Llamaron a la puerta, Alec Hardy se levantó de su cama, había dormido muy mal, en realidad no había dormido nada, y fue a abrir. Encontró en el suelo un sobre a su nombre. Lo abrió y vio dentro un mechón de pelo y un mensaje que ponía: Es de tu hija. Cuando me traigas mi dossier completamente en blanco, seguiré con las instrucciones. Arréglatelas como quieras pero nada de eso a la policía. ¿Qué iba hacer para salvar a su hija? ¿Y si tenía un plan para ello debía hablarlo con Elie, ver que pensaba ella. Pronto lo sabría.

-Miller, estás despierta

-Si dime Alec

-No me llames así. ¿Puedes venir? necesito hablar contigo

-A sus órdenes Inspector

-Y deja ya de decir eso

-Siempre tan amable. No cambiaras nunca. ¿No puedes ser de vez en cuando sonriente, amable, cariñoso, simpático? Ya sé que han secuestrado a tu hija pero mira yo no tengo la culpa. Lo siento pero es así. Intento por todos los medios ayudarte, hago lo que tú me pides y a cambio el señorito se enfada porque le llamo por su nombre.

-Perdona dijo mirando al suelo. -Mira eso tendiéndole el sobre.

-¿Y qué piensas hacer? dijo Elie después de leer el mensaje

-Había pensado introducirme en los juzgados de Sandbrock y cambiar el dosier pero...

-Estás completamente loco de remate. ¿Te imaginas lo que es hacer eso?

-Si por eso necesito tu ayuda o más bien la ayuda de tu hijo. ¿Es experto en informática, no?

-Por encima de mi cadaver. A mi hijo no lo metes en eso. Lo digo yo. Habla con la policía.

-No puedo.

-Eres experto en encontrar la manera de hacerlo y ahora no puedes.

-Si te digo la verdad no sé qué hacer y por primera vez tengo miedo.

-Alec, te prometo que encontraremos algo para salvar a tu hija y que este hijo de puta se pudra entre rejas el resto de su vida sin poder salir de la cárcel.

-¡Ya sé!

-¿Qué?

-Tu querido sobrino periodista Olly.

-¿Y como piensas que nos va ayudar?

-Muy facil. Su querida amiga Karen que bastante me fastidio la vida con el maldito caso Sandbrock hasta que conté lo que realmente pasó, me lo debe. Habla con ellos, haz como quieras, que no te hagan muchas preguntas pero que te consigan una copia en blanco del dossier. Y ojo nada de eso en la prensa.

-Alec Hardy y sus famosos planes. Pensaba que te llevabas bien con Karen, que te gustaba. -Es una mujer interesante pero es periodista y no me gustan los periodistas.

-Ya pero mira por donde le estás pidiendo ayuda a una.

-Si. Lo sé

-Van a hacerme preguntas.

-Que pregunten. Hazte la loca. Invéntate algo. Usa tu cabeza para algo más que para replicar a cada vez que digo algo.

Elie no pudo mas, cogió su bolso y mirando a Hardy, se levanto y salió de la casa.

-Eres cruel, ¿Lo sabes?

No contesto porque sabía que tenía razón. Pasó el resto de la mañana esperando que Elie llamara a la puerta pero nada. Por la tarde igual. Pensó en llamarla y disculparse pero no lo hizo. Era algo que le costaba mucho. Cuando ya estaba a punto de irse a dormir, no había hecho nada, no podía, llamaron de nuevo a la puerta. Fue a abrir y se encontró de frente con Elie, su sobrino Olly y la periodista Karen.

-Buenas noches Alec.

- Buenas. Y se fue a la cocina por una cafetera de café seguido de Elie

-¿Te ayudo?

-No, no hace falta. Me las arreglo yo solo.

-Ya bueno. ¿Veo que no te has calmado?

-No

-Ya.

-Gracias por volver de todos modos.

-De nada. No es que me apeteciera mucho pero aunque no lo quieras entender soy tu amiga y me preocupo por ti.

-Lo sé Elie. Perdóname, me he portado fatal contigo esta mañana dándole un fuerte abrazo.

-No pasa nada, sé que no estás para bromas ni nada de eso. Así que hagamos como que no ha pasado nada.

-¿Qué les has contado?

-Nada. Cuéntalo tú. Cogieron las tazas y la cafetera y salieron al salón.

