Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.


Capítulo 2.

Desde su último partido, a Sasuke no había nada que consiguiera emocionarlo tanto como aquella vez. Pero el día de su graduación, todo cambió para él, pues cuando llegue la primavera, él y su amigo comenzarán a entrenar con un equipo local de profesionales.

— Las chicas están haciendo fila para ver quién será la afortunada de obtener tu segundo botón— comentó Naruto, palmeándole el hombro.

— Sabes que no formaré parte de esa absurda tradición— gruñó entre dientes— a diferencia de ti.

— Hinata merece que le dé mi botón— replicó ofendido.

— Ah, así se llamaba— dijo indiferente.

— Sasuke, no seas tan hijo de puta— acusó su amigo.

Secretamente, Sasuke disfrutaba joder a su amigo. Él si recordaba el nombre de la chica ¿Y cómo no hacerlo? El imbécil se la pasa hablando de ella obstinadamente, jactándose de lo linda y encantadora que es, como si tratara de metérsela por los ojos de alguna forma. Él ha comenzado a detestarla por culpa de su amigo.

— Cambiando de tema— continuó Naruto— vamos a la fiesta de graduación, será divertido. Habrá mucha comida y bebidas. El equipo irá también, quieren despedirse de nosotros como lo merecemos. Sobre todo de ti, capitán.

— Supongo que no está mal— sonrió de lado— después de este día, no tendremos tiempo suficiente para divertirnos como antes.

— ¡Andando!— exclamó emocionado, empujándolo hasta la salida de la escuela. Su última vez en su segunda casa en los últimos tres años.

...

— Ino no quiero ver— se cubrió el rostro con ambas manos.

La rubia rodó los ojos con fastidio y abrió el folder que su amiga había recibido esa mañana con los resultados de su prueba de admisión a la universidad.

— Confía en ti, Sakura— señaló acusadora— Tengo plena confianza en tus capacidades y sé que, sin tener que leer el contenido de este sobre, entraste a esa universidad a estudiar la carrera que deseas— la Haruno siguió renuente a mirar. Ino suspiró— Mebuki-san estaría decepcionada de tu comportamiento— añadió fingiendo inocencia.

La chica frunció el ceño y miró a su amiga con decisión, Ino tuvo que reprimir la sonrisa que quería formarse en sus labios. Sabía que la mera mención de su madre, es el talón de Aquiles de Sakura.

— Está bien. Veamos lo que dice allí, cerda— sonrió con arrogancia— pero léelo tú por mí— Ino se golpeó la frente, poco le había durado el valor a la pelirrosa.

— A ver— comenzó a sacar el contenido del sobre con lentitud, torturando a su temerosa amiga, quien volvió a cubrirse el rostro. Soltó un jadeo cuando leyó el contenido.

— ¿Y bien?— preguntó preocupada por la reacción de su amiga, sin descubrirse el rostro— ¿Me rechazaron?— más no obtuvo respuesta de su parte— ¡Ino!— gritó desesperada.

— ¡Entraste, Frente! ¡Entraste!— exclamó emocionada, dando saltitos.

Sakura dejó su inseguridad de lado y le arrebató los papeles a la rubia. Leyó el contenido una y otra vez, sin dar crédito a sus ojos y luego sólo gritó.

— ¡Entré, Ino! ¡Lo hice!— abrazó a la rubia desbordante de alegría y juntas brincaron, celebrando el triunfo de la pelirrosa.

— ¿Por qué tanto alboroto?— preguntó su padre con una sonrisa.

— Entré a la universidad, papá ¡Lo hice!— chilló emocionada.

— Sabía que podías hacerlo, eres una campeona— levantó el puño para chocarlo con ella. Una manera que tenían de celebrar un acontecimiento importante en sus vidas— Habrá un partido comunitario este domingo para recaudar fondos y reparar el estadio del barrio, ¿Te anotas? Yamanaka-san y yo lo estamos organizando.

— ¿Mi madre está involucrada en algo así?— cuestionó Ino extrañada.

— Tu padre tuvo mucho que ver en su decisión— aventuró el Haruno.

— Sabes que puedes confiar en mí, señor Umpire— comentó burlona.

— ¿Quién dice que no jugaré?— inquirió ofendido.

