Medio siglo después, ya voy a seguir este fanfic XD Todo por mera inspiración del trabajo de ElizabethChrono en su fanfic Castle :) Es un GabriNette muy recomendable de leer no solo por el sexo hard que ha hay, sino también por cómo se torna su trama *3*
Continuando, este capítulo extra es para deleite de mucho ya que veremos a Marinette como la sumisa y a Adrien como un excelente sugar daddy 3
Como saben, el contenido de esta obra es explícita y está basada en cosas que yo he experimentado o vivido con alguna de mis parejas anteriores :P Así que no me vengan con que esto es imposible o que esas cosas no pasan en la vida real porque los denuncio papus (?) Vale, dejo las drogas :v De una vez les digo que esta vez no dejaré lista de término, así que lo googlean plz XD
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Disclaimer: Miraculous es idea original de Thomas Astruc y que no se entere de esto o me vetan del fandom XD
La foto de portada pertenece a Not-safe-for-Huffie 3 ¡Amo muchísimo su arte! Así que no olviden buscarla en Tumblr ;)
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CAPÍTULO EXTRA
DADDY'S BUG GIRL
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Desde lo más profundo de su ser ya estaba comenzando a creer que Adrien había conspirado para que hoy tuviese que estarse moviendo de arriba para abajo en el atelier. Eso era una tortura excitante y única, no podía negarlo, pero tener que atender a sus empleados así era horrible. No podía sacarlas y mucho menos podía ir al baño a masturbarse pues para que no hiciese trampa, él le había colocado un cinturón de castidad.
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– Malditas bolas chicas… – Susurró molesta mientras andaba hasta su hogar. Sí, también le había quitado el dinero para que tuviese que caminar. – Adrien, me las vas a pagar…
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Bueno, eso no era del todo cierto, ella era la que estaba pagando lo de la última sesión que tuvieron. Aunque su amado admitió que había sido demasiado placentero, no dudo en decirle que se había excedido demasiado con lo que había hecho. Según él: "el haberte dejado dormir en la jaula la semana pasada, no compensa lo que tú me hiciste".
No negaba que sus locuras a veces resultaban mucho mejores de lo que ella creía, pero esto era el peor placer tortuoso que estaba teniendo, ya que eso de fingir él sabía a la perfección que no se le daba bien. Pero bueno, por lo menos agradecía que el día de hoy no hubiera ataques de algo, porque transformarse así no iba a tener muy buenos resultados.
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– Aunque… – Por un segundo lo imaginó y se estremeció tanto que tuvo que parar y cerrar las piernas de golpe pues sentía que algo pasaría. – Calma, Marinet...
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Alguien había llegado por detrás de ella, cubriendo su boca para que no gritase. Estuvo a punto de golpearle en las costillas, pero la arrojó a un pequeño callejón cercano.
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– ¡Ayu…! – Cuando iba a gritar fue besada profundamente.
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Sus ojos fueron cubiertos y sin darse cuenta estaba comenzando a sentirse diferente, como si ya conociera a quien estaba usurpando sus labios.
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– Has lo que te digo y nada malo pasará. – Al escuchar ese susurro no pudo aguantar más, sus piernas temblaron y se dejó caer.
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No dijo absolutamente nada, dejó que la llevaran a un vehículo. Era frío y duro, pero no dijo demasiado, cooperó con su secuestrador que la amordazó y le retiró sus aretes. Bueno, no era tonta y sabía quién era el responsable de toda esa locura.
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– My lady, parece que esto te está excitando mucho.
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Mentirle era algo absurdo cuando por su pierna resbalaba una pequeña gota de su lubricante. El haber llevado todo el día ese juguete sexual por dentro le había provocado humedecer su ropa interior, por lo que hacía grandes esfuerzos en que no se notara, además de tener que hacer movimientos para que las esferas metálicas no se salieran de su vagina. Pues, ahora que estaba más relajada, se estaba dejando llevar demasiado por ese jueguito, al grado de que con el andar del coche y la posición en la que se encontraba, sentía como si se estuviese masturbando.
Estaba desesperada por recibir lo que su esposo le tenía preparado, pero ella sólo sentía que daban vueltas y vueltas, algo bruscas debía de admitir. Estaba sintiéndose cansada por todo lo que sentía dentro de ella, por lo que no se dio cuenta que no percibió que hacía un rato que se habían detenido y ella estaba jadeante.
El rubio amarró sus muñecas y tobillos para luego cargarla como si de un costal de harina se tratase. No tuvo que avanzar mucho para dejarla acostada en lo que parecía ser el piso, en una zona cubierta por algo similar a una alfombra muy suave. Sus tobillos cambiaron a estar separador por la misma barra espaciadora que ella había usado con él.
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– Vamos a ver que tanto aprendiste. – Escuchaba que hablaba sensualmente el joven que solo ubicaba que estaba frente a él. – Sácalas.
– ¿Eh? – Intentó cerrar las piernas. – ¿C-cómo?
– Vamos, sólo has fuerza.
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Respiró profundo y empujando de a poco, sintió como ambas esferas se iban moviendo hacía el exterior, pero solo una salió, cuando iba a continuar sintió que Adrien sujetó con fuerza su pierna.
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– Ahora vuelve a meterla. – Le pidió con calma.
– ¿Q-qué? Pe-pero apenas y pude…
– Tú puedes. – Comenzó a acariciar las piernas de la chica por la parte interna.
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Sentía el cosquilleo del tacto del varón, por lo que le costó un poco volver a jalar la esfera que estaba unida con la que aún seguía dentro por un hilo que las atravesaba a ambas.
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– Perfecto. – Acercó la mano a la entrepierna de la joven y jaló el cordón que sobresalía de esta con cuidado para escuchar un gemido agudo. – Parece que te gustó que hiciera eso.
– S-sí…
– Bien, entonces…
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Volvió a introducirle una de las bolas, dejando que la otra estuviera a punto de entrar, así comenzó a masajear el clítoris de su pareja a modo de aumentar su éxtasis. Ella estaba casi al límite, por lo que apenas pasaron unos minutos alcanzó el orgasmo entre gemidos y chillidos, pero él no se detuvo, es más utilizó un vibrador nuevo que habían comprado uno días atrás y no había utilizado. Un Hitachi. Por mucho tiempo habían deseado utilizarlo es sus sesiones, después de todo era un aparato muy común en el tipo de cosas que les gustaban.
Las olas de placer recorrían su cuerpo haciendo que los gemidos terminases confundiéndose con gritos de desesperación. Pasó por un segundo orgasmo y ya no podía controlar su cuerpo que parecía convulsionarse en el piso. Nuevamente su marido retiró el juguete que estaba dentro de ella para que un squirt diera paso a su tercer orgasmo. Le alejó también el vibrador para que descansara. Estaba fatigada, respirando con mucha fuerza, parecía que su cabeza le punzaba por lo fuerte que corría la sangre a través de sus arterias y venas.
Se estaba quedando somnolienta, por lo que apenas sentía que era lo que su amante continuaba realizando en la habitación. Lo único que notó fue cuando sus tobillos fueron desamarrados, la arrodilló y le quitó la venda. No le fue difícil acostumbrarse a la luz de dicha habitación. Estaban en la sala de su hogar, alrededor había varias velas que era lo que iluminaba el lugar, frente a ella estaba la pantalla y junto una videocámara sobre un tripie. Junto a ella la usual mesita, con los juguetes que usaron y un par de botellas de lubricante.
El cansancio la invadía, así que se dejó caer, quedando en una posición comprometedora para que fuera tomada, pero lo que pasó es que el ojiverde la tomó de la cintura y la levantó, aun estando hincada. Ella pudo sentir el pecho desnudo de su pareja. Volteó a verlo para notar su sonrisa lasciva.
Comenzó a escuchar su voz, gimiendo, pidiendo por más. Era porque frente a ella estaba el video de todo lo que su marido le había hecho minutos antes. Aunque le apenaba mucho verse así, también le estaba agradando ver cómo ella misma se excitaba hasta tal punto que no era capaz de pronunciar palabras coherentes. Se observaba con mucha atención, dilatando su propio interior y lubricándolo, por lo que para Adrien no fue difícil volver a introducir las bolas chinas.
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– ¿Lista?
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Asintió y fue penetrada de fondo por su enamorado. Ambos disfrutando del movimiento que las esferas plata tenían en el interior de la joven que no para de mostrar lo mucho que todas esas nuevas sensaciones eran para ella. Sentía como si dentro de ella todo se derritiera debido al placer.
El hombre la tenía sujeta del cuello y hombros, dando embestidas fuertes, contundentes al interior femenino. Sabía a la perfección que no iban a aguantar demasiado pues ambos estaban en su límite, por lo que continuó el vaivén de su cadera, según el ritmo de lo que veía en el video.
Marinette no sólo gemía, nuevamente gritaba por todo. Colocó las manos de su esposo alrededor en su cuello, en señal de que estaba a punto de terminar y que quería probar algo que hacía mucho no intentaban: consistía en reducir el paso de aire para estimular el orgasmo. Al rubio no le gustaba hacerlo, la vez anterior se había excedido por no controlar su fuera causando a su mujer, por lo que prefirió pasar de ello y apoyar sus manos en los hombros de ella para hacer más duro el coito. Apenas un par de movimientos más y ambos habían concluido para acostarse en la alfombra.
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– Wow… – El varón trataba de recuperar el aliento. – Eso… Fue increíble.
– Lo sé… – La chica sintió como poco a poco expulsaba las bolas.
– Parece que te gustó demasiado. – Metió la mano en la entrepierna de la chica para mostrarle lo húmeda que estaba. – Solo… ¿mira?
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Notó que su mano estaba toda llena de sangre. Con rapidez tomó el control de las luces para encenderla, así encontró que la alfombra estaba manchada por completo de ese líquido carmín al igual que su miembro, piernas y las de su chica. ¿Qué demonios había pasado?
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– Marinette, ¿por qué no me dijiste que estabas en tu periodo?
– ¿Eh? – Ella se reincorporó un poco. – Me falta más de una semana para el siguiente.
– ¿Entonces? – Le mostró su mano.
– ¿A quién mataste? – Rio entre dientes por ver la cara pálida de su marido.
– Creo que a ti…
– Esto…
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Ella bajó la mirada y observó todo el desastre que había en el lugar, parecía una zona de guerra. Debía admitir que en esa alfombra y con todo el movimiento que estuvieron haciendo parecía más terrible que todas esas veces que lo había hecho mientras ella estaba menstruando. Limpiar todo eso terminaría siendo una odisea.
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– ¿No te sientes mal? – Estaba demasiado preocupado.
– No te preocupes, estoy muy bie… Auch. – Al levantarse sintió una especie de tirón en su interior. – Duele un poco.
– ¡Llamaré a Rose! – Gritó al correr por su celular.
– No… – La bilirrubina ya andaba por su torrente sanguíneo para mostrarse en su rostro.
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– Se inflamó el cuello uterino por la entrada de… – Suspiró la rubia. – Lo que sea que esta vez metieron.
– ¡Perdóoooon! – Exageraba Adrien al tomar de la mano a su prometida que reposaba en la cama.
– Lamento que te tuviésemos que llamar, Rose. – Respondía apenada a su compañera de la preparatoria. Ella actualmente era ginecóloga y a veces los visitaba por este tipo de… Situaciones.
– ¿Cuántas veces tendré que repetirles que sean más prudentes en el sexo? – Les cuestionó tallándose las sienes. – Marinette, tomarás antiinflamatorios y analgésicos, además de un bactericida para prevenir cualquier infección.
– Pero estoy bien…
– Te aseguro que eso mañana te va a doler. – Estaba escribiendo en una hoja. – Toma incapacidad de dos días porque te aseguro que no te podrás parar. Y lo más importante… – Los miró amenazantes. – No sexo por un mes entero. Y eso incluye hasta masturbación o que Adrien te de sexo oral. No te excites o eso te va a doler.
– ¡Noooooooooooooo! – El rubio era todo un dramático.
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Tras agradecer y pagar sus honorarios se retiró de aquel enorme inmueble para dejar a unos apenados esposos que no paraban de reír por todo lo que había pasado. Además, seguro que Rose exageró…
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Al día siguiente…
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– A-ayuda… – La azabache se arrastraba al baño porque no soportaba el dolor. Quería ir al baño y hasta aguantar hasta ir al servicio era una tortura.
– ¡¿Qué te he hecho my lady?! – Gritaba con desesperación el de ojos esmeralda.
– ¡Carajo! ¡Deja de gritar y ayúdame a ir al maldito baño!
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FIN
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Jajajajajajaja XD Vale, ya no habrá más capítulos extras de esto, pero espero que les haya gustado tanto por todo el desmadre que hicieron como por el pesar de Marinette. Siendo sinceros, eso me pasó hace unos tres meses y quería imaginar cómo sería para ese par tener que lidiar con algo así, aunque a diferencia que mi heroína, yo tuve que aguantarme la pena de ir con mi madre al médico x'D Fue horrible LOL
Bueno, no les cuento más de mis patoaventuras porque se quedarán con cara de WTF :v Dejen sus comentarios y los leo en otras de mis historias uvu)r ¡Cuídense y tengan buen día!
