Todo había empezado con el champú en su mano y desde ahí la cosa se había vuelto surrealista. Tanto que ahora Suiza se encuentra sentado junto a Gales en la calesa más pomposa de toda Europa. Frente a él está Austria y a su lado, su madre.
Ambos visten de blanco, quien sabe de dónde había sacado la ropa Austria, quizás de su padre o de Romano o vete a saber. Ella usa un sombrero de mimbre blanco y unas gafas de sol exageradamente grandes ambas cosas. El austriaco una boa de plumas blancas y los dos tienen unas sombrillas de encaje con puntas bajo las que se resguardan del sol.
Están a punto de cruzar las rejas del patio principal de Schömbrunn.
Suiza te odia. ¡¿Plumas?! ¡¿PLUMAS?! Es que el abrigo de pieles era demasiado caluroso y Galia pensó que le quedarían bien. Oh sí, vaya que sí le quedan bien. Lo que definitivamente no hace que Suiza esté menos sonrojado y tenso, porque esto, TODO esto es, en efecto… surreal.
Además Gales trae la sonrisa más grande y aterrorizante del mundo y parece tan cómodo con esta situación que no le ayuda al helvético, en lo absoluto.
—¡Oooh, mira qué bonita entrada con el palacio al fondo! ¡Es tan grande y tan bonito! —Galia deja de abanicarse y se levanta un poco a mirar.
Pero de hecho, el principal problema del helvético en estos momentos no era la boa blanca de Austria, que sí era un problema serio. Ni siquiera era la calesa ridículamente pomposa en la que estaban montados. Ni la sonrisa idiota de Gales, ni que Galia le había visto desnudo anoche (lo tenía muy claro)... lo que le consternaba DE VERDAD era que no tenía su anillo puesto en su lugar.
Aunque aún no se atrevía a pedírselo a Austria... era demasiado cínico, se acordaba bien que Inglaterra casi se lo había lanzado en la cabeza para dárselo. Y ahora mismo se siente desnudo, en medio del castillo más pomposo de Europa, acompañado de la gente más pomposa de Europa... y él siempre que entraba por esta reja se sentía el cabrero. Un cabrero sin anillo.
—Sí que es bastante bonito —admite Gales pensando que no era que su castillo fuera feo... pero esto le venía mejor a Galia, tenía que admitirlo.
—¿Has visto? ¡Me encanta! ¿Organizabas recepciones aquí, querido? —se vuelve a Austria.
—Eventos ridículos llenos de gente pomposa —susurra Suiza entre dientes y sin pensar.
—Aquí solían entrar con sus coches las personas que venían a verme y había que tener espacio para todo el cortejo que los acompañaba.
—¿Qué tiempos aquellos, verdad? ¡Es una pena que uno no puede volver! Te encantaría —asegura Gales para Galia.
—Debía ser como en esas películas tan bonitas que vemos a veces.
—Era todo sucio, pomposo y ridículo, Galia. Imagina a Österreich con peluca blanca llena de talco.
La rubia le mira y se lo imagina.
—Rara vez la usaba en realidad, me gustaba más usar el pelo largo de atrás y atarlo con un lazo.
—Pues cuando yo te veía traías TODO.
—No siempre —se encoge de hombros.
—¿Tú la usabas? —le Galia pregunta a Gales.
—Desde luego —asegura él asintiendo... Si la siguen usando en el parlamento —. Le daba a uno una especie de glamour.
—¡Y nunca me la has enseñado! ¿Crees que habrá alguien que sepa aun hacer esos tocados así altos? —se vuelve a Austria ahora pensando en María Antonieta.
—Italien sabe hacerlos —asegura asintiendo cuando la calesa se detiene frente a la puerta y el cochero les pregunta si quieren ver primero el palacio o los jardines.
—¿Prefieres primero el palacio o los jardines, my love? —Gales le sonríe a Galia esperando que ella decida.
—Ah... ¡No lo sé! ¿Qué será mejor? —se gira a Austria, tan emocionada.
—No lo sé, ¿tú qué crees, Señor de Schönbrunn?
Suiza parpadea y se sonroja, y Gales le mira también.
—No sabía que tú controlabas el palacio —asegura Gales.