— Porque tú nunca juegas— respondió Sakura como si fuera obvio.

— Ya verás, yo cubriré tu posición como catcher y seré mejor que tú— dijo con autosuficiencia. Sakura arqueó una ceja.

— Es un trato, yo seré el Umpire y tú tomarás mi lugar como catcher del equipo. El que desempeñe mejor su papel, será el ganador— estiró su mano para cerrar el trato. El pelirrosa aceptó el reto de su unigénita sin problemas.

— El perdedor lavará los trastes todo un mes— apostó. Sakura accedió de inmediato.

— No hay manera de retractarse, Kizashi-san— intervino Ino— Estoy como testigo que usted aceptó el desafío.

— ¿Qué cenaremos hoy?— preguntó él, dejando de lado el tema anterior.

— ¿Qué quieres ordenar?— Desde que tenía memoria, o más bien, desde que la Haruno murió, Sakura y su padre han adoptado la costumbre de no cenar en casa, excepto en las fiestas y ocasiones especiales.

— Tal vez quisiera llevar a mi pequeña a cenar para celebrar el triunfo de su vida, tal vez a su lugar favorito...

— ¡Vamos! No me lo perdería por nada del mundo— expresó conmovida. Ella y su padre siempre han sido muy unidos, y ese restaurante se ha convertido en un icono para ellos.

— Ve a vestirte, saldremos en una hora— informó.

Sakura sonrió entusiasmada y jaló a su amiga a su habitación para seguir hablando mientras se preparaba para irse.

— Insisto en que nos acompañes— desde hacía rato que estaba tratando de convencer a la rubia a acompañarlos a cenar.

— Y yo insisto en que no lo haré, es un momento especial para tu padre y tú. Yo no puedo inmiscuirme en este día— argumentó. La pelirrosa bufó y aceptó la terquedad de Ino, pues en el fondo sabía que ella tenía razón.

— Al menos deja que te llevemos a casa— insistió— Las calles no son muy seguras últimamente, no me gustaría dejarte ir sola cuando ya está comenzando a anochecer.

— Eso si lo acepto— contestó— Y déjame ayudarte a arreglarte...

— No te molestes, iremos al mismo lugar de siempre— se encogió de hombros.

— ¡Claro que no!— clamó— No sabemos si te encontrarás al amor de tu vida esta noche.

— Y dale con eso— puso los ojos en blanco— Ambas sabemos que eso no va a pasar, ya no insistas.

— Oh, no. Claro que lo haremos, así tenga que amordazarte para arreglarte el cabello— la sonrisa macabra de Ino, no le dio buena espina a la pelirrosa.

Casi una hora después, se miró al espejo estupefacta. Ino detrás de ella, se mostraba satisfecha por su trabajo. Su estilo de ropa seguía siendo el mismo, pues su restaurante favorito es un lugar al aire libre donde se va a comer comida chatarra y donde las personas pueden practicar béisbol.

Vestía unos jeans ajustados, una blusa blanca de tirantes y una chaqueta de mezclilla, con unas bailarinas que Ino le regaló en su último cumpleaños. Su cuello adornado por una gargantilla con una pequeña flor de cerezo que su padre le obsequió también en su cumpleaños. Su corto cabello lo llevaba suelto, con su flequillo de lado y una cinta blanca en forma de diadema adornando su cabeza. Ino se tomó el atrevimiento de echarle un poco de color en las mejillas y un brillo labial que ya la tenía incómoda, pero que no se quitaría sólo para complacerla.

— ¿Lo ves? Eres preciosa— alabó la rubia sonriente.

— Ya vamos, papá nos espera— sacó a empujones a la chica de su habitación.

No quería admitirlo, pero estaba agradecida con Ino por insistir tanto en que pueda tener algo de estima por ella misma.

Su padre y ella se instalaron en la mesa de siempre. Ambos intentaron convencer a Ino de unírseles, pero ella deliberadamente rechazó la invitación.

— ¿Qué tal si bateamos algunas antes de cenar?— ofreció su padre.

— ¿Por qué no?— aceptó ella con gusto.

