Violet miraba alrededor como si fuese lo más interesante del mundo, bueno, para una niña de su edad el parque era un lugar genial, pero no lo era en ese momento para ella, habían llegado un sábado a la mañana, habiéndose despertado casi junto en el momento en que el sol se alzaba en los cielos, ellas tenían la costumbre de desayunar muy temprano, tanto que Violet tenía tiempo de hacer un par de dibujos y ver una película o escuchar música, a un lado de ella, con las manos apoyadas en sus piernas y viendo su celular.

-¿Aun no quieres jugar a nada Violet?-

-No-volvió a negar por segunda vez en aquella hora

Y era mentira, la idea del sube y baja le parecía demasiada atractiva, pero como estaban unos niños muy cerca del juego, tenía miedo de hacer algo estúpido y que todo el mundo termine riéndose de ella, sucedió una vez –Bueno, tal vez no todos se reían de ella, pero de igual manera lo sintió así—y finalizo con ella desapareciendo a plena vista para desconcierto de los presentes, lo que ocasiono que su tío Rick como a ella le gustaba referirse al agente veterano de la ANS los reubicase en lo que era su actual hogar, su madre no la regaño como cuando no se dormía a tiempo o salía media noche cuando tenía hambre a la cocina y terminaba viendo una maratón de su caricatura favorita en medio de la semana, sino que le había dicho en un tono suave y maternal que aquello no podía saberse por nadie.

¿Eso también incluía al señor que habían conocido ayer y a su hijo?, su madre le había dicho en casa que eran compañeros de oficio, cuando ella tenía una identidad secreta, Violet siempre considero a su madre como una de las heroínas más genial, tanto en el grupo de hombres y mujeres, Elasticgirl era respetada como una de las superheroinas mas fuertes y audaces, a la altura de Mr. Increíble, tanto como su amplio conocimiento en las técnicas de combate mano a mano como el espionaje, Violet quería ser como su madre, fuerte y segura, lastimosamente cada vez que lo intentaba resultaba más herida, así que acepto que lo mejor sería no decir nada.

-Hola-

Dio un respingón, no había notado que alguien se había acercado a ella, se concentro tanto en sus pensamientos que no noto que un niño rubio se acerco al reconocerla.

-¡Hola Dash!-exclamo su madre con una sonrisa-¿Cómo estas?-

-Bien Sra. Helen, estoy aquí con mi papá-dijo para luego señalar a un edificio de varios pisos de color blanco, con múltiples ventanas, pudo distinguirlo de entre todos como un departamento-Nosotros vivimos cerca de aquí, en aquel departamento en realidad-

-Sabes nosotras también vivimos cerca de aquí, tal vez deberíamos preguntarle a tu padre si pudiésemos vernos mas adelante-

Dash asintió con una sonrisa antes de volver la atención de Violet.

-Oye ¿Quieres ir al sube y baja?-

-Dash creo que Violet no se siente tan-

-Si-interrumpió rápidamente la pequeña para sorpresa de su madre, rápidamente se bajo de la banca donde estaba, Dash la seguía detrás haciendo mil preguntas y conversando todo lo que podía.

Helen miraba toda la escena sorprendida, con las palabras dejándose llevar por el viento, pero no podía dejar de admitir que ver socializar a Violet con otro niño la hacia sentir mas aliviada, un poco de celos y frustración salieron a flote considerando el hecho de que aquel niño pudo lo que ella en una hora no podía.

-¿Todo bien?-

Con una sonrisa se giro, Bob hizo acto de presencia, con una camisa naranja y pantalones blancos se acerco.

-¡Por supuesto Bob!, ¿Qué te trae por aquí?-

-Oh ya sabes, Dash las reconoció por la ventana, no pudo dejar de insistir en venir para saludarlas-dijo sentándose en el mismo lugar donde hace tan solo momento estaba su hija-¿Y tu?, ¿Qué haces por aquí?-

-Ya sabes, nada como un parque para despejar la mente-y aunque sus intenciones eran principalmente otras ya no había motivo para preocuparse con la llegada de ambos rubios y con una conversación animosa se hizo presente.