—No lo controlo... ni lo administro —aclara Suiza apretando los ojos —. Ugh. Hará más sol y más calor más tarde para pasear en los jardines...
—¡Pues vamos a los jardines primero! —Galia tan emocionada.
Gales sonríe también porque... bueno, es que creo que si le dijeran que van a ver primero las cloacas del lugar de la boda sería muy feliz igual.
—Bien, los jardines entonces, my love. Te ayudo a bajar, espera...
Nadie se mueve. Van a ir en la calesa.
Eso temía Suiza.
Gales levanta las cejas al ver que tan cómodos todos van en calesa.
—Los jardines son demasiado extensos para recorrerlos a pie —responde Austria con tranquilidad.
—¡La mejor manera de recorrerlos es a pie! ¡Es absurdo ir a unos jardines y recorrerlos en carro! —protesta el suizo.
—Bajaremos en las zonas interesantes, liebe.
Suiza se sonroja y se calla con el "liebe" sonriendo otra vez un poquito. Gales le sonríe a Galia un poco empezando a emocionarse más y más... ¿De verdad podrían casarse aquí?
—¿Y la idea es casarnos en la catedral en Vienna o... hay una capilla aquí? —pregunta a ambos galos.
—Yo quería una boda al aire libre... ¿quieres una iglesia?
—Oh... Pues... ¿No quieres en una iglesia? —Gales inclina la cabeza porque, bueno, de ser por él se casaría en Westminster —. ¿Quieres algo así más campirano?
—¿Campirano?
—Menos formal... Al aire libre. No tengo problema, sólo... Me llamaba la atención.
—Oui, creo que aquí en los jardines... —es que no se qué te estás imaginando, Gales, pero campirano, en serio... no.
—Aquí mismo en los jardines —no, él se está imaginando así como... una boda de druidas —. Pero me estás diciendo que sí nos case alguien oficialmente, ¿no? Así, una boda... de verdad.
—¡Pues claro! ¿Quién quieres que nos case?
—Ehm... ¿El obispo? —Galia... Tienes que explicarle esto un poco mejor —. Quien tú quieras.
—¿Has pensado tú en alguien? —pregunta Gales mirando a Austria y a Suiza de reojo.
—No... —responde el de anteojos.
—Fue Romano el que les casó a ustedes, ¿verdad? ¿Por qué él? Lo que pasa es que esto no es una boda de Las Vegas, tiene que ser alguien que pueda hacerlo.
—Porque es una de las máximas autoridades de la iglesia católica... —responde Austria un poco picado con el asunto de Las Vegas.
—Exacto, el problema es que la iglesia protestante... Eire definitivamente no, ni Alba... y no le voy a decir a England que nos case —no, se refería a que si no quería casarse como en Las Vegas tenía que conseguirse a alguien que pudiera casarlos, como Romano.
—¡Aaah! Angleterre, eso sería tan bonito —suspira Galia.
Suiza frunce el ceño y aprieta los ojos con la mención de Inglaterra.
—Yo no estoy seguro de que no hiciera TODO lo posible por no casarnos.
—Por quoi?
—Porque él es el primero que insiste que tus motivos no son los correctos.
—Pero... —le mira desconsoladita.
—Es que a mí es capaz de decirme que no.
—Se lo pedimos los dos, si quieres —ofrece la rubia. Gales se pellizca el puente de la nariz.
—Es capaz de llegar borracho. De hacer algo mal. Es capaz de no casarnos solo por molestar.
—Entonces busquemos a alguien más...
—Yo creo que a England le gustaría casarles —murmura Suiza.
—Se lo podemos preguntar a ver y luego decidimos —Galia sonríe. Gales asiente y Suiza pide al cochero que se detenga.
—Tienen que ver la fuente bien —apunta Suiza señalándola... y es que la verdad, él... quiere ir a la fuente.
—La verdad es que no fue el mejor caballero con nosotros cuando fue su padrino —comenta Austria estirando la mano para que Suiza lo ayude a bajar.
El helvético estira la mano, y luego la otra, y creo que termina deteniéndole de la cintura para que baje de un salto.
—England no es un caballero. Nunca lo ha sido y nunca lo será, no importa lo que intente aparentar —asegura Gales.
Austria hace un saltito así todo pomposo y Galia espera que Gales la baje también. Suiza de manera extraña no suelta del todo a Austria una vez abajo del carro, mirando a Gales bajar a Galia de igual manera porque además ella seguro trae tacones que le complican el caminar entre las piedrecitas.
El mayor de los germanos se revuelve con el asunto de Inglaterra no siendo un caballero porque... bueno, es verdad que Inglaterra no hizo muchas cosas o se puso demasiado borracho, pero con él fue bueno. Ha sido siempre un excelente amigo. Mira a Austria de reojo.
—¿Crees que ya no pueda volver a ser amigo de England nunca más?
—Pensaba que no le ibas a volver a hablar...
Suiza suspira porque... es que Inglaterra de verdad es su mejor amigo y no quiere no volverle a hablar jamás. Aunque piensa que, seguramente no lo hará, lo cual es bastante triste.
—¿Y?
—Pensé que quizás en... un tiempo. No sé. En realidad sólo es que no tengo tantos amigos...
—Así que ayer casi te acuestas con él y hoy ya quieres volver a ser su amigo... pensé que aguantarías un par de días antes de pedirlo.
—Nein, nein... —le mira y frunce un poco el ceño —. No le vuelvo a hablar nunca y ya, sólo pensaba si en algunos años quizás crees que pudiera volver a ser su amigo o igualmente será incómodo e imposible.
—No parece que no le vuelvas a hablar nunca con esos pensamientos.
—Österreich... —se pone frente a él con cara de agobio —. Sólo estaban hablando de él y me cuestioné si algún día volvería a siquiera mirarle... bitte no te enfades de nuevo, no quiero NADA con England.
—Pero no hace ni un día —repite el austriaco. Suiza aprieta los ojos y le abraza.
—Olvídate de mi pregunta. No vuelvo a hablar de England jamás.
Austria suspira, no muy seguro.
—Ven, quiero... —tira un poco de él para que vayan atrás de la fuente —, hablar contigo de una cosa.
—Un minuto —les pide a su madre y Gales, yendo con él.
El de ojos verdes le lleva, con cuidado, a la parte de atrás de la fuente, donde hay un pequeño arco y una rejita con el sonido y el chorro de la fuente de fondo.
—¿Te acuerdas cuando me hiciste el señor de Schönbrunn?
—Ja —sonríe un poco esperando un beso ahora. Suiza se relaja al ver que sonríe un poco, aunque se pone nervioso...
—Y me pusiste aquí mismo, y... aún no estábamos casados. Ni siquiera pensé entonces que esto pudiera pasar —le pone una mano en el pecho y se sonroja.
—¿Y qué pensaste?
—Que el que me pidieras ser señor de Schönbrunn era lo mejor que me podía pasar —asegura —. Eso nos hacía cercanos y, aunque simbólico, me hacía ser alguien aquí. Pero luego nos casamos y ahora estaba pensando... que quizás es una tontería, pero sí quiero que digas que sí formalmente a esto...
—¿Qué diga que sí a qué?
Suiza suspira y se sonroja un poco más aún pensando que es un poco tonto esto. Pero la idea, la idea es importante. Se hinca en una rodilla y le toma la mano mirándole a los ojos. Austria levanta las cejas.
—Österreich... te —traga saliva —, ¿te gustaría seguir casado conmigo?
—Estás... ¿Qué?
—Que si te gustaría seguir casado conmigo, y seguir haciéndome feliz y... seguir conmigo.
—No soy yo quien te ha pedido el divorcio... —suelta un poco cruelmente. El suizo parpadea y le hace un cariño en la mano.
—No quiero divorciarme en lo absoluto...
Austria sonríe con eso.
—Pero creo que después de... eso que pasó, tú mereces también decidir si quieres o no. Te lo digo, yo SÍ que quiero, y aquí te pregunto si tú también.
—Tal vez tendría que pensármelo —bromea.
—Neiin... sí quieres, bitte —se le recarga un poco encima y le abraza de la cintura. El moreno se ríe de eso.
—¡Tienes que decir que sí!
—Así... TENGO. Obligatorio.
Suiza se queda callado unos segundos.
—E-En realidad puedes decir que no si quieres... —susurra —, por eso te lo he preguntado.
—¿Y qué harás entonces? —levanta una ceja. Suiza traga saliva y le aprieta más —. ¿Aja?
—Te prometo que voy a ser mejor, no voy a hablar con England nunca NUNCA más, aunque no le quiero así, ni siquiera un poco, no me gusta.
—¿Y qué más?
El más bajo aprieta los ojos porque no sabe qué más puede querer Austria que haga.
—Me... puedo vestir mejor, más pomposo. Y... tratar de levantarme más tarde.
—¿Y qué más? —repite sonriendo más porque le gusta oírlo.
—Trataré de entenderte mejor y de escucharte y de enterarme de las cosas... —se acuerda de algo importante —... te ibas a llevar a Liechtenstein.
—Pues claro, me ibas a dejar solo.
—Yo nunca te voy a dejar solo. NUNCA. Te puedes llevar a Liechtenstein cuando quieras... sólo no quieras llevártela.
—Yo siempre la voy a querer conmigo, fue una medida extraordinaria mandártela.
—Yo también la quiero conmigo. Y no, es que NO quiero que te vayas. No quiero no hacerte feliz, porque tú me haces el hombre más feliz del mundo —levanta la cara a mirarle. El austriaco le sonríe —. ¿Esa es cara de que no vas a irte, verdad? —sonríe un poco.
El moreno se acerca y le besa, sin responder. Suiza se levanta abrazándole y besándole muy animosamente de vuelta tomando eso como un sí... ¿verdad? ¿Verdad? No le ha dicho que "sí" quiere seguir casado con él, tal cual... Suiza, siempre vivirás con la duda.
Austria lo ha hecho expresamente... y porque quería un beso aquí. Siiiiii, todos querían un beso aquí, Suiza también, sólo esperaba dárselo cuando le dijera que sí. Aun así... Mira que no parece triste con el beso, debe estar acariciando las plumitas.
Gales hace los ojos en blanco a todo el mundo y... es que ha sacado el teléfono y Galia está posando para las fotos. Si no posa le toma fotos igual.
Aunque Suiza... dice que NO NO NO NO... QUE NOS ESPEREMOS. Después de... todo el tiempo que Austria se deje, es que Suiza se separa. El menor le mira un instante más tarde.
—Österreich... —le hace un cariñito en el pelo y otro en la mejilla, relamiéndose y acercándose a darle un besito en la mejilla —. Me... me das mi... me...
Austria se acerca a su oído y el helvético mueve la cabeza para que lo alcance mejor teniendo un escalofrío de pensar que le susurre algo al oído. ¡¿O sea, ahora tienes escalofríos porque te VA a susurrar algo al oído, aun antes de que te lo susurre?!
—Nein... pero buen intento.
El rubio levanta las cejas, ¡impresionado porque no le ha dicho aún qué quería! Igual tiene otro escalofrío porque... sí. Porque ya con el susurro en su oído... podrías pasarte tres horas causándole escalofríos.
Austria le besa bajo la oreja y luego se separa.
—P-P... —bien, otro escalofrío, ugh... ¡Suiza! —... ero...
—Ha sido muy romántico, muy bien. Sigue así —ten, una galletita.
Suiza se sonroja más pero le toma igual la mano, tomando su galletita, conforme.
¡Antes os enfadabais con eso!
Nos enfadamos, aun nos enfadamos, pero hoy Austria tiene vía libre. Suiza dice que... su aliaaaaanzaaaaa.
Nop.
Pues lo seguirá intentando, algún día se la devolverá.
Algún día. Pero ha sido un buen intento, en serio. Se ha ganado un beso, debe haber sido un intento bastante prometedor.
Yo quería dársela, Austria no me ha dejado.
Está bien, que sufraaaan.
(FRANCIAAAA A LA CAJAAAA)
(El que "sufre" es Suiza, dice el francés mientras pone los ojos en blanco.)
(Ya, Inglaterra no sufre nada... ha-ha… un poco, sí)
("¡Qué descaro!" Se ríe el francés.)
Gales dice que si le permiten, por el amor de dios, disfrutar unos segundos de estos momentos... sin que todos le roben escena... Gracias.
(Pues Francia ni quiere hacerle de comer esos huevos que tan poco le apetecen.)
(Sí que quiere, debe estárselos haciendo ahora)
(¡AH! ¿Ves? ¡Y luego LE OBLIGARÁ A COMERLOS! ¡DRAMA!)
(Eso definitivamente NO es sufrir... comer comida de Francia, por más que el diga)
(¡Nadie le comprende además! Chilla el inglesito.)
(Francia hace los ojos en blanco porque es un cínico descarado pero el británico se ha ido por ahí a algún rincón a recitar Hamlet muerto de la risa. El francés dice que ni intente ser adorable.)
(Pues Inglaterra sigue haciendo "¡Oh! ¡Oooh! ¡OOOOH!" con la mano en la frente, medio desfallecido. Francia no puede evitar reírse mientras intenta hacer los huevos exactamente como ha dicho su madre y le llama franciatico a él...)
(No te rías que va a empezar a exagerar más y a soltar un soliloquio en plan réquiem. Francia se ríe igual, sin discusión, bastante bajito. Esperando, claro, que se eche él solito el soliloquio.)
Gales te detesta, Inglaterra.
Sólo por eso, además el menor de los brits lo hace laaargo y habla de la crudeza de la vida pero de la esperanza que se haya en el amor y esa clase de cosas. Y de cómo quiere que lo recuerden.
Gales hace los ojos en blanco… pero es que... Gales, lo siento pero no tienes la gracia de Inglaterra... eres aburrido.
(Irlanda aparece en la discusión por lo visto)
Aunque él apunta que no es que Inglaterra tenga mucha gracia, que mejor vayamos a hacer IrSey. ¡Gales protesta porque esta era su bloody historia y cada vez que sale alguien le roba la escena!
Esta ha sido culpa de Francia, conste.
Y eso... ¿lo hace mejor de alguna manera?
No, no vamos a hablar de los huevos mientras Inglaterra hace jijijiji. Francia también hace jijiji mientras le escucha hacer el soliloquio.
¿Eh? ¿FrUk ahora?
¡NO VAMOS A HACER FRUK AHORA! Grita Gales haciendo berrinche.
Vale, vale... ¿Sabes qué Escocia no sabe aún qué pasó con Irlanda...? Pues no hay ninguna maldita prisa porque lo averigüe *Irlanda al parecer*.
¿Entonces qué pasa con el AuSui? ¡Están ahí arriba besuqueándose, ojalá se caigan a la fuente!
Es Galia, ¿verdad? La que no quiere hacer esto, porque no quiere casarse... Gales haciendo drama. A lo lejos se escucha a alguien reír, pero es Agua.
Irlanda dice que no le creas, que sí es ella... no sabe cómo deshacerse de ti. Puede que te meta al laberinto y te deje ahí
¡Ah! ¿Hay un laberinto? ¡Galia quiere ir! Y ahí está la chica dando saltitos.
Pues le da igual, va a arrastrarla al altar si es necesa... ¡Vamos al laberinto! Es hasta que regresa Suiza y Austria que Gales hace esa petición a ambos... ir al laberinto.
Suiza... se preocupa genuinamente con el concepto "Austria en un laberinto".
(Escocia susurra "uuuuuh va a dejarte ahíiiii" porque hace rato que no se mete con su hermano.)
(¡No me va a dejar en ningún lado! ¡Y pon paréntesis si quieres participar en la conversación en mi cabeza!)
(El escocés le escribe un montón de paréntesis y al final un asterisco. "El asterisco es tu sentido del humor estrellándose contra la pared" se ríe Irlanda.)
—¿No vas a perderte en un laberinto, sweetheart? —pregunta Gales ignorando a sus hermanos idiotas.
—¿Y qué tiene de malo si me pierdo contigo? —le contesta la chica. El británico, tan sonriente, la abraza de la cintura.
—En realidad... nada. Podríamos desaparecer un rato, en un rinconcito del laberinto...
Ella se le recarga encima y le acaricia la cara, riendo un poquito.
—Podríamos perder ahí dentro del laberinto a todos mis hermanos el día de la boda... con una botella de ginebra. En una mezcla de los juegos del hambre y Harry Potter.
—Qué travieso...
—No se llama travesura, se llama supervivencia —explica sonriendo y mirándola de reojo —. ¿Qué otra cosa se necesita para planear una boda? Supongo que... no mucho más, ¿o sí? Ya es un hecho que aquí.
—¿Sí? ¿Te gusta?
—A mí me encanta si a ti te gusta, me parece que te queda muy bien, una princesa en un palacio... Quiero ver cómo está por dentro, los salones y demás, pero por lo demás... —se encoge de hombros —. No quiero sonar grosero...
—¿Eh? —pregunta por lo de grosero.
—Este lugar es fantástico... pero cualquier otro lugar me parecería igual de bien si te gustara a ti, en primera, y si... implicara nuestra boda —sonríe —. Me pone nervioso la idea.
—No te pongas nervioso... ¡y no me digas que sí sólo para complacerme! ¡Quiero saber si imaginabas algo así o no!
—Sinceramente me imaginaba... una iglesia. He ido a tantas coronaciones y bodas que me es imposible no imaginarme a mí junto al altar, muerto de nervios y con los ojos empañados sólo de verte entrar por el pasillo, peeeero...
—Entonces le digo que no a Österreich y buscamos una iglesia.
—Noooo... Pero no. Podemos casarnos al aire libre, ¿por qué ha de ser como yo lo imagino? Es bonito también así, al sol, vestida de blanco vaporoso... la idea va a funcionar así, y puedo argumentar que el sol es el que irrita mis ojos —se ríe.
—Cymruuu —protesta un poco pero se ríe también.
—Va a gustarme. De verdad va a gustarme, como sea que elijas que sea. No va a haber un día mejor en la vida —asegura —. ¿Qué otras expectativas tienes?
—¿Expectativas de qué?
—De mí. En la boda.
—¡Hay que elegir juntos!
—Yes, yes... hay que elegir juntos, PERO... aunque yo sea un traumado con las bodas, las mujeres siempre imaginan esto más que los hombres. ¿Qué más esperas de mí?
—No lo sé... ¿Cómo por ejemplo? ¿Qué podría esperar?
—Que no beba nada ese día.
—Bueno, nada tampoco, pero no te pases.
—Es tremendamente simple que ese día beba de más. Voy a estar histérico, voy a querer beber desde que abra los ojos... la verdad, había pensado no beber nada.
—Hagamos algo... puedes beber, siempre que brindes conmigo primero —propone y Gales se humedece los labios.
—Y así es como tú terminaste borracha —bromea.
—Noooo —se ríe.
—Está bien... no beberé más que brindando contigo —promete, ya veremos si lo cumple. Galia asiente, sonriendo —. ¿Qué otra cosa has imaginado en una boda...? Digo, ¿En una boda conmigo?
—Que me escribirías algo hermoso sólo para mí.
—Eso... eso ya lo tengo escrito, de hecho lo he escrito varias veces —confiesa sonrojándose un poco.
—¿Sí? —le brillan los ojos, emocionada.
—Desde luego, my love. Los votos... —suspira —, no le digas a nadie, pero los tengo escritos casi desde que te conocí. A veces los leo y cambio alguna cosa...
La gala levanta las cejas.
—¿Y yo tengo que escribir algo para ti también, verdad? Oh, a mí no se me da tan bien —baja los hombros desanimada.
—Sinceramente yo creo que tú no deberías escribirlo... deberías decirlo, cuando estés ahí, lo que sientes, y pienses y creas en el momento.
—¿Sí? Pero...no quiero que pienses que te quiero menos sólo porque no es tan bonito.
—Lo que pasa es que... —se acerca a pagar la entrada al laberinto para los cuatro, porque Gales hoy está de excelente y perfecto humor —, tú lo que haces muy bien es leerme la mente en el momento, de la manera más exacta que se puede leer a alguien. Así que, si lo escribes con anticipación no será tan preciso.
Galia sonríe un poco con eso.
—A mí me gusta cómo eres tú, y me impresiona cuando sabes hasta mejor que yo cómo me siento —asegura —. ¿Sabes qué sí me haría ilusión y se me está ocurriendo ahora?
—Quoi?
—Aunque no... No encaja con la idea de boda que me he hecho siempre... pero podríamos hacer una boda celta —Gales se imagina algo así como que un druida, ejem, Britania, les case y... Pues no sé, runas y cosas así muy de… los elfos en el señor de los anillos.
—¡Oh! —la chica se emociona pero… Vamos Galia, borra la idea de la mente de Gales con sólo una frase, venga —. Ah... mi otra boda fue con el rito celta.
La cara de asco que pone Gales es INMEDIATA.
—Olvídalo.
—¿Que lo olvide? ¿Cómo entonces?
—Pues de cualquier otra forma que no sea una boda como tu boda anterior. Olvida el asunto de los celtas, esta vez tendrás que casarte como cristiana.
—Vale.
—¿Fue... bonita tu boda con Rome? —pregunta mirándola de reojo.
—Sí, pero no quiero hablar de ella contigo.
—Haces bien —sonríe, agradecido —. Lo que quiero es que esta boda sea diferente... Galia, ¿crees de verdad que Rome va a dejar que nos casemos?
—Lo... lo intentaré —baja la cabeza.
—Eh, eh... no. No te me pongas así, ni triste ni nada —le levanta la mano poniéndole un dedo en la barbilla.
—Es que es difícil...
—Yo lo sé, y sé que tu relación con él es... complicada, no es nada más que le dejes. Aún así, quiero saber qué se puede hacer para... convencerle. Yo, te soy honesto, tenía una idea.
—Oui? ¿Cuál?
Gales suspira y mira hacia atrás a ver si ya se perdieron de Austria y Suiza lo bastante.
—Bueno, ves que él es mi padre técnicamente...
—Creo que sí.
—Asumiendo que de verdad lo es... ha sido conmigo un padre DESASTROSO.
—Sí que lo es, pero... ¿crees que eso haga la diferencia?
—Creo que él... podría hablar con él y puedo exponerle que él... me debe. Me debe ser un buen padre conmigo. A France, a Spain, a los italianos, él les dio absolutamente TODO, ¿sabes? Y en alguna medida yo puedo sentir que él me... está en deuda.
La gala levanta las cejas con eso porque parece una buena idea.
—Pese a todo lo que yo puedo pensar de Rome, creo que él... fue o ha sido un buen padre con sus hijos... con los hijos "especiales". Probablemente yo no era un hijo especial o no se dieron las circunstancias, pero creo que él puede querer intentar congraciarse conmigo en algún punto... y quizás puede querer tener algún atisbo de decencia como padre conmigo.
—Oui, creo que podría funcionar —asiente sonriendo un poco.
—Y no estaría mintiendo... sí que creo que Rome me debe esto. Merezco ser feliz y mi felicidad está contigo y tu felicidad no está con él, lo siento, ¡pero de haber estado con él tú serías como mother!
—¡Quizás sería tu madre!
—¡Ugh! Quizás no existiría. Nunca hubiera él llegado a mother. Pero bueno, como sea, llegó, y pasó todo lo que ocurrió en la historia que es tan conocido por todos. Lo que quiero decir es que de una u otra manera llegamos hasta aquí y, bueno, creo que... deseo pensar que él puede entender eso.
—Tendrías que venir conmigo a hablar con él.
—Lo haré... si así me lo pides lo haré —asiente y sonríe porque se siente mejor de hacer esto los dos —. Hasta aquí es fácil, lo que no sé es cómo hacer para que entienda que no quiero que te acuestes con él, y que si nos casamos mi tolerancia a ese tema va a ser bastante... menor.
—Yo puedo ocuparme de eso.
—No quiero ni siquiera saber cómo vas a ocuparte de eso... en la cama, después de tener sexo con él y con Germania, decirles "eh, chicos, esta fue la última vez, ¿eh?"
—Nooon —se ríe pensando que es broma, pero el chico aprieta los ojos sin reírse.
—Hablo en serio... —protesta un poquito.
—Yo también.
—¿Cuándo fue la última vez que... te acostaste con él? O con ellos... —pregunta sin poder evitarlo, la pregunta que tiene en la punta de la lengua desde hace varios días.
—No es un buen tema, Cymru...
—Rome puede usar ese tema para defenderse, para decirme que no puedo casarme contigo. Puede decirme que hay cosas que no sé, o que vas a seguir haciéndolo a mis espaldas...
—Non, no va a decirte nada de eso. Hace más de lo que crees, pero no le hables de ello, porque prefiero que no lo recuerde.
El británico levanta las cejas con esa respuesta que no esperaba.
—Más de lo que creo... —sonríe un poco —. ¿Acaso llevas un tiempo evitándolo y tratando de que ni siquiera se entere?
