1. Hansel y Gretel

«Era un hermoso día en un bosque a las afueras de la civilización. Hansel Okumura, valiente espadachín y próximo Paladín, andaba en busca de leña junto a su hermana Gretel Okumura, cuatro ojos de nacimiento.»

―¡Rin! ¡¿Por qué tengo que ser yo la chica?!

―¡Porque yo no iba a ser!

―¿Y eso de "valiente espadachín y próximo Paladín"? ―preguntó Suguro.

―Es solo un cuento. Déjale que sueñe un poco ―le respondió Shura.

―¡Oye! ¡¿A qué no sigo?!

―¡Por favor, Rin! ¡Yo quiero oírlo! ―le imploró Shiemi.

Shiemi habla y los Okumuras callan…

«Su padre era un famoso cura del pueblo y se habían quedado sin leña ante la torpeza visual de la niña Okumura…»

―¡RIN!

―Vale, vale.

«… Que su gran hermano consiguió solucionar.»

―¿Mejor?

―Esto no va a acabar nunca ―murmuró molesto Suguro.

«Sin embargo, se hizo de noche y recibieron un mensaje de que el padre ya no los quería y que se ganasen ellos la vida solos.»

―¿Eso ocurría? ―preguntó Konekomaru.

―Hermano, por el amor de…

―Es que al principio siempre me dormía… Bueno, que sigo.

«Los hermanos anduvieron por el bosque hasta que vieron humo saliendo de entre los árboles. Siguiendo el humo, llegaron hasta una casita hecha de chocolate.

―Yo creo que no es buena idea llamar a la puerta, hermano ―advirtió la niña.

―¡Pamplinas! ¡Con mi gran espada no nos ocurrirá nada!»

―Primero dijo ―interrumpió Shura.

«Ambos llamaron a la puerta, por la cual se asomó un hombre con sombrero de copa y traje blanco, colmillos afilados, mirada maliciosa y perilla.»

―Esa es básicamente la descripción de nuestro director… ―comentó Suguro ante el silencio de la sala y las risas de Shima y Shura.

―¡Es que yo me imaginaba así a la bruja! Alguna vez Mephisto vino a hablar con el viejo…

―Tú sigue, que esto va a ser de risa ―dijo Shura aguantándose las carcajadas.

«―Guten Abend, pequeños. ¿Qué se os ha perdido?»

―Es que es clavado…

―¡Calla, Bon!

«Ambos hermanos explicaron que su padre ya no los quería y la bruja decidió dejarles pasar a su dulce morada.»

―¡No volveré a ver a Mephisto como siempre! ―se reía a carcajadas Shura imaginándoselo vestido de bruja.

«Confiando en el poder de su espada y en el don de hacer mal las cosas de su hermana (no, Yukio, ahora no me puedes decir que quieres ser el chico), el hermano aceptó la propuesta y se quedaron a dormir donde la bruja, la cual los alimentó a base de fideos para que recuperaran las fuerzas.»

―A ver, que nos aclaremos… Si es una casa de chocolate, ¿por qué les da de comer fideos? ―preguntó Suguro.

―Tiquismiquis ―le lanzó Shura una lata de cerveza vacía a la cabeza.

―Además, Mephisto solo nos da fideos cuando tenemos hambre.

―Cierto.

«Cuando la hermana estaba más gorda de lo que estaba (que te calles, Yukio), decidió cocinarla en un gran bol de fideos instantáneos. Sin embargo, el valeroso y próximo Paladín (calla tú también, Suguro) desenvainó su espada sagrada y prendió fuego a toda la casa.»

―Me lo imaginaba ―dijo aburrida Shura―. El "valeroso y próximo Paladín" no sabe aún controlar sus llamas…

―¡Cállate!

«Y así, el gran hermano mayor salvó a la torpe de su hermana menor de las garras de la bruja.»

―¿Y la bruja?

―Murió quemada dentro de la casa.

―Recuerdo cuando el director te lanzó contra una pared sin moverse… ―hizo memoria Shima.

―O cuando casi quemas medio bosque y te derrotó cogiéndote de un brazo…

―¡Los malos siempre mueren! ―se enfadó Rin mientras se cruzaba de brazos.

―Hermano… ¿Por qué siento que solo me has insultado en toda la historia? ―preguntó Yukio mientras su mirada se ensombrecía.

―Por lo menos has tenido más protagonismo que Mephisto…

En ese momento, en la mansión de Johann Fausto V, un bol de fideos cayó al suelo mientras su dueño se llevaba una mano al pecho.

―¿Ocurre algo, hermano? ―preguntó sin mirarle Amaimon mientras jugaba a un videojuego de lucha en la televisión.

―He notado como si me matasen… ―dijo Mephisto algo confuso.

―Nosotros no podemos morir.

―Cierto.

De pronto, la luz se fue también de la mansión, para gran tragedia del director.

―Ahí va… La magia de luz ha desaparecido ―dijo el hermano menor sin inmutarse mientras miraba el techo.

―Se llama "electricidad"… ¿Cuándo te lo aprenderás?

―Lo siento.

Sin embargo, la atención de Mephisto fue a parar a la gran pantalla, completamente negra.

―Dime, por favor, que has guardado la partida.

―Eso no me lo has enseñado, hermano.

El grito se oyó más que el anterior rayo que cayó cerca del instituto…


Y hasta aquí el cuento de Rin :) Pienso dejar que cada uno cuente un cuento, basándolo en ellos mismos :) Espero que les haya gustado :D

Todo comentario es y será bien recibido :)