Alec después de contarles toda la historia, les pregunto:

-¿Podéis ayudarme?

-Karen es experta en usar de sus encantos para conseguir algo

-Dímelo a mi tia Elie

-Y bien que te gusta. Hasta ahora no te has quejado, dijo la periodista.

-¿Bueno vais a poder ayudarme o no?

-Lo vamos a intentar pero no te prometemos nada. Espera.

Entonces Karen hizo una llamada.

-Buenas noches. James, siento molestarte a esta hora pero necesito urgentemente, es para mi sobrino, que me entregues una copia del dossier del asesino de Sandbrock, el que acabáis de soltar hace dos días.

-Y para que lo necesita dijo una voz del otro lado del teléfono.

-Lo necesita para una tesis sobre derecho criminalista y la tiene mañana. No te puedo decir más. ¿Me lo puedes mandar por mail a mi iPhone?

-No solo me pides esto hoy para mañana pero encima que me introduzca en los archivos informáticos de la comisaria. ¿Sabes que está prohibido?

-Lo sé. Por favor por los viejos tiempos. Pasaron unos minutos

-Dame un par de horas.

-Gracias, te debo una.

-Eres tremenda. Me dejas que no sé qué decir dijo Alec Hardy

-Me lo tomaré como un cumplido viniendo de ti. –Periodismo de investigación como quien dice.

-¿E investigar es llevarte al primer policía que te cruzas a la cama?

-Ahora la que alucina soy yo. Pero no creas que me he llevado tantos como te imaginas. Solo cuando lo he necesitado. Ahora mismo me interesa uno, dijo mirando fijamente a Hardy que le devolvió la mirada.

Elie y su sobrino se miraban como no sabiendo que decir. Hubo un silencio bastante largo.

-Ya lo tengo. Aquí tienes el informe.

-A ver. Mándamelo a mi correo.-Gracias Karen dándole un beso en toda la boca. Gracias gracias gracias.

-De nada. ¡Qué efusivo! ¿Te sirve?

-Si perfecto. Ahora unos cuantos cambios y listo. Unos minutos mas tarde y despues de unos cuantos clics.

- ¿Te has introducido en el ordenador de la policía? ¿Y si te descubren?

-Imposible. Tengo mis trucos. Solo necesitaba que alguien de dentro me mandara el archivo.

Un par de horas más tarde recibió otra llamada.

-Su amiga la periodista es muy buena.

-¿Ahora qué quieres? Tu dossier está limpio.

-Dile a la sargento Miller que no se le ocurra meter su nariz en esto. Que a ella también podría pasarle algo. ¿Entendido?

No contesto. Lo había entendido perfectamente.

-Mañana recibirás otro sobre con instrucciones para depositar lo que necesito y donde encontrar a tu hija. Por cierto es tan encantadora como tú.

- Que te…

-Gracias. Tan educado como siempre. Y colgó.

-¿Estás bien?

-No, no estoy nada bien. ¿Y porqué todos me preguntáis si estoy bien y me miráis como si fuera un animal de feria?

Todos se miraron y no contestaron.

-Olly y yo nos vamos a casa, ¿te vienes Karen?

-Si, espérame en el coche, ahora vengo.

Elie salió de casa Alec con su sobrino.

-Karen, gracias. Eres una gran periodista

-Y tu un gran detective. Y lo digo en serio. Ah y gracias por el beso.

-De nada ¿Quieres otro?

-Me están esperando.

-Pues diles que te quedas.

-¿Tú crees que es bueno que me quede?

-No sé ¿En que estás pensando?

-En nada. Ya tardas en pedirme que me quede.

-Quédate. Así limamos asperezas. No hemos tenido una relación muy buena.

-Ya, desde luego. Ahora vuelvo.

Salió para avisar a Elie que no volvía con ellos, que se quedaba.

-Gracias por quedarte. Sabes necesitaba que Elie se fuera y se llevara a su sobrino. No me puedo creer que tu y el.

-Digamos que nos hacemos favores.

-Si, y a ti hacer favores te encanta.

Se acerco y le plantó un beso metiéndole la lengua que dejo a Alec Hardy temblando.

-¿Qué?

-Bien, bien devolviéndoselo.

-Empezamos bien

- Si, mejor de lo esperado...