—Funciona mejor de lo que piensas —sonríe.
—Y... es que... —aprieta los ojos y se ríe un poco —. ¿Cómo puede ser alguien así de imbécil, Galia? Aun puede tenerte... aún puede acostarse contigo DIARIO si quisiera, ¿y está tan ocupado en el resto del mundo como para no enterarse de que no se acuesta contigo?
—No sigas por ahí, sil vous plait... —le detiene porque es que esto le duele. Gales se humedece los labios y la mira de reojo.
—Es que todavía se atreva a querer... retenerte ahí. ¿Y el otro atontado qué? —protesta un poco y aprieta la boca porque le ha dicho que no siga por ahí —. ¿Sabes? Que les den... tú y yo vamos a ser felices y a casarnos cueste lo que cueste.
—Merci —apoya la cabeza sobre su hombro, haciendo a Gales sonreír.
—¿Ya llegamos a ese momento en que estamos... solos y perdidos en un rincón del laberinto? —pregunta cambiando el tema del todo y mirando un poco a su alrededor.
La rubia se ríe un poco con eso.
—Porque si es así... —la inclina un poco atrás y le hunde la nariz en el cuello —, ahora sí que quiero ser travieso, a ver si tu hijo no nos encuentra…
—No es muy bueno orientándose —se ríe de todos modos.
—Que es justo lo preocupante, que nos encuentre a nosotros en vez de a la salida —la recarga suavemente contra uno de los matorrales que hacen de pared —. ¿Te he dicho ya que te ves preciosa?
—Uh, no, las hojitas —le hace que dé la vuelta.
—Las hojitas... —hace lo que le pide recargándose él en las plantas.
Galia sonríe y le abraza del cuello, acercándose nariz con nariz. El británico le pone una mano en la cintura, sonriendo un poco más y levantando la otra mano para quitarle suavemente los lentes de sol y mirarla a los ojos. Ella se deja, cerrando los ojos.
—Vamos a casarnos... —suena genuinamente ilusionado. Galia sonríe más y le da un besito rápido de asentimiento —. I love you so, so, SO much —él se acerca no para darle un besito propiamente.
Ella se lo devuelve, tan feliz.
oxOXOxo
Suiza dice, cuando se los encuentran, que eso no vale porque ella trae un enorme sombrero y no se ve nada comprometedor más allá de una parejita dándose un beso. ¡Pero cuando Galia los encuentra él está desnudo y con un dedo de Austria AHÍ!
Porque Suiza nos gusta más… Gales heartbroken. Vamos a admitir que es más divertido el helvético.
Lo que pasa es que Gales es demasiado cínico para que sea divertido que Austria le meta un dedo ahí. Bueno, Ehm... Gales dice que sería súper raro que Austria le metiera... Un dedo en cualquier lado. Pero asumimos que se refieren a Galia.
Nop.
En general Galia no hace cosas tan extremas como meterle dedos a Gales, yo sospecho que si le pusiera un dedo ahí... No se refieren a Galia... Ehm... Bueno, creo que si Austria le metiera un dedo ahí no sería tan cínico. Pero no sería tan mono como Suiza.
Por otro lado si Galia le metiera un dedo ahí… ahí estando ahí a la mitad de... el laberinto… No sé, es que Galia no suele hacerle esas cosas a Gales. Es muy fácil ser cínico con Galia porque tampoco Galia hace nada tan extremo.
Puede hacerlo si quiere aunque tendría que pedírselo porque ella no tiene esa maldad. Gales dice que no le metamos ideas a Galia en la cabeza.
Ese es justo el asunto. Galia hace cosas pero no va como Austria o como Francia. Es buena y dulce y eso hace que Gales pueda parecer aún más cínico sin proponérselo demasiado. Lo cual a Gales le queda de maravilla porque le gusta parecer muy cínico.
Pero algunas cosas sí que le podrían dar vergüenza… Pero... Galia no hace nada en general tan sorpresivo y maloso así que... Galia es perfecta. Por eso a él le gusta tanto.
Sí, no sé si Suiza lo pasaría tan bien con alguien tan suave. Ni Inglaterra. Admítanlo chicos, les gusta la marcha.
¡No olvides agradecer a Josita la edición en el review!
