Y aparecieron otro tipo de fotografías de los tres.

¡¿En serio le enviaba eso?!

Ella se dedicó a escribirle una nota muy bonita, y él le enviaba un vídeo estúpido y para nada gracioso. ¡Eso no estaba bien!

Sintió un poco de enojo, pero no dijo ni escribió nada. ¿Serviría de algo?

—Definitivamente no te entiendo, Adrien Agreste —se quejó mientras se dejaba caer en su cama con el estómago ardiendo un poco. Estaba enojada.

Cuando mi crush me envió ese vídeo tan raro, juro que no entendía nada. Me dije a mí misma: "¿por qué me manda está cosa?" Y luego recordé que gracias a él he visto tres películas de Pokémon, Pokémon es como el tema que tenemos en común XD y todavía me falta ver otra película de esa misma saga que me recomendó D: