Bueno el cap. a continuación es una especie de mini caps. Disfrútenlo!

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Segundo Capítulo: Momentos de convivencia

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La primera noche:

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Ya había anochecido y Ren no había entrado a su habitación. Aún seguía sentado leyendo en la sala. Había ido un par de veces a buscar leche pero nada más. De repente a su nariz llegó un olor peculiar.

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¿Eso es humo? - Tamao había salido rápidamente de su habitación al olerlo.

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El teléfono sonó. La recepcionista pidió que bajaran a la recepción.

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Tamao y Ren salieron rápidamente del apartamento y llegaron a la recepción, donde se encontraban otros inquilinos del edificio.

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¿Qué pasa? - preguntó seriamente Ren a la recepcionista.

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Hay un incendio en el edificio de al lado y los bomberos han pedido que bajemos todos por seguridad. Pero parece que ya está controlado - dijo la recepcionista sin mirarlo, el joven le intimidaba por miedo y por gusto. Le había parecido muy apuesto cuando llegó esta mañana.

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Ren miró los presentes de reojo pero no pudo evitar mirar a Tamao más de la cuenta. La chica llevaba un pijama particular. Era un vestido de tirantas blanco que le llegaba por encima de las rodillas a medio muslo. Y él ni se había fijado en ese detalle, aunque también pudo observar algunos vendajes en sus piernas y brazos, los mismos de esta mañana. Miró que otros hombres que estaban en la recepción la miraban descaradamente.

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¿Se puede saber que llevas puesto? ¿El atuendo de esta mañana y ahora esto? - Ren se acercó a Tamao por la espalda y se desabrochó la camisa que llevaba puesta y se la colocó en la espalda - póntela si no quieres provocarle un derrame a los hombres a tu lado.

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Tamao se quedó algo quieta mientras Ren le colocó la camisa en la espalda. Se la abrochó y no dijo más. Ella tampoco quería dar un espectáculo, ni siquiera pensaba salir de su habitación en toda la noche.

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Tú, dame tu saco - señaló uno de los hombres vestido de negro de la entrada que estaba segura era un guardaespaldas que la familia había dejado en el lugar - quítate el saco y dáselo a Ren.

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Sí, señorita - el hombre se lo quitó de inmediato y se lo dio Ren.

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¿Y esto? - dijo Ren con la ceja alzada.

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Pues si no te has dado cuenta, le vas a ocasionar una embolia a nuestra recepcionista, por no nombrar a nadie más - dijo mirando de reojo otras mujeres al lado.

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Los dos se sentaron en un sofá de la recepción, uno al lado del otro, mientras pasaba todo.

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Estas ropas las escogió Jun - dijo Tamao sin más. Ella jamás se hubiera atrevido a comprar esa ropa, pero apenas había llegado del entrenamiento y ya tenían todo listo para que ella regresara a la vida normal junto con Ren. Y cuando llegó ya todo estaba escogido.

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No dijeron ni una palabra más. Después de pasado un tiempo un bombero había llegado indicando que la situación estaba controlada, que había sido un accidente menor en uno de los apartamentos del edificio de al lado.

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Ren miró con desdén, había estado perdiendo el tiempo en ese lugar, había cerrado sus ojos un rato no más. Miró a Tamao a su lado, tenía los ojos cerrados. Pero ella si parecía haberse quedado dormida. Así que la tomó en brazos y se dirigió al apartamento. abrió con cuidado la puerta de la habitación ella y la depositó en la cama. Miró los vendajes de Tamao y se dirigió a su propia habitación.

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El primer regalo:

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Esa mañana había llamado a su hermana y habían quedado de verse en una hora en la cafetería en la que ahora él se encontraba. Había salido del apartamento sin desayunar y sin que nadie se diera cuenta, sin que Tamao se diera cuenta.

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Tamao se había despertado con los rayos del sol que pegaban en su rostro. Miró el reloj de su mesa de noche. Ya era algo tarde. Se justificaba por estar cansada. Pero ahora bien, miró alrededor y cayó en cuenta.

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¿Cómo... cómo llegué a aquí? - pensó y miró lo que aun llevaba puesto, la camisa de Ren - ¿será que él...? - lo suponía aunque le parecía raro, pero quién más pudo haber sido. Sí, él había sido. O tal vez le pidió el favor a uno de los hombres de la familia... No importaba, no era un gran acontecimiento.

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Se levantó y fue al baño por una ducha fría. Hoy debía ir al edificio de los Tao a rendir cuentas. Seguro le tomaría todo el día. Esperaba que no. También tenía que ver el papeleo de la universidad. Se vistió con unos pantalones largos negros con motivos rojos y blancos chinos. Y una blusa blanca manga larga con los mismos motivos rojos. Se había cambiado los vendajes. Algunas heridas aun le dolían. Salió del apartamento, una limosina la esperaba en a la entrada del edificio.

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Hola, Ren. Me alegra tanto que me llamaras - le saludó Jun con entusiasmo.

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Necesito un favor -

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Cuéntame que puedo hacer por ti. Me alegra tanto que me llames para que te ayude. Aunque te confieso que me extrañé al recibir tu llamada. ¿Cómo está Tamao? - la peli verde no podía esconder su alegría y simpatía. Hablaba y se expresaba corporalmente de forma elegante y coqueta.

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Necesito que compres algo - dijo seriamente Ren.

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¿Comprar? Tú sabes que me encanta comprar dime que es y yo lo haré encantada -

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Ren le dijo lo que debía comprar, cantidades y tallas. La taoísta se quedó sorprendida por la petición del shaman.

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¿Acaso tú no tienes..? -

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No son para mí -

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Su hermana sonrió, era muy extraña su petición pero aceptó. Quedó de llevar todo ese mismo día al apartamento en el que Ren se encontraba.

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Está bien lo haré con una condición -

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¿Cuál? - Ren miró algo sospechoso a su hermana.

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La chica le pasó un papel y un lapicero y le dijo que escribiera algo en él.

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Listo, aunque no sé qué ganas con eso -

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Ella debe saberlo - dijo sonriente Jun.

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Aquí tienes unas copias de las llaves -

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¿Tú no estarás? -

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No, debo ocuparme de otros asuntos - el shaman se marchó del lugar.

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La taoísta vio a su hermano con dulzura. No entendía muy bien lo que pasaba pero lo haría con el mayor de los gustos. Su hermano podría parecer una persona muy fría pero ella realmente lo quería como ella sabía que él también la quería a ella.

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La taoísta duró aproximadamente cuatro horas en su cometido. Llegó a la recepción del edificio cargando unas bolsas seguida de otro hombre de negro cargando otras bolsas más. Se acercó a la recepcionista.

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¿Mi hermano se encuentra? - dijo amablemente.

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¿Su hermano? - dijo al recepcionista confundida.

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Ren Tao -

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No, señorita Tao. Disculpe - dijo apenada.

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¿Y su prometida? -

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¡¿Su prometida?! - dijo sorprendida la mujer, no sabía que el joven Tao tuviera una prometida o tal vez...

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Sí, tal vez no la conozca aún. Una chica de cabellos rosados largos, su nombre es Tamao Tamamura -

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La recepcionista reconoció el apellido de una vez. Había visto a la chica dos veces, incluso había visto como el joven Ren la había llevado en brazos la noche anterior. Que tonta había sido, era de suponer que tenían algún tipo de relación sentimental. él la había arropado cuando aquellos hombres la miraban con descaro y ella había hecho lo mismo con él. Ella lo vio con gesto tierno, pensó que tal vez eran familia.

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No, señorita. Ella tampoco se encuentra - dijo la chica cabizbaja.

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Bueno, ¿te encuentras bien? - Jun miró el cambio en el ánimo de la chica. Y supuso que era por su hermano. Sabía que su hermano no coqueteaba con nadie, era frío la mayoría del tiempo. Pero eso no había impedido que fuera un rompecorazones.

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Sí, señorita -

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Jun le sonrió y siguió su camino. Llegó al apartamento y preparó todo. Miró su esfuerzo con orgullo y se fue del apartamento.

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Ya había anochecido y Tamao apenas había terminado de salir de aquel edificio. Había sido sometida a un cuestionario y reuniones sin fin. Por lo menos ellos ya tenían listo lo de la universidad. A ellos nada se les escapaba. Bajó de la limosina algo cansada, siguió de largo la recepción y subió al ascensor. Abrió la puerta del apartamento. Todo estaba a oscuras. Subió a su habitación dispuesta a tirarse en la cama tal y cómo estaba.

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¿Qué-qué significa esto? - Tamo miró estupefacta las cajas blancas con moños rosados en su cama. Buscó entre las cajas y miró una nota encima de una de ellas.

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DE: Ren Tao

PARA: Tamao Tamamura.

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Tamao miró la nota una y otra vez. Debía haber un error. Pero era la letra de él. Había visto la firma de él justo en uno de los documentos que le había dado esta tarde. Abrió una caja y sacó su contenido.

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¿Qué- qué? - Tamao no comprendía. Hasta que recordó al noche anterior y esta mañana.

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Tal vez - miró dulcemente las prendas que llevaba en su mano.

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Se quitó lo que llevaba puesto y colocó su nuevo pijama. Se miró en el espejo un largo rato. Aunque un sonido la interrumpió e hizo que se cubriera inútilmente con las manos.

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La cena está lista - dijo Ren desde el otro lado de la puerta.

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Primer día de universidad:

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Se había despertado algo contenta esa mañana. Se bañó y vistió con una ropa casual. Jun había armado su vestuario por ocasiones. Ella sabía que iba a necesitar ropas casuales para la universidad, pues Tamao se vería algo rara yendo en ropas formales chinas.

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Sí, sería muy gracioso - sonrió. Salió de su habitación rumbo a la cocina. Ren había preparado al cena la noche anterior eso significaba que le tocaba el desayuno a ella.

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Preparó todo con mucho entusiasmo. ¿Qué le pasaba? Ahora su cara seria se había ido, incluso su actitud calculadora y fría. No, no debía ser así. Se echó agua fría en la cara y se secó con una toalla que tenía en la cocina. Sintió unos pasos y supo que Ren había llegado al pequeño comedor que había en la cocina. Tamao tomó los platos y sirvió el desayuno.

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Ni Ren ni Tamao saludaron. Comieron sus respectivos desayunos en silencio y sin mirarse.

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Ren se levantó de la silla y se dirigió a su habitación. Tamao tomó los platos y los colocó en el lavaplatos. Subió a su habitación. Entró al baño a lavarse los dientes. Salió rápidamente de su habitación, tenía clase temprano. Vio a Ren sentado en la sala, quién la miró al bajar las escaleras.

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Los dos salieron del apartamento. En el elevador, silencio. En el pasillo, silencio. En la recepción, silencio. Había un deportivo rojo en la entrada. Ren caminó hacia él. Abrió la puerta del copiloto y le dio la vuelta al carro y entró por la puerta del piloto. Tamao miró todo.

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Apúrate, tenemos clase temprano- dijo Ren sin ningún tono en especial.

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Tamao subió y cerró la puerta. En el carro, silencio. En los pasillos, silencio. En clase, silencio. Tamao estaba sentada delante de Ren, los dos junto a la ventana. Al salir de la clase, Ren tomó la palabra.

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Siéntate al lado mío, en clase. No quiero problemas -

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No los habrá -

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Tamao le dio la espalda y se separaron en la última clase, la única en la que no estaban juntos. Ren tenía como electiva, un deporte y Tamao tenía coro.

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Al terminar las clases, Tamao caminó hacia el carro rojo del parqueadero. Ren estaba de pie recostado en él. No abrió los ojos hasta que escuchó el sonido de la puerta cerrarse. Tamao ya estaba adentro y de nuevo él había dejado la puerta abierta para ella. Él abrió los ojos lentamente, tomó un respiro profundo y entró. Encendió el carro y retrocedió. Dispuesto a seguir hacia delante para salir del parqueadero un deportivo azul oscuro se le atravesó.

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Tamao se asustó un poco por el repentino frenón que pegó Ren. Y Ren molesto salió del carro.

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Ah, eres tú- dijo Ren al ver el piloto del deportivo azul - debí suponer que eres el único idiota que se atreve a interponerse en mi camino.

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Ja ja ja... agradece que sólo me atravesé - con mirada arrogante - agradécelo a tu compañera. No querría hacerle daño a una mujer tan hermosa.

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Tamao había salido del auto pensando que Ren había salido muy molesto. Y ella había escuchado el cumplido, más sin embargo fingió tranquilidad ante él.

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¿Tamao? - dijo el copiloto del auto azul.

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¿Yho? - Tamao le palpitó el corazón al ver como un joven de cabellos castaños se acercaba a ella.

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¡¿Tamao?! - Hao, quien conducía el deportivo azul se había quedado impactado - Wow, de saber que te convertirías en semejante mujer, jamás te hubiera dejado ir, jajaja y pensar que yo te llamaba hermanita - dijo descaradamente Hao.

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Yho abrazó a Tamao con dulzura, y aunque al principio no supo qué hacer, decidió quedarse quieta. No debía emocionarse tanto al punto de mostrar debilidad por el reencuentro.

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Yho notó eso, y algo lo entristeció. La última vez que había visto a Tamao había sido justo antes de irse esa noche. Tan dulce, tan Tamao. Yho la soltó y la vio a los ojos, tan fría, tan seria. Parecía una muñeca la cual le habían dado instrucciones de que hacer y no hacer. Y tal vez eso era.

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¿Qué te han hecho mi Tamao? - miró con dulzura y tristeza.

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Deja las nostalgias bobo, qué se ha convertido en una mujer muy hermosa, y me imagino que muy fuerte. "Digna de un tao" jajajaja - dijo Hao tratando de burlase con su comentario.

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Ren había ignorado lo que Hao había dicho. Se quedó sordo cuando Yho había dicho la pregunta a Tamao. ¡¿SU Tamao?! Tamao era su prometida y él sabía del amor de esos dos se tenían antes, pero ahora era distinto. Se molestó.

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Vámonos, Tamao - dijo seriamente Ren y entró en el carro.

Visítanos, Tamao. En la pensión estaremos contentos de verte de nuevo - Yho había dicho "mi Tamao" refiriéndose de un modo fraternal. Para Yho Tamao siempre había sido alguien para proteger, una hermana muy preciada para él, su Tamao, su hermana Tamao.

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Yo iré - Tamao intentó sacar una sonrisa dulce para Yho y volvió a su cara dura. Subió al auto y Ren arrancó con una velocidad endemoniada.

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Cómo ha crecido esa chica - Hao aun llevaba la imagen de Tamao en la cabeza - de no ser porque el Tao se nos adelantó, yo mismo la hubiera escogido como mi prometida - Yho lo miró - uy, que milagro de mirada, el Yho tranquilo también tiene su faceta de protector. Deja de mirarme reprobatoriamente, ella no es nuestra hermana de sangre.

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Es como si lo fuera -

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Ya, ya. Igual Tao ya la tiene de prometida y no hay nada que hacer. Y tú deja de parecer novio celoso, ¿no viste como se puso ese Tao cuando le dijiste que Tamao era tuya? jajaja Debiste verle la cara. Y además tú sabes que pronto te casas y a tu prometida tampoco le hará gracia "tu hermanita" jajaja - decía Hao divertido con la situación.

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Yho aun recordaba la mirada de Tamao un poco preocupado, él no había estado de acuerdo con lo que Tamao había decidido pero no pudo hacer nada, ella lo había hecho, era su voluntad.

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Mientras, Ren y Tamao estaban en el carro rumbo al apartamento, silencio. Recepción, silencio. Ascensor, silencio. Sala, silencio. Cena, silencio.

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Ambos habían entrado a sus respectivas habitaciones.

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Tamao esta recostada en su cama, pensando en cómo sería su vida de ahora en adelante. parecía que le silencio reinaban todo, sólo aquellos momentos raros en los que parecía que pdrían cruzar palabras, y ni siquiera entre ellos sino con personas como al recepcionista o los hermanos Asakura. Suspiró, ¿era realmente lo que ella quería? Cuando se lo propusieron aquella vez había aceptado sin pensarlo, ni siquiera había reflexionado sus razones. No amaba Ren estaba segura, le parecía muy atractivo, fuerte e inteligente. Pero ella sabía muy bien porque él hacia todo esto y no se iba a ilusionar.


Fin del cáp.

Bueno me emocioné un poco, y por eso actualicé tan seguido. Jijiji.. y me puse de traviesa con al historia XD... el tercer capítulo ya lo empecé jojojojo ... Bueno espero sus reviews a ver qué tal voy... un kiss bye!