Helen escuchaba atenta cada cosa que Bob tenia para decirle, en un sector en su cabeza que ella había decidido enterrar hace demasiado tiempo empezó a cosquillear con alegría, las aventuras y desventuras que tuvieron cada uno y juntos era algo por el cual tenía mucho tiempo sin rememorar con tanta emoción, las facciones de Bob se suavizaban en una expresión de regocijo cada vez que ella hablaba, fue así que el tiempo restante se fueron acercando a un nivel que creían casi perdido, pero que ahora relucía en esa simple conversación.

-¿Recuerdas cuando un sujeto intento escapar en un automóvil y terminamos por pelear en este parque?-

-O si, aun lo recuerdo cada vez que veo ese árbol siento que no debería esta en primer lugar-

-Bueno, el gobierno hizo lo mejor que pudo considerando que también tuvieron que limpiar todo el desastre y sacar a los heridos-

-Oh cierto-

La verdad sea dicha por el propio Bob, cuando el peleaba en sus días de juventud, no había limite que le pusiesen que le hiciera efecto, tal vez eso fue un grano de arena mas gran con el cual enterraron a los super, el gasto monetario abismal que provocaban en cada pelea o un rescate problemático fue como una soga al cuello de los políticos, intentando por todos los medios impedir la salida de los super, pero la aprobación de gran medida de la población mundial fue como una gran muralla que ninguna político podía atravesar, pero una vez que dieron su primer movimiento, fue solo cuestión de que la gente estuviese harta de la falta de tacto que los héroes tenían, tal vez se estaba poniendo mucha presión en los hombros, pero al final nunca podía dejar de pensar en ello, ser un super era algo que le tomo gran parte en la historia de su vida.

Y después de todo, las palabras sobraron dejando paso a un silencio agradable.


Violet sentía como su largo pelo se mecía con fuerza cada vez que saltaba o bajaba, ambos niños se divertían en ese sencillo juego, pero los minutos pasaron entre risas para dar paso al aburrimiento reflejado mayoritariamente en Dash, justo cuando Violet estuvo en lo más alto que podía alcanzar, se bajo

-¿Pasa algo?-

-Estoy aburrido de esto-dijo, sus ojos brillaron ante la revelación de una idea-¡¿Qué tal si jugamos a las escondidas?!-

Violet lo miro pensativa, por un momento giro la cabeza encontrándose a su madre hablando con el padre de Dash, risas se escucharon en el ambiente junto a niños jugando y ocasionales vehículos que pasaban por ahí, ciertamente era un parque demasiado tranquilo y eso le gustaba, con una sonrisa asintió, no creyendo que verdaderamente pudiese importarle a su madre si se alejaba un poco más, se acercaron a un árbol que había en el otro extremo, era alto de corteza marrón y las hojas daban una excelente sombra en el verano, Violet creía que era demasiado grande para ese lugar, ocupando un cuarto del mismo, pero era hermoso, con flores rojas dispersándose en toda la superficie.

-Muy bien, ¿Quién cuenta y quien persigue?-

-Yo creo que voy a esconderme-dijo, aunque su voz sonaba mas como una petición que a una aclaración, siempre terminaba por ser suave y a veces en casos extremos llegaba a ser tembloroso.

Dash asintió y con prisa se tapo el rostro con el brazo y apoyo la cabeza contra el árbol, empezando el conteo, Violet se quedo mirando su espalda unos segundos antes de reaccionar, no debería de ser difícil para ella, era su especialidad, lo había descubierto hace unos pocos años, alrededor de los cinco, cuando en un momento en el cual sin querer de sus manos resbalo un hermoso plato de su madre chocando en el suelo rompiéndose al compas de un fuerte sonido el nerviosismo se apodero de ella, finalmente cuando su madre llego a escena pego el grito en el cielo de tal forma que, a Violet se le paro su corazón, su madre rápidamente se acerco a ella y le empezó a palpar todo el cuerpo, no había entendido nada, la realidad era que Violet había desaparecido por primera vez, siendo su ropa únicamente visible, desde ese día tenía que tener cuidado con sus emociones, nunca fue fácil, ni antes ni mucho menos ahora, solo que ahora cada vez que se sentía nerviosa o asustada o incomoda tenía que controlarse para no desaparecer.

Corrió detrás de una banca vacía encogiéndose lo mejor que pudo, mientras tanto Dash termino de contar, con una sonrisa empezó a buscar a Violet, pero le fue difícil, entre tanta gente sumado a lo espacioso de la zona, no tardo en darse cuenta de que la niña no aparecería en un buen tiempo, así que empezó a apresurarse lo más que pudo, pero simplemente ella no aparecía, por un momento pensó con miedo que se había perdido, siguió buscando, esta vez los pensamiento pasaron por su cabeza atormentándolo, iba a gritar, pero rápidamente recordó que su padre y la madre de Violet estaban cerca, alarmándolos , tenía que resolverlo solo, miro discretamente a su alrededor, para su mala suerte había varias personas, también los que lo podían ver a la distancia, pero de igual manera echaría su suerte a trabajar, acelero lo más fuerte que pudo, evitando lo mejor que pudo a las personas a su alrededor, el paisaje se veía borroso, como si se tratase de lienzos de una pintura hasta que poco a poco el mundo empezó a ralentizarse, mientras el en cambio corría como una persona normal, la busco tan rápido como pudo evitando ser visto por los personas lo mejor que pudo, pero no importaban cuanto buscase Violet parecía haberse esfumado en el aire, con cansancio y un creciente dolor de cabeza se detuvo, finalmente cansado se tumbo encima de una banca, estaba cada vez mas preocupado por su reciente amiga y su paradero desconocido.

-Wow-

Dash rápidamente volteo su cabeza a todos lados, podía jurar que pudo oírla hace un segundo, se llevo un gran susto al ver la cabeza de Violet aparecer de la nada con una enorme sonrisa y estando demasiado cerca el uno del otro

-¡Lo siento!, ¡Lo siento!-repetía Violet constantemente cuando se dio cuenta de su graso error

Cuando vio a Dash correr más rápido de lo hubiese imagina se impresiono, de momentos se veía como un borrón de múltiples colores, pero cuando de repente se había aparecido frente a ella, simplemente se asusto, como un modo defensivo se esfumo lo mejor que pudo, sin embargo no pudo ocultar su propia ropa, así que cuando el miedo se había esfumado ella se revelo frente a él.

-¿Te puedes desaparecer?-pregunto.

Giro la cabeza viendo a las personas a su alrededor, algunos le devolvían la mirada para luego volver a sus asuntos, otros no se interesaban por su presencia, Dash suspiro aliviado, eso estuvo cerca.

-¿Lo puedes hacer?-volvió a insistir en voz baja

-Puedo desaparecer, creo que lo hacía desde los cinco años-respondió, le era un poco incomodo hablar de eso, después de todo su madre le había dicho hasta el cansancio que no hable con nadie sobre sus habilidades-¿Tu también puedes desaparecer?-

-No, yo puedo correr muy rápido-respondió

Y aunque a primera vista aquello sonó muy flojo y servía solo para huir de una batalla, Violet reconoció que sus habilidades velocistas podían ser increíbles, ¿Quién no quería ser tan rápido que apenas era visible? Y correr varios kilómetros en cuestión de segundos

-Es genial-dijo, pero luego añadió con un poco de tristeza-Yo solo puedo volverme invisible y crear campos de energía-mientras más lo pensaba, sus habilidades más sonaban débiles, ella no podía llegar a ser una luchadora si solo contaba con ellos.

-¡Eso es genial!-

-¿Lo es?-

-¡Sí!, Eso significa que puedes desaparecer frente a todos y asustarlos o hacer una broma y salirte con la tuya con facilidad o-

Mientras Dash seguía hablando Violet se quedaba observándolo, no sabía porque, pero empezaba a agradarle, bueno, desde que se conocieron ya le agradaba, pero aun cierta desconfianza brillaban en sus ojos cada vez que los veía, no podía evitar relacionarlo con los idiotas de sus compañeros, pero momentáneamente Dash seguía siendo una persona agradable, siendo sincera consigo misma esperaba que siguiera siéndolo después de mucho tiempo.


Dash pensó que nadie los había visto, pero ciertamente no se percato de la mujer sentada un poco alejadas de todos a un banco, su figura naturalmente atraía miradas de varias personas, hombres mayormente y una que otra mujer, con una revista de moda en sus manos, alzando la vista debes en cuando, pero su visión no estaba precisamente puesta en los niños sino que meramente estaba marcada en la figura de su padre, cualquiera diría que se sentía atraída y que poco o nada le importaba la mujer a su lado, pero la verdad era que le resultaba interesante de otra forma.

-Te tengo-murmuro, sus grandes gafas polarizadas no resaltaban con ninguna diferencia, mas por el hecho de que el ambiente distaba de ser lo suficientemente caluroso para llevarlos.

Pero desde el panorama de la mujer los lentes funcionaban como cámara, con un botón a un lado del marco para capturar la imagen, por un momento sintió pánico cuando Bob había girado la cabeza abruptamente a su dirección, con un temple entrenado y una calma exuberante volvió lentamente la atención a su revista.

Sintiéndose una abrumadora sensación de pánico en su pecho, su pecho se apretó dolorosamente y su estomago se revolvía como un mar en medio de una tormento, levanto la vista tímidamente, en ningún momento despego la revista de su cercanía, Bob seguía charlando, lo que fue como un calmante para la mujer que se permitió lanzar un largo y pesado suspiro.

Cuando ya había sacado una gran cantidad de imágenes del hombre rubio se dio la oportunidad de analizar personalmente a los pequeños que estaban frente a ella, mas aun al pequeño que era una copia idéntica a su padre, se debatía mentalmente si era una buena o mala idea informar sobre la existencia del retoño de Mr. Increible, tal vez sería una información útil en algún futuro cercano, la niña de cabellos negros no tenía mucho interés en ella, pero ¿Y si también estaba relacionada con su objetivo?, pero finalmente luego de barajear un poco las posibilidades decidió que era mejor no involucrar a nadie más, ella entendía que la discreción y el aprovechamiento de oportunidades era su mejor y más confiable arma en esos momentos, así que no los considero como algo urgente, volvió la atención a su revista, sentándose lo más cerca de ellos sin ser detectada, con un movimiento suave apretó su arete que tenia incrustado en su lóbulo izquierdo, emitió un leve brillo celeste.

-Ya tengo toda la información lista-dijo en voz baja, lo menos audible posible, cerrando la revista y levantándose de la banca, con la mirada siempre oculta por un sombrero y sus lentes oscuros

Entro a su auto, se dio el lujo de acercarse un poco mas mientras conducía, con la mirada siempre puesta en su objetivo, observándola como una serpiente, paciente y sigilosa, lista para el ataque, aunque sabía que aquella era un suicidio garantizado.

-Lista para la fase dos de la operación-

Y con eso dicho doblo a la derecha, dirigiéndose al hotel donde se hospedaba, allí descansaría y pensaría en su siguiente movimiento, todo debería de estar preparado para el evento.

Miro las imágenes que tenia frente a su enorme computador, era él, sin duda alguna, su mentón se apretó con rabia, su sangre fluía iracunda por sus vendas y sus ojos se pusieron rojos de la furia, la decepción y humillación lo golpearon aun hoy como hace quince años, pero podía sentirlo aun peor, como si aquellas risas fuesen dirigidas hacia él, burlándose constantemente en aquella inmensa pantalla frente suya, quiso darle un golpe, pero no hacia falta ser un genio para darse cuenta de las inmensas desventajas de romper la pantalla –O su mano en caso de que su suerte estuviese en su contra ese día—por lo que se contento con respirar profundamente llenando sus pulmones hasta que dio un fuerte y largo suspiro, que se llevo parte de su rabia, pero solo lo suficiente para no ir por los pasillos y golpear a algo o alguien.

Pero debía de ser paciente, ya no era aquel niño imprudente que alguna vez el mayor logro que pudo soñar se resumía ser el asistente de alguien, pero ahora había llegado más lejos de lo que su poca y débil ambición pudo reconocerlo, todo se manejaría de acuerdo a sus predicciones de movimiento, No debía tener cabida para errores, no luego de repetirlo por su mente durante tanto tiempo.

Paro de mirar las imágenes y paso a otra carpeta, una donde se podía leer un informe detallado y conciso, para cualquier persona no podía ser entendida con la primera leída, pero para aquellos metidos profundamente en el tema.

El simplemente lo admiraba como una obra de arte, su obra de arte, era la culminación de toda una larga temporada de esfuerzo y trabajo, todo para que su objetivo final se realice con sumo control y eficiencia firme y total.

Repaso cada línea con lentitud placentera, cada estadística, imagen y nota escrita fue recibida con gusto absoluto, los resultados de sus investigaciones y trabajos dando frutos a pasos progresivos.

-Ya estoy emocionado por esto-dijo sorbiendo una taza de café expreso que tenía cerca suyo, solo tomaba café cuando necesitaba quedarse demasiado tiempo despierto para ver otros detalles que tenía en mente, pero ahora fue más por gusto que por otro motivo.

Finalmente abrió otro archivo, se había dado cuenta tarde que meterse en contra de un super no era cosa de risa, no eran como los superhéroes en los comics o películas, pese a que ellos preferían no hacer bajo ningún motivo en ocasiones y cuando la situación era demasiado para ellos, podían usar su fuerza o poderes de mas, causando muerte a quien estuviese en su camino, idear protección, seguros y equipamiento para combatirlo.

-Muy pronto, te demostrare tu más grande error Mr. Increíble-como si aquella oración fuese un hecho inevitable, se apoyo en su silla con todo su peso dejándose relajar un poco hasta que como ya había hecho días atrás, se durmió si ningún problema, mañana amanecería con dolor de cuello, pero valía la pena.


-¿Te divertiste hija?-fue lo primero que pregunto Helen al momento de subir al auto y dirigirse a su casa.

Hablar nuevamente con Bob fue agradable y cómodo al igual que la última vez que hablar antes de ese día, recordar el pasado era muy placentero con ella, aun mas cuando se trataba de Bob, ellos solían hablar en las noches mientras patrullaban en las calles, a veces en los techos de los edificios y casas, otras veces en el auto de Bob o en la moto de Helen, sin duda aunque pasase el tiempo, el efecto de sus charlas era tan tranquilizadora hoy como en aquellos días, pero la mejor parte fue que Dash logro hacer que su hija pudiese finalmente jugar aunque sea un poco y hacer que logre acercarse más a alguien de su edad.

Violet asintió mansamente, no pensó que ese día fuese diferente del resto, pero ella siempre se conformo con estar con su mamá, aunque fuese en un silencio tranquilo que rayaba en lo incomodo, se aseguraría de estar siempre a su lado, sintiéndose protegida y alejada de los demás niños, pero esta vez la presencia de Dash hizo que todo fuese más ligero, aunque en todo momento estuvo el miedo al rechazo, al final se llevo un día agradable en compañía del rubio, ahora después de quedarse en el parque durante casi dos horas, finalmente el cansancio los llevo a volver a casa.

Finalmente llegaron a su casa, era pequeña, pero lo suficientemente grande para que una mujer y una niña con una casa de dos pisos, de paredes de color rojo, un techo marrón oscuro, con una cochera para depositar el auto, una vez que depositaron el auto dentro, se dirigieron rápidamente al interior, lo primero vieron fue un pasillo que daba a una cocina/comedor en el centro había una mesa rectangular de color blanquecino, viendo la mesa de cerca Helen aprovecho el momento.