Se metió a la caja de bateo, se quitó la chaqueta, se colocó los guantes y el casco que su padre le ofrecía y tomó un bate. Se puso en posición, esperando que la máquina de pelotas le lanzará una. La bateó con fuerza, sacándola de la malla que rodea la caja de bateo. Sonrió con suficiencia, sin despegar sus ojos de la bola. Hasta que un silbido de asombro la hizo desviar su atención.

— Hey, chica. Tienes un buen brazo— admiró un hombre bien entrado a sus veinte, con largo cabello negro, recogido en una coleta baja. Atractivo, pensó sonrojada.

— Fugaku, es un gusto verte— su padre saludó a un hombre mayor que venía con el atractivo pelinegro— supongo que estos son tus hijos.

¿Hijos?— se preguntó alarmada. Ella no se había dado cuenta de la tercera persona que la observaba.

Contuvo el aliento al fijarse en él, la tercera persona presente. Ella lo conocía, claro que lo había visto antes. El único muchacho que había agitado su corazón cuando aún fingía ser un chico. Esos preciosos ojos no dejaban de mirarla, ella tampoco podía despegar sus ojos de los suyos. Ella conocía su apellido y la trayectoria de aquella familia en el béisbol japonés.

— Lamento mucho mis modales— fue su padre quien hizo que el hechizo que se había formado entre sus ojos se rompiera— Ella es Sakura, mi hija.

— Un gusto— Sakura se quitó el casco e hizo una reverencia ante los tres caballeros.

— ¿Hija?— preguntó extrañado el mayor— La otra vez escuché que era un chico.

— Lo que pasa es que...— balbuceó Kizashi con nerviosismo.

— Yo estaba fingiendo ser un muchacho para poder formar parte del equipo de béisbol de mi escuela, Uchiha-san— relató con tranquilidad.

— Comprendo— contestó— Ellos son Itachi— señaló al de cabello largo— Y Sasuke...— no hizo falta que lo dijera, ella ya lo conocía.

— Uchiha Sasuke-kun— pronunció con una dulce sonrisa— Nos conocimos una vez en el campo de juego— él frunció el ceño— La final de las regionales hace casi un año, yo era el catcher— declaró.

— Y el segundo bate del equipo— vagamente recordó. La chica ensanchó su sonrisa— Fuiste la única persona que hizo flaquear a mi equipo en la caja de bateo, a pesar de que su pitcher no era bueno. Incluso mi amigo que también es catcher estaba impresionado. Le sorprenderá saber que resultaste ser una mujer.

Ambos sonrieron torcidamente, gesto que no pasó desapercibido por ninguno de los presentes.

— ¿Te gustaría mostrarnos lo que tienes?— retó Itachi. Ella se quedó muda de la impresión. Ellos, un profesional y uno que posiblemente se convierta en ello, estaban interesados en ella — tranquila, seremos gentiles contigo.

— No necesito gentileza— sonrió con arrogancia— no la he pedido nunca, por algo tomé la decisión de vestir como chico en la preparatoria.

Sasuke sonrió para sus adentros, realmente agradeció haber acompañado a su hermano a sus entrenamientos y más que nada, haber aceptado la invitación de ir a cenar antes de volver a casa.

— ¿Qué te trae por aquí está noche?— quiso indagar el mayor de los hermanos, mientras los tres se preparaban para jugar.

— Mi padre y yo vinimos a celebrar mi gran logro— respondió sonriente.

— ¿Tu logro?— preguntó el menor.

— Logré entrar a la universidad para estudiar medicina y ayudar a mi padre con la clínica para rehabilitar jugadores lesionados— explicó emocionada— Ya no hay manera de que pueda seguir jugando, pero al menos haré todo lo que esté en mis manos para que aquellos que resulten lesionados puedan seguir con sus sueños.

— Es algo muy noble de tu parte— el pecho se le hinchó de orgullo ante la declaración del pelinegro que le había robado el aliento.

— Vamos a jugar— ordenó el mayor de los hermanos Uchiha— Sasuke será el pitcher, tú serás el catcher y yo batearé. Veamos si esta batería improvisada es suficiente para evitar que batee un home run.

— Sakura y yo seremos un buen equipo, ¿Cierto?— él esbozó una sonrisa torcida.

— Y-yo...— balbuceó con las mejillas coloreadas. La sonrisa del pelinegro había desordenado sus pensamientos y difícilmente podría formular una oración coherente— S-sí— consiguió decir apenas.

Le sonrió con nerviosismo a su padre, se colocó las rodilleras, el casco y el guante. Rechazó usar el protector para su torso, pues estaba demasiado sucio y arruinaría su blusa. Se colocó en posición y le pidió al Uchiha unos cuantos lanzamientos para adaptarse a su estilo. Debía admitir que el choque de la bola con el guante era más agresivo de lo que recibió alguna vez y su mano la regañó por ello.

Sasuke por su parte, evitaba mirar demasiado a la chica. Sólo estaba concentrado en las señales que ella hacía, pues si subía demasiado la vista, se distraería con la vista que le estaba otorgando el escote de ella. Sus pechos no son enormes, pero debía admitir que le hacía querer bajar los ojos para mirar de vez en cuando. Y su nívea piel no ayuda mucho a su concentración. Maldijo a la pelirrosa por no haber aceptado el protector frontal. De pronto, sintió una leve bofetada. Volteó a mirar con furia la expresión burlesca de su hermano.

— ¿Qué cojones te sucede?— rugió con furia contenida.

— Sé que el escote de ella es atrayente, pero debes tener autocontrol o vas a espantar a la pobre chica— le advirtió.

— Yo no estaba mirando nada— desvió la mirada para ocultar su sonrojo, al haber sido descubierto.

— Tal vez podrías invitarla a una cita luego, no creo que diga que no— le sugirió— Sé que te gusta...

— No me gusta— aseguró con rapidez— Es sólo que es...— calló unos instantes— diferente— respondió en un susurro— no es como cualquier chica que haya visto antes y eso...— se detuvo antes de decir algo de lo que probablemente se arrepienta.

— Podría gustarte algún día— adivinó Itachi— Hasta a mí me gustaría— el menor lo fulminó con la mirada— No me mal entiendas, pude ver que a ella le atraes. Esa chica no es la chica convencional que sólo se preocupa por verse bien. Mírala, es bonita y no necesita ser femenina para que se note que lo es. No la dejes ir, no conseguirás una así todos los días...

— ¿Se quedarán allí parados como tarados toda la noche o vamos a jugar?— llamó Sakura con impaciencia.

— ¡A jugar!— declaró Itachi, con un entusiasmo nada común en él.

Itachi se acomodó en la caja de bateo y abanicó unas cuantas veces para calentar un poco. De la nada, aquella punzada que había estado sintiendo en el pecho desde la mañana, volvió para atormentarlo. Él tenía el presentimiento de que eso no era algo bueno, por eso se había querido hacer el fuerte desde que lo sintió. Tosió varias veces, preocupando a los adolescentes, quienes no dudaron en acercarse a ver si se hallaba en buen estado. Vio con horror como la mano con la que se había cubierto la boca, estaba llena de sangre. Y a juzgar por el sabor de sangre que hay en su boca, era bastante obvio conocer de dónde provino.

— Estoy bien— aseguró al ver la expresión preocupada de los chicos, pero ellos parecieron no creerle— Vamos a jugar.

— No creo que sea lo correcto— comentó la chica, su hermano asintió estando de acuerdo.

— Les digo que estoy bien— dijo tratando de ponerse en pie, no se había dado cuenta de cuando sus rodillas llegaron a tierra.

La punzada en su pecho se hizo más grande y lo hizo doblarse del dolor, apretando con fuerza la piel de su pecho por encima de su camisa.

— ¡Nii-san!— gritó Sasuke asustado.

— ¡Itachi!— Fugaku llegó corriendo a su lado.

— Sakura, llama a una ambulancia— le ordenó su padre mientras se arrodillaba junto a él para revisarlo, después de todo, él es médico.

— Sí, papá— sacó su celular de su chaqueta y marcó a emergencias.

Rápidamente, se formó mucho jaleo alrededor. Al llegar la ambulancia, el Uchiha fue montado en ella y sus familiares subieron con él. Sakura observó el vehículo andar, hasta que salió de su campo visual. Se llevó una mano empuñada al pecho y soltó un suspiro involuntario.

