Richy Escor: Ola les vengo trayendo, el primer capítulo de: Ángel of Darkness, pero este será el primer capítulo que se divide en dos partes por lo que será titulado: Apocalypsis Parte I por lo que espero que les agrade, y verán será algo épico…
Summary…
Las cosas que se suscitaron esa extraña noche, la sangre, los gritos y lágrimas que se derramaron, cambiaron a la villa de NigthCore, en la cual tras 300 años de aquellos lamentables sucesos se logra ver la semilla que ha ido creciendo... La cual cambiara el balance del bien y el mal, en sus manos está el destino de la gente, la cual lo ve como la encarnación del mal o tal vez de la esperanza...
Diciendo Sólo algo Así, ¿Se atreven a leerlo?...
¿Merezco un Review?...
Disclaimer: Los Vocaloids no son de mi propiedad, solo lo uso con fines de diversión, así como para dar a conocer esta historias, Vocaloid no me pertenecen si no a Yamaha Corporation, para representarlos, en este fic, que no tiene fines de lucro, sino que es un fic de un Fan para Fans.
Un aviso de inmensa alegría había corrido por las tierras del paraíso, los más importantes arcángeles y serafines de más altos cargos se encontraban todos reunidos en castillo del supremo gobernante de aquellas tierras sagradas, su Dios, cada unos estaba arrodillado frente a su omnipotente figura, el cual estaba sentado en su trono, en su regazo descansaba lo que era al parecer era un pequeño bulto, el cual para sorpresa de todos comenzaba a moverse…
-San Miguel, te pido que te acerques -El mencionado se levanto de su reverencia y comenzó a levitar hasta llegar a un lado del dios, el cual tenía apariencia serena y ojos azules, sus cabellos blancos, que llegaban un poco antes de su cuello, su persona emanaban un aura de paz y amor…
-¿Mi majestad?, ¿Qué desea? –El arcángel espero la respuesta de su superior el cual sonrió y le entregó el bulto.
-Quiero que mantengas tu servicio del cuidado de mi futuro sucesor de mi trono, junto a la más impecable y responsable familia del paraíso, necesito que planees la educación y formación del pequeño, pero sobre todo, no quiero que nadie se entere de su existencia hasta que sea el momento –Suspirando rozó su mano en el pequeño recién nacido, que mantenía su rostro dormido, el arcángel asistió e hizo una reverencia con el bebe en brazos, miró al pequeño que mantenía en sus brazos y le sonrió, regresando su vista a su omnipotencia, preguntó -Tengo una pregunta que hacerle mi excelencia –El dios asistió y acomodándose en su trono, medito -¿De qué se trata Miguel?...
-Sólo quería saber su nombre… -El padre del pequeño se levanto de su trono, sorprendiendo a los presentes que aun mantenían su reverencia, acercándose a Miguel, destapo un poco la manta que rodeaba al pequeño, dejando al descubierto su rostro completo, un par de mechones rubios se hicieron presentes, y el infante abrió sus ojos por instinto, dos orbes azules miraron con confusión a los mayores, los cuales se sorprendieron -¿Creo que se ha despertado?... –El padre sonrió mientras jugaba con el pequeño, el cual con apenas fuerzas intentaba sujetar sus dedos –¡Su nombre es Allen!, el próximo heredero de mi puesto, por lo que espero… -Dándose la vuelta miro a sus subordinados que se reincorporaban –Que su existencia sea un secreto, lo que menos necesitamos es que se sepa, recordemos que Lucifer aun quiere venganza, por lo que tendremos que hacer todo lo posible para cuando llegué el momento en que el ascienda a mi trono…
Todos los presentes, golpearon su pecho con su mano y juraron en el nombre de su señor que ellos nunca dejarían que sucediera una tragedia así, mientras el arcángel Miguel veía como el pequeño intentaba ver el motivo de tanta conmoción… Sonriendo para sus adentros pasó una mano por la cabeza del nacido, y suspiro, sabía que la tarea que le habían encomendado sería arriesgada y peligrosa, así como de suma importancia, era algo que se tenía cumplir fuera como fuera, e incluso si ese fin justificaría los medios…
Un enorme estruendo retumbo en todo el lugar, el magma que fluía por las venas de las cavernas simplemente se desbordo…
Reincorporándose de su trono de esqueletos, apretó un cráneo que tenía entre sus manos, haciéndolo polvo en el acto, sus ojos rojos como la sangre estaban encendidos por la furia y la rabia, y como no estarlo, su enemigo había engendrado al próximo sucesor, para él eso significaba su perdición, si llegaba ese niño a madurar sería su fin…
Golpeando una de las paredes que tenía enfrente de él, está se despedazo, volviendo su vista hacía su subordinado, le gritó mientras intentaba mantener la poca calma que aún le quedaba -¿Es cierto eso?, ¿Cómo es posible?, ¡Quiero detalles maldita lagartija!, ¡Habla!...