-¿Quieres comer algo Violet?-

La pequeña asintió con energía, desde hace tiempo tenía un poco de hambre pero con todo lo que conllevaba divertirse en el parque apenas y se dio cuenta, Helen busco entre los muebles de la cocina, entre los ingredientes de comida y platos, encontró una envase unas galletas, eran de la compra de ayer en la noche, termino dándosela a su hija a la par que comía uno, de reojo vio una carta pegada de color rojo, ella ya sabía lo que era, acompañado de la carta venia un sentimiento amargo, deslizo la ventana y recogió la carta, un emblema o marca que se ubicaba en una esquina de la misma resaltaba con fuerza la importancia de aquella carta, ella reconocía ese emblema con total claridad, era un emblema que al final de cuentas estaba bastante familiarizada, la desenvolvió mirando el contenido, cada palabra fue recibida con pesadumbre, pero al final del día era algo necesario.

Estimada Sra. Paladino, este cheque fue enviado a usted por parte del gobierno de los Estados Unidos como una remuneración por todos los años de servicio a la nación, sin más enviamos apoyo a usted y a su familia

Era lo que decía en la carta, justo al frente de un cheque de cuatro mil dólares, Helen siempre se quejo de que esos demócratas, diputados y muy posiblemente el ochenta por ciento de los miembros electorales se les dificultaba demasiado no tragarse el dinero de los demás, recordaba que Simón siempre fue uno de los más inteligente e importante, pero esos políticos codiciosos, siempre intentaban quitarle un trozo para ellos mismos, ella sabía que no todos eran unos perros hambrientos de dinero y poder, Simón fue un ejemplo vivo de ello, el era noble, siempre buscando el bien de todos y la justicia, pero la mayoría de ellos no merecían su puesto.

Y ahora que no sabían dónde estaban Helen no podía evitar preocuparse por ella y su hija, en su mente se incrusto la posibilidad de que alguien le quiso hacer daño porque vio algo que nunca debería haber hecho.

Pero Simón alguna vez fue un Super muy respetado, con un poder sumamente letal, además de un buen estilo de pelea, quien haya sido debió de saber sobre su condición y tener una contramedida.

Ella y sus demás familiares lo buscaron por todos lados, pero Simón había desaparecido un día que tenía una junta, nadie sabía a qué junta se iba, ni siquiera su asistente, la investigación policial llego a un punto muerto luego de que las pistas fueron escasas y no llevaran a nada.

-¿Esta todo bien mamá?-

-Si hija, es solo dinero de tu abuelo-dijo

Violet se quedo mirándola fijamente una vez que ella volteo la cabeza, esa mirada, tan cargada de emociones que no podía expresar le atravesaba el alma como una flecha directo a su corazón, mentirle a su hija siempre fue una de las cosas más difíciles, pero era algo que tenía que hacer, Violet no tenía que enterase que los demás pensaban que su padre estaba muerto, quería mantener una pizca de esperanza en ella, pero mientras ellas menos hablaran de su padre, Helen sabia que la esperanza daría paso a la realidad en un fuerte golpe de dolor directo a su hija.

-Violet-inicio con suavidad, pero a medida que sus ojos emitían un pequeño brillo de inocencia, la determinación de Helen se vio prontamente aniquilada irremediablemente-Te quiero hija-

Violet sonrió y abrazo a su madre, Helen vio esta escena como una máxima representación de ternura y correspondió el abrazo con otro un poco más fuerte.

-Yo también mamá-

Sin duda ese día había sido increíble.


Bueno, eso fue todo, siento la demora, pero mi facultad, mi trabajo, mi falta de imaginación y mi flojera hicieron equipo para formar un obstáculo para subir este capitulo, la accion empezara a partir del siguiente capitulo, ademas de que contestare unas preguntas:

miguelpuentedejesus: Gracias amigo

Nonchalantly44: La historia comienza en la primera pelicula, pero para que pase a la segunda tomara su tiempo

ImHollyBlue: Gracias, intento mejorar mi modo de describir y la ortografía cada vez que publico una historia.

CosmeFulanita1: Me alegra que te haya gustado, siento la demora.

Sin mas me despido, hasta pronto.

Pd: Este capitulo me costo subirlo por ciertos problemas.