— Pobre muchacho— escuchó decir a su padre— Espero que este infortunio no arruine su carrera, es bien sabido que Fugaku tiene puestas todas las expectativas del siguiente gran Uchiha en ese joven.

— ¿Y qué hay de su hermano?— quiso saber.

— Tal parece que Fugaku no está interesado en él, aunque es una pena, se dice que es un pitcher impresionante— respondió.

Ella no pudo evitar sentir lastima por el Uchiha. Vivir a la sombra de su hermano y aún así, quererlo como su ejemplo a seguir, lo supo desde que sintió la desesperación de él por su hermano. El pesar del Uchiha menor se metió debajo de su piel y la hizo entender lo fuerte que es su lazo entre hermanos.

— Veo que estás interesada en Sasuke-kun— su padre movió las cejas insinuante. Los colores se le subieron al rostro, lo último que esperaba era escuchar esa frase salir de los labios del Haruno.

¡Papá!— gritó abochornada.

— Ya, ya— rió escandalosamente— vamos a comer.

— Sí— aceptó. Miró por última vez por donde la ambulancia se había ido— Me hubiera gustado tener tu número de teléfono— musitó con tristeza.

Aunque debía ser realista, él no le hubiera pedido su teléfono de todas formas, ¿Quién en su sano juicio se fijaría en alguien como ella? No es bonita, no es femenina y probablemente él es el tipo de hombre que le gustaría tener una escultural y despampanante mujer guindada del brazo. Suspiró de nuevo, ella definitivamente no entraba en esa categoría...

...

Su hermano había estado dormido desde que lo pasaron a la habitación que le asignaron. Su padre le había dejado la tarea de cuidarlo durante la noche. Debía volver a casa y mantener a su madre calmada hasta el siguiente día.

Se sacudió el cabello con frustración, no era justo lo que había pasado. No fue capaz de pegar un ojo en toda la noche. Su hermano, su mentor, su ejemplo a seguir, ya no podría seguir jugando. Y todo por culpa de una absurda enfermedad en su corazón. Lo último que deseaba era que él despertará y tener que ser quien le dé la fatal noticia. Esperaba que su padre estuviera aquí cuando llegará el momento de dar explicaciones.

Sasuke— escuchó el débil llamado de su hermano.

— Nii-san— se acercó a él con rapidez.

— Lamento lo que pasó— dibujó una sonrisa forzada— Arruiné lo tuyo con ella.

— Es sólo una chica— se encogió de hombros— Tú eres más importante.

— Sé que te gusta, así que yo mismo te llevaré a buscarla— declaró decidido.

— Ella no tiene importancia— dijo— Piensa en cuidar de tu salud.

— Lo bueno de todo esto, es que padre por fin se fijará en ti— Sasuke abrió los ojos desmesuradamente.

¡No!— bramó furioso— No se trata de lo que padre piense, dejé de esperar algo de su parte hace un tiempo. Se trata de tu salud, Nii-san.

— Yo ya no podré volver a jugar, Sasuke. Lo entiendo y sé que eso es algo que has estado evitando decirme.

Una lágrima de frustración corrió por su rostro. ¿Por qué a Itachi y no a él? Itachi era el orgullo de su familia, incluso él siempre fue consciente de ello y no le molestaba, a pesar de que siempre se esforzó por ser notado por su padre.

— Lo siento mucho, hermano— se lamentó.

— No te disculpes, no es tu culpa— le dedicó una sonrisa tranquilizadora— Ya deja de sentir lástima por mí y da todo tu esfuerzo para ser el mejor por ambos, estúpido hermano menor— le dio un pequeño golpe en la frente.

— Haré todo para que te enorgullezcas de mí— afirmó decidido.

Itachi no podía estar más orgulloso de él ya. Sólo esperaba que algún día Sasuke entendiera que tiene más potencial que él mismo, sólo que su propia mente ha conseguido mermar sus habilidades. Pero él mismo se encargará de hacerle ver la realidad.


Hasta aquí el capítulo de hoy.

Pobre Itachi, no podrá seguir con sus sueños. Me encantó la manera de conocerse de Sasuke y Sakura. Espero que vuelvan a verse pronto.

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.

EAUchiha.