-El demonio que tenía una armadura negra con detalles rojos tembló, su señor estaba enfadado, sin duda alguna, intentando hablar sólo dijo incoherencias y balbuceos sin sentido, sin más paciencia el Rey demonio, lo levanto con una mano y lo estrello con una pared, se escucho como algunos huesos de su subordinado crujieron, haciendo que gritara de dolor, cosa que el Maligno no le importo -¡Dime!, ¿De dónde sacaste esa información?, el pequeño diablillo que perdía la vida, logró susurrar antes de caer muerto -¡El traidor del cielo!, ¡El traidor del cielo!, ¡Azazel el tirano lo vino a decir antes de regresar!...
El Maligno sonrió, sabía que su mano derecha Azazel nunca le fallaría, dejando escapar un risa siniestra, sus colmillos crecieron, y batió sus grandes pares de alas negras, ya se lo estaba imaginado el dolor y los gritos de ese niño pronto los escucharía a la perfección, el simple hecho de estrujar con sus propias manos ese pequeño fragmento de luz, sin duda ya lo estaba haciendo babear, ya estaba pensado cómo hacer para que la vida de ese niño desapareciera, sin duda alguna estaba seguro de que haría pagar a su enemigo de la peor manera…
-Muy bien, creó que no me equivocare en enseñar al pequeño, estando alado de la familia Asakura –Parándose frente a una majestuosa puerta de color mármol, tocó el timbre, esperando alguna respuesta, las puertas se abrieron y dejaron al descubierto un hermoso salón decorado de los más bellos y finos muebles, todos de un color blanco, en el centro se encontraba una mujer con 3 pares de alas sumamente bellas, con unos rubios cabellos que llegaban hasta atrás de su espalda, al parecer miraba por la ventana del salón, tras unos segundos al sentir la presencia de aquel arcángel, dio media vuelta y camino hasta él…
-¿En que le puedo ayudar?, San Miguel-san –El castaño, sonrió y le mostro al pequeño que dormía en sus brazos, la mujer sonrió e instintivamente lo tomó entre sus manos, con mucho cuidado comenzó a examinarlo -¿Dígame?... ¿Por la exuberante luz que emana su cuerpo no será?…
-El castaño asistió -No se equivoca en lo supone –La mujer intento recuperarse de ese shock repentino y miro al pequeño -¿A caso este será el nuevo soberano?...
-Claro –Miguel rió, tras unos segundos, mostro un rostro serio y pregunto -¿Se encuentra su compañero Gabriel?... –La mujer se extraño un poco pero medito un momento, estando a punto de responder, por las escaleras descendía otro castaño que tenía lo que era al parecer otro bulto…
-¡Ha pasado tiempo Hermano! –El castaño con el bulto en manos llegó frente a Miguel batiendo sus grandes 3 pares de alas, -¿Cómo has estado? –Mirando amistosamente a su hermano el cual no había visto en décadas…
Este no correspondió al saludo sí no que simplemente mantuvo su expresión sería -¡Hermano Gabriel!, por ordenes de Dios-sama, estaremos encomendados en que entrenemos al nuevo heredero de su legado –Tomando cuidadosamente al pequeño de las manos de la mujer le enseñó a Gabriel el infante rubio, el cual sonreía al ver repentinamente el nuevo rostro del castaño, este se quedó helado por la impresión, pero simplemente asistió, era una tarea que se le había encomendado y el siempre había destacado en sus tareas, tras unas décadas de retiro, ya era hora de estar de nuevo al servicio de dios, y cómo siempre, él no fallaría…
Pero… había algo también por lo que velaba ahora, develando la manta rosada que tenía entre sus brazos le enseño a Miguel, el fruto del amor que tenía con su pareja Lily…
-Hermano mío, cumpliré con mi deber, pero antes de eso, quiero que conozcas a tu sobrina, ella es mi pequeña Riliane –El menor de ambos hermanos dejo escapar una pequeña lágrima y abrazo a su hermano teniendo cuidado con los pequeños que cargaban ambos, eso eran dos noticias muy buenas en un mismo día…
Ya habían pasado exactamente unos 75 años de paz, y dos pequeños rubios que corrían entre las espesas nubes tomados de las manos, los cuales simplemente reían divertidos…
-¡Lenny!, ¡Por favor elévame! –Suplicaba la pequeña rubia que miraba con un adorable puchero al niño el cual negaba dulcemente… -¡Por favor! –Insistía la niña, el rubio, sabiendo hasta que grado se ponía su amiga ante algo que quiere, simplemente acepto rendido, desplegando sus 6 pares de alas blancas tras su espalda, y tomando fuertemente la mano de su amiga se elevo en el aire, y comenzó a danzar con ella en el cielo, ambos se reían, el agradable viento movía sus cabelleras rubias y ambos sin duda se divertían, hace apenas unos años Len habían logrado mantenerse en el aire y con el tiempo su amiga también quería intentarlo sin éxito, pero Len la animaba diciéndole que pronto también podría…
Tras unas horas ambos bajaron cansados y jadeantes de estar jugando… esa era una de las maneras en que ambos se divertían, ambos se conocían desde que tenían memoria, el pequeño Len no sabía nada de sus padres, pero vivía con los padres de su amiga y su padrino Miguel-san, el cual a diario le enseñaba nuevas maneras de usar sus poderes santos, los cuales en muchas ocasiones lo dejaban cansado y muy abatido, pero siempre contaba con que viniera Rinny y lo animara, ambos sabían que se llevaban bien, sabían todo el uno del otro, pero… ya llevaba un tiempo en que Len se sentía algo extraño, en ocasiones sentía que alguien que lo observaba, y que le hablaban en el oído, hasta el punto de en que en sus propios sueños se tornaban cada vez más extraños, poco a poco sus tranquilos y dulces sueños se volvían cada vez más trágicos y retorcidos, tenía pesadillas cada vez más recurrentes, en las cuales veía campos llenos de sangre y cadáveres, por lo que despertaba sudando y gritando, San Miguel y San Gabriel, presentían que algo grande pasaría, solo era cuestión de tiempo, por lo que comunicaron sus presentimientos y la actitudes del joven heredero, al gran consejo celestial, el cual pidió un poco de tiempo, para resolver el asunto, sin duda era esto delicado… Ambos asistieron y regresaron enfadados por las acciones de los sabios, pero ambos sabían que tan demorantes eran los protocolos, los cuales no se podían cambiar tan repentinamente…
Tras unas semanas, simplemente la cosas empeoraron, las pesadillas eran tan vividas que el pequeño que simplemente se negaba a dormir, preocupados estaban desesperados por esta situación, pero tras unos días simplemente ocurrió algo que conmociono al consejo, Len había despertado sangrando por las manos, esta fue la bomba que detono las acciones del cielo…
El mismo dios se enfureció y preparo un lugar para el heredero, custodiaron una antigua fortaleza, llena de guardias y arcángeles de clase media vigilando, el pequeño fue colocado en una habitación en compañía de su protector San Miguel en compañía de la pequeña Rin, los cuales serían los únicos que tendrían contacto con él, mientras las fuerzas principales marcharon a los límites del cielo en compañía de arqueros y serafines de clase suprema para enfrentarse a los batallones del infierno, sabían que ellos atacarían, pero al menos estarían preparados…
Pasaron tres días en los cuales la angustia y la desesperación reino en el cielo, no había señales del enemigo, pero aun así mantuvieron el filo de sus tropas, las cuales ya estaban organizadas y listas, tigres y dragones blancos eran domados por los elegidos los cuales tenían armas sagradas, y eran batallones de asalto, y la infantería, nubes de colores blancos en forma de catapultas y caballeros eran las líneas de defensa y por último gigantes que estaban rodeadas de aura sagradas cargaban lanzas y escudos eran los refuerzos… Todos temían de lo que se avecinaba simplemente tenían que mantener los nervios de acero, en su manos estaba el futuro del cielo…
Satán estaba en una enorme caravana endemoniada, decorada de calaveras y jalada por dragones negros y rojos, rugiendo, pisando fuertemente el suelo, dentro de la caravana, el Maligno platicaba con su hija, una pequeña que aparentaba unos 6 años de edad de grandes poderes, ella ya había logrado obtener el título de Rapinae Quartasabía manejar 4 armas de cuidado, sus instintos sádicos y crueles que tenía la hacía alguien de temer, siempre que entraba al campo enemigo, nadie salía con vida…
El gran ejército que traían los demonios eran calaveras que cargaban espadas y escudos, vestidos con armaduras negras de las cuales sobresalían picos, venían en compañía de caballeros oscuros fornidos y de mirada sangrienta, algunos iban en sus caballos fantasmales y otros cargaban cadenas gruesas y pesadas, las cuales estaba encadenadas a las extremidades de ogros y criaturas bestiales, las grandes quimeras con formas de varios animales caminaban con sus grandes colmillos fuera, dejando caer su saliva, gigantes con hachas de un solo ojo eran los que resguardaban a su señor, el cual reía en compañía de su hija, la cual escucha atenta a las indicaciones de su padre, sabía que al entrar al campo simplemente no tendría piedad por esos ángeles, su deber era abrirle camino a Azazel-san, el cual estaba en el grupo de asalto, con una armadura negra en tonalidades blancas, el cual robaría al heredero del cielo de aquella fortaleza y se lo entregaría a su futura señora, la joven hija del Maligno…
Azazel sabía que la decisión que había tomado significaba que nunca podría dar su cara de nuevo aquel lugar donde nació, pero… las cosas se dieron de este modo y no habría de qué arrepentirse, manejando su corcel se dirigió tras las tropas de dragones y espero la señal… Ya había explicado la estrategia del cielo, por lo que tendrían la ventaja del golpe sorpresa, sólo sería cuestión de vencer a las tropas y los refuerzos del cielo y entrarían a la ciudadela, matarían a algunos civiles que formarían alguna insignificante resistencia dado el caso, pero… confiaba en que sus habilidades eran más que de lo que se necesitaría para hacerles frente…
El Sol se ocultaba por el ocaso, las respiraciones se hacían cada vez más pausadas, el silencio reinaba…
De la nada se escucho un gran estruendo, por el franco izquierdo aparecieron calaveras que emergieron del campo, tras unos segundos algunos vigías que estaban en las torres, caían de ellas, de carmín se bañaban las armaduras de las calaveras que reían mientras se abrían camino, por las colinas del cielo, tras unos minutos, una alarma de una de las torres sonó…
¡El mal ha venido!, ¡Proteged el cielo con su vida!...
Estás eran las últimas palabras de aliento que daba un soldado caído el cual se desmayaba por la espada que aun estaba incrustaba en su estomago…
Los dragones oscuros descendieron de la parte frontal y devoraron a algunos arqueros con su enorme boca, aturdidos, los que lograron evadir el ataque levantaron sus arcos mientras gritaban a la infantería menor, los cuales desplegaban sus escudos celestiales, dando protección divina, algunos que aun sangraban, levantaron sus manos y gritando con fervor – ¡Hermanos del cielo!, demos nuestra vida si es necesario, pero… ¡Qué el mal no avance!..
Logrando elevar la moral de los arqueros, estos disparaban una intensa y frenética lluvia de flechas sobre los reptiles alados, algunos fallaban en su tiros y pero los que lograban acertarles, no lograban perforar las gruesas escamas de los dragones, incendiando las flechas, los arqueros no se rindieron y lograron derribar a algunos, al ver que los dragones caían las tropas del mal soltaron a las quimeras que se impactaron con los escudos dejándolos indefensos…
Con sus gruesas garras y dientes lograron abrir camino entre los arqueros que caían muertos uno tras otro…
Preparando el siguiente movimiento, los dragones oscuros restantes se formaron en fila y expulsaron fuego de sus fauces lo cual incendio el campo de batalla, los refuerzos retrocedieron y se reagruparon, pero para su desgracia las quimeras acabaron con los restantes, las tropas del cielo gritaron una retirada inminente, debían volver a reagruparse y hacer más fuerte la barrera, si el mal lograban llegar a la ciudadela estarían perdidos…
Corrieron hasta llegar frente a la entrada del paraíso, el cual era constituido por dos grandes puertas de color dorado, armaron con escudos que los gigantes dejaban mientras estos corrían hacia los enemigos, agitando sus armas, dando algo de tiempo para reforzar la defensa…
Planeando la defensa del avance enemigo, algunos valientes sacaron sus espadas y montando a sus tigres que sacaban rayos por sus patas los cuales podían volar, desplegándose en el aire atacaron en fila, agraciadamente lograron detener a las calaveras que caían una a una, que quedaban debajo de las patas de los tigres que chamuscaban sus huesos…
Ganando un poco de margen del campo, fueron directo hacía los ogros que llevaban hachas agitándolas como si nada, tras unos movimientos en zigzag lograron eludirlos, los ogros molestos por ser burlados, intentaron acertarles con mazos y hachas contra los felinos que sólo evadían sus ataques, hasta que en un cerrar de ojos, los ogros caían sobre sus rodillas, blandiendo su espada, los jinetes, siguieron su camino…
Los dragones blancos al ver la señal, volaron alrededor de ellos, formando una nueva formación de pelea, escupiendo fuego, lograron abrirles camino entre las quimera, tomando entre sus fauces a los restantes, el enemigo al ver que detenían su avance, los caballeros andantes, se subieron a los dragones oscuros con armas, enfrentándose los ángeles que no se daban por vencidos y los atacaban mientras estos se aproximaban, con bolas de fuego enemigo, los domadores de tigres abrieron su formación y siguieron adelante, mientras los dragones se enfrentaban entre sí, golpeándose unos a otros caían del cielo…
De la nada un tigre paro su marcha, se había barrido por el suelo, el jinete recibió un duro golpe por el impacto, intentando reincorporarse se fijo en una daga clavada en su cabeza de su tigre, el golpe fue limpió, directo en la sien del animal, el jinete logrando reincorporarse apenas, la sangre caía de su brazos y parte de la frente, sacando su martillo de luz se preparó a atacar, pero en un segundo sintió que su cuerpo no le respondía… Sintiendo un helado viento, tras de él, una pequeña silueta oscura se acercó hacía él como una sombra y un espada de doble filo abrió su estomago, regando al suelo de rojo, la espada aun clavada, fue zigzagueando sobre su cuerpo, arrancándole sus intestinos los cuales caían entre sus piernas, sus ojos en blanco, sintiendo su vida acabada, escucho antes de caer un tétrica risa frente a él…
El ambiente cambio de repente… La misteriosa sombra desapareció del campo de visión de los caballeros montados en sus tigres balaceándose entre ellos…
Tras unos segundos la gran mayoría se quedó prácticamente estáticos, vieron en sus cuerpos sellos oscuros que limitaban su movilidad, incapaces de siquiera mirar hacia atrás…
La sombra fue desapareciendo poco a poco, mostrado en su lugar a una niña de apariencia de 6 años de edad, la cual tenía una máscara oscura que tenia destellos oscuros y rojos, balanceando su cabello el cual destilaba un extraño color aguamarina…
De la nada sacó una escopeta demoniaca y disparo cinco veces a los tigres, haciendo que los jinetes cayeran con ellos, la sangre de los animales baño a sus respetivos domadores, los cuales seguían intentando moverse, intentando hacerle frente inútilmente a aquella extraña niña, pero no se podían mover, sentían que su cuerpo poco a poco se llenaba de llamas oscuras, sintiendo gran dificultad para respirar…
Tosiendo sangre por la boca, cayeron finalmente…
-¡Qué aburrido!, ¡Pensé que me divertiría un poco! –La pequeña hizo un puchero y luego tiro su escopeta y saco un arco de su espalda y disparo una flecha con precisión a lejos… la cual acertó en la sien de un arquero a lo lejos, cayendo muerto…
Los serafines tenían una mirada de estupefacción, aquella niña había matado sin piedad y con una mirada sádica en todo momento al grupo de asalto en tan solo segundos, el rostro de los elegidos, formidables guerreros de la historia santa que pudieron ganar guerras fueron prácticamente vencidos sin piedad por esa pequeña, la cual pisoteaba fuertemente la cabeza de uno de los domadores caído…
La niña tras dar una última patada al cráneo de uno de los guerreros, el cual finalmente se rompió, miro a los asustados serafines que intentaban mantener una pose de pelea, ella sonrió, caminado hacía adelante, logró llegar a unos metros de ellos en un abrir y cerrar de ojos, mirándolos con ojos rojos y temibles, mientras sonreía dulcemente… -¿Alguno de los presentes quiere jugar conmigo?... –Tirando su arco al suelo, sacó diez dagas que sostenía con maestría entre sus manos…
-Joven, ama, si me permite decir fue muy suave con ellos –Azazel cabalgaba con la pequeña entres sus manos, la cual mostraba una expresión de molestia y de aberración, -¡Sólo eran debiluchos! –Azazel, espero que cuando lleguemos a casa, puedas jugar conmigo, -El mayor sonrió y paso una de sus manos por el cabello de la niña, la cual sonrió, siempre la ha visto como una hija para él, le había enseñado todo lo que sabía, sin duda en sus venas de aquella niña corría la sangre de Satán, la cual la dotaba de gran poder, que combinado con aquel entrenamiento que se le forjó desde nacida, daban como resultado a una perfecta y eficiente máquina de matar…
Ambos estaban a punto de llegar a la fortaleza Precibus Beati,una de las más formidables e impenetrables construcciones sagradas, la cual en sí, era una trampa de doble filo, no se podía ingresar tan fácilmente por los terrenos inclementes y despiadados que la rodean, pero tampoco salir de forma rápida sin pasar por el gran río que lo cercaba, en sí una maestría del diseño celestial, completamente formidable…
Pero… para los que estuvieran familiarizados con ella, para la suerte de Azazel, la cual había sido como su hogar durante su infancia, esos obstáculos no significaban nada para él…
Fue educado rudamente en un ambiente de valores y destrezas que dieron como resultado lo que es ahora, ni el mismo podía responderse a sí mismo en que momento de su vida él había cambiado…
Tras asesinar sorpresivamente a algunos guardias que rondaban la entrada secreta que él siempre había usado para infiltrarse en la fortaleza, logró llegar hasta el gran salón, tras darse la vuelta, un par de serafines que cargaban espada sagrada mientras su otro compañero un martillo de doble filo, intentaron matarlo, pero sin que ellos pudieran acercársele, un remolino de color aguamarina los atrapo a ambos, el cual al contacto se torno carmín y tras unos segundos no había rastro alguno de ellos…
-¡Sigamos! –La pequeña estaba en las escaleras esperando que su maestro la siguiera…
Estaba sorprendido, su discípula la había superado, de eso no había duda…
Corriendo entre los pasillo y largos corredores, matando a cada guardia que se les cruzaba, llegaron a una puerta dorada, en la cual de una fuerte patada ingresaron a la habitación, se sorprendieron de ver a San Miguel con una espada en manos, tras de él un par de infantes que no aparentaban más de 5 años miraban desconcertados la escena, el niño instintivamente se coloco enfrente de su amiga cubriéndola con su cuerpo…
-¡Pero mira nada más, el gran San Miguel siendo niñera! –Azazel se regodeaba al ver como su archí-enemigo jurado apretaba más su espada
-¿No, puedo decir lo mismo de ti?, ¡Que bajo has caído Azazel!, pensé que algún día recapacitarías… Pero veo que me equivoque... -El castaño veía como este mostraba una risa cínica…
-¡No me hagas reír todo el tiempo tú eras el más favorecido por ser de posición más alta que yo!, y ahora, ¡Mírate!, ¡No eres ni la sombra de mi rival!, -Sin dejar que contestara, San Miguel blandió su espada que choco con la de él, mientras se metían en una batalla sin cuartel, fuertes estruendos sonaron, provocados por el acero que chocaba entre sí…
Una pequeña ingreso a la habitación, con una daga en mano… -¿Pero… qué tenemos aquí?... –Acercándose al par de rubios, el niño intento mantener una expresión de calma mientras la extraña niña se quitaba su máscara, en su rostro una sonrisa comenzaba a dibujarse…
-¡Debo decirte que eres muy lindo!, pero… me temo que tendrás que acompañarme –Viendo como el niño a cada paso que se acercaba se iba cambiando su expresión a una de miedo… -Si no quieres, ver como tu amiga se pinta de un lindo rojo… -El niño se estremeció, en menos de un segundo atrás de él estaba esa extraña niña tomando con una mano la extremidades de su amiga mientras con la otra tenía esa daga en el cuello de Rin… Su amiga intentaba resistirse, pero el agarre de la niña aguamarina era más fuerte… -¡No!, ¡Detente! ¡No le hagas daño! –Len sacó sus alas y logró empujar la daga de la chica, que fue a caer al suelo, tomando de la mano a Rin, rompió la ventana por el salto que hizo, saliendo por está en compañía de su amiga la cual lloraba gruesas lágrimas, mientras ocultaba su rostro entre su pecho…
Intentando mantener el vuelo, paso sobrevolando los jardines de aquella fortaleza, la cual estaba bañada en sangre, las llamas ardían, consumiendo parte de la estructura, los banderines de guerra destrozados ondeaban con rastros de fuego, todo se veía justo como en sus sueños… Apretando más el agarre sobre su amiga miró como poco a poco las llamas avanzaban, manteniendo su fuerza intento buscar algún lugar donde podrían esconderse…
A lo lejos logró ver un pequeño molino el cual parecía estar abandonado, por lo que logrando pasar desapercibido por las bestias negras y grandes que corrían cerca de ahí…
Al alejarse de ellas, notó como algunas mantenían cargando entre sus fauces a algunos entes celestiales sin vida… Mientras algunos arqueros lograban hacerlas retroceder…
Entrando por una ventana rota, se lastimo un ala, pero soporto el dolor, caminando con cuidado por la oscuridad que reinaba logró hacer que un poco de su luz iluminara su camino, viendo un pequeño sillón algo viejo, se sentó en el, con su amiga aun en brazos, viéndola con detenimiento, aun seguía llorando….
Intentando hacer que no llorara más, lo único que se le ocurrió para que se tranquilizara un poco fue cantarle una melodía que siempre cantaba para ella… la cual tiempo atrás había inventado…
Comenzado suavemente, ella lo miro y se sorprendió enseguida al reconocerla… -Lenny… ¡Ese es mi canción! –Manteniendo su rostro entre el pecho de su amigo logró controlar su llanto…
Tras unos minutos se mantuvieron en esa posición, olvidando lo que acontecía afuera, sólo querían dormirse y olvidar lo que ocurría… pero…
Unos extraños sonidos se hicieron presentes de entre las sombras de aquel lugar, comenzando a sonar más fuerte, una mirada emergió entre las sombras… dos pares de ojos agua-marinos se tiñeron de rojo, a cada paso que se acercaban estos, más oscuridad destilaban, mostrando 6 pares de alas negras, la figura se acerco a los Rubios que seguían abrazados…
-Debo decirte, que me impresionaste, pero… aun te falta mucho –La niña de su mano comenzó a forma una bola oscura, acercándose a los infantes, Len viendo como su amiga de nuevo temblaba y dejaba escapar un par de lágrimas le sonrió con una sonrisa falsa, sabía que no podía hacer nada, pero… que otra salida le quedaba, no quería que su amiga sufriera… -Tranquila Rinny te mantendré a salvo –La niña asistió mientras el rubio, se reincorporo y enfrento a la agua-marina, logrando controlar su respiración, en su mano logro juntar algo de luz y se preparo para enfrentar a su enemiga…
Mientras miraba con sus ojos desafiantes, logró hacer una pose de lucha… -Te juró que en nombre de Allen Ligth… Que no dejare que te acerques a mi amiga… -La agua marina sonrió mientras imitaba las acciones de aquel singular chico… -Y Yo te juró en nombre de Michaella Darkness que no saldrás con vida…
El choque de ambos poderes dejó un silencio ensordecedor…
Una gruesa capa de humo no dejaba ver lo que acontecía, mientras afuera en el campo de batalla, la lucha continuaba, era una masacre para los entes celestiales, pero… su destino dependía del futuro de la salvación del próximo heredero…
Dentro de la lucha, un joven corría desesperadamente hacía ahí, evadiendo golpes y contraatacando con maestría, eliminando a sus obstáculos, su espada de luz no dejaba ver mucho su rostro pero sus grandes ojos azules se veían con firmeza…
Richy Escor: Por el momento los dejare en duda, ya verán en el próximo capítulo: Apocalypsis Parte II por lo que pudieron notar en este capítulo es explica el inició y de que tratara, por lo que la historia en sí hasta el momento será los hecho que acontecieron 300 años antes, pero aun falta muchas cosas, sorpresas, tragedias, más gore, y sufrimiento en el siguiente…
Nos vemos en el siguiente capítulo, el cual les gustara ya lo verán…
Este Fic se los dedico a dos grades amigas:
SessKagome and Shade Shaw & Citlalli Mildred Pacheco López, las cuales me dieron muchos ánimos y consejos para ambientar la trama y sobre todo para que mejore como escritor, gracias por su apoyo…
Atte: Richy Escor…
¡Hasta la Próxima!...
